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Hernán Zin está de viaje por los lugares más violentos del siglo XXI.El horror de la guerra a través del testimonio de sus víctimas.

Los túneles de la guerra: Sarajevo (3)

Tal era el trasiego en el túnel que sirvió para romper el bloqueo de Sarajevo durante la guerra de Bosnia-Herzegovina, que los grupos más grande demoraban hasta dos horas en recorrer sus 800 metros de extensión.

Para adentrarse en el túnel, civiles y militares debían obtener autorización del Cuerpo Primero del Ejército de Bosnia Herzegovina. El flujo se organizaba por turnos y en una sola dirección. Unas cuatro mil personas pasaban de un lado a otro del aeropuerto de Sarajevo, entre Butmir y Dobrinja, cada día.

En los comienzos, la comida, gasolina, armas y medicinas debían ser desplazadas en bolsos y mochilas. Unos 50 kilogramos por persona. Más adelante se instalaron raíles que permitieron el desplazamiento de carretillas capaces de transportar 300 kilogramos de armamentos. Los insumos básicos se compraban en Croacia y arribaban a través de las colinas y montañas hasta Butmir.

Llegaron a funcionar 24 vagones que eran empujados por los soldados, con gran dificultad en las zonas en la que se anegaba el agua que se filtraba desde la superficie en la época de lluvias. En dos ocasiones el flujo del túnel tuvo que ser interrumpido debido a las inundaciones.

Los constantes bombardeos serbios obligaron a cavar trincheras para que la gente se pudiera acercar a las entradas. Los camiones con armamento debían hacerlo durante las noches, con las luces apagadas. Se usaban camiones también, uno a cada lado del túnel, para pasar gasolina a la ciudad a través de unas tuberías instaladas para este fin. El impacto de obuses en algunos de ellos era lo que más se temía durante estas operaciones.

Como tampoco funcionaban las comunicaciones en Sarajevo, el túnel albergó líneas telefónicas. También la corriente eléctrica volvió a puntos determinados de la ciudad gracias a una donación de cables del gobierno de Alemania.

La casa desde la que el túnel volvía a la superficie en Bumjir pertenecía a la familia Kola y había sido parcialmente destruida en los albores de la guerra. La abuela Sida Kola se hizo conocida ya que siempre tenía un vaso de agua o un trozo de pan para los que salían exhaustos del pasaje subterráneo.

Hoy, en esta casa funciona un museo que permite recorrer parte de los restos del túnel y que explica a través de fotografías, vídeos y catálogos la importancia que tuvo para aliviar las consecuencias del sitio de Sarajevo.

5 comentarios

  1. Recién llegado a Nairobi… saludos!! HZ

    22 agosto 2010 | 10:13

  2. Dice ser Ricardo Rodríguez Cid

    Trabajé como médico durante el conflicto de los Balcanes, supe lo que eran la guerra y la desesperación durante aquellos largos y gélidos meses invernales del último año de la guerra.

    Los trabajadores humanitarios sabíamos a través de algunos pacientes de la existencia de esos tuneles en Sarajevo, fueron llamados los tuneles de la esperanza entre algunos de nosotros… esperanza que para aquellas victimas civiles de la peor de las guerras que ha sufrido Europa después de la Segunda Guerra Mundial, parecia haberse desvanecido…

    Sarajevo, el enclave de Bihac, Srebrenica, Kuplensko y su campo de refugiados, Vukovar… y otros muchos mas lugares donde el odio llevo a unos a instaurar una guerra que como todas, no tenía sentido, aunque si para aquellos que llenos de odio vieron la posibilidad de ejecutar una vez mas en la historia de la humanidad, una nueva limpieza étnica, un nuevo genocidio.

    Excelente este blog y el post sobre los túneles de Sarajevo, ojalá mas gente cuyo testimonio es importante siga escribiendo de la forma tan excelente que lo hace Hernan Zin.

    Un abrazo a todos y otro para tí HZ, cuidate.

    22 agosto 2010 | 18:43

  3. Dice ser video

    Recién llegado a Nairobi : )

    22 agosto 2010 | 22:05

  4. Dice ser Pablit

    la creatividad y la fuerza contra la barbarie…

    23 agosto 2010 | 10:20

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