Entradas etiquetadas como ‘hernan zin’

Volar para contarla: los peligros de aterrizar en Somalia

06 febrero 2012

Volar para contarla es una sección de este blog que se originó en junio de 2008 en la terminal número dos del aeropuerto de Dubai. Exactamente en el momento en que levanté la cabeza y descubrí en la pantalla que los primeros vuelos de la mañana tenían como destinos nada más y nada menos que Kabul, Mogadiscio, Bagdad y Peshawar. Quizás fuera por el cansancio del viaje desde Madrid, pero comprar un pasaje al azar en aquel sitio o jugar a la ruleta rusa parecían casi lo mismo.

Pilotos mexicanos del PMA a punto de partir hacia Mogadiscio, Somalia (HERNÁN ZIN)

Fue entonces cuando me pregunté qué clase de gente es la que toma esos vuelos. Y lo que descubrí a mi alrededor, y luego en el autobús hacia la aeronave, fue una curiosa amalgama de personal humanitario, efectivos militares, diplomáticos, contratistas-mercenarios y resignados habitantes del lugar.

Si a esto le sumamos los eventuales terroristas – que según la prensa se desplazan desde Europa y EEUU a Dubai para luego ir a luchar a lugares como Somalia – cada pasaje de cada avión constituía una suerte de resumen, de síntesis, de los protagonistas de esas guerras.

Pilotos rusos

Después llegó el momento verdaderamente revelador, que terminaría de modelar la idea que daría vida a Volar para contarla: bajé del autobús, me puse en la cola antecedido y sucedido por dos tipos barbudos vestidos con idénticos salwares blancos y gorro de lana estilo ensaimada, y vi cómo el piloto – un enorme ruso con la camisa abierta y cadena de oro sobre el pecho – le daba patadas con la punta de los pies a los neumáticos para comprobar si tenían suficiente presión.

Allí surgió la pregunta que daría vida a esta sección: ¿Quiénes son los pilotos que cada día se la juegan para volar a zonas en guerra?

La historia de aquel avión, perteneciente a la compañía Pamir Airways – sobre el que escribí fascinado por la tarde, apenas llegué a Kabul, al igual que mi admirado compañero Mikel Ayestaran -, nunca encontró sitio en Volar para contarla porque se estrelló dos años más tarde en el norte de Afganistán.

Tenemos dos ruedas

Pero sí lo han hecho muchas otras que hemos ido contando en esta sección. Una forma asimismo de tratar de entender cómo funciona esa otra industria de la aviación, la que casi nunca vemos, la que se desplaza por países no sólo en guerra sino casi ausente de infraestructuras, la que mueve por el mundo tanto sea ayuda humanitaria como armas, drogas o especies protegidas.

Una sección de este blog que hace un par de años comenzó a convertirse en un documental cuyas historias he estado desgravando y subtitulando estos días en Buenos Aires. Un documental, a medio hacer – otro más en la lista – del que rescataré uno de los testimonios que más me ha gustado: el del piloto keniano Andrew Waruru.

Un personaje en toda regla al que acompañé a través de Somalia. Extraordinario por su compromiso ético, por su valentía y por su sentido del humor. Basta decir que cuando se nos pinchó un neumático al despegar de la ciudad de Galkayo, me dijo riendo a carcajadas: “No te preocupes, tenemos dos”.

África de Cairo a Cabo (medio siglo más tarde)

30 enero 2012

En la anterior entrada hablaba sobre cuánto nos definen – a los que nos dedicamos a contar historias y supongo que a todos en general – aquellos proyectos que soñamos pero que nunca llegamos a concretar. Ideas que, en mi caso en particular, no consiguen dejar de ser meros apuntes en un cuaderno.

Allí compartí con vosotros 13 Objetos, que sí logro fugarse del papel para hacerse realidad, pero que ha quedado temporalmente inconclusa. Ahora, quizás porque enero es el mes en el que se suele planear el resto del año, os presento otra iniciativa que está dando sus primeros pasos.

La ruta Meneses

Al maestro Enrique Meneses – que no le gusta que le digan “maestro” pero que lo es doblemente, como persona y como profesional -, no le hacen falta presentaciones. Y a sus peripecias periodísticas por Africa, Oriente Medio, Cuba o EEUU, tampoco.

Seré breve, pues explico exhaustivamente la lógica del proyecto en el vídeo: se trata de hacer nuevamente el periplo que Enrique realizó en 1956 desde El Cairo a Ciudad del Cabo. Viaje del que dejó constancia en una serie de crónicas que publicó en aquella época y luego en el libro “Africa de Cairo a Cabo”.

Ir a los mismos lugares. Buscar a los mismos personajes o a sus descendientes. Su voz y sus imágenes como guías. Una forma de reflexionar sobre cómo ha cambiado Africa en estos 56 años, desde la descolonización hasta hoy. Y, en general de las extraordinarias transformaciones que está viviendo nuestro mundo, el de los siete mil millones sobre el que tantas veces escribimos aquí.

