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Neoliberalismo

14-11-21tijera

6 comentarios

  1. Dice ser Al Sur de Gomaranto

    Una cruz son los recortes
    que le están haciendo al pueblo,
    una cruz también es el paro,
    una cruz los bajos sueldos,
    también una cruz son las listas,
    de espera en la sanidad
    que hay que ponerse en la cola
    para poderse operar
    en media España hoy día
    y también en la otra media,
    y una cruz el soportar
    que se lleven los dineros
    y que a los que se lo llevan,
    no los veamos entrar
    en centros penitenciarios
    ni que lo robado… devuelvan.
    Tantas cruces que parece
    que esto es un cementerio
    con más cruces que los
    que los que emergen
    siempre después de una guerra
    donde, a los caídos entierran.
    Los Bárcenas, los Pujoles,
    los Púnicos, los Yernos
    y………… los EREdados,
    todos rezan el mismo rezo
    que la letra le han cambiado:
    Señor que en los cielos mora,
    no te pido que me des.
    Tú me pones donde haya,
    que yo… me las arreglaré.
    Amen.

    21 noviembre 2014 | 22:37

  2. Dice ser Antonio Larrosa

    Muy agudo, pero…¿No crees que alguna secta religiosa o politica se de por aludida?

    Clica sobre mi nombre

    22 noviembre 2014 | 08:45

  3. Dice ser Inmaculada Muñoz

    La cruz que yo reconozco, nada tiene que ver con recortes, fraudes, robos e injusticias sociales. No precisa ser colgada, ni venerada. Son los rostros , las vidas y los sufrimientos de tantas personas, que con un poco de intención y trabajo bien hecho, podrían salir adelante.
    Enhorabuena por tus reflexiones.

    22 noviembre 2014 | 22:07

  4. Dice ser panchenko

    ver la sola parabra produce tanto asco que es imposible comentar algo sensato. la realidad que se ve en los medios alternativos: muertes por desaucios, por falta de elementos hospitalarios, por malnutricion; da ganas de irse a ese tercer mundo en que va rumbo al socialismo pleno donde al menos estan cubiertas las necesidades basicas de la poblacion. en la prensa oficial solo se todos mirando para arriba, peleandose entre ellos mientras las fuerzas trabajadoras, las bases de las naciones ibericas, se unden en el lodo. ya no hablemos de los medios ultras porque eso es la apoteosis, amen del recuerdo de la peor dicatadura sobre estas tierras, cuya sola mencion produce todavia traumas en el conciente colectivo. despues quieren que las naciones ibericas no se separen de la metropoli castelllana, lo raro es que todavia no se haya vuelto a la guerra del 36, algo que el presidente zapatero trato de evitar que ocurriera nuevamente. pero al paso que seguimos. las consecuencias que traera el desgobierno del fachismo local seran muchismo peores que las que dejo la dictadura, tal sera el punto que ni lenin lo sabe…

    23 noviembre 2014 | 12:27

  5. “Imaginen a un cirujano al que se le mueren una y otra vez los pacientes en la mesa de operaciones; un ingeniero al que se le caen los puentes; un maquinista que descarrila trenes con frecuencia. Al margen de las consecuencias penales de cada caso, lo cierto es que no se les permitiría volver a entrar en un quirófano, proyectar una obra más, ni acercarse a una estación.

    ¿Por qué con los economistas es diferente? ¿Por qué siguen en sus puestos los autores intelectuales de esto que llaman crisis? Y no solo en sus puestos: influyendo más que nunca sobre la política de países y organizaciones.

    Hubo un momento, allá por 2008-2009, en que parecía que la ortodoxia económica neoliberal se vería obligada a pedir perdón y reconsiderar sus posiciones. Sus principales representantes se mostraban prudentes, salían del escenario, eran señalados como responsables por documentales y reportajes que además destapaban su lucrativa intimidad con el poder financiero. Mientras los dirigentes mundiales hablaban de “refundar el capitalismo”, los teóricos del libre mercado y la desregulación adoptaban un perfil discreto, lo que permitía oír otras voces, de economistas heterodoxos y críticos.

    ¿Qué pasó después? ¿Cómo es posible que no solo conserven sus puestos y su influencia, sino que además estén reconquistando el poco terreno cedido, expulsando a las voces críticas y recuperando la hegemonía ideológica?

