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Hernán Zin está de viaje por los lugares más violentos del siglo XXI.El horror de la guerra a través del testimonio de sus víctimas.

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Elecciones africanas 2010 – 2011

Al igual que buena parte del mundo, África ha avanzado hacia la democracia. Democracias en ocasiones tan jóvenes como poco maduras y articuladas, basadas en el clientelismo tribal, el nepotismo, el caudillismo y la falta de información de los ciudadanos sobre sus derechos (o la ausencia de instrumentos eficientes más allá del voto para hacerlos valer), pero democracias al fin con el potencial que esto implica.

Las siguientes son las convocatorias electorales más relevantes de África para los próximos dos años. A algunas de estas citas esperamos poder acudir en este blog, como ya lo hemos hecho en el pasado. De los primeros meses del año podemos señalar las recientes elecciones presidenciales en Togo, que volvió a ganar Faure Gnassingbe sin que se registraran episodios violentos similares a los que en 2005 costaron la vida a cientos de personas.

En el saldo negativo se deberían incluir el Golpe de Estado en Níger tras la reforma constitucional de Mamadou Tandja, la violencia callejera y la postergación por sexta vez desde 2005 de los comicios en Costa de Marfil, y la incertidumbre sobre el regreso a un régimen civil en Guinea Conakry.

Abril 2010: SUDÁN

Sudán fue nuestro primer destino en Viaje a la guerra. Llegamos tras la firma del acuerdo de paz bautizado como CPA (Comprenhensive Peace Agreement), que puso fin a la segunda guerra entre norte y sur. Un conflicto que dejó casi dos millones de muertos.

En nuestra visita del pasado mes de octubre, recogimos las acusaciones al gobierno de Jartum de querer obstaculizar las elecciones que se celebrarán entre el 11 y el 19 de abril, y que tenía como fecha inicial julio de 2009. No pocas voces señalaban que podríamos estar en los albores de una nueva guerra de secesión.

Para el presidente Omar Al Bashir, que tiene orden de captura por la Corte Penal Internacional como consecuencia del genocidio de Darfur, será la primera vez desde 1996 que su poder será sometido a las urnas. Pero las mayores expectativas derivan de que estas elecciones son la antesala del referéndum de autodeterminación de 2011, en el que los habitantes del sur tendrán que decidir si se independizan del norte, según lo establecido por el CPA.

Mayo 2010: ETIOPÍA

Las elecciones parlamentarias y regionales en Etiopía también son esperadas con recelo y precaución por los observadores internacionales debido a la escasa cultura democrática del primer ministro Meles Zenawi, que tiene entre sus aficiones meter en prisión a los adversarios políticos. En la memoria colectiva etíope aún está presente la violencia postelectoral de 2005, que sumó más de 200 muertes.

Paradójicamente, Meles Zenawi nunca ha perdido el apoyo de EEUU, que lo considera un actor clave en la región frente a las amenazas islamistas en Somalia y Etitrea. Recordemos que el ejecutivo de Addis Abeba decidió invadir Somalia en 2006 con el apoyo de George Bush. Una ofensiva militar que concluyó en 2008 y que no hizo más que desestabilizar a la región y fomentar el ascenso de Al Shabab, milicia vinculada a Al Qaeda que hoy disputa calle a calle el control de Mogadiscio al gobierno del presidente Sharif Ahmed.

Junio 2010: BURUNDI

En las elecciones por el ejecutivo de Bujumbura del 28 de junio, así como al parlamento y al senado de finales de julio, participarán una docena de partidos políticos. Serán unos comicios reñidos. Disputa que habla del progreso democrático de Burundi, que se espera que tenga una de las elecciones más limpias del continente.

Agosto 2010: RUANDA

En nuestras sucesivas visitas a Ruanda hemos descubierto una nación que poco tiene del caos que impera en sus vecinos, especialmente en la República Democrática del Congo. El orden y la relativa prosperidad del País de las mil colinas es mérito en buena medida de la gestión del presidente Paul Kagame. Personaje controvertido al que se acusa de coartar la libertad de prensa y de ejercer el poder de forma autoritaria.

Son estas características del Frente Patriótico Ruandés las que hacen suponer que las elecciones presidenciales del próximo 9 de agosto no destacarán por su transparencia. El Comité de Solidaridad con el África Negra exige a la UE que rectifique la decisión de no enviar observadores y que supedite la ayuda internacional al respeto por los Derechos Humanos.

Septiembre 2010: SOMALILANDIA

La región de Somalilandia, que se escindió de Somalia hace 19 años sin haber sido reconocida aún por la comunidad internacional, en teoría celebrará elecciones el próximo otoño. Nuestra última visita a la región coincidió con el aumento de la violencia en Hargeisa como consecuencia de la decisión del presidente Dahir Riyale Kahin de rechazar el censo electoral.

Dahir Riyale Kahin, cuya popularidad se ha desplomado debido al nepotismo y la corrupción, ya ha extendido su mandato – originariamente de cinco años – en tres oportunidades sin pasar por las urnas. A diferencia de Somalia, la antigua colonia británica se encuentra en relativa paz y estabilidad desde la caída del dictador Siad Barre. Cualidad esta que Riyale parece estar poniendo en juego por sus ambiciones de poder. Seguiría así el ejemplo de Robert Mugabe en Zimbabue y Mwai Kibaki en Kenia.

Octubre 2010: TANZANIA

No resulta arriesgado asegurar que las elecciones en Tanzania serán de las mejores del continente. Los votantes tanzanos elegirán a un presidente por un término de cinco años y renovarán a 232 parlamentarios de la asamblea unicameral conocida como bunge. El país de Julius Nyere, uno de los líderes más destacados de la reciente historia africana, reserva 37 escaños para mujeres.

