Con ustedes… “13 Objetos”

27 enero 2012

Decía Octavio Paz que un autor suele estar más representado por las obras que soñó pero que nunca llegó a escribir, que por aquellas a las que finalmente logró dar vida.

Salvando las distancias con el maestro méxicano, al que admiro especialmente por la inmersión que realiza en la India y en el lenguaje a través de El mono gramático, lo cierto es que este humilde reportero tiene varios cuadernos lleno de ideas para documentales, libros y reportajes que ha ido gestando a lo largo de los años. Muchas de ellas, quizás por no haber salido nunca del ámbito de la imaginación, más potentes que cualquier otra cosa que haya hecho hasta el momento.

13 Objetos es un proyecto que sí logró salir del papel para convertirse en realidad, pero avanzó sólo la mitad del camino, sin llegar a ser emitido ni realizado en su totalidad, pues cuando salimos a venderlo a las grandes cadenas la crisis ya había hecho acto de presencia. En todas lados nos decían que les gustaba, que lo veían interesante, pero que los costes eran muy elevados para la actual situación.

Desafío narrativo

Si bien 13 Objetos lo rodamos y editamos en 2010, lo cierto es que intenta dar respuesta a una pregunta que hace años me formulo: ¿cómo llevar los temas internacionales, que suelen tener un público reducido, a las grandes audiencias? ¿Cómo hacer que se interese en la problemáticas de países como Somalia, Irak o Nigeria, personas que nunca antes lo han hecho?

La respuesta que se me ocurrió, y de la que surge el formato, es llevarlos a esas realidades a través de un objeto de su vida cotidiana, que sí les es próximo, cercano, habitual.

La segunda cuestión que quería descubrir con el formato es cómo se van hilando, armando y sucediendo las historias cuando el periodista realiza un reportaje. Cómo tiras del hilo y un testimonio te va llevando a otro. En este caso, es el objeto elegido, el que nos va conduciendo de historia en historia. Y el espectador, como se trata de una cosa cotidiana, puede jugar a hacer asociaciones similares.

En Argentina

En el primer capítulo de 13 Objetos, cuyo resumen pueden ver en el vídeo, es una zapatilla la que nos guía desde un taller de confecciones falsas a La Salada, que es una de las mayores ferias de venta de artículos apócrifos y de imitación marcaria de América Latina, para después conocer de cerca a los chicos que las compran y las usan para robar en Fuerte Apache, y de allí ir a la cárcel, a los vendedores de la droga conocida como “paco”, a las víctimas de la violencia y la muerte de decenas de jóvenes en la discoteca Cromañón, cuyo símbolo para el recuerdo es justamente la zapatilla.

De este modo, y a través de esta propuesta de asociaciones, de esta sucesión de historias que fuimos narrando también en este blog, nos sumergimos en los desafíos sociales de los grandes núcleos urbanos de la Argentina.

Otros capítulos, a través de otros objetos, tendrían lugar en Irak, Somalia, la República Democrática del Congo, Brasil… y con objetos como un AK47, a través de varios países y continentes… Quizás algún día ellos también salten de mis cuadernos de notas a vuestras pantallas.

Barras bravas se enfrentan con armas en un hospital de Buenos Aires

20 enero 2012

Otra vez los barras bravas argentinos elevan la violencia a cotas difíciles de creer. Otra vez es la pugna entre distintas facciones de una misma hinchada la que provoca el derrame de sangre y la destrucción de la propiedad pública.

Marcelo Struminger, presidente de la Asociación de Médicos del Hospital Santojanni, entrevistado por la prensa tras la batalla campal entre ultras de Nueva Chicago en la maternidad y los pasillos. (Foto: HERNÁN ZIN)

Un conflicto en el seno del club Nueva Chicago que se fue forjando a lo largo de los últimas semanas y que tuvo su punto culminante ayer, cuando los ultras protagonizaron un enfrentamiento en los pasillos y en la maternidad del hospital Santojanni de la ciudad de Buenos Aires ante el estupor de los pacientes y del personal médico.

Estupor que hoy se ha hecho extensivo a todos los argentinos, pues la pelea fue captada por las cámaras de seguridad del nosocomio. Y en este mes de enero vacacional, escaso de noticias, las televisiones no hacen más que repetir las imágenes, que podéis ver aquí.

Cuando llegué al hospital, hoy a primera hora de la mañana – para continuar la investigación que comenzamos el pasado mes de junio en estas páginas – encontré la zona sitiada por la policía y la prensa. Algunos reporteros hablaban del inminente regreso de los barras bravas, pero lo cierto es que la única furia allí la protagonizó Marcelo Struminger, presidente de la Asociación de Médicos del Hospital Santojanni.

