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El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Entradas etiquetadas como ‘Dieta mediterránea’

Una dieta saludable también lo es para el planeta (y al contrario igual)

Planeta árbolInteresante artículo el que se publicó el otro día en la prestigiosa revista Nature que bajo el título Food choices for health and planet (Elecciones alimentarias por la salud y por el bien del planeta) viene a decirnos que los hábitos de alimentación típicamente accidentales no solo perjudican la salud de los consumidores sino que al mismo tiempo afecta de forma negativa al medio ambiente y por ende al planeta. El artículo en realidad es un análisis de un estudio publicado en la misma revista Global diets link environmental sustainability and human health en el que el título ya explica bastante bien esta relación (Los patrones dietéticos globales ponen en relación la salud humana con la sostenibilidad).

Así, dar de comer a la parte “occidentalizada” de los más de 7.000 millones de habitantes del planeta del modo y manera que al parecer les gusta comer, es decir, con una alta proporción de productos de origen animal, implica una emisión altísima de gases de efecto invernadero. Es más, la cría de ganado con fines productivos es a día de hoy la principal causa del aumento de este tipo de gases. Nada más y nada menos que el 25% de los gases de efecto invernadero es atribuible a esta práctica. Un impacto ambiental importante al que habría que sumar también el muy alto consumo de agua que requiere esta cría.

Por una parte, los autores del estudio resumen que el aumento de los ingresos y la urbanización han impulsado una transición alimentaria mundial en el que patrones de alimentación tradicionales se están sustituyendo por dietas altas en azúcares refinados, grasas y carnes. Si esta tendencia dietética sigue por el mismo camino y no se controla, se estima que para el año 2050 se incrementará en un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otra parte, tal y como es bien sabido, este cambio en el patrón dietético propicia el incremento de diversas enfermedades especialmente típicas de nuestro tiempo y en constante crecimiento: la diabetes tipo II, enfermedades coronarias y otras patologías crónicas no transmisibles que reducen de forma significativa tanto la esperanza de vida como su calidad.

En este contexto es indispensable proponer patrones dietéticos alternativos que además de los contrastados beneficios sobre la salud podrían, si la estrategia fuera asumida de forma global, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Así, el trinomio dieta-salud-medio ambiente precisa asumir estas cuestiones como un desafío global, con el fin de mejorar tanto la salud pública como el entorno en el que vivimos.

En opinión de los autores y en base a su extensa revisión de los datos actuales un cambio dietético basado en la dieta mediterránea, especialmente rica en productos vegetales frescos, frutas y productos marinos, implicaría probablemente unos mejores indicadores de salud en la población y además una gestión de los recursos planetarios más eficiente y sostenible.

Así pues, no es cuestión de decidir por qué razón habría que hacer un cambio en el planteamiento dietético general, las dos razones son positivas tanto en el plano individual como en el colectivo. Ahora solo haría falta que las administraciones e instituciones se coordinaran para el cambio. Ojalá sea, aunque no sé porqué, pero creo que el asunto, tristemente, va para largo.

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Imagen: winnond vía freedigitalphotos.net

Las claves de la Dieta Mediterránea (hagan juego señores)

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente acaba de hacer pública una información enmarcada en la estrategia “Mediterraneamos” cuyo principal objetivo es la promoción de la Dieta Mediterránea entre niños y jóvenes. Su fin, en general, de dar a conocer sus efectos beneficiosos dentro de una dieta equilibrada y como una estrategia de salud que nos es particularmente cercana (al menos geográficamente hablando).

Para ello en la edición de este año ha generado una serie de materiales dirigidos a colectivos de educación primaria y secundaria, y que puedes consultar en este enlace. Como verás se trata de mucha información presentada de forma diversa bien a los niños más pequeños o bien a aquellos más mayores.

Como casi siempre en estos casos el grueso de la información se termina aglutinando en un decálogo. Bien es sabido que no soy muy de decálogos, no entiendo muy bien esta costumbre de tener que resumir por sistema tantas y tantas cosas en grupos de 10 consejos o recomendaciones (supongo que será parte de nuestra tradición cristiana).

El caso es que entre tanta información, al final, con el decálogo, todo aparenta que la información tiende a priorizarse de una forma y no de otra, entendiendo como más importantes unos consejos que otros. En el caso que nos ocupa, por ejemplo, el decálogo dirigido a los chavales de primaria (y supongo a sus cuidadores) es este (haz click para poder acceder a la imagen):

 Claves dieta mediterránea

En líneas generales estoy bastante de acuerdo con esta información pero desde mi modesto punto de vista hay cosas que hubiera hecho de forma diferente. Por ejemplo: ordenar los consejos empezando por aquellos a mi juicio más importantes; además de hubiese puesto juntos (o directamente unando) aquellos que están intrínsecamente relacionados… y así hubiera dejado para al final los más prescindibles. O incluso habría alguno del que yo hubiera prescindido del todo y que por tanto no lo hubiera incluido… a cambio quizá de otros que sí hubiera puesto. Así pues, si de mí dependiera la elección, sin numerar, hubiera sido la siguiente:

  • Mantener un patrón alto de actividad física en el día a día. En mi opinión, eso de “realizar actividad física todos los días” suena a condena diaria, a dedicarle un tiempo per se a esa actividad física. En su lugar creo que merece más la pena incentivar el que el día a día (desplazamientos, juegos, ratos de ocio, tareas “obligadas”…) se realicen con la incorporación de actividad física. Sin hacer de menos, claro, a la práctica deportiva.
  • Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia (frutas, verduras, legumbres y frutos secos). En este sentido, la fruta fresca debería ser el postre en la mayor parte de los casos (aquí se aúnan el consejo 2 y el 8, no le veo el sentido a separarlos salvo para llegar al consabido decálogo)
  • Es conveniente hacer uso de los alimentos frescos de temporada. Este consejo (y su explicación) está en relación con el anterior, el uno ayuda al otro y viceversa, y por eso los situaría juntos.
  • Los alimentos procedentes de cereales: pan, pasta, arroz en sus versiones integrales, es conveniente que estén presentes en tu alimentación cotidiana. Eso de que estén presentes “en todas las comidas principales” y señalar al pan aparte del resto me parece un poco desproporcionado.
  • Entre los alimentos de origen animal, preferir el pescado tanto blanco como azul, las carnes magras y los huevos. No entiendo la llamada a la moderación en el caso de los huevos en base a lo que hoy ya se sabe sobre este alimento y que traté en este post.
  • La bebida por excelencia ha de ser el agua.

Y como ves me salen 6 consejos. Para mí mejor que 10. Como verás he prescindido del consejo de tomar todos los días, porque sí, una determinada cantidad de lácteos. De hecho me gustaría que alguien me dijera en qué parte de la “tradición mediterránea original” está esa matraca con los lácteos. En realidad, mediterráneo a un lado, las actuales tendencias (basadas en la evidencia) no invitan a incluir los lácteos como un alimento “indispensable” en la dieta diaria y menos cuando, tal y como suele suceder, estos se acompañan de otros ingredientes con una alta proporción de azúcares, bien porque el usuario se los añade directamente, bien por que ya vienen añadidos, bien porque se les incorpora el consabido cacao en polvo que también los incluye.

