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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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La falacia del balance energético

Es fácil caer en la falacia de eso que ahora se está poniendo de moda y que es más viejo que la tos. Me refiero a lo de la importancia del balance energético o que la obesidad (o no) depende del equilibrio entre las calorías que entran (con la comida) y las que salen (con la actividad física).

Y digo mejor aun: no es que sea fácil caer, es que es chupao hacerlo. Más que nada, y atentos a la jugada, por que esta falacia es vecina, puerta con puerta, con la realidad (y de hecho creo que hay puertas interiores que comunican a ambas). Sin ir más lejos, yo mismo en una determinada etapa de mi vida he incurrido en esta falacia y he defendido y argumentado su validez. Pero ya no. Podría decirse por tanto que el tema lo conozco bastante bien, he reflexionado con datos sobre el mismo y ahora estoy más convencido que antes de lo que opino al respecto… y eso que es lo contrario.

Es fácil caer porque como digo resulta habitual confundirse de puerta estando tan cerca y suena de maravilla eso de que se engorda porque se ingresan más calorías que las que se queman. En este sentido se hace valer el principio de conservación de la energía que en palabras vulgares se enuncia sabiendo que “la cantidad total de energía en cualquier sistema físico aislado (sin interacción con ningún otro sistema) permanece invariable con el tiempo, aunque dicha energía pueda transformarse en otra forma de energía”. Este principio constituye la primera Ley de la termodinámica: la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma y esas cosas.

En el tema que nos ocupa, la energía contenida en los enlaces químicos de los alimentos y que nosotros incorporamos al comerlos, la almacenaríamos en los enlaces químicos de las moléculas de grasa de nuestro panículo adiposo, tejido de reserva energética (entre otras cosas) dentro del Reino animal. Más se come y menos se gasta, entonces más se guarda (recuerda, la energía no se destruye). Hasta aquí todo perfecto; pero en este terreno hay muchas más realidades que comprender.

De entrada, el saber que a diferencia de esos sistemas cerrados para los que vale el principio de conservación de la energía, nuestra biología no puede ser asumida, solo, como un sistema cerrado. Sobre ella influyen múltiples circunstancias cuando comemos calorías (con los alimentos) en estrecha relación con la naturaleza u origen de esas calorías, es decir de esos alimentos. Dicho de una forma más llana: no todas las calorías implican las mismas respuestas metabólicas que otras y por tanto no todas las calorías alimentarias son iguales. Los efectos sobre el metabolismo, la saciedad, la satisfacción… de la misma cantidad de calorías aportadas por alimentos diferentes pueden ser totalmente dispares… y además estas distintas respuestas van a condicionar en no poca medida la pulsión para seguir comiendo más o menos, así como la respuesta metabólica inmediata relacionada con mecanismos tendentes a la obesidad o no. Vamos con un ejemplo: a pesar de que las calorías contenidas en dos naranjas pueden ser bastante parejas a las contenidas en un refresco al uso su efecto sobre múltiples variables metabólicas así como sobre la posterior ingesta de otros alimentos (tiempo transcurrido, alimentos que se comen en compañía de una y otra alternativa…) no tienen nada que ver. Aunque las calorías, insisto, sean las mismas. Y además tengo pruebas:

Refrescos (2)

En este estudio se puso en evidencia de forma bastante clara que excederse con 150 calorías de azúcar en la dieta (por ejemplo, una lata de refresco al uso), implica un aumento de 11 veces en la prevalencia de diabetes tipo 2, en comparación con un exceso idéntico de 150 calorías proveniente de la grasa o proteína.

Empezaba diciendo que la cuestión del balance energético o de calorías es más vieja que la tos pero que está siendo objeto de un importante resurgir de la mano de la industria alimentaria quien se enroca en este clásico subterfugio con dos fines claros en mi opinión: 1º sacudirse de encima su responsabilidad en el aumento de la obesidad poblacional y 2º invitar a seguir haciendo un uso extensivo de sus productos. Intereses que para nada son novedosos, pueden ser más o menos silenciados, pero no novedosos, tal y como te conté en esta entrada.

Al mismo tiempo y como viene siendo la estrategia habitual, la industria colabora o patrocina la publicación de determinados artículos científicos que arrimen el ascua a su sardina. Sin ir más lejos, el grueso de sus argumentos para señalar como causa de la obesidad al sedentarismo (nos movemos poco) frente a la cantidad de calorías ingeridas consiste en hacer estudios que observen la cantidad de calorías que se ingerían hace 40 años y las que actualmente se ingieren. Si a día de hoy se ingresan menos calorías que antaño y sin embargo cada vez hay un mayor porcentaje de la población con obesidad, la conclusión parece inequívoca… si comemos menos y engordamos más, es por que nos movemos menos que antes (la estrategia consiste en documentar estas cuestiones para dejar la culpa en el balcón del ciudadano, no en la del alimento). Esto que digo es lo que parece haber encontrado este estudio, cuyos resultados preliminares son elocuentes cuando llegan a los titulares:

El sedentarismo es más culpable de la obesidad de los españoles que la dieta, según la FEN

Así, la cuestión de la importancia del balance energético va a llegar a las próximas recomendaciones alimentarias dirigidas a los españoles en forma de pirámide tal y como mencioné en este post.

