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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Coenzima Q10, un nombre chachi y mucho cantamañanas

No me digas que no has oído hablar de la coenzima Q10… pues algunos piensan que es la panacea, la quintaesencia de la salud… que lo sepas. Y te la pretenden vender como tal, que es a lo que voy. Los complementos que la contienen los puedes encontrar en herbodietéticas e incluso en farmacias prometiéndote lo que, falazmente, tu estás esperando encontrar en todo este tipo de martingalas: más energía, vitalidad, controlar tu colesterol, tu hipertensión, una piel más lustrosa, detener los signos del envejecimiento, etcétera.

Ubiquinone

¿Qué es la coenzima Q10?

Se trata de una sustancia análoga a algunas vitaminas que se encuentra presente en todo el cuerpo (por algo se llama ubiquinona). Su presencia en el organismo se debe a la síntesis endógena (lo que excluye su categorización como nutriente esencial o como vitamina) o se incluye en la dieta en pequeñas cantidades cuando se viene de la mano de alimentos tales como carnes, pescados y mariscos entre otros. Su actividad biológica está relacionada con la obtención de energía en las células; además de tener una cierta actividad como antioxidante. Y ya está.

¿Con qué argumentario falaz te la tratan de vender?

Son diversos los laboratorios que te pueden hacer creer que esta coenzima Q10 que ellos comercializan en forma de complementos es prácticamente la solución para infinidad de dolencias comunes. El otro día recibí un indignante correo electrónico en el que un laboratorio promocionaba su venta de la siguiente forma:

El ajetreo de la vida diaria que llevamos nos provoca estrés y en ocasiones incluso casos de ansiedad provocada también por las diversas  preocupaciones que tenemos.  Esto conlleva, también,  que a medida que avanza la semana nos veamos con menos energía vital y más cansados. Hay personas que compensan estas situaciones practicando ejercicio,  pero esto, en ocasiones, termina con dolor muscular y cansancio. También es sabido que la piel se envejece a partir de los 30 años porque el nivel de Coenzima Q10 empieza a reducirse. Para todos estos casos y para aquellos que tan solo quieren cuidarse, la Coenzima Q10 es una buena solución. […]

Una cápsula de Coenzima Q10 al día te proporciona una fuente de energía para las células de los órganos que necesitan más energía como son los pulmones, el corazón o el hígado. Además contiene propiedades antioxidantes, ayuda a bajar la presión arterial, previene la migraña y mejora el sistema inmunológico. Complementa tratamientos con fármacos para reducir el colesterol y palian el dolor muscular al mismo tiempo que alivia la fatiga y el cansancio.

La toma de la Coenzima Q10 está indicada para todas aquellas personas que quieren cuidarse. Es especialmente beneficiosa para aquellas que tengan un gasto energético elevado, como los deportistas. También está indicada para la gente de edad avanzada, que necesita un aporte extra de energía,  personas que hagan dietas pobres en antioxidantes o que tengan el colesterol alto y que estén  siendo tratadas con estatinas. Este producto también va dirigido a las personas expuestas diariamente a la exposición solar, ya que protege de la agresión de los radicales libres dañinos. Y es que cabe recordar que durante los primeros 20 años de nuestra vida, nuestra piel es joven y radiante. Esto se debe a la presencia de la Coenzima Q10 en nuestro cuerpo. Pero a partir de los 30, la Coenzima Q10 se empieza a reducir, con lo que conlleva un envejecimiento progresivo de la piel. El aporte de este suplemento consigue retardar este envejecimiento, ya que además aumenta el nivel de colágeno y elastina que son los responsables de mantener una piel elástica y flexible.

