Archivo de la categoría ‘Tecnología e Internet’

Reflexiones sobre el cierre de Megaupload

20 enero 2012

Ha sido una noche movida en la Red. Y lo que nos queda. A estas alturas, pocos quedarán ya que no se hayan enterado del cierre de Megaupload y de las reacciones que está suscitando. Entre el debate por la posible aprobación de la muy totalitaria y peligrosa ley SOPA y la noticia con la que hemos amanecido, existe la sensación de que estamos ante un momento que marcará de forma decisiva el futuro de Internet tal y como lo conocemos. Es el momento de reflexionar sobre todo ello.

- El cierre de Megaupload no sólo no contribuirá a acabar con las descargas, sino que muy probablemente provocará que surgan nuevas y más depuradas webs o sistemas para compartir archivos. Tal y como muy acertadamente señala Enrique Dans en su blog, este no es más que un nuevo ejemplo de lo complicado que resulta ponerle puertas al campo. La experiencia de Napster así lo demuestra. Por otra parte, ¿qué ocurre con la gente que tenía alojados en Megaupload contenidos que nada tienen que ver con los derechos de autor y que ahora mismo han pasado a manos del FBI? La hay. Yo era uno de ellos.

- Dicho lo anterior, una cosa debe quedar clara: los responsables de Megaupload han amasado una fortuna a costa del trabajo de otros, alojando publicidad en su web y cobrando suscripciones por permitir el acceso a contenidos protegidos con derechos de autor. Que el FBI les acabase cerrando el chiringuito parecía cuestión de tiempo. ¿Se ha hecho justicia o estasmos ante el principio de un estado policial en la Red? Juzguen ustedes mismos, pero una cosa es compartir archivos sin ánimo de lucro y otra hacerse de oro con ello. Y el matiz es importante.

- Sé que hoy por hoy es políticamente incorrecto pensar así, pero ya lo he dicho en otras ocasiones: pretender no pagar nunca por nada es insostenible y propio de un país en el que la cultura se valora muy poco. La frase: “si puedo tener algo gratis, para qué pagar” define al español medio. Y ello provoca que se valore cada vez menos el esfuerzo que cuesta grabar un disco, rodar una película o escribir un libro. Evidentemente la industria ha mantenido políticas deleznables, entre otras con los precios. Soy, de hecho, el primero que ha bajado cientos de discos a través de Megaupload, Soulseek y otras plataformas, y defiendo el derecho a poder hacerlo. También el primero que se alegrará el día que caigan algunos de los dinosaurios que han monopolizado el negocio de la música durante décadas. Pero procuro retribuír, en la medida de mis modestas posibilidades, a aquellos artistas que me aportan cosas. Yendo a sus conciertos o comprando sus discos, en el caso de la música. Como sea. Porque creo que es lo más ético. No deja de ser curioso, por otra parte, que muchos de los que enarbolan la bandera del “cultura libre para todos” sean personas que en su vida han estado interesadas por la cultura más allá de la basura para las masas que ofrecen los canales convencionales.

- Una última reflexión: comprendo y comparto gran parte de la postura de los que llaman a un levantamiento contra el cierre de Megaupload, pero ¿cómo es posible que con la que está cayendo sólo reaccionemos en masa cuando nos quitan la posibilidad de ver películas y descargarnos discos gratis? Recortes sociales, deshaucios diarios, desempleo asfixiante, políticos corruptos, beneficios multimillonarios para los banqueros…

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Deezer desembarca en España

14 diciembre 2011

Los que de un tiempo a esta parte venimos defendiendo el streaming -aún con sus asignaturas pendientes- como la gran apuesta para el futuro de la música tenemos hoy una nueva razón para estar de enhorabuena. Deezer, la plataforma musical líder en la vecina Francia, llega a España para postularse como la gran alternativa a Spotify, más asentada que nunca gracias a su reciente alianza con Facebook.

