Archivo de julio, 2011

La vida pasa en verano

29 julio 2011

En verano conocí a la que hoy en día sigue siendo mi pareja. En verano tuve la fortuna de poder viajar a los lugares del mundo que me han marcado de manera más profunda y de conocer a algunas de las personas más interesantes que he tenido la oportunidad de cruzarme a lo largo del camino. También durante el verano sufrí algunos de los más dolorosos desengaños emocionales. Pero en todos y cada uno de esos momentos, sin excepción, la música estuvo presente para poner banda sonora a las tardes tórridas y las noches de brisa suave con las ventanas abiertas de par en par. Una canción, un disco. Varios.

Espero que tengas el tuyo a mano y disfrutes de este verano intensamente. Nos leemos a la vuelta.

Eli ‘Paperboy’ Reed: el soul es una droga

28 julio 2011

El de Eli ‘Paperboy’ Reed es un caso curioso. El músico de Boston ha logrado triunfar a ritmo de soul de viejo cuño: un sonido sudoroso y vibrante que bebe directamente de los grandes nombres del género, desde Marvin Gaye a Sam Cooke pasando, a menudo, por el funk del inmortal James Brown. Y digo que es curioso porque la propuesta de Reed apenas está revestida de vestigio alguno de modernidad: todo en ella destila un aire pretendidamente retro, como si el tiempo no hubiera pasado desde los días de gloria de Stax o Motown. De él se ha dicho de todo, desde el gastadísimo tópico de que es un blanco con voz de negro hasta que es la versión masculina y americana de la tristemente fallecida Amy Winehouse. Cosas de la prensa.

Ayer, y por segunda noche consecutiva, el madrileño teatro Lara se llenó hasta la bandera para comprobar cuánto hay de cierto en los muchos parabienes que ha recibido Reed en los últimos tiempos. Se trataba de uno de los últimos conciertos de la gira de presentación de Come and get it, segundo trabajo del estadounidense junto a su banda, The True Loves, que les ha tenido en la carretera durante el último año y medio. El show venía avalado por varios acontecimientos prometedores: además del éxito de la noche anterior, Reed había tenido a lo largo de los últimos días un par de detalles de auténtico crack: la semana pasada, sorprendía a propios y extraños al subirse al pequeño escenario de La Boca del Lobo, donde improvisó un concierto de casi una hora para una audiencia reducida. Este martes, convocaba a sus fans por Facebook y Twitter para ofrecer un concierto sorpresa en plena calle Arenal. Los viandantes alucinaron, aunque pocos le reconocieron. “Este chico tiene talento”, dijo un anciano compatriota del músico. Sí, lo tiene.

Ante un público entregado de antemano y formado por gente de toda edad y condición, Reed saltó al escenario previa presentación, por todo lo alto, a cargo de J.B. Flatt, teclista de su banda. Sólo unos pocos avispados acertaron a identificar la primera canción de su repertorio, una insólita versión en clave soul del poderoso Ace of Spades de Motorhead que incluyó en un EP de 2009. Tras ella se sucedieron los temas de sus tres trabajos, cada uno de los cuales le han permitido subir un peldaño en su escalada hacia la cima.  Come and get it, Satisfier, Young Girl, Help me y el resto de sus himnos levantaron al público de sus asientos. Y es que pocos conciertos son a priori tan poco indicados como este para un auditorio que ha de permanecer sentado. El sonido del teatro, prácticamente perfecto, permitió disfrutar al máximo de cada detalle de un concierto que fue de menos a más.

El soul de Eli ‘Paperboy’ Reed es para todos los públicos, en el mejor sentido del término. Está lleno de clichés, a menudo efectistas y predecibles, pero no por ello menos disfrutables. Posee una voz versátil y arrolladora que le permite alcanzar todo registro que se proponga y una banda que, pese a permanecer siempre en un discreto segundo plano, sabe cumplir a la perfección su papel. Él, por su parte, destila un carisma extraño: se mueve de manera poco ortodoxa. Baila regular. No termina de dominar el arte de comunicarse con su público, pero sabe llevárselo de calle con cada gritito desenfrenado, con cada pose y cada irresistible estribillo. Y transmite como pocos en el mainstream actual el alma de una de las músicas más auténticas y reales que existen. Ayer, Eli ‘Paperboy’ Reed volvió a hacer suyo el título de aquel legendario recopilatorio de soul castellano de los 60: el soul es una droga. Ayer, todos fuimos yonkis durante hora y media. Y Reed, de nuevo, el mejor camello posible.

