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“Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos” (Jaime de Armiñán)

Archivo de Junio, 2016

A vueltas con las parodias

quero bertinA Bertín Osborne no le ha gustado nada la parodia de Andreu Buenafuente en Late Motiv de #0. La ocurrencia del showman de Reus de poner a su imitador (por cierto, buenísimo) Javier Quero, entrevistando a Hitler en una imitación de Mi casa es la tuya (T5) enfadó y mucho al presentador y artista jerezano, hasta el punto de llamar públicamente “absoluto miserable” a Buenafuente.

Desde Late Motiv no presentaron excesiva batalla al insulto de Bertín, y se limitaron a dedicarle un programa con un rótulo que apareció en el inicio del espacio. Con esta tibia respuesta, no exenta de ir cargada de fuerte ironía, desde el espacio parece que no quisieron abrir más la herida causada por la polémica, ni tampoco contra atacarla con otra parodia igual o más sangrante que la anterior.

Pero le pusieron a su respuesta televisada una guinda final. Buenafuente se sentó entre el público y, palomitas en mano, se dispuso a ver un capítulo de la serie Pasión de gañanes, protagonizada por, como no, Bertín Osborne, junto a políticos como Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Albert Rivera y Mariano Rajoy.

Bertín, no obstante, sí que movió ficha. Y para esta misma noche de lunes, en lugar de emitir su encuentro (anunciado previamente) con el actor Antonio Banderas, ofrece una entrega diferente protagonizada por el propio imitador, Quero, que visitará al presentador en su casa y suplantará su personalidad con la complicidad de la propia mujer y los hijos del anfitrión.

Buenafuente y su equipo interpretaron unas declaraciones realizadas por el cantante a la revista Vanity Fair sobre su entrevista soñada, que sería con Hitler, tal y como dijo él mismo: “saber lo que tiene un tío como ese en la cabeza debe de ser surrealista. Ha habido muchos monstruos, pero él es el más reciente”.

Una persona como Bertín, que hace gala de estar curtida en mil batallas televisivas, no debería sorprenderse de que la parodia es una libre interpretación de la realidad con conclusiones que pueden gustar, o no, al parodiado. Él mismo ha participado y participará en imitaciones y bromas varias, en televisión, radio o teatro, y por muy blancas que siempre las pinte no serán del gusto de todo el público.

La parodia no debe llevar al insulto ni a la calumnia, está claro, pero no debe ofender solo cuando no nos retrata tal y como estamos acostumbrados (quizás mal acostumbrados) y tampoco debe llevar a descalificar, una respuesta sí que muy real y nada ficticia, como sí lo fue el sketch, guste o no.

 

Entrevistas ‘chanantes’

joaquin-reyes-jorge-javier-vazquez_gallery_aCon la muchachada ‘chanante’ no hay medias tintas. O los quieres o todo lo contrario. Su máximo estandarte, Joaquín Reyes, se está marcando un tanto en Cuatro con su espacio de entrevistas ‘Feis tu feis’, donde vemos cómo va conociendo al personaje con el que acaba mimetizándose al final de cada programa.

Ya se han puesto en sus manos desde Pablo Iglesias a Jorge Javier Vázquez, en una suerte de ‘celebrities’ pero con el morbo añadido de contar con el verdadero yo en el que se desdobla Reyes (así como su reacción) y con la ventaja para el espectador de haberlo conocido más a fondo en el transcurso de cada capítulo.

En tiempos de tanta mediocridad y simetría en las parrillas, se agradece una apuesta diferente pero sin llegar al extremo surrealista que caracteriza a la ‘troupe’ cómica manchega. No hace la competencia, en todo caso algo de parodia, ni a las entrevistas de Bertín Osborne ni a las de Susana Griso.

Pero sí que conocemos aspectos y aristas de los invitados que hacen de este un programa más allá de la mera imitación, por otro lado, siempre brillante de Reyes. Se deduce que, dados los diferentes talantes de Osborne, Griso y Reyes, no se pisarán entre ellos a los entrevistados.

El mérito de que cuaje este formato de parodia será también compartido entre el humorista y el resto del equipo de ‘Feis tu feis’, pues el montaje y el ritmo del espacio está muy influido por la sabia mezcla de ambos.

Pero sin duda, la salsa y la sal del programa la pone Reyes, y como pasa con la cocina, si no te gusta este ingrediente no te lo vas a comer. Eso sí, como la competenciafeis-tu-feis-arranca-bien-con-pablo-iglesias-pero-no-puede-con-el-belenazo-del-deluxe (el Deluxe) está resultando últimamente incomestible, quizás nos tomemos alguna taza más de este invento bienintencionado y por lo menos, original.

Los niños se meten en política

Albert-Rivera-sorprende-ninos_MDSVID20160601_0229_8Se meten o, más bien, los meten. Aprovechando que las elecciones del 26-J están a la vuelta de la esquina, Telecinco se ha sacado de la manga un formato de entrevistas a los candidatos a instalarse en La Moncloa por parte de niños salados: 26-J, quiero gobernar. Los primeros en pasar por patio de colegio moderado por Ana Rosa Quintana han sido los candidatos más jóvenes, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

Algunas de las preguntas de los pequeños entrevistadores a Iglesias no aparecerán en ningún programa electoral, como la de si tenía previsto quitar la Giralda de Sevilla en caso de llegar a la presidencia del Gobierno.

Otras sí que transitaron por terrenos políticos, como por qué se ha aliado con la izquierda más a la izquierda (la Unida) y no la del medio. Con Rivera fue tres cuartos de lo mismo.

Pero, más allá de la ternura o de la gracia que nos pueda hacer la situación, mezclar a menores sin derecho a voto y sin necesidad de estar en esa tesitura, con políticos en plena campaña ávidos de rascar votos por pantalla no es el ejercicio televisivo más pío del mundo, que digamos.

Esta ocurrencia tiene algo de perverso, inclusive. Nos quiere hacer digerir panfletos bajo el disfraz de la candidez. Con el añadido de utilizar a niños y encima disfrazar a dos pobres inocentes de mini-dobles de Iglesias y Rivera.

La Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) ya ha puesto en cuestión que menores aparezcan como entrevistadores y comentaristas políticos en este programa, y lo ha definido como “una forma de exhibirlos”, casi “como mascotas”. Cuanta razón.