Y luego está el tema del aceite de oliva. Tampoco lo he incluido (ahora es cuando me llueven las tortas). Entiendo que el constructo “dieta mediterránea” difícilmente se puede comprender sin la incorporación de esta grasa… y me parece bien. Pero eso no quiere decir que no se pueda seguir un patrón de alimentación saludable sin él y, aunque menos tradicionales hay otras fuentes de grasa vegetal tan saludables como el aceite de oliva. Otra cosa es el sabor, ahí ya y a título personal, he de morir al palo y decir qua mí el aceite de oliva virgen extra no me lo quita nadie. Te sugiero que eches un vistazo a este post en el que se cita un ultraresumen de las principales claves de la “Dieta mediterránea” de manos de Ancel Keys, su principal ideólogo.

En resumen, tal y como mencioné en este otro post, el problema de nuestro NO seguimiento del patrón dietético mediterráneo está más en los elementos dietéticos y de estilo de vida que incorporamos habitualmente y que no le son propios (productos procesados, platos preparados, comidas independientes, sedentarismo elevado a la enésima potencia, etcétera) que en lo que nos falta por incorporar. De esta forma yo hubiera añadido un apartado en este folleto que pusiera de especial relieve a los más pequeños qué NO es la dieta mediterránea y cómo, por tanto, nos alejamos de sus salutíferas propiedades (pero claro, al final de hacerlo así “se mancillarían” algunos productores de alimentos y no creo que el MAGRAMA esté por esa labor)

Lo que más me ha gustado, eso sí, son las cuatro líneas que se dedican al final para aclarar que

“Dieta mediterránea” no es solo una forma de comer: La Dieta Mediterránea en realidad es una forma de vivir.

Si te ha gustado esta entrada te invito a que consultes:

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Nota: Quiero agradecer una vez más a Guillermo parís (@waltzing_piglet) el hacerme partícipe de este tipo de informaciones.

La redención nutricional del huevo como alimento

huevos 2La historia del huevo como alimento siempre me ha recordado a la de esos dramas penitenciarios en los que se descubre, pasada una buena pila de años, que la persona que se tenía encerrada en la cárcel era inocente del crimen que en su día se echó a sus espaldas. Posteriormente, descubierto el pastel, disculpas, indemnizaciones, perdones y demás… eso en el caso del presidiario erróneamente condenado; pero en el caso de un alimento ¿en qué tipo de indemnización se podría pensar con el fin de compensar esa mala fama que un día se ganó injustamente?

La historia

El particular calvario del huevo comenzó allá por la década de los 70 del pasado siglo XX cuando se empezaba a juguetear con su culpabilidad en relación con la enfermedad cardiovascular. Así, el papel de las grasas y más en concreto el del colesterol en este tipo de enfermedades fueron los primeros indicios de la catástrofe en ciernes. En mi opinión este negativo clima hacia todo lo que tuviera grasa o colesterol se generó a partir de una incompleta lectura del archiconocidísimo Estudio de los siete países y sus secuelas. De esta forma y en cierta medida muchos alimentos fueron los que empezaron a sufrir los efectos de la ignominia nutricional, algunos se acordarán: desde el pescado azul hasta incluso el aceite de oliva (exculpados posteriormente con mayor o menor agilidad) pasando, como no, por el huevo. Pero no fue hasta 1973 cuando se dio a conocer la fatídica sentencia que hacía descender a los infiernos a este último alimento.

En aquel año la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón) recomendó limitar la ingesta de huevos a un máximo de tres por semana. Esta sentencia recomendación fue acogida con bastante entusiasmo por la mayor parte de responsables sanitarios y terminó por calar muy hondo entre la población general; hasta el punto que a día de hoy aun hay quien sigue haciendo buenas las recomendaciones de 1973.

Afortunadamente, con el tiempo, las aguas vuelven a su cauce aunque para ello y en el tema de los huevos haya tenido que mediar un pedazo metaanálisis para dejar las cosas bastante claras al respecto de cuánto malo es para nuestra salud cardiovascular el consumo de huevos. No deja de ser una historia más ejemplificada en el post “La maleta de Asimov, o por qué lo que ayer era bueno hoy es malo (y viceversa)

En la actualidad

En este estudio Egg consumption and risk of coronary heart disease and stroke: dose-response meta-analysis of prospective cohort studies (Metaanálisis dosis-respuesta de estudios prospectivos sobre el consumo de huevo y el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular), se concluye, de forma resumida, que no se ha hecho evidente una relación entre el consumo de un huevo al día y el aumento del riesgo cardiovascular en comparación con la ingesta de un máximo de tres huevos a la semana. Sea todo esto dicho en relación a la población sana. Es importante hacer esta aclaración ya que el mismo estudio encuentra que entre el colectivo de personas diabéticas los datos de este análisis sugieren una asociación positiva entre un mayor consumo de huevo y el riesgo de enfermedad coronaria.

Lo cierto es que, al final, el valor de la colesterolemia de una persona en concreto depende de muchos factores, entre los que la presencia de colesterol en la dieta parece que no es el más determinante. Así, buscando entre los responsables dietéticos de la colesterolemia es preciso volver la vista hacia las grasas saturadas y los ácidos grasos del tipo trans. Pero además de estos elementos dietéticos hay otros que van a condicionar la cantidad de colesterol en nuestra sangre, entre ellos y principalmente, los factores genéticos, el peso corporal y otros hábitos de vida (en especial los referentes a la actividad física y al tabaquismo)

Y, en el caso del huevo, es cierto que este aporta no poca cantidad de colesterol, en torno a los 200 mg por unidad, pero al mismo tiempo aporta un bajo contenido en ácidos grasos saturados y alto en aquellos poliinsaturados. Una relación más que positiva para no terminar por afectar de forma sensible los niveles de colesterol en sangre.

Sea como fuere el 17 de enero pasado la Fundación Española del Corazón terminó por hacer pública una nota de prensa en al que se terminaba por indultar el consumo de huevos, al menos en lo que respecta a las anteriores y más restrictivas recomendaciones, y lo hacía de la siguiente forma:

La Fundación Española del Corazón no considera necesario restringir el consumo de huevos en la dieta de las personas sanas

Así lo entiende y lo comparte un servidor, mientras esa “no necesidad de restricción” no se entienda como una “barra libre” de huevos ya que, bien entendida, una adecuada planificación dietética no implica “barras libres” de nada. Y si en algún grupo de ealimentos es preciso poner el acento a la hora de promocionar su consumo, es sobre el de aquellos alimentos de origen vegetal e integrales, tal y como se pone de relieve en esta entrada.

