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Una iniciativa ¿valida? contra la magufería del adelgazamiento y demás

06 mayo 2013

Perder kg en semanas_AlaskanLibrarian

Han sido muchas las veces que escrito en este blog denunciando productos y procedimientos milagro para perder peso, de aquellos que lo único que te adelgazan de verdad es la cartera, la esperanza, la confianza y el amor propio. Al mismo tiempo, también he apelado en todas esas entradas a nuestras Autoridades Sanitarias, a su responsabilidad en el permitir y no sancionar tanto los productos o servicios en sí como su publicidad.

La noticia que hoy os traigo es que al parecer hay una cierta iniciativa gubernamental para tratar de atajar esta especie de casa de tócame Roque que es en realidad la cuestión de la pérdida de los kilos de más y otras cuestiones relacionadas con la salud imagen. La posibilidad de regular el putiferio de los productos milagro viene gestándose desde hace aproximadamente un mes tras un informe elaborado por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA). Una de las cosas más curiosas es que quién en el panorama nacional ha tomado la iniciativa es el Ministerio de Industria [¿esto… qué?] Sí, el Ministerio de Industria que tiene bajo su tutela al SETSI (Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información). A mí me parece cuando menos llamativo que el Ministerios de Sanidad se inhiba de estas cuestiones; al menos yo no he leído nada relacionado con él en el marco de esta noticia.

Al parecer ya les han parado los pies a determinados anunciantes de productos milagro en determinadas cadenas de televisión. Entre ellos y relacionados con el adelgazamiento están por ejemplo el té chino del doctor Ming, los parches adelgazantes Hollywood Patch y la alcachofa de Laón entre los más tristemente ya conocidos. Bien, está bien. O mejor, está regulín-regulán.

Hay tres o cuatro cosillas que me mosquean y no me gustan de este tema:

La primera, que los requerimientos cese de la publicidad de estos productos por parte de la SETSI en el panorama Nacional o del Consejo Audiovisual de Andalucía, no implican sanción por haber incumplido la legislación. Es decir, en estas circunstancias, los sinvergüenzas que se dedican a comercializar este tipo de productos pueden llegar a valorar el lanzar un producto milagro a todas luces fraudulento y que saben que más tarde o temprano te van a obligar retirar (o no) sabiendo que, si venden algo, todo serán beneficios. Las sanciones deben de ser solo para ti o para mí cuando nos saltamos un semáforo en rojo (con o sin riesgo). De esas no te libra nadie. Pero puedes salir en la tele o en la radio proponiendo cualquier barbaridad que, si eso, ya te pedirán amablemente que lo retires y a partir de ahí a otra cosa mariposa.

Segunda. Al parecer todo lo que he leído a este respecto alude a la televisión. En la radio yo sigo oyendo barbaridades importantes y nadie ha comunicado que se haya requerido a ninguna radio la retirada de las decenas de productos milagro que en ellas se anuncian. Además lo hacen infringiendo de forma flagrante la legislación en materia de publicidad, utilizando el testimonio de supuestos médicos, asegurando remedios o curaciones fuera de toda duda, etc. Supongo que lo de poder mediar en Internet sería ya como de risa, ¿no?

Tercero. Estos productos (tés chinos, alcachofas, parches y demás) se siguen publicitando. ¿Cómo, qué, que se siguen publicitando? Si, como lo oyes, al parecer lo que estaba mal hecho no era el producto en sí, sino la forma de venderlo. Lo digo porque las actuales publicidades de estos productos siguen siendo tan vergonzosas como antes. Con independencia de que ahora sí cumplan la legislación vigente (cosa que dudo y pongo en entredicho)

Cuarto. Está bien la iniciativa, desde luego es mejor que no hacer nada, pero es que hay tanta tontería por ahí suelta que esto se me asemeja más a matar moscas a cañonazos que a otra cosa. Además, ¿por qué centrarse en los que salen en TV y no ir directamente a las farmacias, herbolarios, herbodietéticas y dar caña ahí a los engañabobos?

Quinto y último, ¿dónde siguen estando nuestras autoridades sanitarias? Lo digo porque a mí, que soy muy raro, ya lo sabes, me parece que son estas las que debieran mediar en el momento que la salud pública esté en juego… Que además haya o no una estafa casi me parece secundario.

Me despido, al tiempo que mientras le doy a la tecla para terminar esta entrada veo en en la tele a una adivina con su bola de cristal en ristre y Tarot por medio sugiriéndome que llame a un 806 para que ella me solucione todo lo que me preocupa. Mira que es irónica la vida.

Qué mal vamos.

Los productos para perder peso a base de pimiento valen eso mismo

02 mayo 2013

¿Te acuerdas de aquella entrada sobre la “dieta de la alcachofa”? Bien, pues esta entrada va de lo mismo, pero en vez de pastillitas y ampollitas con extracto de alcachofa y té verde esta vez abordaré una nueva moda: las pastillitas con extracto de pimiento y, de nuevo también con té verde.

Capsicum_annuum,_paprika

Nueva a medias, porque el tema del té verde lleva bastante tiempo coleando y dando guerra en lo que al perder peso se refiere, eliminar las grasas y demás super-efectos. La parte verdaderamente nueva es la del pimiento. Al menos yo me acabo de desayunar con la propuesta que hacen algunos como elemento favorecedor de la pérdida de kilos.

Bueno a lo mejor es que me he perdido algo y no es un tema tan novedoso como presagio ya que una somera búsqueda en Internet con los términos weight loss (pérdida de peso) y “capsicum” (el género botánico que da nombre al pimiento) arroja la friolera de más de 790.000 resultados. Es decir, el tema parece que está pegando fuerte. O mejor dicho, deben de estar intentando que pegue fuerte, que no es lo mismo.

Mi inquietud por este tema responde al sobresalto que el otro día supuso recibir un correo electrónico con una publicidad (la puedes ver tal cual aquí) referente a las maravillas de un producto que combina el extracto de Capsicum annuum (el pimiento en general) y el de Camellia sinensis (el té también en general), Y digo sobresalto porque las alegaciones que este fabricante español hace de su producto, el Capslim (“Cap” de capsicum y “Slim” de esbelto o delgado en inglés; está claro que no se han matado pensando una denominación comercial) son de todo menos creíbles y ciertas. Veamos qué se dice textualmente de este prodigio de la suple-complementación en materia de obesidad y metabolismo:

  • El concentrado de Pimiento (Capsicum annuum L.) estimula el gasto energético e impide la acumulación de grasa en el organismo. [¡caramba!]
  • El concentrado de Té Verde (Camellia sinensis L.) muestra una gran capacidad antioxidante y de drenaje y, junto con la cafeína, potencia el consumo de energía incrementando la oxidación de las grasas [¡Qué bueno! ¿no?].
  • La acción conjunta de todos los ingredientes de Capslim estimula el efecto termogénico (manera natural del organismo de incrementar el metabolismo energético aumentando el consumo de energía y disminuyendo la acumulación de grasa en el organismo. [vaya, vaya]

Cierto es que no son “reclamos” precisamente novedosos, todos los productos milagro hacen declaraciones semejantes, cuando no idénticas, sobre sus propiedades.

¿Por qué digo que este tipo de productos son “productos milagro”?

Es sencillo por que no hay una suficiente evidencia científica que avale estos grandilocuentes efectos. De hecho la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (la conocida EFSA) fue preguntada de forma bien concreta si se le pueden atribuir a cualquiera de estos dos elementos (el pimiento y el té verde) algunas de las declaraciones que se hacen en la publicidad cuando se venden en el marco de la pérdida de peso. Su respuesta fue contundente: no.

Dichas preguntas y respuestas las puedes encontrar a aquí para el Capsicum Annuum y aquí para la Camellia sinensis.

