Archivo de julio, 2012

Las nubes más altas y que brillan por la noche: las noctilucentes

30 julio 2012

Una de las manifestaciones más espectaculares de nuestras compañeras atmosféricas, las nubes, son las llamadas nubes polares mesosféricas, también conocidas como nubes noctilucentes (nocti, de noche, y lucentes, de lucir, brillar). Definitivamente, son las nubes más altas, mucho más que nuestros queridos y más visibles cirros. Son nubes que se forman por vapor de agua presente en esas capas más cercanas al espacio, entre los 76 y los 85 kilómetros de altura. Una barbaridad de altura considerando que los más altos cumulonimbos (las nubes de tormenta) llegan hasta los 24-26 Km de altura, como mucho.

Antes de detallar lo que son, mirad que maravilla. Es una foto tomada desde la Estación Espacial Internacional (ISS)

Nubes noctilucentes sobre la planicie del Tíbet, el pasado 13 de Junio. Foto: NASA

Nubes noctilucentes sobre la planicie del Tíbet, el pasado 13 de Junio. Foto: NASA

La altura de estas nubes hace que, en ciertos momentos, tengan una característica única. Brillan de noche. Aparecen como capas luminiscentes en los cielos nocturnos de las zonas polares. El sol, pese a no ser visible ya y haberse ocultado ya por el horizonte y dejar sombras en el terreno, aún llega a iluminar el cielo sobre nuestras cabezas, y es ahí donde se encuentra ese vapor de agua condensado. A esa altura son cristales de hielo, por supuesto. Y ahí se produce el maravilloso efecto. La luz hace que esos cristales, esos cirros mesosféricos, luzcan e iluminen el cielo, como una neblina fantasmagórica azulada. Desde la ISS pudieron disfrutar de este espectáculo hace unas semanas. Si te apetece conocer detalles más técnicos visita este link de la NASA.

Una demostración más de nuestra atmósfera y su interacción con el Sol, la estrella que nos da la vida. Un verdadero espectáculo que yo ya he puesto como fondo de pantalla :)

 

¿De dónde viene el olor a tierra mojada?

26 julio 2012

Las tormentas de ayer, además de un leve refrescamiento y una buena- y necesaria- regada en muchos sitios, trajo consigo uno de mis placeres meteorológicos favoritos: el olor a tierra mojada. Llevado de la emoción, tuiteé el gran momento de sentir ese inconfundible aroma, presagio de rayos y centellas, de calles mojadas y aire limpio y lo asocié con el ozono.

Error.

Ya algunos de mis seguidores me lo hicieron saber. El olor a tierra mojada (petricor) no proviene del ozono, como muchas veces hemos oído, sino de una sustancia química que se llama geosmina. La geosmina está producida por un bichito, una bacteria absolutamente inofensiva, que se llama bacteria de Albert (el nombre técnico es Streptomyces coelicolor). También pueden producirla algunos hongos. Estos organismos reaccionan así ante la humedad de los suelos en donde viven. Y no sólo cuando llueve, sino cuando se riega un jardín, o unas macetas, por ejemplo.

Por aquí seguro que huele a geosmina... Foto Eduardo Robles. Flickr CC.

Por aquí seguro que huele a geosmina… Foto Eduardo Robles. Flickr CC.

La importancia de esa bacteria es más de la que imaginamos, y traspasa la puramente sensorial del maravilloso olor. Es la fuente principal de muchos antibióticos. Por otro lado, la geosmina -en realidad un alcohol- es un verdadero enemigo de los catadores de vino, ya que su característico aroma, tan deseado en una calurosa tarde de verano, enmascara las características de un buen vino, aportando un toque de humedad indeseado.

Así pues, ya sabéis, la próxima vez que alguien os diga… “¡huele a tierra mojada!“, será la geosmina la que estaréis percibiendo.

 

El hielo de Groenlandia no se derrite, sólo su capa superficial

25 julio 2012

A ver, que no cunda el pánico. Muchos de vosotros habréis visto en los medios una noticia que, leída sólo en sus titulares, representaría quizá el fin de la civilización como la conocemos. El deshielo, ni más ni menos, del 97% de la capa de hielo de Groenlandia. Y en cuatro días, oiga. Ahí es ná.

