Archivo de julio, 2012

Tres elementos clave en los alimentos procesados: Azúcar, sodio y grasa

30 julio 2012

Tal y como hablaba en ¿Son tan malos los “alimentos procesados”? no todos los productos de este tipo se han de criminalizar por el mero hecho de estar manipulados. Hay ciertas categorías y, dentro de estas, los más procesados, los clasificados en las últimas categorías de la entrada mencionada, serán aquellos sobre los que hay que prestar una mayor atención. Incorporar alimentos muy procesados de forma habitual en nuestra dieta no es conveniente y, si están presentes, su consumo debería ser poco fecuente y en cantidades contenidas. Los porqués hay que buscarlos en tres ingredientes clave, entre otros: el azúcar, el sodio y la grasa. Por tanto, es importante que los consumidores estemos especialmente alerta a la hora de controlar la presencia y la cantidades de estos tres elementos en los platos preparados (pizzas, conservas, recetas diversas, salsas, etc.) y en alimentos listos para comer (galletas, bollería, cereales, derivados cárnicos, etc.)

AZÚCAR
En líneas generales la dieta occidental se caracteriza por la “facilidad” de encontrar azúcares añadidos en nuestro patrón alimentario. Incorporamos demasiados o el riesgo de hacerlo es alto. El azúcar o sus derivados suelen o pueden añadirse a los productos elaborados con distintos fines: para mejorar el aspecto, la textura, el sabor, etc., y da igual su origen (aunque se mencione que sea ecológico) ya que esta cuestión no hará que incorporemos los hidratos de carbono simples con mayor salud. Es importante revisar los tres o cuatro primeros ingredientes de la lista de ingredientes de cada producto y mirar la incorporación de azúcares bien sea de forma explícita o solapada: azúcar, maltosa, azúcar moreno, jarabe de maíz, caña de azúcar, miel, jugo concentrado de fruta (se tiende a creer que por provenir de la fruta son mejores), fructosa de jarabe de maíz, caña de azúcar natural o ecológica, son los más utilizados. Su presencia en los primeros lugares de la lista de ingredientes nos alerta de que probablemente estén presentes en una proporción importante. No olvidemos que está formalmente regulado que el orden en el que se detallan los ingredientes en estas listas se hace de mayor a a menor presencia de cada ingrediente en el producto en cuestión.

SODIO
A una buena parte de las conservas, sopas, platos preparados y salsas se les incorpora sodio bien en forma de sal directamente o como constituyente de distintos aditivos, normalmente conservantes, aunque también condicionen su sabor y textura (glutamato sódico, fosfato disódico, benzoato sódico, bicarbonato sódico, etc.) El sodio, pese a ser un mineral esencial, se precisa en una pequeña cantidad y un consumo normal de alimentos ya es suficiente para aportar todas nuestras necesidades con creces. Así, toda adición extra, ya sea en forma de sal directamente o con los alimentos procesados puede suponer un exceso y este está relacionado en no pocas ocasiones con la elevación de la tensión arterial. Sorprendentemente, aunque se limite de forma adecuada la sal en la mesa es posible llegar a un consumo excesivo de sodio en el marco de la dieta occidental; algunos expertos defienden que hasta tres cuartas partes de nuestro consumo de sodio proviene de alimentos procesados, y que por tanto sólo del 20 al 25 por ciento de este proviene de salar los platos en la cocina o en la mesa. Por tanto, en las distintas conservas y platos preparados conviene fijarse y optar por aquellos que aleguen una reducción o un bajo contenido en sodio. En este sentido, es preferible comprar productos bajos en sodio y luego, si es necesario, añadir un poco de esta en la mesa. Además, en relación con las conservas, una buena práctica con respecto a los productos que así lo permitan consiste en eliminar el líquido en el que suelen venir y lavar el producto bajo el chorro de agua ayudándose de un escurridor.

GRASAS
La adición de grasa suele ayudar a hacer a los alimentos conservados más estables y menos perecederos, al tiempo que les da una cierta textura y untuosidad normalmente apetecibles. En cualquier caso hay distintos tipos de grasa. En principio, es importante fijarse en la cantidad total pero, muy en especial, en la presencia de las grasas “trans” (normalmente citadas en el etiquetado nutricional, pese a no ser obligatorio) ya que favorecen la elevación del colesterol LDL (el que suele abreviarse como “el malo”). Aunque el producto considerado no presente un etiquetado con información nutricional, es relativamente fácil identificar la presencia de las grasas “trans” en los ingredientes. Aquellos alimentos que en su lista de ingredientes se incluyan grasas –o aceites- vegetales hidrogenados –o parcialmente hidrogenados-  serán firmes candidatos a aportar entre su perfil lipídico una importante cantidad de este tipo de grasas. Así pues, es recomendable en general escoger aquellos productos procesados con menor contenido graso total y en particular con un contenido reducido o sin grasas “trans”.

 

Para las grandes compañías de la industria alimentaria estos tres elementos son bien conocidos, al igual que para muchas empresas que se dedican a la distribución de alimentos, con sus “marcas blancas” correspondientes. Si estamos un poco atentos, podremos identificar múltiples alusiones al contenido reducido o “sin” en la publicidad que hacen sobre estos elementos que son mencionados con el fin, en principio, de ofrecernos un producto de más calidad o más “saludable” que otro producto similar (ya sea de la misma marca o de la competencia). En cualquier caso, la mejor opción sigue siendo el decantarse, dentro de lo posible, por un estilo de alimentación con una baja participación de este tipo de alimentos procesados.

 

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Foto 1: valerialaura

Foto 2: Lodigs

Foto 3: Carbon Arc

“Mesura” (capítulo 2)

27 julio 2012

 “MESURA”

Historia del nacimiento, vida breve, última cena y deceso del prototipo APPELDIET-3000 con el colesterol por las nubes.

