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Estoy dramatizando Estoy dramatizando

"... no me despiertes, si duermo, y si es verdad, no me duermas". (Pedro Calderón de la Barca, 'La vida es sueño')

No solo de dramaturgia vive el hombre

Una espinita clavada, ganas de repetir y determinado estado de ánimo me han vuelto a llevar a Microteatro por Dinero. Una espinita clavada porque en diciembre me perdí la segunda edición de los Micromusicales (snifff, snifff). Ganas de repetir porque en la primera edición me chifló uno de ellos, Por culpa del amor, y lo están reponiendo. Y determinado estado de ánimo porque a priori la opción más atractiva del fin de semana para mí era el Don Juan Tenorio versionado por Juan Mayorga y dirigido por Blanca Portillo —que ocupa un lugar de honor en mi pedestal teatrófilo—, pero por algún motivo que no sabría explicar no tenía yo estos días cuerpo de Tenorio y sí de esa deliciosa cerveza a la que no voy a hacerle publicidad gratuita que sirven en el bar de Microteatro. No solo de dramaturgia vive el hombre.

Lo tiene casi todo: intensidad, una estructura redonda, humor, referencias culturales, un par de actores enérgicos, sorpresa final… De Julián Salguero y Jorge Toledo, recuerda por su frescura a Avenue Q o Pegados, y deja con ganas de más.

por culpa del amor

‘Por culpa del amor’. (Foto: Facebook)

Eso escribí (página 20) en la versión impresa de este blog sobre Por culpa del amor en diciembre de 2013, y lo mantengo. Ayer salí igual de encantada que hace un año, un poco más, incluso, teniendo en cuenta que me hice con un cedé con las canciones del musical y ya puedo torturar a mis vecinos cantando “tinoníii, suena la alarma” cual Verónica Polo a voz en grito por las mañanas. Así que vuelvo a recomendarlo y no dejo de confiar en que sus autores nos brinden algún día la versión extendida.

La visita a Microteatro me deparó, además, una agradable sorpresa. Al entrar a otra de las pequeñas obras en cartel, Mejunjes, caí en la cuenta de que una de sus protagonistas es Aixa Villagrán, a quien vi el pasado noviembre en Luciérnagas. Lo que me sorprendió fue descubrir que también firma el texto, una comedia negra mordaz que Maica Barroso y ella bordan, y que con razón se ha recuperado como una de las obras que más éxito de público tuvieron anteriormente. Villagrán, eso sí, no ha acabado de sacarme de dudas respecto a si tiene un determinado perfil interpretativo, por la brevedad de esta pieza y porque su personaje guarda ciertas similitudes con el de Luciérnagas. Con otra espinita clavada me quedo, pues, que ojalá me depare algún día una nueva alegría teatrófila…

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