Archivo de junio, 2011

Las amenazas y negocios de los barras bravas en el descenso de River Plate

30 junio 2011

En estos días los medios argentinos han comenzado brindar luz sobre los aspectos más controvertidos y ocultos de la violencia que vivimos el pasado domingo en el estadio Monumental, cuando River Plate perdió la categoría tras 110 años de permanencia en primera división del fútbol argentino.

Entrada de los barras bravas al estadio de River Plate. Buenos Aires, 26 junio 2011 (Hernán Zin)

Los que estuvimos allí con nuestras cámaras en las horas previas al partido contra Belgrano de Córdoba, fuimos testigos de cómo numerosos hinchas eludían los controles de seguridad y entraban al estadio.

Era fácil reconocerlos de antemano. Grupos de jóvenes que pululaban de un lado a otro y cuando se hacía algún hueco o se generaba alguna distracción, corrían, eludían el control de seguridad y trepaban la alambrada con una agilidad extraordinaria.

Pero lo cierto es que estos acróbatas fueron apenas la punta del iceberg, la cara más visible, de los miles de personas que entraron al Monumental de Núñez sin entrada.

Hacinamiento en las gradas

El fiscal penal Gustavo Galante, que investiga lo sucedido el domingo, sostiene que “está comprobado que hubo por los menos 14 mil espectadores de más”.

De este modo, unas 54 mil personas se habrían congregado donde sólo había espacio habilitado para 40.200. Hecho este que complicó aún más la labor del operativo policial, que contaba con 2.200 agentes de policía. Inaugurado en 1938, el estadio tiene capacidad para 64 mil asistentes.

Según la normativa de la Cuidad Autónoma de Buenos Aires, quien dispone la venta de entradas en exceso o permite el ingreso de una mayor cantidad de asistentes que la autorizada a un espectáculo masivo puede ser sancionado “con multa de 5 mil a 30 mil pesos o de 10 a 30 días de arresto”. Sanción que se endurece aún más en el caso de que el exceso de público produzcan desórdenes, aglomeraciones o avalanchas.

En estos momentos se especula con que River Plate será sancionado a no poder usar su emblemático estadio durante veinte jornadas. En el torneo de Segunda División (Nacional B), apenas tiene 19 partidos de local. El estadio alternativo sería el de Vélez Sarfield.

El kiosco de los borrachos

En el diario Clarín, Adrián Michelena desvela cómo la barra brava de River – conocida como “Los borrachos del tablón” -, organizó el acceso al estadio sin entradas. No para atraer más simpatizantes ante una cita tan determinante, sino para ganar dinero.

Según el testimonio de un hincha, los barras lo convocaron a las 13 horas en el estadio. Le dieron una entrada falsa para que pasara los primeros controles policiales. Y luego, frente a los molinetes, lo hicieron pasar con una entrada magnética original. El problema era que usaban la misma entrada para hacer pasar a grupos de personas.

Una vez en la grada popular Sívori alta, un “barra” pasaba a cobrar por los servicios. Pedía 280 pesos por cabeza. El mismo precio que este humilde reportero pagó por un platea General San Martín.

Adrián Michelena sostiene en Clarín que detrás de este entramado delictivo – si multiplicamos, un gran negocio -, estaría Martín Araujo, jefe de la barra brava de River, y Alex de Budge.

El “apriete” de los borrachos

“Apretar” en Argentina es jerga de extorsión, coerción. Ayer, el diario deportivo Olé hacía público un magnífico trabajo de investigación del periodista Gustavo Grabia basado en las imágenes de las cámaras de seguridad del estadio.

En estas imágenes se ve el momento en que ocho integrantes de “Los borrachos del tablón” caminan en el entretiempo por las entrañas del estadio en dirección a donde se encontraba el árbitro del encuentro, Sergio Pezzotta. El vídeo muestra a los ya mencionados Martín Araujo y Alex de Budge.