Más en concreto con respecto a la efectividad del extracto de pimiento la EFSA dice lo siguiente:

EFSA pimiento

En la valoración de las pruebas, el grupo de revisión [el de la EFSA] tuvo en cuenta que el único estudio de intervención en humanos del que se pueden extraer conclusiones para la fundamentación científica de la alegación no encontró ningún efecto del consumo de capsaicina en el mantenimiento del peso corporal después de la pérdida de peso. [se base o no este mantenimiento en el aumento de la termogénesis, el incremento del gasto energético o la “perdida” de calorías]

Así pues, no se puede establecer una relación causa-efecto entre el consumo de capsaicina y el mantenimiento del peso corporal después de la pérdida de peso. Y por tanto las propiedades que se pretendían atribuir al extracto de pimiento, tales como que este es beneficioso y/o necesario para la oxidación de las grasas y el efecto “quema-grasa”, lo que facilitaría la pérdida de peso es falso [o, al menos aun no se ha podido probar de momento]

En cuanto a las maravillas del té verde la opinión de la EFSA también es bastante clara. Sobre el efecto de este para aumentar la beta-oxidación de los ácidos grasos buscando una reducción del tejido adiposo:

EFSA te verde

En base a los datos presentados, el grupo de revisión [el de la EFSA] concluye que no se puede establecer una relación causa-efecto entre el consumo de catequinas de té verde y un aumento de la beta-oxidación de los ácidos grasos ácidos que conduzca a una reducción de la masa grasa corporal.

Sobre su efecto para ayudar a mantener o alcanzar un peso normal, más de lo mismo:

No se puede establecer una relación causa-efecto entre el consumo de catequinas de té verde y que se facilite el mantener un peso adecuado o que ayude a alcanzarlo.

Me parece que, una vez más, ha quedado bastante claro no solo cómo se hacen alegaciones absolutamente falaces y engañosas, sino que se hacen con total impunidad cuando a mi juicio contravienen la legislación europea que específicamente regula estas cuestiones sobre qué se puede decir o no de un determinado alimento o complemento alimenticio. Me refiero al REGLAMENTO (CE) 1924/2006 y más en concreto a lo especificado en su artículo 13. ¿Qué hacen nuestras autoridades sanitarias?

Por último, no quiero despedirme sin comentar el sinsentido que tiene en la mayor parte de los casos el decir por ejemplo que este concentrado se ha obtenido del “pimiento”, así y a las bravas, sin especificar, por ejemplo qué clase de pimiento se ha utilizado. Lo digo porque la especie Capsicum annuus abarca una cantidad de variedades y especies “sinónimas” francamente asombrosa. ¿Crees que es lo mismo el concentrado de un pimiento morrón que el de otro de Padrón; el de uno rojo que el de otro verde; el de una variedad que sea picante que la de otra que no lo sea…? Te comento esto porque la especie es para todos la misma. Sin embargo, a los fabricantes les da igual, anuncian concentrado de Capsicum annuum sea el que sea y se quedan tan anchos. Para que te hagas una idea, se conocen infinidad de variedades de pimiento que responden a la misma especie mencionada o a otras especies que son “sinónimas”, ¿quieres verlas?

  • Capsicum abyssinicum A.Rich.
  • Capsicum angulosum Mill.
  • Capsicum annuum var. abbreviata Fingerh.
  • Capsicum annuum var. abbreviatum Fingerh.
  • Capsicum annuum var. acuminatum Fingerh.
  • Capsicum annuum var. aviculare (Dierb.) D’Arcy & Eschbaugh
  • Capsicum annuum f. chlorocarpum Kuntze
  • Capsicum annuum var. conicum (G.Mey.) Voss
  • Capsicum annuum var. conoides (Mill.) Irish
  • Capsicum annuum var. cordiforme Edwall
  • Capsicum annuum f. erectum Makino
  • Capsicum annuum var. fasciculatum (Sturtev.) Irish
  • Capsicum annuum var. frutescens (L.) Kuntze
  • Capsicum annuum var. globiferum (G.Mey.) Voss
  • Capsicum annuum var. grossum (Willd.) Sendtn.
  • Capsicum annuum f. leucocarpum Kuntze
  • Capsicum annuum var. longum (DC.) Sendtn.
  • Capsicum annuum f. luteum Kuntze
  • Capsicum annuum subsp. microcarpon Dierb.
  • Capsicum annuum var. minimum (Mill.) Heiser
  • Capsicum annuum var. minus (Fingerh.) Shinners
  • Capsicum annuum var. minus Dunal
  • Capsicum annuum f. nigrum Makino
  • Capsicum annuum var. oblongoconicum (Dunal) Cufod.
  • Capsicum annuum var. parvoacuminatum Makino
  • Capsicum annuum f. pendulum Makino
  • Capsicum annuum f. violaceum Kuntze
  • Capsicum axi Vell.
  • Capsicum baccatum Rodschied nom. illeg.
  • Capsicum baccatum Buch.-Ham. ex Wall. nom. inval.
  • Capsicum bauhinii Dunal
  • Capsicum caerulescens Besser
  • Capsicum cerasiforme Mill.
  • Capsicum cerasiforme Willd. nom. illeg.
  • Capsicum ceratocarpum Fingerh.
  • Capsicum cereolum Bertol.
  • Capsicum comarim Vell.
  • Capsicum conicum G.Mey.
  • Capsicum conicum Lam.
  • Capsicum conoide Mill.
  • Capsicum conoides Roem. & Schult.
  • Capsicum conoideum Mill.
  • Capsicum conoideum var. chordale Fingerh.
  • Capsicum conoideum var. oblongoconicum Dunal
  • Capsicum conoideum var. sulcatum Fingerh.
  • Capsicum cordiforme Mill.
  • Capsicum crispum Dunal
  • Capsicum cydoniforme Roem. & Schult.
  • Capsicum dulce Dunal
  • Capsicum fasciculatum Sturtev.
  • Capsicum fastigiatum Blume
  • Capsicum frutescens L.
  • Capsicum frutescens var. cerasiforme (Mill.) L.H.Bailey
  • Capsicum frutescens var. conoides (Mill.) L.H.Bailey
  • Capsicum frutescens var. fasciculatum (Sturtev.) L.H.Bailey
  • Capsicum frutescens var. frutescens
  • Capsicum frutescens var. glabriusculum (Dunal) M.R.Almeida
  • Capsicum frutescens var. grossum (Mill.) L.H.Bailey
  • Capsicum frutescens var. lanicaule Greenm.
  • Capsicum frutescens var. longum(Sendtn.)
  • Capsicum frutescens var. minus Fingerh.
  • Capsicum frutescens var. queenslandicum Domin
  • Capsicum globiferum G.Mey.
  • Capsicum globosum Besser
  • Capsicum grossum L.
  • Capsicum indicum auct.
  • Capsicum indicum var. aviculare Dierb.
  • Capsicum indicum var. conoideum (Mill.) Dierb.
  • Capsicum indicum subsp. elaeocarpon Dierb.
  • Capsicum indicum var. aviculare Dierb.
  • Capsicum indicum var. conoideum (Mill.) Dierb.
  • Capsicum indicum subsp. elaeocarpon Dierb.
  • Capsicum indicum var. ribesium Dierb.
  • Capsicum longum DC.
  • Capsicum milleri Roem. & Schult.
  • Capsicum minimum Mill.
  • Capsicum odoratum Steud.
  • Capsicum odoriferum Vell.
  • Capsicum oliviforme Mill.
  • Capsicum ovatum DC.
  • Capsicum petenense Standl.
  • Capsicum pomiferum Mart. ex Steud.
  • Capsicum purpureum Vahl ex Hornem.
  • Capsicum purpureum Roxb.
  • Capsicum pyramidale Mill.
  • Capsicum quitense Willd. ex Roem. & Schult.
  • Capsicum silvestre Vell.
  • Capsicum sphaerium Willd.
  • Capsicum tetragonum Mill.
  • Capsicum tomatiforme Fingerh. ex Steud.
  • Capsicum torulosum Hornem.
  • Capsicum tournefortii Besser
  • Capsicum ustulatum Paxton
  • Capsicum violaceum Desf. nom. illeg.
  • Piper indicum Garsault

Como para que alguien te diga “con extracto de pimiento” así, sin más y tu te quedes tan ancho. Que no te tomen el pelo. Yo de momento hoy voy a comer un suculento plato de trigo con arroz salvaje y salteado con verduritas, entre ellas pimientos de tres colores (por si acaso). Recuerda come comida. #slurpslurp

Trigo verduras soja

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Foto: Rasbak vía Wikimedioa Commons

 

Excusas erróneas (y frecuentes) para tomar un suplemento vitamínico

19 abril 2013

Vitaminas_veo_

Hay bastantes personas que se escudan en argumentos poco racionales para tomar un suplemento vitamínico. No es que estén en riesgo de que su dieta no les aporte las cantidades necesarias de estas, el caso es que suelen acudir a ellos muchas veces como una especie de seguro, una especie de “por si acaso”. A pesar de no son necesarios en muchos casos hay dos mensajes claros que se suelen repetir con demasiada frecuencia. Por un lado el de más vale prevenir que curar y por el otro el de un poco más (de la vitamina que sea) no me va a hacer daño.