Al mismo tiempo también, este viaje de tres meses de duración – que, de partida, tendrá la forma de libro y documental – será una gran oportunidad para rendir homenaje a Enrique, para difundir su pasión por este oficio y su espíritu viajero. Pasión que a los 82 años lo ha llevado a crear su propia cadena IP: Utopia TV. Nada menos.

Con ustedes… “13 Objetos”

27 enero 2012

Decía Octavio Paz que un autor suele estar más representado por las obras que soñó pero que nunca llegó a escribir, que por aquellas a las que finalmente logró dar vida.

Salvando las distancias con el maestro méxicano, al que admiro especialmente por la inmersión que realiza en la India y en el lenguaje a través de El mono gramático, lo cierto es que este humilde reportero tiene varios cuadernos lleno de ideas para documentales, libros y reportajes que ha ido gestando a lo largo de los años. Muchas de ellas, quizás por no haber salido nunca del ámbito de la imaginación, más potentes que cualquier otra cosa que haya hecho hasta el momento.

13 Objetos es un proyecto que sí logró salir del papel para convertirse en realidad, pero avanzó sólo la mitad del camino, sin llegar a ser emitido ni realizado en su totalidad, pues cuando salimos a venderlo a las grandes cadenas la crisis ya había hecho acto de presencia. En todas lados nos decían que les gustaba, que lo veían interesante, pero que los costes eran muy elevados para la actual situación.

Desafío narrativo

Si bien 13 Objetos lo rodamos y editamos en 2010, lo cierto es que intenta dar respuesta a una pregunta que hace años me formulo: ¿cómo llevar los temas internacionales, que suelen tener un público reducido, a las grandes audiencias? ¿Cómo hacer que se interese en la problemáticas de países como Somalia, Irak o Nigeria, personas que nunca antes lo han hecho?

La respuesta que se me ocurrió, y de la que surge el formato, es llevarlos a esas realidades a través de un objeto de su vida cotidiana, que sí les es próximo, cercano, habitual.

La segunda cuestión que quería descubrir con el formato es cómo se van hilando, armando y sucediendo las historias cuando el periodista realiza un reportaje. Cómo tiras del hilo y un testimonio te va llevando a otro. En este caso, es el objeto elegido, el que nos va conduciendo de historia en historia. Y el espectador, como se trata de una cosa cotidiana, puede jugar a hacer asociaciones similares.

En Argentina

En el primer capítulo de 13 Objetos, cuyo resumen pueden ver en el vídeo, es una zapatilla la que nos guía desde un taller de confecciones falsas a La Salada, que es una de las mayores ferias de venta de artículos apócrifos y de imitación marcaria de América Latina, para después conocer de cerca a los chicos que las compran y las usan para robar en Fuerte Apache, y de allí ir a la cárcel, a los vendedores de la droga conocida como “paco”, a las víctimas de la violencia y la muerte de decenas de jóvenes en la discoteca Cromañón, cuyo símbolo para el recuerdo es justamente la zapatilla.

De este modo, y a través de esta propuesta de asociaciones, de esta sucesión de historias que fuimos narrando también en este blog, nos sumergimos en los desafíos sociales de los grandes núcleos urbanos de la Argentina.

Otros capítulos, a través de otros objetos, tendrían lugar en Irak, Somalia, la República Democrática del Congo, Brasil… y con objetos como un AK47, a través de varios países y continentes… Quizás algún día ellos también salten de mis cuadernos de notas a vuestras pantallas.

Somalia, Congo, Uganda, Bosnia, Ruanda… balance de fin de año en Viaje a la guerra

31 diciembre 2010

Se nos escapan las últimas horas del 2010, de la primera década del siglo XXI, y toca hacer balance de lo vivido, también aquí en Viaje a la guerra. Un balance que no podría ser más positivo.

El mero hecho de poder seguir recorriendo el mundo, contando historias, en medio de tantas complicaciones económicas y de incertidumbres en la profesión, no deja de ser en sí un privilegio, un triunfo, algo que celebrar y agradecer.

. ARGENTINA

Comenzamos el año fatigando a lo largo de tres meses los barrios más marginales y conflictivos de la provincia de Buenos Aires: desde Ciudad Oculta, pasando por Isla Maciel, la villa 1-11-14 y el barrio Ejército de los Andes (Fuerte Apache). Entrevistamos a políticos, gendarmes, sociólogos, jóvenes armados y víctimas.

La idea era tomar el pulso a la violencia urbana de esta parte en el mundo. Problema que se ha situado en el primer puesto de las preocupaciones de los lationamericanos, superando al desempleo. Una región que despega, que levanta la cabeza, y que se empieza a ver lastrada por el uso de las armas.

. NUEVA YORK

En mayo realizamos varias entrevistas en la sede de la ONU, lugar cuyas decisiones, informes y operaciones están siempre presentes en las entradas de este blog.