Sin embargo, y en sentido contrario tenemos esta otra publicación que sostiene que tras contrastar que en los últimos 30 años las cifras de obesidad se han disparado de forma alarmante, este aumento ha ocurrido mientras la población mantenía patrones de actividad física prácticamente idénticos entre los de entonces y los de hoy en día. Así, los autores del estudio hacen descansar la famosa culpabilidad de la obesidad en la calidad de la dieta, no tanto en la actividad física. Como dato objetivo creo que podría ser interesante valorar que el primer estudio está realizado en colaboración con la industria y este último no.

A modo de resumen me gustaría dejar aquí por escrito las últimas líneas de un editorial que se publicó hace dos semanas en una importante revista y que ha día de hoy ha sido retirado (aunque se puede consultar íntegro aquí). Su título: It is time to bust the myth of physical inactivity and obesity: you cannot outrun a bad diet (“Ya es hora de echar por tierra el mito de la inactividad física y la obesidad: es imposible escapar de una mala dieta”) ya lo deja bastante claro… y concluye:

Ya es hora de acabar con todo el daño que causa la maquinaria de mensajes publicitarios de las industrias de la comida basura. Desterremos el mito de la inactividad física y la obesidad. Nadie puede escapar, por mucho que corra, de las consecuencias de una dieta inadecuada.

No es habitual que un artículo sea retirado de una revista de este calibre… y menos un editorial. Sin embargo, alguna razón habrá aunque no nos la cuenten… Lo mejor-peor en este caso es que en estas circunstancias cada uno puede echar su imaginación a volar tras leer el artículo.

Y si quieres, para ti la perra gorda

Dicho lo dicho, ahora es cuando colándome por una de las puertas interiores que unen falacia y realidad, me paso al lado de la falacia para hacer bueno lo del balance energético: ¡ea! digamos que sí, que el balance energético es lo que cuenta… Pues bien, incluso dándolo por válido, ese equilibrio energético entre lo que se ingiere y lo que se gasta es muchísimo más facil de conseguir con un patrón de consumo que incluya alimentos netamente saludables… y muy difícil cuando se incluyen con no poca frecuencia esos alimentos que promociona la industria que constantemente nos cuenta la batallita de la importancia del balance energético.

Mi consejo, en definitivas cuentas es, come saludablemente y haz ejercicio; ambas cosas por salud (más allá de los kilos); destierra al cuasi-olvido los refrescos, los platos preparados, la bollería industrial, el azúcar que tú no pongas en los alimentos y el sofá. Así pues, come alimentos que no necesitan de la publicidad para decirnos lo buenos que son, cocina el resto y muévete.

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Imágenes: GTRES y Iamnee vía freedigitalphotos.net

#Nutrivideo 2015: Vídeos para promover buenos hábitos alimentarios entre los jóvenes

Nutrivideo 2015Te lo conté el año pasado, “Nutrivideo” es una estrategia de educación nutricional de la Facultad de Farmacia y Nutrición Humana y Dietética de la Universidad de Navarra, que busca promover los buenos hábitos alimentarios entre los jóvenes. Para ello se realiza un concurso dirigido a chavales de entre 13 y 18 años para que presenten un vídeo en el marco de los colegios, institutos, ciclos formativos relacionados con la nutrición, así como asociaciones o clubs juveniles como motores principales.

Los equipos participantes deben estar formados por un máximo de 4 jóvenes y un tutor del centro o asociación de procedencia, que actuará como responsable del equipo. Su éxito edición a edición es cada vez mayor y, en concreto este año, las cifras cantan solas: 1.200 alumnos de bachillerato de 26 provincias españolas, se han presentado 126 vídeos que entre todas ellas han alcanzado más de 37.000 en reproducciones en Internet. En total, tras esta su séptima edición se han totalizado más de 3.000 alumnos de toda España con una participación global de 676 vídeos presentados y con más de 417.400 reproducciones a fecha de hoy.

Los ganadores este año en las modalidades de “vídeo más visto” (‘Agentes APIO’, del  centro murciano Colegio Maristas Sagrada Familia) y “mejor vídeo” (‘Pepón’, del colegio Orvalle de Madrid) que puedes ver a continuación.

Además, en este enlace, puedes acceder a todos los vídeos, incluyendo los ganadores de ediciones anteriores.

Me parece una oportunidad excelente para incentivar a los más jóvenes en los hábitos de alimentación saludable, así como en la creatividad para divulgarlos. Si tienes oportunidad de participar en las próximas ediciones sería estupendo que lo difundieras. Aquí tienes el enlace para saber todo lo necesario y apuntarse.

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Nota: mi agradecimiento a Elena Gascón  por mantenerme informado.

 

Las claves de los raros casos de éxito en el control poblacional de la obesidad

Tal y como te comentaba el jueves pasado, el manejo de la obesidad se resume en una historia de fracaso en lo que a Salud Pública concierne: salvo contadas excepciones (y hoy te traigo una de ellas) nadie ha controlado, y mucho menos invertido, el avance de la obesidad.

En este sentido, la mayor parte de estudios que abordan esta peliaguda cuestión coinciden en mencionar una serie de factores indispensables para, aparentemente, poder ver la luz. Entre ellos lo más repetidos, y a su vez menos puestos en práctica son dos:

  • Las administraciones han de asumir el liderazgo, en serio, para poner coto a la cuestión de la obesidad.
  • El problema ha de ser abordado de forma multidisciplinar con estrategias encaminadas a la mejoras de todos los actores implicados en el problema.

