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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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Manzanas contra estatinas o cómo una dieta adecuada supera a los fármacos

Una de los dichos más célebres entre la población anglosajona en relación a los correctos hábitos dietéticos viene a decir que consumir una manzana al día aleja la enfermedad de nuestras vidas (y por tanto, a los médicos que las tratan). En realidad la frase, en clave de rima en inglés, dice textualmente: An apple a day, keeps the doctor away. Estoy casi convencido de que el uso de la manzana como icono universal de la pureza dietético-saludable tiene que ver con el origen de esta frase… pero ese es otro tema del que ando rastreando la pista, así que esta cuestión ya la tocaremos otro día.

Estatinas vs manzana

Bueno, el caso es que una serie de señores se han propuesto contrastar hasta qué punto el consumo diario de fruta puede implicar ciertos beneficios… y no se les ha ocurrido otra cosa que comparar el efecto protector sobre la mortalidad causada por enfermedades vasculares que ofrece el uso de las estatinas (fármaco ¿de moda? para prevenir el incremento de colesterol en sangre y con ello reducir las enfermedades vasculares) con el efecto preventivo sobre este mismo parámetro (si tiene alguno) que tendría el consumo de una manzana (en realidad, de cualquier fruta típica al uso). Es cierto que no se trata de un estudio de intervención ni observacional, si no que en este caso se han creado modelos estadísticos virtuales basados en las evidencias que se tienen al respecto, tanto en el uso de las estatinas como en el de la fruta.

La publicación en el British Medical Journal de: A statin a day keeps the doctor away: comparative proverb assessment modelling study (Una estatina al día aleja al médico: estudio de modelos de evaluación a partir de un proverbio comparativo) pone de manifiesto, al menos en teoría, que si a toda la población del Reino Unido con edad igual o superior a 50 años se le recomendara tomar estatinas con fines preventivos para la salud vascular se prevendrían cerca de 9.400 fallecimientos al año y asumiendo un grado de seguimiento de esta recomendación del 70% de la población implicada.

Por su parte, la recomendación de consumir una manzana (sin variar el valor calórico de la dieta, es decir, sustituyendo otros elementos dietéticos por esta) con idénticos fines evitaría, de nuevo en teoría y según el modelo estadístico, nada más y nada menos que cerca de 8.500 fallecimientos por las mismas causas mencionadas. Cifras que aun siendo bastante semejantes merece la pena ponderarlas junto a otras consecuencias derivadas de recomendar estatinas y manzanas.

Así, los autores argumentan que para un valor de prevención relativamente similar en el número de fallecimientos anuales, el uso de las manzanas tendría muchos menos efectos secundarios. Y es que, hablando de estos poco deseables efectos, el uso de las estatinas en estos términos causaría (de nuevo en teoría) miles de trastornos musculares y hasta 10.000 casos nuevos de diabetes… frente a cero efectos secundarios atribuidos a las manzanas como elemento preventivo. Además, los autores aclaran que frente a posibles alergias o intolerancias relativas a la manzana por ciudadanos concretos, esa cantidad de manzana podría ser sustituida por cualquier otra fruta típica con iguales o semejantes resultados sobre la prevención.

En lo que parece un contrasentido (al menos a mí me ha chocado bastante el dato) el coste del tratamiento con estatinas estaría valorado en 217 millones de euros anuales, frente al coste de las manzanas, cifrado en 313 euros/año. Sin embargo, para el cálculo de estas cifras, se tuvo en cuenta que el sistema sanitario público subvenciona el precio de las estatinas cuando se compran con receta (que sería el caso teórico que nos ocupa). Así pues, dejar de recomendar el uso de estatinas y potenciar el de manzanas (no subvencionadas) redundaría en un importante ahorro para las arcas de la sanidad pública. Creo que caben pocas dudas de que el uso de manzanas para estos fines tendría un coste neto infinitamente menor que el de estatinas.

En cualquier caso, hay que tener presente que los autores del estudio (y un servidor también) no se atreverían a aconsejar sustituir el uso de estatinas por el de comer más fruta. El uso de este fármaco tiene un beneficio neto para la mortalidad general importante. Pero sin embargo, sí que se debería cuestionar la actual escalada en la recomendación casi universal en el uso de este tipo de fármacos y ser un poco más crítico y selectivo con el perfil de los pacientes a los que destinarlos.

La importancia de la dieta como elemento preventivo de enfermedades crónicas y degenerativas se ha puesto de manifiesto en otras publicaciones, poniendo el acento, precisamente, en ese valor preventivo, a coste casi cero (al final hay que comprar algo para comer, ¿no? pues hagámoslo bien) y sin efectos secundarios… al contrario de lo que sucede con infinidad de fármacos. Tienes ejemplos de lo que te comento en este enlace o en este otro.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interese consultar:

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Imagen: rakratchada torsap vía freedigitalphotos.net y United States Government Work

Hemocromatosis: un trastorno con mucho hierro

HierroUno de los temas más candentes en el mundo de la nutrición y de la alimentación refiere a lo concerniente al hierro. No se trata de una cuestión de matices, a este respecto hay pocas dudas: tal y como señala la propia OMS la deficiencia de hierro es el trastorno nutricional más común y extendido en el mundo, afectando a un gran número de habitantes en los países en desarrollo pero siendo al mismo tiempo la más prevalente de las deficiencias nutricionales en los países industrializados. Tal es así, que la cuestión del hierro es protagonista en nuestro medio de esa poco adecuada práctica que es la del “nutricionismo”… resumida muy fugazmente como: toma mucho de esto que te hace falta porque es bueno para aquello.

Sin embargo, al mismo tiempo de esta férrica situación deficitaria y generalizada, existe un grupo de patologías que se caracterizan por todo lo contrario. Quienes las padecen mantienen unos niveles excesivos de hierro en la sangre, algo que al mismo tiempo les supone serias complicaciones metabólicas y por ende en su salud.

¿Qué es la hemocromatosis?