De ser así, la faz de nuestro planeta cambiaría completamente, aumentando el nivel del mar de formas no vistas por ningún ser humano en la historia. Groenlandia se derrite, puede verse en muchos titulares. Y un 97%. Vamos, todo el hielo del continente transformado en agua. Además, el gráfico (abajo) no da lugar a dudas. Antes había blanco y ahora no. El hielo se ha ido, adiós, es el fin del mundo, el calentamiento global ya está aquí…

NO.

 

Ojo, el hielo no ha desaparecido, que es lo que parece indicar esta imagen de la NASA.

Ojo, el hielo no ha desaparecido, que es lo que parece indicar esta composición de la NASA.

 

Una lectura más reposada de los artículos, algo que en internet no es muy habitual, pone de relieve el truco. Es la capa superficial lo que ha experimentado ese deshielo. Todos los años la mitad de esa capa, no de todo el hielo, se derrite. Esa es la media. Las altas temperaturas de este principio de Julio en esas latitudes han hecho que ese deshielo superficial sea el más intenso desde hace 30 años. Y que casi toda la capa superficial se haya visto afectada.

Este es el artículo original en donde todo queda explicado. Por suerte muchos medios dejan claros en sus titulares el hecho, es de agradecer.

Preocupante, sin duda. Digno de estudio, por supuesto. Un toque de atención más para la humanidad.

Y ya. No es el fin del mundo, tranquilos.

 

Jugando a decidir el tiempo

23 julio 2012

El sueño de cualquiera, ¿no? Poder decidir qué tiempo queremos en nuestras vacaciones, para el fin de semana, el miércoles por la noche en nuestra fiesta, etc. Sol y calor en la costa, viento en la playa para hacer buen kitesurf, no demasiado calor para pasear por la montaña o cielos despejados para observar la lluvia de estrellas.

Una vez más lo repetiré. La temperie, el tiempo atmosférico, decide muchas veces nuestras actividades. Tanto personales como profesionales. Pueden arruinar el concierto tanto tiempo esperado o hacer que disfrutemos de un maravilloso día de sol donde dicen que siempre llueve

Vale. ¿Y se puede cambiar el tiempo? ¿Podemos manipularlo a nuestra conveniencia en una zona limitada geográfica y temporal?

No. Ni se puede ni se podrá, en mi opinión. No podemos, ni podremos tener, un menú tempérico, un tiempo a la carta en donde elegir nuestras preferencias acordes a nuestras actividades. Será tema de películas de ciencia ficción, seguramente, pero no algo real, algo que pueda realizarse… Aunque, fijaos.

Lo que sí podemos hacer es darle la vuelta a la tortilla. Si Mahoma no va a la montaña hagamos que la montaña vaya a Mahoma. Si me voy allí donde nunca llueve y ese día caen rayos y truenos, a lo mejor es algo que estaba previsto, y pudimos haber cambiado nuestro destino. Decidamos en función del tiempo esperado, y no de la zona, a no ser que queramos ver algo específico allí, claro. Más que jugar a cambiar el tiempo, titular con gancho pero engañoso, juguemos a ir donde el tiempo acompañe, pues seguro que encontramos destinos que lo cumplan.

Y en este sentido, este pasado fin de semana he podido disfrutar de una maravillosa ruta por Ferrolterra, allí donde dicen que siempre llueve. Y se equivocan. Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco cargan con la fama del mal tiempo a cuestas, y, a pesar de ser cierto que el norte es más lluvioso que el sur, en general, no lo es siempre. Sobre todo porque las zonas costeras y montañosas son completamente diferentes. No podemos despachar con dos símbolos a toda una región, no podemos situar una nube con lluvia sobre la montaña porque el que ve el tiempo asumirá que en la costa también lloverá, y no será así. La personalización de la información meteorológica se hace, otra vez, más necesaria que nunca. Podrá llover en la montaña, sí, pero a escasos kilómetros, en la costa, lucirá el sol. Esa es la información útil, la que necesita sobre todo el sector turístico para ofertar destinos, para no enfadarse con los hombres del tiempo, para potenciar actividades, para responder, al fin y al cabo, a la realidad del tiempo.

