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Censura

14-06-18censura

15 comentarios

  1. Dice ser Democraticidio

    Un ejemplo más de cómo las mismas estructuras de poder que manejaban la España franquista (Y desde mucho antes) siguen controlando a su grey ¡Vergüenza, vergüenza y vergüenza!

    Cuando cambien las tornas ya les veremos rendir cuentas al pueblo español…

    Eneko, es un genio.

    18 junio 2014 | 12:13

  2. Dice ser Juan

    censura no , prohibicion si ………………………

    18 junio 2014 | 12:16

  3. Dice ser baloo

    A lo mejor en tu Caracas natal encuentras mas LIBERTAD.

    18 junio 2014 | 12:22

  4. Dice ser coyicabuto

    No se os ha pasado el lloriqueo por el DESPIDO FULMINANTE que vosotros llamáis (perdonad que me termine de carcajear) “dimisión”. Tranquilos, ya lo superaréis. Hay cosas peores: como una república bananera, por ejemplo.

    18 junio 2014 | 12:25

  5. Dice ser ALFONSO

    Si no les gusta la monarquia y quieren otra cosa, que se vayan a vivir esos pesimos dibujantes a la REPUBLICA BANANERA DE CUBA, van a saber lo que es el comunismo y la republica

    18 junio 2014 | 13:01

  6. Dice ser JOse

    Se puede ser republicano sin faltar, asi como se puede ser monarquico sin menospreciar.
    Lo que está claro es que no se puede ser republicano y sin aprovecharse de estas situaciones.
    Me gustaria que me dijeran si esperan que en cualquier republica no se censure alguna cosa…
    Alemania censura, EEUU censura, Francia Censura….
    En fin.. si pretenden darle mas peso a una hipotetica republica por una presunta censura, me gustaria saber la opinion de los diferentes casos de censura que tienen los paises que tienen una Republica..

    18 junio 2014 | 13:19

  7. Dice ser Trujus Trus

    Me parece fantástico su censura.
    Una cosa es la libertad de expresión y otra muy diferente es la libertad de insulto.

    18 junio 2014 | 13:45

  8. Dice ser Al Sur de Gomaranto

    No hay censura ni la habrá
    si no es en una dictadura,
    la censura no se da
    ya que eso no es posible
    en ninguna democracia
    y si se da será porque es
    una dictadura encubierta,
    en una democracia a medias.
    La censura no es Real,
    en la actualidad ni trono ni cetro
    ni la corona censuran
    para eso… ya hay políticos,
    que alegando que los votos
    obtenidos en las urnas
    son como patente de corso
    para dirigir al pueblo
    con vetos y con cortapisas,
    con censuras y aduciendo
    que es por mandato del voto.
    La palabra libertad
    a la que han prostituido
    con una censura impuesta
    por los que han obtenido
    la mayoría absoluta
    con propagandas pagadas
    con dineros que según,
    ha contado el tesorero,
    es dinero que si no es negro
    es dinero… mal venido.

    18 junio 2014 | 14:08

  9. Dice ser eneko

    Los dibujantes que abandonan EL JUEVES en protesta por la censura al dibujante Manel Fondevila han creado la revista digital ORGULLO Y SATISFACCIÓN. Os dejo el enlace a la noticia.

    http://www.eldiario.es/rastreador/dibujantes-abandonaron-Jueves-Orgullo-Satisfaccion_6_271632854.html

    18 junio 2014 | 17:09

  10. Dice ser "Sin palabras"

    “Hacía ya muchos años que en ese país habían desaparecido las palabras. Estaban secuestradas, presas en algún lugar oculto, controlado férreamente por los más poderosos. Nadie podía tener palabras, y mucho menos utilizarlas. Estaba prohibido hablar, o escribir. Solo un pequeño grupo de poderosos a los que denominaban “Los sabios” estaba autorizado a usarlas para nombrar las cosas según su conveniencia. Para los demás, poseer palabras y usarlas se había convertido en un delito castigado con la pena máxima.

