La trama burocrática a la que el periodista se debe enfrentar para viajar a Somalia no es tan compleja como podría parecer si tenemos en cuenta que estamos hablando del estado fallido por antonomasia, con ya casi veinte años de ausencia de un gobierno central articulado. Aunque tampoco vayamos a pensar que te ponen la alfombra roja, el coro de señoritas con ukelele y una corona de flores al llegar a Mogadiscio. Tampoco eso. Y la verdad es que la corona de flores daría muy mala espina.

Correos que van. Correos que vienen. Escaneos de pasaportes, de credenciales de prensa. Cartas de acreditación. Todo vía Kampala, pues el viaje se gestiona a través de la misión de paz de la Unión Africana: AFRICOM.
Apenas una semana antes te confirman si tienes luz verde para viajar. Así que lo que le toca a este humilde reportero, que está ahora en la otra punta del mundo terminando de editar su próximo documental – “La guerra contra las mujeres” -, es aguardar con paciencia a que llegue la confirmación. Si el viento sopla a favor, a finales de mes estaremos de regreso en Mogadiscio.
Cronología de la guerra
Sería un buen momento para poner pie en Somalia, tras nuestro paso en el mes de noviembre, pues las fuerzas de la AMISOM y del Gobierno Federal de Transición han lanzado una vasta ofensiva contra los islamistas de Al Shabab. Y el país vive sus horas más violentas desde la salida de las tropas etíopes que lo invadieron en diciembre de 2006.
Tal vez se deba a la escasez de corresponsales extranjeros en el país o a que las revueltas árabes están captando la atención de la prensa internacional, pero lo cierto es que la información disponible resulta escasa y fragmentada:
. 18 de febrero: Comienza la ofensiva.
. 19 de febrero: Soldados de AMISOM descubren una serie de túneles empleados por Al Shabab en Mogadiscio. En este ataque murieron varios combatientes extranjeros, lo que refuerza la tesis de la vinculación con Al Qaeda, como el mismo empleo de los túneles, tan habitual en Afganistán. Sus nombres: Abdi Asad (Siria), Magid Abu Yaman (Yemen), Abdi Mansour (Paquistán), Saman Bito (Kenia), Anool Joorkay (India).
. 21 de febrero: Los islamistas detonan una camioneta Toyota cargada de explosivos en el distrito de Hamarjajab, cerca de la estación de policía. Mueren siete personas.
. 23 de febrero: AMISOM captura dos puestos fuertes de Al Shabab: el Ministerio de Defensa, conocido como Gashindiga, y una antigua fábrica de leche. Recordemos que, como sucedió en Sarajevo, la guerra en Mogadiscio se libra casa por casa, barrio por barrio.
. 25 de febrero: Un clan progubernamental fracasa al intentar recuperar el control de la ciudad de Bulo Hawo. Como vimos en la anterior entrada, la ofensiva no sólo se centra en Mogadiscio, sino que también está teniendo lugar en el norte y el sur del país con la intención de estirar y debilitar a las fuerzas de Al Shabab.
. 4 de marzo: AMISOM continúa avanzando. Perecen 13 islamistas en los enfrentamientos.
. 5 de marzo: Un portavoz de AMISOM admite que “docenas” de soldados de Uganda y Burundi han perdido la vida en estas semanas. Un oficial en Buyumbura señala que 43 efectivos de su país han fallecido, que cuatro se encuentran desaparecidos y que más de un centenar resultaron heridos. Debemos tomar en cuenta que la mayor parte del contingente está compuesto por ugandeses.
El mismo día, Al Shabab lanza un ataque suicida contra el recuperado Ministerio de Defensa. Un jeep con la bandera negra del movimiento islamista y cargado de explosivos.
. 6 de marzo: El Gobierno Federal de Transición sostiene que ha capturado la ciudad de Bulo Hawo, fronteriza con Kenia y Etiopía. Ciudad que en los últimos años ha cambiado de manos en numerosas ocasiones.
. 7 de marzo: Hoy es la ciudad de Luq la que ha dejado de estar en manos de Al Shabab. También los distritos de Garbaharey y Elwaq en Gedo, región del Sur del país y bastión de los islamistas. Tras la caída de Bulo Hawo parece estar tiendo lugar un efecto dominó.
Una estrategia conocida
Según el NYT, esta ofensiva comenzó a ser preparada hace un año con el apoyo de EEUU y la UE. Hasta que no estemos en el terreno resulta precipitado sacar conclusiones, pero sí es evidente que existen algunas líneas evidentes de análisis en esta historia.
En primer lugar, que los escenarios cambian, pero que los protagonistas y las estrategias parecen ser las mismas. Todo recuerda a la famosa “surge” aplicada con éxito por el general Petraeus en Irak en 2007 y ahora en Afganistán: la vasta ofensiva coordinada; el ofrecimiento de dinero, que confirmó el presidente Sharif Ahmed, a los integristas que estén dispuestos a cambiar de bando. También los túneles y la presencia de combatientes extranjeros, señala la injerencia de Al Qaeda.
De todos modos, como sucedió en Irak, resultaría un error dar por vencidas a las fuerzas de Al Shabab, que al mejor estilo talibán se han dedicado a lo largo de los últimos años a aterrorizar a la población civil imponiendo una versión delirante y radical de la sharia. Si bien cuenta con un número escaso de combatientes, aún domina parte de Mogadiscio, incluído el mercado de Bakara y sus beneficios, y el sur del país.
El respaldo militar que Etiopía está dando a los combatientes progubernamentales será un elemento de propaganda con no poca resonancia entre los somalíes. Ali Mohmoud Rage, conocido como Ali Dhere y portavoz de Al Shabab, hizo ayer mismo un llamamiento a luchar contra los etíopes.
Foto: “Miembros de Al Shabab se preparan para luchar en Mogadiscio”, Reuters.
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