 

En el anterior capítulo: Lucas Handyman está a punto de conocer el potencial de un nuevo prototipo de humanoide, “Mesura”, un RCDC o Robot de Compañía Dietéticamente Correcto, para ayudar a la población a reconducir sus hábitos alimentarios. Mientras, recuerda la historia de otros prototipos habidos y de su fracaso. La primera serie (APPLEDIET-1000) resultó “ineficaz”. Ahora, rememora lo acontecido con el APPLEDIET-2000. El primer capítulo puede consultarse aquí

 

 

Aquellos hechos representaron el punto de no retorno en lo que se refiere a la imagen social que la población tenía de los RCDC’s. En poco tiempo, los inicialmente ufanos propietarios de una flamante unidad APPLEDIET-1000 empezaron por desconectarlos a la hora de comer para terminar por apagarlos definitivamente y no volver a ser encendidos nunca más. O bien, se regalaban a terceras personas que también los terminaban por apagar en más o menos poco tiempo. Así las cosas, dejaron de venderse repuestos, las reparaciones o ampliaciones de memoria se hicieron innecesarias, y en tan apenas dos años no se vendía ni una sola unidad. Un duro revés que casi cuesta la quiebra de la Dietetic & Robotic Corporation que se había quedado con un stock superlativo que jamás alcanzaría a vender. El triste destino final de millones de unidades APPLEDIET-1000 fue el desguace y posterior reciclado. La compañía sobrevivió de milagro, y gracias de nuevo a las ayudas de un gobierno que confiaba en el buen hacer de la Corporación. La población obesa aumentó en ese tiempo hasta el 88%

Cinco años después, el primer y único prototipo habido del APPLEDIET-2000 era la niña bonita de la D & R Corp. Lucas Handyman había ascendido a Capataz de Ingenieros y tenía bajo su cargo a cinco novatos y dos veteranos. El día D a la hora H, el laboratorio era un hervidero. Además de toda la plantilla de ingenieros, analistas de sistemas, biomecánicos, etc. que estaba dentro de la sala, tras las paredes acristaladas del laboratorio se encontraba casi toda la plantilla de la D & R Corp.: personal administrativo, gerentes, miembros del Consejo de Dirección y demás trabajadores, y no tan trabajadores, que tuvieran un mayor o menor vínculo con la Corporación. Todo el mundo sonreía expectante. El ingeniero Jefe de la planta de Ingeniería y Desarrollo de Sistemas Avanzados de aquellos años, el desaparecido Cornelius “malasombra” Hurbult, fue el escogido en aquella ocasión para hacer los honores y activó a las 17:30 horas de un 11 de noviembre del año 2317 a Coldice un prototipo femenino de RCDC con muy mala leche.

Tras el fracaso de la serie 1000, estaba claro que las nuevas ideas tenían que ir encaminadas además de a informar a los usuarios sobre elecciones más acertadas que las que en un momento concreto pudieran querer realizar, en terminar por impedir que finalmente se llevaran a cabo aquellas ingestas que el usuario tuviera intención de realizar desoyendo los consejos de su RCDC. Es decir, el comportamiento de los nuevos RCDC’s debía alejarse del pueril servilismo característico de los primeros modelos APPLEDIET-1000, y los nuevos modelos de la serie 2000 habrían de tener un curioso carácter definido como un “servilismo beligerante”. O algo así. El caso es que durante los primeros segundos todo fueron aplausos, felicitaciones, pitos y hurras. Coldice sonreía a todo el mundo mientras obserbaba con un perceptible deje inquisitorial a todos los presentes. Bien fuera por la hora en cuestión, hora de merendar, o porque realmente Cornelius “malasombra” Hurbult tenía hambre (se había saltado la hora de la comida, nervioso como estaba ante el acontecimiento que le esperaba a media tarde) a este no se le ocurrió, o apeteció, otra cosa que sacar del bolsillo de su bata blanca, la que le distinguía como Ingeniero Jefe, una chocolatina mordisqueada y llevársela a la boca. Fue el principio del fin:

- “Señor, no debe comer eso, es perjudicial para su salud y seguro que si se lo propone podrá encontrar otras opciones más adecuadas. Deje la chocolatina encima de la mesa, Señor”.

Cornelius miró atónito a Coldice con su redonda y afable cara bonachona, y todo el mundo estalló en una sonora carcajada.

- Te han pillado Malasombra -decían algunos mientras reían abiertamente-, se va a cabrear, Malasombra -decían otros- hazle caso. Jajajajajaja.

- Joder Coldice –acabó diciendo Cornelius- me parece que hemos hecho un buen trabajo contigo. Por un momento me has acojonado.

Terminó de decirlo y dio un sonoro mordisco a la chocolatina.

- “Señor, no vuelva a hacer eso. Es malo y se está haciendo daño. Deje inmediatamente la chocolatina encima de la mesa, dé dos pasos hacia atrás o, de lo contrario Señor,  me veré obligada a tomar las medidas oportunas”.

Nadie rió, la tensión se podía cortar con una cuchara.

- Para, para… para un momento Coldice, has de saber que hoy no he probado bocado desde que desayuné a eso de las siete de la mañana o por ahí, y esta tontería –levantando la chocolatina- es mi comida, ¿entiendes? Mi única comida del día ¿OK? Así que relájate y déjame comer en paz, y le volvió a dar un nuevo mordisco, esta vez con descaro.

Coldice no se lo pensó dos veces, como impulsada por resortes que estuvieran ocultos en la silla en la que descansaba, se plantó frente a Cornelius “malasombra” Hurbult, le retorció violentamente la mano hasta que este dejó caer la chocolatina y con un certero lanzamiento de más de seis metros Coldice lanzó la chocolatina por los aires haciéndola caer dentro del incinerador de materia orgánica de la otra punta del laboratorio, y todo ello por encima de la gente que la rodeaba.

- “Señor, así está mejor. Mucho mejor, Señor”.

Una secretaria de edad avanzada que observaba la escena al otro lado de la mampara acristalada emitió un leve quejido y se desmayó con estrépito.