De trifulcas políticas…

“Un médico no puede trabajar mientras una persona lo amenaza”, declaró ante los periodistas que allí nos habíamos congregado. “La ciudadanía y los agentes de salud deben ser protegidos. La guardia del hospital hoy está vacía porque los pacientes no vienen. Nadie quiere venir a atenderse para terminar agredido”.

Otra vez emerge a la superficie la falta de mirada a largo plazo de los políticos, que anteponen sus pugnas y rencillas al bienestar general. Por un lado, el Gobierno central, que en abril decidió sacar a la policía nacional de los hospitales porque la Ciudad de Buenos Aires pasó a tener su propia policía. Lo que argumenta el ejecutivo metropolitano es que aún no cuenta con suficientes efectivos para hacerse cargo de la seguridad en toda la capital.

Cruce de acusaciones. Y, entre medias, las protestas de los médicos ante los reiterados hechos en violencia. El mismo hospital Santojanni fue testigo meses antes del apuñalamiento de un paciente en la sala de guardia. También registrado por las cámaras de seguridad.

… y en las gradas

Otra vez la lucha entre facciones de una misma barra brava como responsable de la violencia, más que el choque entre clubes rivales. Lo vimos en River Plate, con el asesinato probado ya de Gonzalo Acro – del que hablamos hace unos meses con su padre, justo antes de que saliera la sentencia -, y en tantos otros grupos de ultras. La pugna violenta por el poder interno.

Y otra vez es el periodista Gustavo Grabia, del periódico Olé y de Radio Mitre, el que con más lujo de detalles explica lo sucedido. El cambio de presidente en Nueva Chicago: Antonio Fusca, que ganó las elecciones con el apoyo de una facción de los barras bravas conocida como “Las antenas”. Grupo que a su vez, pactó con el de Ciudad Oculta – barrio de chabolas en el que estuvimos hace dos años – para liderar a los ultras en esta nueva etapa del club.

Fuera de este arreglo se quedó otra facción, llamada “Los perales”, a la que esta semana Antonio Fusca invitó a negociar también. Un encuentro que tuvo lugar ayer en el club. Y que provocó la respuesta violenta de “Las antenas” contra sus rivales y contra el propio presidente, según cuenta Gravia:

Cuatro miembros de Las Antenas, que estaban en la zona de las piletas los vieron ingresar y dieron el alerta a sus jefes. En media hora, Aldo Barranza, 33 años, paraguayo, con domicilio en Lomas del Mirador, arribó con sus seguidores. Y todos enfilaron al auditorio. Fue entrar y que se armara la gresca.

Aldo Barras recibió un cuchillazo en el abdomen. Del bando rival, Agustín Rodríguez, murió en la calle al recibir un golpe con una barra de metal en la cabeza.

La huida tuvo una parada en el hospital Santojanni, donde quedó internado el paraguayo Aldo. Los de Los Perales, sabiendo lo ocurrido y tras romper instalaciones del club y el auto de Fusca acusándolo de haberlos entregado, fueron al nosocomio. Afortunadamente, dos camilleros los vieron y pudieron trasladar al herido a otra sala.

Lo que vino después, la pelea en el hospital Santojanni, la muestra a las claras el vídeo. Otra prueba irrefutable de la dimensión que ha adquirido un problema que entre tantos han creado en Argentina.

Los ricos no quieren aviones no tripulados sobre sus cabezas

14 enero 2012

En los habituales viajes de este blog a zonas de guerra, nos hemos encontrando una y otra vez con el zumbido y la sombra lejana, perdida en el cielo y amenazante, de los aviones no tripulados. Los llamados drones.

Predator B vuelva sobre Textas. (AP Photo/Eric Gay)

Gaza, Líbano, Somalia, Afganistán, han sido algunos de estos lugares a los que podemos sumar otros tantos en los que los aviones no tripulados vuelan a diario y atacan de forma periódica: Yemen, Irak, Pakistán.

Tal ha sido la eclosión de los aviones no tripulados a lo largo de la última década – en primer lugar de la mano de Israel y EEUU, para luego ser desarrollados y adquiridos por todas las potencias militares-, que también se empezaron a emplear para vigilar las fronteras. La que separa EEUU y México es una de las más transitadas por los drones.

Allí, en esos cielos, se cruzan con esos otros ingenios de vigilancia que también hemos descubierto en Gaza o Afganistán y que cada día ganan más presencia en los presupuestos de defensa:los dirigibles. Esos enormes ojos flotantes que todo lo ven.

Indiferencia ciudadana…

Hasta ahora, ninguno de estos desarrollos había causado demasiado interés en los ciudadanos de bien que con sus impuestos los costean.

Es lógico que se usen para controlar la inmigración. Un gran avance en la detección temprana de los grupos de indocumentados que intentan colarse en el primer mundo como los que está siguiendo estos días mi buen amigo Jon Sistiaga.

