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El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

La cocina, ¿nos gusta o nos gustaría que nos gustase?

CocinaTengo la impresión que cuanto menos relación tiene una población con los fogones más atraída se siente por el reclamo mediático de la cocina.

En nuestro tiempo cocinamos menos que nuestros padres y, a su vez estos cocinaron menos que nuestros abuelos. Cabría pensar que el ser humano, a medida que “evoluciona” va perdiendo su interés por la cocina. Hay quien dirá que esa “evolución” a la que me refiero conlleva un cambio de valores y que ello afecta al tiempo que terminamos dedicándoles fruto de esa  restructuración. Pero cambiemos de perspectiva a ver qué pasa.

Si atendemos a la presencia de cuestiones culinarias en nuestras vidas podría parecer justo al revés de lo expuesto. Me explico, basta por ejemplo el comprobar la cantidad de programas de televisión que en distinto horario y formato se dedican a la cocina, por no hablar de canales temáticos entregados en cuerpo y alma a estas cuestiones). Pero hay más ¿has hojeado cualquier suplemento dominical, el que sea? Ahí está la receta de turno. Y no hace falta que sean suplementos, las revistas del corazón, las del motor, las de viajes y si me apuran hasta las especializadas en aspectos tan bizarros como las maquetas de tanques de la II mundial ofrecen un artículo, cuando no una sección, titulada por ejemplo, “La alimentación de la Wehrmacht durante la batalla de Járkov”.

Merecen mención aparte los realitis televisivos al estilo “Todos contra el chef”, “Esta cocina es un infierno”, “Pesadilla en la cocina” (ya sea en su versión nacional o extranjera) etc. que, no si es por casualidad, pero parecen títulos de un imaginario cocinero llamado Stephen King (la verdad que me tiene un poco perplejo esta coincidencia)

Además está el tema de los recetarios, que por otra parte han existido desde siempre; más o menos populares, o más o menos selectos, eso sí. ¿Cuántos tienes en tu casa y cuántas veces los consultas? Su presencia tanto en incunables como tras la invención de la imprenta ha sido constante, y muchos de ellos han marcado generaciones cuando no siglos enteros. Aun recuerdo la colección de tebeos que mi madre recopiló en sus años chicos (“Florita” creo recordar que se llamaba) en los que no podía faltar una receta. Así ha sido siempre y, al parecer, así seguirá siendo.

Pero hay una diferencia importante, antes cocinábamos (bueno, en realidad sólo lo hacía la mitad de la población: la femenina) y hoy no cocina ni Blas, ni aquella mitad ni la otra; o al menos lo hace muy poco (y le toca más a menudo a la mitad de siempre). Hay quien justifica esta realidad apelando a una errónea “igualdad de sexos”. Bien me parece lo de la igualdad; pero no que cuando a ella se apele se haga siempre “igualando” por la parte de abajo: En vez de dejar de cocinar todos ¿por qué no cocinamos todos? Otros argumentan que la actual situación responde a cuestiones relacionadas con la organización de las jornadas laborales y escolares. Influye, no lo negaré, pero no determina… salvo que queramos que lo haga: “En ocasiones lo urgente no nos deja tiempo para hacer lo importante”, decía aquella Mafalda del genial Quino.

Al mismo tiempo, no debemos de perder de vista otros elementos propios de este panorama. Nuestra generación -y la que estamos criando- manifiesta unos problemas de salud intrínsecamente relacionados con la alimentación que antes no conocíamos. ¿Casualidad? Puede que sí, pero no lo creo.

A día de hoy, tristemente, cada programa de cocina, cada receta de suplemento y cada jornada gastronómica se convierte en un “brindis al sol”. Un brindis con el que reafirmamos nuestro compromiso con la culinaria y que luego olvidamos ante la menor eventualidad, verdadera o inventada. Y ante un sol que antes reía viendo como familias enteras compartían, disfrutaban, cocinaban y comían entorno a alimentos y recetas, y que hoy se apaga delante de las pantallas de plasma, del papel cuché y de los envases termosellados de albóndigas al estilo de la abuela con fecha de consumo preferente.