- Maldita hija de Satanás, te vas a enterar.

Cornelius “malasombra” dio dos pasos decididos hacia Coldice con el fin de desconectarla, pero esta realizó una elegante finta esquivando a Malasombra, que pasó de largo.

Estaba claro lo que pasaba. Uno de los más rudimentarios problemas de los modelos de la serie 1000 era la facilidad con la que los usuarios, aburridos y agobiados con la perorata, desconectaban los RCDC’s. Para solucionarlo, alguien tuvo la feliz idea de que los siguientes modelos opusieran “cierta” resistencia a dejarse desconectar. También alguien, probablemente alguno de los informáticos, se había columpiado con la intensidad de dicha resistencia. Desconectar a Coldice podría ser una tarea complicada.

Si por las miradas de los congregantes dependiera, la escena parecía sacada más de un circo romano que de un laboratorio. Coldice giraba lentamente sobre su eje mientras miraba a los ingenieros que la rodeaban, mantenía el brazo izquierdo semiextendido hacia delante y el derecho en guardia a la altura de su pecho. Algún otro maldito informático (o quizá el mismo que reguló la intensidad de la resistencia al switch-off) le había insertado, además, un software de artes marciales a la muy puta.

- “Señores, no quiero lastimar a nadie, pero si me veo obligada por las circunstancias lo haré. Quiero que todo el mundo que lleve encima algo de comer, cualquier cosa, la saque, la tire al suelo y dé dos pasos hacia atrás”.

Un ingeniero joven aprovechando que en ése momento Coldice le daba la espalda se lanzó tratando de sujetarla por los brazos. Fue un error. Ella se desembarazó con facilidad de su agresor y con una llave impecable lo proyectó contra el suelo al tiempo que saltaban por todos lados unos pequeños bombones de chocolate con praliné que el ingeniero guardaba en los bolsillos de su bata azul, la que le identificaba como ingeniero en prácticas. Coldice, con desencajada cara de furia, dio un salto espectacular tipo Trinity en Matrix (película clásica de culto de tintes futuristas de hacía más de 300 años) hasta caer sobre los bombones machacándolos a pisotones.

“No, no, no y no, Señores, esto no puede seguir así”.

 

No se sabe muy bien cómo pasó ni porqué, pero todo el mundo se coordinó misteriosamente al unísono para abalanzarse sobre ella en tropel. Bueno, todo el mundo no, casi todo; por que la vieja secretaria desmayada seguía en el suelo, olvidada. El forcejeo duró dos minutos eternos. Al final del mismo Coldice yacía en el suelo desmembrada con la cabeza puesta del revés, con la cara en el mismo plano que la espalda y con su terrible mueca de infinita mala leche. No fue la única víctima. Cornelius “malasombra” Hurbult también quedó en el suelo cuando todo el mundo se hubo levantado. La espalda retorcida en una posición inverosímil (e incompatible con la vida) y un hilo de sangre que se escapaba por el oído izquierdo auguraban lo peor. Pese a ello no fue si no la autopsia la que certificó la causa de la muerte: asfixia por atragantamiento con chocolatina. Al final Coldice tenía razón.

 De nuevo la casi ruina para la D & R Corp. Aunque lo acontecido se trató de silenciar ante la opinión pública, había demasiadas personas aquel día viendo el espectáculo y durante mucho tiempo el escándalo del prototipo APPLEDIET-2000 relegó toda investigación sobre RCDC’s al anonimato, o incluso a la clandestinidad, ya que se llegó a prohibir durante un tiempo toda investigación en esta línea pese a las buenas perspectivas iniciales.

 Siete años más tarde las cosas estaban más tranquilas… (CONTINUARÁ)

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¿Qué nuevos avances presentara “Mesura”?

¿Será el prototipo definitivo?

¿Será “Mesura” más modosita que “Coldice”?

¿No se arriesga demasiado Lucas Handyman a encender a “Mesura” a solas?

EL VIERNES QUE VIENE, EL SIGUIENTE Y ÚLTIMO CAPÍTULO DE “MESURA”

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Foto 1: scribbletaylor

Foto Gort: The Rocketeer

Foto 3: http://goo.gl/Cnbyu

¿Son tan malos los “alimentos procesados”?

25 julio 2012

La sola mención de la expresión “alimentos procesados” cuenta con un estigma negativo ya que en muchas ocasiones se relaciona su consumo con la creciente, y aparentemente imparable, epidemia de obesidad, con la hipertensión y también con la diabetes de tipo II. Sin embargo, el procesado de los alimentos no debe ser contemplado como una condición sine qua non para machacar la reputación de un determinado alimento.

 

Algunas personas quizá se sorprendan al conocer que en su supermercado muchas de las opciones alimentarias pueden tener la categoría de ser procesados y formar parte al mismo tiempo de una buena opción dietética. La fruta troceada, la verdura precortada y embolsada o un bote de conserva de garbanzos “al natural” son productos procesados pero perfecta y recomendablemente adecuados dentro un patrón de alimentación saludable.

En esencia, se trata de atribuir categorías al “procesamiento” de todos estos productos, de analizar su nivel de manipulación, adición o eliminación de sus ingredientes y, en definitiva, de tener en cuenta más el resultado final que el grado de manipulación.

De esta forma en los lineales del super podemos ordenar de menos a más los distintos productos a la venta en base a su manipulación:

  • Alimentos mínimamente procesados, como las espinacas en bolsa u otras verduras y hortalizas preparadas para su consumo o cocinado; o también los frutos secos sin cáscara si mayor adición de ingredientes. En estos casos, muchos de ellos se encuentran así preparados para facilitar su consumo con una mayor comodidad.
  • Alimentos que han sido sometidos a algún proceso tecnológico (habitualmente cocción o congelación) en su mejor momento con el fin de aportar un grado de frescura y de calidad nutricional equilibrados. Este sería el caso, por ejemplo de conservas de legumbres “al natural”, las verduras congeladas, y algunas conservas de pescado y marisco.
  • Productos con ingredientes añadidos con el fin de mejorar sus cualidades organolépticas, normalmente de sabor, aspecto y textura, tales como edulcorantes, especias, aceites, colorantes y conservantes. En este grupo se incluirían las salsas típicas para pasta, aderezos para ensaladas, lácteos fermentados, etc.
  • Productos que se presentan listos para comer, tal cual, y que suelen estar mucho más “procesados” tal es el caso, por ejemplo de las galletas, los cereales y los embutidos.
  • Y por último los alimentos altamente procesados que son con mayor frecuencia las recetas de platos congelados o precocinados, las pizzas congeladas o los platos para meter en el microondas y comer, entre otros.