    Las personas se comunicaban con gestos y ya nadie leía. Los únicos libros y revistas que se publicaban tenían espectaculares ilustraciones que abusaban de los colorines, pero estaban desprovistos del más mínimo atisbo de lenguaje escrito. Por la radio solo se emitía un hilo musical permanente, cuajado de monotonía, que convertía cualquier estancia en una vulgar sala de espera. La televisión vomitaba imágenes superpuestas, que salían de la pantalla como si se tratara de una gran cascada repleta de irrealidad.

    Al no utilizar el lenguaje, la memoria colectiva se estaba perdiendo y la mayoría de las personas se comportaba con una mansedumbre propia de las ovejas de corral. Las calles eran lugares ordenados, en donde las gentes se desplazaban en un silencio solo interrumpido por las bocinas de los coches o los gemidos turbios de los tubos de escape de las motocicletas.

    Ya nadie recordaba lo que había pasado.

    Nadie, excepto una mujer casi centenaria que había decidido desobedecer desde el principio y que se dedicó a recopilar y a conservar palabras. Para que no la descubrieran guardó todas las palabras que tenía almacenadas en su cerebro en una especie de armario gigante que construyó camuflado bajo la pared del salón de su casa. El armario estaba lleno de cajones ordenados alfabeticamente y en cada uno de ellos había depositado las palabras que se iniciaban por la letra que daba nombre al cajón. Así, en el cajón dedicado a la letra “A” estaban guardadas “alforja”, “alambre”, “almíbar”, “arbusto”, “araña”, “ameno”, “amor”, “amistad”, “alucinante”, “alevoso”, “aire”…, y miles de palabras más, todas las que ella había podido recordar. Lo mismo sucedía con el cajón dedicado a la “S” o con el de la “M” o con el de la “T”. Había consagrado su vida entera a escribir todas las palabras en pequeños trocitos de papel y a la tarea inmensamente peligrosa de conservarlas.

    Ella tenía predilección por el cajón destinado a la letra “P”, porque dentro de él se encontraba la palabra “pesadilla”, una palabra que parecía inocua, pero que llegó a convertirse en un término revolucionario. Esta fue la primera palabra proscrita por las autoridades. La palabra “pesadilla” fue prohibida el día dos de octubre del año 2015, justo cuando ella cumplía treinta años, por eso lo recordaba tan bien.

    La palabra “pesadilla” se decía mucho por aquellos entonces, la gente no paraba de repetirla para describir la situación que se vivía y las autoridades terminaron por prohibir el uso de esa palabra, como si así todo mejorara de forma automática y se dejara de vivir en una “pesadilla” por arte de magia.

    La mujer casi centenaria que decidió desobedecer desde el principio recuerda ahora que comenzaron las señales de alarma muy pronto, pero que casi nadie se daba cuenta de ello. Los maniquíes de los escaparates empezaron a fabricarse sin boca, sobre todo los que representaban la figura de las mujeres. Se convirtió en una moda, todos los maniquíes femeninos se creaban sin boca. Aquello era una premonición, pero nadie lo veía. Luego vinieron todos los demás, los que representaban a los hombres o a los niños y a las niñas.

    Otra de las señales fue que se popularizó abusar de los eufemismos y dejaron de llamarse a las cosas por su nombre. Por ejemplo, nadie denominaba “culo” al “culo”, las gentes se dejaron arrastrar por la moda estúpida de llamarle “pompi”. Y no digamos ya cosas importantes como “hambre”, no se decía, se sustituía por “necesidad”. Como si el hambre dejara de existir por cambiarle el nombre.

    El hecho fue que la situación se hizo insostenible para las autoridades y como vieron que no era suficiente con cambiar el nombre de las cosas, decidieron que lo mejor para conservar su poder era prohibir las palabras, terminar con ellas. Y así se inició toda una campaña de reeducación brutal, donde se emplearon todos los métodos. Simplemente el lenguaje pasó a mejor vida. Todas las palabras fueron recluidas, secuestradas, prohibidas.

    Cuando la mujer casi centenaria recordaba la secuncia de los acontecimientos le entraban unas ganas tremendas de gritar palabras a voz en cuello a los cuatro vientos y de abrir todos los cajones del armario de su salón para que volaran libres y salieran por los ventanales como las mariposas que anuncian la primavera, buscando el aire fresco para inundar las calles.

