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“Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos” (Jaime de Armiñán)

El éxito de ‘La Voz’: los ‘coaches’

Ya acabó la cuarta temporada de La Voz y la concursante gallega Irene Caruncho fue la ganadora. Con una voz y una presencia que hacen de ella una Adele a la española, pero sin el carisma y la transmisión de la diva británica, todo hay que decirlo, llevó al triunfo al equipo de Malú.

Acaba así una Voz 4 que no pasará a la historia de la televisión por aspectos estrictamente televisivos, aunque hay que remarcar que este año había calidad musical entre los finalistas, sino por la química desplegada por sus coaches, con Alejandro Sanz a la cabeza.

Si no eres ‘alejandrista’, va a ser muy difícil que sigas este concurso de talentos. Y lo contrario. Porque todo, lo que es todo, gravita en torno a él.

Alejandro Sanz es el favorito de los aspirantes, que eligen a su equipo a la que él se pone a tiro, es decir, a la que se gira de la butaca tras la primera audición a ciegas. Saben el peso específico que tiene en la industria musical en lengua castellana y eso no tiene competencia.

Ni Malú, ni Manuel Carrasco, ni mucho menos Melendi, le pueden hacer sombra al gaditano-madrileño. Pero, mira por donde, la ganadora ha sido una pupila de Malú.

Otro aspecto que hace que ames u odies esta recién acabada edición de La Voz pasa por el flamenco. Si tienes quejío y cantas por soleares, el trío andaluz se va a morir por tus huesos. Lo llevan en la sangre y en las cuerdas vocales. Y para los que aman el flamenco les hará, como a los ‘coaches’, que se les erize el vello. Pero al resto de la audiencia, así como a Melendi, le va a dar bastante igual. O incluso le va a cansar.

El triunvirato Sanz-Malú-Carrasco es auténtico, se nota que son amigos y que se aprecian, y eso lo invade todo. Pero también puede empalagar tanto egocentrismo desplegado.

Tanto Tania Llasera como Jesús Vázquez pasan sin pena ni gloria como conductores de este ‘talent show’. Y se echa de menos en todas las ediciones transcurridas en España una lección musical que haría mucho bien a los concursantes, y especialmente a los ganadores: que les enseñen no solo a entonar sino a transmitir sentimientos con sus voces. Ese es el ‘duende’ raro de conseguir, como bien saben los ‘coaches’. Y hay muy pocas academias que lo enseñen, porque se tiene o no se tiene.

2 comentarios

  1. Dice ser Antonio Larrosa

    Vosotros direis lo que os de la gana pero a mi en particular El Sanz no me gusta ni como canta ni lo que canta, en cambio a Malú la veo muy atractiva en todos los aspectos, y veo muy feo desdeñar a la ganadora

    Clica sobre mi nombre

    30 Diciembre 2016 | 16:42

  2. Dice ser aemilius

    Nada que objetar a tu comentario, pero cuando te refieres a los pelillos que tenemos en el cuerpo, se dice “vello”. “Bello” es bonito, hermoso.
    Si escribes para el publico, tienes la responsabilidad de hacerlo correctamente, aunque sé que esto cada vez es más difícil, con los móviles, la falta de interés en los estudios y tal.
    Un cordial saludo y feliz año para ti y para todos.

    30 Diciembre 2016 | 18:38

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