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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Fitoestrógenos, menopausia y sofocos: escasa (o nula) evidencia de sus beneficios

Bebida de sojaLa menopausia es una época en la vida de una mujer adulta caracterizada por la falta de menstruaciones. En condiciones normales suele ocurrir naturalmente en torno a los 45 años y su causa es la falta de producción de hormonas (estrógeno y progesterona) en los ovarios. Se considera que una mujer ha alcanzado la menopausia cuando deja de tener menstruaciones durante un año seguido. Sin embargo, los síntomas característicos pueden empezar años antes e incluyen: cambios en las menstruaciones (más o menos duraderas, profusas y con más o menos tiempo entre ellas); calores y/o sudoración (sofocos, más habitualmente por la noche); dificultad para dormir y concentrarse; sequedad vaginal; cambios de humor sin otro motivo aparente; pérdida de cabello y, en sentido contrario, más vello facial.

El tratamiento de esta sintomatología, más en concreto la cuestión de los sofocos, tiene diversas vertientes terapéuticas. Una de ellas, y enmarcada en la denominada medicina complementaria, es el uso de los fitoestrógenos (compuestos de naturaleza vegetal y no esteroideos similares a algunas hormonas estrogénicas humanas) presentes es una amplia variedad de plantas y que se pueden consumir, bien como alimento tal cual o como suplemento. En particular y para los fines que se persiguen esos fitoestrógenos se suelen encontrar en la soja, la alfalfa y el denominado trébol rojo (una leguminosa con un especial uso forrajero).

Con este planteamiento muchas mujeres utilizan tratamientos que se perciben como “naturales” y seguros, pero sobre los que con frecuencia no se tiene una buena información acerca de la efectividad de sus supuestos beneficios, ni tampoco de los riesgos potenciales.

Afortunadamente de vez en cuando se publican revisiones de la literatura científica que nos sacan de dudas o que al menos nos ayudan a ello. Tal es el caso de este artículo Phytoestrogens for menopausal vasomotor symptoms (“Fitoestrógenos para los síntomas vasomotores de la menopausia”) que sin marear la perdiz, aborda la cuestión de la eficacia de esta medida y su seguridad. Sus conclusiones son bastante concretas:

“No existen pruebas concluyentes que muestren que la suplementación con fitoestrógenos reduzcan de forma eficaz los sofocos o la sudoración nocturna típicos de la menopausia”.

Hasta aquí, supongo, las malas noticias. No obstante, queda camino por recorrer en este sentido. En el mismo estudio se hace un llamamiento a la necesidad de profundizar en la investigación de un compuesto concreto, la genisteína (un fitoestrógeno en particular) con el que aparecer se han obtenido resultados en cierta medida prometedores.

De todas formas, otra de las lecturas importantes de la revisión del estado de la cuestión menopausia-fitoestrógenos es la escasa calidad de los estudios con los que se termina llegando a estas conclusiones. Se comenta tanto en la publicación que he comentado…

“Muchos de los ensayos de esta revisión fueron pequeños, de corta duración y de calidad deficiente, y los tipos de fitoestrógenos utilizados variaron significativamente”

… Como en otros artículos, como por ejemplo Phytoestrogens and other botanicals: on the problems of evidence-based evaluation (“Fitoestrógenos y otras moléculas vegetales: problemas en la evaluación basada en la evidencia”) cuando se afirma que habida cuenta de la escasa calidad de los ensayos clínicos publicados…

“Se deben tener en consideración la calidad de las investigaciones en este terreno y las posibles influencias de la industria con el fin de definir criterios de inclusión de aquellos estudios en los que se vaya a hacer un meta-análisis o una revisión”.

Más allá de los fitoestrógenos

En un terreno más positivo, cabe destacar que aquellas mujeres en la menopausia y que sufren sofocos podrían obtener una reducción significativa de sus síntomas en la medida que conservan un peso adecuado. Así, un reciente estudio piloto pone de relieve que perder peso podría ayudar a aliviar los sofocos que con frecuencia acompañan a la menopausia (tienes una noticia sobre los resultados del estudio en cuestión en este enlace).

Otras investigaciones recientes apuntan hacia posibles estilos de vida que podrían interferir en esos sofocos de la menopausia. Una posible manera de controlarlos en cierta medida podría radicar en la composición de la dieta. Esto significa que habría que observar cierta precaución con los alimentos picantes así como con el consumo de cafeína, alcohol y tabaco.

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Imagen:  winnond vía freedigitalphotos.net

3 comentarios

  1. Parece evidente que una buena alimentación y una dieta equilibrada son necesarias para todos los procesos que tienen lugar en el cuerpo humano, incluida la menopausia.

    Y recuerda que si buscas Tiendas Online de Alimentación y Bebidas en España somos tu web de consulta, visítanos en http://elpedidohosteleria.com

    04 septiembre 2014 | 11:08

  2. Dice ser María

    A mi con la menopausia me entró una depresión de caballo. Además coincide con una época con la que pasas a ser “invisible”, es decir, los hombres ya no te miran con deseo porque eres vieja 🙁 http://goo.gl/XqSwhU

    04 septiembre 2014 | 15:59

  3. Dice ser Irrelevant

    Información pública desde 2011.
    A ver si no vas a ser tan listo, que te ha costado 3 años hacerte eco de una evidencia más grande que tu.
    Tanto pubmed y tanto hacer el melindre en las redes sociales está bien.
    Pero está mejor TRABAJAR, PASAR CONSULTA Y TENER ALGO DE PRÁCTICA.
    Todo el mundo sabe jugar a las redes sociales y lanzar acusaciones y verdades absolutas como si fueras Dios, tras su parapeto de un perfil social y una foto cualquiera.
    Pasar consulta, hacer dietas y conseguir objetivos es otra cosa…¿no?
    No seas tan listo, que no lo eres y tienes mucho que aprender, empezando por empezar a pasar consulta y hacer dietas. Que no haces desde que terminaste la carrera hace 10 años y vas dando lecciones.

    10 septiembre 2014 | 12:36

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