Deezer es la gran pionera en ofrecer música en streaming de manera gratuita. Comenzó a funcionar en 2006 bajo el nombre de BlogMusik, aunque tras una serie de litigios con las discográficas tuvo que reinventarse y renacer, en 2007, bajo el nombre que hoy perdura. La misma presión por parte de los grandes sellos provocó que lo que en un principio era un sistema similar a Spotify – escucha gratuita a cambio de publicidad entre canciones- se transformara en una plataforma de pago obligatorio. Un hábil campaña de Deezer, consistente en diversos acuerdos con Orange y Facebook, entre otros, provocó que los usuarios no abandonaran el barco. Hoy en día, Deezer cuenta con 20 millones de usuarios registrados, de los cuales casi uno y medio son de pago.

El usuario de Deezer puede optar por una de sus tres modalidades:  la gratuita Discovery Mode, que permite escuchar 30 segundos por canción y las diferentes emisoras de radio, el modo Premium -, que da acceso libre desde el ordenador a sus más de 13 millones de canciones por 4,99 euros, y el más completo Premium +, que ofrece además la posiblidad de escuchar la música en el móvil por 9.99 euros. Un sistema similar al de Spotify y al mismo precio, con la diferencia de que, al registrarte en Deezer, recibes una suscripción Premium + de prueba durante dos semanas.

A los que ya usamos Spotify, lo que nos interesa de Deezer son las diferencias. ¿Qué ofrece Deezer que no tenga ya el sueco círculo verde? Principalmente, tres:

- Para usar Deezer no es necesario descargar programa alguno, pues funciona como una web cualquiera y con cualquier navegador. A priori podría ser una ventaja, aunque en ocasiones puede no serlo tanto. Un ejemplo: hace un instante no me dejaba acceder a la web, cosa que nunca me ha ocurrido con Spotify. La incidencia, eso sí, se ha resuelto en cuestión de un minuto, e ignoro si ha sido cosa de mi propia conexión.

- Los usuarios de Deezer pueden subir sus propias canciones a la plataforma, característica más que apetecible de cara a liberar espacio en nuestro disco duro. Estas no estarán disponibles para otros usuarios, pero sí para uno mismo desde cualquier ordenador al acceder con su nombre y contraseña.

- La radio. Es uno de los puntos flacos de Spotify. En Deezer, las centradas en estilos concretos como el indie rock o la electrónica son igual de limitadas, pero existe la llamada Radio Inteligente, parecida a la de Lastfm, que permite al oyente descubrir nuevas propuestas parecidas a un grupo en concreto. Todo un acierto.

¿Has probado Deezer? ¿Qué te parece?

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Entrada Gratuita da el salto a Spotify

07 diciembre 2011

Hace tiempo que vengo pensando en la posibilidad de poner en marcha algún tipo de iniciativa que lleve este blog a Spotify. Hace unos días decidí sacar un rato y elaborar un perfil de Entrada Gratuita en la plataforma de música en streaming. Es pues un honor presentároslo en sociedad con este pequeño post informativo.

En el Spotify de Entrada Gratuita os encontraréis, en un principio, siete listas que se irán actualizando puntualmente. Son las siguientes:

- El disco de la semana. Como su propio nombre indica, el álbum más destacado de cada semana. Arrancamos con Undo, lo nuevo de The Roots.

- Novedades: Una selección de lo más interesante que ha salido a la venta en los últimos días, tanto en nuestro país como en el resto del mundo.

- Lo mejor de 2011: El año toca a su fin. Es momento de recuperar algunas de las mejores canciones de entre las que han visto la luz este año.

- España me pone. Una lista para descubrir las bandas españolas más inquietas del momento. No tenemos nada que envidiar a lo que viene de fuera.

- Joyas de otro tiempo. Emparentada directamente con la sección de este blog del mismo nombre, aunque significativamente más extensa: música anterior a la década de los 60 para los que tengan ganas de descubrir viejas maravillas musicales.

- Canciones para empezar bien la semana: en la que recopilo las canciones de las que, cada lunes, os hablo en este blog.

