Una de las manifestaciones más espectaculares de nuestras compañeras atmosféricas, las nubes, son las llamadas nubes polares mesosféricas, también conocidas como nubes noctilucentes (nocti, de noche, y lucentes, de lucir, brillar). Definitivamente, son las nubes más altas, mucho más que nuestros queridos y más visibles cirros. Son nubes que se forman por vapor de agua presente en esas capas más cercanas al espacio, entre los 76 y los 85 kilómetros de altura. Una barbaridad de altura considerando que los más altos cumulonimbos (las nubes de tormenta) llegan hasta los 24-26 Km de altura, como mucho.
Antes de detallar lo que son, mirad que maravilla. Es una foto tomada desde la Estación Espacial Internacional (ISS)
La altura de estas nubes hace que, en ciertos momentos, tengan una característica única. Brillan de noche. Aparecen como capas luminiscentes en los cielos nocturnos de las zonas polares. El sol, pese a no ser visible ya y haberse ocultado ya por el horizonte y dejar sombras en el terreno, aún llega a iluminar el cielo sobre nuestras cabezas, y es ahí donde se encuentra ese vapor de agua condensado. A esa altura son cristales de hielo, por supuesto. Y ahí se produce el maravilloso efecto. La luz hace que esos cristales, esos cirros mesosféricos, luzcan e iluminen el cielo, como una neblina fantasmagórica azulada. Desde la ISS pudieron disfrutar de este espectáculo hace unas semanas. Si te apetece conocer detalles más técnicos visita este link de la NASA.
Una demostración más de nuestra atmósfera y su interacción con el Sol, la estrella que nos da la vida. Un verdadero espectáculo que yo ya he puesto como fondo de pantalla






















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