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Viaje a la guerra Viaje a la guerra

Hernán Zin está de viaje por los lugares más violentos del siglo XXI.El horror de la guerra a través del testimonio de sus víctimas.

De talibanes a barras bravas

Hace poco más de un mes viajábamos en estas páginas hacia el sur de Afganistán, a través de la Ruta Número Uno. Con más de 200 muertos en los que va de año, y ataques con explosivos casi a diario, la carretera que une Kandahar y Kabul representa todo lo que se ha hecho mal en el país del Hindu Kush desde que la guerra comenzara hace 12 años (aniversario que se cumplió el pasado sábado).

Rumbo al sur de Afganistán a través de la Carretera Número Uno, junto a desactivadores de explosivos del Ejército de EEUU.

El día 24 de octubre, Canal Plus estrena el documental de Jon Sistiaga “Caminando bajo las bombas”, que es fruto de aquel viaje a las fauces del conflicto afgano en el que nos centramos en la labor cotidiana de los desactivadores de explosivos en la Ruta Número Uno.

Casi sin pausa, en un triple salto mortal, ahora empiezo otro viaje. También hacia el sur, pero dos continentes más a la derecha, y por la Carretera Nacional Tres. Un viaje al sur de mi Argentina natal para terminar el documental que empecé a rodar en el mes de junio y que será emitido próximamente por Televisión Española.

Esta tarde, en la Carretera Nacional Tres rumbo al sur de Argentina.

En estos dos días que llevo en Argentina, me he puesto al día con respecto a las llamadas barras bravas, sobre las que tanto escribimos en este blog.

Un prestigioso periodista me aseguró que Pablo Álvarez, alias Bebote – que nos agredió con sus hombres a Sistiaga y a mí en el mes de abril durante el rodaje del reportaje “Barras bravas” – se encontraría prófugo de la justicia en Europa. Y que su segundo en la barra de Independiente recibió un disparo.

También recibió un disparo Mauro Martín, líder de la barra de Boca Juniors, al que Rafael Di Zeo sigue esperando para arrebatarle el puesto al frente de La Doce.

Por último, un escándalo que ha sacado los colores al Gobierno argentino. Miembros de la barra brava de Quilmes entraron al campo con un ataúd y un joven muerto en su interior, hijo de uno de los cabecillas del grupo que murió mientras era perseguido por la policía tras un robo. El presidente del club ha sido uno de los ministros más agresivos, deslenguados y soeces de Cristina Kirchner en las últimas dos legislaturas. Ahora está en el Congreso.

Más allá de las promesas del Ejecutivo argentino de erradicar la violencia del fútbol, los barras bravas siguen actuando con absoluta impunidad, amparados por el poder. Nada ha cambiado.

3 comentarios

  1. Dice ser Pepe22

    VAya salto!!

    10 octubre 2012 | 14:10

  2. Dice ser ANTONIO LARROSA

    Fanatismo puro. De eso hay en todas partes.

    Clica sobre mi nombre

    10 octubre 2012 | 16:26

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