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Entradas etiquetadas como ‘Definición’

Ser “foodie” está de moda

12 noviembre 2013

Foodie 2Por definición, mi carácter es refractario a ciertas etiquetas, en especial aquellas de origen anglófono. Esta que al parecer está cobrando cierta presencia en nuestro entorno no es una excepción. Se trata de aquellas personas que son o se consideran foodies.

¿Qué es ser “foodie”?

Como casi siempre en estos casos no vamos a encontrar en ningún lado una definición oficial. En resumen, se trataría más o menos de aquellas personas que tienen una especial predilección y conocimiento por todo lo que se refiere al ámbito culinario, desde el conciso conocimiento de la temporalidad de los alimentos, sus diversos orígenes, características organolépticas, hasta los procesos de obtención, las diversas técnicas culinarias, las recetas, la utilidad del variado menaje de cocina, etcétera. Si hacemos el esfuerzo de encontrar un equivalente autóctono, hay quien ha propuesto que estos foodies pueden equipararse a los cocinillas de toda la vida o a aquellas personas con la consideración de gourmet o sibarita más allá de su vinculación con la hostelería.

¿Será mi madre una “foodie”, lo seré yo? No.

Sabiendo esto, cuando tuve conocimiento de este término me pregunté a continuación si mi madre o las madres de mi generación podrían acceder también al estatus de foodie. La respuesta a mi modo de ver es clara: ni de coña. A pesar de cumplir fehacientemente con las características mencionadas del buen foodie y de tener una cierta vis gourmet, mi madre no encaja en la definición. Y la razón es clara, su desempeño cotidiano en la cocina no es “por amor al arte”, no se vanagloria especialmente de hacer lo que hace, ni se permite el lujo de aleccionar a nadie dando recetas de no importa qué producto o proponiendo curiosas técnicas culinarias. Si acaso, esas madres educan y transmiten calladamente unos conocimientos difíciles de encontrar en una universidad. Nuestras madres lo hacían, con mayor o menor éxito, porque lo tenían que hacer. Y para hacerlo bien tenían que aprender, informarse, ensayar… todo aquello que el foodie hace pero sin la presión del “tener que hacerlo”. De igual modo, esas madres tampoco entran en el molde de ser unas cocinillas. Con todos mis respetos opino que la condición de foodie o cocinillas implica una cierta perspectiva apijotada de la cuestión culinaria.

No deja de ser curioso que al mismo tiempo que florecen este tipo de figuras, el promedio del tiempo y dedicación que se brinda a la cocina en los hogares españoles ha descendido estrepitosamente. Por lo general nos desenvolvemos en la cocina mucho peor de lo que lo hacía la generación anterior, le dedicamos menos tiempo, comemos más veces fuera de casa y, en resumen, cocinamos menos y peor. Quizá por eso quienes en nuestro tiempo se han preocupado por mantener unas ciertas dotes culinarias destaquen frente al resto. Pero es indispensable tomar en consideración que los que ponen en práctica día a día estos conocimientos y alimentan de esta forma a su familia, a sus hijos, etcétera pasan olímpicamente de estas cuestiones de etiquetas, y por supuesto de que le tilden de “cocinillas”, estatus al que solo se suele acceder cuando el acercamiento a los fogones es más anecdótico que cotidiano.

Por mi parte no puedo sino animarte a que conozcas más el mundo de la cocina, que aprendas y al mismo tiempo transmitas una cultura que nos es propia y que a golpe de anglicismos, bien por la terminología y bien por el estilo de vida, estamos perdiendo a la chita callando y a pasos de gigante.

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Imagen: stockimages vía freedigitalphotos.net

¿Qué es una “alimentación saludable” y cuáles deberían ser sus características?

25 marzo 2013

Muy a menudo se habla de la necesidad de seguir una “alimentación saludable” ya que sobre este elemento se hacen descansar muchas de las circunstancias de nuestra salud. Sin embargo, no es fácil encontrar una definición integradora de todos los elementos que debieran caracterizar dicho concepto.

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Por ello, hace unas semanas el Grupo de Revisión Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN) decidió que sería conveniente el dar una definición completa de “alimentación saludable” y comentar someramente sus características más elementales. Puede parecer una cuestión de Perogrullo, pero se hacía necesario saber a qué nos referimos cuando nos referimos a la necesidad de seguir una alimentación saludable. Así, fruto de ese trabajo el GREP-AEDN ha terminado por consensuar su definición que ha quedado tal y como transcribo (además, puedes consultarla en este enlace):

Definición de “alimentación saludable”:

Aquella que permite alcanzar y mantener un funcionamiento óptimo del organismo, conservar o restablecer la salud, disminuir el riesgo de padecer enfermedades, asegurar la reproducción, la gestación y la lactancia, y que promueve un crecimiento y desarrollo óptimos. Debe ser satisfactoria, suficiente, completa, equilibrada, armónica, segura, adaptada, sostenible y asequible.