- La lista de los lectores: Quizá lo mejor de Spotify es la posibilidad de compartir canciones. Esta es una lista colaborativa, abierta a todos, en la que podréis subir los discos para que los escuchemos el resto de suscriptores.

Para suscribiros a las listas, podéis hacer clic en el enlace de cualquiera de ellas o en el siguiente botón. Espero que os guste.

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Los nuevos hipsters de la música

25 noviembre 2011

Hace unos días, un amigo me envió un interesante reportaje de una popular web de Internet y nuevas tecnologías, thenextweb.com, en el que un autodenominado geek de la música compartía con los lectores sus vehículos preferidos para descubrir nuevas y estimulantes propuestas musicales. El tipo, llamado James Aviaz (en la foto), citaba sus plataformas preferidas para tal menester: por un lado, las muy conocidas radios online Lastfm o Pandora (esta última accesible exclusivamente desde EE UU de un tiempo a esta parte). Por otro, las menos populares -al menos a este lado del charco- Rdio, Tastekid, Flookon o Songza. Aviaz también se refería en el artículo a webs como The Hype Machine o la australiana We Are Hunted, que le permiten saber qué es lo más cool del momento y, por supuesto, a sitios webs imprescindibles para todo melómano como Pitchfork y las redes sociales que todos conocemos, Facebook y Twitter, amén de otras muchas webs que le permitían estar siempre al tanto de lo nuevo y más prometedor de la escena underground.

En mi caso, y a pesar de que he usado y sigo usando algunas de esas plataformas (gracias a las cuales he descubierto auténticas joyas), no deja de ser curioso que mi principal vía para conocer nuevos grupos -o al menos, grupos que me acaban gustando realmente- siga siendo la misma que hace años: conciertos, publicaciones musicales de referencia y, principalmente, amigos en cuyo criterio musical confío plenamente. La gente como el tal Aviaz, tanto en el mundo anglosajón como en su versión patria (y algo más garrula) responde al típico perfil de hipster musical: alguien que conoce cientos de miles de nombres de nuevos grupos pero que no es capaz de dedicar a cada uno más de una escucha, no sea que mientras lo hace se pierda la aparición repentina de algún que otro grupo imprescindible. Son aquellos que hace no tanto acumulaban en sus discos duros centenares de gigas de música descargada a través de Napster, eMule o Soulseek que nunca llegaron a escuchar, pero que les permía decir “¡claro!” cuando se les preguntaba si conocían lo nuevo de tal o cual banda. Gente que ha crecido y vive con la percepción de que la música es un bien de usar y tirar, pues es más importante la tendencia efímera que las propias canciones. Existen. Y dan grima.

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GarageBand da el salto al teléfono móvil

02 noviembre 2011

Soy usuario de Mac desde hace unos cuatro años, cuando adquirí el Macbook desde el que escribo estas líneas. Desde entonces, no recuerdo una sola vez que el ordenador se me haya colgado, ni haber tenido virus alguno. Ambas circunstancias ya justificarían por sí solas el desembolso (unos 900 euros) que hice en su día por este pequeño y prodigioso cacharro. Y sin embargo, ninguna de las dos ventajas que me ofrecía la máquina de Steve Jobs fue decisiva a la hora de decidirme por ella.

Lo que me llevó a comprar un Mac fue la inclusión, de serie en todos los equipos de la manzana, de un programa con el que poder grabar mi propia música de manera extremadamente sencilla e intuitiva, el GarageBand. Nunca fui ningún enamorado del software musical, por lo que aprender a manejar Nuendo, Protools o Cubase se me antojaba demasiado complicado. Pero aquel programita y su simpático icono de la guitarra parecían estar enfocado a inútiles como yo. De fácil manejo, pero capaz de proveer resultados más que dignos, GarageBand se ha convertido para mí en una herramienta indispensable a la hora de construír canciones en el ámbito casero.

