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“Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos” (Jaime de Armiñán)

Archivo de Marzo, 2017

‘Los Gipsy Kings’, un éxito que no representa a los gitanos

Diversos colectivos gitanos, una comunidad con más de un millón de habitantes en España, piden la retirada del docureality Los Gipsy Kings por fomentar estereotipos negativos y ofensivos y por ofrecer una imagen nada realista del pueblo gitano.

Cuatro ha apostado nuevamente por este caballo ganador, un programa que se introduce con mucha dosis de humor en las vidas de los González, los Montoya, los Salazar, los Fernández-Navarro y los Jiménez, cuatro familias gitanas, y que cosecha muy buenas audiencias.

Debemos preguntarnos el por qué de su éxito. Y este puede radicar, sin menospreciar en absoluto la opinión de los colectivos ofendidos, en el hecho de que este espacio lo que pretende es entretener y no explicar con realismo el día a día de una familia gitana tipo.

Claro que en este ejercicio televisivo donde la extravagancia y el surrealismo son la línea argumental del producto se pueden llegar a cometer abusos que ofendan a parte del pueblo aludido. Pero la intención parece ser el puro entretenimiento y el negocio y para sus protagonistas la notoriedad y el paso por caja.

Y si no es esa la motivación, qué bien que nos engañan a los tele videntes. Y qué naturales que parecen las peripecias de estas familias con posibles, emprendedores y viajeros, que seguramente difieren bastante de las de la mayoría de sus congéneres.

El universo tróspido que ha puesto de moda programas como por ejemplo ¿Quién quiere casarse con mi hijo? no es reflejo de los colectivos en los que se centra. Lo que se muestra sobre un hijo o una hija con ganas de encontrar pareja y sobre sus progenitoras seguramente no tiene nada que ver con la mayoría de casos reales de la calle.

El ‘encanto’ de estos programas radica precisamente en su extravagancia. En la ‘rareza’ está el gusto. Eso sí, si ofende a los aludidos, tampoco todo vale.