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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Ortorexia: la excelencia alimentaria pasada de rosca

Teniendo en cuenta las alarmantes cifras de sobrepeso y obesidad en nuestro entorno y siendo conscientes de los graves trastornos que para la salud propicia el exceso de peso, parece que una sana preocupación por el qué, cuánto y cómo comer no debiera ser mala cosa.

Pero esta preocupación puede tornarse enfermiza y entonces se puede pasar del fuego a las brasas, o “de Guatemala a Guatapeor” que decía aquel. El meollo de la cuestión está en la intensidad de dicha preocupación: hacerla discurrir racionalmente sería adecuado, y pasarse, hasta llegar a la obsesión, enfermizo. Cuando alguien rechaza sistemáticamente los alimentos porque no son “suficientemente sanos”, o bien comienza a saltarse las comidas con familiares o amigos, o prescinde de comer cualquier cosa que no haya preparado él o ella misma, o pasa de los alimentos que tiempo atrás consumía, o simplemente no se atreve a comer nada que no haya preparado con sus propias manos, se puede estar sufriendo de un desorden alimentario emergente (aunque ya no tanto) llamado ortorexia.

El origen del término

Para quien sea la primera vez que oye hablar de ortorexia y le suene a chino -o a griego hablando con más propiedad- hay que aclarar que más que un término nuevo, lo que sí se puede decir de él es que es moderno. Parece que todo el mundo coincide en que esta terminología se empezó a poner en circulación allá por 1997 gracias a Steven Bratman, un médico norteamericano que sufrió en primera persona los efectos de este trastorno y que bautizó con el nombre de ortorexia (del griego orthos -correcto- y orexis -apetito-). No obstante la obsesión por “comer lo correcto” puede expresarse de formas diversas: Están los que buscan la excelencia en la ausencia total de las grasas, los que no comen carne, los que sólo prueban alimentos de origen ecológico, los que sólo comen alimentos light, los que rechazan cualquier alimento envasado, etc. llegando a sinsentidos tales como el obsesionarse con los recipientes que han de contener los alimentos que van a ingerir y que normalmente, en estos casos, sólo pueden ser de madera o cerámica.

 

La clave: el grado de preocupación

Coloquialmente se entiende por ortorexia aquel trastorno de la conducta alimentaria que sufren aquellas personas que experimentan una preocupación desmedida por alimentarse de una forma sana y equilibrada. Lo cierto es que no hay nada de malo en el hecho de preocuparse sobre el qué y cómo comer; pero lo característico de este caso radica en la intensidad de esa preocupación, que hablando de ortorexia se torna en una obsesión en su más estricta acepción psiquiátrica. Una persona con un comportamiento ortoréxico condiciona su realidad al hecho alimentario, anteponiéndolo a su vida social, familiar, laboral, etc. Así que para estas personas el hablar de banquetes de boda, tapeo dominical, comida en un restaurante… puede llegar a suponer un motivo que provoque un deterioro de las relaciones sociales que puede desembocar en círculo vicioso difícil de romper ya que tratan de llenar ese vacío con normas autoimpuestas cada vez más estrictas relativas a la comida.

 

Pero este ostracismo social es sólo uno de los posibles perjuicios; además, quienes padecen de ortorexia suelen empezar por eliminar determinados grupos de alimentos en su dieta (son frecuentes los lácteos o los cereales) para, más tarde, eliminar otro grupo y luego otro. Todo ello en la búsqueda de una dieta “perfecta” limpia y saludable. Por tanto, en algunos casos severos, la ortorexia podría conducir a una cierta malnutrición por déficit de algunos nutrientes esenciales en la dieta.