Foto: Getty Images.

Parte de guerra I

Hoy arrancamos una nueva sección en Viaje a la guerra con la que pretendemos seguir de forma periódica los avances y retrocesos de los conflictos armados. Esperamos que nos ayude a alcanzar un doble objetivo: no perder el contacto con muchos de los sitios en los que hemos estado y a los que volvemos de forma regular, y tener una visión más amplia del estado de la violencia en el mundo.

REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (RDC)

La operación Kimia II, que seguimos este año desde la provincia de Kivu Sur, está llegando a su fin. Perseguía, como nos contó en Bukavu el comandante Delfin Kahimbi, sacar de territorio congoleño a los hutus que llegaron en 1994 y que son responsables de parte del control de los minerales y de aterrorizar a la población civil. Según un informe sumamente crítico publicado esta semana por Human Rights Watch, la operación provocó la muerte de 1.400 no combatientes. Por otra parte, acusa a las tropas congoleñas de cometer robos y violaciones. Veremos, en nuestro próximo desembarco del mes de marzo en la RDC, cuánto poder mantienen aún las fuerzas rebeldes. El miedo ahora es a las represalias que puedan sufrir los civiles cuando los hutus salgan de la selva.

IRAK

Tras meses de bloqueo por parte del vicepresidente Tareq Al-Hashemi, las elecciones generales se celebrarán el próximo 7 de marzo. El incremento de los atentados con coche bomba y la incapacidad de los políticos para encontrar acuerdo en el número de nuevos escaños a repartir hizo que muchos temieran el regreso de la guerra civil. Por otra parte, ayer se retiraban las tropas iraníes que la semana pasada habían ocupado un pozo petrolero que disputan ambos países. La tercera noticia proveniente de Irak, que señala que los insurgentes pueden ver las imágenes de los aviones no tripulados, ha generado una repercución ciertamente exagerada (ya había salido la misma información en el año 2002 en Kosovo). En este blog hemos visto con lujo de detalle cómo funcionan esas transmisiones, por lo que nos cuesta creer que puedan ser de mucha utilidad para los grupos paramilitares suníes.

NIGERIA

El pasado 25 de octubre, los grupos que llevan año combatiendo al gobierno y a las empresas petroleras en el Delta del Níger, alcanzaron un acuerdo para dejar las armas. Siguiendo el legado del gran Ken Saro Wiwa, sus reivindicaciones originales eran que los recursos del petróleo se repartieran entre los habitantes locales como compensación por el daño medioambiental, pero muchas de ellas han terminado por convertirse en organizaciones delictivas que viven del secuestro y la extorsión. Ayer, el Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND), lanzó el primer ataque desde octubre para protestar porque las negociaciones se han estancado (en buena medida por el frágil estado de salud del presidente Umaru Yar’Adua). Desde hace décadas, el gran error los políticos y de las compañías petroleras extranjeras como Shell ha sido que la avaricia primase sobre cualquier atisbo de reparación y justicia social. Volver a la misma lógica implica que instalarse nuevamente en una ecuación negativa para todos, ya que los grupos armados fueron capaces de reducir la producción de la región a una tercera parte.

SUDÁN

En nuestra visita del pasado mes de octubre a Sudán fuimos testigos de las crecientes tensiones entre el norte y el sur del país como consecuencia de la organización de las elecciones generales que tendrán lugar en abril del año próximo y que serán la antesala del tan temido como esperado referéndum de autodeterminación del año 2011. El arresto, la semana pasada, de dos líderes del SPLM en Jartum disparó las tensiones. Afortunadamente, las noticias que llegaban estos días hablan de un acuerdo de base con el NPC para la celebración de las elecciones. “Esto nos ha dado esperanzas para el futuro”, me comenta un amigo que trabaja en el sur de Sudán. “Si hay violencia, creemos que se va a reducir a la región de Abyei”.

SOMALIA

La llegada al poder del islamista moderado Sharif Ahmed, nos hizo pensar en marzo que podría estar ante el comienzo del fin del caos en Somalia. Sin dudas, menospreciamos el poder de Al Shabab, organización integrista vinculada con Al Qaeda que fue la que encabezó la lucha contra las tropas etíopes y que ahora acusa a Sharif Ahmed de traidor y pro occidental. Las lapidaciones que están teniendo lugar en Somalia son una demostración del poder de Al Shabab, del mismo modo en que el reciente pedido de ayuda a la comunidad internacional por parte del presidente es una muestra de su extrema debilidad.

Marihuana, cerveza y fusiles en Sudán

El Ejército Popular de Liberación de Sudán, conocido por su acrónimo en inglés SPLA, nació en 1983 de la insurrección de un grupo de 500 militares de la base de Bor contra la decisión del primer ministro Yaffar al-Numeiry de imponer la sharía a todo el país, incluido el sur cristiano y animista. Ese fue el comienzo de la segunda guerra de Sudán, que terminaría en 2005 con el llamado CPA (Comprenhensive Peace Agreement), que establece un referéndum de autonomía para los habitantes del sur que tendrá lugar en el año 2011.

El coronel John Garang, que había sido enviado desde el norte para reprimir la insurrección, se puso al frente de los rebeldes. Perteneciente a la tribu de los dinkas, el acuerdo de paz de Addis Abeba de 1972 – final de la primera guerra de Sudán, que había comenzando en 1955, también en respuesta a los abusos del norte, y en la que había participado como parte de la milicia Anyanya – le había permitido retornar a EEUU para seguir con sus estudios. En la universidad de Iowa obtuvo un doctorado en Economía Agrícola.