¿Para el colesterol, la hipertensión, las migrañas, la fatiga, retardar el envejecimiento…? No me digas que no suena bien. Pero, aparte de quienes te vende estas maravillosas soluciones, ¿son de la misma opinión las autoridades sanitarias? NO. Veámoslo.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se ha posicionado a partir de este documento al respecto de las pretendidas aplicaciones de la famosa coenzima Q10 en forma de suplemento y dice que de eso nada de nada, textual:

  • Sobre su contribución al mantenimiento del rendimiento o del metabolismo energético: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y su contribución al metabolismo energético.
  • Sobre el mantenimiento de la presión arterial en valores normales: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y el mantenimiento de la presión arterial en rangos de normalidad.
  • Sobre su eficacia como antioxidante: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y la protección frente al daño oxidativo del DNA, las proteínas o los lípidos.
  • Sobre su contribución al adecuado mantenimiento de la función cognitiva: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y su contribución al mantenimiento de una adecuada función cognitiva.
  • Sobre su papel para el mantenimiento de la colesterolemia dentro de valores normales: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y el mantenimiento de valores adecuados de colesterol en sangre.
  • Sobre el aumento de la resistencia: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y su contribución al aumento de la resistencia.

¿Sorprendido? Yo no, más que nada porque esta opinión científica de la EFSA data de 2010. Lo que sí que me sorprenden son dos cosas. La primera, el constatar el cuajo (por no decir caradura) que tienen algunos “laboratorios” en insistir en este tipo de estrategias de venta buenrollistas y fraudulentas. Empiezan citando situaciones comunes, inherentes a todo el mundo (generan la sensación de “necesidad” en prácticamente todo el mundo) y luego hacen descansar en la Q10 la “solución definitiva” sin que existan pruebas consistentes de ello.  La segunda, derivada de la anterior, el comprobar, de nuevo la pasividad de nuestras autoridades al permitir que, con el mayor descaro, este tipo de productos cuajen los establecimientos de herbodietética y, lo que es peor, de las farmacias, con estos mismos mensajes. ¿No tendría que haber intervenido ya la nueva AECOSAN (consumidores + alimentos y complementos)? Desde mi punto de vista, este tipo de alegaciones fraudulentas vulneran la legislación y no lo hacen precisamente a la chita callando. Y los paganos, los de siempre.

¿Hay casos en los que esté recomendada la suplementación con coenzima Q10?

Pues es posible que sí, pero no son, ni mucho menos, tan generales o comunes como nos pretenden hacer los laboratorios que la comercializan. Técnicamente su uso podría ser eficaz ante una deficiencia de coenzima Q10, una situación francamente infrecuente, tal y como se señala a través de la web MedLinePlus. Entre las personas que podrían sufrir esta deficiencia figuran aquellas con insuficiencia cardiaca congestiva, presión arterial alta, enfermedad periodontal, enfermedad de Parkinson, algunas enfermedades musculares y SIDA.

Además, es preciso saber que a pesar de que la coenzima Q10 es considerada como  probablemente segura para la mayoría de los adultos cuando se toma por vía oral, su suplementación podría producir algunos efectos secundarios leves entre los que se incluyen malestar estomacal, pérdida de apetito, nauseas, vómitos, diarrea e incluso, en algunas personas, puede producir erupciones alérgicas en la piel.

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Nota: Ni que decir tiene que tras responder de forma educada a los citados laboratorios con la documentación de la EFSA que desmiente la relación causa y efecto que ellos le atribuyen en la comercialización de su producto con coenzima Q10, estos no han respondido.

Quizá te interese consultar esta entrada: Nutricosmética: otra filfa con la nutrición como epicentro

Actualización 26/02/2014: no te pierdas esta entrada en el blog Comer o no comer el respecto de este mismo tema (serendipias de la vida, publicada el mismo día que este post)

13 comentarios

  1. Tras lo leído…podría considerarse un producto homeopático?, estamos hablando de efecto placebo?. Si los laboratorios farmacéuticos tienen licencia para sacar al mercado esta clase de producto engañoso no me extraña que se haya aprobado la venta oficial de productos homeopáticos a pesar del rasgado de vestiduras que ello supuso en mucha gente. En fin, cosas veredes amigo Sancho!!

    http://elpedidohosteleria.com

    25 febrero 2014 | 09:28

  2. Dice ser Miguel Blanco

    Me imagino que el anterior comentarista (elpedidohosteleria) utiliza una metáfora al referirse a la Q10 como “producto homeopático”, porque si dice en serio que es igual a la homeopatía…

    Pues no.