Las -posibles- causas

Me imagino que la mayoría de ustedes convendrá en que en la actualidad existe una especial susceptibilidad para todos aquellos aspectos relacionados con la salud y, en este sentido, prácticamente todo el mundo conoce que existe una relación, más o menos estrecha entre alimentación y salud. Para ello y engre otros elementos no hace falta más que fijarse en la cantidad y contenido de los anuncios de alimentos o bebidas, y ver en cuántos de ellos se hace algún tipo de alegación sobre lo bueno que es comer esto y no lo otro. Una publicidad que en estos temas ha experimentado tal desarrollo que ha propiciado la creación de una normativa específica. Quizás aquí radique uno de los elementos propiciadores de la ortorexia. Con mucha frecuencia se adoptan conductas mediatizadas por un torrente de información descomunal y que al mismo tiempo es contradictorio, sesgado y/o contrario a las recomendaciones en materia de salud y alimentación. Este elemento resulta paradójico ya que con la ortorexia se persigue una mejora de la salud y sin embargo, con cierta frecuencia, se siguen conductas que a la larga resultan dañinas.

Otro elemento importante al abordar las posibles causas del trastorno es la información con la que cuentan estas personas en materia de nutrición, alimentación y salud para terminar por generar su obsesión. A pesar de contar con una importante cantidad de conocimientos estos no suelen ser los más adecuados y con frecuencia están distorsionados. Y es que, además de que la publicidad no debe ser tomada como una fuente confiable de información, las personas con este trastorno recurren no poco frecuentemente a revistas de divulgación general, blogs o páginas de internet con contenidos de escasa calidad.

Cómo saber si nuestro comportamiento alimentario es razonable

El llamado test de Bratman propone unas sencillas preguntas con la que poder orientarse a la hora de identificar este tipo de trastornos y su intensidad. Las preguntas serían las siguientes:

  1. ¿Pasa más de tres horas al día pensando y confeccionando una dieta sana?
  2. ¿Se preocupa más de la calidad de los alimentos que del placer y el disfrute de comerlos?
  3. ¿Disminuye su calidad de vida a medida que aumenta la calidad de su dieta?
  4. ¿Se siente culpable cuando se salta el régimen?
  5. ¿Planifica con todo detalle las comidas con varios días de antelación?
  6. ¿Su manera de comer le distancia de amigos y familiares?
  7. ¿Se ha vuelto más estricto consigo mismo?
  8. ¿Aumenta su autoestima cuando come alimentos sanos?
  9. ¿Gasta mucho dinero en productos ecológicos?
  10. ¿Renuncia totalmente a comer determinados alimentos por ser “malos”?

 

Según su diseñador, si se contestan afirmativamente a 5 de estas cuestiones conviene hacer una reflexión y relajarse en aquellos aspectos involucrados en la alimentación. Contestar afirmativamente 9 ó 10 indica que se sufre una obsesión importante por la alimentación y requiere de tratamiento especializado.

En conclusión: Un trastorno de la conducta

En mi opinión la ortorexia, no es una enfermedad nueva, si no más bien un nuevo nombre con el que se ha adjetivado un trastorno mental. Digo esto porque, hablando de trastornos de la conducta, la enfermedad es siempre similar, los síntomas son los que cambian. Los síntomas, las conductas concretas, van en función de las modas, es decir, de las circunstancias que en un momento dado se nos presenten como elementos clave. Algunas personas tendentes hacia las conductas obsesivas las encontramos majaras perdidos buscando naves extraterrestres en el triángulo de las Bermudas o, algo más mundano, obsesionados con la simetría de sus pobladas patillas cortadas en forma de hacha, por decir algo. Esto es lo que propicia que ni tan siquiera la OMS haya reconocido el término ortorexia. Ante estos casos, más que un dietista-nutricionista se hace indispensable la intervención de un especialista en trastornos de la conducta. O mejor aún, un equipo de especialistas que aborden el problema en todas sus dimensiones.