Hoy, todos los amantes de GarageBand están de enhorabuena. Desde ayer, la plataforma está disponible para los teléfonos iPhone 4s, iPhone 4 y iPhone 3Gs en forma de app adquirible por 4 euros en la Apple Store. El programa llega, eso sí, con una interfaz más comprimida, adaptada a la pequeña pantalla de los teléfonos, aunque manteniendo intacta su esencia y la posibilidad de incluír infinidad de teclados, guitarras, bajos y baterías con un resultado más que notable. También con el objetivo de seducir a los que nunca hayan tocado un instrumento gracias a sus “smart instruments”, que permiten elegir entre una extensa biblioteca de acordes predeterminados. El nuevo Garage Band para iPhone también da al usuario la posibilidad de conectar una guitarra con un adaptador que se vende aparte.

La tecnología ha hecho que el mundo de la música ya no sea lo que fue. A menudo, para mal. Otras veces, para mucho mejor.

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Y los videojuegos salvaron al rock and roll

21 septiembre 2011

En una ocasión, un músico cuyos tiempos de gloria pasaron hace ya años me confesó que la única fuente de ingresos que recibía puntualmente eran los royalties por haber cedido su música a un famoso videojuego. “Ni SGAE, ni nada. Los únicos que pagan son los del Guitar Hero”, contaba. “Todos los meses, como un clavo”.

Hace años que los videojuegos generan más beneficios que otras industrias culturales históricas como el cine o la propia música. Y los artistas, especialmente los que tuvieron la suerte de exprimir la gallina de los huevos de oro que fue la industria discográfica durante la segunda mitad del siglo XX, son muy conscientes de ello. Por eso, y salvo contadas excepciones,  las discográficas suelen poner todo tipo de facilidades. Y los artistas, encantados. Un ejemplo: en 2008, muchos se sorprendieron al leer la noticia de que Metallica había ganado más dinero licenciando sus temas para Guitar Hero que si hubieran sido número uno de ventas con Death Magnetic. Los tiempos parecían estar cambiando, y todo el mundo se quiso sumar al nuevo boom. Aparecieron decenas de títulos con la música como protagonista… y claro, la gente se cansó y la burbuja acabó por desinflarse.

Pese a ello, los videojuegos siguen siendo una buena fuente de ingresos para los músicos. La explicación es simple: los juegos son más caros y se piratean menos. Hoy en día sólo los muy melómanos somos capaces de pagar cinco euros al mes por un acceso ilimitado a Spotify, pero cualquier hijo de vecino abona religiosamente y sin rechistar 60 ó 70 euros por el juego de turno. La piratería afecta, pero es sustancialmente menor que la que aqueja al cine o la música. Y la imagen de la que goza la industria del videojuego entre el público es, hoy por hoy, bastante más positiva que la que  arrastra la del disco.

La reflexión viene al caso del lanzamiento, la próxima semana, de Fifa 2012. La nueva entrega de la saga tendrá una banda sonora de excepción en la que estarán The Hives, TV on the Radio, The Strokes, Cut Copy, Architecture In Helsinki o Crystal Castles, entre muchos otros, además de dos españoles: El Guincho y Macaco. Yo llevo años sin tocar la consola y siempre fui más de Pro Evolution (aquellos menús con bakalao chungo eran entrañables), pero he aquí una nueva y buena razón para apostar por un juego que promete. Los goles con buena música son más goles.

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Oligopolios

12 mayo 2011

A estas alturas, pocos dudan de que buena parte del futuro de la industria de la música pasa indefectiblemente por las plataformas de streaming como Spotify o el recién estrenado Google Music, cuya versión beta acaba de ver la luz en Estados Unidos. Y sin embargo, también son pocos los que hablan de las leoninas condiciones que estas ofrecen al artista en materia de royalties.

Un dato que habla por sí solo: durante el pasado 2010, Copenhage de Vetusta Morla consiguió el récord de ganancias en un mes, según publicó recientemente la revista Rolling Stone. El grupo madrileño se embolsó por ello 100 irrisorios euros. ¿Cuál es la alternativa? No existe. Estar en Spotify y similares es como las lentejas. O las tomas, o las dejas. Bajo una gran idea revestida de modernidad se esconde un arma de doble filo con un potencial arrollador. Como todo el mundo sabe, un gran poder conlleva -además de una gran responsabilidad- elevadas dosis de ética. Y esta raramente es compatible con los intereses del mundo en el que nos ha tocado vivir.