. BOSNIA HERZEGOVINA:

En julio asistimos al 15 aniversario de la masacre de Srebrenica (ver vídeo junto al maestro Gervasio Sánchez). Dentro de la investigación que llevamos años realizando sobre la violencia sexual – que será la base del documental, “La guerra contra las mujeres”, que estreno en 2011 – visitamos aquellos sitios en que las mujeres fueron encarceladas y violadas de forma sistemática: desde Foca, pasando por Visegrad y la periferia de Sarajevo. Entrevistamos a víctimas y activistas que luchan por llevar a prisión a los culpables de semejantes atrocidades.

. KENIA:

Una vez más, Nairobi se convirtió en nuestra base en África. Lugar de encuentro con amigos, preparación de viajes y descanso. Volvimos a Kibera, el barrio de chabolas más grande de África (escenario de mi último documental, “Villas Miseria”). También estuvimos en la barriada de Korigocho.

Coincidimos, en la capital keniana, con algunos hechos destacados como la promulgación en julio de la nueva constitución – que quita poderes al presidente y descentraliza la administración –, fugaz paso de Omar al Bachir incluído, y el viaje en noviembre de William Ruto a La Haya, líder kanlenjin, para enfrentarse a las acusaciones lanzadas por Moreno Ocampo.

. RUANDA:

De paso hacia la República Democrática del Congo, durante el mes de julio, nos encontramos con un proceso electoral muy cuestionado por la detención de opositores y la censura a la prensa. Como era de esperar, Paul Kagame, aliado cada día más incómodo de Occidente, ganó las elecciones.

. RD CONGO

Por tercer año consecutivo volvimos a Congo Kinshasa. Mes de agosto. Nos reencontramos con víctimas de la violencia sexual como Vumilia, Jane y Janette. Lidiamos con el torpe acoso de la Policía Secreta y nos desplazamos a las minas, en esta ocasión, en la región de Kamituga, pues los minerales siguen estando en la base de este conflicto que ha terminado con la vida de cinco millones de personas. La elección de Kamituga estuvo condicionada por el oro, dada la caída del precio del coltán.

. UGANDA

Fue uno de los primeros destinos de Viaje a la guerra, en 2006. Resultó muy satisfactorio descubrir la desaparición de la gran mayoría de los campos de desplazados en la región acholi, así como el desarrollo de Gulu (ver vídeo). El viaje tuvo lugar a principios de septiembre. Nos volvimos a encontrar con Rosemary Nyrumbe, que sigue realizando una extraordinaria labor en favor de las niñas secuestradas por el LRA.

. SOMALIA

Sin dudas ha sido el punto culminante de nuestros viajes. Hacía cuatro años que estaba intentando poner los pies en Mogadiscio. Finalmente, el día 1 de noviembre, este deseo se hizo realidad (ver vídeo). Además de la maltrecha capital, dividida entre AMISOM y Al Shabab, pasamos por Garowe, Galkayo y Bosaso, en la región semiautónoma de Puntlandia (epicentro de la piratería en el país).

. SOMALILANDIA

Interesante descubrimiento, sobre el que pienso escribir en próximas entradas. Hargeisa es como uno se imagina a Somalia si algún día termina la guerra civil.

Tras este breve repaso a lo escrito y vivido este cuarto año de Viaje a la guerra, agradeceros a los lectores por la compañía, las palabras de amistad, las reflexiones, críticas y sugerencias (muchas de las cuales, signo de los tiempos, han pasado por la página de FB). Asimismo, por qué no, a los que entran sólo para gastar una broma, cabrearse o incordiar (curioso, nunca salen del anonimato y pasan por FB). No deja de ser una muestra de atención e interés.

Después, por supuesto, a los responsables de este periódico por seguir apoyando Viaje a la guerra más allá de la complicada crisis que estamos viviendo. Y a los compañeros de 20 Minutos, por la amistad y la complicidad.

Foto: Recorrido por Mogadiscio en blindado de la Unión Africana.

Bum, bum, bum… Afganistán (vídeo)

20 octubre 2010

Hace un par de semanas reverberaron en la noche de Madrid estruendos de fuegos artificiales – quizás alguna celebración deportiva o el final de las fiestas de alguna localidad vecina – que me devolvieron a las semanas que pasé junto a la 82 División Aerotransportada del Ejército de EEUU en el Valle de Tagab. Apenas caía el sol en aquel perdido confín de la geografía afgana, comenzaba indefectiblemente la danza de los morteros de 120 mm en dirección a las montañas.

Al poco tiempo de haber llegado, como el martilleo de los cohetes me impedía dormir, me arranqué a escribir un “bum” en el tirante de madera de la cama superior en respuesta a cada detonación. Una suerte de juego, divertido en un principio, pero que luego se volvió tan absurdo y tedioso como las largas noches en vela. En tres días ya había abarrotado de onomatopeyas el lecho de mi vecino próximo al techo. Sin embargo, los artilleros continuaban infatigables en su laboriosa misión de sembrar de metralla cuanto nos rodeaba.