Más allá del resultado incuestionable del caso, un exceso de hierro en la sangre dentro de niveles considerados tóxicos, se distinguen básicamente dos tipos de hemocromatosis en relación a su origen:

  • La hemocromatosis primaria: un trastorno congénito y hereditario, por lo tanto con causas genéticas. Las personas en esta situación absorben más hierro de lo que es habitual a través de su aparato digestivo. Así, el hierro se acumula en su cuerpo y en especial en el hígado donde es especialmente negativo. Como muestra un botón, Los pacientes con hemocromatosis hereditaria pueden llegar a almacenar hasta 20-40 g de hierro en su organismo, una cantidad netamente superior a los 0,3-0,8 g de las personas sin hemocromatosis.
  • La hemocromatosis secundaria (adquirida): debida en estos casos a otros trastornos relacionados con la sangre (tales como talasemia o ciertas anemias) o, aunque más infrecuente, a una sobrecarga de hierro recibido por transfusiones sanguíneas. En otras ocasiones la hemocromatosis secundaria está asociada a personas con antecedentes de alcoholismo prolongado u otros problemas de salud.

Normalmente en ambos casos y en sus fases iniciales, cuando a veces todavía no son apreciables lesiones patológicas en órganos, los pacientes con hemocromatosis pueden experimentar cierta sensación de fatiga y somnolencia (situación que en no pocas ocasiones se suele achacar, curiosamente a la anemia ferropénica). Más adelante son frecuentes los síntomas asociados a disfunción hepática ya que este órgano suele ser el más afectado pudiendo aparecer síntomas ligados a la insuficiencia hepática grave tales como hemorragias digestivas, alteración del nivel de conciencia, acumulación abdominal de agua (ascitis), etcétera. En estos pacientes también es común que la hemocromatosis desemboque en diabetes a consecuencia de la afectación del páncreas. Al mismo tiempo son esperables ciertas enfermedades articulares habitual en los casos de sobrecarga férrica (artritis, artrosis…). Sin embargo de entre todas las complicaciones la más preocupante sin duda alguna sigue siendo la insuficiencia cardiaca.

La incidencia de la hemocromatosis es dispar en relación al género, en el caso de las mujeres, las menstruaciones mensuales enlentecen las lesiones orgánicas asociadas hasta después de la menopausia. Sin embargo, los hombres son especialmente susceptibles a la hemocromatosis porque carecen de mecanismos fisiológicos de pérdida de hierro como la menstruación, el embarazo o la lactancia.

Tratamiento de la hemocromatosis

Donar sangre

El tratamiento de la sobrecarga férrica difiere de forma importante en base a la causa que la ha motivado. En los casos de hemocromatosis primaria (hereditaria) el principal tratamiento suele consistir en la práctica de flebotomías periódicas (extracciones de sangre). con este procedimiento se extraen cada semana aproximadamente unos 450 mL de sangre que eliminando la cantidad de unos 0,2g de hierro cada vez (un aspecto indirectamente positivo de esta práctica consiste en saber que al menos en España la sangre procedente de las flebotomías puede usarse para transfusiones en pacientes que necesitan sangre, según la Asociación Española de Hemocrmatosis). La cantidad de 0,2g de hierro eliminados con cada flebotomía equivale a la cantidad de hierro absorbida con los alimentos durante 2 a 6 meses.

Además, otro de los tratamientos habituales consiste en la utilización farmacológica de diversos quelantes de hierro en base a las circunstancias del paciente. Es decir, la utilización de principios activos que facilitan y aumentan la eliminación metabólica del hierro acumulado. Estos quelantes pueden ser utilizados tanto en las hemocromatosis primarias como en las secundarias siempre bajo criterio médico.

La cuestión dietética

Al mismo tiempo, sean los que sean los tratamientos empleados, estos deben ir respaldados por el seguimiento de una serie de directrices dietéticas tendentes a la no inclusión de alimentos especialmente ricos en hierro, ni de aquellos elementos que faciliten su absorción (de otra manera se estaría haciendo el ridículo si con la dieta se incorpora hierro al mismo o mayor ritmo que el que se elimina con la dieta).

Por tanto, en especial se recomienda:

Hemoglobina

  • Limitar de forma severa todas aquellas fuentes dietéticas de hierro “hemo”, es decir aquel hierro ligado al complejo “hemoglobina” (de ahí su nombre) y por tanto aquellos alimentos de origen animal especialmente ricos en hierro (los vegetales por cuestiones obvias, no tienen hemoglobina, no serán nunca fuente de hierro “hemo”). Es decir se recomienda limitar las carnes, pescados, aves y sus derivados muy especialmente aquellos alimentos con mayor concentración de hierro: carnes rojas, caza, marisco en general (en especial si está crudo o poco cocinado como suele suceder con las ostras, almejas, mejillones… ya que existe el riesgo de intoxicación con Vibrio vulnificus, una bacteria especialmente letal en personas con hemocromatosis), hígado, morcilla, etcétera.
  • Evitar la ingesta de alimentos fortificados en hierro del tipo “cereales de desayuno”, “barritas para deportistas” y por supuesto aquellos suplementos de hierro como los “multivitamínicos” (a pesar de su nombre suelen incluir diversos minerales en su composición y el hierro es uno de los típicos) o sustitutos de comidas (barritas, batidos…) ya que habitualmente se presentan fortificados en diversos micronutrientes.
  • A su vez es muy importante evitar los suplementos que contengan vitamina C y el alcohol ya que ambas sustancias incrementan la biodisponibilidad del hierro dietético y por ende facilitan su absorción. Además, en el caso de alimentos que incluyan vitamina C de forma natural (frutas, hortalizas…) conviene separar su consumo de aquel en el que se intuye hay otros alimentos que son ricos en hierro.

Curiosamente, de entre todas las fuentes consultadas para la realización de este post, no he encontrado ninguna limitación al respecto de las fuentes dietéticas de hierro “no hemo” (todo el presente en los alimentos de origen vegetal). Supongo que porque su tasa de absorción es un orden de magnitud inferior al del hierro “hemo”… pero de ahí a no tenerlo en cuenta para nada no deja de llamarme la atención. Por poner un ejemplo, no se dice nada al respecto del consumo de lentejas, soja, piñones, sésamo, orejones, pasas… alimentos, en su género, con un relativamente alto contenido en hierro.

Así pues, si estás en esta situación o sospechas de ello, mi sugerencia es que te pongas en manos de un profesional médico cualificado y que luego solicites el consejo de un dietista-nutricionista que pueda concretar de forma individual una pauta dietética equilibrada a la par que adaptada a tus especiales necesidades.

Fuentes consultadas:

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Imagen:  Pumbaa, StefanYikrazuul vía Wikimedia Commons

Fexaramina: ¿futura píldora adelgazante?