    No lo es, puesto que las cápsulas o comprimidos de esta sustancia SÍ contienen la sustancia, en una cantidad apreciable: unos 30 mg/cápsula sería una composición habitual. Los productos homeopáticos NO contienen NADA de la tintura madre a partir de una disolución mayor o igual a 13CH.

    Otra cuestión es la efectividad del preparado, donde ahí sí se igualarían en su carencia de la misma, como bien indica Juan en su interesante presente entrada.

    Saludos.

    25 febrero 2014 | 09:44

  3. el-nutricionista-de-la-general

    Hola “elpedidohostelería”

    Gracias por tu comentario, pero creo que no merece la pena mezclar unas cosas con otras (homeopatía con suplementación) ya que nada tienen que ver. Aunque, todo sea dicho, en este caso, como en muchos otros, el resultado sea el mismo, es decir, nada más allá del placebo. Bueno, ahora que caigo, algo que sí puede tener este tipo de siplementaciones y que la homeopatía no tendrá nunca, son los posibles efectos secundarios

    Saludos

    25 febrero 2014 | 09:47

  4. Dice ser Sonia

    Buf, es que nos la intentan colar por todos lados, es todo un puñetero negocio. De todas formas yo nunca había oído hablar de Q10 y me pensaba que era un coche http://xurl.es/vebod

    25 febrero 2014 | 10:12

  5. Dice ser Juas

    Todo es negocio. Unos trata den colarnos un producto y otros tratan de convencernos de que ese producto es un timo. ¿De forma altruista? Pues claro que no. Probablemente lo hagan para conseguir que compremos “otro” producto en el que, por casualidades de la vida, tendrán comisión.

    El mundo funciona así.

    Y ya que mencionais la homeopatía, pues mayor timo sanitario que ese no se ha visto en décadas. Y la gente pica como colegiales comprando bolitas azucaradas a precios astronómicos como panacea contra todos los males. Aun me parto de risa al recordar como un ex-socio mio se pegaba un viaje de varios cientos de km varias veces al año para ver a un famoso gurú de la homeopatia y dejarse como 400 euros en bolitas de anis para que sus nenes estuvieran fuertes y no pillaran catarros. Y luego, como cada año, los nenes llegaba el invierno y gripazo al canto. jejejeje

    Todos los males excepto la falta de neuronas, que ese es irremediable.

    25 febrero 2014 | 11:35

  6. el-nutricionista-de-la-general

    “Juas” no me gusta lo que insinúas debido a que es mentira, al menos, en lo que se refiere a mi caso. Si piensas de otro modo te sugiero que aportes pruebas.

    25 febrero 2014 | 13:20

  7. Dice ser marian

    Buena información, productos milagro no existen, solo gente no informada o demasiado crédula.
    Un homeópata pretendía devolverme la audición de ambos oidos tras una meningitis bacteriana, con unas gotitas a las que había que golpear de una determinada forma, y unas velas encendidas puestas en las orejas hasta consumirse (tenían un cartoncito para no quemarte con la cera, menos mal), todo ello al módico precio hace diez años de 150 euros.
    En tres días recuperaría la audición, pasaron dos meses y que si “quieres arroz Catalina”, pues tuvo los santos cojones de cobrárselo a mi madre, y mi madre de pagárselos y no exigirle ni factura, porque al paisano le conocía su jefe.
    Conste que me sometí a este timo por mi madre, pero si llego a verle el día que fue a cobrarla, le mando a un sitio oscuro y maloliente.
    Problema: que los homeópatas te arruinan económica y mentalmente y muchos lo consienten.

    25 febrero 2014 | 13:42

  8. Dice ser Al-nutricionista

    No hagas caso al Juas ése…idiotas hay en todas partes. Gracias por tu blogs, siempre te leo y me parece que en todos hay algo que siempre se aprecia: sentido común y ganas de ayudar.

