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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

La falacia del balance energético

Es fácil caer en la falacia de eso que ahora se está poniendo de moda y que es más viejo que la tos. Me refiero a lo de la importancia del balance energético o que la obesidad (o no) depende del equilibrio entre las calorías que entran (con la comida) y las que salen (con la actividad física).

Y digo mejor aun: no es que sea fácil caer, es que es chupao hacerlo. Más que nada, y atentos a la jugada, por que esta falacia es vecina, puerta con puerta, con la realidad (y de hecho creo que hay puertas interiores que comunican a ambas). Sin ir más lejos, yo mismo en una determinada etapa de mi vida he incurrido en esta falacia y he defendido y argumentado su validez. Pero ya no. Podría decirse por tanto que el tema lo conozco bastante bien, he reflexionado con datos sobre el mismo y ahora estoy más convencido que antes de lo que opino al respecto… y eso que es lo contrario.

Es fácil caer porque como digo resulta habitual confundirse de puerta estando tan cerca y suena de maravilla eso de que se engorda porque se ingresan más calorías que las que se queman. En este sentido se hace valer el principio de conservación de la energía que en palabras vulgares se enuncia sabiendo que “la cantidad total de energía en cualquier sistema físico aislado (sin interacción con ningún otro sistema) permanece invariable con el tiempo, aunque dicha energía pueda transformarse en otra forma de energía”. Este principio constituye la primera Ley de la termodinámica: la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma y esas cosas.

En el tema que nos ocupa, la energía contenida en los enlaces químicos de los alimentos y que nosotros incorporamos al comerlos, la almacenaríamos en los enlaces químicos de las moléculas de grasa de nuestro panículo adiposo, tejido de reserva energética (entre otras cosas) dentro del Reino animal. Más se come y menos se gasta, entonces más se guarda (recuerda, la energía no se destruye). Hasta aquí todo perfecto; pero en este terreno hay muchas más realidades que comprender.

De entrada, el saber que a diferencia de esos sistemas cerrados para los que vale el principio de conservación de la energía, nuestra biología no puede ser asumida, solo, como un sistema cerrado. Sobre ella influyen múltiples circunstancias cuando comemos calorías (con los alimentos) en estrecha relación con la naturaleza u origen de esas calorías, es decir de esos alimentos. Dicho de una forma más llana: no todas las calorías implican las mismas respuestas metabólicas que otras y por tanto no todas las calorías alimentarias son iguales. Los efectos sobre el metabolismo, la saciedad, la satisfacción… de la misma cantidad de calorías aportadas por alimentos diferentes pueden ser totalmente dispares… y además estas distintas respuestas van a condicionar en no poca medida la pulsión para seguir comiendo más o menos, así como la respuesta metabólica inmediata relacionada con mecanismos tendentes a la obesidad o no. Vamos con un ejemplo: a pesar de que las calorías contenidas en dos naranjas pueden ser bastante parejas a las contenidas en un refresco al uso su efecto sobre múltiples variables metabólicas así como sobre la posterior ingesta de otros alimentos (tiempo transcurrido, alimentos que se comen en compañía de una y otra alternativa…) no tienen nada que ver. Aunque las calorías, insisto, sean las mismas. Y además tengo pruebas:

Refrescos (2)

En este estudio se puso en evidencia de forma bastante clara que excederse con 150 calorías de azúcar en la dieta (por ejemplo, una lata de refresco al uso), implica un aumento de 11 veces en la prevalencia de diabetes tipo 2, en comparación con un exceso idéntico de 150 calorías proveniente de la grasa o proteína.

Empezaba diciendo que la cuestión del balance energético o de calorías es más vieja que la tos pero que está siendo objeto de un importante resurgir de la mano de la industria alimentaria quien se enroca en este clásico subterfugio con dos fines claros en mi opinión: 1º sacudirse de encima su responsabilidad en el aumento de la obesidad poblacional y 2º invitar a seguir haciendo un uso extensivo de sus productos. Intereses que para nada son novedosos, pueden ser más o menos silenciados, pero no novedosos, tal y como te conté en esta entrada.

Al mismo tiempo y como viene siendo la estrategia habitual, la industria colabora o patrocina la publicación de determinados artículos científicos que arrimen el ascua a su sardina. Sin ir más lejos, el grueso de sus argumentos para señalar como causa de la obesidad al sedentarismo (nos movemos poco) frente a la cantidad de calorías ingeridas consiste en hacer estudios que observen la cantidad de calorías que se ingerían hace 40 años y las que actualmente se ingieren. Si a día de hoy se ingresan menos calorías que antaño y sin embargo cada vez hay un mayor porcentaje de la población con obesidad, la conclusión parece inequívoca… si comemos menos y engordamos más, es por que nos movemos menos que antes (la estrategia consiste en documentar estas cuestiones para dejar la culpa en el balcón del ciudadano, no en la del alimento). Esto que digo es lo que parece haber encontrado este estudio, cuyos resultados preliminares son elocuentes cuando llegan a los titulares:

El sedentarismo es más culpable de la obesidad de los españoles que la dieta, según la FEN

Así, la cuestión de la importancia del balance energético va a llegar a las próximas recomendaciones alimentarias dirigidas a los españoles en forma de pirámide tal y como mencioné en este post.