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Foto: betsyjean79

14 comentarios

  1. Dice ser Gema

    Creo que es porque se demoniza la cocina como espacio de la casa, cada vez más escucho: “no dejeis que los niños entren en la cocina, que tiene muchos peligros”, o “¿vas a ponerte a cocinar, si eso ya te lo venden preparado?” o “pues para el trabajo que cuesta, no merece la pena, unos macarrones y listo”.
    Yo me he criado en la cocina, desde bien pequeña me ponían un delantal mientras mi madre o mi abuela preparaba la cena (la comida no me daba tiempo, ya estaba preparada cuando llegaba del colegio) y jugaba a las cocinitas, y nunca me ha dado por beberme la lejia o similares.
    También he comprobado que se da muy poca importancia a la cocina, cuando buscaba piso para comprar el 90% de las casas tenían cocinas que yo no denominaria así, sino pasillo. Vamos, estancias estrechas, en las que solo cabe una persona y en las que hay que pasar el menor tiempo posible, y en las que además, entre todos los electrodomésticos apenas quedaba un armario o dos, por lo tanto, poco material de trabajo. Si soy sincera, la casa por la que nos decidimos al final fue una con una cocina impresionante, y ese fue uno de los grandes motivos de elegir esa casa.
    A mi me encanta cocinar, sé que soy una excepción, nuestro grupo de amigos, en cuanto nos vamos a juntar más de cuatro, ya se ponen nerviosos y quieren ir a algun bar o restaurante, finalmente soy yo la que se ofrece a cocinar para todos, y no me importa, creo que cuantos más mejor a la hora de innovar y preparar platos más elaborados, que a veces, solo para dos te da un poco de pereza.
    Y como dices, tengo mis libros de recetas, que no consulto nunca, pero es que tengo escondido mi pequeña libreta con las recetas de mi madre, que de momento es la mejor guía que puedo tener.

    Gracias por este blog, he empezado a leerlo hace poco, pero me encanta.

    16 enero 2013 | 10:14

  2. Dice ser Paz

    Creo que problemas de salud relacionados con la salud siempre ha habido.
    En la época de mis abuelos (mediados del S.XX) porque la alimentación consistía en lo que había, y lo que había variaba muy poco: legumbres, patatas, y con suerte algo de cerdo (chorizo, tocino, jamón…lo que durara de la matanza) y eso cada día, día tras día, salvo algún pollo el día de la fiesta del patrón o en Navidad.
    Ahora supuestamente tenemos toda la información sobre cuál debe ser una dieta equilibrada (campaña 5 raciones al día de verdura y/ o fruta, lácteos, poca proteína animal, sustituirla por las legumbres, no abusar de hidratos de carbono…es así, no?) y aunque lo intentamos llevar a rajatabla con los niños (menús escolares diseñados por nutricionistas, con sugerencias para las cenas familiares), cuando llegamos a una cierta edad parece que la prisa, fundamentalemente, y también la posibilidad de elegir, nos lleva a soluciones más fáciles y rápidas…y menos saludables!
    También quiero apuntar que antiguamente se comía más en casa y de manera excepcional (por lo menos en mi entorno, clase media en ciudad de provincias) se comía en restaurantes. Ahora es al contrario.

    16 enero 2013 | 10:34

  3. Dice ser Alicia

    Vaya! Debemos ser otra excepción, en casa disfrutamos cocinando, yo o mi marido (o los dos a la vez) preparamos la comida del dia siguiente y los peques nos ayudan subidos en un taburete (sobretodo para hacer galletas o para estirar la masa de las pizzas). Me he quedado con una duda, ¿a que problemas de salud de las nuevas generaciones te refieres? Supongo que al tema de intolerancias, corrígeme si me equivoco.

    Un saludo y enhorabuena por el blog

    16 enero 2013 | 10:35

  4. Dice ser vivian

    Pues no se por qué será pero yo desde que tengo un hijo cocino más que nunca, a todas horas, y trabajo fuera de casa. Aprovecho las tarde-noches para cocinar para el resto del día y la semana. Incluso los fines de semana cocino.