Es decir, mientras no sean los gobiernos quienes tomen el toro por los cuernos no va a haber nada que hacer… en vez de hacer el paripé, como acostumbran; y mientras el problema no sea asumido con medidas que afecten a todos los sectores implicados (consumo, entorno familiar, entorno escolar, profesionales sanitarios, publicidad, etcétera) difícilmente se observarán avances en este sentido. En sentido inverso, de no hacerse así, el problema seguirá igual, y más probablemente, peor.

Finlandia

Pero una “pequeña” localidad de Finlandia puede servir de muestra para poner en evidencia como, además de lo que dicen los estudios, en la práctica, se le puede dar la vuelta a la tortilla. Pero eso sí, para que así suceda hay que asumir en todas sus consecuencias los factores antes mencionados: que las autoridades se lo tomen por una vez en serio y, además, haya un conjunto de medidas puestas en práctica que afectan a todo el mundo.

El ejemplo concreto

Se trata de la pequeña ciudad de Seinäjoki, que tiene una población cercana a los 60.000 habitantes. En ella, tal y como pone de relieve la OMS, hace 6 años una quinta parte de su población infantil con menos de cinco años contaba con exceso de peso. Sin embargo, fruto de una amplia campaña nacional se pusieron en marcha una serie de propuestas y, a día de hoy, la población de menos de cinco año en esa situación se ha reducido a la mitad, pasando del 20% en 2010 a cerca del 10% en la actualidad. Un paso reamente impresionante, máxime teniendo en cuenta que pocos colectivos han logrado este tipo de éxitos en el terreno de la obesidad.

¿Qué como lo han hecho? pues como te decía poniéndose manos a la obra de verdad y emprendiendo una acción mancomunada, todos a una, para darle la vuelta al problema: el propio gobierno finlandés a partir de su Ley para la ciudadanía por la salud, ha decidido que “la salud” sea un criterio clave a la hora de tomar cualquier decisión política y, por ejemplo:

  • Desde la planificación de urbanismo se han cambiado los patios de las escuelas para promover la realización de más actividad física.
  • En lo que respecta a la nutrición y también en las escuelas se han rediseñado los menús para ofrecer menos azúcar con los alimentos y para procurar menús más saludables.
  • Desde el departamento de sanidad se han planificado revisiones anuales gratuitas sobre el tema con formación específica para los profesionales de la salud, al tiempo que se han dirigido campañas de educación nutricional para los padres, de forma que ahora ellos están más concienciados y saben como afrontar mejor estas cuestiones.
  • Dentro de esa estrategia nacional, Finlandia está realizando recomendaciones concretas para reducir el acceso a alimentos especialmente dulces, altos en grasas y a las bebidas azucaradas en las máquinas expendedoras de los colegios, así como normas que regulen (y se cumplan) la publicidad de alimentos dirigidos a los niños.
  • Además, los dulces, chocolates, refrescos, helados, chucherías y productos alimenticios de semejante… ralea, han sido gravados con el impuesto de comercialización más alto posible.
  • En los colegios se imparten contenidos de nutrición, dietética, salud y cocina

Pero como te decía, aunque hoy sea la ciudad de Seinäjoki la que se pone como ejemplo, todo parte de una estrategia nacional. Así, el Instituto Nacional de Salud y Bienestar Social, dependiente del Ministerio de Asuntos Sociales y Salud de Finlandia, está ayudando a los municipios a que implementen las políticas nacionales. A su vez los municipios pueden realizar un seguimiento de su progreso con regularidad en los sitios web nacionales de vigilancia, además de compartir las mejores prácticas y asistir a cursos de formación para aplicar la legislación vigente incorporando la salud como una prioridad en todas sus políticas.

Lo que se hace en otros países (entre ellos España)

La incorporación en la dimensión más amplia posible del concepto de Salud Pública en todas las políticas de un gobierno, y que esta medida termine por implicar a todos los sectores, parece algo terriblemente complicado. Un asunto solo apto, parece, para países con una larga tradición en su implicación en cuestiones de Salud Pública, tal y como es el caso de los países nórdicos. Mientras que Finlandia es líder en este tipo de políticas, otros países carecen de la ¿capacidad, perspectiva, habilidad, arrestos…? para así hacerlo e integrar la Salud Pública como una prioridad en todos sus planes sectoriales.

Mientras esta perspectiva no cambie a ojos de nuestras autoridades, ya nos podemos untar las orejas con vino… ya que de poco o nada servirán aquellas medidas anecdóticas y puntuales que se propongan para mejorar la situación de la obesidad en la población española, salvo para, eso sí, maquillar una manifiesta inacción de la administración.

Al final… no hacer nada… o hacer cosas que no sirven para nada, desemboca en el mismo resultado.

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Nota: Mi agradecimiento para Adolfo Aracil Marco (@aaracil1) por hacerme llegar estos interesantes contenidos.

Imagen: Vlado vía freedigitalphotos.net

Día Mundial de la Diabetes: protejamos nuestro futuro

World_Diabetes_Day_logoEstoy delante de una nota de prensa al respecto de la conmemoración del Día Mundial de la Diabetes que se celebra hoy y que me ha hecho llegar la Sociedad Española de Diabetes (SED) y la Fundación homónima. Ambas instituciones son las que promueven este día en España. Los datos con los que empieza dicha nota de prensa son francamente impresionantes… dantescos, puedes creerme. Pero por una vez, ya veremos en qué acaba la cosa, no los voy a citar… y no será porque no me los crea o no me parezcan ilustrativos de la fea situación en la que la diabetes tiene contra la espada y la pared a una muy buena parte de la población mundial incluida la española. No, no es por eso.