En realidad, la culpa no era de ellos, sino del comandante que había decidido situar la base Kutchbach en medio de un valle que conduce directamente a Pakistán. Los talibanes de la zona, y los que venían del vecino país, no podían reprimir la tentación y se abocaban obstinados a tratar de alcanzarnos con sus viejos e imprecisos cohetes soviéticos desde las laderas de las montañas que nos rodeaban. Éramos un pato de feria en toda regla. La estrategia de defensa de la 82 Aerotransportada consistía en lanzar periódicos disparos preventivos, que se sucedían con mayor velocidad cuando llegaba información de la llamada intel (inteligencia) sobre movimientos de insurgentes por la zona.

En alguna ocasión acompañé a los muchachos de la compañía Able en sus misiones para tratar de cazar a los talibanes en las montañas, pero la mayor parte de las noches las pasaba en la base. Para combatir el insomnio, además de sumar “bum, bum” a las tablas de madera, salía a jugar con los perros o a fumar bajo las redes diseñadas para impedir el impacto directo de los morteros. La luz roja en la cabeza, iluminando las piedras; el run run de los aire acondicionados; y esa detonación, anunciada siempre con un fire, que te hacía agacharte inconscientemente. Una honda sensación de soledad, de estar en el fin del mundo, en la luna. Si caía algún proyectil talibán, el gran acontecimiento de la mañana siguiente era acercarse a ver dónde había impactado.

Los niños de la guerra

Recuerdo la noche en que crucé la hilera de vehículos MRAP y las letrinas para hablar con los artilleros. Me sorprendieron muchas cosas: los pantalones cortos y las camisetas; la forma casual, casi despreocupada, en que lanzaban los morteros; pero sobretodo cuán jóvenes eran. Siempre supe que la guerra es una cuestión de niños que son enviados por sus mayores a matar y morir, pero creo que en esa noche de insomnio lo tuve más claro que nunca.

Desde entonces me he preguntado en más de una ocasión cómo será la existencia futura de esos chavales que pasan de la adolescencia a la edad adulta en conflictos armados. Supongo que dependerá tanto de lo que hayan vivido como de sus familias y educación. Uno de ellos me dijo con orgullo que su abuelo y su padre también habían estado en el ejército durante el mismo período de sus vidas. ¿Qué impacto social tiene esta realidad en países cuyos muchachos se han enfrentado generación tras generación a la guerra?

Violencia, drogas y armas en las prisiones de Argentina (1)

12 enero 2010

“Lo primero que tenés que hacer cuando llegás a un pabellón de población es conseguirte un arma, porque sabés que te van a venir a buscar y te vas a tener que defender”, explica “Carlitos” al tiempo en que se arremanga la camiseta para mostrar la sucesión de cortes que le cruzan los brazos. “Te fabricás el arma con lo que sea: la esquina de una mesa de plástico, una percha. Todo en la cárcel sirve para pelear”.

Carlitos es originario de la localidad bonaerense de Quilmes. Tiene 25 años, está casado y lleva cuatro años tras las rejas. Espera salir en el 2011. Fue detenido por la policía bonaerense después de robar una fábrica metalúrgica. “El dato nos lo tiró el sereno. Nos dijo que en la caja había 200 mil dólares. Nos la jugamos, porque a dos cuadras había una comisaría. Tuve en las manos mucha guita, pero nos paró un patrullero cuando huíamos y se pudrió todo”, explica.

Narra las peleas que ha protagonizado en prisión con evidente orgullo, poniéndose de pie, moviendo los brazos en el aire (al igual que Maradona, tiene tatuados en ellos los nombres de sus dos hijas). “Cuando llegué a Olmos saltó uno con una faca y nos agarramos. Al final el tipo me dijo que tenía aguante, que podía quedarme”. Del arribo a otros centros penitenciarios no salió tan bien parado. “En Junín, que es el más jodido de todos, me hicieron este agujero en la cabeza. Cuando mi mujer me vino a ver yo casi no podía caminar”.

De los presos que pueblan las angostas habitaciones y el pasillo del pabellón seis de la sección de máxima seguridad del la unidad penitenciaria número 24 de Florencio Varela, Carlitos es sin dudas uno de los más elocuentes. A tal punto llega su verborrea y la violencia de los incidentes que narra, que si no fuera porque le han dejado tantas cicatrices en el cuerpo, resultarían difíciles de creer.

“Alguna vez me pasó que me robaran todo al llegar a un pabellón de población, así que cuando conseguí una faca tuve que salir yo a robar para tener algo de ropa y unas zapatillas”, asegura para matizar a continuación que le han “sacado todo” excepto el poncho rojo con el que pelea y que ahora cubre las dos angostas ventanas de su habitación. “El poncho es el orgullo del preso”, sostiene.

La locuacidad de Carlitos no alegra demasiado al funcionario de prisiones que me acompaña en la visita. En especial cuando el preso de Quilmes saca una de las armas y nos la enseña para que la retratemos. Un arma a la que llama “tumbera”, como todo lo que tiene que ver con la cárcel: “la tumba”. Si es larga, tiene una cuchilla en la punta y un palo a modo de mando, se trata de un “arpón”. Si es corta, entonces se trata de una “faca”.

Foto: HZ

Continúa…

¿El final del barrio de chabolas más grande de África?