Según reflejó el árbitro en el acta del partido, los violentos del club le dijeron que si no cobraba un penalty lo iban a matar. “Si no nos cobrás un penal, no salís vivo”, lo increparon. Reanudado el partido, Pezzotta cedió un penalty a River Plate que Pavone fallaría. Entre los ocho registrados en el vídeo están los ya mencionados

Pero la denuncia de Grabia, basadas en el vídeo, van más allá e involucran a la directiva del club. Esta habría facilitado el tránsito de los “pesados” a través de la seguridad hasta el vestuario. Además, el periodista de Olé señala que se está investigando si un alto funcionario de River pagó a parte de la barra para que amenazasen a los jugadores de Belgrano de Córdoba la noche del sábado previa al partido.

Barras bravas contra periodistas en el descenso de River Plate

28 junio 2011

“Vamos a la camioneta de Crónica, que ahí estamos protegidos”, me dijo un amigo periodista segundos antes de que la enfurecida barra brava de River Plate comenzase a abandonar el estadio. El equipo “millonario” acababa de perder la categoría frente a Belgrano de Córdoba. Por primera vez en sus 110 años de historia bajaba a segunda división.

Móvil de Crónica Televisión destruido por los ultras de River Plate. Buenos Aires, 26 de junio 2011 (Hernán Zin)

Poco tardé en comprender que la capacidad predictiva de mi amigo no es su más destacada virtud. Lo primero que hicieron los ultras tras salir del Monumental fue dirigirse en tropel al móvil de Crónica Televisión. El conductor se salvó porque consiguió refugiarse en un furgón policial que estaba a pocos metros. Nosotros, porque tuvimos tiempo de recular y volver sobre nuestros pasos bajo la tormenta de piedras y palos que volaban de un lado a otro.

Nunca olvidaré la imagen de uno de estos cándidos muchachos haciendo girar en el aire cual boleadoras los cables arrancados del interior de la camioneta. Cierro los ojos y la reveo en cámara lenta, con el sonido de fondo de la frase que gritaba otro amable hincha mientras aporreaba los cristales del vehículo. “Crónica, la concha de tu madre”, repetía con voz curiosamente atiplada en comparación con la violencia de sus actos.

Aquí el lema de Crónica Televisión es “Junto al pueblo”. A partir de ahora podríamos decir que “Debajo del pueblo”. Las demás cadenas, con más tino, habían decidido grabar lo sucedido desde detrás del cordón policial (lo que no impidió que también se llevaran su parte, como relataré en próximas entradas del blog).

Sólo la popular Crónica Televisión – cuya dramática música de apertura de los informativos es un ícono en Argentina, sinónimo por antonomasia del periodismo sensacionalista, la podéis escuchar aquí- había colocado su camión frente a la salida de la platea General Belgrano.

A partir de ese momento, bromearíamos los periodistas y cámaras que nos movíamos juntos a través de los gases lacrimógenos, cargas policiales y lluvias de piedras y demás objetos de la batalla campal que iba creciendo en violencia a cada instante. Si mi amigo decía de ir a un sitio, entonces alguno declaraba: “No, mejor vayamos por otro lado”.

Continúa…

De barras bravas y pasiones argentinas

24 junio 2011

Se podrán decir muchas cosas sobre Argentina, pero nadie puede negar que no sea un país apasionante, vibrante, con cosas siempre dignas de contar. O al menos esta es la sensación que tengo tras una semana en la que me he descubierto en más de una ocasión profundamente sorprendido. Con un canto de hinchada, pongamos “borom-bon-bon, borom-bon-bon”, como banda sonora. Y eso que aún faltan dos días para el domingo.

Finalmente ha dejado de llover y el sol ha salido hoy en Buenos Aires, así que en unas horas regreso al Riachuelo para seguir recogiendo información sobre las consecuencias de la contaminación de sus aguas. Mi guía será Beatriz Mendoza, cuyo apellido da nombre a la principal causa legal contra el Gobierno por los trastornos en la salud que provoca este flujo hediondo, carente de oxígeno, muerto, como vimos en la anterior entrada del blog.