Tras luchar durante 21 años, Garang consiguió en 2005 la paz con el norte y la promesa del referéndum para el 2011. Tres semanas después de haber asumido como vicepresidente del país en respuesta a lo estipulado por el CPA, murió cuando el helicóptero Mi-172 en el que volaba desde Uganda se estrelló. Otro de los fundadores del SPLA, el capitán Salva Kiir, asumió la vicepresidencia en el gobierno central junto a Omar al Bachir. Dinka también, Kiir es el actual presidente del sur. Figura reverenciada por los sudaneses, hace unos días corría el rumor por Juba de que había sido asesinado.

El apoyo del dictador Mengistu resultó vital para el SPLA en sus primeros años, ya que se organizaba y entrenaba en territorio etíope (allí se formaban también los niños del llamado “Ejército Rojo”, algunos de cuyos integrantes pudimos entrevistar en nuestra anterior visita a Juba). Más adelante recibiría la ayuda de Uganda y Libia. En los años noventa, la presencia de Osama Bin Laden en Sudán llevaría a los EEUU a dar 20 millones de dólares en armas a los rebeldes del sur para apoyarlos en su lucha contra Omar al Bachir.

En los años ochenta el SPLA contaba con unos 12 mil integrantes, en su mayor parte portadores de armas ligeras. Hoy tiene unos 50 mil efectivos, armados con AK 47, AK 74, FAL, Dragunov, Galil… El momento sin dudas crítico en la historia del SPLA fue cuando la facción liderada por Riek Machar intentó destituir a Garang. Perteneciente a la tribu nuer, casado con la cooperante británica Emma McCune (cuya vida narra el libro “Emma’s War”), Machar firmó en 1997 un acuerdo con Jartum que permitió al norte recuperar ciudades tomadas por el SPLA. Hoy es vicepresidente del sur del país. Durante los últimos años ha sido el principal interlocutor en las fallidas negociaciones de paz con el LRA.

Las nuevas generaciones

Los soldados del SPLA con los que me encuentro en las inmediaciones del campo de Makpandu dan la impresión de encontrarse a años luz de aquellos que lucharon durante décadas contra las fuerzas del norte del país. Se les ha roto el eje trasero de la pick up, por lo que han cavado un hoyo y ahora dos de ellos luchan a martillazo limpio por arreglarlo. El resto observa, da indicaciones. El vehículo, apoyado sobre un par de piedras se balancea, parece a punto de caerse, pero a nadie le importa. A pocos metros, una chica aviva un fuego sobre el que les preparará algo de comer.

Entre los soldados hay uno que se está armado un cigarrillo de marihuana. Me acerco. Dice que se la trajeron desde Uganda. Me ofrece una calada. Acepto, qué carajo, acabo de cumplir años aquí, en medio de la nada. Un cumpleaños realmente extraordinario, una celebración por todo lo alto: sin electricidad, incomunicado, a las diez ya estaba en la cama. Sólo me salvaban las estrellas, pletóricas en el cielo de Ecuatoria Occidental.

Terminado el arreglo del vehículo, los soldados se sientan a comer. Me invitan también, pero paso del arroz. Sacan varias cervezas Tusker que beben con fruición. Decido que ha llegado el momento de poner cierta distancia: la ecuación jóvenes soldados más alcohol siempre da un resultado incierto. Me despido. Los observo desde la distancia.

La próxima guerra

Cuando terminan, uno de ellos arranca la camioneta. Lo hace al “estilo Darfur”: acelerando a fondo, maniobrando de forma violenta. Varios refugiados congoleños saltan para esquivar el vehículo que avanzan fuera de control hasta estamparse contra una piedra. El eje trasero se ha vuelto a romper. Los militares insultan a su compañero. Otra vez cavan un hoyo, otra vez sacan las herramientas. Los refugiados los miran y se ríen.

Me volvería a encontrar con los soldados en numerosas ocasiones, ya que en Yambio hay una sola carretera y un blanco cargado de cámaras no es algo muy habitual de ver en esta parte del mundo. Una y otra vez se ofrecerían a llevarme en la parte trasera de la camioneta. Una y otra vez me inventaría alguna excusa para no hacerlo (no fuera a haber un control de alcoholemia en la siguiente esquina o algo por el estilo).

Hace unos meses escribíamos en este blog sobre una hipotética tercera guerra entre el norte y el sur del país. Posibilidad que esta semana analiza Jason McLure en Newsweek y que respaldan también no pocos especialistas con los que he hablado en Sudán. Cómo actuarían estos jóvenes soldados azande ante el comienzo de una contienda bélica a gran escala es algo que también me preguntaría en más de una ocasión.

(Fotos: HZ)

“Éste es el palo con el que el LRA asesinó a mi mujer”

Saludamos al reverendo Egbon Rute que, sin darnos tiempo a que le formulemos pregunta alguna, coge una lánguida rama de árbol, se inclina sobre la tierra y comienza a dibujar un mapa. “Aquí está Congo”, exclama con voz rota y elocuente, curtida en innumerables sermones dominicales.

“Aquí está Uganda, aquí Sudán y aquí la República Centroafricana”, prosigue febril, infatigable, a los 69 años (edad poco habitual en esta zona del mundo asolada por medio siglo de guerras y hambrunas).