A día de hoy, cuando la posibilidad de prescindir de intermediarios para llegar hasta el oyente es ya una realidad, exigir a estas compañías un reparto justo del pastel y una transparencia absoluta respecto a su modelo de negocio debería ser una prioridad para músicos y sellos de toda condición, especialmente para los más pequeños. No vaya a ser que en breve, y con las multinacionales al borde del abismo, tengamos un nuevo oligopolio a manos de los mismos perros con distinto collar.

La guerra por el negocio de la música digital

26 abril 2011

En Internet se libra desde hace tiempo una guerra encarnizada para hacerse con el negocio de la música digital. Hasta la aparición de Spotify, iTunes era el líder indiscutible a nivel global. Ahora, con el inminente desembarco del primero en Estados Unidos, Steve Jobs tiene razones para estar preocupado, especialmente tras las noticias que estos días han apuntado a una posible alianza entre Spotify y Google. Según han desvelado algunos medios, el todopoderoso buscador – que ultima el lanzamiento del esperado Google Music-, parece haber llegado a la conclusión de que no tiene sentido ofrecer un servicio similar al de la plataforma sueca de música en streaming, y que es preferible aunar fuerzas y aprovecharse de la experiencia adquirida en Europa por Spotify para, juntos, penetrar con éxito en el vasto mercado estadounidense y ganarle la batalla a iTunes. Por el contrario, otras informaciones aseguran que dichas negociaciones, aunque existen, tienen pocas posibilidades de salir adelante.

Las ventajas de Spotify y Google Music frente a lo que hasta ahora ha sido el funcionamiento de iTunes son evidentes: no hay que pagar por descargar los discos, sino que estos se almacenan en lo que se conoce como la nube, a la que el usuario accede, o bien pagando una cuota mensual, o bien de manera gratuita y limitada. Sin embargo, la compañía de Jobs siempre se caracterizó por saber anticiparse al futuro, y hace tiempo que encamina sus pasos a un salto definitivo al streaming que, hoy más que nunca, parecer estar a la vuelta de la esquina. Uno de ellos se ha destapado hoy mismo: mientras que Spotify experimenta grandes dificultades para obtener el catálogo de algunas multinacionales, una de ellas, Warner, ya ha alcanzado un acuerdo con iTunes para la cesión de toda su discografía. Al mismo tiempo que todo esto ocurre, Amazon ha puesto en marcha su propia plataforma de música en streaming y HP planea hacer lo propio.

Cabría pensar que la cohexistencia de multitud de ofertas para escuchar música en la Red beneficia al consumidor. Y sin embargo, muchos opinan que es preferible disponer de menos plataformas y que éstas ofrezcan la mayor cantidad de música posible. De lo que no hay duda es de que vivimos una época de transición sin precedentes en la que el sopote físico ha dejado de tener sentido para las masas, que ya consumen la práctica totalidad de la música a través de la Red y -muy especialmente- de los teléfonos móviles. Un modelo de negocio aún en pañales que apenas resulta rentable para el artista y por el que, sin embargo, se libra una batalla en la que, a buen seguro, muchos se quedarán por el camino.

Ilustración: María Gil.

Spotify se abre camino (a pesar de España)

09 marzo 2011

La noticia saltaba hoy a los medios de comunicación: Spotify, la plataforma gratuita de música en streaming que mejor ha sabido entender los tiempos que corren, alcanzó ayer el millón de suscriptores de pago, lo que supone casi un 15% de los usuarios totales. La firma sueca, presente en los países nórdicos, Francia, Holanda, Reino Unido y España, es ya el segundo generador de ingresos de la industria musical, sólo por detrás de iTunes. Desde hace tiempo se hablaba precisamente de que Spotify necesitaba entre un 15% y un 18% de usuarios de pago para ser rentable, por lo que todo apunta a que la plataforma que en su día decidió apostar por la tarifa plana para la música va por el buen camino.