19 octubre 2009

A lo largo de los años hemos seguido en este blog la vida en Kibera, el barrio de chabolas más grande de África. Hemos conocido la peripecia vital de Patrick Kimawachi y de la fallecida Sharon Kayalo, ambos protagonistas del documental Villas Miseria.

También estuvimos allí cuando se desató la violencia postelectoral en 2008 y las callejuelas de este asentamiento marginal situado en las inmediaciones de Nairobi se convirtieron en un campo de batalla.

¿Por qué tanta atención a Kibera? En primer lugar por una cuestión práctica: Nairobi es nuestra base en África, a la que volvemos una y otra vez para dirigirnos a Ruanda, Congo, Uganda o Sudán. En segundo lugar, estamos convencidos de que buena parte de los desafíos sociales del siglo XX pasarán por estos asentamientos, ya que más de mil millones de personas viven en ellos. Por último nos han empujado a volver a Kibera las amistades que allí hemos forjado.

Viviendas dignas

La llegada al gobierno de Raila Odinga prometía cambios para Kibera, pues el candidato lúo del OMC se presentaba a las elecciones por el distrito de Langata, en el que se encuentra el barrio de chabolas. Hasta el momento se habían proyectado y publicitado innumerables proyectos de desarrollo que nunca llegaban a hacerse realidad para esta barriada ausente de servicios regulares de electricidad, agua corriente o saneamientos.

El pasado 16 de septiembre – cuando nos disponíamos a partir hacia Sudán – la historia de Kibera dio un giro sin precedentes: 1.300 de sus residentes fueron llevados a apartamentos construidos por el gobierno. Las imágenes de los habitantes del barrio cogiendo sus pertenencias y dejando atrás las casetas de adobe y chapa – que excavadoras destruyeron a las pocas horas para evitar que otras personas las habitaran -, abrieron los telediarios en Kenia.

Los afortunados, que dejaron atrás la subsistencia entre las montañas de basura y los flying toilettes, moraban en la zona llamada East Soweto. En los edificios a los que se han mudado pagan cinco euros al mes por el alquiler de una habitación, cuatro por la electricidad y dos por el agua (en lo referido a la vivienda, precio similar al que pagaban por las chabolas).

El camino equivocado

Si tomamos en cuenta que Kibera tiene 800 mil habitantes y que más de la mitad de la población de Nairobi malvive en un centenar de slums, las noticias que hace un mes saltaban a la prensa resultan no demasiado alentadoras.

Para Claudio Torres, arquitecto chileno formado en Italia y una referencia en asentamientos marginales, las razones para no mostrarse demasiado optimista son otras.

“No se está yendo a la raíz del problema que es la falta de oportunidades en el campo. Cada vez que mejoras la vida de alguien en la pobreza abres la puerta para que lleguen otros a ocupar su lugar. Por cada persona que sacas de Kibera hay colas de personas esperando para ocupar su sitio”, sostiene Claudio, que dirige un proyecto de desarrollo en el slum de Mathare – bastión hasta 2007 de la secta mungiki – para la ONG Coopi.

“Para poner fin a esto o tienes mucho dinero o acabas con la corrupción”, prosigue. “Tienes que terminar con el gran negocio que son estos tugurios para los que alquilan las casas, para los que venden el agua, para los que venden el alcohol ilegal. La policía se lleva una buena tajada del negocio del changaá. En América Latina los pobres ocupan los terrenos para hacer sus tugurios, aquí los alquilan”.

“Lo otro que debes hacer es descentralizar, terminar con el atractivo de las grandes megalópolis. Tienes que hacer buenas carreteras, buenas comunicaciones. Tienes que fomentar el desarrollo de las ciudades pequeñas”, nos explica Claudio, al que vamos a ver mientras aguardamos en Nairobi a que nos den los permisos para viajar al campo de refugiados de Dadaab.

Tres años de Viaje a la guerra (vídeo)

03 junio 2009

El vídeo que preparamos como resumen de estos tres años de Viaje a la guerra. Y mi gratitud a todos vosotros por la compañía, el apoyo y la complicidad. Un alto en el camino para mirar atrás, para reflexionar sobre lo vivido y juntar fuerzas, ya que en el horizonte cercano nos esperan Irak, Siria, Yemen, México y Somalia.

Tercer aniversario de Viaje a la guerra

01 junio 2009

Mañana se cumplen tres años del nacimiento de Viaje a la guerra.

Tres años desde aquel arribo iniciático a Sudán que marcó el comienzo de esta iniciativa que intenta dar a conocer de primera mano la realidad de los conflictos bélicos del siglo XXI, que trata de dar voz a sus víctimas.

Desde aquel 2 de junio de 2006 hemos recorrido más de 200 mil kilómetros por tierra, aire y mar. En ocasiones, usando medios de transporte tan curiosos como pangas en Nicaragua, vetustos aviones Tupolev en Sudán, helicópteros Chinook y vehículos Humvees en Afganistán.

El equivalente a dar cinco veces la vuelta al mundo… Kenia, Sudán, Uganda, Palestina, Israel, Turquía, Líbano, Brasil, Argelia, Etiopía, México, Nicaragua, India, Argentina, Afganistán, RDC Congo y Ruanda.