“El LRA entró por aquí. En el camino mató a un joven que se llamaba John, de 22 años. Hirió a otro, Peter Mark, de 21 años. El tercero, Justice, logró salir corriendo. Tenía 22 años también”, se adentra en el relato con una pasión por los detalles y una precisión que narrativa que nos dejan perplejos.

“Nosotros estuvimos toda la mañana en casa. Cuando nos enteramos por la noche de que el LRA había entrado, nos ocultamos en la selva. Al día siguiente volvimos. El LRA nos estaba esperando. Yo pude huir, pero ellos cogieron a mi mujer y a mi nuera”, se detiene el reverendo, perteneciente a la diócesis de Nzara, y se mete en una choza de la que sale con un palo en la mano.

“Usaron a mi mujer y a mi nuera para que llevaran las cosas que habían robado de nuestra casa hasta el cuartel del LRA en Congo. Después quemaron mi casa y mi iglesia. A mi nuera la dejaron libre, pero a mi mujer la mataron con este palo. Le ordenaron que se recostara en el suelo y le pegaron en la cabeza. Aquí puedes ver las marcas de sus dientes”, nos dice blandiendo en el aire el trozo de madera.

* * *

A los dos días volvemos a las chozas de los familiares, situada en el mercado de Yambio, en la que vive el reverendo desde que el LRA quemara su casa y asesinase a su mujer el 7 de agosto de 2009. Lo encontramos sentado con el palo de madera en una mano y una biblia en la otra. Observa la lluvia que cae sobre la tierra.

Repite argumentos políticos que ya hemos escuchado en otros habitantes del sur de Sudán:

“El LRA recibe armas y dinero de Jartúm para desestabilizar al sur del país, para que en el 2011 no podamos votar en el referéndum de independencia. Siempre el norte nos ha estado oprimiendo. En 1965 nos querían imponer el Islam, por eso yo me fui a la selva a luchar con los rebeldes de Anyanya“.

“¿Qué le hemos hecho nosotros al LRA? ¿Qué problema tenemos los asande de Sudán con los acholi de Uganda? Ninguno. Los recibimos cuando Joseph Kony dijo que iba a firmar la paz. Nuestro presidente les dio dinero para comida, para pozos de agua. ¿Así nos pagan? ¿Matando a nuestra gente?”

Le preguntamos al reverendo Egbon Rute por el palo que guarda con tanto recelo. Queremos saber si no sería mejor meterlo en algún sitio y no seguir perpetuando el dolor por el asesinato de su mujer.

“Al contrario”, exclama. “Este palo es el símbolo del sacrificio de mi esposa, que era una gran mujer, con la que estuve casado cuarenta años y con la que tuve ocho hijos, por eso lo llevaré conmigo hasta la tumba, y luego lo tendrán sus nietos y sus bisnietos”.

Abre la Biblia y dice: “Este pasaje te ayudará a entender lo que quiero decir. Está en asande, pero lo traduzco al inglés. Pertenece al profeta Isaías, capítulo cuatro, versículos diez al trece”. Aclara la voz y la imposta, rabiosa y profunda: Don’t fear those how destroy the body. Fear those who can destroy the soul.

(Foto: HZ)

De patrulla junto a los “Arrow Boys” en el sur de Sudán

Los brutales asesinatos y mutilaciones que practica el Ejército de Resistencia del Señor (LRA) están destinados a aterrorizar a la población civil. Durante dos décadas, cientos de miles acholis del norte de Uganda prefirieron malvivir en miserables campos de desplazados que permanecer en sus casas expuestos a los crímenes de la guerrilla de Joseph Kony.

Desde que hace un año el LRA empezase a atentar contra los civiles en el Congo y en el sur de Sudán, la ola de terror se ha ido expandiendo. Ahora sus principales víctimas son los asande, tanto congoleños como sudaneses. Y son las aldeas y granjas a ambos lados de las fronteras las que están desiertas.

En los asande descubrimos hoy el mismo miedo atávico al LRA que en hace tres años conocimos en este blog en el norte de Uganda. Las familias de desplazados y refugiados que no se animan a abandonar los campamentos después del atardecer, que construyen sus tukuls en torno a los cuarteles militares del SPLA y del UPDF. Las mismas descripciones de cuerpos mutilados, torturados, que pasan de boca en boca potenciando la parálisis, el pavor.

Autodefensas

Como respuesta al LRA, en el sur de Sudán se han comenzado a organizar grupos de autodefensa conocidos como los “Arrow Boys”. Jóvenes que salen a patrullar las aldeas durante las noches, en su mayor parte con arcos y flechas, de allí su nombre (como los kisii a los que acompañamos en su lucha contra los kalenjin en Kenia durante los enfrentamientos postelectorales de 2008).

“Salimos por primera vez en el mes de abril”, nos dice Tambura Richard, el director de los Arrow Boys en la localidad de Kapoeta, en Nzara, a pocos kilómetros de la frontera con el Congo. “Ahora tenemos 70 integrantes y ya hay más de cien grupos de Arrow Boys en toda Ecuatoria Occidental”.

En Juba, donde hicimos escala un día antes de venir a Yambio, escuchamos no pocos comentarios de preocupación sobre los Arrow Boys, como una nueva fuerza armada en este país en el que sobran las armas y los grupos enfrentados, tanto sean dinka, nuer o murle.

“Apatrullando” Ecuatoria Occidental

Por esta razón decidimos acompañar el pasado sábado a los Arrow Boys en una de sus misiones nocturnas. La hora: seis de la tarde. El sitio: el solar que les donó la municipalidad para que se puedan reunir cada día. Las edades: de 18 a 30 años. Las armas: rifles caseros, cuchillos, arcos y flechas, machetes, lanzas, palos y un fusil. Aspecto: más que fiero. Efectividad: en apariencia escasa.