En relación con este tema quizá te interese consultar:

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Imagen: nixxphotography vía freedigitalphotos.net

 

Las 10 “dietas” de mayor crecimiento en Internet en España en 2013

Stuart Miles vía Freedigitalphotos.net

Stuart Miles vía Freedigitalphotos.net

Comentaba el otro día el habitual Top-five de los peores planteamientos dietéticos para perder peso que la Asociación Británica de Dietética publica periódicamente a finales de año. Al final, en algunos comentarios tanto en Twitter como en este medio se preguntaba a resultas del post si se podría hacer un Top-five similar pero en España. Yo la verdad no me veo capaz… de dejarlo solo en cinco y menos teniendo en cuenta que habría de explicar primero qué criterios he utilizado para ello, para lo cual creo que además me faltarían herramientas, es decir datos objetivos.

En cualquier caso Javier Salas, un periodista con un perfil más que interesante en Twitter (@javisalas) y cofundador de la recomendable web Materia, me hizo llegar este listado referente a las 10 busquedas con mayor crecimento en internet conteniendo la palabra dieta. Es preciso aclarar que no son, o no tienen porqué ser las búsquedas más populares, son las que más han crecido en este último año.

El listado incluye desde búsquedas referidas a dietas milagro a otras búsquedas en las que la palabra dieta no está circunscrita (al menos de forma intrínseca) al tema de las dietas milagro. Veamos cuáles han sido las búsquedas en internet que más han crecido este 2013 conteniendo la palabra dieta, de más a menos:

Primer puesto

Dieta macrobiótica: Un planteamiento dietético que mezcla ciencia (poca) con abundantes sinsentidos (muchos) y basa el modelo de alimentación ideal en el principio de equilibrio ying-yang. Ya adelanto que no soy ningún experto en el conocimiento de este tipo de planteamientos, así que si quieres saber un poco más te sugiero que mires esta entrada de la Wikipedia o que preguntes a Isabel Preysler.

Segundo

Dieta mediterránea: Evidentemente esta es una de esas búsquedas que no está vinculada al seguimiento de una dieta milagro. Tampoco sé muy bien qué tipo de dieta sería esta, ya que a pesar de lo que yo entiendo por dieta mediterránea no todo el mundo lo tiene igual de claro. De hecho lo que yo pienso de la misma tampoco lo tengo muy seguro. Si quieres conocer un poco más de la dieta mediterránea te sugiero que te leas este monográfico por capítulos que publiqué el pasado verano.

Tercero

Dieta del ayuno: Es difícil explicar, por no decir imposible, que es la “dieta del ayuno” ya que hay diversas variantes… ayuno dentro de unas determinadas horas de un día, ayuno a días alternos o seguidos en una misma semana, etcétera. Pero como ves, así, sobre el papel, no suena muy atractivo. Hice un post en su día sobre la dieta de las 8 horas que podría aplicársele.

Cuarto

Dieta de la alcachofa: Aaaaay, esta sí que sí. Esta sí que sí da guerra y mira que es más vieja que mear contra la pared, parece mentira que décadas después de su inicial planteamiento a base de capsulitas y ampollitas, siga dando el mal que da (que no te engañe el título, porque de alcachofas nada de nada). Es más, lo que me llama la atención es precisamente que haya crecido tanto como para estar en este Top-ten. Quizá me quedé corto en su día cuando abordé sus planteamientos en el blog y la tildé de la madre de las dietas milagro (en España, me refiero). En fin, ver para creer.

Quinto

Dieta Del Delfín: En sentido contrario, esta sí que no me extraña que haya crecido tanto como para estar en este listado. Ahora bien, sus planteamientos son de risa (como la de estos salados cetáceos). Sobre sus planteamientos tienes un resumen en esta entrada, aunque te recomiendo que empieces por esta introducción.

Sexto

Dieta Bonn Appétit: Aquí me han pillado (ahora es cuando me ves corriendo a Google a investigar que tipo de dieta es esta). ¡Aaaay sí! ahora que lo veo me acuerdo, el planteamiento adelgazante de Jean-Michel Cohen, el acérrimo y galo enemigo de Dukan. Lo cierto es que no he leído demasiado de este planteamiento, pero de lo que sí me acuerdo es que ponía el acento en dos elementos. El primero en ser un plateamiento dietético más o menos equilibrado (me refiero a la proporción de macronutrientes: grasas, hidratos de carbono y proteínas) y, el segundo, en el disfrute en la mesa de las recetas propuestas. Sin embargo, la primera entradilla que me ha ofrecido el buscados de Google empieza mal o al menos con algo que no me gusta nada: “La dieta Bon Appétit para adelgazar rápido y barato con Jean-Michel Cohen”. Ya ves, promesas de rapidez, seguridad y precio… elementos los dos primeros prohibidos en la publicidad de este tipo de servicios con pretendida finalidad sanitaria. En contraposición, lo mejor de este tema, a mi modo de ver, radica en el no plantear fases, ni periodos de duración de la dieta, sino establecer el modelo dietético como un cambio vitalicio saludable.

Séptimo

Dieta enzima prodigiosa: Que decir ya que no se haya dicho de este despropósito ¿dietético? En fin, te dejo con la entrada que hice al efecto (no dejes de leer las otras que hay de otros autores al final del post)

Octavo

Dieta Thinking: Había oído hablar vagamente del tema, pero no demasiado. Puede tratarse de un abordaje más o menos original y diferente de estas cuestiones del adelgazamiento, centrado al parecer más en especial en las cuestiones psicológicas que nos pueden hacer terminar comiendo mal. Une psicología, el famoso coaching (un poco demodé a estas alturas) ejercicio físico y nutrición. Buenos planteamientos en principio pero tengo que decir esto porque si no reviento: me mosquea que entre tanto equipo del “Método Thinkingno haya ni un solo dietista-nutricionista… un montón de psicólgos, personal trainers, licenciados en derecho y empresariales, un par de médicos, una licenciada en nutrición, pero ni un solo dietista-nutricionista. Lo considero un desacierto y un punto para mejorar. Aparte de estas cuestiones “menores” me molesta mucho la utilización en su web de testimonios “reales o ficticios” para dar credibilidad al método (que además vuelve a ser ilegal), así como al parecer ofrecer una garantía de éxito.

Noveno

Dieta Gourmet: Tampoco la conozco demasiado. Sus planteamientos están recogidos en un libro que no he tenido la oportunidad de contrastar. No obstante sé de boca de su autora, la médico Ana Luzón, que se trata de ofrecer una serie de herramientas para adelgazar alejada de las dietas milagro al uso, poniendo el acento en el disfrute de lo que se come, mientras se hace forma “equilibrada”. Ahora bien, como digo, no puedo decir en base a qué se establece ese equilibrio, ni como se articula.

Décimo

Dieta Smart: Su presencia en este listado es otra de las sorpresas para mí. Conocí el libro “la dieta Smart” en 2012 y por lo que sé ha pasado sin pena ni gloria. Está escrito por la Dra. Reina García Closas y no coincido con sus planteamientos dietéticos. Básicamente altos en proteínas y con una estrategia de dietapor fases” (para mí un error), con listados de alimentos permitidos y prohibidos en cada una de esas fases, con más instrucciones que un sumbarino nuclear (es decir, nada claro y menos para un profano en la materia) y también poniendo el acento en su publicidad sobre su garantía de eficacia. Y me da igual que el libro esté prologado por Walter C. Willett, a mí ni me convence, ni me gusta.