Nos dirigiremos a la conocida como Villa Inflamable, en la localidad de Dock Sud, próxima al Polo Petroquímico. Según una denuncia de la Defensoría del Pueblo de la Nación, más del 50% de los menores de entre 7 y 11 años que viven en la zona tienen niveles alarmantes de plomo en la sangre.

El otro tema de investigación que me trajo a Argentina son las barras bravas del fútbol. Estoy preparando un reportaje para televisión. Si por un lado las lluvias me obligaron a postergar la grabación en el Riachuelo, lo cierto es que en lo referido a la violencia en el deporte más popular del mundo ha sido una semana de sol radiante, que ilustra como pocas la lógica y perduración de este fenómeno.

La pasión en River Plate

El lunes, después de que su equipo descendiera a segunda, cientos de hinchas de Huracán se enfrentaron a la policía en las inmediaciones de la Bombonera (el estadio de Boca Juniors en el que jugaron contra Gimnasia de La Plata). Cinco agentes heridos, ingresados en el Churruca, y más de 60 fanáticos detenidos como saldo.

El martes me quedé estupefacto al ver – estaba cenando con mi hermano Federico en una parrilla – cómo los barras bravas de River Plate entraban al campo de juego, amenazaban a los jugadores y detenían el partido. Los millonarios se jugaban la posibilidad de descender de categoría contra Belgrano de Córdoba. La reacción de la policía cordobesa fue en cámara lenta.

Lo dicho, una semana movida en lo que se refiere a la violencia en el fútbol. Y una condena, al menos por una parte de la prensa, bastante tibia del comportamiento de los fanáticos de River. “Es la pasión, la rabia”, decía ayer un comentarista en televisión.

El domingo, los millonarios se enfrentan en la revancha contra Belgrano. Necesita ganar dos a cero para nos descender de categoría (estoy tratando de conseguir acreditaciones para ir al estadio, pero no parece sencillo). Un hecho sin precedentes en el fútbol de este país. ¿Qué camino tomará la pasión desbordada de los ultras si River no consigue los dos tantos para salvar la categoría?

La pasión en el Gobierno

Pero el más revelador de los hechos de los que he sido testigo esta semana en Buenos Aires tuvo lugar el lunes, en la Casa Rosada. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aprovechó el lanzamiento del programa llamado Televisión para Todos para anunciar que se presenta a la reelección.

Me sorprendió, sinceramente, que use un espacio oficial para hacer un anuncio partidista. Bueno, no me sorprendió tanto, pues la Presidenta tiene la mala costumbre de poner su nombre a cuanto cartel anuncia obras públicas, como si las pagase ella y no las pagasen los ciudadanos. No es clara ni se respeta la división entre lo público y lo propio.

También me causó cierta estupefacción que hablara tanto de su marido y que criticara a los medios de comunicación que no le son favorables. Todo esto, lo repito, desde la casa del gobierno de todos los argentinos y no de unos pocos.

La pasión musical

Pero lo más surrealista de la situación fue que, entre párrafo y párrafo de su alocución, los presentes – de traje y corbata – se arrancaban a cantar “borom-bon-bon, borom-bon-bon, se viene la reelección”. Y lo hacía con tono de hinchada, de barra brava. Argentina parece en este sentido un musical. De repente, la gente se pone a cantar. Un musical de los que generan verguenza ajena, por supuesto, de acto de escuela.

Como diría el comentarista deportivo: “la pasión”. A veces tengo la sensación de que Argentina es un país adolescente, que no controla sus emociones, que se ve constantemente superado por sus pasiones. Difícil aburrirse, lo dije al principio. Pero también difícil encontrar sosiego. Y lo peor, casi imposible entablar diálogos maduros, contenidos, en pos de solucionar los problemas colectivos. Demasiado “Borom-bon-bon, borom-bon-bon…”.