 

Aspectos positivos de algunos alimentos procesados

En mi opinión, la principal ventaja de según qué manipulaciones estriba en hacer disponibles, en facilitar, el consumo de algunos alimentos que están en la base de la mayor parte de las recomendaciones. Tanto las verduras como las hortalizas limpias y embolsadas, precortadas o enteras (mezclum de lechugas, acelga, cardo, borraja, etc.) son la opción de conveniencia para un público que no disponga de mucho tiempo o que esté ocupado y que quiera contar con una alta calidad nutricional. Lo cierto es que suelen ser opciones más caras, pero si la alternativa es pagar menos y prepararlo cuando se sabe de antemano que no se va a hacer, esta es, sin duda, una mejor opción. Son fórmulas que facilitan el comer más vegetales. Este sería el caso también de las legumbres cocidas al natural, de la fruta preparada para comer (pelada y cortada) o incluso de los alimentos frescos congelados.

Al mismo tiempo algunos alimentos en base a su manipulación y procesado han podido mejorar sustancialmente su perfil nutricional. Uno de los ejemplos más representativo de este caso serían los productos lácteos cuando se les elimina todo o parte de su contenido graso. En este caso mucho de ellos se convertirían en los conocidos como alimentos funcionales, con todos los pros y contras que el concepto en sí mismo lleva aparejado.

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Foto 1: israelavila

Foto 2: coofdy

Un estudio afirma que los huevos en UK son más saludables hoy que hace años

23 julio 2012

Tal es la noticia de la que se han hecho eco distintos medios relacionados tanto con la producción agroalimentaria como con la comunicación. Un hecho que al menos a mí me ha sorprendido ya que no deja de ser llamativo oír este tipo de noticias cuando la mayor parte de los acontecimientos reseñables hoy en día con respecto al mundo alimentario suelen hacer referencia a lo perjudicial del perfil nutricional de muchos alimentos, de lo estupendos que eran los alimentos hace unos años y lo malos que son ahora, y demás mireusté. De esta forma, tensando un poco la cuerda, esta entrada podría haberse titulado y sin dobles sentidos, algo así como: “La noticia de los huevos”.

Estos nuevos datos sobre la mejora en la composición nutricional de los huevos de hoy en día frente a los de finales de la década de los 80 los ha hecho público el consorcio “UK Foodcomp” dentro de un proyecto más amplio impulsado por el Departamento de Salud del Reino Unido con el fin de actualizar las datos de composición nutricional en los distintos alimentos. Según este nuevo estudio, en las muestras de huevos analizadas, se han efectuado los siguientes hallazgos:

  • Por término medio, los huevos actuales aportan más vitaminas y minerales, y menos grasa que los de hace dos décadas.
  • La relación entre la yema y la clara ha descendido. En opinión de los investigadores esto puede deberse a la preferencia actual de huevos de mayor tamaño que hace años, y es que los huevos más grandes son así por haber aumentado el tamaño de su clara.
  • Contienen un 70 por ciento más de vitamina D y el doble de selenio (mineral que se ha relacionado ultimamente con el descenso en el riesgo de sufrir diversos tipos de cáncer)
  • Un 20 por ciento menos de grasa total y un 20 por ciento menos, igualmente, de grasas saturadas. Cerca de un 13 por ciento menos de calorías y en torno a un 10 por ciento menos de colesterol.
  • Además hoy son menos calóricos, un huevo de tamaño medio (lo que se correspondería con la “talla” M) hoy contendría cerca de 66 kcal frente a las 78 de un huevo similar de finales de los años 80. Por su parte los huevos de tamaño XL tendrían según este análisis unas 77 kcal frente a las cerca de 91 kcal de hace 25 años.

Según parece, los cambios acontecidos en la alimentación de las gallinas ponedoras se perfila como la principal causa de esta variación favorable en el contenido nutricional de los huevos consumidos en UK. Se ha cambiado sustancialmente por su parte la composición de los piensos que se les aporta a las gallinas; a partir de los años 80 se empezó a sustituir las harinas confeccionadas con despojos cárnicos (incluso con hueso) por una mayor participación de los aceites vegetales. Todo ello según las explicaciones aportadas por la UK Foodcomp project perteneciente al Institute of Food Research que ha realizado este estudio.

 

A partir de estos datos cabe hacerse algunas preguntas para las que no he tenido mucha suerte a la hora de encontrar respuesta. Por un lado, esas mismas aparentes mejoras se darán también en los huevos de otros países, más en concreto en los que comemos aquí en España, es decir, ¿cuentan los españoles con huevos similares a los británicos? Lo digo porque algunos medios, al hacerse eco de la noticia, han dado el hecho de la mejora de los huevos como una norma general (“Los huevos son hoy más nutritivos que hace 30 años” u otros títulos similares) y estas son conclusiones que creo no deberían sacarse de forma precipitada. Sabemos los datos de los nuevos análisis de los huevos en UK (ver página 123) pero, ¿sucede de igual forma aquí? El caso es que no hay, o al menos no se conocen publicamente, datos que nos hagan confirmar que los huevos consumidos en España (u otros países) hayan sido objeto de los mismos cambios.