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En resumen, ¿con qué me quedo? pues posiblemente con la mezcla de la parte buena de aquellos planteamientos que no sean, en mi opinión, abiertamente malos. Y aquí hoy ya he dejado buenas pistas.

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La conquista del estilo de alimentación americano

samandale vía freedigitalphotos.net

samandale vía freedigitalphotos.net

Antes de empezar déjame que aclare que con este título EEUU se come todo el marrón, pero es lo que hay. Si bien no sé en qué medida tienen “la culpa”, lo que sí está claro es que tienen mucha; como digo, puede ser que toda.

Sé que el público lector de este blog tiene un rango de edad muy variopinto pero yo, o sea su autor, ya tiene una cierta edad y por lo tanto una cierta perspectiva sobre cómo han cambiado las cosas de un tiempo a esta parte.

Empezaré confesándome. En mi más tierna infancia y adolescencia abrazaba y perseguía de todo aquello que tuviera una especie de aura del tipo american way of life. Lo americano triunfaba, y a mí y a tantos otros este tema nos tenía francamente abstraídos. Y que mejor forma de demostrarlo que vivir como ellos y por supuesto comer como ellos. Por ejemplo, a principios de los ’80, cuando un servidor contaba cerca de 12 años, pisé un Burger King por primera vez, fue todo un hito, una experienciaque que aun guardo fresca en mi memoria. Fue en Benidorm, estábamos de vacaciones y no quiero ni pensar la tabarra que les debí dar a mis padres hasta que conseguí que me llevaran. Verse allí molaba, era guay, cool.

Otro ejemplo, la Cocacola, siempre en botella de vidrio y de litro. Era todo un icono que se abría en ocasiones especiales y se bebía como un elixir de felicidad, ya sabes, la chispa de la vida, y al mundo entero quiero dar un mensaje de paz y todo eso… Encargar o comer pizza era toda una declaración de estilo… de estilo americano. Ya ves; pero era ése estilo al que muchos de mi generación aspirábamos.

Hoy todo ese estilo ya se ha popularizado tanto que no tiene mayor sentido eso de jugar a hacer lo que hacían (y en no poca medida siguen haciendo) los americanos. Hacemos “lo normal” y eso quiere decir, hacer lo mismo que ellos: nos hemos americanizado. O si lo prefieres nos han Cocacolonizado tal y como decía en esta entrada que te sugiero no dejes de leer.

Un americano a roma

En mi descargo puedo argumentar que nuestras aspiraciones eran el resultado de una intensa campaña publicitaria general que, con indudable éxito, nos vendía ese modus vivendi tan deseable al menos en apariencia. Y tengo ejemplos, ya que si bien lo que hasta aquí he relatado es fruto de mis particulares vivencias, en el vídeo de abajo tienes una muestra de lo que te quiero decir pero en la Italia de 1954. En la película Un americano a Roma dirigida e interpretada por Alberto Sordi (traducida como “Un americano… de Roma”) se relata en tono de humor la vida de Nando Moriconi, un joven romano obsesionado con todo aquello que oliera a americano. En esta peli merece la pena destacar la escena en la que Nando se enfrenta al momento de la comida y repudia todo aquello que le liga a sus raíces italianas (Maccheroni, maccheroni, questa è robba da carrettieri) y prefiere (al menos al principio) los alimentos típicos americanos. Te dejo con el vídeo y a continuación la traducción, más o menos, del monólogo.

¡Macarrones!… macarrones, esto es un alimento para vagos, yo no como macarrones, yo soy americano soy… ¡vino tinto! yo no bebo vino tinto… sabéis que soy americano y los americanos no beben vino tinto ni tampoco comen macarrones… los americanos comen mermelada, mermelada… ¡es una cuestión de ser americano! Yogurt, mostaza… es por estas cosas que los americanos les ganaron a los apaches, ellos luchan contra los indios… los americanos no beben vino tinto ¡beben leche! Por eso no se emborrachan, ¿habéis visto alguna vez un americano borracho? Yo no he visto nunca un americano borracho… ¡los americanos son fuertes! Joder, por eso no se puede luchar contra los americanos! Los americanos comen mermelada, mermelada… macarrones… mecagüen la mar. Yo os desprecio macarrones… Vosotros que me miras con esa cara intrépida que parece la de un gusano… macarrones… esto es asunto de americanos, ¿lo veis? Yogurt, mermelada, mostaza… ¡la mostaza! Cómo sino sin la mostaza… un poco de leche, ¡estas son las cosas que comen los americanos! ¿lo veis?: cosas sanas, con sustancia… macarrones…
¡Qué guarrada!… los americanos… ¡oh, los macarrones! me habéis provocado y ahora os voy a destruir… os voy a comer. Esto se lo damos al gato (leche), esto se lo damos al ratón (yogurt) y con esto matamos los chinches (mostarda) y yo bebo leche [y le arrea un lingotazo al vino tinto]. Soy americano ¡oh… gusanos yo os como!

Si bien mis inclinaciones infanto-adolescentes eran las que te he contado, hoy reniego (tal y como lo termina por hacer Nando al final de la escena). No diré que no bebo Cocacola nunca, ni que jamás piso una franquicia  de hamburgueserías, porque mentiría. Pero desde hace mucho tiempo, a diferencia de hace unos cuantos años, procuro hacerlo lo menos posible. El caso es que otra de las cosas que han cambiado, y aquí quería llegar yo hoy, es que si bien hace años había que casi que buscar y forzar este tipo de hábitos alimentarios hoy lo que resulta verdaderamente difícil es sortearlos. No creo que en este instante estés donde estés, estés a menos de 10 minutos de cualquier cadena de hamburgueserías, que no puedas pedir una pizza por teléfono o que no puedas adquirir una lata de refresco en la típica máquina de vending en menos de 5 minutos. ¿Quieres ver a lo que me refiero con un ejemplo de publicidad?. Pues mira este vídeo


Tal y como comentaba en esta entrada nos alejamos con pasos de gigante de nuestro, más o menos original y tradicional estilo de vida mediterráneo. Con el agravante de que como seguimos estando en España seguimos creyendo que ese estilo sigue siendo mediterráneo. Pero va a ser que no: tomarse una pizza prefabricada en Ibiza en la orilla del mar está más cerca del estilo americano que del mediterráneo, y más si repites a menudo ese mismo tipo de conductas (estés donde estés) y la acompañas de un refresco.

Así pues, si cara al año que viene (y al que viene, y al que viene, al que viene…) quieres hacer algo para mejorar tu alimentación trata de hacer las cosas mejor, de comprar las materias primas que luego vayas a comer, de cocinar, de disfrutar de la mesa y de incluir muchos más alimentos vegetales frescos y de temporada (verduras, legumbres, hortalizas, frutas, cereales integrales, frutos secos…) al tiempo que aparcas aquellos otros alimentos más procesados o listos para comer.

