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Siempre tarde

08 marzo 2012

Con la ayuda de algún que otro amigo experto en la materia, he decidido zambullirme en el -para mí- desconocido mundo de Twitter. Lo hago, en principio, con el objetivo de promocionar mi grupo de música, más que con el de informar al resto del mundo sobre los pormenores de mi vida personal.Y de la misma manera que me ocurrió hace ya bastante tiempo con Facebook, tengo la sensación de llegar un poco tarde.

Es la misma sensación que percibo cuando levanto la tapa de mi viejo Nokia, que ni es táctil, ni es smart, ni hace virguería alguna, pero funciona y resiste los golpes que da gloria (todos lo sabemos: cuanto más viejo es un cacharro, más tiempo nos dura. Caprichos de la obsolescencia programada). La misma sensación que cuando me preguntan si tengo whatssap o wifi en el móvil. E incluso la misma que cuando veo a la gente sacar su teléfono para mirar el correo cada cinco minutos cuando, en medio de una conversación, se produce el silencio más breve y mímimamente incómodo, momento en el que todos echan mano a su pequeño e inteligente celular. Nos estamos volviendo idiotas, pienso. O quizá el idiota soy yo, pues reconozco que, muy probablemente, haría algo similar si uno de esos prodigiosos aparatos cayese en mis manos. Porque una cosa está clara: determinados artículos de consumo pasan de sernos muy útiles a resultarnos absolutamente indispensables con una facilidad pasmosa. Somos así. Y así, todos acabamos pasando por el aro antes o después. Yo también lo haré. Aunque es posible que, cuando lo haga, vuelva a ser tarde.  Como siempre.

Quizá sea hora de reivindicar un poco más de impuntualidad tecnológica.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser La condesa descalza

    No sabes que identificada me he sentido contigo…… yo creo que también soy de las que llega tarde, pero que dure, que dure :)

    09 marzo 2012 | 21:40

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