La guerra contra el Riachuelo de Buenos Aires

20 junio 2011

En un mismo plano secuencia, sin cortes ni cambios de iluminación, paso de las cristalinas aguas del lago Victoria al infesto Riachuelo de Buenos Aires. Del calor tropical de Mwanza, ciudad en la que se grabó el documental “La pesadilla de Darwin”, al húmedo frío porteño. De la persecución y matanza de albinos en Tanzania a una serie de historias que acabo de comenzar a rodar aquí en Argentina.

Recorrido por las hediondas aguas del Riachuelo junto a Greenpeace. Bueno Aires, junio 2011.

De fondo, mientras salto de avión en avión, mientras intento robar unas horas de sueño enlatado en clase turista, más recuerdos que me visitan en este quinto aniversario de Viaje a la guerra. Los últimos en este repaso que estamos haciendo del primer lustro de vida de este blog en el que sigo, como dice la presentación, recorriendo “compulsivamente” el mundo.

Eso sí, antes de sumergirme en estos recuerdos, comentar que el recorrido que he hecho hace unas horas por el Riachuelo ha sido sumamente revelador. Bien sabido es que se trata de un cause muerto, ausente de oxígeno; uno de los diez más contaminados del mundo.

Lo que no es tan conocido es que una de las 20 mil empresas que lanzan vertidos tóxicos a sus aguas no es otra que Union Carbide. La misma Union Carbide en cuyas instalaciones de Bhopal estuve hace diez años rodando junto a Dominique Lapierre y Javier Moro. Sí, la misma que se llevó por delante la vida de tantos miles de inocentes en la India.

Matanzas en Kenia

El año 2008 lo arrancamos en Kenia, durante la violencia postelectoral que causó más de 1.000 muertos y 300 mil desplazados. Seguimos los enfrentamientos entre las etnias luo, kikuyu y kalenjin – con machetes, con arcos y flechas – en el barrio de chabolas de Kibera y en la ciudad de Kisumu.

Para dar la dimensión humana de estos terribles hechos nos centramos en la historia de nuestro amigo Patrick Kimawachi y de la niña Sharon Kayalo, que moriría un año más tarde enferma de sida. Ambos sería protagonistas de mi documental “Villas miseria”.

De Kenia nos fuimos a Afganistán. Estuvimos en Herat conociendo de primera mano la labor de Gloria Company para rescatar a las niñas quemadas. También trabajamos en Kabul, donde conocimos de cerca la realidad de los adictos al opio. Pero el momento culminante fue el empotramiento junto a la 82 División Aerotransportada en el valle de Tagab.

Junto a los jóvenes soldados, en sus salidas diarias para enfrentarse a los talibanes, comprendimos que la gran mayoría lucha guiada por el espíritu de camaradería, de solidaridad con los compañeros. Ajenas les son cuestiones políticas o geoestratégicas. Supongo que, como sucede en casi toda guerra.

Corrían tiempos en que la estrategia de Washington pasaba más por los bombardeos que por la presencia de efectivos en el terreno. La continuada muerte de civiles, y el triunfo de una ofensiva clásica contraisurgencia en Irak, llevarían a Obama a cambiar el planteamiento en Afganistán. Más hombres en el terreno, menos abuso de los aviones, para no perder el apoyo de la población local, determinante en este clase de escenario,

La violación como arma de guerra

De Afganistán nos fuimos a la República Democrática del Congo. Julio de 2008. Allí comenzaríamos una investigación de tres años sobre la violación como arma de guerra.

Este trabajo, basado en la recopilación de testimonios de víctimas, de expertos en la material, miembros de ONG y militares, nos llevaría a Sudán, Ruanda, Uganda y Bosnia Herzegovina. Material que sería la base del documental que acabo de terminar: “La guerra contra las mujeres”. A Bukavu, en el Congo, volveríamos en dos ocasiones más: 2009 y 2010.

El año 2010 terminaría con un objetivo que llevábamos tratando de alcanzar desde los albores mismos de este blog: poner los pies en Somalia. Y así lo hicimos en el mes de noviembre. Un viaje que nos llevó a Mogadiscio, Garowe, Bosaso, Galkayo y Hargeisa.