In memoriam Ancel Keys (padre de la “dieta mediterránea”)

Ancel KeysHoy, 20 de noviembre, se cumplen 9 años del fallecimiento de Ancel Keys (26 de enero de 1904 – 20 de noviembre de 2004) apenas dos meses antes de poder cumplir 101 años. Por eso he querido acercar hasta este blog algunos documentos multimedia que no son fáciles de encontrar así a botepronto y que ponen de relieve los principales hitos de su carrera como científico. Una especie de, digamos, tributo.

Considerado por muchas personas como un faro en la investigación epidemiológica de las enfermedades cardiovasculares de mediados del SXX (y para otras, también es cierto, no tan bien considerado), el nombre de Ancel Keys es muy poco reconocido en la actualidad entre la opinión popular. Sin embargo, su legado está diariamente en boca de casi todos. Me refiero en especial a la “dieta mediterránea”; por no hablar de sus aportaciones en el terreno de la alimentación militar con las conocidas raciones de campaña (a día de hoy se sigue utilizando una evolución de su primigenia propuesta) o sus iniciales estudios y publicaciones científicas sobre los efectos de la inanición.

En mi opinión, sin perder la perspectiva del tiempo transcurrido y los avances en este terreno durante los últimos años, creo que le debemos mucho a este señor. Fue el primero en tomar cartas en el asunto sobre la nueva epidemia que irrumpió con fuerza a mediados de SXX en las sociedades más occidentalizadas, me refiero a las enfermedades cardiovasculares y a su relación con los estilos de vida, más en concreto de alimentación y actividad física. Pero como decía antes, además de esta cuestión, conocida por el llamado “estudio de los siete países” y por la “dieta mediterránea”, la producción científica de Ancel Keys fue muchísimo mayor.

Los vídeos que a continuación voy a enlazar no están disponibles en youtube y por lo tanto no es posible ponerlos directamente en el post (al menos yo no los he encontrado). Así pues, si quieres verlos tendrás que pinchar en el enlace y reproducirlos en la página de origen (todos alojados en la web de la Universidad de Minnesota y por tanto en inglés y sin subtítulos. Afortunadamente creo que se entienden bastante bien)

1. Para comenzar, aquí tienes un vídeo sobre la vida de este científico, una semblanza que recorre en poco más de media hora los principales hitos de su carrera: el tema de las raciones de campaña, el estudio de la inanición, sus comienzos en el laboratorio de higiene fisiológica de la Universidad de Minnesota y por supuesto aquello que le ocupó gran parte de su vida como profesional, el estudios de los siete países.

2. Interesante también este documental de 1953 de la CBS titulado The Search (“La Búsqueda”) en referencia las investigaciones realizadas en la época tras la causa de las enfermedades coronarias y de la obesidad con la mirada puesta en la prevención (no te pierdas los medios de la época para determinar la composición corporal). Su duración es de 25 minutos.

3. Ya metidos harina este enlace te lleva a un vídeo para conocer los orígenes, desarrollo y conclusiones del conocido “estudio de los siete países”. Todo ello a partir de un documental titulado Between the olives and the grapes: on the trail of heart attaks (“Entre aceitunas y uvas: tras la pista de los ataques al corazón”) que dura apenas 6 minutos. Recuerda… una de las claves de aquella población con tan buena salud, además de su característica alimentación, era que no paraban quietos a lo largo del día, es decir, que hacían mucha actividad física. Te lo digo para ir centrando el tema de la “dieta mediterránea”.

4. A modo de curiosidad, este otro enlace nos muestra el desarrollo del estudio piloto (1957) conducente a la realización posterior del, otra vez, “estudio de los diete países”. Su duración es de cerca de 12 minutos.

5. Y por último, un vídeo en el que la Universidad de Minnesota con Henry Blackburn (mano derecha de Ancel Keys en sus investigaciones) como maestro de ceremonias, homenajea a este por su dilatada y prolífica carrera científica. Especialmente entrañable la última parte.

Si quieres conocer un poco más acerca de los orígenes, mitos y controversias de la dieta mediterránea, te sugiero que eches un vistazo a estas entradas publicadas el pasado verano:

Me despido no sin antes volver a recordar las palabras del mencionado Henry Blackburn:

Realidad-dieta-mediterránea1

Descanse en paz Ancel Keys.

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Imagen: http://content.time.com/time/magazine

‘Mediterraneamos’: inspirando a los jóvenes en la dieta mediterránea

RapUna nueva campaña institucional trata de acercar la dieta mediterránea, en esta ocasión a los más jóvenes. ‘Mediterraneamos’ es su nombre y pretende dar a conocer y vincular el típico patrón dietético mediterráneo a un grupo de edad bien concreto, aquel entre 13 y 16 años tal y como se puede ver en su página web. Cuenta con el asesoramiento de la Fundación Dieta Mediterránea y el apoyo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

En esencia se trata de promocionar unos adecuados hábitos dietéticos y de estilo de vida entre la población de educación secundaria a partir del seguimiento de los preceptos más básicos de la dieta mediterránea. Así, invita a los chavales a conocer y hacer uso de este planteamiento dietético.

Además, el plato fuerte de la campaña se centra en la promoción de un concurso de vídeos en los que, en clave de rap, los chavales puedan dedicar sus particulares odas a la dieta mediterránea.

Hasta aquí todo bien… o casi bien, porque hay algunas cosas con las que no coincido demasiado, y otras con las que disiento completamente. No me gusta el tema del haber escogido el estilo rap cuando esta es una opción cerrada. A parte de que me parece que a todo el constructo mediterráneo el rap le cae como a un Cristo dos pistolas. Pero pasando por encima de esta apreciación personal (allá cada cual con sus fobias y filias) creo que hubiera sido una mejor idea, con más posibilidades, el que el tema musical hubiera estado abierto a otros estilos, no solo el del mencionado rap. Ellos sabrán.

Otra de las cosas que a mi parecer no están bien hechas es que en la web se diga que se pueden visitar los perfiles de esta iniciativa en canales como Facebook, Tuenti y YouTube; sin embargo me costó Dios y ayuda encontrar la página en cuestión en Facebook ya que esta está asociada a la del MAGRAMA y con la palabra “mediterraneamos” en Facebook no se obtiene ni un solo resultado. En cualquier caso, por si la quieres, la tienes aquí. En lo que respecta a Tuenti, no puedo decir nada, como no soy usuario no puedo entrar; y en cuanto al canal en YouTube a día de hoy solo está el rap promocional y no hay, tal y como se anunciaen la web ninguna “información divertida e interesante sobre la Dieta Mediterránea”.

Pero lo que me parece un despropósito superlativo es el enlace que puedes encontrar en esta página de la web ‘mediterraneamos’ (ver nota de actualización al final de esta página). En ella se encuentra un vínculo que te sugiere la posibilidad de recibir más información sobre la Dieta Mediterránea y te conduce a una página de la Fundación homónima… ¿Y que encontramos en esta página? Pues nada más y nada menos que las 10 recomendaciones básicas, repito, básicas, de la Dieta Mediterránea. Incluida entre ellas la número nueve, que dice textualmente:

El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.  El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas.