Tambura Richard, que aspira a poder estudiar algún día enfermería en Kampala, discute junto a los hombres las patrullas que realizaran hasta las cuatro de la mañana. Dibujan mapas sobre la tierra. “La gente confía en nosotros. Estamos cerca, en las calles, somos de la zona, no como el Ejército. Desde que formamos los Arrow Boys la gente se siente más confiada, tiene menos miedo”, señala.

Se arman varios grupos. En el que nos toca viene Everest, maestro de escuela, padre de dos hijos, que farda de haber matado con su fusil casero a un miembro del LRA, aunque admite que lo último que han hecho es arrestar a ladrones y mediar en disputas familiares. Pasan las horas. Cigarrillos “Sportsman”, conversaciones a la luz de las linternas. Algún incauto que es detenido en la calle e interrogado para luego ser liberado. Algún borracho perdido.

Ni rastro de Joseph Kony, al que los últimos informes de inteligencia sitúan en el norte, camino a Chad y Darfur. Nuevas etapas en la carrera que emprendió hacia ninguna parte desde que el año pasado se negara a firmar la paz con Uganda.

(Foto: HZ)

“El LRA mató a nuestro padre y secuestró a nuestra madre”

El pueblo de Nzara, que pertenece a la provincia sudanesa de Ecuatoria Occidental, se encuentra a 16 kilómetros de la frontera con la República Democrática del Congo. Desde este último país, el antiguo Zaire, huyó Bagndaakia John, de 20 años de edad, junto a sus siete hermanos el pasado mes de agosto.

“Nuestro padre escuchó que el LRA se encontraba cerca de nuestra zona, Duru. Cuando se hizo de noche nos ordenó que nos ocultáramos en la selva”, explica Bagndaakia, bajo el techo de plástico del tukul (choza) en el que ahora pasa las horas. “Escuchamos sus gritos en la noche, pero nos animamos a salir hasta el día siguiente. Encontramos que los del LRA lo habían cortado en pedazos con sus pangas y que se habían llevado a mi madre”.

Al igual que miles de congoleños de la etnia asande, Bagndaakia emprendió la huida hacia Sudán. Según nos comenta Soter Byarugaba, oficial de terreno del ACNUR, hay registrados 6.775 refugiados que se encuentran en los campamentos de Makpandu, Ezo, Tambura, Naandi, Andari. Todos situados en la provincia de Ecuatoria Occidental.

“Caminamos durante dos días hasta llegar a Yambio. Ahí preguntamos por mi tío, que había huido del LRA a principios de año”, continúa su relato Bagndaakia. “Nos enteramos de que estaba en Nzara y vinimos hasta aquí. La hermana Giovanna nos dio comida, ropa y dinero”.

La hermana Giovanna se encuentra en Kampala, Uganda. A cargo de la orden de las combonianas en Nzara está la hermana Eugenia, también italiana.

“Sé que no está bien decir esto, pero Dios, llévate pronto a Joseph Kony. No dejes que siga haciendo daño a la gente”, expresa la monja, que es también de origen italiano, y que pasó parte de los últimos 25 años en Sudán. “Este país no conoce la paz”, prosigue. “¿Tú sabes lo que es la paz”, le pregunta a Bernadette, una de sus ayudantes, que niega con la cabeza. “Esta gente lleva desde 1955 sufriendo guerra tras guerra. Y ahora que parecía que todo iba a mejorar aparece Joseph Kony y el LRA”.

El LRA en Congo y Sudán

Sobre Joseph Kony y su delirante y brutal milicia de niños soldados hemos escrito en este blog desde Uganda hace tres años. También seguimos sus pasos por Juba, capital de Sudán del Sur, cuando pasó por aquí en 2006 para negociar el acuerdo de paz que nunca llegó a firmar (en próximas entradas explicaremos cómo llegó al Congo y dónde se encuentra en estos momentos. Asimismo, describiremos la situación de emergencia humanitaria que se está viviendo en la región y que escasa o nula repercusión está teniendo en la prensa).

“Vivimos con mi tío en la tienda de mío, que también es refugiado. Las monjas nos ayudan con lo que pueden pero no nos alcanza. No tenemos semillas, no tenemos ropa. Hay días que sólo comemos una vez. Y el agua aquí está contaminada”, sostiene Bagndaakia. “Mis padres eran agricultores. Yo estaba estudiando y mis hermanos también. Ahora no vamos a la escuela”.

El nombre de su tío es Gabriel Simon, tiene 28 años. Sus hermanos, de los que Bagndaakia ahora es responsable: Hipai John (18 años), Gimigu John (16 años), Misamative John (14 años), Ngambu John (12 años), Minapaite John (10 años), Ngbapail John (8 años) y Giminigu John (4 años).

La pregunta insoslayable es sobre el futuro. ¿Cuándo espera volver al Congo? ¿Piensa que volverá a encontrarse con su madre? “Creo que mi madre está muerta, que no la veremos nunca más. ¿LRA? Ojalá desaparezcan, ojalá se mueran todos”, afirma con amargura y rabia.

(Fotos: HZ)

La guerra que se aproxima en Sudán

Hace ya un tiempo comentamos las preocupantes noticias sobre el aumento de las tensiones entre el norte y el sur de Sudán, que podría desembocar en un nuevo y sangriento conflicto armado.

