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El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Al buen alimento buena cara

 

En la anterior entrada me despedía diciendo que poner buena cara al comer alimentos saludables es una buena estrategia para educar a los más pequeños en unos correctos y placenteros hábitos de alimentación. Un reciente estudio científico vuelve a hacer hincapié en el efecto que tiene sobre los niños tanto la actitud, como el aspecto de las personas mayores cuando comen.

En el estudio se pidió a un grupo de adultos y de niños entre 5 y 8 años que observasen una serie de fotografías que mostraban a adultos comiendo distintos alimentos. Los protagonistas de las fotos eran tanto obesos como no obesos y fueron escogidas de forma que mostraran distintas expresiones en su cara (de satisfacción o desagrado).

Cuando las fotografías mostraban una persona que disfrutaba con lo que estaba comiendo había más probabilidades de que el niño quisiera comer dicha comida con independencia que la persona de la foto fuera muy delgada u obesa. Sin embargo, la misma comida en una foto con una persona que mostraba cara de enfado tenía el efecto contrario.

Además, si el alimento mostrado no era a priori del agrado del niño había una mayor predisposición a probarlo cuando el protagonista de la foto mostraba cara de satisfacción. Esta predisposición fue más eficaz cuando el protagonista de la foto además de mostrarse contento era delgado.

En resumen, las preferencias alimentarias tanto de los niños como de los adultos pueden verse influidas por el peso corporal de los comensales y por las emociones que estos transmiten. Sin embargo, los adultos parecen más sugestionables por el peso del comensal, a diferencia de los niños, a los que sus propios gustos y las emociones que los alimentos causan en otras personas parecen influirles más.

Así pues, ponga buena cara al comer alimentos saludables delante de sus hijos

—–

Foto: katerha

9 comentarios

  1. Dice ser Óscar

    Para los niños es muy importante el ejemplo de los padres y de los adultos que les rodean; ante ellos no podemos quejarnos de ningún alimento ni plato.

    Por suerte, siempre queda la opción de hacerle el plato más divertido con formas o elementos que le gusten, de este modo también es más fácil que consigamos que se lo coma.

    http://bajootropuntodevista.wordpress.com

    02 febrero 2012 | 09:36

  2. Dice ser antonio lasrrisas

    Hola Juan,

    Justo ayer me pasaron un documental. Entre una cosa y la otra, dí con un tema bastante peculiar: leucocitosis gastrica. El tema está en comer la mayor parte de la comida en estado crudo. Mi pregunta es, para el caso de la carne y pesacdo, ¿hasta qué punto es beneficioso comer esos alimentos crudos?. Tiene que haber bastantes cosas contraproducentes (bacterias,…). ¿Qué se sabe del cáncer respecto a todo ésto?.

    Un saludo.

    02 febrero 2012 | 11:52

  3. Dice ser ANTONIO LARROSA

    O sea que hay que poner buena cara al mal alimento ¿De que me suena eso?

    Clica sobre mi nombre

    02 febrero 2012 | 12:20

  4. el-nutricionista-de-la-general

    Hola antonio, sinceramente desconozco el término “leucocitosis gástrica”. Así por suponer: ¿es ago que puede hacer referencia a un aumento de la población de leucocitos a nivel del estómago? Me suena raro o al menos poco frecuente. Te sugiero que aclares este tipo de dudas con un médico, yo no lo soy. En cuanto a lo de consumir los alimentos crudos algo sí que te puedo aclarar pese a lo difuso de tu consulta: Hay que mantener una estricta higiene en su manipulación y conservación, pero esta actitud es independiente del origen del alimento (ya sean vegetales o animales). El tratamiento térmico, en cambio, aporta a loss alimentos muchas e importantes propiedades: facilita su digestibilidad (en la mayor parte de los casos), los hace más palatables y, en referencia la seguridad alimentaria, también los “higieniza”.
    En respuesta a la relación que hay entre el consumo de alimentos crudos de origen animal y el aumento de la incidencia de cáncer, te diré que en la última revisión sobre alimentación, nutrición, actividad física y prevención del cáncer de la “World Cancer Research Fund” y del “American Institute for Cancer Research” no se hace mención alguna a dicha relación. No quiere decir que no exista, quiere decir que, de momento, si la hay, no ha sido puesta de manifiesto. Recuerda aquella frase de Carl Sagan “la ausencia de prueba, no es prueba de ausencia”

    02 febrero 2012 | 12:26

  5. Dice ser Lectora

    Ayer puse para cenar a mis hijos (8 y 6 años) gallo. Estaba sencillamente delicioso: yo ceno siempre lo mismo que ellos, de esta manera, los tres compartimos mesa, mantel y comida. Si bien el niño lo devoró, la nena se resistió, me decía llorando que no le gusta el pescado, que me lo ha dicho muchas veces. Conseguí que se lo comiera, y conseguí que me reconociera que estaba muy rico. pero… aquí va mi pregunta. Para lograrlo. Jugué a una para mí, otra para ti. ¿Hice bien? No me gusta nada la imagen, pero de veras, logré que se comiera todo el pescado y además logré que me dijera que tenía razón, que estaba bueno.

    Gracias

    02 febrero 2012 | 12:41

  6. Dice ser Ravioli

    Si te gustan los ravioli y encima caseros, visita http://www.ravioli.es y descubre las mejores recetas de ravioli casero. Un lujo.

    02 febrero 2012 | 13:02

  7. Dice ser Elisa

    Por eso es muy importante que cuando comamos con los niños tomemos lo mismo que ellos, con buena cara y haciendo comentarios del tipo : que bueno esta esto, que sano que es o: mira que bien que me ha salido… los niños tienden a imitar y a copiar reacciones
    http://hoysonrioalespejo.blogspot.com/

    02 febrero 2012 | 16:24

  8. Dice ser como adelgazar

    Coincido en que la causa de los supuestos problemas de los niños con los alimentos está causado casi siempre por problemas externos. Podríamos afirmar que existen alimentos más sabrosos que otros. Pero no es menos cierto que cualquier alimento al natural tiene un sabor completamente distino al de una alimento precocinado. Si acostumbramos al nuestros hijos a los artificiales sabores de los segundos, será difícil que coman los primeros.

    02 febrero 2012 | 18:39

  9. el-nutricionista-de-la-general

    Hola “Lectora”, pues lo cierto es que la respuesta a tu pregunta no puede ser ni un categórico “sí” ni un totundo “no”. En general, lo que sí puedo adelantarte es que lo principal es que exista “buen rollo” y que tu hija en este caso no asocie malos ratos con el hecho de alimentarse. Sé que es fácil decirlo y no tan fácil llevarlo a la práctica. También en general parece que tu actitud gobal (compartir mesa y mantel con ellos, comer lo mismo, etc.) es la correcta, pero no conviene forzar demasiado y dejar que los gustos y el apetito del niñ@ sean los que marquen la pauta. Así pues no puedo si no recomendarte seguir el consejo aportado por el European Food Information Council (EUFIC) con respecto a la “neofobia” o el rechazo a comer nuevos o determinados alimentos: “exponer de forma repetida un alimento incrementa las posibilidades de que el niño lo pruebe, no obstante, el rango de exposición es muy amplio: de 11 a ¡90 veces!” La paciencia (y el “buen rollo”) deben ser, tal y como te decía, el punto de referencia.
    http://www.eufic.org/page/en/page/LS/fftid/fussy-eaters-children-healthy-diets
    Saludos y gracias.

    02 febrero 2012 | 18:55

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