BLOGS
El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Dieta neutropénica: más sombras que luces en el ámbito hospitalario

Bacteria (2)No te confundas, más allá de las “dietas” al uso, las adelgazantes, existen otro tipo de dietas terapéuticas que se pautan en función de las circunstancias patológicas de un determinado paciente. Esta área o rama de la nutrición y dietética es poco conocida por parte de la población general (no así por los profesionales sanitarios) y recibe el nombre de dietoterapia.

A su vez, una de las dietas más conocidas en este terreno, y circunscrita principalmente al ámbito hospitalario, es la conocida como dieta neutropénica. Pero que sea conocida, y muchas veces puesta en práctica, no quiere decir que a la luz del actual conocimiento tenga un especial sentido su utilización. Pero antes de hablar de su utilidad, vayamos por partes y veamos en qué consiste esto de la neutropenia.

La neutropenia, tal y como corresponde a su etimología, alude a la situación patológica caracterizada por la disminución de determinados glóbulos blancos de nuestra sangre, en concreto de los denominados como neutrófilos. Como me imagino sabrás, se trata de un corpúsculo celular de cuyas funciones destaca el “defender” al organismo de posibles infecciones. A pesar de ser una circunstancia poco frecuente, la neutropenia se ha descrito con relativa frecuencia en pacientes sometidos a quimioterapia con el fin de tratar un cáncer, pacientes en tratamiento para un trasplante, inmunodeprimidos…

Así desde hace varias décadas se viene planteando una dieta “limpia” o “baja en bacterias” que minimice la posibilidad de infecciones en este tipo de pacientes con motivo precisamente de sus “bajas defensas”. A esta dieta se la denomina dieta neutropénica… aunque en mi opinión debiera llamarse de forma más propia, para su mejor comprensión como dieta para situaciones de neutropenia.

¿En qué consiste?

Pues la verdad es que aquí viene gran parte del problema porque no existen unos estándares uniformes para la administración de una dieta neutropénica y sus variantes son muchas, incluso dentro del mismo centro hospitalario donde distintos profesionales defienden esquemas dietéticos diferentes con el mismo fin.

El caso es que, como digo, no existe una definición estándar de dieta neutropénica. Ni tan siquiera qué características fundamentales se le atribuyen o qué alimentos concretos han de ser restringidos, cómo prepararlos, con qué criterio se deben implantar ni qué limitaciones presenta. Así, solo en lo que respecta a la inclusión/exclusión de alimentos los estudios realizados con el fin de recopilar las distintas prácticas que se utilizan en los hospitales para poner de manifiesto qué se hace en cada uno de ellos cuando se propone una dieta neutropénica han puesto de relieve una amplia gama de definiciones y de prácticas. De lo poco que tienen en común coincide la prohibición de frutas y verduras frescas crudas. Pero algunos centros también restringen con muy poca coincidencia entre ellos los zumos recién exprimidos, las frutas desecadas, el yogur, los quesos, las especias crudas, la miel, los embutidos, los frutos secos, las carnes, pescados y mariscos poco cocinados o los huevos cocidos.

¿Pero funciona o al menos alguna lo hace?

Teniendo en cuenta el fin último de la dieta neutropénica, es decir, disminuir las posibles infecciones en pacientes inicialmente predispuestos a estas… parece que no. O por lo menos hasta la fecha no hay una evidencia clara.

Tal y como señala esta revisión, varios estudios han puesto de manifiesto la inconsistencia en la aplicación de dietas neutropénicas en pacientes con neutropenia diagnosticada por causas diversas. Así, en general tras revisar más de una docena de estudios se concluye que los datos de todas las publicaciones al respecto de esta cuestión no proporcionan pruebas sólidas de que un patrón dietético restrictivo “bajo en microbios” (o dieta neutropénica) proteja a los pacientes con neutropenia frente a infecciones bacterianas mejor que una dieta más o menos “libre”.

En resumen: la evidencia de la que se dispone en la actualidad no contempla a los alimentos como una causa directa de las infecciones bacterianas en pacientes neutropénicos. Así, en virtud de la revisión anteriormente mencionada, habida cuenta de la amplia variabilidad de criterios para pautarlas y sus protocolos, se sugiere que mientras no se pueda probar esta causa y efecto, la conocida como dieta neutropénica no sea empleada, al menos, en los pacientes de cáncer.

En su lugar, conociéndose como se conocen pautas seguras y bien establecidas al respecto de la manipulación de alimentos orientadas a prevenir el contagio de gérmenes de transmisión alimentaria entre la población en general se recomienda que estas directrices sustituyan la utilización de la dieta neutropénica, sean las que sean las características que en cada caso la definan.

——————————-

Nota: este post se ha realizado como respuesta a la pregunta que un buen seguidor en Facebook, Roger López Carratala, me ha hecho llegar.

Imagen: cuteimage vía freedigitalphotos.net

5 comentarios

  1. Dice ser Daniel L.

    buenas juan,
    qué te parece la noticia de Nadal y el agua de mar que salió ayer en la portada del marca?
    ya sé que no es el tema de hoy pero parece buen momento para retomarlo.

    27 marzo 2015 | 10:00

  2. Dice ser Alicante Gusta

    Las dietas son exageraciones de la realidad… esto deberia ser más normal y menos excesivo
    Querer cambiar un hábito de décadas en quince dias…. en fin

    saludos

    http://alicantegusta.com/gazpacho-de-mero-de-santa-pola/

    27 marzo 2015 | 10:34

  3. Dice ser no tan de paso

    Cualquier persona que elimine 2 productos de su alimentación reducirá su peso de forma mediata.

    Deja el azúcar, es un veneno que impide que tu cerebro se sacie. Una droga que debilita tu sistema inmunitario y que esta relacionada con la diabetes, la hipertensión, la obesidad…La otra opción es disfrutar de los sabores naturales de los alimentos, que el café esta amargo!?!?! Pues si, pero a mi me gusta así. Existen endulzantes naturales, desde la miel a la estevia, que te pueden ayudar a quitarte de esa droga.

    Y por ultimo deja la harina refinada, es un producto sin sentido que no aporta ningún beneficio a tu organismo. Mientras mas refinada mas se convierte en almidón puro y duro, eliminado todas las fibras, proteínas y vitaminas. Y el almidón tiene un alto indice glucémico, es decir, es como comer azúcar a cucharadas!! Es tan tóxica y adictiva como el azúcar, además de una fuente de calorías vacías.

    Es fácil adoptar esta decisión pero no es será tan facil llevarla a cabo, ambos productos se encuentran presente en la mayoría de los alimentos procesados, si no en todos. Bebidas, salsas, productos cárnicos elaborados, rebozados, dulces( of course), pastas, panes, productos dietéticos(si hay también)…Y sabéis por qué estas sustancias están presentes en todos loa alimentos? Porque drogados y enfermos somos más manejables.

    27 marzo 2015 | 11:14

  4. Los extremos nunca son propicios… el balance es lo que nos da la estabilidad!

    Muy de acuerdo con el comentario de ‘Dice ser no tan de paso’

    27 marzo 2015 | 11:36

  5. Todavía queda mucho por investigar en cuanto a la relación entre lo que comemos y las enfermedades que desarrolla nuestro organismo. Muy de acuerdo también con No tan de paso.

    Y recuerda que si buscas Tiendas Online de Alimentación y Bebidas en España somos tu web de consulta, visítanos en http://elpedidohosteleria.com

    27 marzo 2015 | 12:25

Los comentarios están cerrados.