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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Indigestión navideña: causas y consejos

David Castillo Dominici vía freedigitalphotos.net

David Castillo Dominici vía freedigitalphotos.net

Entra dentro de lo probable que a estas alturas estés medio postrado en el sofá buscando algún remedio para tu ingestión. Afortunadamente es una dolencia menor que cursa con una sensación de malestar incómoda en la zona del estómago y que muchas veces se acompaña de ardor en la parte superior del abdomen. También son habituales la sensación de plenitud (o de estar “a reventar”), los eructos, las náuseas y los vómitos. Técnicamente se le llama dispepsia y es más habitual en estas fechas cuajadas de celebraciones en torno de la mesa. Es la consecuencia de entender mal los banquetes… o los festines palabra que tiene si cabe un acento más pronunciado en eso de los excesos. Y no es por que no se te haya avisado. Lo has oído estas navidades decenas de veces y las anteriores y las anteriores… todos los años igual, y todos los años también se disparan las ventas de los antiácidos. Así pues, teniendo en cuenta todas las advertencias previas y parabienes… la indigestión es una consecuencia lógica de nuestros errores más próximos en la mesa. Así pues, espero que esta situación sirva como escarmiento para la próxima vez. Ya sabes que no es un tema grave y que es pasajero.

Las causas

Normalmente, las indigestiones suelen deberse al simple hecho de comer demasiado por encima de nuestras posibilidades y conveniencia. Le puede ayudar el haber comido rápido, con una presencia relativamente importante alimentos grasos y del estrés. Además, otras conductas como el fumar o el beber demasiado alcohol pueden exacerbar los síntomas. Todo ello dejando de lado la probabilidad de que haya otra causa de fondo relacionada con una patología del aparato digestivo tales como las úlceras o el reflujo gastroesofágico (ese es otro tema)

Las posibles soluciones

  • Dale un respiro a tu aparato digestivo. Estás así porque, probablemente, has abusado de sus posibilidades, así que dale una tregua… o mejor dicho, haz las paces con él y no lo maltrates. En cualquier caso, en este momento lo mejor que puedes hacer es: volver a comer solo cuando tengas gana y las molestias hayan desaparecido o se hayan reducido de forma importante. Volver a la carga con otra comilona (por mucho que esté programada) es probable que empeore la situación. Por cierto, en ningún caso se trata de “compensar”, tal y como comenté en esta entrada
  • Empieza introduciendo alimentos suaves, poco grasos y que no sean en principio fuente de mucha fibra. Un caldo (o una sopa con algo de arroz o pasta), una tortillita, acompañada de pan y un zumo colado, podrían ser buenas opciones para empezar.
  • Cuida con las cantidades. De nada comas mucho.
  • Come y mastica despacio, tómate tu tiempo para percibir con la suficiente antelación cómo te “está cayendo” lo que comes.
  • No hagas ejercicio, por suave que sea, nada más comer, trata de reposar la comida.
  • Procura comer en una ambiente relajado y calmado, sin prisas ni estrés.

Cuándo acudir al médico

Algunos compañeros me comentan lo frecuentes que son las visitas a los servicios de urgencias en estas fechas a causa precisamente de esta situación. En la mayor parte de los casos no suele hacer falta recurrir a “urgencias”. Por tanto, lo más conveniente es que racionalices tu situación y que no satures los centros sanitarios públicos sin necesidad. De todas formas, hay situaciones en los que sí es preciso recurrir a los servicios sanitarios con mayor o menor urgencia:

1. Si a los síntomas de lo que se cree es una indigestión aguda se le añaden dolor en la mandíbula, dolor torácico, dolor de espalda, sudoración profusa, ansiedad o incluso una sensación de muerte inminente, se debe contactar con los servicios médicos de forma urgente ya que todos estos síntomas podrían asociarse a un ataque cardiaco.

2. Con más calma pero sin pausa, contacta con un médico sí: los síntomas duran unos cuantos días; hay una pérdida de peso inexplicable; el dolor abdominal se presenta de forma súbita y es intenso; se tienen problemas para tragar; los ojos y la piel adquieren una coloración amarillenta (ictericia); o hay presencia de sangre en los vómitos o en las heces. Por todo lo demás espero que te recuperes pronto y que, como te digo, te tomes la actual indigestión como una especie de penitencia… y que claro está aprendas de ella. A ver si hay suerte y además te sirve para aprender y afrontar las próximas celebraciones navideñas… y no me refiero solo a las de este año.

Por cierto, Felices Pascuas y próspero 2014.

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Esta entrada se ha confeccionado en parte con los contenidos de MedLinePlus, un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. y de los Institutos Nacionales de la Salud norteamericanos

4 comentarios

  1. Dice ser javith eguis

    Gestión & Finanzas s.a.s les desea una feliz navidad y un próspero año nuevo
    que la alegría reiné en los corazones.

    gestión & finanzas apoyando el progreso de nuestro país

    25 diciembre 2013 | 18:33

  2. Dice ser q

    sí (con acento)

    Afirmativo: ¿has tomado el antiácido? Sí
    Reflexivo: “no debo comer más”, dijo para sí mismo

    si (sin acento)

    Condicional: llama a un medico si te sientes mal
    Nota musical: do re mi fa sol la si

    Revisa el punto 2 al final del artículo.

    25 diciembre 2013 | 23:30

  3. Dice ser tablones

    mmm

    Yo prefiero no comer directamente ja, ja

    Bromas aparte, el problema viene con la gente que se pasa muchísimo y tiene problemas de estomago… esos si que lo pasan fatal

    salu2

    http://www.todareceta.es/click/index/14083426/?site=cupcakesytartas.blogspot.com.es

    26 diciembre 2013 | 09:18

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