Con independencia de que sea o no cierto el hecho de que “un poco más no me va a hacer daño” (las cosas no funcionan así) el hecho incontrovertido es que, lejos de que tengan o no el efecto deseado suponen una inversión monetaria. Veamos cuáles son los errores más típicos y la realidad con respecto a decidirse por tomar un suplemento  vitamínico. Como veremos la mayor parte provienen de ideas fruto de una cierta desinformación nutricional:

Error: Las vitaminas aportan energía

Realidad: No hay ninguna vitamina que aporte energía por el simple hecho de incorporarla en un suplemento. Sin embargo, el error quizá tenga el punto de partida de considerar que algunas de ellas, en especial las vitaminas del grupo B, intervienen de forma importante en las vías metabólicas específicas de producción de energía. Es decir, las vitaminas no aportan energía, pero sí ayudan al proceso de obtención de esta. Dadas las cantidades con las que las vitaminas han de aportarse en la dieta (mili o microgramos) las vitaminas no son, ni de lejos una fuente de calorías. Es posible que si alguien se siente con “más energía” o más pletórico tras tomar alguno de estos suplementos se deba a un efecto placebo. Aun así, si alguien tiene una deficiencia vitamínica concreta no hay una relación conocida entre el hecho de tomar el suplemento en cuestión y el sentirse “más enérgico” a continuación.

Algunos promotores-vendedores-distribuidores de este tipo de suplementos se aprovechan de la ignorancia del consumidor y le tienden una trampa jugando con las verdaderas funciones de las vitaminas y el efecto ansiado por el usuario (una vez más aquello de decirles lo que quieren oír)

Error: Los alimentos de hoy en día son deficitarios en nutrientes

Realidad: Lo  cierto es que en la actualidad las posibilidades de variedad y cantidad de los alimentos que consumimos en los países desarrollados son inigualables con respecto a años anteriores. Y eso es lo que garantiza un más que suficiente aporte de vitaminas y otros micronutrientes. En algunos casos, ciertas explotaciones agrarias intensivas han limitado de forma sensible la presencia de algunos minerales en el suelo, en especial selenio y yodo. Sin embargo, se pueden obtener cantidades más que suficiente de estos nutrientes como para cubrir las necesidades individuales a partir de otros alimentos, por ejemplo los de origen animal en el caso del selenio y con el uso de la sal yodada de modo general para el caso del yodo, tal y como recomienda la OMS.

Error: Las vitaminas ayudan en las situaciones de estrés

Realidad: Dejando de lado el estrés físico debido a cansancio o agotamiento físico, el estrés “mental” no aumenta las necesidades de vitaminas (o minerales), ni es causado por su déficit, ni tampoco se utilizan en su tratamiento. Es casi seguro que a lo largo de la vida cada uno se enfrente a momentos mejores y peores fruto de las circunstancias, pero la falta de vitaminas no es ni causa ni solución para esas situaciones de mayor abatimiento o de tensión. De nuevo el recurso fácil de la pastilla milagrosa que todo lo cura planeará sobre nuestras cabezas como solución milagrosa para algo que tiene una explicación (y ya no sé si una solución) mucho más sencilla.

Error: Se toman para prevenir y/o tratar un resfriado u otra enfermedad

Realidad: A día de hoy no existe una evidencia científica suficiente que sugiera que las dosis muy altas de cualquier vitamina (o suplemento mineral) prevengan o curen ninguna enfermedad del tipo cáncer, resfriado, diabetes, etc. Incluidas las megadosis de vitamina C que en el mejor de los casos podría ayudar a, una vez que se sufre el resfriado, reducir algunos de sus síntomas, y además, con bastante probabilidad no de forma muy significativa y siempre dependiendo de una cierta variabilidad individual. Tienes una interesante publicación de la Cochrane  Library al respecto del papel de la vitamina C en la prevención y tratamiento del resfriado común en este enlace

Error: Se toman para contrarrestar los efectos nocivos del consumo de alcohol o del hábito tabáquico

Realidad: En los fumadores las recomendaciones de consumo de vitamina C son de 90mg frente a los 60mg de los no fumadores. Estos 30mg “de más” son fácilmente obtenibles de una alimentación adecuadamente diversificada y variada. Sin embargo, ha de quedar bien claro que tomar suplementos vitamínicos en ningún caso va a prevenir de los efectos nocivos para la salud derivados de ambos hábitos. De forma sencilla: aunque fumar implica una mayor necesidad de vitamina C, esto no quiere decir que tomar más de esta vaya a evitar contraer cáncer de pulmón. Y lo mismo en el caso del consumo de alcohol: tomar más vitaminas (o minerales) no va a proteger más el hígado.

Error: En el deporte son necesarios los suplementos porque se necesitan más vitaminas

Realidad: La primera necesidad aumentada que tienen los deportistas, con independencia de la modalidad deportiva es la energética. Gastan más energía y, por tanto, es preciso aportar más. Así si un deportista come más y lo hace de forma adecuada, resulta fácil de comprender que con esos alimentos “de más” se incorporen también más vitaminas. Ejemplo: Pongamos que las necesidades energéticas medias son de unas 2.500 kcal/día y supongamos que una dieta adecuada y equilibrada para esa persona le aporta un valor vitamínico general cifrado en “X”. Entonces, un deportista que supongamos necesita 5.000 kcal/día comerá el doble que el anterior y su alimentación contendrá un valor vitamínico general de “2X”, el doble. Has de saber que ninguno de los requerimientos medios de vitaminas o de minerales duplican sus recomendaciones en el adulto por ningún concepto. Es decir, una alimentación convenientemente planificada puede (y debería) aportar todas las necesidades de microelementos en el caso del deportista (contadas excepciones aparte)

Recuerda:

1. Los suplementos de vitaminas (y minerales) no deberían utilizarse nunca para compensar una mala elección de alimentos. Revisa tu alimentación y déjate de “tecnicismos”

2. No es buena idea que si no estás especializado en el tema hagas un autodiagnóstico de tus necesidades vitamínicas o posibles deficiencias basándote en lo que puedas leer en internet. Confía en los profesionales especializados.

3. No vas a obtener ni a producir más energía o a sentirte “más vital”  por tomar un suplemento.

4. El establecer vínculos entre cansancio, estrés, falta de rendimiento, etc, y la “necesidad” de suplementos suele ser propio de una estrategia de venta interesada y poco o nada realista. Establece una pauta dietética adecuada, haz ejercicio, descansa y tómate tu tiempo para relajarte.

5. Entra dentro de lo posible que puedas comer algún vegetal con menos vitamina C (por decir algo) que antaño. Pero afortunadamente será un caso aislado y como ya sabemos que comes de una adecuada y variada oferta de alimentos esto carece de la menor importancia en términos generales.

6. Los suplementos, por muchos que tomes, nunca compensan las agresiones que realices sobre tu salud con el alcohol o el tabaco, por poco que los uses.

7. Si eres una persona con riesgo aumentado en relación con la posibilidad de sufrir un déficit nutricional (edad avanzada, mujer embarazada, síndromes malabsotivos, con determinadas intolerancias o alergias, etc.) consulta con un profesional sanitario adecuado

8. Y si no es así, más valdría revisar tu cesta de la compra antes que tu botiquín.

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Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

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Foto: veo_

¿Cuánta deficiencia hay de vitamina B12 entre los vegetarianos?

