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Flexibilidad laboral

13-11-18pico

5 comentarios

  1. Dice ser Al Sur de Gomaranto

    Flexibilidad Laboral,
    me pregunto para quién?
    ¿Para poder contratar
    en condiciones inhumanas
    con salarios de miserias
    e interminables jornadas?
    ¿Con contratos de trabajos,
    tan temporales e inseguros
    que los hacen sin inmutarse
    por una hora inclusive?
    ¿Con rebajas de salarios
    cuando al patrón… se le antoje
    y sin los derechos adquiridos
    por el pueblo en muchos siglos?
    ¿Con movilidad laboral
    aunque sea a la Laponia?
    ¿Flexibilidad Laboral,
    me pregunto para quién?

    18 noviembre 2013 | 16:16

  2. “Vivimos tiempos de paradojas: nunca ha habido tanta riqueza y dinero circulando, pero “hay que apretarse el cinturón” para salir de la crisis. Hay más de seis millones de personas sin empleo, el paro es percibido como el mayor problema del país y pareciera que, por ahora, la respuesta de los sindicatos de concertación pasa sobre todo por la renovación del pacto social. Y la de los alternativos por la movilización y llamados a la huelga general… ¿No queda otra, “con la que está cayendo”, que pedir empleo a los empresarios? Abrimos el debate.

    El trabajo no es un problema, y es, además, necesario, porque la transformación de la naturaleza por la actividad humana es imprescindible para la supervivencia de la especie y de los individuos. A este respecto, lo único que ha cambiado es que la enorme productividad desatada por el capitalismo ha llegado a entrar en contradicción con los límites ecológicos y ha configurado un gigantesco mercado de bienes de consumo innecesarios. Quizá ya no hace falta tanto trabajo para reproducir la vida humana. Quizá hay un exceso de actividades antisociales alimentadas por el proceso de acumulación sin fin en que el capitalismo consiste. Pero esa no es la cuestión principal.

    El problema esencial –el que genera el mismo proceso de acumulación– de nuestro tiempo no es el trabajo, sino el trabajo asalariado. La relación asimétrica que impone que una persona, sin acceso a los medios de producción, deba vender su fuerza de trabajo a otra, propietaria de los mismos, a cambio de una retribución que ha de permitir –trabajo doméstico no pagado mediante– reproducir esa misma fuerza, para que la rueda pueda seguir girando al día siguiente. La diferencia entre el valor de lo que permite reproducir la fuerza de trabajo y el valor de lo producido se llama plusvalía. Y es un producto específicamente humano que se apropia en exclusividad una de las partes de la relación.

    Asalariado

    Sustentada esa dinámica esencial –el trabajo asalariado–, el problema se configura como una cuestión relativa a una relación de fuerzas en un momento concreto. Es el escenario de un conflicto: la lucha de clases. Las victorias parciales de una u otra parte le permiten aumentar o disminuir el grado de explotación, modificar los mecanismos por los que se expresa la misma confrontación, desestructurar al adversario. Eso es lo que ha pasado con el mundo laboral en las últimas décadas: la emergencia de un profundo proceso de desestructuración, segmentación y debilitamiento de la clase trabajadora por parte de un empresariado cada vez más triunfante y organizado.

    Subcontratas, ETT, contratos tem­­porales, deslocalizaciones, facilitación del despido, flexibilidad absoluta en torno a las condiciones esenciales de trabajo… constituyen mecanismos, conscientemente desarrollados, para enfrentar a los trabajadores entre sí.

    La llamada descentralización productiva –lo que otros llaman el postfordismo– no es más que una brutal mutación que transforma un mundo laboral de obreros, con contrato para toda la vida, con un cierto contrapoder sindical y con el salario suficiente para poder hacer frente a los gastos de una familia patriarcal –modelo fordista–, en un magma ultraflexible de posiciones diferenciadas, nadando desde los restos de lo anterior, cada vez más acosados –el llamado core business–, hasta las mil y una formas de la precariedad post­moderna: temporales, subcontratados, en misión, falsos autónomos, con jornada parcial, en formación, etc.

    Estructura esencial

    Lo que ha explosionado es la idea misma del derecho del trabajo como elemento de racionalización de la relación salarial, como normativa que legitimaba y, al tiempo, limitaba, la explotación inherente a la forma capitalista de trabajar. Ahora estamos ante una mixtura ultraflexible entre la dictadura del Capital en el centro de trabajo y mecanismos de domesticación de la fuerza laboral, como el desempleo de masas y la conformación de “zo­nas grises” entre el derecho social y otros ordenamientos legales –falsos autónomos, prácticas formativas, trabajo migrante, etc.–

    ¿Deberíamos trabajar tanto? Pro­bablemente no. ¿Deberíamos garantizar un ingreso básico a quienes no pueden acceder a un empleo? Sin duda, sí. Pero no olvidemos que ni la renta básica ni el reparto del empleo serán posibles sin operar seriamente sobre la relación salarial. Sin intentar, organizadamente, influir sobre ella y, si se puede, abolirla. Cómo hacerlo es una pregunta compleja que daría para otro artículo. Lo que está claro es que el de la relación salarial es un espacio decisivo para discutir la estructura esencial de la sociedad”.

    por JOSÉ L. CARRETERO MIRAMAR.
    Profesor de Derecho del Trabajo e integrante del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA)
    06/06/13

    18 noviembre 2013 | 20:29

  3. Dice ser Sentido

    Mucho ha llovido y demasiadas cosas “buena” han pasado en el mundo laboral, desde el mes de mayo del 1886 en chicago. Para que a la clase trabajadora, le perdone el gran capitalismo mundial, su bienestar social y sus logros conseguidos en el mundo del trabajo, hasta el día de hoy.
    No nos pueden permitir que en algunos quizás demasiados, niveles sociales, nos comparemos con ellos. Por eso se han inventado el arma de la crisis, para devolvernos al sitio y posición social, que según ellos nos pertenece.

    19 noviembre 2013 | 01:18

  4. Dice ser Julian Martinez

    Nodigo mas, Dice ser Sentido: Lo dice bien claro.

    Saludos,

    19 noviembre 2013 | 09:53

  5. Dice ser Julian Martinez

    Yo, me alegro por un momento al ver que se comienza, ver la gran hipocresía de los gobiernos que están a las ordenes del FMI y los siguientes como BCE y mas, y mucho mas. En este sentido como España, nación de servicio, pasando lo que esta pasando y parece que continuara pasando por largos tiempos.

    Estamos en los extremos de decadencia dura y parece que durara por mas de varias docenas de centenerares anos como ya venimos arrastrando hace centenares de anos. Hoy es mas agudo y criminal social.

    Por favor, dar ideas concretas o dejamos que nos sigan machando con recortes y mas recortes esto bandidos de politi-amos…,

    19 noviembre 2013 | 10:46

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