Y es lógico también – pues implica una enorme reducción de gastos y no poner en riesgo a nuestro propios soldados – que se empleen para eliminar a terroristas e insurgentes en tierras lejanas.

A pocos ciudadanos en Haifa parece importarle que la mayoría de los muertos por los impactos de los misiles Hellfire de los drones sean civiles, como fuimos testigos en el caso de Juda Natur en la franja de Gaza en julio de 2006.

Tampoco a los pacíficos habitantes de Houston o Miami les incomoda demasiado que los ataques de los Predator – reiniciados hace unos días tras meses de parón – en Pakistán sea una forma de asesinato selectivo, sin juicio ni condena, además de una violación de la soberanía de los estados con los que no están en guerra como Pakistán o Somalia.

…hasta que pasan por tu casa

Pero sí ha puesto en alerta, y ha generado una ola de gran indignación entre los ciudadanos de Houston y Miami, que la policía esté planeando usarlos para perseguir a malechores en sus ciudades.

¿Y si justo la mujer de uno de esos honestos pagadores de impuestos está en la piscina, tomando sol en traje de baño, cuando pasa el drone? ¿Y si justo la graba con alguna de sus cámaras?¿Y si justo la ve el oficial que controla el drone mientras se come un donut? ¿Es eso tolerable?

Hay líneas que la civilización, si se considera tal, nunca debe cruzar.

Uno de cada tres aviones de guerra de EEUU es no tripulado

10 enero 2012

En este blog fuimos testigos de un hecho sin precedentes: el uso masivo de aviones no tripulados en un conflicto armado. Sucedió en Gaza, en el año 2006, durante la operación Lluvia de verano que el gobierno de Israel lanzó sobre la franja como respuesta al secuestro del soldado Gilad Shalit, llevándose por delante la vida de más de 450 personas, en su gran mayoría civiles.

Avión no tripulado MQ-1 Predator. EEUU ha perdido 38 unidades en Irak y Afganistán. Foto: Reuters.

Semanas más tarde, el mismo fenómeno se repetiría de forma más vasta aún en Líbano, donde Israel lanzaría decenas de drones para realizar labores de inteligencia y ataque durante la conocida como “Guerra de los 33 días” que Ehud Olmert decidió conducir contra Hassan Nasaralá y su Partido de Dios.

El estupor y la sorpresa frente a aquel despliegue de drones lo plasmé aquí, el 28 de noviembre de 2006, en el artículo Aviones no tripulados, los nuevos protagonistas de la guerra.

Historia de un cambio

Desde que el actor británico, y aficionado a la aviación, Reginal Denny vendiera 53 unidades del modelo RP 4 al ejército de EEUU en 1939, para que los artilleros pudieran hacer prácticas de tiro, los aviones no tripulados han formado parte de la industria armamentística y de las estrategias bélicas. Desde el Ryan Firebee en Corea y Vietnam hasta los Pioneer en la Primera Guerra del Golfo.

Sin embargo, los aviones no tripulados recién saltaron a los titulares de la prensa por su capacidad de ataque en noviembre de 2002, cuando un misil Hellfire lanzado desde un Predator alcanzó el todoterreno en el que viajaba por el norte de Yemen Qaed Salim Sinan al-Harethi, supuesto líder de Al Qaeda. Una operación de la CIA que pocos imaginaron en aquellos días que terminaría por convertirse en la norma.

Tan comunes son estos dispositivos ahora, una década más tarde, y tan extendido se encuentra su uso, que uno de cada tres de aviones de guerra de EEUU es un UAV según un informe del Congreso de EEUU del 3 de enero de 2012. Uno de esos Predator, Raven, Global Hawk, Reapers y Sentinels que a diario recorren los cielos de Irak, Afganistán, Somalia y Pakistán.

El crecimiento ha sido exponencial si tomamos en cuenta que en 2005 apenas el 5% de los aviones militares eran drones. En la actualidad hay 7.949 aviones no tripulados y 10.767 aeronaves tradicionales. Eso sí, el modelo más popular es el Raven, con 5.346 unidades, que es sumamente pequeño y portátil, imposible de comparar en costes de producción y mantenimiento con un cazabombardero F22.

Nuevos escenarios bélicos

Como tantas veces hemos escrito en este blog, la guerra ha cambiado radicalmente en el siglo XXI. Ya no se enfrentan estados ni ejércitos profesionales, sino que la violencia se despliega en aquellas zonas donde los gobiernos no tiene poca o nula presencia y grupos insurgentes, mafiosos o terroristas campan a sus anchas.

En este escenario de fronteras difusas, donde la información es casi más importante que la fuerza, los aviones no tripulados cumplen un papel cada día más destacado. Si los EEUU van a la cabeza es en parte gracias a la visión de Robert Gates, hoy ex Secretario de Defensa, que supo adaptar el gasto militar de su país en esta dirección.