    Ahora que la situación económica está hecha un guiñapo, creo que la gente ha vuelto a sus cocinas, mientras que antes nos lo gastábamos en restaurantes. Durante mucho tiempo, comí menús del día a diario. Ahora el taper es mi mejor amigo, y el de muchísima gente a mi alrededor. Veo a mucha gente en el metro con la maletita de tapers. Lo del menú del día queda para días especiales (viernes, cumpleaños, otras celebraciones…)

    16 enero 2013 | 11:07

  5. Dice ser ano nadado

    Yo digo que con el paro galopante que no invade hay legiones de potenciales aprendices de cocina, en su casa y como maestra la parienta, pero los hay. Llegarán a aprender a caramelizar la cebolla, esa es la cuestión?

    16 enero 2013 | 11:16

  6. el-nutricionista-de-la-general

    Gracias o todas por vuestros comentarios. Está claro que no todo el mundo “pasa” de la cocina, el post es una reflexión sobre la que creo es una tendencia general o al menos en alza.

    Si sirve de algo el comentarlo, en casa también cocinamos a diario tanto un servidor como mi santa… la mayor parte de las veces nos alternamos, aunque no son pocas las veces que lo hacemos al alimón repartiendo las tareas pinche vs cocinero. Y también nos gusta que las niñas participen.

    Para “Alicia” el problema sobre la salud más grueso al que me refiero es al de la obesidad.

    Saludos.

    16 enero 2013 | 11:17

  7. Dice ser Paz

    La obesidad creo que es simplemente porque se come más de lo que se gasta.

    Sería cuestión de hacer el ejercicio físico necesario para compensar esos alimentos tan ricos…y tan calóricos (a que las espinacas están mejor con bechamel que cocidas nada más? ;-), pero claro, otra vez el estilo de vida: es más rápido llevar a los peques en coche que andando, es más práctico salir en la parada más próxima a donde tenemos que ir que bajarnos algo antes y caminar un poco, subir en ascensor que por las escaleras…tampoco se trata de tener que ir a un gimnasio.

    16 enero 2013 | 12:32

  8. Dice ser pet

    Vaya… parece que aquí os gusta a todos cocinar, pues yo lo odio! Lo hago porque no me queda otra… y me da rabia que siempre llego yo antes del trabajo y me toca ponerme a pringar a mi!

    Una cosa es hacerlo porque te guste una ocasion (yo hago hasta tartas, mermelada, pan), pero todos los dias… mi pesadilla diaria es: “qué voy a cocinar mañana”, la compra al mercado… la tienda, intentando variar,… siempre pensando…, a mi me molesta muchísimo, y no soy la única persona, esto es general en mi trabajo, que sólo cocinan dos, el resto comida hecha para calentar y poco mas… creo que eso es la tónica, tampoco en mi circulo de amigos cocinan mucho…

    Lo del taper me repatea… llevo años y años comiendo de taper, me aburre todo, voy por etapas… unas ensaladas, otras bocadillos, otras… lo que sobre de la cena que no se tenga que calentar, porque no tengo microonda en el trabajo…. lo dicho, para mi es molesto, no me gusta pero no tengo otra alternativa…

    16 enero 2013 | 12:58

  9. Dice ser Tia de SobrinoS

    Esta claro que nos alimentamos de pena, y que nuestros alimentos se alimentan de pena. Y asi nos va cada vez una sociedad mas enferma y no solo en cuanto a obesidad.

    Pero porque quien nos dice que comer son las grandes empresas de las industrias alimentarias que nos venden lo de las 5 frutas al día y nos lo creemos, lo de que hay que desayunar cereales y nos los creemos, lo de que los lácteos y la leche de vaca son buenas y nos lo creemos, que mejor la proteína de la legumbre que la de carnes y pescados y nos lo creemos….y asi tantas y tantas cosas.