Teníamos planeado volver a principios de 2011 a Somalia. Tras tres meses de esperar los permisos decidimos que lo mejor sería continuar con los viajes. Primero Tanzania, ahora Argentina, donde ya en el pasado investigamos sobre la violencia en las barriadas marginales de Buenos Aires, la vida en las prisiones y el tráfico de drogas.

Esperamos volver a Mogadiscio en el mes de agosto. Otros destinos serán México, Afganistán, Brasil y Paraguay. Compulsivamente, para no perder la costumbre, y ojalá que con vuestra generosa compañía un año más.

Un poco más de confeti, tarta y recuerdos en el quinto aniversario de “Viaje a la guerra”

13 junio 2011

Sigo soplando las velas, tirando confeti a diestra y siniestra como un poseso, y haciendo sonar la corneta en este quinto aniversario del blog que me ha encontrado, como debe ser, en la ruta. Para ser más exacto, en Tanzania, por lo que en realidad no es corneta sino vuvusela. Eso sí, interpretada con mesura, que los vecinos de hotel duermen.

"Junto a víctimas de la violencia contra los albinos", Tanzania, junio 2011 (foto: Jon Sistiaga)

No son pocos los recuerdos de este lustro que me visitan, en especial por las noches, mientras observo el trasiego de los cargueros que se suceden luminosos, fantasmales, recortados contra el fulgurante horizonte del Índico, en dirección al puerto de Dar Es Salaam. Cuando ya ha terminado el día de rodaje y toca descargar las tarjetas después de cenar y limpiar los equipos para el día siguiente.

Llueve sobre Gaza

En la entrada anterior repasábamos los conflictos armados que fatigamos en 2006: Sudán, Uganda, Gaza y Líbano. Aquel año terminaba con el intento de entrar a Somalia frustrado por la invasión etíope respaldada por Washington. Recién lograríamos poner pie en Mogadiscio en noviembre de 2010.

Después tocó en suerte, en diciembre de 2006, uno de esos escenarios de absoluta esquizofrenia física y emocional que son habituales en esta clase de trabajo: de pasar meses corriendo de hotel en hotel, de aeropuerto en aeropuerto; de vivir para afuera, rodeado de gente, inmerso en el caos y las prisas; a encontrarme encerrado en una habitación en Buenos Aires, Argentina, en silencio y soledad, con un ordenador y una pila de cuadernos de notas como única compañía.

Estaba escribiendo “Llueve sobre Gaza”. Como material de trabajo tenía más de 300 de entrevistas, decenas de informes de organismos de derechos humanos y otros tantos testimonios de primera mano, vídeos y fotografías que fuimos plasmando en las páginas de este blog desde la propia franja.

Obra que intenta describir exhaustivamente qué sucedió desde que los colonos israelíes salieron del territorio en septiembre de 2005 – el secuestro del soldado Gilad Shalit, la sangrienta operación Lluvia de Verano y el comienzo de un brutal bloqueo que hoy continúa -, para que las promesas de libertad y prosperidad hechas a los palestinos volvieran a frustrarse.

Lo dicho, del ruido y la furia de la guerra a una soledad frente a las teclas marcada por la angustia de saber que aquellas gentes cuyas historias de privación, dolor y muerte estaba relatando, seguían atrapadas en Gaza. El infierno de Gaza, como lo había bautizado la gran periodista israelí Amira Hass, a la que también entrevistamos en Viaje a la guerra.

Guerra en las favelas

Cuando el libro estuvo enviado finalmente al editor, entonces fuimos a Río de Janeiro. Finales de febrero de 2007. Carnaval y guerra en las favelas. Como se acercaban los Juegos Panamericanos, el gobierno central había enviado al Ejército. Intentaba demostrar al mundo que Brasil era capaz de contener la violencia en ocasiones importantes.