Sin embargo, y en sentido contrario tenemos esta otra publicación que sostiene que tras contrastar que en los últimos 30 años las cifras de obesidad se han disparado de forma alarmante, este aumento ha ocurrido mientras la población mantenía patrones de actividad física prácticamente idénticos entre los de entonces y los de hoy en día. Así, los autores del estudio hacen descansar la famosa culpabilidad de la obesidad en la calidad de la dieta, no tanto en la actividad física. Como dato objetivo creo que podría ser interesante valorar que el primer estudio está realizado en colaboración con la industria y este último no.

A modo de resumen me gustaría dejar aquí por escrito las últimas líneas de un editorial que se publicó hace dos semanas en una importante revista y que ha día de hoy ha sido retirado (aunque se puede consultar íntegro aquí). Su título: It is time to bust the myth of physical inactivity and obesity: you cannot outrun a bad diet (“Ya es hora de echar por tierra el mito de la inactividad física y la obesidad: es imposible escapar de una mala dieta”) ya lo deja bastante claro… y concluye:

Ya es hora de acabar con todo el daño que causa la maquinaria de mensajes publicitarios de las industrias de la comida basura. Desterremos el mito de la inactividad física y la obesidad. Nadie puede escapar, por mucho que corra, de las consecuencias de una dieta inadecuada.

No es habitual que un artículo sea retirado de una revista de este calibre… y menos un editorial. Sin embargo, alguna razón habrá aunque no nos la cuenten… Lo mejor-peor en este caso es que en estas circunstancias cada uno puede echar su imaginación a volar tras leer el artículo.

Y si quieres, para ti la perra gorda

Dicho lo dicho, ahora es cuando colándome por una de las puertas interiores que unen falacia y realidad, me paso al lado de la falacia para hacer bueno lo del balance energético: ¡ea! digamos que sí, que el balance energético es lo que cuenta… Pues bien, incluso dándolo por válido, ese equilibrio energético entre lo que se ingiere y lo que se gasta es muchísimo más facil de conseguir con un patrón de consumo que incluya alimentos netamente saludables… y muy difícil cuando se incluyen con no poca frecuencia esos alimentos que promociona la industria que constantemente nos cuenta la batallita de la importancia del balance energético.

Mi consejo, en definitivas cuentas es, come saludablemente y haz ejercicio; ambas cosas por salud (más allá de los kilos); destierra al cuasi-olvido los refrescos, los platos preparados, la bollería industrial, el azúcar que tú no pongas en los alimentos y el sofá. Así pues, come alimentos que no necesitan de la publicidad para decirnos lo buenos que son, cocina el resto y muévete.

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Imágenes: GTRES y Iamnee vía freedigitalphotos.net

33 comentarios

  1. Dice ser Pepe

    Vaya por delante que soy pediatra, interesado en temas de nutrición y gran seguidor de tu/vuestros post/tuits sobre nutrición y similares. Pero bajo mi punto de vista de “científico aficionado” no acabo de ver claro donde se etiqueta como falacia el balance nutricional en tu post, salvo en el título.
    Un cordial saludo.

    12 mayo 2015 | 09:51

  2. Juan Revenga

    Hola Pepe,
    Pues creía que había dejado clara mi opinión: en que a pesar de tener dos fuentes calóricas idénticas pero con distinto origen su resultado no es el mismo. La cantidad de calorías puede ser la misma pero el resultado diferente dependiendo de la procedencia alimentaria de esa energía. Observando esta realidad, decir que todo depende (solo) de lo que nos movamos es, según yo veo, una falacia; algo que parece (insisto, parece) cierto pero que a la larga no lo es y que al argumentarse como válido promueve el engaño… eso, es una falacia.

    Saludos y gracias por tu fidelidad

    12 mayo 2015 | 10:00

  3. Dice ser Albert

    Hola, yo también he comprobado por mi mismo que no es la cantidad de calorías sino la cantidad de azúcar que hoy en día hay en casi toda la comida que venden en el supermercado. Lo que he entendido del post (corríjanme si me equivoco) es que es una falacia que cuantas más calorías consumas y menos ejercicio hagas, más engordas, la cuestión reside en la calidad de esas calorías que consumes, es decir, cuanta más comida natural y lo menos procesada posible por poco o mucho ejercicio que hagas difícilmente engordaras.