Según informa la revista Kanwa Defense Review Monthly, el gobierno de Jartum, cuyo ministro de Defensa se encuentra de visita en Beijing, habría comprado a China un número aún no desvelado de lanzaderas de misiles WS-2. Información que habría sido confirmado por delegados africanos que viajaron a la feria internacional de armamentos de Abu Dhabi.

China dio a conocer el WS-2 en el año 2008, que fabrica especialmente para la exportación y que cuenta con capacidad simultánea para seis cohetes de 400 mm que pueden alcanzar una distancia de 200 kilómetros y que se activan en menos de 12 minutos. La revista de Defensa sostiene que “Sudán cuenta ahora con el sistema más poderoso de misiles de África”.

Sin embargo de China, Rusia y España

Esta venta viola abiertamente el embargo de armas impuesto por la resolución 1591 del Consejo de Seguridad de la ONU a Sudán como consecuencia del conflicto de Darfur. No sería la primera vez que China, el principal comprador del petróleo que exporta Jartum, antepone sus intereses comerciales al respeto por los derechos humanos y la legalidad internacional.

Amnistía Internacional denunció ya en varias ocasiones la violación del embargo por parte de Rusia, aportando fotografías como pruebas en 2007. En 2004, la acusada fue España. Según una investigación de la Escuela de Cultura de Paz, entre los años 2003 y 2004 vendió armas ligeras y munición a Jartum, contraviniendo el embargo acordado por la Unión Europea en 1994.

Desde el sur de Sudán también llega información sobre compra de armamentos. La publicación especializada Jane’s Defence Weekly sostiene que el Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA) ordenó un centenar de tanques ucranianos T-72. “El sur de Sudán se está armando para cualquier eventualidad que pueda surgir en su disputa con Jartum”, afirma.

Las primeras noticias de los tanques se conocieron el pasado mes de septiembre, cuando se hizo pública la carga del buque ucraniano MV Faina tras ser secuestrado por piratas somalíes.

Aunque su momento las autoridades del sur de Sudán negaron que fueran las destinatarias de los blindados, lo cierto es que tras la liberación del buque, Jane’s Defence Weekly ha seguido el trayecto de los tanques, gracias a imágenes de un satélite comercial, que salieron desde el puerto keniano de Mombasa y se dirigieron hacia el norte, presumiblemente hacia Sudán.

En este sentido, recuerda a la exclusiva del periódico The News, que captó gracias a Google Earth fotografías de aviones no tripulados estadounidenses Predator en bases aéreas de Pakistán, al tiempo en que el gobierno de Islamabad criticaba los ataques de EEUU con estos ingenios robóticos.

Incertidumbre ante el 2011

El norte y el sur de Sudán protagonizaron una guerra de 17 años en la que murieron dos millones de personas y cuatro millones tuvieron que convertirse en refugiados (fue nuestro primer destino en este blog).

Según el acuerdo de paz firmado en 2005, dentro de dos años, los habitantes del sur, de rasgos subsaharianos y de religión cristiana, tendrán que votar si se separan de los del norte, musulmanes de influencia árabe, para dividir en dos estados a la antigua colonia británica.

A medida que se acerca la fecha, las tensiones no dejan de aumentar. Ya el año pasado tuvieron lugar enfrentamientos en Abyei (la semana que viene, un tribunal de La Haya deberá demarcar las fronteras, disputadas por ambas partes, de esta región rica en petróleo).

Justamente el petróleo, la injerencia China, el pedido de captura de la Corte Penal Internacional contra el presidente Omar Al Bashir y la contratación por parte de EEUU de la empresa militar privada USIS para que entrene a las fuerzas del sur, dibujan un panorama sumamente complejo para la prevención de un posible conflicto.

El ranking de estados fallidos 2009

Se ha publicado la quinta edición del Índice de los estados fallidos. Una iniciativa de The Fund for Peace y Foreign Policy que evalúa y jerarquiza la situación de 177 países en base a doce variables políticas, sociales y económicas. Una iniciativa que pretende favorecer el “desarrollo de ideas que promuevan una mayor estabilidad mundial”.

Entre los veinte primeros se encuentran Somalia, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, que si fracasan como estados es por la incapacidad de sus gobiernos para proveer servicios básicos y protección a los ciudadanos.

La llegada al poder en febrero de Sharif Ahmed, como flamante presidente de Somalia, permitía vislumbrar el comienzo de cierta estabilidad tras 18 años de guerra, como la que el país había gozado en 2006 gracias a la Unión de Tribunales Islámicos hasta la invasión etíope respaldada por EEUU. Sin embargo, la constante agresión de las milicias islamistas radicales de Al Shabab está poniendo en jaque al gobierno, que ha hecho un pedido desesperado de ayuda militar a los países de la región, y que está recibiendo armas de Washington.

La incursión ruandesa de principios de año en la República Democrática del Congo no ha hecho más que provocar una violenta reacción de las milicias hutus del FDLR contra la población civil, incluyendo más violaciones como las que denunciamos desde Bukavu en 2008 en este blog. Las milicias de Joseph Kony, el Ejército de Resistencia del Señor, han encontrado un nuevo santuario en el nordeste del país. En lo que va de año han matado a 1.200 civiles y secuestrado a 1.500 niños.

También están Zimbabue, Birmania y Corea del Norte, donde es la excesiva acción del Estado la que vulnera los derechos elementales de la gente. En el feudo del sátrapa Robert Mugabe, crónicamente asfixiado por la hiperinflación, el cólera ha matado a 3.000 personas sólo en 2009.