Y eso sí podemos hacerlo.

Os dejo con unas maravillosas fotografías de este finde en la zona de Ferrol, A Coruña. Muchas más mías y de los demás bloggers, y otros rincones espectaculares los podéis encontrar en #minubetrip

Puerto de Ferrol, lleno de palmeras

Puerto de Ferrol, lleno de palmeras

Playa de Redes, una verdadera maravilla de FerrolTerra

Playa de Redes, una verdadera maravilla de FerrolTerra

Ermita de la Virxe do Porto, con un cielo azul maravilloso

Ermita de la Virxe do Porto, con un cielo azul maravilloso

La Playa de Pantín, surfera por antonomasia, y unos tenues cirros

La Playa de Pantín, surfera por antonomasia, y unos tenues cirros

Paseíto en barco por la Ría de Ferrol, vimos hasta delfines

Paseíto en barco por la Ría de Ferrol, vimos hasta delfines

 

 

Midiendo la cantidad de nubes: las octas

19 julio 2012

Os confieso que echo de menos las nubes. Mirar al cielo y observar esas moles inconmensurables de vapor de agua sobrevolarnos silenciosamente, en su camino sin destino, sólo guiadas por los vientos dominantes, esperando crecer o desvanecerse según las condiciones de la atmósfera decidan.

Ya, ya se… poesía barata. Y sí, ya se que tú, que me lees con una capa de estratos y nubes amenazantes desde el norte de nuestra península lo que echas de menos es el calor, los cielos azulones y las temperaturas cálidas. Y con razón. Pero estamos en pleno verano, seguramente en la quincena más calurosa del año, y la tónica general es el sol pegando fuerte y los cielos limpios de nubes. Y esta mañana me he levando pensando en lo que añoro medir las nubes. Sí, medirlas.

Porque las nubes se pueden medir. Más allá de su sencilla clasificación en cirros, cúmulos y estratos -una clasificación más pormenorizada nos llevaría horas, incluso días- el estado del cielo puede medirse. En octas. Es una curiosa medida, pues necesitamos hacer un ejercicio de imaginación y dividir el cielo en ocho partes iguales. Cada una de esas partes es una octa, un octavo de cielo. Luego, tenemos que calibrar la cantidad de cielo cubierto por las nubes, y de esta forma determinar el numero de octas del momento. Cero octas (0/8) es un cielo completamente despejado como el que veo por mi ventana -ojo, una sola nubecilla y pasamos a una octa-, mientras que ocho octas (8/8) es un cielo cubierto, sin un solo agujerito por donde ver el cielo.

Más o menos podemos hacer esta equivalencia: entre cero y dos octas hablaremos de cielos despejados o poco nubosos. De tres a cinco, cielo parcialmente nuboso, seis sería nuboso, siete muy nuboso y ocho cubierto. Y como curiosidad, cada una de las denominaciones tiene un símbolo, según muestra la siguiente tabla:

 

Midiendo la cantidad de nubes. Las octas. Fuente: meteored.

Midiendo la cantidad de nubes. Las octas. Fuente: meteored.

Así pues, 0/8 octas hoy en la mayoría de las zonas de nuestro país, y temperaturas otra vez cercanas a los 40ºC… Mientras esperamos a tiempos mejores, juguemos. Miremos el cielo, asignemos octas. Y para los que no vemos nubes, os propongo un pequeño juego, que practiquéis con las siguientes cuatro fotos

¿Cuantas octas veis en cada una? Respuestas en los comentarios, ¿ok? :)

 

¿Cuantas octas ves en la Foto1? Foto ER.

¿Cuantas octas ves en la Foto1? Foto ER.

 

¿Cuantas octas ves en la Foto2? Foto ER.

¿Cuantas octas ves en la Foto2? Foto ER.

 

¿Cuantas octas ves en la Foto3? Foto ER.

