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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Si yo hiciera unas guías de alimentación saludable… (7): Los mensajes satélites

Para una mejor comprensión de este post, sugiero que empieces por echar un vistazo a estas otras entradas:

Sartén

Con bastante frecuencia la realización y publicación de unas guías alimentarias se hacen acompañar de otros mensajes que sin ser estrictamente dietéticos (o incluso sin tener nada que ver) intervienen de algún modo en el estado de salud. Me vas a entender rápidamente con un ejemplo. La mayor parte de las guías a las que me refiero incluyen, por ejemplo, algún tipo de recomendación o mensaje relativo al beneficio de mantener un patrón de vida activa. Cuando hablo de “mensajes satélites” me refiero a aquellos que están ahí sin tener una relación directa con el tema alimenticio per se. En ningún caso se puede decir que sean mensajes negativos… para nada, pero sí que de algún modo, es posible que su inclusión tenga algún efecto sobre lo que en última instancia se quiere transmitir. Es decir, que en estos casos, el mensaje nutricional propiamente dicho se diluya al haber más inputs.

No quiero parecer intransigente, pero en mi opinión este tipo de mensajes no deberían de tener cabida en ese icono que represente a las guías alimentarias. Insisto, no porque no sean adecuados, sino para que el mensaje de verdad, el dietético, no pierda fuerza. Quizá pienses que un único icono, escueto, como el de la recomendable actividad física no va a afectar al mensaje dietético… además de no estar nunca de más el recordarlo. Y quizá tengas razón… pero no sería impensable razonar que ya puestos y con similar justificación podrían incluirse otras recomendaciones igualmente beneficiosas, como por ejemplo, no fumar, no automedicarse o sí usar el cinturón de seguridad.

Digo todo esto ya que, por lo que te conté en esta entrada, parece que la próxima pirámide de la alimentación SENC 2015 sobre la que se está trabajando (además de no cambiar nada sustancial de sus contenidos dietéticos) pretende incluir no uno sino cuatro mensajes o más de esos a los que yo llamo satélites. En concreto esas consejos no dietéticos harán referencia a: la importancia del “equilibrio emocional” (que con sinceridad no sé muy bien cómo interpretar esta inclusión), el peso del “balance energético” (un mensaje muy en la línea del que está utilizando, más recientemente, la industria alimentaria menos recomendable para culpar al consumidor de sus “malas elecciones”), el valor de la “sostenibilidad” y la práctica de “tecnologías culinarias saludables” en relación a la conveniencia de usar unos u otros materiales de cocción por aquello de las posibles transferencias o interacción entre los materiales de cocina y los alimentos.

Sin duda alguna, no le voy a quitar importancia a estas cuestiones… porque la tienen, pero un poco en esta línea también se podría incluir en esta próxima guía la imagen de un San Cristóbal que diga “no corras papá”.

No, es broma. Pero considero que para hacer llegar un mensaje dietético lo más claro posible, cuantos menos mensajes que distraigan del verdadero objetivo… tanto mejor.

Otro de los mensajes que en ocasiones orbita alrededor de la mayor parte de los iconos que representan las guías es el de consumo de agua. Bien, en este caso, yo diferenciaría un verdadero “mensaje satélite” (como los anteriores) de aquellas recomendaciones que deberían pertenecer por derecho propio al propio icono. En este caso el consumo de agua como principal fuente de hidratación (tal y como te conté en el 5º capítulo de esta serie).

Así pues, y ya que en esta saga se trata de terminar por realizar lo que serían “mis guías”, me voy a tomar la licencia de aportar un mensaje “extra” que en vez de ser “satélite”, será central; pero que al mismo tiempo no estará intrínsecamente relacionado con la proporción y cantidad de los grupos de alimentos. Se tratará de incluir un mensaje, claro, directo, contundente y como digo “central” al respecto de cocinar o de comer cosas que se cocinen. Y lo pretendo hacer así ya que considero que el uso de “alimentos de verdad” de los que se cocinan, y no de los que “se abre la bolsa, caja o film transparente… y se comen”. Para mí este “detalle” es una estrategia crucial para terminar por adoptar un estilo de vida más saludable a través de la alimentación. Y lo pienso así, primero porque el alejammiento de los fogones de un tiempo a esta parte es una realidad… y opino que es un comportamiento que está muy relacionado con nuestros principales defectos dietéticos. Y segundo porque existen no pocos estudios, que ponen de relieve que quienes cocinan comen mejor. Lo he contado ya en varias ocasiones:

No te desesperes, ya queda menos para que os presente mi icono.

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Imagen: Serge Bertasius Photography vía freedigitalphotos.net

2 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con su visión, no solo de la pirámide nutricional, sino también con sus consejos “satélites”, sobre todo el de cocinar, en general, lo que se come a diario.

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    10 marzo 2015 | 10:54

  2. Dice ser Estefania

    Juan, cada vez me gusta más leerte.

    Yo creo que parte del error que hay de base, es que la gente no se preocupa por los alimentos ni cocinar, han pasado a un segundo plano. Es decir, con algo que se metan en la boca y les quite el hambre, tanto es lo que sea, que seguro algo les alimenta.

    En fin, que es necesario tener una cultura de la alimentación del día a día, conocimientos sobre qué implica alimentarse y con qué. Y es complicado cuando abriendo una bolsa y calentando 2 minutos de micro tienes algo listo.

    Seguiremos luchando!

    11 marzo 2015 | 14:24

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