    Un abrazo.

    25 febrero 2014 | 13:43

  9. Dice ser AlexDN

    Hace poco pude asistir a un congreso organizado por ciertos laboratorios (cuyo nombre no quiero acordarme), y se trató de cerca el tema de la aquí mencionada coenzima Q-10.
    La persona que trató el tema (cuyo nombre no mencionaré, por respeto), nos hizo ver/creer que de alguna forma este compuesto bioactivo es “necesario” suplementarlo, especialmente en aquellas personas con hipercolesterolemia que se estén tratando con estatinas, ya que al compartir ruta de síntesis con el colesterol, al suministrar estatinas bloqueamos la síntesis de ambos compuestos: colesterol y Q-10.
    Entonces, como no he podido indagar mucho acerca del tema y por lo que he leído no nombras nada acerca de lo que comento.
    Mi pregunta es: ¿Conoces algo acerca de si, efectivamente, en el caso de que uno se esté tratando con estatinas, es necesario suplementar la Q-10?
    En caso afirmativo me gustaría que me adjuntaras de donde has extraído la información para leerla, ya que me gustaría conocer más acerca de esta singular coenzima.

    Muchas gracias por adelantado y un saludo Juan !

    25 febrero 2014 | 18:44

  10. el-nutricionista-de-la-general

    Hola “AlexDN”

    Parte de lo que preguntas lo tienes contestado en el enlace que facilito en el texto a la página de MedLinePLus, en concreto se dice: “Hay una insuficiente evidencia para hacer una determinación en relación al uso de la CoQ10 en un trastorno muscular llamado “miopatía inducida por las estatinas”. Las estatinas, una clase de medicamentos que se usan para bajar el colesterol, pueden a veces producir dolor muscular. Hay ciertas pruebas de que el tomar coenzima Q-10 podría disminuir este dolor, pero no toda la evidencia ha sido positiva”

    Supongo que esta “conclusión” deriva en parte de considerar esta revisión sobre el tema http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18957876, esta otra http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16449543 o esta otra http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15705257

    Es lo que te puedo así a botepronto decir sin indagar demasiado. Un cordial saludo.

    25 febrero 2014 | 19:43

  11. Dice ser Orges

    La pena es el mal uso de la información científica. Tan pronto se apunta un posible efecto positivo sobre algún aspecto de la salud, ya tienes a las compañías utilizándolo como algo totalmente demostrado. En el caso que citas, hay algunos trabajos en los dos últimos años que sí que apuntan a que podría tener un cierto efecto de protección contra el daño oxidativo en proteínas musculares en casos extremos (ejercicio extenuante y algunas patologías). Son dos o tres trabajos al respecto, es decir, no suficiente evidencia (y no se conoce el mecanismo molecular, y en alguno de los trabajos era un tratamiento combinado…). Pero algunas compañías ya citan los trabajos como prueba irrefutable.

    Y ese uso indiscriminado y parcial de la información científica es algo que está calando en la sociedad, no solamente en las empresas. Personas que sin un conocimiento suficiente comentan en su blog trabajos complejísimos y sacan conclusiones erróneas, prematuras y curiosamente siempre sesgadas hacia su postura. Se puede ver en páginas de veganos, de crudívoros, de defensores acérrimos de las proteínas, del aceite de oliva… Es tan sencillo acceder a un abstract donde el grupo de turno, para vender su “producto” (léase publicación) acaba concluyendo que el compuesto tal tiene prometedores efectos sobre lo que sea. Y es tan fácil hacer caso solamente a los trabajos (aunque sea uno) donde sale lo que uno quiere oír. Por supuesto, al personaje que lo usa en sus diatribas no le preguntes qué es un diseño en split-plot o una regresión por mínimos cuadrados parciales, ni siquiera lo que son intervalos de confianza o significación estadística. Si me apuras parece que le dan el mismo valor a un paper en el Antarctic Journal of Tropical Nutrition que a uno en Nutrition o en Nature.