Luego viene Israel, que fue el gran precursor de estos ingenios gracias a la labor del ingeniero aeronáutico Alvin Ellis tras la guerra de Yom Kippur. Y después los demás países, que desde Irán pasando por India, Rusia y Turquía, hace años que se lanzaron a conseguirlos.

Una forma de hacer la guerra que también ha levantado criticas por parte de organizaciones de Derechos Humanos, pues acciones como las que se llevan a cabo casi a diario en Pakistán, no dejan de ser una forma de asesinato selectivo, sin juicio ni pruebas. También a nivel de Derecho Internacional, por su sistemática violación de la soberanía de otros Estados, ha sido y es muy cuestionada.

Los conflictos más violentos de 2011 (1)

05 enero 2012

Como ya hemos escrito en estas páginas en varias ocasiones, la guerra tradicional, entre estados y ejércitos profesionales, pertenece al pasado. De hecho, de los diez conflictos que en 2011 provocaron más de 1.000 muertos, ninguno responde a estas características.

La violencia en el siglo XXI pasa por aquellos territorios donde los gobiernos apenas ejercen su poder y grupos terroristas, insurgentes o simplemente delictivos campan a sus anchas. Enfrentamientos armados de lógica difusa, sin frentes, donde la peor parte se la llevan los civiles.

Soldado ugandés en el frente norte de Mogadiscio, Somalia. Septiembre 2011. Foto: HERNÁN ZIN

En las próximas entradas repasaremos uno a uno estos diez conflictos, su evolución a lo largo del 2011 y sus perspectivas para 2012.

Algunos de los cuales hemos narrado desde el terreno en estas páginas como Somalia, Afganistán o Sudán, y otros de nuevo cuño, provocados por las legítimas ansias de libertad y democracia, como Yemen, Libia o Siria.

Una lista de diez guerras que, en número de muertos, encabeza México con 12.539 asesinatos relacionados con las drogas en 2011. Un aumento del 6,3% con respecto a 2010.

Luego viene Afganistán. Y después Irak. Aunque la prensa ya casi no les dedique titulares, lo cierto es que 4.063 civiles murieron el pasado año en la nación del Tigris y el Éufrates, que empieza el 2012 con apenas 200 soldados de EEUU en su territorio (los encargados de velar por la seguridad de la embajada, en la llamada Zona Verde de Bagdad).

Pakistán y Colombia cierran este listado al que debemos sumar una veintena de conflictos de larga duración si queremos realizar una radiografía más exhaustiva de la violencia en nuestro mundo.

Entre estos últimos, que no han superado el millar de muertos en 2011, el más antiguo es el de Corea del Norte y del Sur, seguido por las luchas internas en Birmania, y luego la respuesta a la ocupación de Palestina.

El 84% de los periodistas asesinados en 2011 trabajaba para medios locales

29 diciembre 2011

Hace poco me invitaron a asistir a una conferencia en la que una serie de periodistas africanos congregados en Madrid iban a “criticar” la labor informativa que en España realizamos sobre este continente. El título tenía un deje literario: “Si hablas de nosotros”.

Un periodista somalí identifica el cuerpo de su compañero, Abdisalan Sheik Hassan, asesinado el 18 de diciembre en Mogadiscio. Foto: AP

No asistí porque me pareció una iniciativa lastrada por cierto buenismo, por esa suerte de discriminación positiva que al final consigue todo lo contrario de lo que se propone: señalar, resaltar, dar una consideración especial, a determinado colectivo al tiempo en que proclama querer tratarlo con normalidad y en condiciones de igualdad.

¿Por qué me iba interesar “especialmente” la opinión de un periodista africano sobre mi trabajo? Me interesa lo mismo que la opinión de un camboyano cuando hago un reportaje sobre Camboya o que un brasilero cuando hablo de Brasil.

Y sólo si el periodista conoce en profundidad el tema, es un buen profesional y gozamos de confianza. En general, lo que me importa es el juicio y la mirada de las personas cuyas historias estoy contando.

Trabajo codo a codo

Además hay otra consideración importante: no sólo los españoles que están ahora en la zona en la que habitualmente me muevo, el Cuerno de África, realizan una magnífica labor, cargada de matices– hablo de jóvenes como Eduardo Molano y José María Calatayud que viven en Nairobi -, sino que nuestro trabajo sería casi imposible sin la colaboración de los periodistas locales.

Esos periodistas locales que tantas veces comparten con nosotros sus agendas; que nos explican quién es quién y por qué intereses reales se mueve; que muchas veces nos hacen de traductores y guías. Lo queramos o no, la mirada del reportero autóctono casi siempre está.