    Y lo mas gracioso es que cuando le dices a alguien que has pensado que mejor comer cosas mas naturales tipo verduras, frutas,hortalizas, tuberculos, carnes, pescados, mariscos, frutos secos, Aceite de oliva, te dice que eso es una “dieta milagro” y que mejor comer de todo moderadamente. Eso que siempre nos han vendido, “se puede comer de todo con moderacion”. Si algo nos hace daño para que comerlo ni siquiera un poquito?

    En fin, que esto de la nutricion es una engañifa como casi todo y que mandan como siempre los poderes economicos aunque de una forma tan sutil que apenas nos damos cuenta de ello.

    Ah y por cierto me encanta comer, y para comer bien pues cocino unas veces con mas ganas y otras con menos pero para comer rico no queda otra que cocinar.

    16 enero 2013 | 14:59

  10. Dice ser nen

    Antes las mujeres cocinaban como sus madres, ahora beben como sus padres…..

    16 enero 2013 | 15:27

  11. Dice ser odilonne

    jajaja, eso mismo pensaba yo de los ingleses! miles de programas y merchandizing de cocina y ni dios se acercaba a la cocina.

    16 enero 2013 | 18:15

  12. Dice ser en obras

    por donde yo vivo mucha gente no cocina, alegando falta de tiempo, y tiran de las abuelas comiendo casi a diario en sus casas.
    a mí también me influyó mucho a la hora de elegir mi piso que tiene una cocina grande, y luminosa.

    16 enero 2013 | 23:10

  13. Dice ser Leticia

    DEbo de ser también otro bicho raro.
    Amo cocinar desde que soy una adolescente.
    Y debo de ser de las pocas”chicas jóvenes” que literalemente NO TIENEN NADA PRECOCINADO en el frigorífico. Y me horroriza ver productos del tipo “relleno para empanadillas”…CON LO FÁCIL QUE ES HACERLO e innovar. Es lo que más me gusta, el reto diario de ver qué me llevo al trabajo para comer, o cómo modifico esta ensalada o qué le hago a mi chico para cenar…Y ni qué contar ir a hacer la compra, me encanta perderme y ver nuevos productos con los que poner en prácticas los millones de recetas que tengo pendiente. Y siempre buscando hacer algunas recetas más saludables, menos grasientas, más saludables…

    Organizamos cenas todas las semanas en casa y es MI MOMENTO, la gente viene a casa expectante de lo que he cocinado ese día, :).

    Y si tengo hijos, así se lo transmitiré.
    Saludos y buen día!

    21 enero 2013 | 12:23

  14. Bueno, creo que tenemos que diferenciar entre cocinar por placer (y porque para nosotros es un hobbie) y cocinar por obligación.

    Los segundos, aunque no hagan florituras en la cocina entran cada día para hacer aunque sea una verdura hervida y una carne a la plancha (creo que no son tantos los que no hacen nada de nada en la cocina y salen a todas horas a comer fuera o compran preparados). Por lo tanto cocinar. cocinan. Lo único que el tema no les interesa más que a mi me puede interesar cambiar una bombilla (que es todo el bricolaje que hago).

    ¿Alguien se pregunta porque hay también tantos consejos de decoración de las casas o de los jardines? ¿todos queremos ser jardineros o manitas? Pues con los programas y noticias de cocina pasa lo mismo. Va dirigido a un sector que puede tener interés (y encima no supone demasiada inversión en la producción).

    Finalmente, tampoco nos tendríamos que estrañar de nuevos adeptos a la cocina, si vamos explicando a todas horas los fantásticos cocineros que tenemos, que la dieta mediterránea es tan buena, etc…. La gente que se deja llevar por modas siempre existirá.

    Ah! y otra cosa. Que mi abuela cocinaba más y mejor que yo, es también un tópico. De entrada, no había tanto para cocinar. Tenían mucho más trabajo que estar sólo en la cocina, y la comida era también muy básica. Sólo para fiestas había excepciones y platos más elaborados.

    24 enero 2013 | 10:32

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