Ratón de laboratorio

A parte de con roscones nos desayunamos en este 2015 con una noticia de impacto referente a un nuevo estudio cuyos resultados apuntan la posibilidad de una novedosa línea de acción farmacológica en el tratamiento de la obesidad. El estudio, publicado en Nature Medicine, ha evaluado en ratones los beneficios metabólicos de la fexaramina, un compuesto químico recientemente identificado y patentado por Thomson Pharma. Puedes acceder a las noticias de los medios de comunicación en este enlace y en este otro.

Así, según el trabajo publicado (Intestinal FXR agonism promotes adipose tissue browning and reduces obesity and insulin resistance) en los ratones tratados con fexaramina se redujo la ganancia de peso inducida por la dieta, así como la inflamación y la producción de glucosa en el hígado. Además, se contrastó en ellos un aumento de la termogénesis a partir de la transformación de tejido adiposo blanco en tejido adiposo pardo (o marrón). Vamos a ver si me sale esto de explicar su mecanismo de una forma más o menos sencilla.

¿Cómo funciona la fexaramina?

FexaraminaUna vez administrada la fexaramina trabajaría como un agonista de los receptores FXR celulares. Para que me entiendas, un agonista en realidad es una sustancia capaz de unirse a un receptor celular y provocar en dicha célula una respuesta similar a la que se produciría si ese mismo receptor celular fuese activado por una sustancia fisiológica.

Tal y como puedes interpretar, en este caso la clave son esos receptores FXR (receptor X fernesoide) así como las acciones que estos llevan a cabo una vez que son activados. En condiciones normales estos receptores presentes en la membrana nuclear de las células son activados por ácidos biliares y su activación desencadena la expresión o represión de determinados genes especialmente relacionados con el metabolismo de las grasas y del colesterol. En este sentido, la presencia de fexaramina, como agonista que es de estos receptores provocaría ese mismo tipo de respuestas ya mencionadas.

En condiciones normales, sin fexaramina, los receptores FXR son especialmente activados tras la ingesta de alimentos lo que muy en resumen conduce a un mayor uso de las grasas como sustrato energético. La utilidad de la fexaramina se pone de relieve cuando, sin haber comido, se pueden replicar este mismo tipo de respuestas típicas de haber comido… y por tanto sin el aporte de las calorías.

De todas formas esto que te cuento es bastante sobre el papel ya que sobre el funcionamiento de los receptores FXR, las moléculas que sobre este actúan, los agonistas, los antagonistas y sus posibles efectos existe todavía bastante incertidumbre.

Las pegas

Sin embargo hay aún varias pegas e incertidumbres con respecto a su uso futuro como un tratamiento contra la obesidad.

Receptor FXR

En primer lugar hay que felicitar al equipo de investigación porque la activación de los receptores FXR mediante agonistas era ya un tema bastante investigado, pero hasta la fecha, todas las drogas propuestas activaban todos los receptores FXR del organismo con independencia de su localización. Aunque los receptores FXR están presentes en las células del intestino, también los encontramos en otras células con otras localizaciones, en especial el hígado y los riñones. La activación sistémica de todos los receptores FXR era una de las pegas de este tratamiento a causa de sus efectos secundarios no deseados. Sin embargo, la fenxaramina, y por eso lo de la enhorabuena, solo activa de forma selectiva los receptores FXR presentes en las células del intestino evitando así los mencionados efectos secundarios.

Ahora bien, la primera pega que le veo yo a la fexaramina como futuro tratamiento es que tal y como reconocen los autores del estudio, su uso no parece modificar el apetito. En mi opinión esta es una cuestión importante ya que “la pulsión” hacia los alimentos es crucial para abordar el tema de la obesidad. No sé hasta que punto puede ser efectivo una pastilla que desencadene procesos metabólicos similares al haber comido (y que pueden ser beneficiosos en la lucha contra la obesidad y el síndrome metabólico) si al mismo tiempo el individuo sigue manteniendo el mismo apetito o la misma “pulsión” hacia la comida.

La segunda pega también es importante. No es lo mismo decir que la pastilla evita la ganancia de peso en una dieta “x”, que decir que la pastilla adelgaza. Y es que, lo creas o no… y a pesar de los que puedan apuntar los medios de comunicación, el estudio no observó ninguna pérdida de peso en los ratones que usaron la fexaramina.

La tercera pega es más conceptual. No todos, pero sí la mayor parte de los tratamientos farmacológicos o quirúrgicos ya estén actualmente en aplicación, en desuso (por sus efectos secundarios) o en investigación contra la obesidad, están centrados en ofrecer una “solución” más o menos rápida (cirugía bariátrica, anfetaminas, los que se centran en la mal absorción, etcétera) mientras se puentean las causas originales y… qué quieres que te diga, a mí esa solución me parece pan para hoy y hambre para mañana. O bien por que no todo el mundo se puede pagar el tratamiento que sea en cuestión; o bien porque aun en aplicación la mayor parte de estos tratamientos tiene importantes efectos secundarios indeseables, o bien (y fundamentalmente) porque no se hace frente a las verdaderas causas, insisto, todas estas “soluciones” dudo mucho que puedan, ninguna de ellas, establecerse como la “solución definitiva” para la obesidad y sus enfermedades asociadas.

Afortunadamente y a pesar de los iniciales inconvenientes los propios autores del estudio ya han dicho que ni en el mejor de los casos se podrá hablar de “pastilla mágica” y que de terminar siendo útil, al final, la fexaramina será…

una ayuda más dentro de un plan para adelgazar. Es decir, el medicamento no permitiría dejar de lado el gimnasio y la actividad física ni seguir una dieta razonable.

Acabando ya, entre las incertidumbres está la propia naturaleza del estudio. Es uno de los primeros (por no decir el primero) de los ensayos realizados en ratones. Hay que ser cautos ya que como la experiencia nos ha puesto de relieve en innumerables ocasiones, la realidad observada en estos roedores no siempre es reproducible posteriormente en otros animales o en humanos. O si lo son, habrá que tener en cuenta los posibles efectos secundarios. Por ello y aun apostando por el mejor de los futuros, aun queda un larguísimo camino por recorrer antes de lanzar las campanas al vuelo.