Por otra parte, en este mundo cada día más interrelacionado, buena parte de la información de las grandes agencia internacionales ya la realizan los propios periodistas del lugar. Somalia, destino habitual de este blog, es uno de esos países en el que los ojos que cuentan la noticia son autóctonos salvo reportajes puntuales como Los señores de la guerra.

Otro año de violencia

En no pocas ocasiones he escrito sobre estos profesionales y los riesgos que corren. Nosotros nos vamos; ellos se quedan. Son fáciles de localizar. Y desarrollan su labor en sitios donde la ausencia del Estado, o la perversión y corrupción del mismo, los coloca en una situación de extrema vulnerabilidad.

Recordemos por ejemplo a Didace Namujimbo, de Radio Okapi, que fue quien nos orientó en 2008, durante nuestro primer desembarco en la República Democrática del Congo. Apenas tres meses más tarde, hombres armados lo asesinaron en la puerta de su casa en Bukavu. Era así el segundo reportero de la emisora en perder la vida. Meses antes habían matado a Serge Maheshe.

Otro año más, en los informes sobre el número de profesionales muertos de la información, los periodistas como Didace encabezan la lista. En total, según Reporteros Sin Fronteras, han muerto 66 periodistas (un 16% más que los 57 de 2010). Pero más nos importa el análisis del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), que profundiza en el perfil de los 45 reporteros asesinados por causas ya comprobadas y relacionadas con el ejercicio de su trabajo.

El 84% de los muertos fueron compañeros locales, contra un 16% de extranjeros. Más allá de los lugares comunes, lo cierto es que el 60% perdió la vida mientras cubría noticias políticas, y apenas el 20% en conflictos armados. Un 33% era freelance. Un 98% eran hombres. Y el 100% de los casos, atención, ha quedado impune. Pakistán, Irak, Libia y México son los lugares más peligrosos para ejercer este oficio.

De Tanzania a Somalia

Dos de los periodistas locales con los que he trabajado este año han sufrido agresiones. Frederick Katulanda en la ciudad de Mwanza, Tanzania, al que le dieron una paliza por investigar un caso de corrupción en el gobierno local. Y más recientemente Abdi Aziz Mohamed, conocido como “África”, un periodista nacido en la capital somalí. En varias ocasiones, Al Shabab puso precio a la cabeza de este reportero de Radio Mogadiscio que casi no abandona la emisora por miedo a lo que le pueda pasar.

Justamente el último periodista asesinato de un periodista este año tuvo lugar en Somalia. Abdisalan Sheikh Hassan, colaborador freelance de la cadena Horn TV, recibió un disparo en la cabeza mientras viajaba con su coche por Mogadiscio, a plena luz del día. Al parecer, a raíz de la cobertura que realizado de una muy tensa cesión del Parlamento de Transición, había comenzado a recibir llamadas de amenaza.

Y esa es la causa de la mayor muerte de periodistas en el mundo. No la guerra como podría parecer. Sino cuando interfieren con los negocios turbios de algún poderoso local.

De la violencia contra los periodistas en 2011

27 diciembre 2011

Última semana de 2011. Momento de balance y cierre de cuentas de un año que nos ha dejado no pocas lecciones.

Entre otras, que los mercados premian por sobre todas las cosas que se imprima dinero. Les gusta que los bancos centrales den a la máquina de fabricar billete más que a un tonto un euro. Ya no nos queda duda, lo importante es saber que se va a recuperar la inversión, sea como sea.

Periodistas somalíes posan junto al cuerpo sin vida de Abdisalan Sheikh Hasan, reportero asesinado en Mogadiscio el 18 de diciembre. Foto: Reuters.

También hemos descubierto que los periodistas somos capaces de repetir un mismo titular semana tras semana, sin matices ni rubor, hasta el paroxismo del tedio y la predictibilidad. Un estudio independiente señala que, sólo en España, la frase “El euro se juega su futuro” encabezó 2.220.342 artículos a lo largo del año.

Ahora parece que el titular “Estamos en recesión” seguirá por la misma senda, y hasta es posible que rompa el récord del anterior. Porque esa es otra de las enseñanzas que hemos recibido en 2011: si recortas cientos de miles de millones de euros, entras en recesión.

Suerte que ayer el nuevo ministro, Luis de Guindos, vino y lo confirmó. De otro modo, nunca lo hubiésemos imaginado. Supongo que es lo que tiene ser economista, y contar con Aznar, aunque sea en la sombra. Sí, el otro presidente que tampoco se animó a meterle mano a la burbuja cuando todavía estábamos a tiempo.

Revoluciones y televisiones

Recordaremos al 2011 como el año del despertar árabe tras décadas de sufrir el yugo de los dictadores mimados por Occidente. Según nos muestra Egipto, no se trata de un movimiento lineal, sino que tiene avances y retrocesos. Sucedió en la Revolución Francesa. Las fuerzas conservadoras, mejor organizadas y con más práctica en la gestión del poder, siempre intentan recuperar el terreno perdido.