Las buenas noticias para Spotify coniciden con su más que inminente desembarco en EE UU, donde ya ha alcanzado acuerdos con EMI, Universal y Sony. Sus dos principales escollos son Warner -que teme que la implantación de un servicio gratuito como Spotify afecte a sus ya de por sí maltrechas ventas-, y Apple, que con el 80% del negocio en sus manos trata de obstaculizar en la medida de lo posible la llegada a EE UU del mejor invento sueco desde Ikea.

Los buenos datos arrojan también luz sobre algo que era un secreto a voces: España está a la cola de entre los países en los que se puede acceder a Spotify. El número de usuarios de pago en nuestro país es el más bajo, a pesar de ser el segundo que más usuarios tiene (3,5 millones). Por si fuera poco, la inversión publicitaria también es la más escasa de todas.

A la vista de ello, algunos se preguntarán por qué Spotify apostó por España para poner en marcha su ambicioso proyecto. La razón no es otra que nuestra propia idiosincrasia: De entre los mencionados, España es el país en el que menos nos gusta pagar por las cosas.  Si se puede tener gratis, mejor. Dicha característica suponía un banco de pruebas inmejorable para la compañía: si Spotify funcionaba en España -aunque fuese a rebufo del resto-, podría hacerlo en cualquier parte.

Por una vez, tenemos que dar las gracias por ser tan cutres.

La agonía de Myspace

14 enero 2011

Hace escasamente un mes, escribí un reportaje sobre la gran renovación en el diseño y la interfaz de la decana de las redes sociales. Mi intención era demostrar que se trataba de una maniobra a la desesperada, pues es de sobra conocido que Myspace no vive precisamente días dorados. Por ello titulé aquel reportaje “Myspace: renovarse… o morir en el intento”. Lo hice a pesar de que desde la sede española de la empresa se me aseguró tajantemente que los rumores sobre una posible venta de Myspace eran falsos y que estaban muy contentos con la situación que actualmente atraviesa la firma.

Pues bien. Hoy se ha hecho pública una información que confirma lo que era un secreto a voces: Myspace ha despedido casi a un 50% de su plantilla y está a la espera de un posible comprador que esté dispuesto a sacar de las piedras a un transatlántico encallado desde hace demasiado tiempo.

El declive de Myspace comenzó casi al mismo tiempo en que fue adqurida por el  conglomerado empresarial News Corporation a sus dos creadores, Tom Anderson y Christian DeWolfe. El dueño de News Corp., Rupert Murdoch, no dudó en desembolsar más de 400 millones de euros por una idea que parecía tener todo el futuro del mundo. No fue así, y tres años después Myspace se hundió ante la todopoderosa Facebook.

Myspace siempre dejó bastante que desear. Se colgaba constantemente, su manejo resultaba engorroso, era feo de cojones… Pero, amigo, fue la primera gran red social, y como tal su irrupción en la era digital fue revolucionaria. Especialmente para los músicos, a los que permitió colgar sus canciones y ponerlas al alcance de un clic de cualquiera. Un cambio histórico. Hoy todo ha cambiado, y decenas de plataformas infinitamente más sencillas y funcionales como Bandcamp o Reverbnation permiten esa opción, y comunicarse con los fans resulta mucho más efectivo a través de cualquier otra red social. Es cierto, tal y como se me dijo desde Myspace España, que en nuestro país “más de 200.000 bandas cuentan con un perfil en Myspace”, pero también que la gran mayoría lo han abandonado por su poca utilidad, a pesar de que los últimos movimientos parecían ir enfocados en la dirección correcta y que la gran mayoría de bandas nuevas que se abren un perfil en Myspace lo hacen empujados por la inercia, simplemente “porque hay que tenerlo”.

Sea como sea, el futuro no parece pasar por Myspace, a no ser que caiga en manos de alguien con una idea lo suficientemente ingeniosa como para hacerlo renacer de sus cenizas cual ave fénix.