Hablaba el otro día en este post que conviene repasar las estrategias de Salud Pública conducentes a los cambios de hábitos y, que el uso de los mensajes claramente negativos o atemorizantes puede que no fuera la mejor estrategia para el cambio. Por eso, fiel (de momento) a esta nueva táctica solo pretendo hablar en positivo. En cualquier caso, si te va el rollo de las enormes cifras para meter miedo al respecto de lo que actualmente estamos viviendo y vamos a vivir según la mayor parte de los pronósticos sobre la diabetes, puedes hacerte una idea siguiendo este enlace.

Así pues a diferencia de las enfermedades infecciosas, y sin hacer de menos la importancia que tiene en el desarrollo de diabetes las cuestiones genéticas, es preciso tomar conciencia y actuar sabiendo que esta patología, en especial la diabetes de tipo 2, se puede prevenir y controlar sus complicaciones (una vez haya debutado) a partir de una adecuada alimentación y de una correcta pauta de ejercicio físico adaptada a las circunstancias personales. Todo ello sin hacer de menos, si corresponde, al tratamiento farmacológico u hormonal… pero en ese orden: primero los estilos de vida y luego, ya si eso, las medicinas.

Resulta paradójico que a pesar de que todos, absolutamente todos, los profesionales sanitarios le atribuyen a la alimentación un papel indispensable en la prevención y tratamiento de esta enfermedad, desde la sanidad pública se mantiene apartado a aquel profesional más adecuado y que mejor podría intervenir en la alimentación de este colectivo de enfermos (y de la población sana con el fin de prevenir).

En este sentido, la diabetes de tipo 2 podría en cierta medida prevenirse con estrategias relativamente sencillas al respecto de los estilos de vida y la alimentación. Es en este lugar donde el dietista-nutricionista como experto en alimentación, nutrición y dietética, podría y debería contribuir de manera eficaz. Sin embargo, tal y como protesta señala el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de las Islas Baleares en este comunicado de prensa: “ningun centro de salud [público] de baleares cuenta con dietistas-nutricionistas”… Y por lo que sé en cualquier otra parte de España se está en la misma situación (y de haber excepciones haría lo que ya se sabe al respecto: confirmar la regla). Es decir, no hay dietistas-nutricionistas ni en atención primaria ni asistencial para dar la mejor respuesta que este tipo de pacientes (o cualquier otro) se merecen al respecto de intervenir en su alimentación con fines sanitarios.

De esta forma, continúa el comunicado del Colegio balear:

La inclusión del dietista-nutricionista en las diferentes áreas del IB-Salut [o de cualquier otra administración sanitaria], es una necesidad para la mejora de la atención sanitaria de la población en general y de las personas con diabetes en particular. Esta incorporación debería hacerse dentro de los equipos multidisciplinares de atención sanitaria, en base al papel clave del dietista-nutricionista en la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación de enfermedades prevalentes, beneficiando la salud individual y colectiva y colaborando en la aportación de una atención de calidad e igualdad efectiva.

Diabetes

¿No se trataba de proteger nuestro futuro (al hilo del lema de esta edición del Día Mundial de la Diabetes)? Pues ¡ea señores! a ver si nos tomamos un poco en serio lo de contar con los profesionales idóneos para la sanidad pública en materia de alimentación y dejamos de marear la perdiz. Porque si se me permite, he de confesar que he oído burradas gordísimas de boca de otros profesionales sanitarios a la hora de hacer recomendaciones para la diabetes en el plano dietético. Empezando por algunas perlas de la propia nota de prensa ofrecida por la SED (y que prefero obviar). No seré yo el que asegure que contar con graduados en nutrición humana y dietética será una garantía total para proscribir de forma definitiva tales disparates, pero quiero pensar que las probabilidades serían menores.

Creo que es preciso recordar a quienes interesen estas cuestiones (Ministerio de Sanidad, Departamentos Autonómicos en la misma línea, responsables de centros asistenciales y de atención primaria, etc.) que España es el único país de su entorno que no cuenta con dietistas-nutricionistas en su cartera de profesionales dentro de la Sanidad Pública. No digo que con ellos se acabará la diabetes, ni mucho menos, pero desde luego la probabilidad de ofrecer una mejor calidad asistencial y obtener un ahorro de recursos se verán ampliamente beneficiados.

Más al hilo de la diabetes y del desempeño profesional del dietista-nutricionista te dejo estos enlaces por si te interesa consultarlos:

Y antes de despedirme, también te dejo en este enlace el acceso a la página oficial del World Diabetes Day.

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Imágenes: David Castillo Dominici vía freedigitalphotos.net

Estar en tu pellejo y sentirse bien (aunque te sobre) tras perder 72 kg

John Glaude_FacebookMerece mucho la pena hablar en positivo de casos de éxito en la pérdida de peso si además, como es el caso, el resultado adelgazante no es todo lo ideal que uno podría imaginarse en un principio. Se trata de una impresionante lección de seguridad, optimismo y racionalidad la que hoy os traigo de la mano de un joven californiano.

Se llama John David Glaude, tiene 21 años y ha hecho público un vídeo que, en principio, tiene toda la pinta de ser la típica y absurda tontería adelgazante a la que tan a nuestro pesar estamos acostumbrados.