Estaba haciendo méritos para ganarse el derecho a organizar posteriormente un Mundial de Fútbol y unas Olimpiadas. Aquella fue la prueba de fuego. Y fuego y sangre fue lo que abundó con el latido ahogado de la samba de carnaval como banda sonora.

Entrevistamos a jóvenes del Comando Vermelho. Seguimos a la BOPE, la aún no famosa “tropa de elite”, en sus asaltos a las favelas. Acompañamos a los hospitales a las víctimas inocentes de balas perdidas. Documentamos el creciente fenómeno de las llamadas “milicias”.

Nos vimos atrapados en el fuego cruzado del Complexo do Alemao, pues el narco Tota resistía con varios centenares de hombres en lo alto del morro. Allí mismo, el año pasado, el gobierno de Lula daría su gran golpe a los grupos armados de Río de Janeiro, justo antes de abandonar el poder.

Cambio climático y conflictos armados

Un mes más tarde vendrían los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, Argelia. Recogeríamos las historias de sus combatientes postrados por las minas, nos acercaríamos hasta el vasto muro creado por Marruecos. El testimonio de otro pueblo acorralado, condenado al exilio por la desidia de la comunidad internacional, la inacción de Moncloa y el puño de hierro de Rabat.

A continuación le tocaría el turno a Etiopía. Conviviríamos junto a los nómadas afar. Esos seres de dientes afilados, cabello en tirabuzones y vetusto AK 47 al hombro. Las sequías los estaban empujando a buscar nuevas tierras, provocando enfrentamientos con otros grupos tribales. Según algunos especialistas, los primeros conflictos armados provocados por el cambio climático en África.

A continuación nos desplazamos a Calcuta y sus barrios de chabolas. Conocimos a Dipti Porchas, que en 2008 nos dirían que había muerto como consecuencia de la miserable vida que llevaba debajo de un puente. También a Nepal Sarnakar, que encontraría el año pasado un destino similar. Relatos que formarían parte de mi documental “Villas Miseria”.

Y luego fuimos a retratar la devastación dejada por el huracán Félix en el norte de Nicaragua. Los postergados indios mizquitos y las rutas del tráfico de drogas hacia EEUU a modo de telón de fondo.

Hacia Congo y Afganistán

En comparación con el año anterior, 2007 no fue tan ajetreado. El punto culminante pasó por los enfrentamientos armados en las favelas que fuimos grabando en vídeo y colgando en estas páginas. Alguno de estos vídeos ha tenido más de 200 mil reproducciones en You Tube.

El siguiente año, 2008, comenzaría con renovadas fuerzas. Lo haría con las matanzas tribales provocadas por el fraude electoral en Kenia, que seguiríamos a lo largo de su geografía. Más de mil muertos y 300 mil desplazados a punta de palos, machetes y arcos y flechas.

Le seguiría nuestro primer desembarco en Afganistán, que terminaríamos empotrados junto a la 82 división aerotransportada en el valle del Tagab; y luego vendría la guerra de en la República Democrática del Congo. Empezaríamos entonces a documentar uno de los temas que más presencia han tenido en este blog: la violación como arma guerra.

Pero estas son historias para otra noche de recuerdos, confeti y vuvusela aquí a orillas del Índico.

Cinco años de “Viaje a la guerra”

06 junio 2011

Traigan la tarta. Sí, con cinco velas. Y gorros, cornetas y confeti… que estamos de celebración, ya que hace un lustro empezábamos la andadura de Viaje a la guerra.

Celebración por partida doble, por haber sobrevivido a tanta carretera, tanto vislumbre del dolor ajeno y tanto jaleo en general – más de veinte países, más de 300 mil kilómetros –, pero sobre todo a los momentos de transformación, de incertidumbre y cambio de ciclo que estamos viviendo en el periodismo. En sentido, mi gratitud a los responsables de 20 Minutos por haber seguido creyendo en esta iniciativa.