¿Cuantas octas ves en la Foto3? Foto ER.

 

¿Cuantas octas ves en la Foto4? Foto ER.

¿Cuantas octas ves en la Foto4? Foto ER.

 

 

¿Lloverá en los Juegos Olímpicos de Londres 2012?

18 julio 2012

En Londres están preocupados. Y no es para menos. En poco más de una semana, el 27 de Julio, comienzan los Juegos Olímpicos… y no para de llover. De hecho, tanto Abril como Junio han sido los meses más lluviosos desde 1910. Y Julio está siendo horrible, pasando por agua numerosos actos preolímpicos. El Sol es el gran deseado. Y es que ni siquiera un evento de calibre planetario como este puede frenar las condiciones meteorológicas. Todos allí miran al cielo en busca de eso que, aquí, en nuestro país, tenemos a raudales: rayos de sol y cielos azulones. Las implicaciones económicas, sociales y deportivas son evidentes. Buena parte del éxito o fracaso de estas olimpiadas dependen de tiempo, así de claro.

Pero, ¿qué ha pasado y qué va a pasar? Bien, saber qué ha pasado es fácil. La cinta transportadora de mal tiempo de la que os he hablado algunas veces, el Jet Stream, tiene la culpa. Durante las últimas semanas, y yo diría meses, ha estado circulando por latitudes más meridionales de lo normal, más al sur, afectando de lleno a las islas británicas, y aportando su menú de borrascas, frentes, lluvia y viento. El anticiclón que a nosotros nos ha asegurado tiempo estable ha desviado hacia allá, además, cualquier intento de alguna de estas borrascas de acercarse más al sur y dejar a los ingleses e irlandeses en paz… En esta imagen se puede ver al Jet azotando las latitudes inglesas aún hoy y mañana.

 

Jet Stream previsto para hoy a las 15h. Fuente: netweather

Jet Stream previsto para hoy a las 15h. Fuente: netweather

 

Lo que va a pasar se intuye con los mapas de previsión del chorro polar, que así también se denomina, para los próximos días. Se observa su debilitamiento y cómo sube de latitud unos miles de kilómetros, lo suficiente para dejar de castigar de lleno la zona olímpica. Los dos siguientes son mapas de previsión para el día de la inauguración y para el día 3 de Agosto, aún muy lejano por otro lado.

 

El chorro desaparece el día de la inauguración de los JJOO. Fuente: netweather

El chorro desaparece el día de la inauguración de los JJOO. Fuente: netweather

 

Jet previsto para el día 3 de Agosto. Fuente: netweather.

Jet previsto para el día 3 de Agosto. Fuente: netweather.

 

Sí, ya se que a tanto tiempo siempre os digo que los pronósticos son complicados. Y lo mantengo. Pero el jet es un indicador bastante fiable, y sus pronósticos suelen ser estables. Según esto, la mejoría en Londres llega la semana que viene, desde el mismo lunes 23, con el cambio de vientos marcados de oeste, húmedos y acompañados de nubosidad y chubascos -westerlies- a otros más variables y que permitirán a las temperaturas subir. El sol empezará a hacer acto de aparición y, posiblemente, la lluvia no sea protagonista en la inauguración (aunque este extremo aún hay que confirmarlo). Los 20ºC de máxima, que han quedado lejos durante semanas, se alcanzarán y se sobrepasarán hacia el miércoles que viene, con unos 25ºC aproximadamente que ellos mismos no van a creerse

Los JJOO terminarán el día 12 de Agosto. Esa última semana aún queda en el terreno de la incógnita meteorológica, aunque si tiramos de estadística y datos climatológicos, podríamos intuir buen tiempo. Sin lugar a dudas los chubascos aparecerán en cualquier momento, pero desde luego parece que el régimen de lluvia insistente y diaria no será la temperie olímpica habitual.

Por otro lado, y vistos algunos comentarios acerca de la elección de Londres como sede olímpica en vez de Madrid…, ¿que preferirá un deportista, competir con lluvia y 17ºC o con tiempo soleado y 40ºC?