El caso es que el peso de este joven ascendía nada más y nada menos que a cerca de los 163 kg hace 12 meses y lucía con un aspecto como el que ves en la foto obtenida de su muro de Facebook. Se sentía mal, no se gustaba y se auto vaticinaba un futuro muy negro pensando incluso que no llegaría a cumplir los 30.

Entonces, de la noche a la mañana, se puso manos a la obra. Dejó de comer como lo hacía, a base de comida rápida, refrescos y demás, y se apuntó a comer de forma saludable. Además se inscribió en un gimnasio y, aunque tuvo sus altibajos en este sentido, siguió en sus trece a base de seguir un patrón de vida saludable. Y el resultado un año después (según sus propias palabras) son 91kg de músculo y piel… mucha piel. Además de en el propio vídeo, puedes ver a lo que me refiero en este enlace. También puedes ver el relato de su historia en una noticia publicada en Mail Online.

El milagro que usó, por si lo estás esperándo, es la sabia combinación de tres elementos mágicos: alimentación saludable, ejercicio y constancia.

Tal es así que, ahora, a pesar de estar muy orgulloso del camino recorrido, de observar el dónde estaba antes y el dónde está ahora, tiene un problema relativo. Digo relativo porque a pesar de causarle cierta inseguridad el hecho de sobrarle tanta piel tras haber adelgazado, el adopta la mejor de las estrategias para enfrentarse a esa inseguridad. Así, en un enternecedor discurso, John se auto reafirma y sostiene que está orgulloso de sí mismo, de lo que ha conseguido y que, desde luego, esos colgajos con los que ahora convive no le van a arruinar, ni mucho menos la fiesta: “No se debe permitir que la posibilidad de que te cuelgue la piel arruine tus sueños” (en referencia a la pérdida de peso).

Supongo que alguien le habrá comentado a John de la posibilidad de la cirugía estética con el fin de recortar tanto sobrante… pero de momento la seguridad en sí mismo y el aplomo de este joven parecen que le mantienen alejado de esta posibilidad (o los dineros claro, porque barato el tema no creo que sea). Toda una lección, si señor. Si quieres puedes seguir a John Glaude en Twitter a través de su perfil @obese_to_beast.

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Nota: Quiero agradecer a Javier Ibáñez (@disconube) el haberme puesto al corriente de este ejemplo de racionalidad.

Imagen: John Glaude Facebook

Millares de millones de euros: coste anual de la obesidad para el erario público

Dinero medicinaLas cifras marean. Este estudio realizado en el Reino Unido pone de relieve que el sobrepeso y la obesidad son, entre las enfermedades no transmisibles y dependientes del estilo de vida, de las situaciones patológicas que más impacto económico tienen sobre la sanidad pública. Más en concreto son 6.430 millones de euros los destinados anualmente al tratamiento del sobrepeso y la obesidad en aquel país, frente a los 4.150 millones de euros/año destinados al tabaquismo, la misma cifra aproximada dedicada al tratamiento del alcoholismo, o los 1.130 millones de euros/año destinados a la enfermedades derivadas de una escasa actividad física.

Además, como sabes una buena parte de estas situaciones están relacionadas de forma bastante estrecha: el padecer obesidad o sobrepeso está relacionado con practicar poca actividad física y con tener una dieta deficiente. De hecho, este último concepto, las consecuencias negativas de seguir una “mala dieta”, implica un gasto aun mayor que el de la obesidad y el del sobrepeso considerados de forma aislada: 7.130 millones de euros al año es la cantidad que destina la sanidad británica a hacer frente a los problemas derivados de “comer mal”.

¿Y en España, cuánto cuesta la obesidad a las arcas públicas?

Según datos aportados por la desaparecida Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) hoy AECOSAN, en España y en 2012 el 7% del gasto sanitario anual estuvo relacionado con el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Un valor relativo que en cifras absolutas arroja la friolera de 5.000 millones de euros al año. Unos números muy similares a los del Reino Unido teniendo en cuenta la diferente población de ambos países (unos 64 millones de habitantes en UK frente a los cerca de 47 millones de españoles). Además hay que tener en cuenta que tanto en uno como en otro país estamos a partir un piñón, es decir, en los puestos de cabeza europeos, al respecto de la incidencia de la obesidad entre sus ciudadanos.

Con estas cifras, de verdad que no sé cómo las administraciones sanitarias, así, a título general, o los ciudadanos en el particular no se ponen las pilas de una forma más efectiva y distinta en relación a lo que hasta ahora se ha hecho o hace. A este paso, con la obesidad aumentando día a día (y sus comorbilidades asociadas), con el tema de las pensiones, con la edad media de una población cada vez más envejecida y con todos los datos relativos a la economía que me imagino conoces, de verdad que no sé cómo vamos a acabar. Bueno, sí: mal. Acabaremos mal.