Desde el lago Victoria

Este quinto aniversario de Viaje a la guerra me encuentra en la ciudad tanzana de Mwanza, a orillas del lago Victoria. Tierra que ha visto desde el paso de los tanques de Julius Nyerere, “Baba wa Taifa”, para luchar contra Idi Amín Dadá en Uganda en 1978; hasta la llegada masiva de refugiados de Ruanda en 1994 por el genocidio cuyos responsables serían juzgados no lejos de aquí, en los tribunales Arusha.

"Puerto de Mwanza, lago Victoria, junio 2011" (foto: Jon Sistiaga)

Son muchos los recuerdos que me visitan en estos días. En especial de los comienzos de esta aventura tan extraña y apasionante como es un blog dedicado a viajar a las zonas en guerra y a reflexionar sobre la lógica de la violencia en el siglo XXI.

Sudán y Uganda

Recuerdos de aquel primer viaje que hace cinco años nos llevaba a Juba, capital del Sur de Sudán. El segundo enfrentamiento armado con el Norte acababa de terminar y la región se encontraba devastada física y emocionalmente. Cientos de miles de muertos y refugiados. Ausencia de carreteras, escuelas y hospitales.

El referéndum de independencia, que finalmente se celebró en enero de este año, parecía un objetivo tan remoto como inalcanzable. Pero ahí está el resultado, a la vuelta de la esquina más allá de la violencia en Abyei y el nuevo flujo de desplazados que está provocando: Sudán del Sur nacerá como Estado el próximo 9 de julio.

A Juba le siguió un breve paso por Uganda, lugar al que también volveríamos para seguir las huellas de Joseph Kony y el LRA hacia la República Democrática del Congo, Sudán y la República Centroafrica en 2009 y 2010. Guerra y posguerra en la región del castigado pueblo acholi.

Lluvia de verano

Un mes más tarde vendría Gaza. Julio 2006. Nuestro arribo coincidió con el inicio de la operación Lluvia de Verano, que dejó más de 450 muertos, la mayoría civiles. Comenzaba el largo bloqueo de Israel sobre la franja, que fuimos documentando metódicamente. La brutal decisión de someter a la falta de medicamentos, alimentos, material para la construcción y gasolina a su millón y medio de habitantes que, décadas antes, ya habían sido expulsados de sus casa y convertidos en refugiados.

Ignominia sobre ignominia para descredito y vergüenza de la comunidad internacional, del gobierno de Tel Aviv y de todos los que sostienen que el Estado judío debe erigirse sobre la marginación y la opresión de los palestinos.

El mesianismo y el fanatismo de unos cuantos colonos llegados desde EEUU, Argentina o Europa Oriental, sobre los legítimos derechos de las familias árabes que durante cientos de años han vivido en Cisjordania; sobre cualquier atisbo de respeto a la legalidad internacional, el sentido común y la moral. Bloqueo que ha aliviado la semana pasada Egipto al abrir las puertas de Rafah, y que una nueva flotilla internacional intentará también paliar dentro de poco.

En septiembre de 2006 nos desplazamos hacia el Líbano, donde otra vez el gobierno de Ehud Olmert, apoyado por Bush, exageró la respuesta y se llevó por delante la vida de más de mil inocentes. La operación Recompensa Justa. Al sur del río Litani, bombas de racimo, pueblos enteros devastados y Hezbolá que proclamaba a los cuatro vientos su “victoria divina”. Regresaríamos en 2007, al año del comienzo de aquella guerra de 33 días.

Somalia, otro día tal vez

Nuestro plan original para el 2006 contemplaba ir a Somalia, donde la llegada al poder de la Unión de Cortes Islámicas había generado cierta estabilidad tras tres lustros de guerra civil. Gaza nos obligó a postergalo. En diciembre, el gobierno Etíope, otras vez con el apoyo de Washington, invadiría el país. El grupo armado Al Shabab sería el gran ganador de esta torpe estrategia, dejando a un lado a los islamistas más moderados de las cortes.

Nosotros recién tendríamos la posibilidad de poner pie en Mogadiscio en noviembre de 2010.