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Foto 1: Preston Digital Archive

Foto 2: jazzijava

Foto 3: Shawn Econo

13 comentarios

  1. Dice ser petrovic5

    La gilipollez humana carece de límites

    17 agosto 2012 | 11:43

  2. Dice ser ANTONIO LARROSA

    Lo importante es tener dinero para comer y déjate de gilipolleces, el que tiene dinero come de todo y sano el que no se ha de apañar con lo que tiran los otros y caducado . ¡Eso si que es un peligro! Desgraciadamente cada vez estamos más cerca de los contenedores de basura.

    Clica sobre mi nombre

    17 agosto 2012 | 12:08

  3. Dice ser Daniel L.

    prefiero y me fio mucho más de la información que se encuentra en internet que de la información oficial o de la tele y prensa manipuladas.
    tb. preferiría preocuparme tanto por lo que como que dejarme aconsejar por los anuncios o por personas con intereses extraños.
    se te ve el plumero con “los que rechazan cualquier alimento envasado, etc. llegando a sinsentidos tales como el obsesionarse con los recipientes…”. cuanto más envasado y más plástico lleve un alimento más manipulado y menos natural será. no es un sinsentido, es de una lógica aplastante.
    aparte, vuelvo a repetir que el captcha de aquí debajo es de lo peor que he visto en internet.
    saludos

    17 agosto 2012 | 12:42

  4. Es una cuestión de ser gilipollas o de no serlo.

    http://corruPPto.elbruto.es

    17 agosto 2012 | 12:48

  5. Dice ser jegogo

    Hace cosa de 2 años en madrid se vendia una botella de agua de 1 litro que costaba 4 euros!! y se vendia a churros, sobre todo en la moraleja. Cuando saltó a la fama que era agua del grifo sin tratar… jajajaja… jajajaja. Menuda cara de paleto se le debió quedar a mas de uno

    17 agosto 2012 | 13:13

  6. Dice ser Juanjo

    Sin el envasado al vacío no sé qué comeríamos todos los días, ¿ tiendas de barrio ? ¿ alimentos del día ?

    Seamos realistas, muchísima gente no tiene tiempo de ir a comprar diariamente varias horas y el que pueda hacerlo y tenga ingresos suficientes para comer alimentos naturales, hacer compra diaria, ir al gimnasio y, encima, sacar horas para hacer un trabajo bien remunerado, olé por él pero es una inmensa minoría.

    Sin el envasado al vacío pasaría como hace 50-60 años: mucha gente moría de intoxicaciones alimentarias como fue el caso de un tio abuelo mío.

    Estoy de la expresión sacrosanta “lo natural” hasta los mismísimos, lo “natural” también es la amanita phalloides y prueba a comerte una y conocerás algo “tan natural” como la mismísima muerte (salvo que consigas urgentemente una buena dosis de cardo mariano como antídoto y reparador hepático).

    No necesariamente por ser algo “más natural” es mejor y si no, expresiones como “química”. Señores, seamos serios, “química” es todo, desde el agua que bebemos hasta el aire que respiramos. Cualquier planta natural de herboristería lleva un montón de principios químicos activos…. pero sólo la estupidez humana es capaz de superar a uno de los pecados mayores: la ignorancia y el hablar sin saber.

    17 agosto 2012 | 13:27

  7. Dice ser Antonio Salcines

    El problema con la ortorexia esta en la propia definicion, donde y quien establece el limite de lo que es una preocupacion medida o desmedida, cuando es o no una obsesion. Lo que para una persona puede ser simplemente comer sano y con cuidado otra persona lo puede ver como claro ejemplo de ortorexia, es decir, puede ser algo bastante subjetivo, aqui es donde se hace necesario el diagnostico de un profesional, objetivo, y de una definicion precisa.

    Lo digo porque yo me preocupo por comer sano pero no me considero obsesionado, sin embargo en alguna ocasion me han llamado ortorexico, precisamente personas que se caracterizaban por un abandono absoluto de su alimentación y estado fisico.