Por último, es preciso tener presente que la mayor parte de los autores de este estudio “son co-inventores de las moléculas y los métodos de uso FXR, y pueden tener ciertos derechos derivados de su uso”. Algo que podría revelar un posible conflicto de intereses.

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Nota: Quiero agradecer a Guillermo Peris (@waltzing_piglet ) y a Julio Basulto (@JulioBasulto_DN ) sus aportaciones para este artículo, así como remitir al lector a consultar la opinión del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS Choices, @NHSNewsUK ) al respecto del artículo científico y su impacto en los medios de comunicación.

Imagen: Bigplankton y Emw vía Wikimedia Commons; y http://pubchem.ncbi.nlm.nih.gov/

Encontraron un auténtico “quema grasas” y acabaron literalmente incinerados (o enterrados)

La mayor parte de las veces que se alude a remedios adelgazantes “alternativos” por no decir de moda o milagro, se suele hacer referencia a la simpleza de los mismos, al fraude inherente que en ellos subyace y, evidentemente a su inutilidad. Pocas veces se comenta los riesgos que entrañan algunos de ellos. Y no me refiero al aumento de la probabilidad de un riesgo a largo plazo y tal, en esta ocasión, en la que hoy acerco hasta el blog, me refiero a un perjuicio real y palpable que se traduce en fallecidos ipso facto… no es broma.

Así, la agencia Reuters se hizo eco el otro día de la creciente utilización de una sustancia en el Reino Unido que obtenida a través de canales alternativos, sirve en teoría para adelgazar ya que es un potente “quema grasas” (esa absurda y recurrente denominación de tantos y tantos productos que se venden con la pérdida de peso como reclamo). La noticia en sí surgió a raíz de esta publicación en la que se dan más detalles. El caso es que su creciente uso se ha traducido en una serie de luctuosos acontecimientos que han provocado el fallecimiento de no menos de 5 personas en los último años y numerosos afectados.

2,4-Dinitrophenol

Se trata de una potente droga sintética que responde al nombre de 2,4-dinitrofenol (más conocido como DNP) y de la que incluso la Wikipedia da cuenta. Esta fuente solo indica que al parecer su uso se circunscribió en el tratamiento de la obesidad allá en la década de los años 30 del pasado siglo cuando ya entonces se prohibió por los importantes peligros que sobre la entrañaba. En realidad, esta sustancia se usaba anteriormente en la fabricación de colorantes, conservantes de la madera, explosivos y pesticidas (como ves una joyita para meterse entre pecho y espalda).

No quiero agobiar con detalles demasiado técnicos, pero para el que le interese diré que esta sustancia actúa en las mitocondrias alterando la forma normal de obtención de energía a partir de las grasas. En realidad lo que se impide es la fosforilación oxidativa del ADP (o adenosín difosfato) y por tanto su transformación en ATP (o adenosín trifosfato, verdadera molécula que funciona como pila energética) por parte de la célula. Este hecho deriva, muy en resumen, en la obtención de una gran cantidad de energía que no puede ser almacenada como debería en “las pilas” (en el ATP) a causa de esta sustancia. De esta forma se genera un exceso de energía en el interior celular que se disipa en forma de calor. Como consecuencia, la tasa metabólica, la glucólisis (ruptura de la molécula de glucosa que resulta en la obtención de más energía) y la lipólisis (ídem que anterior pero con los ácidos grasos) se aumentan y se reducen las reservas de grasa. De forma muy sintética, se aprovechan las grasas para obtener en principio energía metabólica (ATP) pero en realidad solo se consigue generar calor; no se obtiene ATP, y entonces se utilizan más grasas para sintetizarlo, entrándo en un peligrosísimo ciclo de retroalimentación positiva. Al final la gente termina auto asándose desde dentro. Es decir… esto sí que es un auténtico quema-grasa de ensueño para mucha gente. De ensueño sí, siempre que no se consideren sus graves efectos secundarios que es lo que al parecer ha ocurrido con no pocas personas que, como decía, fallecieron tras usar el 2,4-dinitrofenol.

Sus efectos son tan conocidos y peligrosos cuando se utiliza con este adelgazante propósito que ya en 1938 la FDA nortemericana prohibió su utilización. Como curiosidad, diré que el anterior artículo menciona que esta sustancia era distribuida entre los soldados rusos de la II Guerra Mundial para que se mantuvieran calientes (¡con esa clase de jefes rusos “amigos” quién necesitaba alemanes para que les tirotearan!)

Bueno, a lo que íbamos. Ya ves que se trata de una peligrosa sustancia de la que jamás te hablarán de su negra realidad aquellos que la ponen en circulación (nunca en los canales sanitarios legales). Te lo puedes imaginar: “la pastilla maravillosa que te hace adelgazar sin hacer nada más que tomarla”. Paso olímpicamente de poner enlaces en las que se puede, al menos en apariencia, encontrar y comprar esta sustancia, pero haberlos los hay a patadas. Y que no te engañen, según diversos especialistas no hay una dosis segura.

Siento desilusionar a todos aquellos que tan frecuentemente me preguntan si de verdad, de verdad no hay una pastilla mágica que te haga adelgazar per se. Mi respuesta es siempre la misma, la pastilla esa existe, pero los efectos secundarios de su uso trascienden en varios órdenes de magnitud el problema que se pretende atajar. De la misma forma que también existen sistemas para ser feliz forever… por ejemplo con la heroína, la cocaína y demás (modo ironico). Creo que ya me entiendes.

Al loro pues con el DNP que por lo que se ve, además de peligroso y seductor, se está poniendo “de moda”.

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Imagen: vía Wikimedia Commons

Los tratamientos fraudulentos contra el ébola salpican a las cuestiones nutricionales

ÉbolaLa realidad de la expresión “a río revuelto ganancia de pescadores” se pone de manifiesto cada vez que una crisis golpea nuestra existencia y, en este sentido, las cuestiones nutricionales no son una excepción.

Recientemente estamos siendo testigos de algunas opiniones vertidas en no pocos blogs en las que se manifiesta que la epidemia de “ébola” no es sino un nuevo montaje de las autoridades sanitarias, y que lejos de tratarse de una infección vírica de difícil tratamiento hay a quien no le tiembla el pulso al asegurar que el ébola se podría tanto prevenir como curar con éxito a partir de distintos remedios alternativos, entre ellos: el café, la soja fermentada, el veneno de araña homeopática o la vitamina C. Sí, has leído bien “veneno de araña homeopática” y no “veneno homeopático de araña”, es decir, según estos señores debe de existir alguna especie de “araña homeopática”. Curioso.