    El momento de la liberación de las palabras estaba cerca. Había soñado con ese momento muchas veces y tenía que hacer realidad sus propios sueños. No podía irse a la tumba con ese anhelo cosido a su hígado.

    Dentro de cuatro días, el dos de octubre de 2085, iba a cumplir cien años y había llegado la hora de comenzar a luchar. Se haría un regalo. Su pequeña revolución consistiría en abrir los cajones del armario de las palabras y los ventanales del salón para colocarse en el centro de la galería con un megáfono, dispuesta para gritar una por una todas las palabras según el orden en que habían sido prohibidas: “pesadilla”, “hambre”, “educación”, “consuelo”, “solidaridad”, “física”, “boca”, “amor”, “revolución”, “igualdad”, “cuerpo”, “matemáticas”, “consuelo”, “sangría”, “chorizo”, “resistencia”, “carne”, “libertad”…así, miles y miles de ellas, hasta la última que nombraría, que sería la palabra “pensar”.

    El momento de la liberación de las palabras estaba cerca”.

    nuevatribuna.es | Relatos | Carmen Barrios | 28 Septiembre 2013

    18 junio 2014 | 19:00

  11. Dice ser unom@s

    Cuando la libertad de expresión no existe, cuando no se deja decidir a un pueblo, cuando la tranparecia soló es un espejismo…
    No existe diferencia entre la democracia y la dictadura.
    Pero ya puestos a comparar porque no conparar Suiza, u otros países con más legitimidad que países comunistas.
    Rojo si pero, jodidamente esto no es más que otra dictadura, no muy diferente de cualquier país comunista o fascista ya da igual…

    18 junio 2014 | 23:13

  12. Dice ser Julian Martinez

    CENSURA. Esto no es censura es mucho mas, lo de Franco, hoy resulta que fue un juguetito.

    Lo verdaderamente importante es estar en contra de la injusticia social, venga de donde venga ya que este delito es muy actual que se cometa desde los altos poderes de varios Estados. Ejemplo, para no ir mas lejos lo que hoy esta sufriendo el pueblo trabajador de España, hasta con millones menores pasando hambre, esto no es censura, son crímenes consumados con alevosía y premeditación con toda la fuerza que posee el Estado, contra su propio pueblo. Pues se espera que es el Estado, el que tiene que remediar. No lo hizo el dictador Franco, pero con copia lo están haciendo hoy mucho peor los continuadores de la dictadura. Los ejemplos hoy el pueblo los tiene claros.

    Hay mucho miedo, depresiones y nerviosismo tanto en el pueblo como en los que nos imponen la continuación dictatorial. Da pánico, miedoso ver que en estos días, se ponen franco tiradores en lo alto de los edificios con armamento de alta tecnología, miles de policías armados, etc. etc. Esta situación es de verdadero pánico para salir a la calle. Esto es democracia, tenemos que decir que SI, con el miedo de dictadura tecnológica para matar. Donde esta ese enemigo que se espera que va a llegar. Quienes son?

    Esto es el miedo del pueblo y también de los que nos gobiernan por la fuerza con los poderes que ellos mismos se toman sin escuchar al pueblo, pidiendo salir de la miseria de pobreza y saqueo continuado que se esta sufriendo mientras cada día, el aumento de nuevos ricos y sus capitales no deja de crecer y encima con todo descaro nos lo publican para conocer. Esto como se llama? Hay que encarcelar, torturar con encarcelamientos, a los ya indignados, gritan de desesperación posiblemente con frases insultantes mas o menos fuertes por la desesperación del sufrimiento, pero físicamente no hieren la vida de nadie, pero si, están presentes las brutalidades que matan y hieren a los mas pobres negando el derecho a la vida incluso hasta la muerte y suicidio por defraudación y posiblemente hasta locura.

    Los promotores de estas injusticias sociales; que denominación les damos, quien les juzga por sus robos y crímenes directos y indirectos. Nadie, solo a los que protestan permanentemente por estar siempre apretando los dientes. Estos son los violentos, los malos.

    Esto no lo arregla ni dios, el fue el creador pero cometió el error y nos expulso al planeta tierra y aquí nos dejo.