    Dicho esto creo que hay diferentes niveles de preocupacion y cuidado y que hay que tener cuidado a la hora de decir que determinada preocupacion o conducta es sintomatica de conducta obsesiva.

    Yo no como alimentos que no considere sanos, y que comia antes, y prefiero prepararlos yo a comer fuera, porque ni se como los preparan o se que no lo hacen bien por los aceites que usan, el contenido en sal, etc. Todo esto aparte de las deficientes normas higienicas que suele haber en la mayoria de restaurantes. Tengo amigos cocineros y camareros que nunca comen fuera por este motivo.

    Igualmente comer alimentos ecologicos o rechazar los enlatados no me parece obsesivo, sino mera muestra de preocupacion y cuidado, aunque no es mi caso.

    Ademas sigo la Dieta Paleolitica, esto sin duda deber ser claro sintoma de ortorexia para muchos, y no como cereales, legumbres ni lacteos, como se dice explicitamente en el articulo, mi sentencia final ¿no?. Y sí, creo que hago una dieta limpia y saludable, y la verdad es que me siento asi y no tengo carencias nutricionales. Y no me considero ortorexico, me pregunto si un psiquiatra lo consideraria.

    Me permito hacer y cuestionar el test de Bratman:

    1.¿Pasa más de tres horas al día pensando y confeccionando una dieta sana?
    No. La tengo hecha desde el principio, y se lo que debo comer y no.
    2.¿Se preocupa más de la calidad de los alimentos que del placer y el disfrute de comerlos?
    Me preocupo de las dos cosa, como creo debe ser.
    3.¿Disminuye su calidad de vida a medida que aumenta la calidad de su dieta?
    Al contrario, mi salud fisica y emocional es ahora mejor que nunca.
    4.¿Se siente culpable cuando se salta el régimen?
    Solo si lo hago cuando no debo o de forma desmedida.
    5.¿Planifica con todo detalle las comidas con varios días de antelación?
    Bueno las tengo establecidas, se que y cuanto debo comer.
    6.¿Su manera de comer le distancia de amigos y familiares?
    No
    7.¿Se ha vuelto más estricto consigo mismo?
    Si, ¿algo malo en esto?. Ser disciplinado es bueno.
    8.¿Aumenta su autoestima cuando come alimentos sanos?
    Si. Y esta resulta ser una respuesta negativa, vaya. ¿Que hay de malo en sentirse bien por comer bien?. Comer bien hace que me sienta bien en todos los sentidos, fisica y mentalmente.
    9.¿Gasta mucho dinero en productos ecológicos?
    No, pero me preocupa la calidad.
    10.¿Renuncia totalmente a comer determinados alimentos por ser “malos”?
    No, pero solo lo hago de forma esporadica.

    Asi que solo hay dos sies rotundos y dos síes condicionados, no llego al 5 de la obsesion enfermiza, menos mal.

    17 agosto 2012 | 13:38

  8. Dice ser discutiresdeidiotas

    las carencias del idioma empañan el sentido de lo que quiere decirse: decimos “química” para referirnos a alimentos tóxicos, hechos o conservados con substancias salidas de laboratorio (moléculas fabricadas por el hombre) que nadie ha estudiado si nos hacen daño o no. Aclaro esto, porque parece que hay ignorantes por aquí.
    Todo lo que viene embasado tiene conservantes y estos conservantes se han estudiado muy poco para saber su efecto en ntra salud a largo plazo.
    Entonces yo trato de comer comidas frescas. Trato de no consumir nada que venga envasado. Si puedo comer ecológico, mucho mejor. Aunque también visito restaurantes y cuando lo hago (con bastante frecuencia) me como lo que haya aunque no sé como se ha preparado.
    Una cosa no quita la otra.
    Está bueno ya de atacar a la gente con trastornos de conducta cuando es la industria la que se está pasando hace rato y nadie escribe sobre este trastorno social.
    El que no pueda contrarestar el efecto de la industria porque no tiene dinero pues tiene que comer lo que hay: barato, pasado de tiempo, lleno de toxinas y “químicas”. Pero yo si puedo me cuido y tengo una salud de hierro, como mi marido y mis animales….Invierto en salud más que en iPods y otras porquerías.
    Oye, que cada cual haga lo que se le antoje y dejemos de atacarnos los unos a los otros que de quien hay que defenderse es de la Industria y de los poderosos.