Pues bien, más allá de la hilarante proposición de lo de la araña (o de lo homeopático) y sin olvidar otras propuestas alternativas como el uso de soluciones con nanopartículas de plata tenemos que al parecer algunos proponen una solución nutricional a la epidemia del ébola: café, soja y mega dosis de vitaminas C y D (muchas veces administrados estos últimos por vía intravenosa).

En este contexto, la administración norteamericana para el medicamento y los alimentos, la conocida como FDA, ha emitido una declaración en la que advierte que desde que el brote de ébola estalló en África Occidental, la FDA ha recibido y atendido numerosas denuncias de consumidores al respecto de diversos productos que afirman ya sea prevenir el virus o bien tratar la infección; y hace destacar que a día de hoy, no hay ninguna vacuna ni medicamento, ni tratamiento que hayan demostrado de forma universal prevenir o tratar el ébola. Aunque sí se están formulando vacunas y tratamientos experimentales contra el virus, estos productos de investigación se encuentran en sus primeras etapas de formulación, y por tanto su seguridad y eficacia no han sido examinadas del todo. Además que, ciñéndonos al cuerpo legislativo estadounidense (y al europeo), los suplementos dietéticos no pueden afirmar que previenen o curan enfermedades.

Por estas razones, esta agencia insta a los consumidores que hayan visto estos productos fraudulentos o estas falsas afirmaciones al respecto de curación o prevención del ébola a que los denuncien ante la FDA.

Como no cabía esperar de otro modo, esta declaración de la FDA advirtiendo sobre remedios fraudulentos para el tratamiento y prevención del ébola ha sido observada por algunos como una forma más de darles la razón en su conspiranoico planteamiento de la realidad. Teniendo en cuenta su opinión referente a que el ébola puede ser un negocio en tanto en cuanto las autoridades sanitarias controlen “la solución”, la declaración de la FDA no haría sino ratificar los postulados más delirantes en el momento que las autoridades sanitarias se empeñan de acallar cualquier tratamiento que alejado de la medicina “ortodoxa” pudiera hacerles polvo el chanchullo.

Ni que decir tiene a estas alturas del cuento que el estado nutricional de un individuo condiciona en no poca medida la posibilidad de verse afectado por una infección incluida la del ébola. Pero de ahí a afirmar sin ningún tipo de duda que el ébola puede controlarse a partir de maga dosis de algunos nutrientes o alimentos no hace sino volver a poner de manifiesto los pocos escrúpulos de algunas personas a la hora de sacar tajada de la situación de indefensión de algunos ciudadanos. Bien sea por su precaria situación socioeconómica, o bien a la hora de jugar con el miedo comprensible de quién habita en una zona de alto riesgo de contaminación en la que el alto nivel de formación no es precisamente una de sus características.

Para más dudas sobre el ébola me ha parecido especialmente interesante este enlace a la web de la OMS en el que aborda alguna de las preguntas más frecuentes sobre esta enfermedad, así como su propia hoja informativa:

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Imagen:  David Castillo Dominici vía freedigitalphotos.net

Por fin se puede comprar placebo (y nocebo) tal cual

Four_PlacebosReconozco que este tema toca muy de refilón a las cuestiones alimentarias y nutricionales, pero no me resisto, es una de mis debilidades.

Brevemente, para quien estas cosas le suenen a chino, un placebo en el ámbito de la medicina es un fármaco (en forma de pastilla, cápsula, jarabe, inyectable, etc.) carente de principio activo, es decir, inerte. No obstante la aplicación de placebos es capaz de provocar un efecto positivo a en ciertas personas y ante ciertas enfermedades tanto si éstos no saben que están recibiendo un medicamento falso como sí, y esto es lo mejor, incluso lo saben.

Los placebos son frecuentemente utilizados en ensayos clínicos con grupo control (uno de los grupos es el de “intervención” y recibe el medicamento, sustancia, etc. cuyo efecto se quiere cuantificar; mientras el otro grupo es el “control” y recibe algo igual que los del otro grupo pero sin principio activo). La gracia de estos ensayos es que, además, los sujetos sobre los que se realiza la intervención (los de ambos grupos) no sepan a qué grupo pertenecen y por tanto desconozcan qué están recibiendo. Esto sería en pocas palabras un estudio “controlado” (Nota: se habla de doble ciego cuando ni los sujetos sobre los que se interviene, ni el que tiene que evaluar los efectos, saben quién ha recibido el tratamiento verdadero o el placebo)

Antilirium_Placebo

Y brevemente también, el nocebo se usa para estudiar las respuestas o reacciones dañinas, desagradables y no deseadas que puede manifestar una persona cuando se le administra un compuesto farmacológicamente inerte. Es decir, se trataría del efecto negativo sobre la salud de alguien que cree que se está siendo intervenido sobre él con una sustancia activa que en realidad no lo es.

Pues bien, lo que os decía por fin hay placebos y nocebos a la venta. Los puedes consultar en este enlace y en este otro.

Lo que me parece significativo señalar es la declaración que hace el fabricante del placebo para asegurar la eficacia de su producto como placebo. No tiene desperdicio: “Proven to be as effective as the leading homeopathic treatment”, es decir:

“Está demostrado que es tan eficaz como el mejor de los tratamientos homeopáticos”

Ya sabes si tu tratamiento homeopático es más caro que estas pastillas, te sugiero que te cambies, tu economía te lo agradecerá.

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Este post viene a colación de esta entrada que hice en su día sobre “homeopatía para adelgazar”. Se lo debo además a Fernando Frías (@FerFrias) quien en Twitter el otro día me puso sobre la pista y a la página web, “Efecto placebo” que se hizo eco antes que yo de esta comunicación.

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Fotos: http://www.nlm.nih.gov/hmd/emotions/self.html

 

 

¿Qué haces tú por tu hipertensión?

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Comentaba el otro día en esta entrada, que vivimos demasiado pendientes de las pastillas, de las soluciones rápidas sin tomar en consideración que quizá, la modificación de nuestros estilos de vida podrían tener en muchos casos un mayor beneficio sobre la salud en general que el fármaco o la pastilla de turno. Y el colesterol no es, ni mucho menos, el único aspecto que mejora cuando se cambia hacia unos mejores hábitos. “Hábitos” repito, algo que forma parte de nuestro estilo de vida… de por vida; no los “arrebatos” puntuales.