1. Somalia.

2. Zimbabue.

3. Sudán.

4. Chad.

5. República Democrática del Congo.

6. Iraq.

7. Afganistán.

8. República Centroafricana.

9. Guinea.

10. Pakistán.

Hay escenarios como Irak, que ofrecen cierto atisbo de esperanza, y otros como Yemen y Pakistán, que muestran un progresivo y preocupante declive hacia el caos. En particular, la creciente presencia de Al Qaeda en Yemen hace pensar en una deriva hacia una situación de inestabilidad y confrontación perpetua similar a la que padece Afganistán. En Pakistán, el avance de los talibanes al valle del Swat, que ha provocado casi dos millones de desplazados internos, resulta no poco inquietante en un país con armas nucleares.

Sorprende la inclusión en el puesto número 14 de Kenia. Esto se explica en parte debido a la violencia postelectoral de 2008, que seguimos desde el terreno en este blog, y en la amenaza que padece toda la región con el ascenso de Al Shabab en Somalia. Aunque las fronteras entre ambos países están cerradas, la enorme presión que se vive en el campo de refugiados de Dadaab habla de una frágil estabilidad. A esto se deben sumar las luchas entre tribus que está provocando la creciente desertización de zonas del norte del país.

11. Costa de Marfil.

12. Haití.

13. Birmania.

14. Kenia.

15. Nigeria.

16. Etiopía.

17. Corea del Norte.

18. Yemen.

19. Bangladesh.

20. Timor Oriental.

Sudán es otro país que ofrece perspectivas poco halagüeñas, sobre todo si se cumplen las predicciones de una guerra con el Sur por el control del petróleo y para evitar el referéndum de secesión del año 2011. Nigeria sigue sufriendo el conflicto generado por los hidrocarburos en el delta del Níger. La crisis financiera mundial y la caída en el precio de ciertas materias primas no han hecho más que acentuar la vulnerabilidad de ciertos estados. Foreign Policy ofrece un extraordinario viaje fotográfico a la realidad de estas naciones.

La soledad de las mujeres que sufren violaciones en la guerra

Desde el primer desembarco en Sudán, pasando por Uganda y el reciente viaje al Congo, en este blog hemos conocido de primera mano los testimonios de mujeres que han sido víctimas de la violencia sexual en conflictos armados. Terrible realidad en la que volveremos a sumergirnos en próximos destinos como Chad, República Centroafricana y Sierra Leona.

Por otra parte, hemos realizado un repaso a la historia de la violación como arma de guerra, enfatizando el fracaso de la comunidad internacional que, después de los Balcanes y Ruanda, se había comprometido a evitar que el cuerpo de la mujer se convirtiese en campo de batalla.

“La violación de entre 20 mil y 50 mil mujeres en Bosnia a principios de los noventa se cree que formaba parte de una estrategia deliberada de limpieza étnica. Tras estas duras estimaciones de la ONU, el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia, establecido en La Haya en 1993, reconoció a la violencia sexual como un crimen contra la humanidad. Por primera vez en la historia, una persona por violación como crimen contra la humanidad en ese tribunal”.

Esta explicación abre el informe Vidas destrozadas, que publicara la semana pasada Médicos sin fronteras (MSF). Uno de los documentos más exhaustivos realizados hasta el momento sobre una cuestión a la que se margina sistemáticamente de la agenda internacional.

“El informe sale de nuestra indignación”, señala Meinie Nicolai, directora de operaciones de MSF en Bruselas. Nuestros equipos escuchan dolorosas historias de abusos cada día. Nos sentimos obligados de contarlo. No puede haber excusa para la violencia sexual, no importa cuán habitual sea el fenómeno en algunos de los lugares en los que trabajamos”.

En el año 2007, los equipos de MSF atendieron a 12 mil víctimas de agresiones sexuales en todo el mundo. El informe describe la atención que deben recibir las mujeres, que podría resumirse en los siguientes pasos a seguir:

1. Prevención de la infección por VIH:

Si la víctima se ha visto expuesta al virus, un curso de tratamiento con antirretrovirales (ARV) conocido como PEP (post-exposure prophylaxis o profilaxis postexposición) puede impedir la infección. Este tratamiento sólo funciona si se inicia dentro de las primeras 72 horas tras la violación, aunque cuanto antes se empiece, más probabilidades hay de que sea efectivo.

2. Prevención de la hepatitis B:

El virus de la hepatitis B también puede transmitirse por vía sexual y es más contagioso que el VIH. La vacuna de la hepatitis B es efectiva como prevención si la primera dosis se administra dentro de los tres primeros meses de haberse producido el contacto.

3. Prevención y tratamiento de otras ITS:

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden prevenirse y tratarse con antibióticos. Siempre que se detecta un riesgo, la víctima de violación recibe antibióticos que pueden prevenir infecciones como la clamidia, la sífilis y la gonorrea, o tratarlas si ya se han desarrollado. Prevención del tétanos: En función de la naturaleza de la violencia, la víctima puede correr el riesgo de contraer el tétanos.

4. Contracepción de urgencia:

Si la víctima acude en busca de asistencia dentro de las primeras 120 horas de haberse producido la agresión, es posible impedir embarazos no deseados con la píldora del día siguiente. Ésta interrumpe la ovulación e inhibe la implantación del óvulo fertilizado en la matriz.

5. Tratamiento de heridas:

La presencia de heridas asociadas a la violación depende del nivel de violencia durante la agresión. Éstas requieren atención médica inmediata y los casos extremos, como las fístulas, cirugía.