Y por otro lado, ¿cuál es la composición real de esos piensos confeccionados con una mayor proporción de aceites vegetales? No olvidemos que en la actualidad estamos siendo testigos de una polémica, bastante justificada, en relación a la bondad per se de aquellos aceites vegetales sobre los que no se da más aclaración de su origen que ese, el de ser nombrados como “aceites vegetales”. Me refiero a la controversia suscitada, entre otras, sobre la presencia de los ubicuos omega-6 en nuestra dieta. Creo que estas cuestiones son temas de suficiente enjundia como para dedicarles una entrada aparte.

 

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Foto 1: (Luciano)

Foto 2: ccarlstead

Foto 3: vissago

“Mesura”

20 julio 2012

 “MESURA”

Historia del nacimiento, vida breve, última cena y deceso del prototipo APPELDIET-3000 con el colesterol por las nubes.

 

Eran las 4:30 de la madrugada. Solo en el silencio que caracteriza todo trabajo pormenorizado y concienzudo, Lucas Handyman, Ingeniero Jefe de la planta de Ingeniería y Desarrollo de Sistemas Avanzados, se enfrentaba al que probablemente era el momento más crucial de su carrera hasta el momento, el más importante en lo que respectaba al diseño, planificación, construcción y ensamblaje de su último, y también definitivo se decía él, invento: La puesta en marcha de Mesura.

De fondo, la Musica Notturna delle strade di Madrid Op. 30 nº 6 de Boccherini amenizaba el trabajo apenas interrumpido por zumbidos lejanos de osciloscopios y chicharreos de reóstatos. Una música jovial para lo que se esperaba también fuera un acontecimiento jovial.

 

Su aspecto era realmente inmejorable, los últimos avances en el cultivo de tejidos humanos, el puntero desarrollo en materia de inteligencia filohumana (el concepto de “inteligencia artificial” hacía años que había sido superado) y todo ello sumado a su creativa imaginación, habían fructificado en forma de una humanoide biónica de atractivas proporciones que estaba sentada en la mesa de laboratorio con los ojos abiertos y con la mirada perdida en el infinito, sin verle. Aún.

Hizo las correspondientes comprobaciones. En realidad no hacía falta volver a repasarlas. Él, Lucas Handyman, sabía que todo estaba bien. Quizá ésa insistencia en confirmar todo una y otra vez respondía a un ligero temor al fracaso que le hacía dilatar en el tiempo, de forma inconsciente, el momento crítico. No obstante, insistió otra vez: Batería de plasma frío, conectada; unidad cerebrosintética, en standby; vías coaxiales eletroestimuladoras-receptoras, acopladas. Etcétera. Todo en su sitio. Como ya sabía.

Sentado frente a ella, en un taburete alto y con su rostro a escasos centímetros del suyo el ingeniero dirigió lentamente su mano hacia la cara de Mesura, por debajo del mentón a la altura del cuello. La deslizó lentamente hacia su nuca apartando la media melena de color cobrizo hasta alcanzar y palpar con la yema del dedo índice el interruptor general dispuesto tras la oreja derecha junto al lóbulo inferior.

Cualquiera que nos vea creerá que te voy a besar, pensó Lucas Handyman. Pareces una maldita pellejuda… es decir, una replicante, no quiero herir de antemano unos sentimientos que sé no tienes, susurró como si pudiera oírla. En unos pocos segundos podría hacerlo, o al menos debería. En fin, dijo para sus adentros. Vamos allá. Apretó y hundió durante 7 segundos la ligera protuberancia que cedió con tanta suavidad como quien aplica el dedo a un globo lleno de agua.

Casi al instante notó una tibia calidez en la palma de la mano procedente de la piel de Mesura, las comisuras de sus labios se enarcaron formando una dulce sonrisa que dejaban entrever unos nacarados y finos dientes perfectamente organizados, al tiempo que sus pupilas se contrajeron de forma casi imperceptible, luego se volvieron a dilatar, disminuyeron de nuevo su tamaño y con increíble rapidez se clavaron en las del científico que la miraba a su vez como quien espera el pum de un petardo tras encender la mecha. Mesura ofrecía una expresión dulce y amable con la boca abierta y que podría ser resumida como una especie de mezcla de sentimientos entre la impaciencia y la emoción aunque con una pizca de temor.

- Hola Mesura.
- Hola, Señor -replico ella- Su voz era suave y aterciopelada.

El ingeniero jefe dejó pasar 5 segundos antes de volver a dirigirse hacia ella

- ¿Sabes qué eres y para qué sirves?
- Sí, Señor…

Y antes de continuar con su respuesta apartó la mirada de la de él y, de forma pausada, muy natural, como quien despierta tranquilo en un lugar que no reconoce, comenzó a inspeccionar el entorno, el techo, las diversas poyatas de laboratorio, sus aparatos y paró su reconocimiento dejando fija la vista en una nevera convencional que había en una esquina de la habitación.

- Soy el producto RCDC-30121969, modelo conocido comercialmente como APPLEDIET-3000 número de serie 128-9889892-999873 fabricado por Dietetic & Robotic Corporation; y en mi memoria está registrada la forma con la que los humanos se dirigirán a mí: Mesura. Mi cometido, señor, consiste en ayudar a los seres humanos a realizar elecciones adecuadas relacionadas con la alimentación y la salud.

Al finalizar volvió su cara hacia Lucas y su gesto adoptó una mueca expectante; de expectante amabilidad para ser más exactos.

Lucas Handyman sonrió abiertamente, esto promete, dijo para sus adentros, esto pinta bien, muy, muy requetebién. No obstante, pensó, no es cuestión de lanzar las campanas al vuelo. Otras versiones anteriores también despertaron grandes esperanzas, pero errores en su diseño o la incomprensión del público hicieron inviable su comercialización a largo plazo. Además, es posible que en esta ocasión, la espectacular apariencia de Mesura haga discurrir las esperanzas por valles más fértiles.