Cambiar de estilo de vida para disminuir la presión arterial alta

Si hay una situación agradecida en el ámbito de la salud que se puede ver beneficiada por el cambio de estilos de vida, sin la necesidad inicial de un fármaco esa es sin dudas la hipertensión. Son diversos los elementos sobre los que se puede intervenir y hacer frente a esta situación, aunque lo mejor es, poco a poco, ir abordando pequeños cambios sobre todos ellos: sobre el perder peso, hacer más ejercicio, cuidar la ingesta de sal y mejorar la alimentación en general.

Para que te hagas una idea, teniendo sobrepeso, la pérdida de, aproximadamente, un kilo de peso se traduce en una caída de 1 mm de mercurio, tanto en la presión sistólica (el número superior) como en la diastólica (el inferior).

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La actividad física es otro elemento hipotensor que además es independiente de la pérdida de peso. Así, si te decides a empezar por practicar ejercicio físico de forma más o menos regular (y adaptado a tus circunstancias, no empieces de golpe con grandes intensidades) tu presión arterial se podrá ver beneficiada incluso si tu peso no se modifica.

La reducción de la ingesta de sodio, bien a partir de la sal de adición o de los alimentos que lo contienen en forma de aditivo (alimentos procesados), podría también disminuir la presión sistólica en cinco puntos y la diastólica en tres. Recuerda que una buena parte del sodio que ingieres no lo has puesto tú en los alimentos. Así que ya no es solo la sal que tú adiciones, sino más en especial el tipo de alimentos que escoges.

En cuanto a la alimentación, existe un conjunto de recomendaciones dietéticas para reducir la hipertensión abreviado como DASH que consigue bajar la presión arterial sistólica hasta 12 puntos y la presión diastólica hasta cinco. Estas recomendaciones implican el incorporar una cantidad importante de frutas y verduras (de siete a nueve raciones al día), con dos a tres raciones al día de lácteos desnatados, el aumento del consumo de cereales integrales, frutos secos, carnes magras y pescado, al mismo tiempo que se mantiene a raya la incorporación de alimentos ricos en grasa saturada (carnes rojas) y dulces. Si tienes la disciplina suficiente para seguir un estilo de alimentación de este tipo (nada que por otra parte no se recomiende de forma general en este blog) es probable que la disminución de la presión arterial observada sea comparable a aquella obtenida sólo con medicamentos. Así, está bastante claro que la pérdida de peso, el ejercicio y la alimentación pueden hacer bajar la dosis de la medicación contra la hipertensión o incluso eliminar por completo la necesidad de medicación.

Nota: Esta entrada es una opinión personal basada en la apreciación de la Harvard Medical School sobre “estado emocional y salud”, y no sustituye la consulta con un profesional sanitario.

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Foto: djuggler

¿Viagra contra la obesidad?

Viagra_WikipediaCreo que la noticia de hoy va a poner contento (y por qué no contenta) a más de uno. Antes de festejar con retozante regocijo esta no-ticia, conviene prestar un poco de atención a los datos en sí, más que a los titulares de los distintos medios que se hicieron eco de este hallazgo hace una semana.

No es imposible el pensar que en un futuro (habría que ver cuánto de cercano o lejano) la Viagra®, además de servir para el tratamiento que todos sabemos que sirve (de la disfunción eréctil masculina) pudiera usarse en terapias para  abordar el tratamiento de la obesidad. Al menos es lo que ha puesto de relieve un reciente estudio publicado en la revista Journal of The Federation of American Societies for Experimental Biology

El tema vuelve a estar, de momento, un poco traído por los pelos en no pocos medios de comunicación, dando ya casi por hecho que se trata de una nueva aplicación. Cuando no es así. Se trata, más bien, de una hipótesis de trabajo, fruto del estudio mencionado que se realizó sobre una muestra de ratones con un periodo de intervención de 7 días.

Su fundamento

El mecanismo de acción de la Viagra®para favorecer una erección consiste en inhibir una determinada enzima, la PDE (o forsforodiesterasa) que tiene la misión, entre otras, de degradar una molécula, la cGMP (o guanosín monofosfato cíclico, un derivado del GTP). Para que se dé una erección se precisan altos niveles de cGMP y, en este sentido la Viagra® (cuyo principio activo es sildenafilo) se encarga de inhibir la PDE, para garantizar altas concentraciones de cGMP. Es decir, y aunque no tiene relación con el post, la Viagra® da una respuesta “funcional” al tema de la erección sin que haga aumentar per se el deseo sexual. Algo así como si te enyesaran el miembro viril (salvando las distancias).

Tejido adiposo marrón (640x427)

Con este estudio parece bastante claro que el aumento del cGMP no solo afecta a esta función sino que además también podría inducir al tejido adiposo blanco a funcionar como tejido adiposo marrón (o grasa parda). Este tipo de tejido adiposo marrón no almacena lípidos, sino que los utiliza para obtener energía que se disipa en forma de calor atendiendo al fenómeno de la termogénesis. Para eso, las células de tejido adiposo marrón tienen una cantidad de mitocondrias muy superior a las del tejido adiposo blanco. Esto explicaría que el tejido adiposo marrón ayude a quemar más calorías y que a la estela de este hecho (hace ya años) se haya propuesto la típica dieta popular con el nombre de “la dieta de la grasa parda”. Esta es la explicación que da este ensayo al hecho ya observado en otros estudios de que los ratones a los que se les administraba sildenafilo parecía que adquirieran una especie de resistencia a la ganancia de peso.

Algunos problemas

Me llama la atención que ninguno de los medios de comunicación tanto nacionales como extranjeros que se han hecho eco de la no-ticia hayan abordado las principales limitaciones del estudio. Así, un servidor, sin tener la suerte en esta ocasión de poder acceder al artículo completo (solo a su abstract o resumen) se le plantean algunas dudas tras su lectura. El ensayo se ha realizado administrando 12 mg/kg de peso corporal y día de sildenafilo a los ratones. Es decir, una animalada (una ratonada, se podría decir en este caso) si quisiéramos reproducir proporcionalmente esta dosificación en el caso de una persona.