6. Seguimiento:

Durante las consultas de seguimiento, los pacientes reciben las dosis restantes de vacunas del tétanos y de la hepatitis B, y pueden hacerse análisis del VIH. Incluso si se les ha administrado la PEP, todavía existe la posibilidad de infección. Debido al periodo de incubación del virus, las víctimas de violaciones deben esperar por lo menos tres meses para saber si han contraído el VIH a resultas Una niña de 8 años violada por su padre recibe tratamiento de la agresión.

7. Apoyo psicológico

El primer objetivo de la atención psicosocial a víctimas de violencia sexual es ayudarles a restituir la capacidad de continuar con sus vidas tras el traumático incidente. En algunos casos, cuando los pacientes llegan en estado de shock, el asesoramiento psicológico inicial ayuda a estabilizar sus síntomas y a prepararles para la consulta médica. Un asesoramiento a tiempo también puede impedir el desarrollo posterior de trastornos de estrés postraumático.

8. Certificado médico-legal

El certificado debe contener una descripción de lo que el profesional sanitario ha observado durante el examen clínico y el relato de la agresión sexual por parte de la víctima. Incluso en situaciones de conflicto, donde los sistemas judiciales están colapsados, los pacientes tienen derecho a solicitar un certificado médico-legal por si, una vez finalizado el conflicto, deciden emprender acciones legales.

9. Apoyo económico

Cuando estas personas son rechazadas por la comunidad o corren el riesgo de sufrir repetidas agresiones, pueden necesitar protección y apoyo adicionales. Si pierden su capacidad de trabajar a consecuencia de la violación, pueden necesitar medios alternativos para generar ingresos. Si desean presentar cargos, pueden necesitar asistencia legal.

Este extenso listado de ayudas sirve para tomar conciencia de la dimensión de los daños que provocan las violaciones. Aunque lo más terrible de toda esta historia es que, según señala MSF, la atención que necesitan las víctimas de violaciones “es muy difícil o imposible de encontrar en los países donde trabajamos”.

A lo que se suma el estigma social y la marginación que implica admitir que se ha sido sufrido una agresión sexual. Lo que lleva a una de las conclusiones más contundentes del informe: “Así pues, tras un episodio de violencia sexual, muchos descubren que están completamente solos”.

Piratas, tráfico de armas y nueva guerra en Sudán

Se trató de la primera zona de conflicto en la que desembarcamos en Viaje a la guerra, a principios de junio de 2006.

La violencia continuaba. Los dinka se enfrentaban a los nuer por las vacas. Las milicias ugandesas del LRA mataban civiles. Pero la gran contienda entre el norte y sur de Sudán acababa de llegar a su fin, y el optimismo se palpaba en el aire, sobre todo para los cientos de miles de refugiados que regresaban desde Kenia y Uganda a sus hogares.

Una guerra brutal y sangrienta, por la que murieron dos millones de personas y cuatro millones se tuvieron que exilar.

Tanques soviéticos

Las noticias que hoy llegan desde la región permiten vislumbra que el conflicto podría volver a comenzar, para sumarse al otro frente abierto en el país: Darfur.

El reciente secuestro del carguero ucraniano MV Faina, por parte de piratas somalíes que piden un rescate de 20 millones de dólares, ha disparado las alertas. La relación entregada por el capitán del barco indica que transportaba 33 tanques soviéticos modelo T 72 hacia el puerto keniano de Mombasa, pero con el gobierno del sur de Sudán como destinatario final.

Esto ha generado un escándalo en Kenia. Aunque el gobierno afirma que los tanques los ha comprado a título propio, pocas dudas caben de que tienen como destino Juba. Es más, según se asegura en Jane’s Defence Weekly, otro cien tanques T 72 y T 55 habrían llegado al sur de Sudán a través de Mombasa.

El origen

La gente del Norte de Sudán se llama a si misma árabe, aunque tiene la piel oscura. La del Sur se considera a sí misma africana, y tiene una complexión similar a la que prima en el África subsahariana. Los árabes, además de saquear los recursos naturales del Sur, mucho más rico que el Norte, capturaban a los africanos y los hacían esclavos.

Los británicos, que dominaron Sudán hasta 1955, planeaban dividirlo en dos, pero los árabes consiguieron que siguiera siendo un solo Estado, del que tomaron las riendas inmediatamente. Los habitantes del Sur no tardaron en comprender que esto perpetuaría el expolio y el subdesarrollo que padecían, y tomaron las armas para luchar contra el Norte en una guerra que duraría 17 años.

La segunda guerra, que comenzó en 1983, tuvo como factor añadido la lucha por el petróleo que se encontró en el Sur. La paz se firmó en enero de 2005. Establece que los beneficios del petróleo serán para el Sur, y que en el año 2011 tendrá lugar un referéndum para saber si los habitantes del Sur quieren tener su propio Estado.

¿Guerra en el 2011?

Todo hace indicar que el Sur se está preparando para enfrentarse al norte una vez más en caso de que no acepte el resultado del referéndum de autodeterminación establecido para el 2011.

Detrás de Sur estaría su viejo aliado, Uganda, y también Kenia, dado el paso de las armas. Hecho este que lo alinea con Occidente. Detrás de Jartum, se colocarían China y algunos países árabes (todavía se ven en el sur de Sudán los restos de los tanques que Saddam Hussein envío al país durante la guerra).

Pero lo cierto es que, si bien a baja escala, la guerra ya podría haber tenido sus primeros episodios. Aunque casi no tuvo eco en la prensa, en los últimos meses las fuerzas del Sur se enfrentaron a grupos armados supuestamente respaldados por Jartum, en la localidad fronteriza de Abyei, rica en petróleo y que ambas partes reclaman como propia.