    Saludos

    12 mayo 2015 | 10:08

  4. Dice ser Gabriel

    !00% de acuerdo con tu post Juan. Ya era hora que desde tribunas públicas como la tuya, se diga claro que lo de las calorías tal cual nos lo cuentan es un quedo.
    Pepe, yo si veo muy argumentado la Falacia por parte del Sr. revenga , hace uan clara referencia a los sistemas cerrados , V.G. Un calorímetro y sistemas abiertos V.G. El cuerpo humano. Pretender que una caloría se comporte igual en ambos los dos, no tiene soporte alguno , ni científico ni paradigma que lo soporte.
    Es muy amplia la evidencia científica . dónde grupos de sujetos alimentados con dietas isocalóricas, tenían distintas curvas de aumento/disminución de peso.Pero a los que venden azúcar embotellado y cereales y galletas azucaradas para desayunar, les interesa mucho que la culpa sea de la falta de movimiento y de la vagancia de la población.
    Un saludo

    12 mayo 2015 | 10:10

  5. Dice ser palote el de los pericos

    XXXDDD Me parto el culo con los artículos que haces, Carlos. Tengo varias amigas que se creen todas esas chorrrrradas del reiki, la homeopatía, aromaterapia y bobadas por el estilo y tu seccion me parece un buen zas en toda la boca a todos esos crédulos.
    Estoy empezando a ver muchos gorditos haciendo footing con sudadera a 30 grados de temperatura para sudar más, la tontería del sudar más ¿para cuando un artículo para desmontar mitos y leyendas urbanas sobre el tratar de adelgazar sudando más?

    12 mayo 2015 | 10:16

  6. Dice ser Carlos

    Que no engorden lo mismo dos alimentos con un número igual de calorías, lo siento, pero no invalida en absoluto el tema del balance energético.

    1.- Si tu necesitas 2000 calorías y comes 1500, adelgazas. Si o si.
    2.- Si comes 2500, puedes engordar… o no: hay calorías suficientes en tu ingesta para que engordes, pero puede que no seas capaz de asimilarlas todas, bien por tu organismo, bien por el tipo de alimento.

    Resumido: si no hay, no hay, eso es termodinámica, y se cumple guste o no (a la naturaleza y sus leyes les importa muy poco lo que opinemos sobre ellas). Si hay de sobra, ya depende de lo eficiente que sea el organismo aprovechando la comida y del tipo de alimento.

    12 mayo 2015 | 10:19

  7. Dice ser leroy

    Pues no sé, Juan, yo he leido más de un estudio en el que, en meses y hasta años, con dietas con repartos de macronutrientes muy diferentes se obtenían resultados muy similares a la hora de perder peso.
    Está claro que la industria vá a intentar incidir en que lo importante es mantener una cierta actividad física y una dieta equilibrada, variada y adecuada a dicha actividad y que en ella tienen cierta cabida productos como los que venden.
    La cuestión es que eso parece ser cierto, que podemos consumir con moderación de todo. Porque cuando ves cifras de lo que ingiere la gente en refrescos en EEUU sucede todo lo contrario, la moderación brilla por su ausencia. Hablamos de más de 1-1.500 kcal al día en refrescos.
    Yo el principal problema que veo es que somos sedentarios en extremo y comemos y bebemos muy excesivamente.
    Nuestra capacidad de almacenar grasa para épocas de escasez nos ha sido utilísima durante centenares de milenios, y probablemente estemos aquí gracias a ella, pero, actualmente, en ciertas partes del mundo se ha vuelto contra nosostros.

    12 mayo 2015 | 10:30

  8. Dice ser PrejudiceBreaker

    (IRONIC MODE ON)

    Espera, espera… ¿alguien está pensando en abordar el tema de las gorduras desde un punto de vista científico?
    Estoy flipando, en serio. ¿Van a dejar de echarnos toooooda la culpa de estar gordacos?

    Bueno, bueno, bueno. Creo que me va a dar un infarto de la emoción.
    No, si ahora hasta vendrá alguno, con ínfulas matemáticas, y se pondrá a hacer experimentos a ver qué efecto real tiene cada alimento, de manera medible y reproducible en cualquier parte. Lo que se llama CIENCIA, vamos. Y no solo eso. Además se lo van a enviar, el resultado, a todos los endocrinos de España, para que dejen de tirar a la cara dietas de diabético de mil calorías a gente hipotiroide a la que le sobran cuarenta kilos porque está claro que no les sirven de nada.

    Estos nutricionistas están tocados del ala.

    (IRONIC MODE OFF)

    Gracias, nutricionistas, si realmente vais por ese camino.
    Un abrazo.

    12 mayo 2015 | 10:48

  9. Dice ser palote el de los pericos

    Juan, quise decir.