Dos mil folios de textos, más de cinco mil fotografías, decenas de horas de vídeo y un libro que salió de las páginas de este blog: Llueve sobre Gaza.

Agradecimientos

En lo personal, una experiencia que me ha transformado profundamente. Y la gratitud a todo el equipo de 20 Minutos por el apoyo, por la absoluta libertad a la hora de sentarme a escribir las entradas. Arsenio Escolar, Joan Domene, Virginia Pérez Alonso, Raquel Pérez Ejerique, Maricarmen Caballero, José Antonio Martínez Soler, y buenos amigos que han seguido otros rumbos profesionales como Ricardo Villa, Moeh Atitar y Fran Pomares.

Pero sobre todo a vosotros, los lectores. Las historias son siempre las mismas, pero la forma en que ahora nos comunicamos es distinta. Como consecuencia de Internet vosotros sois mis primeros editores: los que me señaláis fallos, aciertos; los que mostráis entusiasmo o críticas ante este trabajo. Gracias por estar allí, por la compañía, por la complicidad, por la recomendaciones de tantos libros, artículos y documentales. No es poco lo que he aprendido de vosotros.

¡Pero que estas líneas no suenen a despedida! Al contrario. Este alto en el camino para mirar hacia atrás y ver lo ya recorrido, no hace más que darnos fuerzas para avanzar con mayor ímpetu aún. Claro que la crisis nos ha afectado, somos de este mundo. Sin embargo, las voluntades se empiezan a sumar y el mes que viene volvemos a la ruta. En el horizonte: Irak, Siria, Jordania, Yemen, México y Somalia.

Aquí os dejamos el vídeo que hicimos para celebrar el primer aniversario de Viaje a la guerra. Para mañana estamos preparando a contrarreloj un nuevo vídeo que resume lo que han sido estos tres años.

La guerra contra los niños de Gaza

16 enero 2009

Si en algún lugar del mundo existiese algo así como la representación de nuestra conciencia colectiva, en esa suerte de muro deberían estar grabados a fuego los nombres de los 346 niños que en estas tres semanas de ofensiva israelí han sido asesinados en Gaza. Para que nadie los olvide. Para vergüenza de cada uno de los responsables directos e indirectos de estos actos de barbarie.

27 diciembre 2008: Ibtihal Kechko (niña, 10 años), Ahmed Riad Mohammed Al-Sinwar (niño, 3 años), Ahmed Al-Homs (niño, 18 años), Ahmed Rasmi Abu Jazar (niño, 16 años), Ahmed Sameeh Al-Halabi (niño,18 años), Tamer Hassan Al-Akhrass (niño, 5 años), Hassan Ali Al-Akhrass (niño, 3 años), Haneen Wael Mohammed Daban (niña, 15 años), Khaled Sami Al-Astal (niño, 15 años), Alaat Mokhless Bassal (niño, 18 años), Aaed Imad Kheera (niño, 14 años), Abdullah Al-Rayess (niño, 17 años), Odai Hakeem Al-Mansi (niño, 4 años), Allam Nehrou Idriss (niño, 18 años), Ali Marwan Abu Rabih (niño, 18 años), Anan Saber Atiyah (niño, 13 años), Camelia Al-Bardini (niña, 10 años), Lama Talal Hamdan (niña, 10 años), Mohammed Jaber Howeij (niño, 17 años), Nimr Mustafa Amoom (niño, 10 años).

29 diciembre 2008: Ismail Talal Hamdan (niño, 10 años), Ahmed Ziad Al-Absi (niño, 14 años), Ahmed Youssef Khello (niño, 18 años), Ikram Anwar Baaloosha (niña, 14 años), Tahrier Anwar Baaloosha (niña, 17 años), Jihad Saleh Ghobn (niño, 10 años), Jawaher Anwar Baaloosha (niña, 8 años), Dina Anwar Baaloosha (niña, 7 años), Samar Anwar Baaloosha (niña, 6 años), Shady Youssef Ghobn (niño, 12 años), Sudqi Ziad Al-Absi (niño, 3 años), Imad Nabeel Abou Khater (niño, 16 años), Lina Anwar Baaloosha (niña, 7 años), Mohammed Basseel Madi (niño, 17 años), Mohammed Jalal Abou Tair (niño, 18 años), Mohammed Ziad Al-Absi (niño, 15 años), Mahmoud Nabeel Ghabayen (niño, 15 años), Moaz Yasser Abou Tair (niño, 6 años), Wissam Akram Eid (niña, 14 años). 30 diciembre 2008: Haya Talal Hamdan (niña, 8 años)

31 diciembre 2008: Ahmed Kanouh (niño, 10 años), Ameen Al-Zarbatlee (niño, 10 años), Mohammed Nafez Mohaissen (niño, 10 años), Mustafa Abou Ghanimah (niño, 16 años), Yehya Awnee Mohaissen (niño, 10 años), Ossman Bin Nizar Rayyan (niño, 3 años), Assaad Nizar Rayyan (niño, 2 años), Moaz-Uldeen Allah Al-Nasla (niño, 5 años), Aya Nizar Rayyan (niña, 12 años), Halima Nizar Rayyan (niña, 5 años), Reem Nizar Rayyan (niño, 4 años), Aicha Nizar Rayyan (niña, 3 años), Abdul Rahman Nizar Rayyan (niño, 6 años), Abdul Qader Nizar Rayyan (niño, 12 años), Oyoon Jihad Al-Nasla (niña, 16 años), Mahmoud Mustafa Ashour (niño, 13 años), Maryam Nizar Rayyan (niña, 5 años).