Continúa…

Un avión qatarí se lleva 140 animales ilegalmente del Kilimanjaro

02 junio 2011

Primeros días de trabajo en Dar es Salaam. Una urbe de atascos perpetuos, ma gari mingui, pero atractiva por su barrio antiguo de casas árabes y sus playas de arenas blancas bañadas por las aguas del Índico.

Frente a la costa, el desfile constante de cargueros; más allá, las islas de Pemba y Zanzíbar que en 1963 se unieron al continente, llamado Tanganica, para formar la República de Tanzania.

Una ciudad de gentes cálidas, abiertas, de kisuajili impecable, con las que el sábado compartimos en un garito llamado Q-Bar la final de la Champions League. Al principio, la mayoría de los locales iba con el Manchester United, pues la Premiere tiene un hondo arraigo en África. Pero al final pocos pudieron resistirse a la seducción del Barcelona. Akuna Rooney, Akuna Chicharito… Messi, Messi, cantaban. Las cervezas Kilimanjaro en alto.

Desilusión

Si algo negativo tenemos que subrayar de esta primera semana de rodaje en la antigua capital del país – desde 1996 pasó a serlo la ciudad de Dodoma-, es que nos piden dinero cada vez que sacamos la cámara. No puedo decir que sea toda la gente a la que hemos entrevistado, pero sí una buena parte de ella. Inclusive parlamentarios y altos directivos de organizaciones no gubernamentales.

Para mí, que tantas veces había escuchado hablar del orgullo de los tanzanos, y que traía en la memoria numerosas referencias positivas del gobierno de Julius Nyerere, encontrarme con esta pasión por el kitu kidogo me ha causado no poca perplejidad.

Babu Sikare, un buen amigo local, me explica que así funciona la corrupción: empieza en lo más alto de la sociedad y contamina hasta la más trivial de las relaciones, pues nada se hace sin esperar una mordida, una coima, una propina. Y que esta se ha multiplicado en las últimas décadas.

Justamente, una de las banderas con las que el presidente Jakaya Kikwete llegó al poder en 2005, fue la lucha contra esta lacra. Sin embargo, en 2008 se vio forzado a echar a su gabinete debido a un escándalo vinculado con un contrato de electricidad. Algunas figuras destacadas entraron a prisión, como el gobernador del Banco Central, pero en el fondo nada sustancial parece haber cambiado. Corrupción, inflación y escasez de energía son las principales preocupaciones de los tazanos.

Invisible Arca de Noé

Mañana posterior al triunfo del Barcelona, domingo, recepción del hotel. En la portada del periódico local The Guardian no aparecen ni Messi ni Piqué o Xavi sino un avión de Qatar Emiri Air Force detenido en la pista del Aeropuerto Internacional Kilimanjaro, el segundo más grande del país. Corrupción, a cuatro columnas, y de la buena.

“Se descubre un caso de robo de animales”, titula The Guardian, que en páginas interiores explica que el 26 de noviembre de 2010 más de 140 animales de 14 especies fueron subidos a ese avión y transportados a Doha sin permiso alguno de las autoridades aduaneras. Una carga de 113 mil dólares que constituye el peor delito de tráfico de animales en la historia reciente de Tanzania.

Para nuestra sección Volar para contarla, en la que seguimos las peripecias de la otra industria de la aviación, la que vuela por los márgenes de la globalización, otro inverosímil caso de falta de control y orden en los aeropuertos africanos. Cinco meses tardó en notificarse el extraño suceso.

Para el magnífico negocio del tráfico de especies salvajes, que mueve al año unos 10 mil millones de euros y sólo es superado en volumen por el de la droga, un éxito al por mayor. Posible sin dudas gracias a la connivencia de los empleados del aeropuerto que dicen que no vieron el arca de Noé que se estaba congregando ante sus narices.

Para humillación del orgullo patrio, había cuatro jirafas en el cargamento. El animal símbolo de Tanzania.