    12 mayo 2015 | 10:50

  10. Dice ser Yo

    jajaja, esto es lo ultimo. Tenemos un Einstein y todavia no nos hemos enterado.

    En fin, vaya articulos de “calidad”, madre mia.

    12 mayo 2015 | 10:55

  11. Dice ser Maria

    Por fin se empiezan a leer opiniones como la tuya!! Esto lo llevo constatando hace años, desde que en por mi mocedad estuve un en los USA. Engordé 10 kilos! Practiqué más deporte que en toda mi vida junta, pero comía como el culo. Fue regresar a España y empezar a comer los guisos de mi mami, sin dieta ni hacer deporte ni nada, y perder todo lo ganado.

    El deporte hay que hacerlo, por salud, pero no adelgaza. Sólo vigilando la dieta. Salvo claro, que te mates a hacer sprints, corras todos los días dos horas, etc.. Pero eso lo hacen pocos seres humanos, empezando por los señores antiguos, tan delgaditos ellos.

    La culpa de estar gordos sigue siendo nuestra pero no por no hacer ejercicio, sino por ponernos ciegos a comida procesada llena de azúcar.

    12 mayo 2015 | 12:06

  12. Dice ser Pepe Perez

    Dirás lo que quieras, pero llevo años comprobando como en periodos sedentarios o “descuidados” (vacaciones, navidades, etc) me pongo morcón, mientras que cuanto tengo más actividad física o comidas más regulares voy perdiendo los kilitos sin problemas. Tampoco introduces el factor genético: diabetes y gorduras no solo dependen de una vida regular, si te toca, te ha tocado, se pueden controlar, pero a base de mucho sacrificio, y no te toca, tan féliz, algún adicto a la cocacola conozco que con 70 años no tiene más problemas que los de la pura vejez. Además, las conclusiones y recomendaciones que haces tampoco es que sean especialmente espectaculares:; “come sano y haz ejercicio” Mucha literatura para volver a lo que a mi abuela ya le decían de pequeña: “Mucho pan y mucha silla, rompen la cinturilla”

    12 mayo 2015 | 12:23

  13. Dice ser Alvaro

    Con respecto al balance energético, es correcto, cuando hagamos una dieta hipocalorica (menos) adelgazaremos y cuando hagamos una hipercalorica (mas) ganaremos masa.
    Pero claro, todo depende de las macros y de su calidad. Y no solo eso. Las hormonas. El consumo de azucar (glucosa), tiene un indice glucemico muy alto y provoca unos disparos de insulina aberrantes. Cosa que conlleva a activar el metabolismo en modo conservador. Es decir, el cuerpo es menos sensible a quema de calorias y de grasa. Eso y nos puede causar un problema de diabetes. Perdemos sensibilidad a la insulina
    Por ello cuando deseamos quemar o deseamos ganar cierta masa muscular lo mas limpia posible, el consumir alimentos con un perfil macronutriente limpio es muy importante : ) Mejor consumir una avena de calidad que ponerte a comer macarrones como un tonelete.
    Hasta que no aprendi unos principios basicos como estos no consigues gran cosa en el mundo del fitness.

    12 mayo 2015 | 13:25

  14. Dice ser Mordisquitos

    Me parece muy peligroso tachar de “falacia” al balance energético precisamente cuando debería ser la primera idea que debería conocer cualquier persona que necesite adelgazar. En segundo lugar, en EEUU se está poniendo de moda el movimiento de aceptación y glorificación social de la obesidad (que va más allá de exigir respeto por la gente obesa) y, por simple supremacía cultural y redes sociales, tardará poco en llegar a España. Estos movimientos, que le van de lujo a la industria de los alimentos procesados que criticas, rechazan la idea de que para la gente obesa sea sano o siquiera posible adelgazar y defienden la falsedad de la idea de balance energético.

    El balance energético ni es una falacia ni das argumentos que indiquen que sea falso que cuando se ingieren más calorías de las que se gasta se engorda y que viceversa se adelgaza. Lo que tratas de falaz no es el balance energético en sí mismo sino ciertas ideas derivadas.

    «Los efectos sobre el metabolismo, la saciedad, la satisfacción… de la misma cantidad de calorías aportadas por alimentos diferentes pueden ser totalmente dispares… y además estas distintas respuestas van a condicionar en no poca medida la pulsión para seguir comiendo más o menos, así como la respuesta metabólica inmediata relacionada con mecanismos tendentes a la obesidad o no.»

    Ese es el punto crucial. El balance energético se mantiene irrefutable como explicación en última instancia de la obesidad a nivel individual. Otra cosa es que un individuo, debido a una multitud de factores (saciedad, satisfacción, efectos metabólicos, contexto social) asociados a los alimentos que consume termine por ingerir más calorías de las que haría en otro caso, o que lo tenga conductualmente mucho más difícil para adelgazar siguiendo exclusivamente la regla del balance energético.