 

Como verás hay muchos adjetivos que adornan a la definición, por eso el GREP-AEDN ha creído necesario aclarar en qué medida dichas características se ajustan a la definición de alimentación saludable. De esta forma se entiende por…

Satisfactoria: agradable y sensorialmente placentera.

Suficiente: que cubra las necesidades de energía, en función de las necesidades de las diferentes etapas o circunstancias de la vida.

Completa: que contenga todos los nutrientes que necesita el organismo y en cantidades adecuadas.

Equilibrada: con una mayor presencia de una amplia variedad de alimentos frescos y de origen principalmente vegetal, y con una escasa o nula presencia tanto de bebidas alcohólicas como de alimentos con baja calidad nutricional.

Armónica: con un equilibrio proporcional de los macronutrientes que la integran.

Segura: sin dosis de contaminantes biológicos o químicos que superen los límites de seguridad establecidos por las autoridades competentes, o exenta de tóxicos o contaminantes físicos, químicos o biológicos que puedan resultar nocivos para individuos sensibles.

Adaptada: que se adapte a las características individuales (situación fisiológica y/o fisiopatológica), sociales, culturales y del entorno del individuo.

Sostenible: que su contribución al cambio climático sea la menor posible y que priorice los productos autóctonos.

Asequible: que permita la interacción social y la convivencia y que sea económicamente viable para el individuo.

Y tú, ¿harías alguna matización sobre la que crees debiera ser una definición elemental de “alimentación sdaludable”?

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Foto: plattyjo

¿Qué es la obesidad?

28 febrero 2012

El tema de la obesidad es una cuestión que suele preocupar a la gente, y si no es así, debiera, ya que según los datos de la última Encuesta Europea de Salud (2009), del total de la población adulta española (de 18 años o más) sólo el 44,28% conserva un peso adecuado, el 37,65% tiene sobrepeso en distinto grado, y el 16,00% tiene obesidad en distinto grado (y un 2,07% peso insuficiente). Dicho de forma directa, en España sólo el 44% tiene un peso adecuado. Antes de proseguir una matización, la herramienta utilizada para catalogar la situación con respecto al peso en la citada encuesta fue el Índice de Masa Corporal (IMC) con todas sus ventajas, pero también con todas sus limitaciones.

Dicho esto veamos qué es la obesidad, aunque esta labor de averiguación depende en cierta medida de a quién le preguntemos. Por ejemplo, si tiramos de la cuerda del diccionario de la lengua, el DRAE, la cuestión se aclara poco, de obesidad dice que es la “cualidad de obeso”, y de obeso, “Dicho de una persona: Excesivamente gorda”. Todo lo cual no nos aclara demasiado las cosas.

Así que vamos a consultar algunas fuentes más técnicas a ver si salimos de dudas.

Podemos acudir en primera instancia, por ejemplo, a la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Qué dice la OMS que es obesidad? Pues algo bastante conciso y acertado a mi entender: “El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud“.

¿Tendrá razón? ¿opinarán de similar modo otras organizaciones supranacionales o las distintas sociedades científicas directamente implicadas? Parece que si.

Si acudimos a la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) encontramos la siguiente definición: “La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial que se define por la existencia de un exceso de grasa corporal que pone al individuo en una situación de riesgo para la salud“, es decir, un poco más largo pero en esencia lo mismo que la OMS.

Por su parte, fuentes extranjeras de reconocido prestigio, como por ejemplo MedlinePlus (un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU.), afirma que “la obesidad significa tener un exceso de grasa en el cuerpo“. O sea, en los tres casos muy parecido y sin dejar de hacer protagonista a un elemento bien concreto, la cantidad de grasa o de tejido adiposo.

En resumen, ser obeso u obesa está únicamente determinada por la cantidad de grasa de la persona y en relación siempre con sus circunstancias (al menos sexo, edad y talla).

Con frecuencia la obesidad de una persona se relaciona únicamente con su peso y esto no es del todo acertado ya que dicho peso puede estar condicionado por otros elementos distintos de la grasa o el tejido adiposo. No obstante, aunque con la variable “peso” no se acierte al 100%, con ella se coincide muy a menudo en que las personas que pesan “de más” lo hacen porque tienen un exceso de tejido adiposo.

Así pues, lo primero que habría que contrastar antes de lanzarse a adelgazar es saber si la cantidad de grasa que tenemos es excesiva, y en esto una báscula normal (la típica de baño) no nos puede ayudar demasiado. El acudir a un profesional sanitario debería ser un primer paso para que, antes de la intervención dietética y/o sobre los estilos de vida, nos haga una mínima evaluación de la composición corporal.

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Foto 2: Dreamstime