Ahí lo dejo…

 

El momento de dar lo mejor de nosotros mismos

16 julio 2012

Como bien sabéis, este blog es estrictamente meteorológico y climatológico. O casi. En ese sentido me permito hablar, cada cierto tiempo, del mundo del emprendedor, de la empresa que dirijo desde hace casi cinco años, y que es un proyecto de pasión llevada al mundo del emprendimiento. Nos consideramos emprendedores, aunque la palabra, mucho me temo, esté perdiendo su esencia de tanto repetirla.

Pero no pretendo hablaros de mi empresa, sino de ese otro mundo, el mundo de las personas que, arrastradas por uno u otro motivo, se lanzan a crear aventuras empresariales guiadas por sus aficiones, sus pasiones. Recuerdo que hubo un tiempo en el que formar parte de una gran empresa, tener una nómina y un puesto fijo, era el objetivo de cualquier recién licenciado. El mío incluido. Cómo han cambiado las cosas… Quizá el puesto más “seguro” -que no el más cómodo ni el más potenciado actualmente- en estos momentos, sea el de autónomo luchando por salir adelante con tu pequeña empresa. Pequeña en infraestructura, posiblemente, pero grande en su capacidad de cambiar el mundo, grande en su visión, grande porque te hace rico sin apenas llegar a fin de mes

El logo de Iniciador, tres años de etapa acaban. Otra nueva comienza.

El logo de Iniciador, tres años de etapa acaban. Otra nueva comienza.

Hace más de cinco años encontré una iniciativa para conocer este tipo de proyectos, para compartir con otras personas mis inquietudes y desconocimientos y para recibir ayuda en forma de ilusión y buenos consejos. Iniciador. Hace tres, y promovido por los fundadores del evento, acepté la responsabilidad de organizar Iniciador Madrid todos los segundos miércoles de cada mes, junto con Wilhelm Lappe e Iván Pérez. Han sido tres años de reinventarnos mes a mes, de buscar sectores, temas y personas interesantes, que hablaran de emprendedor a emprendedor. Los datos cantan… 48 eventos, 93 ponentes y 3.600 asistentes.

Pero aquí acaba la cuenta.

Desde este mes de Julio no volveremos a organizar esa fiesta mensual del emprendedor (en realidad eran dos fiestas, pues organizábamos también talleres iniciadores los últimos miércoles de mes). Los caminos que plantean los fundadores de Iniciador e Iniciador Global no nos ilusionan. No nos hacen sentirnos cómodos y nos plantean situaciones embarazosas. Tanto Wilhelm como Iván, en sus respectivos blogs, han dado ya sus razones, más extensas que en esta entrada pero que comparto al 100%. Si os interesa las tenéis aquí y aquí.

Mi foco personal no cambia. digitalmeteo sigue siendo prioritario e imprescindible en mi vida. Iniciador volverá a ser un evento interesante al que acudiré puntualmente como asistente y aprendedor. Pero desde la barrera.

No quiero acabar sin dar las gracias. A mis compañeros Wil e Iván, a los miles de asistentes, a los patrocinadores y amigos de iniciador, a los fundadores que confiaron en su momento en nosotros y a tí, que no tienes ni idea de qué es esto y has acabado leyendo estas líneas en un blog de meteo…

 

Ahora es el momento de poner lo mejor de nosotros mismos y ver qué pasa.

 

Disculpad el post, pero esto también es mi vida…

 

Ecos falsos de radar: cuando tu móvil te engaña

14 julio 2012

Como sabéis, los radares meteorológicos son una herramienta fundamental de seguimiento meteorológico. Nos crean un “mapa” de precipitación asociada a la nubosidad de frentes, tormentas, etc. Básicamente nos dicen, cuando funcionan biendónde y cuánto está lloviendo. Los 15 radares de seguimiento de los que dispone la AEMET en España lanzan sus ondas electromagnéticas, rebotan en los obstáculos encontrados (blancos) y dependiendo de las características de esa señal se puede categorizar el tipo de precipitación: agua, granizo o nieve, básicamente. Además, el nivel de decibelios de la señal devuelta indica el poder de reflectividad de la misma…