    Lo único que afirma el balance energético en su sentido fundamental es que si podemos controlar absolutamente la ingesta de alimentos de un individuo para que sea menor que su gasto calórico, éste adelgazará, con mejor o peor salud.

    ¿Cuáles son las falacias reales entonces?

    1° – Que para estar sano basta con estar delgado, y que por tanto basta con regirse por el balance energético.
    2° – Que una dieta basada sólo en la idea del balance energético va a ser útil para cualquier persona que quiera adelgazar irrespectivamente de sus circunstancias y su fuerza de voluntad.
    3° – Que el balance energético es igual de fácil de cumplir irrespectivamente de la fuente de las calorías.
    4° – Que la industria alimentaria no tiene responsabilidad sobre el incremento de la obesidad, ya que es responsabilidad de cada persona comer de acuerdo con su balance energético.

    Sin embargo, el balance energético en sí mismo sigue siendo la base fundamental para cualquier proceso de adelgazamiento (o engordamiento, que también puede ser necesario), incluídas todas las dietas con nombre propio, más o menos chifladas, que tengan efecto.

    La mejor manera de adelgazar o de ganar peso de manera saludable siempre será comer de acuerdo con el balance energético, pero con las condiciones de mantener una dieta sana y realizar un nivel adecuado de ejercicio físico. Esa es una verdad que ni a la industria de los alimentos procesados ni a la industria ni editoriales dietéticas quieren que se escuche.

    12 mayo 2015 | 16:00

  15. Dice ser Dulce Revolucion (@CaosAzucarado)

    Una puntualización: las leyes de la Termodinámica son válidas siempre para los sistemas macroscópicos, pero inaplicables a nivel microscópico.

    12 mayo 2015 | 16:12

  16. Dice ser Demostenes

    Yo estuve planteándome si hablar de lo que hablé en las #jornadasDSP o hablar del balance energético desde el punto de vista de un físico :P.

    Creo que hay dos cosas muy básicas que la gente se olvida:
    1.- La energía se conserva, pero no controlamos realmente cuánta energía suma (cuánto comemos) ni cuánta resta (cuánta gastamos). Los procesos metabólicos de gasto y almacenaje de energía son demasiado complejos.
    2.- El segundo principio de la termodinámica. Se habla tanto del primer principio que muchos se olvidan el segundo. Es el que te dice que una caloría de comida no es una caloría de energía en nuestro cuerpo.

    12 mayo 2015 | 16:37

  17. Dice ser rustor

    Nada buevo bajo el sol.

    12 mayo 2015 | 16:37

  18. Dice ser Tomi

    Interesante el artículo.
    Bueno, yo llevó 8 meses haciendo régimen, bajo el seguimiento de mi endocrino que me hace análisis regulares y me dice que siga haciendo lo que sea que hago.
    Simplemente contar calorías con una de esas aplicaciones para el movil, introduces tu peso, altura, edad y mas o menos te recomienda quemar tantas calorías.
    Ya llevó perdidos 30 kg, no consumó azucar y raramente algún producto procesado (ejem, uno esta parado y lo que se pone en casa, se come) sólo dieta “Come hijo come que esta bueno” y que a ojos de cualquiera parecería algo excesiva.
    En un principió fue bastante duro renunciar a los cheetos la cocacola y sus amiguetes, pero ahora unos pimientos asados o unos pepinos en vinagre me dejan igual de feliz.
    ¿Que quiero decir con esto?
    Ahora mismo, cómo mas cantidad y me quedo mas saciado,
    y no he desterrado ni el alcohol. (Cerveza, vino, un carajillo, ocasionalmente)
    No tengo datos ni estudios que avalen nada, solo mi propia experiencia, así que no lo puedo asegurar, pero en fin, yo diría que el azucar es el principal sospechoso y culpable de todos estos lios dietéticos.
    Un saludo.

    12 mayo 2015 | 16:41

  19. Dice ser santaklaus

    ¿Quieres adelgazar? Yo tengo un remedio: en mi patio tengo un montón de piedrás grandes que tengo que mover. Ponte a ello y la comida la que yo te dé. Te garantizo adelgazamiento total.
    Nota: el montón es bastante grande, pero ninguna pesa más de 35 kilos.

    12 mayo 2015 | 16:51

  20. Dice ser Pedro

    El balance energético se cumple sí o sí, no les quito razón a la hora de como está enunciado, ejemplizo: 100 calorías de azúcar entrantes son exactamente iguales que 100 calorías de zanahorias entrantes, pero el sistema digestivo necesita cuasinada para asimilar el azúcar, digamos 5 calorías, ya que el azúcar se asimila gratis y 25 calorías para asimilar las zanahorias. Recuerden que las calorías consumidas no hace sólo referencia a las que consumimos siendo conscientes con ejercicio físico y demás, sino las referentes a procesos internos. En mi ejemplo, claramente inventado, el azucar ha pasado al 95% en sangre y las zanahorias un 75%, porque cuestan más sacarle el jugo.
    Un saludo

    12 mayo 2015 | 17:07

  21. Dice ser Homero

    En esta casa obecedemos las leyes de la termodinámica.