18 abril 2013

ensalada_freddy

El asunto del vegetarianismo, siempre ha sido relativamente controvertido tanto entre los que lo practican como entre los que no.

Dejando a un lado las diversas motivaciones que pueden llevar a cada uno a seguir este tipo de pauta dietética, que también son variadas y motivo de polémica, la cuestión de la adecuación nutricional suele terminar por ser el centro del debate. Incluso entre los propios vegetarianos ya sean de un tipo o de otro. Muy en resumen hay dos grandes grupos: los vegetarianos estrictos, también llamados veganos; y los ovo y lácteo vegetarianos, es decir los que solo comen vegetales y además lácteos y/o huevo.

En realidad, las dietas vegetarianas bien planificadas son seguras y adecuadas para una gran mayoría de la población. Sin embargo, hay una serie de nutrientes “clave” que siempre planean por encima de la cabeza de este colectivo cual si de espada de Damocles se tratara. A modo de síntesis, los nutrientes “calientes” y origen de debate con respecto al vegetarianismo por su posible deficiencia son, dentro de los minerales, el calcio, el hierro, y el cinc y, dentro de las vitaminas la B12 y la D.

Digan lo que digan, en realidad el nutriente verdaderamente limitante en este tipo de planteamientos es la vitamina B12 . La razón es que esta vitamina solo se encuentra en cantidades apreciables en los productos de origen animal. Del resto, aunque hay que asegurar su aporte, no hay un mayor riesgo de incurrir en una deficiencia siempre que se haga una adecuada planificación dietética.

Aun y todo, siempre ha habido debate acerca de cuánta deficiencia hay (prevalencia) en el colectivo de vegetarianos de esta vitamina. Con mucha frecuencia se ha sostenido que los veganos tienen un mayor riesgo de déficit frente a los vegetarianos que además incorporan lácteos y/o huevo. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Nutrition Reviews titulado como esta misma entrada How prevalent is vitamin B(12) deficiency among vegetarians? (¿Qué prevalencia hay de vitamina B12 entre los vegetarianos?) no deja nada claro que haya que ser más indulgente con la deficiencia de B12 en los vegetarianos no estrictos. Para ello se ha abordado esta cuestión realizando una revisión de la literatura a este respecto.

El principal hallazgo obtenido en este estudio fue que los vegetarianos, con independencia de su estilo de vegetarianismo, todos ellos, pueden presentar pérdidas o deficiencias de vitamina B12 independientemente de las características demográficas, de su lugar de residencia y de la edad.

En cuanto a los datos obtenidos de esta deficiencia en B12 por grupo de edad y población, se encontró que:

  • Entre los niños: entre el 25 y el 86% presentaban deficiencia.
  • Entre la población de adolescentes: entre el 21 y 41%
  • Entre las personas de edad avanzada: entre el 11 y el 90%
  • En la población de mujeres embarazadas: cerca del 62%
  • También es cierto que se encontraron mayores tasas de deficiencia entre los vegetarianos estrictos que entre los que consumían además huevo y/o lácteos.
  • Fueron mayores también las cifras de deficiencia entre aquellos que eran vegetarianos desde muy temprana edad, prácticamente desde el nacimiento, que entre aquellos que se hacían vegetarianos en edades más avanzadas.

El aspecto más interesante de este estudio a mi modo de ver es que las medidas preventivas deberían adoptarse por igual con independencia del tipo de vegetarianismo que se siga. Por tanto, recomiendan los autores de este estudio, los vegetarianos (todos) deberían tomar medidas preventivas para asegurar la ingesta adecuada de B12 incluyendo, si es el caso, el uso regular de suplementos que la contengan.

¿Pero es que el huevo y/o la leche no contienen suficiente vitamina B12 como para que quienes los consumen se olviden de su posible deficiencia?

Pues en principio parece que sí… siempre que esos vegetarianos tomen una suficiente cantidad, que no es desorbitada. Sin embargo, la realidad de este tipo de vegetarianos nos dice que con mucha frecuencia se comienza siendo vegetariano mixto (con leche y/o huevos) pero que en la trayectoria de estos vegetarianos mixtos cada vez se va prescindiendo más de estos productos. No es que se terminen por ignorar, haciéndose finalmente veganos (o sí) sino más bien que se terminan por incorporar en menor cantidad.

Así que ya sabes, si has decidido practicar el vegetarianismo controla las cantidades de esos nutrientes “clave” y, muy en especial, asegúrate de obtener regularmente una buena fuente de vitamina B12. Sin lugar a dudas yo le pediría opinión y consejo a un dietista-nutricionista.

Antes que se os disparen los dedos en los comentarios, no me quiero despedir sin citar las conclusiones de este reciente metaanálisis (Mortalidad por enfermedad cardiovascular e incidencia del cáncer entre los vegetarianos: Metaanálisis y revisión sistemática) que dicen textualmente:

Nuestros resultados apuntan hacia el hecho de que los vegetarianos tienen, frente a los no vegetarianos, una mortalidad significativamente menor (29% menos) por enfermedad isquémica del corazón y también una menor incidencia de cáncer en general (18% menos)

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Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

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Foto: freddy

 

La alimentación como paradigma de la doble moral química

15 abril 2013

Química_ohmann alianneCon paradigma me refiero a esa doble moral de la población general y que precisa de las mismas dosis de alegría e irracionalidad para tornar su discurso, ahora quimiofílico ahora quimiofóbico, en base a… no sé realmente en base a qué, porque bien pudiera ser al horóscopo de ese día o al pie con el que se levantan.

El caso ejemplar como digo lo tenemos en la alimentación. Una muestra de ello son los aditivos, a los que mucha gente tiene encasillados casi como un invento satánico. Pero es curioso, solo nos asustan cuando van codificados, es decir, con su correspondiente “E”. Así, si un fabricante quiere aplacar los temores de los posibles consumidores por la presencia en su producto de un aditivo, no tiene más que dejar de nombrar a los aditivos con su “E” correspondiente en la lista de ingredientes y, como no puede hacer caso omiso de su inclusión, lo menciona por su composición. Veamos, que resulta que el fabricante cree que el producto va a tener una peor aceptación por incorporar E-500ii; no pasa nada, se quita y en su lugar se pone que contiene bicarbonato sódico, que suena como más natural, menos infernal. Que no quiere que figure el E-300, pues nada, lo mismo, le pone que tiene ácido ascórbico que además es la definición química de la vitamina C, y que queda mucho más chic que el seguro pernicioso y cancerígeno E-300 (modo sarcasmo activado). Y así suma y sigue. Puedes entrar un poco más en materia en esta entrada de Naukas (por cierto, te recomiendo también que leas su “continuación” en este enlace de mano del mismo autor, Jose Manuel Lopez Nicolás @ScientiaJMLN)

Pero no es este, ni mucho menos, el único ejemplo. Hilarante y vergonzante al mismo tiempo es el caso que nos trae “La columnata” cuando en el reciente Día de los Inocentes anglosajón (1 de abril) a dos periodistas norteamericanos les dio por hacer cundir la alarma entre la población al manifestar por la radio que nuestras cañerías estaban llenas de monóxido de dihidrógeno (es decir, nada más y nada menos que de agua pero dicho en plan complicado) Ya ves, “monóxido de dihidrógeno” chungo pero “agua” guay (y mejor si es mineral); E-300 protervo, y vitamina C chipén. Etcétera.

Pero me he dejado para el final el peor-mejor (o mejor-peor) de los ejemplos de cómo pasar de la quimiofobia popular más galopante a la quimiofilia más ridícula pero, eso sí, con aval académico (el modo irónico sigue activado). Me refiero a la exaltación descontextualizada del nutriente como concepto y sus propiedades. Esto sucede cuando se promueve lo que se conoce como nutrición ortomolecular. Triste, apesadumbrado, me quedé el otro día cuando leí en esta entrada del blog “La lista de la vergüenza” que la Universidad de Almería ha lanzado un curso de “Experto Universitario en Macronutrición y Micronutrición Aplicada a la Salud y Calidad de Vida”. El título ya en sí, me imagino que buscando el efectismo, provoca el escalofrío (supongo que en ese sentido habrán cubierto las expectativas). Pero por si el título no te dice demasiado no hay más que escudriñar un poco entre la formación del personal docente (según la fuente citada). Más de la mitad de ellos detentan un título o una formación especializada en osteopatía, homeopatía (ambas consideradas terapias alternativas o complementarias) y, la más recurrida, la consabida nutrición ortomolecular.