Sin embargo, a la larga la batalla está ganada. Una vez que el germen de la libertad despunta en una sociedad es muy difícil que se vuelva atrás. Como mucho, cuando ya tengan democracia, alguien vendrá y les montará Telecinco y La Noria para tratar de atontarlos.

Por cierto, ese es otro de los grandes titulares que nos deja la prensa esta semana: la cadena de Berlusconi es la más sancionada por violar el espacio de protección infantil. La verdad, a veces uno no entiende para qué lee periódicos si todo lo que te dicen ya lo sabes: que estamos en recesión, que Telecinco no es exactamente una televisión amiga del buen gusto ni del diálogo mesurado ni de los niños.

Se va 2011. El año también de Fukushima, con la cobarde estampida en avión de los occidentales que allí vivían. Bueno, no exactamente allí, sino a cientos de kilómetros, pero parece que la histeria no entiende de distancias ni tampoco los Ministerios de Asuntos Exteriores que gastan graciosamente nuestro dinero en fletar aeronaves.

El efecto de los cambios

El año de la abrupta corrida de Dominique Strauss-Khan del FMI, de la lucha contra la corrupción en India liderada por Anna Hazare, del ruido sin furia del 15m y de la nunca ocurrida ocupación de Wall Street, del asesinato de Bin Laden, de la salida de EEUU de Irak, del resplandor de Brasil como sexta potencia mundial, del ingreso de Palestina en UNESCO, de la muerte de Steve Jobs, del cierre de News of the World y del tartazo a Rupert Murdoch, del nacimiento de un nuevo país, Sudán del Sur, que seguimos desde el terreno paso a paso desde 2006 en este blog.

El año en que la humanidad alcanzó la frontera de los 7.000 millones. Frontera que parece anticipar un mundo nuevo en lo que se refiere a la distribución geográfica de la riqueza, la información y las oportunidades. Emergen China, India, Brasil, Turquía, mientras Europa y EEUU están en claro retroceso.

Un año convulso para la prensa. Durísimo para muchos compañeros de profesión. Los eventos anteriormente descritos no han dejado de tener impacto en lo que narramos, porque la prosperidad ha llegado a muchos sitios sin la compañía de la libertad y la tolerancia, porque las revoluciones y movimientos sociales han dejado a muchos profesionales de la información en situación de extrema vulnerabilidad.

Sobre esto iba a escribir ahora, del mismo modo en que lo hago a estas alturas cada año en Viaje a la guerra. Pero como la introducción me ha quedado demasiado larga, lo haré en la próxima entrada, que aún nos quedan algunas horas para el 31 de diciembre.

Boko Haram: islamismo radical, atentados terroristas y pobreza extrema en Nigeria

24 diciembre 2011

Si bien se trata de una organización terrorista que se ha llevado por delante la vida de cientos de nigerianos en los últimos tiempos, y que está poniendo en jaque la precaria estabilidad de una de las naciones más poderosas, complejas y relevantes de África, muy poco se ha escrito, por no decir casi nada, sobre Boko Haram.

Se podría decir que es una de las grandes asignaturas pendientes de la prensa actual, con la previsible excepción de Al Yazira en inglés, que una vez más vuelve a destacar por llegar donde pocos llegan.

Coche de policía quemado en el norte de Nigeria junto a un cartel que dice "Alá es eterno". GETTY IMAGES.

En próximas entradas de Viaje a la guerra escribiremos acerca de los orígenes de esta organización creada en 2002 cuyo nombre en idioma hausa quiere decir “la educación occidental, no islámica, es pecado”.

Nos referiremos a sus vinculaciones con otras entidades islamistas radicales como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y Al Shabab; a la ideología extrema de lucha contra los cristianos que defiende; a su uso como herramienta de presión por parte de los políticos del norte de Nigeria sobre el gobierno de Abuja; y a la dramática situación de postergación e injusticia social que le granjea apoyo popular a Boko Haram.

A modo de adelanto, y para tomar dimensión de la creciente amenaza de esta organización, un listado de los principales atentados que cometió desde que en mayo rompiera las negociaciones de paz con el gobierno del estado de Borno (que prometían una amnistía similar a la que consiguieron en 2009 los grupos armados del otro extremo del país, del Delta del Níger).

. El 19 de mayo en una serie de atentados por en los estados del noreste que terminó con la vida de 19 personas.

. El 16 de junio lanzó un ataque contra el cuartel general de la policía en Abuja, capital de Nigeria. Primer atentado suicida en la historia del país.

. El 3 de julio lanzó bombas contra una cervecería en la ciudad de Maiduguri. Mató a veinte personas.

. El 26 de agosto ejecutó su atentado más espectacular, contra la sede de la ONU en Abuja. Dejó 21 muertos.