    Volvamos la vista atrás, porque se nos olvida de dónde venimos. Parte de su victoria consiste precisamente en eso: han conseguido que el origen financiero de la crisis se difumine, que quitemos el foco del sector bancario, las burbujas hipotecarias y la alquimia bursátil, para colocarlo sobre los Estados. Ya no hablamos de banqueros, brokers, agencias de calificación y productos tóxicos, sino que hoy toda la atención está sobre los Estados, el gasto público, la deuda, la austeridad, los recortes, las privatizaciones, el fin del Estado del Bienestar. Una jugada maestra, diabólica. Unos genios.

    Pero si volvemos la vista atrás y somos capaces de mirar por encima de la telaraña tejida, descubrimos que estaban allí. Ellos. Los mismos que hoy siguen aquí, y dan lecciones y marcan el paso. Estaban allí. Eran quienes daban cobertura académica a la desregulación financiera que quitó los frenos a la locomotora. Eran quienes teorizaban sobre modelos que nunca se cumplían. Eran ellos, los mismos que pronosticaban futuros maravillosos que han resultado este presente miserable. Y además lo hacían disfrazando de ciencia lo que siempre fue ideología.

    Desde sus cátedras, sus centros de estudios, sus tribunas, sus organismos internacionales, sus comités de expertos, su asesoramiento a gobiernos, sus puestos en órganos supervisores, sus conferencias, sus reuniones internacionales, sus libros y sus medios afines, pusieron letra a la música que tocaba la orquesta financiera, los gobiernos tarareaban y los ciudadanos bailábamos porque era la única que sonaba, machacona, pegadiza.

    Estaban aquí también, entre nosotros, teorizando sobre el modelo productivo, la burbuja que no era tal, los precios que nunca caerían, la necesidad de más desregulación, menos impuestos y menos derechos sociales, los beneficios de la gestión privada de lo público y de la privatización de todo lo privatizable.

    Ya sabemos lo que pasó después, aunque ahora parece que se nos olvida: el sistema financiero hizo crac, nuestra burbuja hizo boom, la economía hizo puf, el euro hizo ay, y todo se vino abajo. Hubo que tapar agujeros abisales con billones salidos de nuestros bolsillos, y aquí estamos hoy, con mucho del destrozo privado transferido, socializado y convertido en destrozo público.

    No es que hayan vuelto. Es que nunca se fueron. Los mismos economistas neoliberales que nos hicieron descarrilar, han sido quienes diagnosticaban la crisis y recetaban las políticas para superarla, y quienes hoy marcan el camino de la supuesta recuperación y diseñan el futuro.

    Y lo hacen sin ceder uno solo de los espacios que dominaban, incluso añadiendo otros nuevos. Los mismos expertos fallidos de ayer son quienes hoy forman los comités de expertos que proponen reformas a los gobiernos. Las mismas agencias de calificación que supimos tramposas, hoy siguen poniendo nota a países y empresas. Los mismos que no vieron el peligro en la ruleta rusa financiera, son quienes hoy hacen pruebas de riesgo a la banca.

    Por no hablar de dos espacios principales de producción ideológica: la universidad y los medios de comunicación. En cuanto a la primera, es escandaloso cómo la formación de nuevos economistas y la investigación siguen en buena parte en manos de los mismos neoliberales. Y si hablamos de medios, después de esos primeros momentos en que las voces críticas recibieron más atención, hoy vuelve el discurso único, con economistas ortodoxos y fieramente neoliberales copando tertulias televisivas de gran audiencia (donde les ponen pizarra para que nos den lecciones), páginas de opinión, minutos informativos cada vez que se requiere la opinión de un “experto”.

    Volviendo al primer párrafo, ¿hasta cuándo vamos a seguir dejando que nos operen, cruzando sus puentes y subiendo a sus trenes? ¿Cuántas veces más tenemos que sufrir sus “accidentes”?”.

    por Isaac Rosa
    eldiario.es
    21/04/2014

    24 noviembre 2014 | 09:47

  6. Otra genialidad. Seguramente lo afanaré (robaré) con sus cita respectiva.
    Abrazo sudaca Eneko

    27 noviembre 2014 | 12:15

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