¿Y en qué consiste la nutrición ortomolecular? Bueno, pues en esencia, en el uso de dosis muy altas de vitaminas u otras sustancias que están presentes de forma natural en el cuerpo. Las “otras sustancias” son minerales, enzimas, antioxidantes, aminoácidos, ácidos grasos esenciales y fibra dietética, entre otras. En román paladino, en hacer bandera de la quimiofilia más descontextualizada, barnizándola con una gruesa capa de cientifismo (que no ciencia). Y lo malo no es que sea falaz en sus planteamientos, lo peor es que además podría ser peligrosa. Si quieres conocer la postura del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, puedes consultar su documento de posicionamiento en este enlace. Por si te sirve de adelanto, el GREP-AEDN considera que la nutrición ortomolecular puede calificarse como una propuesta paracientífica, engañosa, fraudulenta y potencialmente peligrosa.

En definitiva, creo que nos haría falta un poco más de formación general junto con una pizca un poco mayor de sentido crítico para observar todos estos temas relacionados con la química de los alimentos con el rigor que se merece. Ni más ni menos.

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Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

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Foto: ohmann alianne

Entendiendo las declaraciones “alto contenido de” y “fuente de” en los alimentos

22 marzo 2013

Vitamina C_Timothy ValentineCon bastante frecuencia los profesionales de la nutrición aludimos a la necesidad por parte de la población general de hacer una correcta interpretación del etiquetado nutricional. También a menudo esta interpretación es dificultosa en extremo porque precisa de un conocimiento extenso de una legislación bastante prolija en directivas, reglamentos y normativa en general.

Hoy me he propuesto tratar de que entiendas unas declaraciones bastante habituales en los alimentos y sobre las que no es fácil acertar con su verdadero significado. En concreto me refiero a las declaraciones “alto contenido de” y “fuente de”… lo que sea, aunque más en concreto estas declaraciones suelan aludir a las proteínas, la fibra y, por último las vitaminas y minerales.

Para ello utilizaré como principales fuentes bibliográficas:

Sobre la fibra

¿Cuándo puede un alimento declarar que es fuente de fibra?

Solamente podrá declararse que un alimento es fuente de fibra, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto contiene como mínimo 3g. de fibra por 100g. o, como mínimo, 1,5g. de fibra por 100 kcal.

¿Cuándo puede un alimento declarar que tiene un alto contenido en fibra?

Solamente podrá declararse que un alimento posee un alto contenido de fibra, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto contiene como mínimo 6g. de fibra por 100g. o 3g. de fibra por 100 kcal.

Sobre las proteínas

¿Cuándo puede un alimento declarar que es fuente de proteínas?

Solamente podrá declararse que un alimento es fuente de proteínas, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si las proteínas aportan como mínimo el 12 % del valor energético del alimento.

Esto, en la práctica, se puede comprobar multiplicando por 4 los gramos que nos dice el etiquetado que tiene de proteínas el alimento en 100g. (de esta forma se hallan las calorías aportadas por las proteínas) y comprobando si ese total de calorías es igual o superior al 12% de la cifra total de calorías por 100 gramos de alimento (también en el etiquetado).

¿Cuándo puede un alimento declarar que tiene un alto contenido en proteínas?

Alto contenido en proteínas_Leo Reynolds

Solamente podrá declararse que un alimento posee un alto contenido de proteínas, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si las proteínas aportan como mínimo el 20 % del valor energético del alimento.

Y la comprobación en este caso se ha de hacer igual que antes pero observando si las calorías obtenidas por las proteínas es igual o superior al 20% del total calórico del alimento en 100 gramos.

Sobre las vitaminas y minerales

¿Cuándo puede un alimento declarar que es fuente de una o varias vitaminas o minerales?

Solamente podrá declararse que un alimento es una fuente de vitaminas o minerales, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto contiene como mínimo una cantidad significativa de vitaminas o minerales tal como se define en el anexo de la Directiva 90/496/CEE o una cantidad establecida por las excepciones concedidas […] sobre la adición de vitaminas, minerales y otras determinadas sustancias a los alimentos.

¿Y cómo se interpreta esto? En la práctica, quiere decir que se podrá declarar que un alimento o bebida es fuente de una o varias vitaminas o minerales cuando ese nutriente concreto esté presente al menos en una cantidad igual o superior al 15% de la Cantidad Diaria Recomendada (CDR) suministrada de ese nutriente en 100g. o en 100 mL. o por envase (cuando este contenga una única porción). ¿Quieres saber cuáles son las CDR’s utilizadas para cada vitamina y nutriente? Las puedes encontrar en la página 12 de este documento pdf, que te lleva a la Directiva 90/496/CEE antes mencionada.

¿Cuándo puede un alimento declarar que tiene un alto contenido en una o varias vitaminas o minerales?

Solamente podrá declararse que un alimento posee un alto contenido de vitaminas o minerales, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto contiene como mínimo dos veces el valor de la «fuente de [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] o [NOMBRE DE LOS MINERALES]

Es decir, cuando la presencia de esa vitamina y/o mineral concreto sea de al menos el 30% de la CDR según el documento citado, o sea, también en 100g, 100mL o por envase cuando este contenga una única ración.

 

Una vez dicho esto, mi consejo es que tengas estas dos ideas bien presentes:

  • Si bien no es preciso evitar los alimentos con declaraciones nutricionales de este estilo, la mayor parte de los que las emplean son alimentos más o menos procesados y,
  • Al mismo tiempo, la mayor parte de los alimentos frescos no las emplean (frutas, verdura, legumbres, frutos secos, etc) y conste que podrían hacerlo.

Así que, lo de siempre, come comida y que no te ciegue tanta declaración y tanto boato en la promoción de alimentos. Como decía aquel, para comer mejor solo tienes que prescindir de aquellos alimentos que necesitan de la publicidad para que se vendan: ¿cuándo ha sido la última vez que has visto una publicidad de lentejas, manzanas, naranjas, arroz, lechuga, acelgas, brócoli, kiwis, merluza, rodaballo, judías verdes, setas, pistachos, berenjenas…?

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Foto 1: Timothy Valentine

Foto 2: Leo Reynolds

Principio de año ¡y yo sin mis suplementos!

10 enero 2013

VitaminasNo, no se me ha ido la olla, sigo siendo yo. El título de hoy, lo reconozco, es una licencia poco sutil para llamar tu atención.

Porque en verdad lo que vengo a contar hoy viene a colación de las frecuentes, ciclotímicas diría yo, ocasiones en las que se suele presentar la ocasión para recomendar con especial -y absurda- insistencia la necesidad de tomar suplementos vitamínico-minerales para… para… para lo que sea: que si ahora hace frío y los constipados, que si ahora hago dieta y por “si me falta algo”, que si estoy de exámenes y necesito más, que madre mía que sobrecarga de entrenamiento, etcétera. Si quieres ahorrarte la entrada te hago un resumen antes de meterme en materia: los suplementos vitamínicos-minerales no son necesarios, salvo, en contadísimas ocasiones y que desde luego no dependen de que hagas dieta, estés de exámenes o haga frío. Vamos allá.

Desde la Harvard School of Public Health lo dejan  bastante claro: En el mejor de los casos, y en la mayor parte de las ocasiones, la incorporación de este tipo de suplementos solo te producirán un menoscabo (mayor o menor) en tu economía, y en el peor, incluso puede perjudicar tu salud.