Pero no merece la pena engañarse, el verdadero caballo de batalla de ella, como herramienta que es, sigue siendo su utilidad, seguridad y eficacia para saber reconducir las voluntades de aquellos futuros usuarios -los compradores- tal y como dice el presidente de la Dietetic & Robotic Corporation. Lucas Handyman aun tiene grabado en su memoria el nacimiento de la primera serie de modelos, cuando él entró como un ingeniero más dentro de la Corporación, los APPLEDIET-1000, que además de no contar ni de lejos con la magnífica presencia de Mesura, resultaron totalmente inútiles a la larga. Pese a ello la primera serie gozó del privilegio de ser la única hasta ahora en salir al mercado, en comercializarse, pero al poco tiempo estos modelos evidenciaron su falta de eficacia (por decirlo delicadamente) y se retiraron. A diferencia de la serie 1000, en lo que respecta a la serie 2000, ningún modelo de ellos, ningún APPELDIET-2000, pisó una farmacia, punto de venta característico para este tipo de productos. El único prototipo habido de la serie 2000 casi cuesta la ruina a la Dietetic & Robotic Corporation. En cuanto a la serie 3000 su primer prototipo, Mesura, empezaba muy bien.

La idea de un Robot de Compañía Dietéticamente Correcto o de los RCDC’s tal y como se les conoce en la calle hoy en día, surgió hará unos 15 años cuando la creciente epidemia de obesidad empezó a acogotar y poner contra la pared la solvencia de las arcas públicas de todo el mundo desarrollado. El gasto del tratamiento sanitario de unas muy frecuentes y graves consecuencias derivadas de una patología que acusaba el 85% de los habitantes del planeta llegó a superar incluso el gasto destinado a la “industria” bélica… y eso no podía ser. Había que idear una Solución Total. De esta forma las universidades de todo el mundo, la industria farmacéutica, la tecnológica y, en definitiva, todo aquel que pudiera aportar algo se puso manos a la obra para tratar de poner coto a la “globesidad” bajo su singular perspectiva.

Una estrategia perfecta en cualquier caso para toda iniciativa empresarial ya que para los intereses privados era bueno incluso si no se conseguían los objetivos finales (la Solución Total); y muy bueno si se alcanzaban. Por un lado las administraciones insuflaban ingentes cantidades de dinero en la industria privada para la investigación, experimentación, etc. de la Solución y eso para los intereses particulares de la empresa privada ya era bueno per se. Y por otro, si además, una empresa privada daba con la Solución o al menos una parte de ella, la administración cedía los derechos de explotación de la misma durante los 150 años próximos; y eso era doblemente bueno.

El caso es que el primer modelo de RCDC, el APPLEDIET-1000, salió a la calle como un humanoide más o menos rudimentario en lo que se refiere a su aspecto, comportamiento y maneras, pero que contenía en su cerebro todo lo que se podía saber en aquel momento en materia de nutrición, alimentación y dietética. Y además te ayudaba con las bolsas de la compra, un chollazo vamos.

En un primer momento las ventas se dispararon (pese a su exorbitado precio). Todo el mundo, o al menos quienes podían pagárselo, presumía de tener un RCDC que le decía la verdad sobre los alimentos. Con ellos al lado, cualquiera podía saber lo que tenía que hacer a la hora de comer. O al menos ésa era la teoría. Ya fuera en sus versiones masculinas o femeninas, los RCDC’s anunciaban a sus respectivos propietarios con fría voz metálica mensajes adaptados a la situación concreta de cada uno, por ejemplo:

“Para merendar, Señor, es mejor que elija dos piezas de fruta que un bollo envasado, que ya comió ayer, le recuerdo, Señor”;

“No Señora, no. Da igual que mezcle proteínas con hidratos de carbono, lo que le estoy aconsejando, señora, es que no se coma toda ésa cantidad de pasta hervida que tiene en el plato ya que triplica sus necesidades calóricas cifradas en 2348 kcal/día, Señora”.

Al final, como puede preverse a la luz de estos ejemplos se terminó convirtiendo en un auténtico tormento para los propietarios de los RCDC’s. Pero lo peor vino cuando comenzó a abaratarse el precio de cada unidad y su uso se extendió y popularizó. Entonces sí que sí todo el mundo tenía un RCDC, y en aquel momento la gente empezó a hacer un uso extensivo de los mismos; se iba a tomar el aperitivo con ellos o se acudía a cualquier evento social de no importa que índole siempre y cuando estuviera previsto que allí hubiera algún tipo de manduca.

La parte positiva de aquella época fue que al menos los mensajes eran coherentes y coincidentes entre los distintos RCDC’s (los libros de historia dan cuenta de un tiempo oscuro en el que los “profesionales” humanos de la dietética, sostenían, cada uno, una teoría diferente con respecto al qué, cómo y cuánto comer, y la opinión popular parecía una especie de torre de Babel en cuanto a teorías dietéticas se refiere). Sin embargo, y pese a algunas ventajas puntuales, la situación se tornó agobiante en extremo…:

“No debería ir a tomar el aperitivo Señor. Si tiene hambre, es más recomendable que en su situación coma 22,4 gramos de avellanas, que además tienen mucho selenio, Señor”, o bien:

“Hace tres platos, Señora, que debería haber dejado de comer, esta boda se esta alargando gastronómicamente más de lo conveniente para su estado y objetivos ponderales, Señora”.

Precisamente, esta misma boda ahora mencionada y sus acontecimientos supusieron un punto de inflexión definitivo en el tratamiento público de los RCDC’s. En concreto fue el caso del novio y su RCDC el que acabó en las portadas de los periódicos. En resumen, el novio llegó a la iglesia en una calesa cordobesa acompañado de su flamante RCDC, y que no se separó de él en ningún momento; éste RDCD personificaba el regalo que hacía 6 meses le habían hecho sus futuros suegros en lo que constituyó el acto de la petición de mano. En el momento de la sacramentísima comunión, en plena ceremonia, el RCDC se le acercó por detrás al novio y alcanzó a decirle en voz queda:

“Usted ya ha desayunado satisfactoriamente hace 2 horas, Señor, en su situación debería abstenerse de ingerir ni tan siquiera ésa fina oblea de trigo mojada en vino de misa que le aportará 1,75 kcal, Señor”.

