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Hernán Zin está de viaje por los lugares más violentos del siglo XXI.El horror de la guerra a través del testimonio de sus víctimas.

Rumbo a Afganistán: Diccionario del periodista empotrado (3)

Esta tecera entrega del Diccionario del periodista empotrado podría perfectamente titularse “Comer, follar, cagar”, en honor al libro de Elizabeth Gilbert y a la producción que inspiró con Julia Roberts a la cabeza del reparto. Esa clase de película que explica en parte por qué algunos sentimos la recurrente necesidad de tomarnos un avión y sumarnos a un grupo de soldados en el culo del mundo, lo más lejos de cualquier televisión o pantalla de cine.

Soldados de la 101 Aerotransportada descansan tras regresar de una misión en el valle de Tagab, Afganistán. (Foto: Hernán Zin)

Al repasar las notas que tomé la última vez que estuve con la 101 de Aerotransportada de EEUU en Afganistán, me sorprendo al redescubrir la vasta, rica y compleja jerga que manejan los soldados. Como decía en la primera entrada de esta serie, una suerte de idioma con entidad propia que el periodista extranjero debe manejar tanto como el inglés si es que quiere enterarse de algo, en especial cuando las cosas se ponen calientes.

Supongo que esta riqueza de vocabulario no responde a que el ejército de EEUU intente fomentar la creatividad verbal de los combatientes y los tenga todo el día jugando al apalabrados y leyendo a Shakespeare.

Jerga juvenil

Más bien se trata de un fenómeno comprensible: si tienes a unos 100 mil veinteañeros durante meses y años en Afganistán, es lógico que terminen creando su propio metalenguaje, que a su vez está enriquecido por el de otros cientos de miles de jóvenes que estuvieron antes en Vietnam, Corea o la Segunda Guerra Mundial, pues hay expresiones que se usan hoy en día que vienen de aquellos tiempos, y por el prolijo diccionario de acrónimos, neologismos y abreviaturas que a diario usan los militares.

Hasta ahora hemos visto aquí los términos castrenses más formales sobre la distribución de las bases y las tropas. Ahora, las palabras y expresiones más creativas de los propios soldados que están íntimamente ligadas, como no podía ser de otra manera, a la comida, el retrete y el sexo. De allí lo de “Comer, follar, cagar” del título que merecería esta entrada.

Un par de vocablos, para abrir apetito, o todo lo contrario… el resto, en la próxima entrada.

Jesus Cruisers: Si hay algo que no debes olvidar de poner en un mochila o maleta de periodista empotrado es un par de sandalias, sobre todo para cuando vuelvas de alguna misión y debas dirigirte al servicio para tomar una ducha. Sandalias, chanclas, a las que llaman flip-flops y que también responden a un nombre mucho más creativo: cruceros de Jesús o Jesus Cruisers.

Shitter: Una vez que te has puesto el calzado del hijo de dios, te diriges al retrete al que llaman, literalmente, y para no perderse en elelegantes recursos retóricos: cagadero. Si estás en un Outpost puede ser un mero agujero en el suelo cuyo contenido es rociado con gasolina y quemado con regularidad, cosa que hace que los talibanes lleguen hasta a ti por el perfumado olor. En un FOB ya se trataría de un baño en condiciones, eso sí, plagado de moscas y henchido de calor, que estás en Afganistán en plena época de combate y no en el polo norte.

Pisser o Piss-Tube: Se refiere al urinario, y significa “meadero” o “tubo para el pis”. Otra vez expresiones más que gráficas.

Como recientemente me comentaba con acierto Jon Sistiaga, el shitter es un ámbito narrativo nada despreciable. Las inscripciones que los soldados hacen en las maderas de los lavabos dicen más de la realidad de la guerra que muchos reportajes.

De hecho, el primer día que estuve empotrado me sorprendió encontrar en los servicios de la base de Bagram carteles que advertían de los pasos que el soldado debía tomar en caso de ser violado. Los escalones que debía subir en la cadena de mando para hacer la denuncia. Sobre este tema, y ya hablando en serio, recomiendo el magnífico documental que de Kirby Dick que acaba de ser estrenado: La guerra invisible.

3 comentarios

  1. Dice ser MARC

    “Empotrado” palabra poco feliz, pero si se usa, paciencia. Quizás fuera mejor “insertado” dentro de una sección, regimiento, batallón. “Empotrado” para el castellano argentino suena como alguien que se cree potro, o sea, galán. Buen blog.!!!!

    24 Julio 2012 | 10:24

  2. Dice ser sonrisa radiante

    Interesante,empotrado 3 seguimos aprendiendo,saludos:
    S.R.

    25 Julio 2012 | 15:29

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