La solución: la seria implicación personal

Cada vez estoy más convencido que el abordaje de este importante problema ha de hacerse desde la implicación personal, reconociendo que si bien el entorno obesogénico que nos rodea no ayuda nada a la hora de aportar soluciones (al contrario, solo sirve para agravar más el problema en una espiral que parece no tener fin) al mismo tiempo, también ofrece las herramientas, si uno quiere usarlas, para hacer mejor las cosas. Pero hay dos elementos que lo dificultan… uno es la falta de cultura general; y el otro la, en principio, falta de recursos para ponerse manos a la obra. La primera se pone de manifiesto cada día cuando por ejemplo se observa que es en las clases más desfavorecidas, desde un punto socioeconómico y cultural, en las que con mayor saña parecen cebarse las cuestiones del sobrepeso y la obesidad. En cuanto a la segunda, estoy firmemente convencido que el alejamiento de los fogones y el inversamente proporcional acercamiento a las pantallas de plasma (por citar un ejemplo paradigmático) tiene mucho que ver. Estamos perdiendo con pasos de gigante una cultura, la culinaria, en la que el uso de alimentos “originales” es cada vez más infrecuente y es sustituido por otras soluciones… la telecomida, los platos preparados, las infinitas opciones de una industria alimentaria “sensibilizada” con el problema, etcétera que, en definitiva, no hecen sino arrojar más leña al fuego.

A fin de ser positivo, merece la pena tener en cuenta que la solución, no sin cierto esfuerzo (en cuanto a lo que a la implicación se refiere) está en nuestras manos. Nuestro entorno ayuda más bien poco, eso es cierto, pero es preciso considerar que hay mejores opciones que las que habitualmente se nos meten por los ojos o los oídos a partir de la publicidad.

Hay opciones, apunto; solo hay que “molestarse” en implementarlas.

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Imagen:  Baitong333 vía freedigitalphotos.net

Nuevo libro: Big Brother de Lionel Shriver (narrativa para aprender a base de bien)

– Si realmente quieres impresionar a Travis, o conseguir caerle mal, y supongo que eso es lo mejor, entonces pierde todo ese peso.

– Joder, cualquiera puede hacer dieta.

– No, cualquiera no. Es lo único que la mayoría no puede hacer.

(Fragmento de la obra)

Big Brother (410x640)Entre los libros que han caído este verano figura de forma destacada Big Brother de la escritora norteamericana Lionel Shriver. Puedo decir con bastantes pocas dudas que es el libro más interesante desde el punto de vista profesional que he leído en años. Algo sorprendente cuando se tiene en cuenta que no es una obra destinada específicamente a tratar cuestiones técnicas de dietética y nutrición. Más al contrario, se trata de una mordaz novela con la que su autora aborda muchas de las cuestiones ponderales desde la perspectiva que tiene la sociedad general. En principio desde el ligero sobrepeso que tiene la actriz principal de la novela, pasando por la obesidad mórbida de su hermano y algunos de los trastornos de la conducta alimentaria, Shriver deja caer entre las líneas de la novela unas más que importantes reflexiones y lo hace al mismo tiempo con una sencillez pasmosa.

El misterio de sus clarividentes apreciaciones sobre las cuestiones dietéticas y la profundidad de las mismas radican al parecer en el leitmotiv que impulsó a su autora a escribir: en realidad contiene una experiencia autobiográfica, una confesión, en relación al fallecimiento de su hermano mayor, que murió víctima de un ataque al corazón tras padecer una obesidad severa (¿Te suena?).

Pero además de todo ello, esta obra se mete de lleno también en las complicadas relaciones familiares, la culpa, las tensiones diarias del tira y afloja entre la familia de uno (la propia) y la del otro (la política).

El argumento, en esencia, tal y como reza la contraportada, relata la historia en primera persona de una mujer (Pamela Halfdanarson) y su familia en el marco de una prototípica vida feliz. Vive en un unifamiliar con los dos hijastros de su marido, un fundamentalista de la vida sana, hasta el punto de poder catalogar a éste como un “nazi de la nutrición”. La “visita” de Edison, el hermano de Pamela que ha engordado de forma inaudita en los últimos años, en el idílico panorama familiar hará poner los pies en el suelo a cada uno de los protagonistas. Con este escenario, en el que se enfrentan bajo el mismo techo el perfeccionismo del marido con la zafiedad del hermano, los conflictos están servidos, hasta el punto que el marido termina por lanzar un ultimátum: o él o yo. Y ella decide marcharse a vivir con su hermano, al menos temporalmente, con el fin de reconducirlo y ayudarle a combatir una obesidad delirante que amenaza ya no solo su salud más inmediata sino también su vida.

No te cuento más… solo que el libro tiene en realidad dos finales uno malo… y el otro peor. Esa es la realidad o al menos lo que a mí me pareció. Sin embargo, y a pesar de los finales, esta obra deja un poso de conocimiento, unas perspectivas, sumamente interesantes para la reflexión. Tal es así que en lo que respecta a mi ejemplar creo que he gastado un bloc entero de post-it para señalar los pasajes más interesantes.

Por último, una nota negativa; pequeña, pero negativa. Puede que sea una apreciación aislada pero a mí la traducción no me ha gustado demasiado. Contiene oraciones de muy difícil comprensión, otras directamente erróneas en su construcción y se usa con frecuencia un vocabulario que no es el “nuestro” (nadie dice “palitos” chinos, y sí “palillos” chinos).

Así pues, ya seas un profesional de las cuestiones dietéticas con una dedicación centrada en la clínica, o simplemente tengas una cierta intención de perder unos cuantos kilos (o más), hacer una dieta o someterte a una operación de cirugía bariátrica, te recomiendo con la mejor y mayor de las intenciones que leas Big Brother. No creo que te defraude.

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Nota: Quiero agradecer a un magnífico amigo y profesional, Miguel Justribó (@migueljustribo) el haberme recomendado este libro.