Pero no quedó ahí la cosa; ya en pleno banquete de boda, justo después de cortar junto a la novia la tarta nupcial con una espada samurai ad hoc y tras ser informado puntualmente por parte de su RCDC que el trozo de tarta que había cortado era desproporcionado para sus intereses “Señor” y demás blablablas y etcéteras “Señor”, el novio se volvió súbito y tras proferir un sonoro “¡estoy hasta los mismísimos huevos de tiiiiiiii, quiay!” decapitó al dietista robótico de un preciso y limpio tajo oblicuo que, empezando por el lado izquierdo a la altura del cuello y acabando a la altura de la cadera derecha, dejó dos curiosas mitades del RCDC desparramadas por el suelo. Aquella fue la fatídica sentencia y ejecución de Controlo (tal era el nombre de aquella unidad de RCDC) ejecutada con la precisión de quien lleva toda una vida practicando Iaidō y que aquel día se casaba con su novia de siempre, Mari Lourdes. También quedaron en el suelo, quirúrgicamente apartados de la mano derecha de Controlo, tres dedos. Y una catana Teruhide con su hoja babeando una especie de fluido o moco azul fosforescente, una de las imágenes “estrella” en todos los medios de comunicación.

Aquellos hechos representaron el punto de no retorno en lo que se refiere a la imagen social que la población tenía de los RCDC’s. En poco tiempo, los inicialmente ufanos propietarios de una flamante unidad APPLEDIET-1000 empezaron por desconectarlos a la hora de comer para terminar por apagarlos definitivamente…. (CONTINUARÁ)

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¿Cómo se repuso la Dietetic & Robotic Corporation de aquel revés?

¿Qué ocurrió con la serie APPELDIET-2000 para que sólo hubiera un prototipo?

¿Conseguirá Mesura ser parte de la Solución Total a los problemas de obesidad?

¿Murió algún humano en la búsqueda del perfecto RCDC?

EL VIERNES QUE VIENE, EL SIGUIENTE CAPÍTULO DE “MESURA”

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Foto de C3PO: kev/null

Foto Iaidō: Ametxa

Nutricosmética: otra filfa con la nutrición como epicentro

18 julio 2012

Sé que no es una novedad pero de vez en cuando merece la pena pararse a observar los centenares de productos que nos rodean en forma de pastillas, comprimidos, viales, infusiones, etc. y que tienen la mejora de nuestro aspecto físico como principal reclamo a través de un componente determinado de tales productos. Todo ello como digo para hacernos más guapos: un pelo más lustroso, una piel más tersa, firme y luminosa, retrasar los signos de envejecimiento, eliminar la celulitis y así un largo etcétera, son sus habituales argumentos de venta.

¿Pero para estas cosas no había ya cremitas, mascarillas, lociones de masaje y champús? Pues sí, pero además, de un tiempo a esta parte también contamos con elementos que no “se aplican” sino que se consumen en forma normalmente de suplementos, es decir, se ingieren y su supuesto beneficio lo aportan desde dentro, son los denominados nurtricosméticos. En ambos casos, ya sea en forma de cremas o afines, o se trate de suplementos nutricionales la polémica es la misma:

 

¿Son verdaderamente eficaces o se trata más bien de productos nacidos a la sombra de la doctrina de la conveniencia?

 

Las distintas respuestas a esta pregunta variarán de forma importante dependiendo de a quién se pregunte. Un ejemplo reciente de esta dualidad la tenemos en el minireportaje que ayer nos ofreció Antena 3 dentro de las noticias de este canal con el siguiente título: La nutricosmética gana adeptos aunque la comunidad médica se mantiene escéptica

 

En él se recogían los testimonios de dos personas, ambas circunscritas en principio al entorno de la ciencia, pero con dos posicionamientos muy diferentes y de ahí precisamente sus diferentes aportaciones: Por un lado, una farmacéutica, Rosario Mateo afirmaba (en el marco de lo que tenía toda la pinta de ser una farmacia) que según ella este tipo de productos, los nutricosméticos, funcionaban ya que había muchos consumidores satisfechos.

Por otra parte, el especialista en Dermatología, Ricardo Ruíz (médico, supongo) sostenía que las pruebas tangibles en cuanto a la eficacia de este tipo de “soluciones” son escasas, por no decir inexistentes. Pero hubo algo que me gustó especialmente de las declaraciones de este médico, hizo hincapié en algo que no suele ser muy habitual: Ya no es sólo no haya pruebas sobre su eficacia sino que además no hay una garantía cierta sobre sus posibles efectos deletéreos. En pocas palabras, no hay evidencia científica suficiente que avale sus beneficios ni tampoco para garantizar su seguridad.

 

Esta “noticia” me ha traído a la memoria las encuestas que a pie de calle se celebran de vez en cuando en relación a las más variopintas temáticas (a fin de cuentas la farmacéutica sostenía su opinión en base a su particular encuesta a pie de farmacia) y sobre las que hay una serie de elementos que podrían confluir y que merece la pena destacar:

  • El encuestado no es un especialista en la materia y/o
  • Tiene un especial interés en que la opinión popular vaya en un sentido concreto y no en otro y
  • Que en ocasiones la respuesta a la cuestión no va a ser más o menos cierta por que un mayor o menor número de personas opine de una determinada manera.

 

El caso más claro que se me ocurre es el de por ejemplo las encuestas de Iker Jiménez y su equipo en los distintos programas de radio o televisión (ya creo que lo he confesado alguna vez: los sigo y me entretienen, lo reconozco). Veamos, ¿de verdad cree alguien que la realidad va a ser una u otra porque muchas (o pocas) personas respondan de una determinada forma a preguntas como: ¿Existen los extraterrestres; es posible la comunicación con el más allá; existe la reencarnación, y los vampiros…?

