Un excelente ejercicio de subtexto. Parece que habla de coches, motor y mecánica, pero trata sobre el pozo sin fondo de la burbuja inmobiliaria, la crisis profunda del tocho, los “poceros”, los rascacielos en medio de desiertos (Dubai)… Y hay sugerentes “campanillas” insinuadas por todas partes. Genial !)
Propongo otra lectura: el automóvil como industria vinculada a la del ladrillo. Todos los promotores y constructores con “éxito” en estos últimos años se han comprado cochazos impresionantes. ¿Hay o no hay relación entre ambas “industrias”?
Ahora está de moda criticar a la industria del automóvil y poco se critica a la del ladrillo, y menos a las comisiones y tarifas abusivas de los bancos, notarios, electricidad, teléfono, móviles,…
Me llamo Eneko , nací en Caracas en 1963 y soy dibujante desde que me salió el primer pelo de la barba. Algunos de mis dibujos parecen haber cobrado vida propia.
Un excelente ejercicio de subtexto. Parece que habla de coches, motor y mecánica, pero trata sobre el pozo sin fondo de la burbuja inmobiliaria, la crisis profunda del tocho, los “poceros”, los rascacielos en medio de desiertos (Dubai)… Y hay sugerentes “campanillas” insinuadas por todas partes. Genial !)
15 diciembre 2008 | 13:01
Es imposible que la industria del automóvil se hunda, porque coches siempre van a hacer falta.
Ya hay demasiados coches en las calles, así que si se venden menos durante una temporada, lo agradeceremos.
15 diciembre 2008 | 13:09
un pozo sin fondo..no has podido expresarlo mejor..
15 diciembre 2008 | 16:01
Propongo otra lectura: el automóvil como industria vinculada a la del ladrillo. Todos los promotores y constructores con “éxito” en estos últimos años se han comprado cochazos impresionantes. ¿Hay o no hay relación entre ambas “industrias”?
15 diciembre 2008 | 16:10
Ahora está de moda criticar a la industria del automóvil y poco se critica a la del ladrillo, y menos a las comisiones y tarifas abusivas de los bancos, notarios, electricidad, teléfono, móviles,…
15 diciembre 2008 | 17:32
Éste me ha encantado, compañero. Un abrazo.
16 diciembre 2008 | 19:12