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Bienvenidos a lo que Kurt Tucholsky llamaba el manicomio multicolor.

¿La Gran Novela Europea? Un consenso difícil… o una soberana pérdida de tiempo

Escribir en Google ‘Gran Novela Americana’ implica ponerse a temblar. Listas y más listas, manera tan nuestra y tan pop de enfrentarse a la complejidad. Nuevos títulos —avalados por la crítica, siempre sabuesa, o encumbrados por el público, siempre frívolo—, modas de una hora, clásicos felizmente rehabilitados, fulminantes caídas en desgracia… La GNA quiere ser el ADN de la nación, la columna vertebral —espiritual— que ponga orden sobre 300 años de historia (aquí tenéis una trabajada y bien escrita contraargumentación).

Personalmente, tanta grandilocuencia me deja frío —la república de las letras es un país extraño, a veces— y me genera dudas de todo tipo, desde las puramente literarias (aborrezco cánones) a las políticas. Pero aquí el tema es otro y me ciño: ¿podría, más allá de los salvoconductos antes mencionados, existir la Gran Novela Europea? ¿Cuál sería? ¿Se puede llegar a un consenso mínimo sobre cuatro o cinco novelas candidatas a tan egregio galardón?

Davos, durante la primera década del siglo XX (Flyout).

Davos, durante la primera década del siglo XX (Flyout).

Estos días hice una pequeña cata entre amigos, todos ellos buenos lectores, y más allá de que cada uno al final me diera su nombre propio —¡Dostoievski!, ¡Cervantes!, ¡Goethe!—, todos, absolutamente todos, entendieron la pregunta por su vertiente nacionalista. Que si novela española del XVII, rusa o francesa del XIX, alemana del XX… Es como si los europeos cultos siguieran prisioneros de las viejas coordenadas románticas, como si el Estado-nación literario les mantuviera todavía presos.

La Gran Novela Europea no debería necesariamente ser una exaltación de los sentimientos europeístas, tampoco un canto a la Decadencia, Lo Burgués, la Revolución, la Razón ilustrada o la Ciencia, aunque seguro que un poco de todo lo anterior sí que tendría. Para mí, lo digo ya, de existir un título que fuese la GNE, La montaña mágica (Thomas Mann) sería la primerísima candidata. Luego ya vendrían las dudas, pero Rojo y Negro (Stendhal), Almas muertas  (Gogol) y La vida: instrucciones de uso (George Perec), estarían también incluidas.

No sé si se puede construir una nación de naciones sin una novela nacional, si es tarde para eso o si tendría mucho sentido hacerlo (las novelas ya no amalgaman sentimientos: hay otros vehículos más potentes). Pero si algún día, fuera del continente, alguien me preguntara sobre el tema, les hablaría de todas las que previamente he mencionado con entusiasmo… y, por qué no, con algo de orgullo vagamente patriótico.

¿Y vosotros, de hacerlo, cuáles elegiríais?

4 comentarios

  1. Dice ser madre reciente

    Suscribo casi todas tus elecciones y añado El gatopardo de Lampedusi. Y a Kafka tal vez, lo estoy pensando.

    13 septiembre 2013 | 12:12

  2. Dice ser más belleza es posible

    La mujer moderna, sin miedo sa mostrarse libre. En la pasarela Madrid Fashion 2103 Lily Blossom un amuestra.
    http://cdn.revistagq.com/uploads/images/thumbs/201337/lily_blossom_mfshow_715998515_800x1200.jpg

    13 septiembre 2013 | 16:40

  3. Dice ser Pelus

    Este tema me parece muy complicado. Aunque con dificultad me parece viable que los yankees puedan hablar de una GNA, pero en Europa? con la diversidad cultural, histórica e identitaria que existe, me parece una labor titánica. No se porque extraño motivo tiendo a tener debilidad por la novela rusa del XIX, nunca he estado allí, solo he conocido a un ruso en mi vida y por supuesto ni lo leo, ni lo escribo, ni lo hablo. Sin embargo me cuesta mucho sentir esa cercanía con la novela de mi propio país, siempre hay excepciones, claro está. Muy dificl establecer unos cánones o ni siquiera una lista. Seguramenta diríamos a los más destacados de cada uno de los movimientos que indicaba el post, pero eso sería la GNE? lo dudo mucho.

    16 septiembre 2013 | 21:06

  4. Dice ser Antonio Pérez

    Esa novela aún está por escribir, para hacerla europea primero ha de sentirse así.
    Quizá la Francia del XIX tenga más que decir de Europa que los rusos, pero las etiquetas las dejo para otros.
    Aunque no sea novela, me parece más europeista “Las siete partidas” del Alfonso X, (que pena que no consiguiera ser emperador…)

    17 septiembre 2013 | 23:50

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