 

Una abundancia de respuestas en cualquier sentido, sin una argumentación racional, no va a hacer que la respuesta mayoritaria sea más o menos cierta… Pues con los nutricosméticos igual; con la mayor parte de ellos es el “amimefuncionismo” el que hace el trabajo para que día tras día, año tras año, se vendan productos que ni hacen lo bueno que dicen hacer ni sobre los que sabemos, en sentido contrario, si pueden resultar más perjudiciales que beneficiosos.

 

La distinta postura en el reportaje de la farmacéutica y del médico (supongo) se podría explicar fácilmente a partir del interés crematístico de la primera en la venta de los nutricosméticos que a buen seguro tendrá en su farmacia (hice una alusión al tema de las farmacias, sus productos y la publicidad de los mismos que se puede consultar aquí) y por tanto me quedo con el genial broche del médico que afirma que probablemente un vaso de gazpacho sea más útil para estos fines. Dentro de un estilo de vida propicio, se entiende.

 

En sentido contrario a lo que se dice en la última frase del mencionado reportaje, yo sí que considero que se trata de productos milagro. Parafraseando a José María Iñigo en Twitter (@josemariainigo) opino que “ahora que todo el mundo se ocupa de su aspecto físico para el verano, sepan todos que se mejora mucho poniendo en el rostro una buena sonrisa”.

 

 

Foto 1: gwenchiu

Foto 2: Darwin Bell

Foto 3: I Believe I Can Fry

Un “vuelo saludable” o cómo meter 222 declaraciones de salud en un menú

16 julio 2012

A primera vista, cuando te lo cuentan a bote pronto, apostarías a que es imposible. Pero va y no, perderías. El Dr. Paul Berryman, jefe ejecutivo de la empresa “Leatherhead Food Research” desafió a su equipo de expertos científicos con el fin de desarrollar en una única comida, un menú que contuviera las  222 declaraciones de salud que la EFSA ha autorizado recientemente y de las que les hablé en la entrada “Industria alimentaria: ¿nos engaña o está desinformada?

El caso es que este reto no es en verdad más que un juego conceptual que ha servido para promocionar los servicios que ofrece esta compañía. Pero el reto ha sido concluido con éxito. Así, la Leatherhead Food Research ha ideado lo que sería un menú ultrasaludable que daría respuesta a esas 222 declaraciones de salud ya mencionadas y le ha dado la forma de una cajita para cubrir la hora de la comida en un viaje de avión. Recordemos que 222 son muy pocas en comparación con las cerca de 44.000 solicitudes, pero aun y todo siguen siendo un montón de declaraciones como para meterlas en un solo menú.

¿Lo han conseguido? Ellos dicen que sí y para demostrarlo aquí tienen la propuesta de los “platos” que contendría la cajita-menú. A continuación se detallan cuáles serían las aportaciones de cada uno de ellos y, de esta forma, llegar al monto total de 222 declaraciones de salud legalmente alegables (en base a los dictámenes de la EFSA) que se podrían hacer sobre esta propuesta dietética. Tengo la sensación que en vez de un etiquetado nutricional al uso, esta cajita habría que contener una especie de biblia (por su volumen) para poder explicar todas y cada una de ésas declaraciones.

El menú propuesto es el que sigue, y para saber cuál es el beneficio concreto que aportaría cada plato les sugiero que se dirijan a este enlace en el que les desplegará un documento pdf con letra pata-de-mosca (y que hará indispensable el uso de la herramienta “ampliar” o la lupa de su Adobe® Reader). El “Leatherhead Airline Meal Formula 222 for every EFSA permitted Health Claim!” está compuesto de:

  • Tarrina de Salmón fresco y ahumado (con ácidos grasos alfa linolénico y docosahexenoico para el cerebro y la función del corazón)
  • Mezclum de lechugas en ensalada con aderezo de aceite de oliva virgen extra (especialmente beneficioso para la colesterolemia)
  • Rollito de pan multicereales rico en fibra (que da respuesta a 17 de las declaraciones de propiedades saludables fundamentalmente por su contenido en fibra y ácido fólico)
  • Cazuela de pollo con lentejas y verduras  (en relación con su aporte de múltiples vitaminas, hierro y otros minerales)
  • “Manjar blanco y vivo” de yogur (que cubriría declaraciones relacionadas con la salud intestinal, de nuevo el colesterol y el control de glucemia)
  • Bebida para deportistas a base de arándano, frambuesa y saúco (que aportaría más vitaminas y electrolitos)
  • Agua pura de manantial (por aquello de la deshidratación)

Pero hay más, sólo con la “comida” no se llegaba. Por tanto, la menúcaja contiene también un sustituto de comidas en forma de batido a base de frutas silvestres para todos aquellos que, según se dice en la cajita, “estén preocupados por el contorno de su cintura” y, además, un batido extra suave de chocolate, con melatonina para ayudar a vencer el jet-lag.

En lo que cada vez más se podría parecer a la caja menú que McGiver pediría a los reyes magos, se incluyen también unas tabletas de carbón activado para reducir las posibles flatulencias (un elemento muy útil en un avión, y que el resto de pasajeros y personal de vuelo no dudarán en agradecer) y chicle sin azúcar para masticar después de la comida con el fin de refrescar el aliento y neutralizar los ácidos de la placa. El consumo de chicle ayudaría incluso, según afirma el Dr. Berryman, a aliviar la presión en los oídos (evitando el tener que practicar la maniobra de valsalva), pero eso sí, esta no es una de las 222 declaraciones de propiedades saludables oficiales.

Esta noticia que hoy les traigo me resulta especialmente interesante ya que en el mes de septiembre viajaré a Australia y conociendo mi acostumbrada inclinación a poner en tela de juicio toda aquella comida que me dan y sobre la que no tengo capacidad de elección (supongo que algo me darán de comer en el avión) espero contarles las diferencias entre este chupisaludable menú y mi realidad.

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Foto: leatherheadfood.com