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Leer la música

22 julio 2011

“De gira con los Ramones” y “Paul McCartney. La biografía”, han sido los dos últimos libros sobre música que han ocupado mi mesilla de noche. El primero (gracias por el regalo, Vicente) es un entretenidísimo compendio de las tropelías, desventuras y momentos de gloria vividos por la banda de punk más grande de todos los tiempos. Una obra que introduce al lector en el singular universo de los Ramones a través de los testimonios de sus protagonistas, bajo el hilo conductor del que fuera su manager durante 30 años, Monte A. Melnick. El segundo es un intrincado recorrido por la azarosa vida del ex Beatle, desde sus primeros pasos en el mundo de la música hasta la época actual, pasando por los momentos más álgidos de la Beatlemanía y la trágica muerte de John Lennon.

A pesar de haber leído ya unos cuantos títulos del género, nunca fui un gran aficionado a los libros sobre músicos y grupos. Al fin y al cabo, soy de los que se interesan más por la obra de un artista que por los pormenores de su vida personal. Y sin embargo, su lectura ayuda en ocasiones a comprender buena parte de su legado, contextualizar su obra y desentrañar los siempre misteriosos caminos de la creación musical. Y es que, de cuando en cuando, leer la música puede ser casi tan enriquecedor como disfrutar de una buena canción.

Terminados estos dos libros, y dado que el verano es una buena época para la lectura, cuéntame. ¿Cuál es tu libro preferido sobre música? A la vuelta de vacaciones compartimos pareceres.

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Los blogs se meten a sellos discográficos

20 julio 2011

La tendencia, por novedosa y singular, merece toda nuestra atención: diversos blogs estadounidenses de música independiente están reinventando su actividad, y varios de ellos se están abriendo a un mercado hasta ahora reservado a otros: la edición de discos, tanto en formato físico como digital. Algunos medios, como Wired, ya ven en ello una revolución, una manera de plantar cara a la industria desde abajo. Otros, simplemente, como una interesante manera de distribuir música a través de la Red, aprovechando la capacidad de difusión de la que gozan algunas bitácoras, especialmente al otro lado del charco.

Uno de los casos más significativos es el de Yours Truly, un influyente blog musical con sede en San Francisco que ha puesto en marcha el pequeño sello Love Letters Ink. A través de él han visto la luz, entre otros, el Ep Just Once, de How To Dress Well, en una cuidada edición limitada a 1.000 copias en vinilo de 10 pulgadas. Cada copia del disco incluye una copia de una carta manuscrita por su autor, y un dólar de cada venta va destinado a una organización benéfica dedicada a velar por la salud mental. Una manera muy especial de editar un álbum que responde a las inquietudes de su autor, Tom Krell. “Necesitaba un sello que me permitiera hacer exactamente lo que quisiese con este disco, algo que no fuera orientado a lo comercial”. Así ha sido.

El de Yours Truly no es el único caso de blog que ha pasado a convertirse en sello discográfico. También han optado por un vía similar bitácoras como Weekly Tape Deck, que se ha asociado con la disquera Gorilla vs. Bear,o  Good Weather for Airstrikes, que ha pasado de blog a sello, formando Neon Gold Records. Su dueño, Derek Davies, está convencido del poder “revolucionario” de los blogs como catalizadores de tendencias y auténticos responsables de llevar la música independiente al gran público en pleno siglo XXI.

Bajo todas estas iniciativas subyace una filosofía común: el dinero no es el leit motiv para publicar un disco, sino que es el amor a la música y las ganas de que ésta llegue a la gente lo que actúa como verdadero motor. Los discos se editan fundamentalmente en formato vinilo, casi nunca en cd, y se permite la descarga gratuita en mp3 de sus canciones.