    Resumiendo (y perdón por el rollo) que esa banalización de la investigación por la industria que tú bien apuntas en esta y otras entradas, me temo que impregna actualmente a la sociedad, aunque no cabe duda que la industria en general tiene más poder para sacar beneficio de ello.

    Saludos y perdón por el rollo

    26 febrero 2014 | 09:17

  12. Dice ser vicente

    Creo que con estos articulos solo se consigue crear confusión. De hecho el mismo articulo se contradice. No hay pruebas de efectos positivos según EFSA y Medline la asocia a mejoría en PATOLOGIAS COMPLICADAS. Para hablar de estas cosas no basta con mirar en internet, esto hay que experimentarlo “in vivo”, y no se trata de Q10, Resveratrol, condroitin sulfato o patatas fritas… se trata de salud, («La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.»OMS) y para cada persona las necesidades y requerimientos son totalmente distintos. Cuando hablamos de cualquiera de estos compuestos se nos olvida que no trabajan solos, que forman parte de un inmenso metabolismo, con millones de reacciones químicas simultaneas… con lo cual los diseños de investigación actuales aún no permiten acercarnos a las funciones reales de cualquier componente, nutriente, etc.

    Porcierto ya que se menciona en el articulo, ¿por que no se habla abiertamente del problema de las estatinas, metformina, ibuprofeno, fluoxetina o muchos más fármacos que se prescriben de forma crónica? Cuado en la mayoria de los casos corrigiendo la dieta se hacen totalmente innecesarios…