Uy, perdonad, creo que eso hay que explicarlo…

Básicamente, si una tormenta transporta granizo, o lluvia torrencial, el haz del radar se ve reflejado de forma más intensa, y, mediante una escala de colores, podremos categorizar esa precipitación. Y se hace en códigos de color asociados a la reflectividad, que puede ir desde los 12 decibelios (color azul oscuro) hasta los 72 decibelios (colores morados, granizo de gran tamaño y, posiblemente, tornados). El color azul claro ya indica una lluvia normal, el verde claro cuando vemos que llueve bastante, mientras que el amarillo y el naranja ya indica lluvia torrencial y presencia de granizo.

Pues resulta que estos radares a veces dan sorpresas desagradables. Nos engañan. Y aplicaciones en tu móvil, como Rain Alarm, de la cual soy muy fan, se fían de esas señales y nos alarman de lluvia, cuando en realidad lo que están interpretando son ecos falsos. Como hoy, en donde el radar de Madrid refleja un pedazo de tormentón que, simplemente, no existe. Os paso las imágenes de las 11:30 de esta mañana, tanto de radar, como de satélite, mucho más fiable al ser imagen directa…

 

Ecos falsos de radar que se muestran hoy en la zona centro.

Ecos falsos de radar que se muestran hoy en la zona centro. La del pulpo estaría cayendo…

 

Imagen visible de satélite a la misma hora. Ni rastro de nubosidad en la zona centro.

Imagen visible de satélite a la misma hora. Ni rastro de nubosidad en la zona centro.

¿Y porqué se produce esto? Hay varios motivos por los que se producen estos ecos falsos. Una bandada de pájaros, un edificio demasiado cerca del radar que da una sobra alargada, polen en suspensión, etc. Pero el de hoy es un eco falso asociado al buen tiempo, el nombre técnico es eco de propagación anómala, y se asocia a situaciones de mucha estabilidad o inversiones de humedad. Entonces la refracción aumenta espectacularmente, y los haces de radar digamos que se curvan hacia abajo debido a esas condiciones atmosféricas. Entonces, encuentran un obstáculo inesperado que refleja la señal: el propio suelo de las zonas más elevadas. Y lo confunden con precipitación. Y eso es lo que está pasando hoy en la zona centro.

Desgraciadamente, porque una buena tormentita de las que dejan esas reflectividades sería impresionante y nos vendría muy bien… En fin, no es un tema fácil de explicar para no iniciados, pero espero que algo más claro lo tengáis, y, cuando vuestra aplicación os avise de lluvia cercana y el sol luzca en el cielo, no penséis que se ha vuelto loca o no funciona

 

El impacto social de la meteorología

11 julio 2012

La meteorología nos envuelve. Impregna cada una de nuestras labores y suma su influencia, ya sea positiva o negativa, en todas nuestras actividades. Desde la más o menos intrascendente visita a la peluquería hasta la planificación de una complicada edificación. Siempre está ahí, incluso antes de salir de casa ya la consultamos, para vestirnos y no pasar frío o calor.

Tras la definición, muy personal, de ola de calor que efectué hace ya casi dos años, y que estos días pasados ha generado bastante actividad y controversia en redes sociales, uno de los criterios más discutidos es el del impacto social. Hay opiniones (como la de Jacob Petrus, meteorólogo de Telemadrid, y de Angel Rivera, anterior portavoz de la AEMET) que no terminan de ver este criterio como decisivo a la hora de caracterizar un episodio de calor como verdadera “ola de calor“. Y para mi es definitivo.

Soy consciente de que, con la que está cayendo, la importancia de esta definición puede resultar baladí para ti, pero es a nosotros, a los meteorólogos, a los que nos toca discutir y debatir sobre ello. Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará?

A pesar del calor, hay ganas de verano, ¿eh? El Palmar en 2009. Foto Emilio Rey.

A pesar del calor, hay ganas de verano, ¿eh? El Palmar en 2009. Foto Emilio Rey.