Son iniciativas como estas las que demuestran, una vez más, que la música no está en crisis. Sólo la manera que algunos tenían hasta hace poco de enriquecerse con ella.

How To Dress Well: “Suicide Dream 3”

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Canciones para empezar bien la semana: “Disconnected”, de Face to Face

18 julio 2011

Siempre es una buena noticia enterarte de que uno de los grupos predilectos de tu adolescencia viene a tocar a tu ciudad. Viejas e intensas vivencias afloran con sus canciones. Como si el tiempo y los años no hubiera pasado. Como si aún siguiese esperando la hora de salir a la calle con un monopatín, ponerme el walkman y juntarme con mis amigos para, simplemente, echar las tardes, las noches y los días. Echo de menos aquello.

Con Face to Face, las buenas noticias vienen por partida doble. Además de ser uno de los grupos con los que descubrí el punk rock, nunca tuve la oportunidad de verles en directo. Por aquel entonces circulaba entre mi grupo de amigos el rumor de que su cantante, Trever Keith, tenía un pánico atroz a los aviones, lo que le había llevado a tomar la decisión de no volar. Lo cierto es que, tanto si Keith ha conseguido superar su fobia como si nunca la tuvo, Face to Face estarán en España el próximo mes de septiembre (el día 6 en la Razzmatazz de Barcelona y el 7 en la Caracol de Madrid). Vienen para presentar su primer disco en nueve años, Laugh now, laugh later, y de paso conmemorar el vigésimo aniversario de la formación de la banda en Victorville, California.

Disconnected, perteneciente a su primer disco (Don’t turn away, de 1992), es su himno más inolvidable y emblemático. Pura energía salpicada de testosterona, acné, furia y vida.

You don’t know a thing about me
Is there something you should know?
I can tell you what you want to hear
Let your inhibitions just go

No, you don’t know what you will give up
You don’t know what you want
It may take you years to find out
You don’t know what you need
It’s something that may never come to you

Trust is something that comes easy
When you’ve never been a victim
Lies and promises and words are said
It’s you’re decision to accept them

No, you don’t know what you will give up
You don’t know what you want
It may take you years to find out
You don’t know what you need
It’s something that may never come to you

 

Bildu, La Mala Rodríguez y Melocos

13 julio 2011

El ayuntamiento de San Sebastián, gobernado por Bildu desde las pasadas elecciones, ha decidido prescindir de los conciertos que tenía apalabrados con la rapera jerezana La Mala Rodríguez y la banda de pop gaditana Melocos. En su lugar, actuarán los grupos vascos Su Ta Gar y Berri Txarrak.  Según publican varios medios, la intención del nuevo consistorio es “reforzar la presencia de la cultura vasca en el escenario más emblemático” de las fiestas donostiarras y potenciar la música cantada en euskera, que ahora copará cuatro de los ocho conciertos que tendrán lugar durante las fiestas de la ciudad.

Parece lógico pensar que, de no tratarse de Bildu y el País Vasco, pocos se habrían hecho eco de una noticia de estas características. Por todos es sabido que cualquier información que demuestre lo  antiespañoles que son los miembros de la coalición abertzale tiene garantizado un hueco en determinados medios de comunicación. Algunos, incluso, obviarán el hecho de que, entre los conciertos que ya están confirmados están los de artistas tan sospechosamente independentistas como Melendi, Marta Sánchez, Def Con Dos, Celtas Cortos y Muchachito Bombo Infierno.

Yo, por mi parte, lo tengo bastante claro: preferiría ver un concierto de Berri Txarrak antes que uno de Melocos. Y sin embargo, politizar la música por el simple hecho de estar cantada en uno u otro idioma no deja de parecerme una estupidez como la copa de un pino, más propio de quien se mira demasiado el ombligo que de alguien que se preocupa verdaderamente por la cultura.