Malgastar dinero

¿Qué ocurre, qué no sabes si tu alimentación te aporta las recomendaciones diarias de vitaminas o minerales? Bueno, no es mayor problema, tienes dos soluciones posibles: Puedes ponerte en manos de un dietista-nutricionista que evalúe tu estilo de alimentación o, más sencillo todavía, confiar en llevar un patrón de alimentación, llamémosle “mediterránea” (con todos los riesgos que ello conlleva), es decir, que incorpore una adecuada variedad de frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, lácteos desnatados, pescado y carnes magras. Así, cuando tengas que elegir qué comer céntrate en todos aquellos alimentos que tengan una elevada concentración de nutrientes, que contengan muchas vitaminas y minerales y pocas calorías.

Aunque no lo creas yo soy más de esta segunda opción, que es la de fijarse en los trazos gruesos que caracterizan tu alimentación y no preocuparse tanto por los detalles, por ejemplo de si tu dieta aportará la suficiente cantidad de selenio o de vitamina K. Si haces las cosas bien, es poco probable que tengas que preocuparte por detalles como estos.

Entonces, ¿una alimentación correcta es suficiente para garantizar el aporte de todas las vitaminas y minerales? No lo dudes, incluso cuando se sigue una alimentación relativamente hipocalórica con el fin de adelgazar, siempre y cuando esté bien planificada y/o no coincida un problema patológico concreto y particular, claro.

¿Y si hago mucho deporte? Pues igual. Si haces mucho deporte la primera necesidad aumentada que tienes es la energía, es decir, gastas más y por lo tanto necesitas ingresar más. Supongamos que necesitas el doble de calorías que un varón medio que necesita 2.500 kcal/día. Si como hemos dicho con una dieta equilibrada se llega muy fácil a cubrir los requerimientos de vitaminas y minerales, al necesitar ingresar 5.000 kcal/día, si comes de lo mismo pero el doble, llegarás a cubrir tus necesidades energéticas y también habrás doblado los aportes de micronutrientes. Así de sencillo. Y para que lo tengas presente, de ningún micronutriente se doblan sus requerimientos por el hecho de hacer deporte. Así que estate tranquilo, que si haces una actividad física requirente y comes bien, las vitaminas y minerales que necesitas vendrán cogiditas de la mano en los alimentos que incorporas… sin necesidad de multivitamínicos y demás historias. Aunque la publicidad (recuerda, la publicidad) te diga lo contrario.

Vitamina CYa, puedes pensar, pero como con esto de las vitaminas y minerales se trata de cosas “buenas”… si como más, será mejor ¿no? Pues no. El tema de que cuanto más no es mejor ya lo abordé en esta entrada (Cuando más no es mejor: El agua, la L-carnitina y El Quijote como ejemplo) que te sugiero repases ya que viene muy al pelo de este post. Pongamos por ejemplo el tema –recurrente como pocos- de la vitamina C. Esta vitamina se popularizó a mediados de la década de los años 70 del S.XX como efectiva en la prevención y tratamiento del resfriado. Sin embargo, a pesar de que este supuesto beneficio está completamente desmentido por la ciencia (puedes consultar este metanálisis al respecto: Vitamin C for preventing and treating the common cold) se siguen recomendando megadósis de esta vitamina con este fin (o con otros) sin tomar en consideración que estas dosis masivas pueden ser contraproducentes como pone de relieve este otro estudio (Vitamin C supplements and the risk of age-related cataract: a population-based prospective cohort study in women).

Sea todo esto dicho a modo de ejemplo, ya que no olvidemos que la casi totalidad de vitaminas y minerales tienen sus dosis máximas recomendadas que, una vez superadas, tienen efectos negativos… y ya que estamos, si tomas un suplemento (de lo que sea) sabes qué estás tomando porque lo pone en la caja, pero ¿sabes qué cantidad ingresas además de estos micronutrienetes con tu dieta? lo más seguro es que no. Por tanto ¿Te has parado a pensar que es bastante probable que con el suplemento en cuestión más tu alimentación estés superando el límite máximo de alguno de estos elementos?

Pues eso, tranquilidad y buenos alimentos.

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Foto 1: shannonkringen

Foto 2: Images_of_Money

Foto 3: NotoriousJEN

Sucedió en una farmacia…

12 diciembre 2012

La entrada de hoy es la transcripción del relato que Madre reciente (cada vez menos) me hizo el otro día de unos hechos de los que el otro día fue testigo y que le llevaron a preguntarse qué es lo que a mí me sugerirían. Aunque creo que sabe bien que eso es algo muy similar a lo que ella misma piensa. Pero tiene su jugo, aquí os lo traigo.

El caso es que la semana pasada estaba ella haciendo cola en una farmacia esperando a que le atendieran. Delante, también como clienta, una mujer de mediana edad, estatura aproximada 1,60m y relativamente entrada en carnes, nada espacialmente llamativo, pero sí “rellenita” como se suele en ocasiones dulcificar, digamos que con unos 70kg a ojo de Madre reciente.

El caso es que cuando le tocó su turno, la mujer iba a tiro hecho:

Quiero Finslim 4.3.2.1 Forte, para adelgazar” pidió, así sin más (el nombre del producto es ficticio, pero en ningún caso ha de imaginarse que se trata de un fármaco como tal).

La farmacéutica, solícita, se metió unos segundos en la rebotica y volvió con una caja de Finslim 4.3.2.1 Forte y sin decir nada más se la entregó.

Acto seguido, la mujer confesó a la farmacéutica que además tenía un hijo de 5 años que pesaba 25kg (de la estatura no dijo nada, así que nos imaginamos que era la “normal” y tendré en cuenta que falta el dato, aunque sería interesante contar con él) Resulta que este año la mamá, es decir ella, había apuntado a su querubín de 5 años y 25kg a fútbol como actividad extraescolar y que… ¡fíjese usté! el chaval había perdido 3kg y además no comía igual que antes ni en cantidad ni en variedad… recetas que antes le gustaban ahora no y todas esas cosas que a muchas mamás les preocupan (con razón, pero muchas veces tambiénte sin ella) y que están tan bien tratadas en el libro del pediatra Carlos González “Mi niño no me come”. Por estas razones, y para sorpresa de… de cualquiera que tenga un poco de conocimiento sobre el tema la madre pidió en la farmacia algo, unas vitaminas, unos minerales, lo que fuera, algo, para que su niño siguiera comiendo como antes, recuperara su peso anterior y no le faltara de nada. Y va y la farmacéutica vuelve de la rebotica sin mediar tampoco palabra con una caja de gominolas vitaminadas y fortificadas especiales para niños. Ojiplática, Madre reciente se quedó ojiplática. Y con razón.

¿Os acordáis de la entrada de este lunes relativa a la publicidad de productos con una pretendida finalidad sanitaria y que sólo se venden en farmacias o herboristerías (ya sé que no son lo mismo)? Bueno pues aquí tenemos un ejemplo de cómo proliferan y de quienes le dan pábulo. Por un lado, gracias a aquella población general con pocos recursos críticos con respecto a estas cosas y que demanda milagros. Y por el otro, que es lo peor, gracias a unos profesionales sanitarios que, sin quitarse el disfraz, es decir, la bata, ejercen de comerciales sin el menor respeto a sus conocimientos. O a los conocimientos que debieran tener y a su obligación de velar más por la salud pública que por la caja de su negocio.

Los errores en esta intervención son a mi juicio dos:

El primero con la cuestión adelgazante de la señora. Estaba claro que farmacéutica y clienta no se conocían y sin embargo, en vez de aprovechar la primera para hacer un poco de educación para la salud y de comentarle algunos aspectos relacionados con la ganancia y la pérdida de peso, le larga sin mayores explicaciones el producto en cuestión.

Y el segundo, clamoroso, el de dar crédito a las mal entendidas necesidades ponderales de su hijo y largarle igualmente un producto con vitaminas y demás para abrirle el apetito. ¿pero no se dio cuenta que un niño de 5 años y 25kg está fuera de todas las tablas de percentiles de peso para la edad? No sé que qué respuesta le podría dejar a la farmacéutica en mejor situación. Si es que sí, es que es una sinvergüenza, y si es que no es que es tonta de capirote y no se merece desempeñar la labor que ejerce y que lleva asociada una importante repercusión en la salud de sus congéneres.