    17 agosto 2012 | 13:41

  9. Dice ser ahren

    RESUMIENDO…
    Vamos que si te gastas un pastón comprando productos biologicos ( que logicamente son mas caros ) rechazando los transgenicos , envases de plastico o derivados del petroleo , si aumenta tu autoestima si comes sano , si rechazas alimentos malos , si inviertes tiempo en redactar una dieta sana , si te niegas a comer la mierda que se tragan tus amigos o familiares… eres un enfermo mental…
    Juan revenga , usted es nutricionista? o monsanto le ha puesto un maletin lleno de billetes en la mesa? Solo le falta decir que mc donalds merece una estrella michelin…
    De chalados está lleno el mundo y no son los que se preocupan por comer sano precisamente….

    17 agosto 2012 | 14:45

  10. Dice ser Ana

    Uf ahora resulta que los que nos preocupamos del impacto que nuestro modo desmedido de alimentarnos tiene en nuestro cuerpo y el medioambiente somos enfermos mentales! QUE FUERTE!

    Este articulo responde perfectamente a lo que todas las grandes multinacionales encargadas de alterar nuestros alimentos con miles de pesticidas, hormonas, conservantes cancerigenos, etc quieren que el pueblo llano crea. Que si eres curioso y quieres pensar por ti mismo, que estas loco!

    No es la primera vez que oigo el termino, y eso que solo paso de comer productos de fuera de temporada, carnes y lacteos. Los productos envasados simplemente no me gustan, estan demasiado salados y nos han alejado lentamente de poder apreciar el buen sabor de los alimentos frescos.

    Ah! los unicos medicos que me han dicho que no me voy a alimentar bien han sido medicos espanioles, los medicos en el pais donde actualmente vivo piensan que es la mejor forma. De hecho, en muchos bares y restaurantes ya tienen el “green monday” donde dan comida ecologica y vegetariana una vez a la semana para reducir el impacto ecologico que tiene la produccion de carnes y lacteos en el medio ambiente. Hasta un festival de musica, el mas grande del pais, hace dos semanas anuncio que seria ecologico-veggie. Y aqui nadie les llama Ortorexios. Y de carencias alimenticias nada, todo lo contrario. Venci ataques de asma al reducir estrepitosamente mi consumo de lacteos.

    Una pena, de verdad.

    17 agosto 2012 | 15:39

  11. el-nutricionista-de-la-general

    Jajajajajaja… algo debo de estar haciendo bien cuando insustancialmente se me pretende atacar diciendo que estoy a sueldo de Monsanto. Dos cositas, a ver:

    La primera; recuerdo que entre las normas generales para comentar en “20 minutos” figura el no verter comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes, etc.

    La segunda; se ruega leer bien toda la entrada y sacar una idea general clara de la intención del autor (en este caso la mía). Sé que alguna es larga, pero no por ello vale el “leer en diagonal” para luego terminar por comentar aspectos que no se han mencionado o que están suficientemente bien explicados para el normal entendimiento de un lector medio.

    Saludos y gracias 🙂

    17 agosto 2012 | 17:35

  12. Dice ser Cherry nights

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    17 agosto 2012 | 22:01

  13. Dice ser dietasana

    El artículo deja claro que se trata de una trastorno más que una búsqueda de una dieta sana o del hecho de contar calorías y priorizar ciertos alimentos. Lo que siempre se ha dicho, vamos: no hay que irse a los extremos, porque son igual de malos.

    21 agosto 2012 | 16:18

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