Ha de tenerse en cuenta que además de los efectos adversos asociados al uso recomendado de la Viagra®, la dosis normal es de 50 mg, el prospecto del propio fabricante advierte que se puede experimentar un incremento en los efectos secundarios y su gravedad al aumentar la dosis, y que dosis superiores a 100 mg no aumentan la eficacia (en relación al tratamiento de la disfunción eréctil). Así, si se quisiera reproducir la dosificación del estudio en cuestión, nos encontraríamos con que a un varón de 70 kg de peso habría que administrarle 840 mg… una buena forma de garantizar, con cierta probabilidad, un priapismo galopante, es decir, aquello de ir con el “arma en prevengan” constantemente. Al menos en varones.

En fin, es uno de los inconvenientes que le veo yo así a bote pronto. Supongo que como la mayor parte de los estudios, en este terminará poniendo una coletilla referente a la necesidad de seguir realizando más estudios sobre estas cuestiones. Estudios que de forma bastante segura tendrán que realizarse con dosificaciones más contenidas y también en humanos y terminar, entonces sí, no antes, por atribuir una eficacia y seguridad suficiente al uso del sidenafilo en el tratamiento de la obesidad… humana. Porque parece que el de la ratonil empieza a estar bastante bien estudiada.

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Foto 1: SElefant (Wikipedia)

Foto 2: Nephron (Wikipedia)

 

¿Qué haces tú por tu colesterol?

Estatinas_United States Government WorkSeamos sinceros: hay una conveniencia maravillosa en eso de tomarse una pastilla. Así, hacer descansar “la solución” en ellas es por lo normal mucho más fácil a priori que mejorar nuestra alimentación, hacer ejercicio o enfrascarnos en la ¿eterna? lucha contra el peso. Además, para la clase médica, con frecuencia, la solución farmacológica es también una “solución” más rápida y hasta cierto punto confiable para tratar una enfermedad, que el dedicarle un tiempo bastante valioso al tema de los estilos de vida, con el añadido de la incertidumbre de no saber hasta que punto el paciente le hará o no caso. En este sentido, la pastilla es también más cómoda.

Vivimos demasiado acostumbrados a solucionar nuestros problemas a base de pastillas y/o medicamentos sin tomar muchas veces en consideración (nosotros o nuestro profesional sanitario de confianza) que la modificación de nuestros hábitos de vida son, en no pocas ocasiones, tan o más importantes (con menos efectos secundarios, contraindicaciones, etc.) que la ayuda farmacológica. Creo que nos hemos acostumbrado demasiado fácil a recurrir a los fármacos como solución a nuestros problemas de salud. Que no se me malinterprete, los medicamentos son útiles, lo que digo es que en ocasiones quizá hagamos descansar demasiadas expectativas en algo que, a lo mejor, tiene una solución más racional, efectiva y económica.

Según la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, son diversas las enfermedades y dolencias que podrían verse muy beneficiadas por el hecho de incluir un cambio en los hábitos de vida. Cambio que puede ser observado como una herramienta terapéutica aislada o en combinación con la ayuda farmacológica. Una de ellas es el tema del colesterol.

Comer de forma saludable para reducir el colesterol malo y ejercicio para aumentar el bueno

Muestra de sangre

Normalmente los niveles de colesterol malo (LDL-col) puede disminuir en un 5% o más, al reducir de forma significativa la presencia de alimentos altos en grasa saturada en la alimentación diaria (cárnicos, lácteos ricos en grasa o enteros, etc.). Además, el alcanzar una ingesta adecuada de fibra soluble a partir de los alimentos (cereales integrales, legumbres, frutos secos y frutas) ayuda también a disminuir sus valores. Un estilo de alimentación que incluya un verdadero “dream team” de alimentos reductores de LDL-col (aquellos con esteroles vegetales, portadores de proteína vegetal y con fibra soluble) ha logrado igualar los efectos de algunos fármacos anti-LDL.

Con respecto al colesterol bueno (HDL-col), el ejercicio es probablemente la mejor manera de aumentar sus niveles. Las personas inactivas que comienzan a hacer ejercicio con regularidad han visto aumentar sus niveles de HDL hasta en un 20%. El exceso de peso, el tabaquismo y las dietas ricas en carbohidratos de fácil absorción (azúcares) no ayudan nada, más al contrario, para hacer aumentar el colesterol bueno.

Así pues, ¿A qué esperas para involucrarte en la mejora de tus estilos de vida?


Nota: Esta entrada es una opinión personal basada en la apreciación de la Harvard Medical School sobre “estado emocional y salud”, y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Está confeccionada sólo a título informativo y con la intención de motivar la reflexión.

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Foto 1: United States Government Work

Foto 2: widakso

¿Adelgazar con homeopatía? Ni siquiera después del embarazo

Tengo que reconocer que el estar suscrito a algunas newsletter, aunque te bombardeen con electrobasura de vez en cuando, me ayuda a plantear algunos temas interesantes para este blog. El último de ellos ha sido un correo que mentaba a la homeopatía y su validez (eficacia y seguridad) para abordar el adelgazamiento. En realidad podría ser mucho más generalista y hablar de su validez para cualquier cosa -salvo para quitarle a uno un incómodo bulto de la cartera (suponiendo que dicho bulto le resulte incómodo)- porque para eso sí que vale.

El buen rollo de las “ciencias” alternativas

Antes de comenzar he de reconocer que la homeopatía y otras “ciencias” alternativas inspiran buen rollo (Nota: pongo entre comillas “ciencias” al referirme a “alternativas” porque si son alternativas es precisamente porque no han podido probarse sus resultados de forma científica. Por tanto creo que sería más adecuado referirse a ellas como “psudociencias”, entendiendo por estas el conjunto de prácticas que formulan teorías que no han podido demostrarse pero a las que al mismo tiempo se les aplica una patina científica). Como decía, buen rollo a base de usar frecuentemente en su discurso palabras que también lo llevan implícito: “natural”, “no agresivo”, “sin efectos secundarios” (en realidad sin efectos de ningún tipo en el caso de la homeopatía), “holístico“, etc. y algunos latinajos que suenan muy bien, muy eufónicos, sobre todo cuando te enteras de su traducción, tales como “similia similibus curantur” (lo similar cura lo similar o, lo mismo que te pone enfermo te cura) y demás holo-historias.

 

¿En qué se basa el funcionamiento de la homeopatía?