No hace falta recurrir a las tablas para darse cuenta que 25 kilos para 5 años son muchos, pero por si lo queréis comprobar aquí van las tablas de peso para la edad en varones de edad pediátrica del National Center for Health Statistics in collaboration with the National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion (CDC) en las que se aprecia que esta situación deja al chaval por encima del percentil 95, el último señalado, es decir, es un niño que pesa más que el 95% de la población de su misma edad (selecciona para aumentar)

También podemos consultar las tablas de la OMS, y en ellas resulta que con estos datos la situación del crío está por encima del percentil 97%. Es más, en ordenadas, y para esta tabla de edades entre 2 y 5 años el peso máximo contemplado es de 24,75kg… ¡ni tan siquiera contemplan la posibilidad de los 25kg!

 

Otros ejemplos a seguir

Continuando con el título de la entrada, sucedió en una farmacia… pero me temo que podía haber sucedido en muchas de ellas. No en cualquiera, eso sí. Afortunadamente hay algunos de estos establecimientos que se desmarcan del tristemente frecuente voraz mercantilismo. Por ejemplo esta de aquí, la farmacia Rialto en Madrid. El de la homeopatía no es el mismo tema del peso y demás, pero si es el mismo tema cuando se trata de dar un servicio sanitario coherente. Como digo la Farmacia Rialto no recomienda el uso de productos homeopáticos (y otros como las flores de Bach, oligoterápicos, etc.) por que considera (y considera bien) que su uso no tiene una evidencia científica suficiente para hacerlo y así lo hace saber a sus clientes con esta nota pública. ¡Ojalá muchas tomaran ejemplo!

 

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Foto 1: AnnaAniston

 

 

 

El asunto de los omega-3 no se aclara ni a la de idem

11 diciembre 2012

Los ácidos grasos conocidos como omega-3 están en boca de muchos, se podría decir que su uso es de “dominio popular”, aunque lo de “dominio” podría ser bastante matizable. En realidad son pocos los que saben a qué se refiere esta terminología; afortunadamente es bastante sencillo de explicar. Allá vamos, desde el principio.

¿Qué son los ácidos grasos?

Para empezar un ácido graso es una molécula de naturaleza lipídica, es decir, de grasa, que de forma gráfica se suele representar por una más o menos larga cadena de carbonos (su número es importante para determinar su tipología) y que en uno de los extremos está cerrado por un grupo carboxilo (-COOH) y en el otro por un grupo -CH3. Una representación esquemática sería la siguiente:

CH3-C-C-C-C-C-(…)-C-C-COOH

A su vez, los átomos de carbono que quedan entre medio de los extremos cuentan con dos enlaces que pueden:

  1. Volver a “emplearse” con el átomo de carbono que les precede o antecede, en cuyo caso tendríamos un doble enlace entre esos dos átomos de carbono, o bien,
  2. Ocuparlos para unirse con sendos átomos de hidrógeno. Que haya o no dobles enlaces en un ácido graso ofrece la segunda posibilidad de caracterizarlo (recordemos, la primera es el número de átomos de carbono de la cadena)

Si no hay ningún doble enlace en la cadena estaríamos ante los que se denominan ácidos grasos saturados (“saturados” por que todos los enlaces posibles, los que no están ocupados formando la cadena, están “ocupados” con hidrógenos.

Si por el contrario sí hay dobles enlaces presentes en la cadena del ácido graso, se trata entonces de ácidos grasos insaturados. Si hay un único doble enlace en la cadena estaríamos ante los denominados monoinsaturados (como es el caso del ácido oleico, el característico del aceite de oliva) y si hay más de uno polinsaturados. Así de sencillo.

Llegando a los omega-3

La siguiente posibilidad de tipificar los ácidos grasos en el caso de los polinsaturados hace destacar el primer carbono que esté implicado en un doble enlace. Para numerarlos, se empieza a contar desde su extremo -CH3. Entonces ya lo tenemos, un ácido graso omega-3 hace referencia a que es un ácido graso insaturado cuyo primer doble enlace lo comparten el carbono nº 3 y nº 4 contando desde el extremo no carboxílico.

 

Los beneficios de los omega-3

Durante gran parte del siglo XX todo concepto graso estuvo bastante criminalizado: grasas, así en general era igual a algo malo; y de ahí que los más antiguos del lugar aún recuerdan lo del pescado blanco bueno y el pescado azul malo (por ser más graso que el primero). Sin embargo, a finales del SXX la cosa se fue perfilando y parecía que no todas las grasas eran igualmente malas y que incluso las podía haber buenas (llegado este punto quizá a alguien le convenga echar un vistazo a esta entrada, “la maleta de Asimov”) y se dio con la bondad de los mencionados ácidos grasos omega-3 presentes de forma importante en el pescado y en menor cantidad en algunos vegetales.

Y así hemos estado mucho tiempo desde principios de los 80 loando las virtudes de este tipo de lípidos y por ellos, a su estela, han salido tantísimos estudios científicos y artículos en revistas de renombre, poniendo evidencia sobre el tema. Las principales ventajas atribuidas al consumo de alimentos con ácidos grasos omega-3 se han centrado en su presunto beneficio sobre la salud cardiovascular.

Sembrando la duda

Cuando parecía que en este sentido todo estaba más o menos claro a “la maleta de Asimov” le entraron sus dudas y lo que hasta ahora parecía cierto e inamovible sobre este tema resulta que puede no serlo. Resulta que una reciente revisión publicada no hace más de tres meses sobre el efecto de los omega-3 en la salud cardiovascular ha sembrado la duda al respecto. Se trata de un metaanálisis (esa clase de estudios que aportan el máximo de evidencia sobre el tema en cuestión) publicado en JAMA (Association Between Omega-3 Fatty Acid Supplementation and Risk of Major Cardiovascular Disease EventsA Systematic Review and Meta-analysis) y que ha considerado 20 ensayos previos con un total de muestra de más de 68.000 sujetos. La conclusión final del artículo sostiene que “En general, la suplementación con ácidos grasos poliinsaturados del tipo omega-3 no se asoció ni de forma relativa ni absoluta con un menor riesgo de mortalidad por cualquier causa, ni en concreto tampoco con la disminución del riesgo por muerte súbita, infarto de miocardio o ictus”.

Este resultado es bastante contradictorio con respecto a lo que ya se creía saber al respecto, o cuando menos controvertido. Uno de los elementos que me gustaría destacar es que la mayor parte de este estudio está centrado en los efectos de los suplementos de omega-3 y no en el aporte de este nutriente a partir de los alimentos. No es la primera vez que se ha puesto de manifiesto la ineficacia de los suplementos alimenticios (lo de las vitaminas y minerales es un caso paradigmático… y conocido desde hace bastante tiempo) a pesar de la existencia de sólidas hipótesis que preveían unos beneficios claros a tenor de los datos epidemiológicos.

Otro de los elementos a considerar sobre los resultados es la relación entre los triglicéridos y las enfermedades cardiovasculares. A pesar de que la cifra de los triglicéridos sí que descendió en relación con la inclusión de suplementos de omega-tres, esta reducción no se tradujo, en una menor incidencia de la enfermedad cardiovascular entre estos sujetos. Es decir, se redujo el factor de riesgo y sin embargo la enfermedad no disminuyó, curioso cuando menos.

No cabe la menor duda de la necesidad de seguir investigando sobre este tema e incluir, quién sabe, nuevas variables en la ecuación, por ejemplo: ¿habrá individuos genéticamente predispuestos a la acción benéfica de los omega-3 y habrá quienes no obtendrían mayor beneficio con su inclusión en la dieta?

De momento seguimos con la maleta a cuestas… y de tiendas.

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Foto: jcoterhals

Cómo saltarse a la torera una normativa: la publicidad de productos, servicios… con pretendida finalidad sanitaria

10 diciembre 2012

Tener un grano en el culo es molesto y la sensación se agrava cuando te lo tocas o te lo tocan. La publicidad y la promoción que habitualmente se hace por doquier de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria son uno de mis granos en el culo. Sé que está ahí y si no le hago mucho caso, lo sobrellevo. Pero el día a día de mi profesión me pone delante de mis pesadillas demasiado a menudo y claro, el grano se me irrita y me molesta. Hoy estoy molesto.