El impacto social es asunto estratégico para el organismo oficial responsable de la meteorología en nuestro país, la Agencia Estatal de Meteorología. En el preámbulo de los propios estatutos de la AEMET podemos leer:

Los fenómenos meteorológicos y climáticos presentan una acusada incidencia en todos los sectores de la sociedad y de la economía. Los eventos meteorológicos afectan profundamente a la estructura de los asentamientos humanos, la rutina de la vida cotidiana, la salud de las economías nacionales y la calidad del medio natural.

Y, más tarde, en el artículo 1, punto 3, el objeto de la AEMET queda claro:

El objeto de la Agencia Estatal de Meteorología es el desarrollo, implantación, y prestación de los servicios meteorológicos de competencia del Estado y el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y actividades privadas, contribuyendo a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española.

Parece claro que los efectos de cualquier evento meteorológico sí deben ser tenidos en cuenta. En el caso que nos ocupa, tras los cuatro días de calor extremo de finales de Junio no se percibió un aumento claro de incidencias hospitalarias, golpes de calor, ingresos o fallecimientos, algo que, desgraciadamente sí se está viviendo en la ola de calor que afecta al este de los Estados Unidos, con más de 30 muertos y miles de récords por calor superados. Y así ocurrió, y coincido con el meteorólogo Carlos Almarza, en las tres grandes olas de calor acaecidas en nuestro país en los últimos años: 1994 (dos semanas de duración) , 1995 (alto número de fallecimientos) y 2003 (la más importante en todos los aspectos).

Desde luego, esos cuatro días de Junio de 2012 no pasarán a la historia de las olas de calor, sólo quedará, por más o menos tiempo, algún registro para la posteridad. Y ya.

 

Be water, my mosquito: cómo sobrevivir a una tormenta

09 julio 2012

Hagamos este lunes un pequeño juego de imaginación y convirtámonos en un pequeño insecto. Un mosquito, por ejemplo. Nuestra breve vida de díptero está llena de peligros, desde luego. Al ser una molestia para el ser humano lo más normal es acabar nuestros días de un manotazo o, a lo peor, con uno de esos sprays asesinos. Otros animales, más pequeños y menos reflexivos que el hombre, pero igual de fieros, también son peligrosos, sobre todo las aves y otros  insectos más grandes que nosotros. Son una pesadilla, nos hacen la vida imposible, si no nos la quitan…

Pero si sobrevivimos a esos y otros peligros, aún nos tenemos que enfrentar con un peligro que nos llega de muy arriba, del cielo. La lluvia y las tormentas. Vas volando tranquilamente, buscando tu sorbo diario de sangre en cualquier mamífero, cuando de repente el cielo se nubla y, primero una, luego otra y más tarde miles de millones de gotas de agua se convierten en proyectiles buscando abatirte. En este videojuego macabro, el zancudo tiene todas las de perder, el aire se vuelve un infierno acuoso, y, cuando piensas que tus segundos están contados, ocurre el milagro. Las gotas, a pesar de alcanzarte, no acaban contigo

Bien, dejemos nuestra incómoda vida de insecto y volvamos a la realidad de nuestra humanidad. Esta historia es real, el mosquito ha sobrevivido al bombardeo de gotas de lluvia. ¿Porqué? En un artículo de Accuweather se nos cuenta que el tamaño del mosquito y de una gota de agua puede ser más o menos el mismo, pero no así su masa, que es 50 veces superior en el caso de la gota de agua. En el impacto directo con el insecto, la gota no se rompe, sino que empuja al mosquito hacia abajo. De esta manera no se produce una transferencia de energía que sería mucho más peligrosa para el pequeño animal. Ambos, gota y mosquito pierden altura, pero este se recupera al final, quedando bastante bien parado en la mayoría de los casos debido a la superficie impermeable de sus alas. En otros, cuando el mosquito está muy cerca del suelo, es arrastrado a él con una fuerza brutal de 300G, que hace que no pueda remontar el vuelo.

Mirad este vídeo, filmado a 4000 imágenes por segundo, en donde se aprecia el efecto, y filmado por David Hu, profesor de ingeniería mecánica y biología del Georgia Institute of Technology:

Como veis, muy dura la vida del mosquito…