1 enero 2009: Hamada Ibrahim Mousabbah (niño, 10 años), Zeinab Nizar Rayyan (niña, 12 años), Sujud Mahmoud Al-Derdesawi (niña, 10 años), Abdul Sattar Waleed Al-Astal (niño, 12 años), Abed Rabbo Iyyad Abed Rabbo Al-Astal (niño, 10 años), Ghassan Nizar Rayyan (niño, 15 años), Christine Wadih El-Turk (niño, 6 años), Mohammed Mousabbah (niño, 14 años), Mohammed Iyad Abed Rabbo Al-Astal (niño, 13 años), Mahmoud Samsoom (niño, 16 años), Ahmed Tobail (niño, 16 años), Ahmed Sameeh Al-Kafarneh (niño, 17 años), Hassan Hejjo (niño, 14 años), Rajeh Ziadeh (niño, 18 años), Shareef Abdul Mota Armeelat (niño, 15 años), Mohammed Moussa Al-Silawi (niño, 10 años), Mahmoud Majed Mahmoud Abou Nahel (niño, 16 años), Mohannad Al-Tatnaneeh (niño, 18 años), Hani Mohammed Al-Silawi (niño, 10 años), Ahmed Al-Meshharawi (niño, 16 años), Ahmed Khodair Sobaih (niño, 17 años), Ahmed Sameeh Al-Kafarneh (niño, 18 años), Asraa Kossai Al-Habash (niña, 10 años), Assad Khaled Al-Meshharawi (niño, 17 años), Asmaa Ibrahim Afana (niña, 16 años), Ismail Abdullah Abou Sneima (niño, 4 años), Akram Ziad Al-Nemr (niño, 18 años), Aya Ziad Al-Nemr (niña, años), Ahmed Mohammed Al-Adham (niño, 1 año), Akram Ziad Al-Nemr (niño, 13 años), Hamza Zuhair Tantish (niño, 12 años), Khalil Mohammed Mokdad (niño, 18 años), Ruba Mohammed Fadl Abou-Rass (niña, 8 años), Ziad Mohammed Salma Abou Sneima (niño, 9 años), Shaza Al-Abed Al-Habash (niña, 13 años), Abed Ziad Al-Nemr (niño, 12 años), Attia Rushdi Al-Khawli (niño, 16 años), Luay Yahya Abou Haleema (niño, 17 años), Mohammed Akram Abou Harbeed (niño, 18 años), Mohammed Abed Berbekh (niño, 18 años), Mohammed Faraj Hassouna (niño, 16 años), Mahmoud Khalil Al-Mashharawi (niño, 12 años), Mahmoud Zahir Tantish (niño, 17 años), Mahmoud Sami Assliya (niño, 3 años), Moussa Youssef Berbekh (niño, 16 años), Wi’am Jamal Al-Kafarneh (niña, 2 años), Wadih Ayman Omar (niño, 4 años), Youssef Abed Berbekh (niño, 10 años).

5 enero 2009: Ibrahim Rouhee Akl (niño, 17 años), Ibrahim Abdullah Merjan (niño, 13 años), Ahmed Attiyah Al-Semouni (niño, 4 años), Aya Youssef Al-Defdah (niña, 13 años), Aya Al-Sersawi (niña, 5 años), Ahmed Amer Abou Eisha (niño, 5 años), Ameen Attiyah Al-Semouni (niño, 4 años), Hazem Alewa (niño, 8 años), Khalil Mohammed Helless (niño, 12 años), Diana Mosbah Saad (niña, 17 años), Raya Al-Sersawi (niña, 5 años), Rahma Mohammed Al-Semouni (niña,18 años), Ramadan Ali Felfel (niño, 14 años), Rahaf Ahmed Saeed Al-Azaar (niña, 4 años), Shahad Mohammed Hijjih (niña, 3 años), Arafat Mohammed Abdul Dayem (niño, 10 años), Omar Mahmoud Al-Baradei (niño, 12 años), Ghaydaa Amer Abou Eisha (niña, 6 años), Fathiyya Ayman Al-Dabari (niña, 4 años), Faraj Ammar Al-Helou (niño, 2 años), Moumen Alewah (niño, 9 años), Moumen Mahmoud Talal Alaw (niño, 10 años), Mohammed Amer Abu Eisha (niño, 8 años), Mahmoud Mohammed Abu Kamar (niño, 15 años), Marwan Hein Kodeih (niña, 6 años), Montasser Alewah (niño, 12 años), Naji Nidal Al-Hamlawi (niño, 16 años), Nada Redwan Mardi (niña, 5 años), Hanadi Bassem Khaleefa (niñas, 13 años).