    19 junio 2014 | 03:10

  13. Dice ser Julian Martinez

    Esta historia de un Rey; yo no la escrito por lo que no es de mi cosecha, pero me a gustado tanto por la semejanza que tiene con el Rey, que yo conozco. Por favor lean y vean si cordinan de igual modo con
    mi punto de vista. Saludos.
    ______________________

    —La máscara resquebrajada—

    Erase una vez un lejano reino en unas tierras muy soleadas. No era un reino muy grande, ni tampoco muy rico, pero en general, la gente no vivía mal. Especialmente, si se comparaba con otros grandes países que eran tan gigantescos y poblados como ricos, pero donde la gente malvivía y muchos no podían permitirse el lujo de comer cada día un plato caliente o de acudir a un médico a curarse enfermedades.

    En este pequeño reino había, por supuesto, un rey. Era un rey muy anciano, que había pasado muchos años en el trono al que había llegado en un periodo convulso. No era un mal rey. No se divertía cortando cabezas ni ejerciendo su autoridad sobre la plebe. No maltrataba a su pueblo y parecía realmente interesado por su bienestar. Y, sin embargo, aunque no era un mal monarca, tampoco era una persona ejemplar. Su familia bien lo sabía. Incluso habían llegado rumores de este hecho a la plebe. Rumores que hablaban de un hermano mayor asesinado, de demasiado alcohol, demasiadas mujeres y una mano muy larga; rumores como los que siempre ha habido y habrá entre los vasallos. Al parecer, este rey ofrecía en su vida privada un rostro tan terrible como bondadoso era ante el público. Pero aun así, el pueblo confío y creyó en él… durante mucho tiempo.

    Sí. Durante mucho tiempo, el pueblo creyó que aquel regente de noble sangre solo buscaba el beneficio de todos los habitantes del reino. Creyeron incluso que había permanecido firme y en pie en la única gran batalla que había habido desde que fuera coronado. Una batalla donde intentaron quitarle la corona. El pueblo confió en él porque, al fin y al cabo, se parecía a ellos. O al menos lo intentaba. Tenía muchos hijos, a los que cuidaba con aparente cariño y una mujer que siempre parecía estar a su lado, pese a los problemas que pudiese haber en la alcoba real. Se mezclaba sin problema entre su pueblo, se rumoreaba incluso que recorría los caminos disfrazado y siempre mostraba un humor excelente.

    Sin embargo, con el tiempo las cosas cambiaron y la cara del anciano rey cambiaba con ellas. Al principio, la gente pensaba que no eran más que los signos de la edad. Signos que debía lucir con orgullo y satisfacción por haber tenido una vida larga y plena. Mas la plebe, al contrario de lo que el rey y sus consejeros parecían creer no era estúpida. No tardaron en darse cuenta de su error, de que aquellos supuestos signos de la edad no era más que una máscara que empezaba a resquebrajarse. Una máscara que ocultaba una persona totalmente diferente de la que creían conocer. Así, la bonachona cara se convirtió en un rostro avaricioso. Los ojos bromistas que siempre le habían caracterizado, se tornaron estúpidos e, incluso, crueles, y el gracioso acento que tenía comenzaba a apestar a alcohol.

    Para colmo de males el reino comenzó a vivir una época de penurias como nunca antes se había visto desde que el rey consiguiese acceder, por medios legales pero no justos, a su trono. Las cosechas se perdían, el ganado moría y los ríos se secaban. La gente que nunca había sido rica, pero a la que jamás le había faltado de nada, comenzó a sentir la escasez y la desesperación de saber que sus hijos no podían tener un futuro próspero.

    Perdidos como un ganado en un bosque espeso, el pueblo se acercó al rey suplicando ayuda. Eran demasiado orgullosos para llorar, pero la desesperación era patente y pedían a la persona en la que confiaban una solución. Él era rico y podía ayudarlos. Podía convencer a los líderes y reyes de otros países que tuviesen paciencia y caridad con ellos. Pero no sirvió de nada. Los gobernantes de los países que podían ayudar no querían saber nada del rey. No querían reverenciarle ni doblar la rodilla, aunque él, como era muy campechano nunca lo pedía. Tampoco querían tender una mano para ayudar a levantarse al país o al monarca caído.