    12 mayo 2015 | 17:35

  22. Dice ser Alvaro

    18-@Pedro, nunca 100 calorias de azucar van a ser iguales a 100 calorias de zahanorias. Tienes detras toda la respuesta hormonal que es completamente diferente. Cantidad no es igual calidad… Hay gente que estudia nutricion por estas cosillas eh…

    12 mayo 2015 | 17:48

  23. Juan Revenga

    Gracias a todos por vuestros comentarios,

    En concreto a Demóstenes me gustaría responderle que efectivamente el control que en la práctica se puede hacer tanto de las calorías de los alimentos, como de las calorías gastadas es en la actualidad cuando menos aproximado (por no decir utópico) nunca exacto. Es algo que he divulgado varias veces y que se puede contrastar de forma resumida en estas entradas respectivamente:
    http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/2014/04/08/programas-para-la-calibracion-de-dietas-mas-o-menos-como-las-escopetas-de-feria/
    http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/2014/03/21/conoce-tu-gasto-energetico-4-resumen-y-ecuaciones-practicas/

    En cuanto al segundo principio de la termodinámica, totalmente de acuerdo… la entropia es inexorable.
    Cuestiones ambas que redundan en la dificultad, irrealidad, inutilidad hasta cierto punto de andarnos con cálculos con respecto a las calorías que ingresamos y las que gastamos.

    Saludos a todos

    12 mayo 2015 | 18:21

  24. Dice ser Pedro

    @Alvaro, se que es algo complicado ver un comentario y leer estrictamente lo que pone o comprender lo que pone y leer sin presumir nada.
    Tu “nunca 100 calorias de azucar van a ser iguales a 100 calorias de zahanorias” sobra, ya está implícito en mi comentario ya que digo que la asimilación no es la misma, amén de otras cosas que las diferencian que no comento porque pensé que sobraban: 100cal de azúcares sospecho que son menos gramos que 100 cal de zanahorias, que tienen distinto color, que son más fáciles de ingerir, se masticarán menos, darán mas “subidón” (digamos que parece más apetecible), más fáciles de digerir, distintas respuestas en el organismo, más dulces…Estrictamente no son iguales, pero energéticamente hablando sí.
    “Tienes detras toda la respuesta hormonal que es completamente diferente”, yo no he entrado a analizar respuestas hormonales, como humilde mortal, por ahora me conformo con saber que no se asimilan igual y no producen la misma respuesta en el organismo, eso se lo dejo a los nutriólogos.
    “Cantidad no es igual calidad”, esto me resulta algo vacío, en ningún momento he hablado de cantidades como tal, si lo entendemos como pesos o masas, o volúmenes o en esa línea, más bien hablo de energía. Cantidad Vs Calidad, es otro tema aparte, que depende muchísimo del contexto y todos sabemos que no siempre gana una de las dos.
    Insisto, si hablo de cantidad de energía que entra en un sistema y comparo dos cantidades iguales, son iguales, en este caso no puedes negar la premisa de partida: 100cal son iguales a 100cal energéticamente hablando.

    12 mayo 2015 | 19:19

  25. Dice ser Dani

    Muy buen artículo la verdad es que lo mejor es consolidar un metabolismo saludable en lugar de estar obsesionado contando calorías in – calorias out toda tu vida 🙁

    12 mayo 2015 | 19:45

  26. Juan Revenga

    Hola Pedro,

    Nada más aplastante que argumentar obviedades para tener razón: 100 kcal = 100 kcal y 100 perros = 100 perros. Sí, pero no. Lo que no se está contando es que el “envoltorio” en el que vienen esas calorías tienen un efecto en el resultado final de múltiples variables que inciden el peso totalmente diferente y, a pesar de ser iguales desde el punto de vista energético de un calorímetro el rédito final… que es lo que nos importa, no es el mismo. Al final 100 kcal de setas venenosas son también igual que 100 kcal de manzanas… pero el resultado no es el mismo.

    No sé que da que además esto ya lo he contado de una forma u otra en el post… no sé muy bien que hago contestando lo mismo que ya he dicho

    Saludos y gracias por tus comentarios

    12 mayo 2015 | 20:49

  27. Dice ser Boca Rana

    falacia. (Del lat. fallacĭa).

    f. Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien. (Acad)
    En lógica, una falacia es un argumento que parece válido, pero no lo es. (Wikipedia.