. El 5 de noviembre, en una serie de ataques coordinados en los estados de Borno y Yobe, mató a 67 personas, dejando una estación de policía y varios edificios gubernamentales en ruinas.

En las recientes semanas, Boko Haram ha recibido también importantes golpes. El día 19 de diciembre, uno de sus principales líderes, Mohammed Hamza Aliyu fue arrestado en un control policial mientras intentaban huir del estado septentrional de Kano. Esta misma mañana, el Ejército nigeriano ha informado de la muerte de más de 50 milicianos de la organización integrista durante un tiroteo en la ciudad de Damaturu, en el noreste del país.

Los 40 de Médicos Sin Fronteras

20 diciembre 2011

En este blog hemos conocido de primera mano el trabajo de Médicos Sin Fronteras en Uganda, Sudán, la República Democrática del Congo, Líbano y Kenia. Una labor sumamente meritoria por su carácter humanitario, pero también por las complejas condiciones en que se desarrolla.

Personal de MSF discute con soldado en la guerra de Angola en 1999. Autor: Hans Jurgen Burkard.

Hay que estar hecho de una pasta especial – tener una profunda vocación y creer férreamente en lo que se hace -, para pasarse seis meses en una aldea perdida de África, o en un campamento hacinado de refugiados, sufriendo tanto sea el aislamiento como la falta seguridad o las dificultades logísticas. A quien escribe estas palabras, una semana en estos sitios le ha resultado siempre una eternidad. Y quizás más.

Pero el trabajo de MSF no sólo se circunscribe a las zonas más olvidadas del planeta, sino que también tiene lugar aquí, entre nosotros, a través de las campañas de sensibilización que realiza y de los informes que pone a disposición de los gobiernos y la prensa. Sus integrantes están cada día más convencidos de que tan importante es actuar en el terreno como incidir sobre los que toman decisiones desde los centros de poder.

En este sentido MSF España me ha servido en numerosas ocasiones de valiosa fuente de consulta, como en el último viaje que realicé a Somalia, a las órdenes de Jon Sistiaga, para el documental “Los señores de la guerra”. Sus consejos, informes y experiencias en el terreno fueron cruciales a la hora de componer una idea fidedigna, de primera mano y actualizada sobre lo que íbamos a encontrar en Mogadiscio. Y sé que muchos otros compañeros han tenido la posibilidad de contar con esa misma suerte.

En la guerra fría

MSF nació de la mano de un grupo de médicos y periodistas que, durante la guerra fría, defendían una acción médica ajena a los intereses y presiones de los dos grandes bloques antagónicos que se disputaban el mundo. Una organización independiente que acudiera allí donde las poblaciones víctimas de situaciones de emergencia lo requirieran, para prestar asistencia médica urgente.

Las primeras intervenciones de MSF dejaron testimonio en la historia moderna de la brutalidad ejercida contra las poblaciones civiles en los campos de refugiados camboyanos en Tailandia a mediados de la década de los setenta o en la guerra civil en Líbano en los ochenta.

Les siguieron otras grandes crisis: Afganistán, Somalia, Ruanda, Zaire/República Democrática del Congo, Angola, Sierra Leona, Liberia, Sri Lanka, Colombia, Chechenia, Bosnia, Kosovo, Darfur, Chad o República Centroafricana. Algunas de ellas permanecen en la memoria colectiva; otras han caído hoy en el olvido.

De persona a persona

Otra característica que he descubierto en estos años de interacción con MSF es su constante proceso de reflexión sobre la realidad en la que se desempeña. Algo lógico en este mundo en constante cambio, pero que no es tan habitual como se podría pensar en organizaciones tan grandes.

Un mundo en transformación sobre cuyas nuevas características hemos escrito hace poco en estas páginas. Un mundo en el que, por el ascenso social de tantas decenas de millones de personas en lugares como Brasil, India o China, se necesita un profundo debate sobre ciertas políticas de cooperación al desarrollo.

Pero lo que no podemos dejar de defender, más allá del torpe y sesgado esfuerzo de periodistas como Linda Polman, es la ayuda humanitaria a personas en situaciones de sufrimiento extremo, se encuentren donde se encuentren, tengan la religión o el color de piel que tengan. Principio cada día más universal cuya claudicación significaría un brutal retroceso para todos.

En este cuarenta aniversario, que la organización cumple mañana día 21 de diciembre, vale la pena rescatar parte del discurso que James Orbinski, entonces presidente de MSF internacional, dio en 1999 al aceptar el Premio Nobel de la Paz:

Nuestros equipos viven y trabajan entre gente cuya dignidad es violada cada día. Estos profesionales deciden utilizar su libertad para hacer del mundo un lugar más soportable. A pesar de grandes debates sobre el orden mundial, la acción humanitaria viene a resumirse en una sola cosa: seres humanos ayudando a otros seres humanos que viven en las más adversas circunstancias. Vendaje a vendaje, sutura a sutura, vacuna a vacuna.