    Además de este fracaso, la plebe descubrió con horror e indignación que su monarca no sólo no era capaz de ayudarlos, sino que también les había estado ocultando, bien escondidos en otro país, bienes que podían haber servido para mitigar el dolor de un pueblo que agonizaba. Quizás el anciano rey hubiese podido tranquilizar a la masa, que empezaba a agitarse. Al fin y al cabo la máscara estaba resquebrajada y no rota. Pero, entonces, tuvo otro percance. El anciano rey había tenido un accidente mientras estaba en un carísimo viaje de caza mayor, matando animales de un inmenso tamaño y disfrutando con mujeres con muy poca dignidad. Aunque los detalles más escabrosos de este viaje permanecieron y permanecen ocultos, la máscara no soportó la presión a la que había sido sometida y estalló en mil pedazos.

    El pueblo vio entonces su verdadero rostro. Un rostro abotargado por un ritmo de vida que ningún plebeyo podía siquiera soñar. Un gesto calculado que, supuestamente, había servido en tantas negociaciones con países poderosos y que ahora utilizaba para salvaguardar su honor y el de su familia. Un cerebro que evaluaba, ayudado por sus consejeros, todas sus posibilidades.

    Los gritos resonaban en las plazas y en las tabernas; en las casas y en las escuelas. De una punta a otra de aquel soleado país, la sangre del pueblo dormido comenzaba a hervir con furia, decidido a no olvidar las ofensas, a no olvidar la protección que había dado a su familia cuando esta había hecho cosas por las que cualquier plebeyo hubiese pagado con la cárcel.

    Encontrándose en una situación poco envidiable, donde cada uno de sus actos era observado, el rey decidió retirarse y ceder la corona a su vástago. No para conservar su dignidad, que ya estaba perdida. Su acto era un gesto calculado para lograr que su hijo pequeño, su único hijo varón pudiese disfrutar de los mismos privilegios que él había tenido y para los cuales le había educado. Un acto de cobardía que intentaba disfrazar de bondad y dignidad, aunque, a estas alturas, el pueblo ya desconfiaba y protestaba. Querían decidir si otro enmascarado era lo que su patria necesitaba. Pero nada podían hacer, puesto que ellos eran los que habían celebrado, cuarenta años atrás, la llegada de aquel rey. Poco importaba que la situación hubiese cambiado. Poco importaba que el pueblo quisiese decidir. Al igual que el predecesor del rey, un gobernante cruel sin una gota de realeza en su sangre, el monarca lo había dejado todo atado y bien atado. Su hijo gobernaría.

    Algunos intentaron ver lo positivo de la situación. El nuevo rey sería un hombre joven, carismático y sociable. Padre orgulloso, casado con una plebeya. Un hermoso rostro que todavía tardaría años en resquebrajarse y en demostrar que, en el fondo, también era una máscara.

    19 junio 2014 | 04:16

  14. Dice ser Beatriz Olano Becerra

    Son las 10:10h y acaban sospechosamente de APAGAR FACEBOOK, ¿CENSURA durante la Autoproclamación y coronación de FelipeV palito?

    19 junio 2014 | 10:12

  15. Dice ser GORRIAK76

    SINCERAMENTE HE VISTO PORTADAS DE ‘EL JUEVES’ MÁS CENSURABLES QUE LA QUE ORIGINÓ TODO ESTE FOLLÓN. JUANCAR PASÁNDOLE UNA CORONA LLENA HECES CON PINZAS A FELIPE … NO ES PARA TANTO.
    SEGÚN LEÍ, LA EDITORIAL INSTÓ A QUE LOS CHISTES MONÁRQUICOS … MEJOR EN EL INTERIOR DE LA REVISTA … NO VAYAN A OFENDER, EN DEMASÍA, A LA REALEZA.
    LO QUE DIGA LA REALEZA … VA A MISA, TANTO EN CENSURAR COMO PARA EN LA JUSTICIA, POR EJEMPLO.
    BANANA & PANDERETA COUNTRY.

    19 junio 2014 | 11:23

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