6 enero 2009: Ibrahim Ahmed Maarouf (niño, 14 años), Ahmed Shaher Khodeir (niño, 14 años), Ismail Adnan Hweilah (niño, 15 años), Aseel Moeen Deeb (niño, 17 años), Adam Mamoun Al-Kurdee (niño, 3 años), Alaa Iyad Al-Daya (niña, 8 años), Areej Mohammed Al-Daya (niña, 3 meses), Amani Mohammed Al-Daya (niña, 4 meses), Baraa Ramez Al-Daya (niña, 2 años), Bilal Hamza Obaid (niño, 15 años), Thaer Shaker Karmout (niño, 17 años), Hozaifa Jihad Al-Kahloot (niño, 17 años), Khitam Iyad Al-Daya (niña, 9 años), Rafik Abdul Basset Al-Khodari (niño, 15 años), Raneen Abdullah saleh (niña, 12 años), Zakariya Yahya Al-Taweel (niño, 5 años), Sahar Hatem Dawood (niña, 10 años), Salsabeel Ramez Al-Daya (niña, 6 meses), Sharafuldeen Iyad Al-Daya (niño, 7 años), Doha Mohammed Al-Daya (niña, 5 años), Ahed Iyad Kodas (niño, 15 años), Abdullah Mohammed Abdullah (niño, 10 años), Issam Sameer Deeb (niño, 12 años), Alaa Ismail Ismail (niño, 18 años), Ali Iyad Al-Daya (niño, 10 años), Imad Abu Askar (niño, 18 años), Filasteen Al-Daya (niña, 5 años), Kamar Mohammed Al-Daya (niño, 3 años), Lina Abdul Menem Hassan (niña, 10 años), Sin identificar (niño, 9 años), Sin identificar (niño, 15 años), Mohammed Iyad Al-Daya (niño, 6 años), Mohammed Bassem Shakoura (niño, 10 años), Mohammed Bassem Eid (niño, 18 años), Mohammed Deeb (niño, 17 años), Mohammed Eid (niño, 18 años), Mustafa Moeen Deeb (niño, 12 años), Noor Moeen Deeb (niño, 2 años), Youssef Saad Al-Kahloot (niño, 17 años), Youssef Mohammed Al-Daya (niño, 1 año).

7 de enero 2009: Ibrahim Kamal Awaja (niño, 9 años), Ahmed Jaber Howeij (niño, 7 años), Ahmed Fawzi Labad (niño, 18 años), Ayman Al-Bayed (niño, 16 años), Amal Khaled Abed Rabbo (niña, 3 años), Toufic Khaled Al-Khahloot (niño, 10 años), Habeeb Khaled Al-Khahloot (niño, 12 años), Houssam Raed Sobeh (niño, 12 años), Hassan Rateb Semaan (niño, 18 años), Hassan Ata Hassan Azzam (niño, 2 años), Redwan Mohammed Ashoor (niño, 10 años), Suad Khaled Abed Rabbo (niña, 6 años), Samar Khaled Abed Rabbo (niña, 2 años), Abdul Rahman Mohammmed Ashoor (niño, 12 años), Fareed Ata Hassan Azzam (niño, 13 años), Mohammed Khaled Al-Kahloot (niño, 15 años), Mohammed Samir Hijji (niño, 16 años), Mohammed Fareed Al-Maasawabi (niño, 16 años), Mohammed Moeen Deeb (niño, 17 años), Mohammed Nasseem Salama Saba (niño, 16 años), Mahmoud Hameed (niño, 17 años), Hamam Issa (niño, 1 año).

8 enero 2009: Anas Arif Abou Baraka (niño, 7 años), Ibrahim Akram Abou Dakkka (niño, 12 años), Ibrahim Moeen Jiha (niño, 15 años), Baraa Iyad Shalha (niña, 6 años), Basma Yasser Al-Jeblawi (niña, 5 años), Shahd Saad Abou Haleema (niña, 15 años), Azmi Diab (niño, 16 años), Mohammed Akram Abou Dakka (niño, 14 años), Mohammed Hikmat Abou Haleema (niño, 17 años), Ibrahim Moeen Jiha (niño, 15 años), Matar Saad Abou Haleema (niño, 17 años). 9 enero 2009: Ahmed Ibrahim Abou Kleik (niño, 17 años), Ismail Ayman Yasseen (niño, 18 años), Alaa Ahmed Jaber (niña, 11 años), Baha-Uldeen Fayez Salha (niña, 5 años), Rana Fayez Salha (niña, 12 años), Rola Fayez Salha (niña, 13 años), Diyaa-Uldeen Fayez Salah (niño, 14 años), Ghanima Sultan Halawa (niña, 11 años), Fatima Raed Jadullah (niña, 10 años), Mohammed Atef Abou Al-Hussna (niño, 15 años)…

Fuente: Al Jazeera.