Nota 2: En el momento de escribir estas líneas y con la intención de enlazar a la página de la editorial (Anagrama) me es imposible hacerlo ya que mi navegador me informa de que ésa página contiene software malicioso. Así pues baste decir de viva voz que la editorial es la antedicha, Anagrama, SA. ISBN: 978-84-339-7895-0; 397 páginas

Imágen: Juan Revenga (@juan_revenga)

¿Cuánto darías por poder rebobinar el futuro dietético de tus hijos?

Niño cocinaPresta atención: imagina que tienes una especie de máquina del tiempo que te permite apreciar de forma vívida la cadena de acontecimientos que, desde el pasado a nuestros días, terminan en un desenlace fatídico… tu hijo, vuestro hijo, fallece antes que vosotros. Y tú, vosotros, sois parte implicada en ese final. ¿La usarías para evitar ése final? Yo sí. No te preocupes demasiado, a falta de retrospectivas máquinas del tiempo es probable que un álbum de fotos sea suficiente, no hace falta recurrir a que alguien termine por inventar máquinas prodigiosas ni bolas de adivino.

Pues bien, hoy te traigo una realidad teatralizada, una ficción, con la que, a fuerza de repetirse de verdad, dudo mucho que alguien no sea capaz de sacar sus propias (y únicas) conclusiones. Su creador es Strog4Life, una plataforma nacida con el fin de proporcionar el bienestar y propiciar el cambio social para revertir la epidemia de obesidad infantil y sus enfermedades asociadas en el estado norteamericano de Georgia.

Los escasos dos minutos de duración del vídeo consisten en un violento flashback que se inicia cuando un varón de 32 años, 1,75m y 136 kilos aterriza inconsciente en una sala de urgencias médicas víctima de un ataque al corazón. A partir de ahí, de forma fotográfica se relata de modo retrospectivo la cadena de acontecimientos vitales que le han llevado a John (el protagonista y sujeto pasivo de la acción) hasta esa fatídica situación y funesto lugar. ¿Te lo resumo? Venga va.

Se trata de un elocuente vídeo de minuto y pico y refleja la forma en la que la vida de su protagonista ha estado caracterizada por el despropósito dietético (y atlético): mucha comida (de la chunga) y poco ejercicio. Mucho ocio tecnológico y poca comida (de la de verdad)… y todo ello desde sus años del taca-taca en los que se ve a una madre, preocupadísima, por darle lo mejor a su hijo… en este caso, patatas fritas de hamburguesería para que se calme (es lo único que lo consigue, afirma)… y así ambos tan felices.

El desenlace, como en la mayor parte de las retrospectivas cinematográficas, es abrupto. ¿Pero sabes qué? Terriblemente frecuente habida cuenta de los muy extendidos e inadecuados hábitos de vida de la población de nuestro entorno. Te dejo con el video que, por si el enlace en youtube fracasa, puedes visualizarlo aquí a partir de su fuente original.

A modo de guiño (agrio), no puedo dejar escapar la oportunidad de demostrar una especie de autocomplacencia al contrastar que esta estrategia argumental, hoy plasmada en el video de Strong4Life, es similar a la mía cuando en 2005 escribí este relato fantástico acerca de la obesidad infantil y sus consecuencias y que publiqué en este blog hace un par de años: Cuento de miedo grasiento (Fatty and scary tale), capítulo 1 y capítulo 2.

Por último una reflexión, si no eres capaz de hacerlo por ti, al menos hazlo por lo que más quieres en este mundo, sé que su mera presencia puede suponer un importante motor imprescindible para el cambio tal y como he contrastado muchas veces en primera persona y así lo puse de manifiesto en esta entrada.

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Imagen:  marin vía freedigitalphotos.net

Perder peso en pareja y por los hijos, un maravilloso ejemplo del que tomar nota

Adelgazar en parejaLo veo a menudo en mi consulta. Muchas veces vienen en pareja, a veces solo él y otras solo ella; son jóvenes y aun no tienen hijos (la mayor parte de las veces). Acuden a recibir asesoramiento para perder peso, para mejorar su forma de alimentarse… en general para renovar sus hábitos de vida y escoger aquellos más beneficiosos. Y lo hacen, y esta es la madre del cordero, con una motivación que destaca sobre otras posibles: el ser un buen ejemplo para los hijos que planifican tener. He de decir que son los casos en los que la tasa de éxito (lograr cambiar esos hábitos) suele ser más alta. Mejoran ellos y son buen ejemplo (miel sobre hojuelas)

Hoy te traigo un ejemplo de estos, es un poco extremo, todo hay que decirlo, porque también extrema era su situación: él se llama Robert y pesaba cerca de 150kg, y ella Jessica y rondaba los 130. Tenían unos pésimos hábitos de vida, tanto en lo que respecta a la alimentación como a la actividad física… hasta que decidieron hacer borrón y cuenta nueva… y vaya si lo hicieron, gracias en parte a sus hijos.

Cambiaron radicalmente su forma de comer, dejaron a un lado las largas sesiones de sofá y empezaron a practicar deporte con asiduidad, además, los ratos de ocio en familia empezaron a ser un ocio activo, con excursiones, senderismo, etcétera.

¿Sabes lo mejor? Que son felices, que se encuentran mucho mejor consigo mismos en especial por ser ahora un mejor modelo para sus cuatro hijos… y además porque en estos apenas dos años desde que empezaron a implementar los cambios él ha perdido 72 kilos y ella 54… que se dice pronto.