El agua es fundamental en nuestra dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud consumiéndolo con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.

A ver, que yo me entere… ¿se les está lanzando a los jóvenes entre 13 y 16 años el mensaje de que el vino “debe tomarse con moderación y durante las comidas y que el vino es un alimento tradicional en este planteamiento dietético con diversos efectos beneficiosos”?

Me temo que en este punto han metido la pata. Cuando no, además, han traspasado una bien delimitada linea roja, es decir, el haber incurrido en una soberana ilegalidad al promocionar (ni tan siquiera de forma subliminal) el consumo de vino entre menores de edad. Dejando de lado el tema del rédito final sobre la salud en términos de riesgo/beneficio que tiene asociado el consumo de vino aunque sea en cantidades moderadas (algo que yo tengo muy claro) creo que promocionar esta “recomendación básica” entre la población objetivo no es de recibo y además opino que es ilegal.

En mi opinión, ‘mediterraneamos’ parte de una buena iniciativa, pobremente promocionada e implementada y con terribles errores. A mí así no me gustan las cosas. Señores del Ministerio y de la Fundación, están a tiempo, así que por favor, rectifiquen. Rectifiquen.

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Actualización de última hora: Apenas 12 horas después desde la publicación de este post, el Ministerio de Agricultura, Alimentación  y Medio Ambiente o la Fundación Dieta Mediterránea, o los dos al alimón, han cambiado el enlace de la discordia y, ahora el vínculo aludido te redirige a otra página en la que no se hace mención alguna al consumo de vino entre jóvenes de 13 a 16 años (afortunadamente) que es lo que habrás visto. El enlace que estaba y ahora no es este de aquí. Agradezco al MAGRAMA y a la Fundación Dieta Mediterránea su rápida y acertada rectificación.

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Imagen: photostock vía freedigitalphotos.net

La dieta de las españolas a examen: pocas buenas noticias

Pizza mujerSi se pudiera expresar en términos de aprobado, suspenso, sobresaliente y demás el patrón alimentario de las mujeres que habitan en el sur de España, sería calificado de aprobado justito, cuando no de suspenso.

Al menos estas son las conclusiones que saco a tenor de los artículos que se están publicando en diversas revistas de reconocido prestigio sobre una serie de estudios llevados a cabo en la Universidad de Granada. Así, según se puede leer en la página de la mencionada universidad, se ha puesto de relieve que la población femenina española, con independencia del grupo de edad, consume un 15% más de proteínas de la cantidad recomendada.

En este sentido llueve sobre mojado y se vuelve a ratificar una característica que ya mencioné en esta entrada a tenor de la adelgazante e hiperproteica era alimentaria en la que actualmente vivimos. En su descargo, en el de las mujeres me refiero, citar que este dato, muy probablemente se reproduzca en el mismo sentido en al caso de los varones. Ya sabemos eso de “mal de muchos…” En fin.

A mi modo de ver es motivo de una mayor preocupación el grupo al que pertenecen aquellos alimentos que más energía aportan en la dieta de estas mujeres, es decir, en qué alimentos se introduce tanta proteína en la dieta. Así, la principal fuente de energía en la alimentación de las niñas y adolescentes procede de alimentos precocinados; y de los productos cárnicos en el caso de las mujeres adultas. Sin embargo, en el caso de las mujeres de más de 50 años la principal fuente de energía la aporta el pan (lo que, por mucho que esté de moda este alimento, me ha llamado poderosamente la atención).

Pero tal y como diría superratón, “no se vayan todavía, aún hay más”… resulta que la actual dieta difícilmente o a duras penas superaría el examen de adecuación mediterránea (te recuerdo que estamos hablando de población que vive en el sur de España). De esta forma los autores del estudio sostienen que el patrón dietético de estas mujeres a duras penas cumple con el 50% de las características de la dieta mediterránea, y que este seguimiento aumenta a medida que aumenta el grupo de edad observado. ¿Te suena esta entrada en la que ponía de relieve cómo se nos llena la boca a la hora de hablar de dieta mediterránea pero que estamos bastante alejados de su cumplimiento? Pues eso. Por no hablar de nuestro querido Manolo… que vendría a ser lo mismo más o menos.

Otros resultados de estos estudios que ratifican de alguna forma mis apuestas y sobre las que no tenía más datos que la propia experiencia es que es el grupo de mujeres de menos de 32 años y que se quedan embarazadas por primera vez es el que más se preocupa más por su alimentación y termina teniendo el mayor patrón de adecuación mediterráneo. Supongo, y esto es lo que he observado no pocas veces en mi consulta, que el estado de buena esperanza de estas mujeres les hace ser más conscientes por los elementos que afectan a su salud y, claro está, la de su futuro hijo o hija.

Para mí, estos estudios son una buena radiografía de este colectivo a la hora de constatar una realidad que más o menos ya conocíamos o bien sacando a la luz una serie de interesantes datos con los que poder llevar a cabo futuras campañas de intervención.

Si quieres, puedes leer en este enlace la nota al completo en la web de la Universidad de Granada. En ella encontrarás las referencia a los estudios en cuestión.

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Post data: He creado una página en Facebook en la que podrás seguir día a día este blog. Además, en dicha página podrás seguir mis comentarios personales y otras cuestiones que, por la razón que sea, no tengan cabida en este blog. Si quieres puedes pinchar en el “Me gusta” que hay al principio de esta entrada arriba a la derecha, justo debajo del “seguir mi perfil twitter, en el que evidentemente también serás bienvenido. Te espero! :)

Imagen: marin vía freedigitalphotos.net

A la espera de la nutrición personalizada tenemos… dieta mediterránea

Leía el otro día una entrevista que le hacían a José María Ordovás en la sección ‘La última’ del periódico Heraldo de Aragón (del 18 septiembre). Con motivo de su paso por el 20º Congreso Internacional de Nutrición que tuvo lugar la semana pasada en Granada y a colación evidentemente del reciente lanzamiento de su libro “La ciencia del bienestar”.

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Me gustó mucho, dejando algunas perlas de sabiduría sobre las que creo todo el mundo debiera tomar buena nota. Apuntes racionales, sabios consejos, que no por lo evidente dejan de hacer necesario el recordarlas de tanto en tanto. Máxime si vienen de la mano de tan notable y reconocida figura mundial en las cuestiones que muchas veces ocupan temática en este blog.

En especial, me llamó la atención la pregunta con la que se cerró tal entrevista y, claro está la respuesta del Sr. Ordovás.

P: A la espera de la nutrición personalizada ¿hay alguna pauta genérica que sirva como base para nuestra alimentación?

R: Seguir la dieta mediterránea, con su gran variedad de productos, y a la cabeza su aceite de oliva, en concreto el virgen que es el que contiene todos los componentes saludables que hemos encontrado. Esta dieta le va bien a todo el mundo: a unos mucho mejor que a otros, pero a todos bien. Ahora a los alimentos les exigimos que nos hagan más listos, más guapos, más altos… Les estamos pidiendo más de lo que en realidad están preparados para hacer, que es mantenernos sanos.