 

Vengo de twittear con unos amigos una serie de cuestiones relativas a la sinvergonzonería que supone el tener a la venta determinados productos con pretendida finalidad sanitaria y ver cómo los fabricantes, comerciantes y distribuidores se pasan por el arco del triunfo el Real Decreto 1907/1996 y campan a sus anchas sin que nadie haga nada.

¡Ah! ¿Qué no sabías que existía una normativa que regula qué se puede o no decir, qué beneficios se le pueden o no atribuir a un servicio o producto que tenga una pretendida finalidad sanitaria? ¿No lo sabías? No te culpo. A tenor de lo que se ve en las farmacias, herboristerías y se oye en la radio o se lee en la publicidad de la prensa escrita o de Internet, pareciera que no hay tal normativa… o que si la hay es muy laxa y permite todo. Porque resulta que en la práctica parece que todo vale a la hora de argumentar o vender con calzador el último remedio milagroso antigrasa, para adelgazar, o para que tus hijos se conviertan en pequeños Einstein a base de pastillazos, jarabes y demás potingues.

Vaya por delante que hoy no voy a citar marcas, productos ni personas en concreto. El motivo principal para no hacerlo, aunque hay más, es que no sabría por donde empezar… no acabaría nunca de dar porrazos al teclado transcribiendo las atrocidades que se dicen, hacen, venden o proponen. Me da la sensación, insisto que es una impresión particular, que el 95% de las cositas que se venden o de los servicios que se ofrecen para adelgazar, para superar la astenia primaveral (y la otoñal, estival e invernal también), para mejorar tu nivel de antioxidantes, para superar tus problemas de memoria a corto plazo, para evitar la caída del pelo o para un infinito etcétera, y que no son fármacos (que para eso tienen su legislación concreta) incumplen reiterada y alevosamente el mencionado Real Decreto (sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria). Y conste que el 5% restante lo dejo por aquello del beneficio de la duda.

¿Tienes alguna vaina de estas en casa? Da igual que la compraras en la farmacia o que te la proporcionara tu médico naturópata (bueno, en especial si te la ha proporcionado el). Por cierto, un libro de dietas también puede valer, a fin de cuentas se trataría de la promoción de un determinado tratamiento con finalidad sanitaria. Ve a por cualquiera de ellos y mira el envase, caja o prospecto (si lo tiene, que en muchos es que no) o contrasta la contraportada del libro, y comprueba con el Real Decreto 1907/1996 en la mano qué se puede decir y qué no con respecto a este tipo de productos, servicios, etc., con pretendida finalidad sanitaria:

Artículo 4: Prohibiciones y limitaciones de la publicidad con pretendida finalidad sanitaria [aquellas…]:

  1. Que se destinen a la prevención, tratamiento o curación de enfermedades transmisibles, cáncer y otras enfermedades tumorales, insomnio, diabetes y otras enfermedades del metabolismo.
  2. Que sugieran propiedades específicas adelgazantes o contra la obesidad.
  3. Que pretendan una utilidad terapéutica para una o más enfermedades, sin ajustarse a los requisitos y exigencias previstos en la Ley del Medicamento y disposiciones que la desarrollan.
  4. Que proporcionen seguridades de alivio o curación cierta.
  5. Que utilicen como respaldo cualquier clase de autorizaciones, homologaciones o controles de autoridades sanitarias de cualquier país.
  6. Que hagan referencia a su uso en centros sanitarios o a su distribución a través de oficinas de farmacia.
  7. Que pretendan aportar testimonios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo.
  8. Que pretendan sustituir el régimen de alimentación o nutrición comunes, especialmente en los casos de maternidad, lactancia, infancia o tercera edad.
  9. Que atribuyan a determinadas formas, presentaciones o marcas de productos alimenticios de consumo ordinario, concretas y específicas propiedades preventivas, terapéuticas o curativas.
  10. Que atribuyan a los productos alimenticios, destinados a regímenes dietéticos o especiales, propiedades preventivas, curativas u otras distintas de las reconocidas a tales productos conforme a su normativa especial.
  11. Que atribuyan a los productos cosméticos propiedades distintas de las reconocidas a tales productos conforme a su normativa especial.
  12. Que sugieran o indiquen que su uso o consumo potencian el rendimiento físico, psíquico, deportivo o sexual.
  13. Que utilicen el término natural como característica vinculada a pretendidos efectos preventivos o terapéuticos.
  14. Que atribuyan carácter superfluo o pretenda sustituir la utilidad de los medicamentos o productos sanitarios legalmente reconocidos.
  15. Que atribuyan carácter superfluo o pretendan sustituir la consulta o la intervención de los profesionales sanitarios.
  16. Y, en general, que atribuyan efectos preventivos o terapéuticos específicos que no estén respaldados por suficientes pruebas técnicas o científicas acreditadas y expresamente reconocidas por la Administración sanitaria del Estado.

Más en concreto, ¿tú crees que se respetan las prohibiciones 2, 4, 5,6,7, 9, 11, 12, 13 ó 16 por citar sólo algunas de las más vilipendiadas? (las que están en negrita)

De verdad que si no supiera que soy yo mismo el autor de estas líneas, al leerme creería que estoy de cachondeo o soñando… pero no, ni una cosa ni la otra. Esto es lo que pone textualmente en el RD de marras.

Luego el artículo 7.2 también se las trae (no por su planteamiento, chapeau, sino por el nulo control que de él se ejerce):

“Las agencias de publicidad, periódicos, revistas, emisoras de radio y televisión y cualquier otro medio de comunicación no admitirán publicidad que contravenga lo dispuesto en este Real Decreto”.

Es momento de una carcajada amarga o de poner grave gesto mientras se baja la cabeza (como en un funeral vamos)

Una de las preguntas que más frecuentemente me hacen y que más intensamente se me queda dando vueltas en la cabeza es: ¿Pero por qué nadie hace nada al respecto, o cómo se puede denunciar este atropello flagrante, o quién es el encargado de hacerlo cumplir?

Y yo no lo sé… bueno no sé cómo y ante quién denunciarlo… cuestiones que estarían de más si quien tiene que regular estas cuestiones hiciera bien su trabajo. El artículo 1 del RD 1907/1996 dice que:

“Las Autoridades sanitarias y demás órganos competentes en cada caso, de acuerdo con el artículo 27 de la Ley General de Sanidad, las disposiciones especiales aplicables en cada caso y lo establecido en este Real Decreto, controlarán la publicidad y promoción comercial de los productos, materiales, sustancias, energías o métodos que se anuncian o presentan como útiles para el diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades o desarrollos fisiológicos, adelgazamiento, modificación del Estado físico o psicológico, restauración, corrección o modificación de funciones orgánicas u otras pretendidas finalidades sanitarias, para que se ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud y para limitar todo aquello que pueda constituir un perjuicio para la misma”.

¿Lo veis? este mundo de suplementos y demás parece la casa de la charito. ¿Las alternativas?

Dos en mi opinión, a cual más desesperanzadora:

  • Recurrir a la justicia ordinaria, es decir, comerse el marrón de ser el guapo que pone su DNI, con su foto, y se dirige a los juzgados a poner una denuncia (¿genérica o particular? yo de esto no entiendo). Luego acudir al juicio si hay suerte y te la admiten a trámite; y luego tener más suerte para que te den la razón tras haber litigado con empresas que a buen seguro pondrán toda la carne en el asador con abogados y demás por que se están jugando su sustento y su pretendida credibilidad.
  • Denunciar ante las organizaciones de consumidores, quienes en tu nombre, se supone, iniciarán el proceso anterior. Eso si los pillas de humor, tienen ganas, paciencia y reúnen la misma suerte de la que antes hablaba para que salga todo bien.

En resumen, una vergüenza y una miseria.

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Foto: MentalNoise