    El balance energético es una primera aproximación, un argumento didáctico para llegar a una comprensión inicial de la nutrición. De ahí a ser una falacia va un trecho (trecho que algunos se saltan.

    Es como decir que es una falacia que los coches gastan más cuanto más corren. Es verdad, si, pero no es lo único que influye. Aquí pasa igual.

    12 mayo 2015 | 20:51

  28. Dice ser PrejudiceBreaker

    Tras el irónico comentario de antes me han quedado un par de dudas. Allá que vamos:

    SITUACION 1.

    Una persona pesa X, y comiendo más o menos lo que le viene en gana se mantiene en X.
    Decide adelgazar unos kilos, pocos, para lo cual hace dieta.
    Tras hacer la dieta, hipocalórica y algo de ejercicio, vuelve a comer lo mismo que antes y a hacer exactamente lo mismo que antes.
    De repente, ya jamás volverá a pesar X. Siempre será X más algo. Y aumentando.
    ¿Qué le ha pasado a ese cuerpo, me lo puede explicar alguien, por favor?

    SITUACION 2.

    Pepe quiere averiguar cuánta energía, en términos entendibles, tiene un alimento.

    Consulta las tablas que todo el mundo da como ab-so-lu-ta-men-te ciertas, y encuentra lo ya sabido: carbohidratos 4, proteínas 4, grasas 9.

    Pepe lee que en realidad, cuando en nutrición dices “5 calorías”, en realidad no te estás refiriendo a las calorías tal como las define la Física (caloría=cantidad de energía necesaria para elevar en un grado de temperatura la cantidad de un gramo de agua). Una “caloría” nutricional son MIL calorías físicas, de ahí que de tanto en tanto, las llamen Kcal.

    Pepe agarra una loncha de tocino. Todo grasa. 60 gramos. Así que son 540 Kcal.
    Eso son 540.000 calorías físicas.
    Suficientes para elevar, según la definición, 540 grados centígrados la cantidad de mil gramos de agua.

    O sea, que, teóricamente, quemando una loncha de tocino puedes poner una botella de agua de un litro a temperatura de 540 grados (que ya sería vapor a altísima presión, pero vale) partiendo de cero.

    Pepe quema la loncha de tocino.
    En el cazo, y éso que Pepe ha aislado el sistema llama-cazo todo lo posible, el agua apenas se calienta.

    ¿Me lo puede explicar alguien?
    ¿Quién y cómo midió la energía de los alimentos que podemos aprovechar los humanos?

    GRACIAS.

    12 mayo 2015 | 22:33

  29. Dice ser soy un robot

    Juan enhorabuena por los posts!! Esta claro que un titulo incendiario y el uso de términos descalificantes es positivo para tu repercusión social. Te has planteado en hacerte el Jorge Javier de las Dietas. Ya puestos al menos que te forres!!

    Retorciendo la 1º Lay de la termodinámica podríamos enunciar; “la polémica ni se crea ni se destruye, se transforma”. Sigue así, tus jefes deben de estar contentos y por lo que se ve tus lectores, sean folowers o haters, tambien.

    Y en cuanto a tu post, no tengo nada que decir que no se haya dicho.

    13 mayo 2015 | 09:39

  30. Dice ser Jaluba

    Según la RAE, falacia es un engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien, y hombre, el ejemplo más claro lo tienes en el peso de una persona de tercer mundo y otra del mundo occidental. Si los cambiáramos de sitio seguramente uno adelgazaría y otro engordaría. Y eso si que tiene que ver con el balance energético.
    100 Kcal. de azúcar son igual que 100 Kcal. de zanahoria (volviendo con el ejemplo anterior). Igual que un kilo de paja pesa igual que un kilo de hierro. Ahora bien, hay que ver que efecto tiene en el cuerpo. SI te bebes un vaso de agua con 25 gramos de azúcar ingieres 100 Kcal. y si te comes 200 gramos de pan (más o menos) también estás ingiriendo unas 100 Kcal de origen sacárido; y 100 son 100 aquí y en China. Ahora bien, diferente es el metabolismo del azúcar (disacárido) y el almidón (polisacárido). El primero de absorción bastante más rápida ara un pico de insulina y cuando las células no necesiten energía nuestro organismo se encargará de transformar los sacáridos en lípidos (míchelines). El almidón, de digestión más lenta, irá “dejando” glucosa de forma más pausada y por lo tanto no habrá una sobresaturación y posterior almacenaje. De hay que ingerir sacáridos simples de forma continuada y abusiva favorezcan la obesidad. Pero es por su metabolismo no por las Kcal que aportan que son las mismas.
    Además como ya se ha dicho intervienen bastantes más factores, como por ejemplo el hormonal o la actividad física. Y es que aún me cuesta ver a un corredor de maratón pasado de kilos.
    No sé, tanto como llamarlo falacia… digamos que es una vedad pero con matices. Si yo comiera 4.000 Kcal diarias cuando por costumbre ingiero 2.000. Aún manteniendo las proporciones de nutrientes SEGURO que aumentaba de peso.