    26 febrero 2014 | 12:48

  13. Dice ser Javier Gracia

    Creo sinceramente que el Sr. Juan Revenga ha escrito su artículo “Coenzima Q10, un nombre chachi y mucho cantamañanas” con una animadversión sólo comparable al desconocimiento del tema del que hace gala. Por ello escribo estas líneas y me pongo a su disposición para facilitarle toda la información que precise para sacarlo de este zulo de ignorancia.
    Ya en el título el Sr. Revenga desprecia la Coenzima Q10, cuyo nombre lo califica despectivamente de “chachi”. La Q10 se trata de una molécula cuya estructura está formada por un anillo de quinona y en los seres humanos una cadena de 10 isoprenos, presentando una actividad de coenzima. No cabe duda que es más fácil denominarla coenzima Q10, que por su nomenclatura química 2,3-dimetoxi-5-metil-6-decaprenil-1,4-benzoquinona.
    Es importante recordarle que cuando una sustancia se denomina “semejante a las vitaminas” o vitamin-like, se hace porque se produce en el organismo y por tanto no se puede considerar una vitamina como tal. Por este mismo criterio, parece no recordar el Sr. Revenga, la comunidad científica debería replantearse que nombre dar a la vitamina D que también se sintetiza de forma endógena. Pero el hecho importante es que la coenzima Q10, en muchas ocasiones, no se produce en cantidades suficientes y el aporte a través de la dieta es muy reducido, pues se encuentra en mayor medida en el corazón de buey y el cerdo, o en las sardinas, pero deberíamos comer cada día medio kilo de ellas para mantener niveles óptimos de Q10, de ahí la recomendación de tomarla en forma de suplemento, puesto que los niveles corporales disminuyen con la edad.
    Si revisamos su mecanismo de funcionamiento debemos saber que se encuentra en las mitocondrias participando junto a otras enzimas en el transporte de electrones y protones para fabricar ATP (adenosin trifosfato), que es la energía que utiliza la célula para llevar a cabo múltiples reacciones químicas. Por ello, no sorprende la relación de la coenzima Q10 con el corazón, pues precisamente es el órgano que más cantidad de Q10 tiene (y por algo será). Justamente el Dr. Fred L. Crane aisló en el 1957 por primera vez la Q10 en las mitocondrias del tejido cardíaco de vaca, y su primera utilización en medicina fue para tratar una enfermedad humana, para tratar un fallo cardíaco.
    Pero lo que nadie puede poner en duda es su acción antioxidante, gracias a su estructura de quinona y su capacidad por estar continuamente en un ciclo de oxidación-reducción, lo cual ha quedado demostrado por numerosos estudios científicos. Por eso, tal y como le ocurre a usted o a mí, los laboratorios no “te hacen creer nada”, simplemente ponen a nuestra disposición la evidencia científica que se está publicando gracias a los estudios que continuamente se están realizando, y que usted parece desconocer.
    Volviendo a las enfermedades cardiovasculares, recordarle que está más que documentado el efecto nocivo de los radicales libres en la peroxidación lipídica y el inicio y progresión de la aterosclerosis, y que la suplementación con Q10 reduce el estrés oxidativo en pacientes con enfermedades de las arterias coronarias. No es poca la evidencia científica de cómo disminuyen los niveles de Q10 sanguíneos con los tratamientos en base a estatinas, que los pacientes tratados con estatinas tienen síntomas musculares, tales como mialgias, debilidad muscular o calambres, y como puede revertir la Q10 esta sintomatología.
    Pero además hay gran cantidad de estudios publicados, incluso revisiones y meta-análisis sobre la disfunción endotelial en la hipertensión arterial y la coenzima Q10, sobre la mejoría en las cifras de tensión arterial en pacientes hipertensos que reciben un suplemento de Q10, e incluso también con la insuficiencia cardiaca congestiva y la mejora de la calidad de vida de estos pacientes al recibir un suplemento diario de Q10, hasta tal punto que se utiliza la Q10 para prevenir la mortalidad por daño cardiovascular.
    Tanto es así que en Italia, desde el año 1984, y en Japón, desde el 1974, está registrada como medicamento.
    Otro aspecto interesante, y que debería tenerse en cuenta es el efecto que la complementación con Q10 puede provocar en los deportistas. Estos no solamente tienen un gasto energético elevado sino que la práctica deportiva les provoca un alto nivel de estrés oxidativo que produce daño muscular. En estos sujetos la coenzima Q10 reduce los marcadores de estrés oxidativo y de daño muscular, e incluso los marcadores de inflamación. Puede mejorar el cansancio asociado y las lesiones y, evitando la sobrecarga muscular y la consecuente disminución del rendimiento deportivo. Está claro que a menos daño muscular, mejor recuperación post-ejercicio.
    Y donde el efecto de esta sustancia es más llamativo es en el terreno de la nutricosmética, que tanto pone en duda el Sr. Revenga. Una de las principales teorías del envejecimiento humano es la de los radicales libres y su acción oxidativa, cuya señal externa más evidente es la pérdida de elasticidad cutánea y la aparición de arrugas en la piel. En este sentido, se ha demostrado efectiva la toma de antioxidantes como Q10 para frenar el envejecimiento.
    En referencia a los efectos secundarios, también hay que corregir al Sr. Revenga. Los estudios realizados con Q10 han puesto de manifiesto que todos los efectos secundarios observados son debidos o a tomas de grandes cantidades de Q10 (algo totalmente alejado de las presentaciones comerciales) y relacionado con el excipiente, ya que son los mismos que aparecen en el grupo placebo, la Q10 (producida por fermentación como lo hace Kaneka el principal distribuidor mundial de Q10) es exactamente igual a la que fabricamos en nuestro cuerpo. Las dosis recomendadas son seguras y bien toleradas.
    Lo que parece evidente es que la coenzima Q10 debe estar muy bien formulada para poderse absorber y aprovechar, de ahí que la calidad del suplemento sea un requisito indispensable para su efectividad.
    Por último, recordar que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria es una herramienta creada por la propia industria farmacéutica para evitar desmanes comerciales, pero que si lo que uno quiere es información contrastada debe ir a las fuentes creadas para ello, no la EFSA que además cuenta con un documento del 2010. Sólo hay que revisar la literatura publicada en estos últimos cuatro años para ver las nuevas evidencias que han aparecido.
    Hay que documentarse antes de opinar y una sugerencia para el Sr. Revenga, que lo pruebe y juzgue por si mismo pasado un tiempo.

    03 marzo 2014 | 10:06

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