Las ventas de discos crecen en EE UU

11 julio 2011

La noticia, en los tiempos que corren, resulta enormemente llamativa: la venta de discos ha crecido en Estados Unidos por primera vez en seis años, según ha detallado el diario Los Angeles Times a propósito de una encuesta de la consultora Nielsen. En términos globales, las ventas de música (incluyendo canciones en formato digital) se han incrementado durante el primer semestre de 2011 un 8,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Los álbumes propiamente dichos (en LP, CD y digital) lo hicieron un 1%.

Desglosados, los datos son los siguientes:

- Venta digital de canciones: +11%
- Venta digital de discos: +19%
- Venta de discos de vinilo: +41%
-Todos los álbumes (incluyendo formato físico y digital): +1%

Más allá de la buena noticia del espectacular crecimiento del vinilo (cuyas ventas globales siguen siendo, pese a ello, muy minoritarias) y al lógico incremento de las descargas digitales vía iTunes o Amazon -mucho más asentadas al otro lado del Atlántico que a este-, conviene tener en cuenta que el mercado estadounidense ha contado durante estos últimos seis meses con un empujón muy a tener en cuenta: Lady Gaga, que ha vendido un millón y medio de copias de “Born this Way”. Otros fenómenos como Adele, Katy Perry o Mumford & Sons también han contribuído a hacer crecer las cifras más allá de lo normal.

El tiempo dirá si se trata únicamente de un repunte anecdótico o si, como piensan algunos, este es el principio de una tímida recuperación de la maltrecha industria discográfica.

La SGAE del siglo XXI

08 julio 2011

La reciente detención de la cúpula de la SGAE debería servir para abrir un periodo de reflexión sobre su papel en la defensa de los derechos de autor. Más allá de los delitos que se imputan a los directivos -e incidiendo en la a menudo olvidada presunción de inocencia-, es evidente que la Sociedad ha cometido errores garrafales durante los últimos tiempos que han contribuido a situarla como una de las entidades más detestadas por el español medio, que la identifica inexorablemente con actividades poco honestas. No se puede decir que hayan hecho bien las cosas: desde el canon digital a sus desafortunadas persecuciones a pequeños comercios y ciudadanos por reproducir música sin derechos de autor. De las salidas de tono de Ramoncín a la Ley Sinde. La SGAE acumula sonoras meteduras de pata que no sería capaz de arreglar ni la mejor campaña de relaciones públicas de la historia. Y aun así, conviene recordar que la existencia de organismos como la SGAE es necesaria para velar por los derechos de autor. Eso sí, sin ostentar un monopolio de facto. Permitiendo que operen, a todos los niveles, otras entidades con otra una filosofía distinta sobre cómo gestionar esos derechos. Haciendo gala de una transparencia que impida que se produzcan tropelías como la que presuntamente han tenido lugar. Y sobre todo, con una mentalidad puesta en el siglo que vivimos y no en el anterior.

Foo Fighters: dignificar el rock de estadio

07 julio 2011

Hace años, leí una curiosa encuesta en una revista de rock en la que se preguntaba a los lectores con qué músico ser irían de cañas. Dave Grohl ganó por goleada. El ex batería de Nirvana es, además de un gran músico, un tipo carismático, majete, triunfador y molón. Y sin embargo, ante una audiencia masiva como la que ayer llenó el Palacio de los Deportes de Madrid, todo ello se quedaría en nada si no contara con un repertorio solvente. Foo Fighters lo tienen.

“Después de esta noche, nos convertiremos en la mejor banda de rock que haya tocado nunca en España”, anunció Grohl. Quizá no fue para tanto, aunque sí para dejar al público más que satisfecho. Arrancaron con su nuevo material (Bridge Burning y Rope, consecutivamente), para seguir con la infalible The Pretender y dar rienda suelta a su lado más mesiánico con My Hero, en la que Grohl hizo uso de la larga pasarela que cruzaba la práctica totalidad de la pista. Brillaron las nuevas White Limo, Arlandria, y Dear Rosemary, sobresalieron las ya clásicas Monkey Wrench o Breakout y, como no podía ser de otra manera, desataron el delirio las efectistas Best of you y All my life. Tras ellas, unos bises marcados por la interpretación de Wheels en solitario a cargo de Grohl (“yo soy como vosotros, un fan”, dijo, al tiempo que se ponía una gorra que le había llovido del público), Times Like These, dos versiones (Young Man Blues, de Mose Allison y Tie Your Mother Down de Queen) y el cierre con la sobrecogedora Everlong. En total, casi tres horas de puro espectáculo con mucho de teatro, posturitas y todos y cada uno de los clichés del rock. Pero qué bien le quedan al jodío.