    13 mayo 2015 | 16:19

  31. Bueno, de entrada no es una falacia, y creo que cuando dice el texto que hay que comer saludablemente y hacer ejercicio, no es más que una forma eufemística de la falacia que se critica. El problema no son los tipos de calorías, que en el cuerpo se gestionan desde la glucosa y las grasas, con independencia de su velocidad de asimilación o su origen. En definitiva es el volumen calórico elevado y la asusencia o insuficiencia de actividad física lo que lo condiciona. Es cierto que ante la dieta el cuerpo ahorra, especialmente el cerebro y el corazón que funcionan con cuerpos cetónicos para emplear un 60% menos de glucosa en su actividad. La cuestión es que la actividad física dificulta el ahorro, como también influyen el número de raciones de comida y el volumen de estas, la epigenética (no es lo mismo para la población occidental que para poblaciones menos acostumbradas a nuestras dietas), las variaciones de condición física del sujeto (si mejora el metabolismo cambia, hasta el punto de mejorar la función de la insulina o la prevalencia de la obesidad). Son muchos los factores que intervienen y no podemos citar estudios de forma sesgada, porque hoy día la recomendación general es comer mejor, no menos, y aumentar el gasto por actividad física. Comer mejor implica no comer grandes raciones con poca frecuencia. Además la regulación del sueño es trascendental para combatir la progresión de la obesidad, por razones que no incumplen con ley alguna de la terrmodinámica. Por cierto, que me expliquen cuanto tenemos de sistema “no cerrado” cuando esto no es más que una verdad a medias. Quédense con un dato, no hay obesos sin entorno de opulencia y tampoco cuando conseguir comida requiere un gran gasto energético. En poblaciones con estilos de vida más arcaicos no se encuentran obesos y el sobrepeso es una curiosidad. A partir de aquí, no me parece correcto que este artículo pretenda desmitificar una realidad aplicando mal el análisis de dicha realidad. El argumento del balance energético fue esgrimido por Francisco Grande Covian y siguió siendo defendido por el American College of Sport Medicine (ACSM), y nunca ha sido refutado hasta ahora, sólo se comprende mejor. Un saludo

    Francisco Canales
    Licenciado en Educación Física y escéptico racionalista, no de bote

    13 mayo 2015 | 19:15

  32. Dice ser rociop

    Llevo un año haciendo spinning a tope, dos días a la semana y comiendo con bastante precaución; por una lesión, dejé hace mes y medio de hacer spinning, comiendo igual he adelgazado dos kilos y medio (de 58,800 a 56,100), no entiendo nada la verdad porque no solo he bajado kilos sino también volumen.

    14 mayo 2015 | 13:54

  33. Dice ser Agusti Molins

    Juan: una razón más para tu teoría de “no hacer dieta”.

    En realidad, ¿Cómo es que seguimos hablando de calorías en pleno siglo XXI ?
    De veras aún hay quien se cree que podemos andar contando calorías? que 100 g de pollo son siempre 219 calorías? https://www.google.es/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=cuantas%20calor%C3%ADas%20tiene%20el%20pollo del muslo? de la pechuga? pollo de granja, de corral, salvaje?
    Eso sin consultar diferentes fuentes que nos informan de la composición de alimentos, con enormes diferencias entre ellas como por ejemplo entre las de CESNID, las de Mataix, Moreiras o las de algún laboratorio farmacéutico como Novartis. No digamos ya si comparamos las de diferentes países. En Chile por ejemplo, al zapallo italiano (es como le llaman calabacín) se le atribuye una cantidad de glúcidos mayor que en España. Será otro calabacín?
    Bien,… si así fuera: ahora ambos nos ponemos esos 100 g de pollo en la boca y lo masticamos; los masticaremos igual? lo insalivaremos igual? Vamos a deglutirlo y llega a nuestro estómago; empieza la digestión gástrica !! Nuestro vertido de jugos gástricos será el mismo, lo habremos mezclado con los mismos alimentos, de veras tendrá las mismas propiedades en cada uno de nuestros estómagos? y ale !!! al vaciado gástrico, al vertido hormonal y al paso por el intestino (a diferentes velocidades en ambos) para ver qué cantidad de ese pollo vamos a absorber en ambos organismos.
    Ya veremos cuando vayamos al WC si tus restos y los míos son los mismos. Mucho me temo que va a ser que no.
    Lo hemos puesto simple, pero contar calorías… parece un cuento de hadas para infantes de teta.
    Son tantos los factores intrínsecos que concurren en el proceso que no es posible que sea verdad, al menos no es exacto, SEGURO !!

    16 mayo 2015 | 22:33

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