¿Lo ves? algo tan “sencillo” como seguir la dieta mediterránea (y esta vez no voy con segundas). Algo que si lo entendemos bien, más o menos como lo puse de relieve en esta entrada (leer la “síntesis”), nos puede resultar muy beneficioso. En especial si nos dejamos de tanta zarandaja (leer penúltimo párrafo), tanta descontextualización y tanto nutricionismo. Dieta mediterránea y punto.

Que sí, que la  carga genética y también la epigenética están ahí; pero más como una esperanza de futuro que como una realidad práctica. Una futura esperanza que muchos sistemas comerciales (una vez más) nos están haciendo creer que es una realidad a día de hoy (desde hace unos cuantos años). Dicho esto, también habremos de ver en qué queda, aunque un servidor tiene depositadas unas especiales expectativas a estas líneas de investigaciones.

Todo el mundo sabe que nacemos con una cierta variabilidad interpersonal a la hora de hacer frente a distintos tipos de dietas y, más en concreto, en la forma que nuestro organismo va a reaccionar a cada modelo dietético. Pero lo bueno es lo bueno y poco más se puede decir. Me explico, en la misma entrevista el Sr. Ordovás lo expone de forma primorosa:

Si practicas unos hábitos de vida saludables, aunque tu carga genética te predisponga a la obesidad o a la diabetes, consigues planchar las arrugas que tienes en tu genoma de manera que ya no aparecen. Si empiezas por buen camino y lo sigues puedes cancelar todo ese riesgo añadido. Pero al nacer no venimos con el libro de instrucciones y no sabemos qué gasolina nos tenemos que poner. Si te pones la mejor gasolina vas bien independientemente de tu genoma, pero si a un motor que está un poco cascado le añades combustible de mala calidad, no te va a durar mucho. Lo mismo ocurre con nosotros.

Me parece que está suficientemente claro. Así pues, vamos a dejar de preocuparnos por los aditivos (los nutrientes en este caso) y vamos a ponernos la mejor gasolina que a día de hoy sabemos que tenemos a nuestra disposición. Y esa gasolina, ya lo he mencionado antes, es la dieta mediterránea. Lo dice uno de los mayores expertos del mundo (por no decir el más) en nutrigenómica y así me parece que es. Más claro agua.

Nota bene: Debería ser innecesario recordarlo a estas alturas, pero no me resisto: el papel de la actividad física en la “dieta” mediterránea es tan o más importante que el papel de los alimentos.

 

‘No seas pesado’ un mal planteamiento de Telecinco

Sobrepeso

El pasado sábado dio comienzo en Telecinco un reality cuya esencia consiste en observar las andanzas de un grupo personas aquejadas de obesidad a la hora de enfrentarse a un tratamiento adelgazante de la mano de un equipo multidisciplinar especializado en las diversas áreas implicadas.

En esta entrada me centraré en la sección ‘No seas pesado’ del programa ‘Abre los ojos y mira’, un espacio que aparte del reality en sí, de momento, no ha sido muy bien acogido por la crítica de las “cosas televisivas” en las que, desde luego, yo no me pienso meter. Me centraré solo en el reality y la forma de plantearlo, siempre con el ánimo de hacer una crítica constructiva y con la intención de que estas cosas mejoren en futuros programas de similar temática (de esta o de cualquier cadena).

Antes de continuar es preciso que un servidor haga una declaración sobre posibles conflictos de intereses: dos semanas antes de su arranque, la productora La fábrica de la tele contactó conmigo para ofrecerme la posibilidad de participar como dietista-nutricionista (tal y como me consta se ofrecio a otros). Ya en el transcurso de la conversación telefónica, y con una escasa información sobre el programa ofrecida con cuentagotas, tenía dos cosas claras y así se lo hice saber a mi interlocutor:

  • No participaría bajo ningún concepto ni por el incentivo que fuera en un programa en el que la pérdida de peso alcanzada por los concursantes en cualquier periodo de tiempo fuera uno de los criterios que marcaran las posibles expulsiones.
  • Que más allá de que finalmente fuera o no fuera yo la persona escogida, que por favor, por favor… por favor, se preocuparan porque fuera un dietista-nutricionista la persona encargada de dirigir los aspectos dietéticos.

Tras una amable y larga conversación, a las pocas horas, me enviaron por correo electrónico una invitación para realizar una entrevista personal. A pesar de mis reticencias (reality, Telecinco, etc.) manifesté mi intención de acudir a la entrevista. Una entrevista que no tuvo lugar porque al día siguiente me comunicaron que “la dirección” ya habían contactado con una persona que les había encantado y que, por tanto, ya tenían a la persona para cubrir ese apartado del programa.

Pues bien, con la tranquilidad de no estar en directo, el sábado me instalé cómodamente en el sofá de casa para poner Telecinco y comprobar de qué iba exactamente el programa en cuestión. Lo cierto es que quedé bastante desencantado. Y estas son mis tres razones fundamentales:

  • Quedó más que claro que la pérdida de peso sería el primer criterio que marcaría las nominaciones de los concursantes. El que menos pierda obtendrá una nominación directa. Mal.
  • El trabajo con el que la psicóloga del equipo empezó a intervenir con los concursantes fue, desde mi punto de vista, deplorable.

Y ahora, también desde mi perspectiva, te explico estas razones:

El tratamiento de la obesidad es una labor francamente compleja. Pero si en algo hay un consenso más menos unánime entre la comunidad científica a la hora de abordar cualquier tratamiento serio, es que este no se ha de basar nunca en la magnitud del peso alcanzada, tal y como señaló en 2009 la American Dietetic Association. De nada sirve perder tropecientos kilos en seis meses si a la vuelta de dos años se pesa igual o más que en la actualidad. El abordaje multidisciplinar del adelgazamiento ha de centrar sus metas en el cambio y mantenimiento de hábitos, unos hábitos saludables se entiende. Sin embargo, en el transcurso del programa se repitió hasta la saciedad y también se recordaba infinitamente en un faldón que recorría la imagen, que el que menos peso perdiera sería expulsado (o nominado) y que el ganador sería el que más peso perdiera.