Ojalá muchas personas tomen nota de su ejemplo y vean en su caso un espejo en el que reflejarse y con el que motivarse.

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Fuera michelines… a ritmo de Big Band, Kennedy y el iPhone 5

Seguro que te gusta la música, a todo el mundo le pasa, a unos más una y a otros más otra. Y la publi es lo que tiene, que trata de recoger aquella que a un mayor número de gente le puede gustar con el fin de eso, de llegar a más gente y vender mejor el producto/servicio que se tercie. Música e imágenes… o al revés, quién sabe.

Esta (música) que hoy te traigo es de la que a mí más me suele hacer tilín… me refiero a música “antigua” en plan Big Band y ese rollo… R&B, jazz, country, rock “originales”, etcétera. Como te digo a mí es la que más me gusta, quizá por eso pocas veces le vi el atractivo a una discoteca. Bueno, pero no hemos venido hoy al blog para hablar de eso; sino de la actividad física como motor del adelgazamiento y como precursor de una mejor salud (mejor que sin ella, se entiende).

Iphone5

El caso es que tengas el smartphone que tengas es probable que te hayas percatado de la reciente publi del iPhone 5 como herramienta coadyuvante de los buenos hábitos gimnásticos. No me digas que no te gusta, a mí sí, en especial por la música escogida, y por lo “motivante”.

El tema escogido no es baladí. Titulado originalmente como “Chicken fat” (“Michelines” en argot) y conocido también como “The Youth Fitness Song” (“Música para el ejercicio de los jóvenes”) tiene su origen en una campaña iniciada a principios de los años ’60 del pasado siglo con la que un presidente norteamericano a la cabeza (el paradigmático John Fitzgerald Kennedy) trataba de poner coto a una incipiente (y verdaderamente preocupante por lo que se ha visto) epidemia de obesidad entre sus ciudadanos. Ya sabes, los demócratas y sus extravagantes preocupaciones por los “social”. Y lo hacía, más o menos, con estas palabras:

“Somos una nación infra ejercitada. Nos dedicamos a observar [mientras otros juegan] en vez de jugar. Nos desplazamos en vehículos en vez de caminar. [Así pues] nuestra existencia nos priva de la mínima actividad física compatible con una vida saludable.”

Ya ves, años ’60, hace más de cincuenta años… y aquí andamos (bueno, aquí estamos: sentados). El caso es que con esa preocupación en sus meninges presidenciales, las de JFK, se puso en marcha un programa para re-activar a la población estadounidense, en especial aquella en edad escolar, el nombre de aquella campaña: President’s Council on Fitness, Sports, and Nutrition (Acuerdo Presidencial sobre Actividad física, Deporte y Nutrición). Y para ello, entre otras iniciativas, se confeccionó un tema musical ad-hoc que sería distribuido por no importa qué escuela estatal con el fin de ayudar, a ritmo de marcha militar y toda su parafernalia (de las que más molan) a que los más jóvenes realizaran sus ejercicios ¿diarios? El tema sugiere que sí. Esta es su versión extendida, la original, para las escuelas.

Pues bien, el tema musical del anuncio del ya agonizante iPhone 5 (el 6 está a la vuelta de la esquina) y de sus posibilidades ejercitantes (al menos para tomar su medida mientras tú haces el deporte que sea) es una versión acortada de aquella original. En la buena, la primigenia, la canción ofrecía la posibilidad de seguir una especie de rutina de actividad física al ritmo de la música… nada más y nada menos que 6 minutos y pico… a diferencia de la del spot de apenas 1 minuto.

Sea como fuere en su contenido, en su letra, se da cuenta de una importante cantidad de expresiones hechas, de argot, que me hubiera sido imposible traducir correctamente sin la ayuda de, ahora sí, un buen amigo*. Así pues, si te gustan como a mí estas curiosidades, tanto como la realización y promoción de la actividad física, déjame que entre ese buen amigo* y yo te adjuntemos la traducción de ese tema “Chicken fat o lo que es lo mismo (aunque no lo parezca) “Michelines” (pincha en el vídeo de más arriba o bien en este enlace)

Tal y como se menciona en los innumerables videos colgados en la plataforma “youtube” este es un tema puramente yankee, hasta el punto de afirmar que:

“Si fuiste al colegio entre las décadas de los ’60 o ’70 esta tonadilla seguro que está apostada en alguna parte de tu memoria”

Lo que da idea de la popularidad de la misma en su día.

Así pues, curiosidades, aplicaciones y teléfonos inteligentes aparte, anímate a mantener un estilo de vida más activo, tu salud y la de los que te rodean te lo agradecerán… Si además, para lograrlo, este tipo de tecnología y elementos motivadores sirven de acicate, bienvenidos sean.

Si te ha gustado esta entrada también puedes consultar:

*Nota: Ese buen amigo es Guillermo Peris (@waltzing_piglet) a quién este blog me ha dado la oportunidad de conocer y colaborar más allá de lo estrictamente divulgativo. A él y no a otro se le debe la traducción (imposible para mí) de la letra del spot del iPhone 5 y su subtitulado.

Y, otra vez, un merecido agradecimiento a ese otro gran amigo, Miguel Justribó (@migueljustribo) publicista de raza, al cabo de la calle, sin el cual este nutricionista que os escribe no sería el que es.

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Imagen: Aitor Perez Serena, vía wikimedia commons