Y es que Foo Fighters es, probablemente, la última gran banda de rock de estadio. La que mejor ha sabido en los últimos tiempos combinar melodías, contundencia y pasión y llevarlas a un público masivo sin perder autenticidad por el camino. Un grupo que no necesita de grandes artificios (la puesta en escena estuvo marcada por la sobriedad: ni siquiera hubo pantallas), y que sabe manejar hábilmente un repertorio que también tiene momentos flojos, tanto en directo ( Long Road to Ruin o Let it Die bajaron el listón) como en disco (varios de ellos se quedan en aprobado raspado). Una banda formada por grandes músicos como Chris Shiflett -el único, además de Grohl, que pisó la pasarela-, el histórico Pat Smear o la apisonadora rítmica Taylor Hawkins que, sin embargo, no dudan en ceder todo protagonismo a un frontman que sabe bien cómo hacer entonar sus estribillos a 20.000 gargantas, desatar un aplauso cerrado con sólo tirarse un eructo o ganarse con una canción el perdón del público por haber dejado pasar casi diez años desde su última visita.

Ayer, muchos sintieron que el rock de toda la vida, el de los riffs poderosos y las canciones directas, sigue vivo. Al menos, mientras los Foo Fighters sigan en buena forma.

Canciones para empezar bien la semana “Freak Out”, de Tapes n’ Tapes

04 julio 2011

Hubo un momento en que la banda que hoy nos ocupa, los estadounidenses Tapes n’ Tapes, parecían ser la gran promesa del indie rock norteamericano. Su debut, The Loon (2005), aunaba lo mejor del sonido de bandas como Pixies o Pavement para, en poco más de media hora, condensar una colección de canciones adictivas, quizá no especialmente trascendentes, pero indudablemente frescas y disfrutables. Aquel disco fue una de mis bandas sonoras de ese verano.

Seis años y dos discos después, la banda de Minnesota se ha quedado en un lugar intermedio entre lo que algunos esperaban de ellos y el batacazo que no pocos se pegan cuando las expectativas tras un buen primer disco se vuelven en tu contra. Tras el irregular Walk it Off (2008), recibido con dureza por la crítica, volvieron a principios de este 2011 con Outside, un tercer disco más sólido en el que, por momentos, vuelven a dar en el clavo. Freak out, su primer single, nos sirve para estrenar esta calurosa semana. Que os sea leve.

Even in the morning with the light upon your face
I look up and show the motions I use
I can hear you breathing, I feel the space and I
Oh, I, I’ll be the one you’ll never know

Once you’re the wildest man I ever known
Free from what the others say, on your own,
I’ll go, I’ll go in the place you’ll never know

Wait until your wedding day
Then you’ll know
Take it for your medicine
Take what you saw

Freak out, freak out, freak out
I’ve been sure

Will you look me in the eyes?
Will you run from what you see?
Will you see me in the light?
I hope you do, I hope you stay
I never leave

Once it’s never, nothing’s all
I heard you say
Once it’s never, nothing’s all
Take all you can

Freak out, freak out, freak out
I’ve been sure

Will you look me in the eyes?
Will you run from what you see?
Will you see me in the light?
Hope you do, I hope you stay

Even in the morning, even inside
I come on over and woke you in the night
I feel you trembling, I hear you call
I’ll be waiting

Up inside the moment I thought you knew
I see you walking, you’re turning blue
Look right at me and hear me say
I’ll be holding on for a day

Will you look me in the eyes?
Will you run from what you see?
Will you see me in the light?
I hope you do, I hope you stay

Don’t go running from the light
Don’t go running to the sea
Coming up inside my mind
I hope you go there, stay there, hide there, wait there for you