Experto en lo que sea” es una pseudocategoría profesional que no requiere titulación de ningún tipo y cuyo uso hace mucho daño al colectivo que sí ha estudiado y se ha preparado en esa área de conocimiento y también hace mucho mal a una sociedad que puede llegar a considerar que cualquiera vale para cualquier cosa siempre que sea un “experto”. Todo el mundo puede denominarse o hacerse llamar “experto en lo que sea”. Creo que con esto de la dietética no se ve del todo claro. Por eso te voy a poner un ejemplo. ¿Crees que la audiencia de Tele Cinco hubiera aceptado mano sobre mano que se hubiera llevado al plató a un “experto en medicina” en vez de a una médico especializada en endocrinología? La audiencia imagino que no, y el Consejo General de Médicos te aseguro que no. No dudo que el Sr. Javier Martínez sepa un montón de aquello de lo que va a hablar en público (bueno, un poco sí que lo dudo, luego lo veremos) pero no es de recibo que habiendo como hay cerca de 3.000 o más dietistas-nutricionsitas en este país (la mayoría en paro) hayan tenido que poner en el escaparate dietético a un profesional que no es el de referencia en estas materias. Recuerdo que en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias es el dietista-nutricionista el único profesional sanitario con formación universitaria al que se le reconocen competencias directas en este terreno (art. 7.g):

Desarrollar actividades orientadas a la alimentación de la persona o de grupos de personas, adecuadas a las necesidades fisiológicas y, en su caso, patológicas de las mismas, y de acuerdo con los principios de prevención y salud pública

Conste que no digo que los tecnólogos no sepan o puedan saber de reumatología, de física cuántica, de historia antigua, de dinámica de fluidos, de literatura… o de dietética; lo que digo es que en principio, no son los “expertos” de referencia en esas áreas de conocimiento.

Y también decía que dudaba de sus conocimientos. Bueno, al menos en la forma de transmitirlos. El Sr. Martínez intervino poco, pero nos dejó algunos detalles que no son de recibo en un “experto”. Por ejemplo, al glosar las virtudes de un “alimento-premio” (mal sistema el de andarse con premios y castigos en estas cuestiones) como la cerveza sin alcohol, refiriéndole una riqueza destacada en ácido fólico. Si sigues este blog ya sabrás que de riqueza nada de nada, 100g de cerveza están muy lejos de contener el 15% necesario de este nutriente como para poder decir, legalmente, que es una fuente apreciable de esta vitamina (puedes contrastarlo en esta entrada). Como siempre, lo peor es lo que reciben los espectadores y con lo que se quedan. Me explico. ¿Habrá alguien que influido por la desafortunada afirmación del “experto” se lance a beber cerveza en vez de, por ejemplo agua, en base a su riqueza en ácido fólico? Me temo que sí. Este por ejemplo es un twitt de una compañera de hace solo dos días en referencia clara a esta cuestión:

 

Captura

Pero hay alguna otra cuestión dietética implicada con la que no sé si estoy de acuerdo. Digo que no sé porque como espectador veo solo lo que me muestran y no sé si la realidad es otra. Me refiero en este caso al tema del pan en la cena. Resulta que el programa hacen gala de recomendar una dieta mediterránea equilibrada, algo con lo que coincido bastante siempre que entendamos a esta como Dios Keys manda (ay, otra vez). El caso es que en las escasas imágenes de la única cena que nos dejaron ver, por ahí no aparecía ni una triste miga de pan… ¿Se lo habrían comido los concursantes antes de que les grabaran; habrá considerado “el experto” que el pan no era un alimento básico en la dieta mediterránea tradicional; estarán haciendo sus propias adaptaciones mediterráneas (algo bastante frecuente); será este partidario de la absurda y popular corriente de quitar los hidratos de carbono de la cena? Quien sabe.

Y me permito opinar de la labor de la psicóloga. Sin ser yo psicólogo, sí. Y lo hago porque, por ejemplo, a pesar de no ser mecánico y no haber estudiado mecánica, si veo a alguien reponer el aceite de un coche como si estuviera aliñando el motor en vez de rellenando su depósito, le diré que lo está haciendo mal. Y tendré todo el convencimiento y el derecho al hacerlo así. La psicóloga se permitió el lujo de vejar a los concursantes en público hasta hacerles llorar. Les preguntó de forma incisiva sobre su aspecto y aplaudió a aquellos a los que les consiguió arrancar una auto confesión de “darse asco” al ver su imagen reflejada en el espejo. Les llamó “gordos” a la cara de la forma y manera más ultrajante. Además les culpó directa y exclusivamente a ellos de su situación, debida a su falta de voluntad manteniendo una actitud claramente peyorativa. Y antes de que te adelantes, eso no es psicología inversa, en todo caso será psicología retorcida. Que no es lo mismo. Puedes ver el fragmento de la intervención de la psicóloga en este enlace.

En resumen

Por todo lo demás, todo aquello esperable de un reality: escarnio público a la hora de subirse a una báscula con aspecto industrial y con muy poca apariencia seria; los consabidos enredos de dimes y diretes; supuestos piques entre concursantes (haciendo gala de profesión la cadena para sacar de donde claramente no había nada); forzando la situación hacia posibles romances futuros, etc., es decir, un reality en toda regla.

De momento solo puedo sacar dos reflexiones-resumen sobre este programa:

  • La primera, en referencia al planteamiento general del reality. Habría que ser muy ceporro para hacerlo todo mal. Seguro que en el transcurso del programa se dan buenos consejos, y de hecho ya se han dado algunos. Espero que aquellos espectadores más interesados en el trasfondo que en el reality sepan apreciarlos. Pero será algo complicado ya que esos buenos consejos se aderezan con malas estrategias. Es decir, no se puede pretender el enseñar a jugar a tenis como lo hace Nadal y dar a los concursantes clases con los mejores profesores del mundo (que en este caso además no lo son) mientras empuñan bates de beisbol. O se educa bien, o se educa mal. En cualquier caso, creo que una cadena con el perfil de Telecinco jamás vería aliciente en mostrar al público un correcto tratamiento de la obesidad ya que como cualquier verdadero tratamiento es muy difícil asumir este como un espectáculo. Salvo que trates de llegar a otro tipo de audiencia. Pero no creo que sea el caso.
  • En segundo lugar, sobre la idoneidad de la presencia en este tipo de programas de un dietista-nutricionista. No sé hasta qué punto la imagen de un profesional universitario prácticamente desconocido por la opinión pública (algo que solo ocurre en España) podría salir beneficiada mientras se es cómplice de los planteamientos del programa y se presta al juego establecido por el  reality. Todo un dilema porque mal si no estamos (no se nos reconoce como el profesional de referencia)… pero mal también si estamos (ya que las condiciones no son ni muchos menos las mejores).

El próximo sábado supongo que lo volveré a ver. No creo que le conceda muchas más oportunidades, el formato me irrita y me parece poco útil y en ocasiones negativo con respecto al tema objeto del reality.

No quiero despedirme sin antes referirme a los propios concursantes. Quiero mandarles todo mi ánimo, no tanto para afrontar el programa (que también) sino en especial para desearles lo mejor en su batalla contra la obesidad. Si eres uno de ellos y estas leyendo estas líneas me gustaría hacerte saber que hay otra forma mejor, menos mediática, de abordar tu situación. Quizá la que ahora has escogido no sea la más adecuada, pero tampoco tiene porque ser la peor. Mucho ánimo, en especial más allá de los cuatro meses que dura el concurso.

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Nota: Quiero agradecer las aportaciones a este post de la dietista-nutricionista y compañera de profesión Lidia Folgar (@Lidia_Folgar)

Imagen: AKARAKINGDOMS vía frredigitalphotos.net