Pero antes de entrar en materia es probable que muchos lectores estén convencidos del “funcionamiento” de la homeopatía o simplemente, también puede que a base de confiar sólo en el “buenismo” o “buenrollismo” que la misma inspira crean que verdaderamente “tiene que funcionar” sin haberse planteado mayores preguntas. Por lo tanto, y para solucionar este importante escollo y antes de pasar al tema del adelgazamiento, me he propuesto mostrarles la esencia de la homeopatía a través de los ojos de James Randi. Hay muchas fuentes interesantes a las que poder acudir para enterarse verdaderamente de qué es la homeopatía, pero supongo que a estas alturas agradecerán una exposición amena y divertida más que seria y dogmática. Así, para acceder inicialmente al mundo de la homeopatía, les sugiero que dediquen 14 minutos a este vídeo y disfruten del bueno de Randi en un extracto de una conferencia suya en la Universidad de Princeton allá por 2001. No se preocupen por el idioma, está bastante bien subtitulada.

Para todos aquellos que quieran ampliar sus horizontes sobre la fascinante realidad homeopática desde un punto de vista crítico les recomiendo que buceen por este magnífico blog llamado “El fondo del asunto” y que  simplemente pongan en la barra del buscador de ésa página el término “homeopatía”… hay para aburrirse (y divertirse si estás de buen humor) un rato.

 

Homeopatía para adelgazar

Pues bueno, como les decía al principio, el otro día recibí una newsletter que sugería-proponía el adelgazamiento tras el embarazo con homeopatía y que me dirigía a este enlace. La página en sí comienza metiendo miedo a costa de mencionar las importantes cifras de la obesidad en nuestro entorno y comentar las dificultades más frecuentes de las personas (muchas) que deciden en un momento de su vida ponerse a dieta. No está mal esta estrategia, ya que es una forma de sensibilizar a un lector presumiblemente interesado en estas cuestiones… pero también de alarmar a un potencial cliente y empezar a echarle el lazo de forma bastante efectiva.

Acto seguido el lazo comienza a cerrarse proponiendo a la homeopatía como la solución a algunas de las dificultades asociadas al hacer dieta de la siguiente forma:

“El tratamiento con medicamentos homeopáticos alivia los síntomas de ansiedad provocados por la sensación de hambre y la irritabilidad que ésta produce sin producir somnolencia ni efecto sedante. El profesional médico así como el uso de medicamentos homeopáticos aliviarán los síntomas de la ansiedad y permitirán alcanzar el objetivo de un adelgazamiento saludable”.

Bueno ya tenemos centrado un poco más el tema. El caso, según este artículo, no es que la homeopatía te ayude a adelgazar, sino que te ayuda a sobrellevar algunos de los frecuentes elementos que dificultan el proceso dietético del adelgazamiento: ansiedad, irritabilidad y sensación de hambre. Todo ello con el pasmoso número de CERO pruebas que avalen dichos beneficios, o al menos no más que un placebo.

No obstante me he puesto a indagar por mi cuenta cuáles podrían ser los “principios no activos” que están presentes en este tipo de productos homeopáticos, o si lo prefieren los principios activos que no están presentes pero que hacen su efecto a base de haber estado presentes… (han de reconocer la extrema dificultad para expresarse y hacerse entender hablando de homeopatía). Bien, siguiendo la máxima homeopática de la que antes les hablaba “similia similibus curantur” habrá que encontrar qué es lo que produce en la población ansiedad, irritabilidad y sensación de hambre para llevar a cabo con esas sustancias o elementos la parafernalia de las sucusiones y posteriores diluciones infinitesimales. Les pongo un ejemplo. Para tratar la tos de carácter explosivo, no la seca ni la repetitiva, los productos homeopáticos recurren, por ejemplo al sucu-sucu y dilución cuasi-infinita de algo que “explota”… ¿el qué? pues por ejemplo el trinitrotolueno, o sea TNT, ¿no me creen? Pueden echarle un vistazo al blog de antes y ver cómo lo explica Fernando Frías.

Bien, ¿qué podría utilizarse entonces en un remedio homeopático contra la ansiedad?

He recurrido a la siguiente página de internet, “ABC homeopatia. La homeopatía a tu alcance” para ilustrarme un poco aunque con sinceridad desconozco la seriedad de esta página al tratar la homeopatía, aunque… y ahora que caigo ¿puede haber una página seria que al mismo tiempo promocione el uso de la homeopatía? En fin, sea como sea tras buscar un poco encontré esta propuesta de solución homeopática para adelgazar, el “Iodum” o sea “Iodo” o “Yodo”, como prefieran que para esto del latín la homeopatía se las pinta sola (“Quidquid latine dictum sit, altum videtur”). Entonces la pregunta que me surge es inevitable ¿es que acaso el exceso de yodo ocasiona obesidad y ansiedad? Pues por más que he buscado no he encontrado relación alguna, por lo menos en fuentes serias, así que ¿Qué hay de la primera regla homeopática de la “comprobación”?

 

No obstante he seguido un poco más allá y he encontrado, de nuevo en la página de “El fondo del asunto” una pista, algo que sí que pudiera estar relacionado con el tratamiento de la ansiedad dentro de los postulados homeopáticos y por tanto algo a lo que mi retorcida mentalidad alopática pudiera encontrar algún tipo de relación con la “comprobación” y aquello de que lo similar cura a lo similar. ¿Qué les causaría a ustedes ansiedad, sentimiento de opresión, desasosiego… una cárcel, por ejemplo? Pues por ahí van los tiros de otra de las opciones terapéuticas y homeopáticas al utilizar en sus diluciones “muro de Berlín”… y no, esta vez tampoco bromeo.

En resumen

No tengo ni idea de que similia proponen en la página que en su día me enviaron para tratar el sobrepeso y/o la obesidad con homeopatía, pero no funciona se lo aseguro. O al menos no funcionará más allá de lo que podría funcionar un placebo, y ojo, que el efecto placebo está más que constatado y puesto en evidencia, pero su magnitud y fiabilidad es limitado. Al menos tanto como el de la homeopatía.

PD: NO sé si se han dado cuenta pero como no podría ser de otra forma, el enlace en forma de newsletter objeto de esta entrada está realizado en colaboración con un laboratorio homeopático.

 

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Foto 1: incurable_hippie

Foto 2: n gazi