La guerra de Somalia, también en Twitter

12 diciembre 2011

El primero en asomar el cañón del AK47 en Twitter fue el mayor Emmanuel Chirchir, portavoz del Ejército keniano. Y lo hizo al poco tiempo de que los soldados de su país invadieran a la vecina Somalia tras el secuestro de varios occidentales, allá por el mes de octubre, en el marco de la operación militar Linda Nchi (que en kisuajili quiere decir “Proteger la Nación”).

Soldados de Uganda, Burundi y Somalia en el frente norte de Mogadiscio, a 200 metros de las posiciones de Al Shabab. Septiembre 2011. (HERNÁN ZIN)

Una aparición en la red social de los 140 caracteres que fue todo menos sutil o comedida. El 1 de noviembre @MajorEChirchir lanzó el siguiente mensaje, que causó conmoción ya que adelantaba los nombres de las ciudades que iban a ser atacadas por los militares de Kenia (que entre sus estrategias de combate, la de sorprender al enemigo no debe ocupar un lugar predominante):

BAIDOA, BAADHEERE, BAYDHABO, DINSUR, AFGOOYE, BWALE, BARAWE, JILIB, KISMAYO and AFMADHOW will be under attack continuously.

Quizás fuera como respuesta a las críticas recibidas por haber anunciado a bombo y platillos por qué lugares iba a pasar la ofensiva, dando así tiempo a Al Shabab para preparar la defensa, pero lo cierto es que @MajorEChirchir pidió en el siguiente tuit que quien tuviera familiares en las mencionadas urbes les avisara del peligro. Al final, su mensaje iba a tener una finalidad humanitaria.

“The Kenya Defence Forces urges anyone with relatives and friends in the 10 towns to advise them accordingly”, escribió como si en la caótica y hambrienta Somalia cada casa tuviera teléfono, ADSL e inclusive corriente eléctrica, y la gente no hiciese más que comprobar cada media hora su cuenta de Twitter.

Tan surrealistas resultaron los mensajes iniciales del mayor Chirchir que se puso en duda que la cuenta @MajorEChirchir no fuese una tomadura de pelo. Sin embargo, periodistas locales y agencias de noticias la dieron por buena. Y, según señaló el propio @MajorEChirchir, ya pidió a Twitter que corroborara su identidad.

El rap de Al Qaeda

Sin embargo, la gran sorpresa para los que seguimos el conflicto en el Cuerno de África llegó cuando Danger Room anunció el pasado miércoles que Al Shabab acababa de crear una cuenta en Twitter: @HSMPress. Acrónimo de la oficina de prensa de Harakat Al-Shabaab Al Mujahideen, que es el nombre completo de Al Shabab, aunque hace poco planteara que iban a cambiar de denominación, pues lo de “Los jóvenes” era algo antiguo, de los tiempos de la Unión de Cortes Islámicas, que ya no se adapta a su realidad.

En apenas tres días la cuenta pasó de 400 a 2.475 seguidores, pero la cosa parece haberse estancado. En un principio no hacía más que responder a las críticas y pelearse con @MajorEChirchir: “50,000 Ethiopian troops couldn’t pacify Somalia; you think a few disillusioned & disinclined Kenyan boys are up to the task?”.

En los últimos tuits han dado un vuelco, en primer lugar al dejar de responder a los ataques, y en segundo, al ofrecer a las familias de los soldados de Burundi desaparecidos información sobre su paradero. Una suerte de lavado de cara, de estrategia dialogante y civilizada si tomamos en cuenta que se trata de una organización que no duda en hacer volar por los aires a decenas de civiles inocentes, como vimos en nuestro último paso por Mogadiscio.

Ya Al Shabab, tan dada corta las manos de los ladrones y lapidar a adúlteros, había dado muestras de modernidad en la comunicación al colgar en You Tube los raps del llamado “Abu Mansour al-Amriki”.

It all started out in Afghanistan / When we wiped the oppressor straight off the land / Uni crumbled / rumbled and tumbled / humbled and mumbled / made a power / withdraw and cower/ Land by land / and war by war / only gonna make our black flag soar / drip by drip / shot by shot / only gonna give us the death we sought

Aquellas insufribles canciones que el ciudadano estadounidense convertido en miembro de Al Qaeda entonaba mientras caminaba por Somalia con el AK-47 al hombro en un intento por captar voluntades a favor de su causa.

Canciones que, del mismo modo que los primeros mensajes de @MajorEChirchir, nos deja claro que el espíritu de Catch 22, MASH o Gila se perpetúa en la guerra contemporánea más allá del cambio de escenarios y contrincantes. #eldisparatearmadocontinúa