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Historias de amor, sexo y otros delirios

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El Griego: 3 posturas para el sexo anal

Querid@s,

Quiero poner mi granito de arena en el arte de la todavía desprestigiada sodomía, ese tipo de penetración que aunque en la antigua Grecia era el pan nuestro de cada día, actualmente implica jugar con un orificio un tanto oscuro y opaco para much@s. Para otros hombres y mujeres heterosexuales, homosexuales o bisexuales el sexo anal ha dejado de ser un tabú y lo practican sin remilgos y con frecuencia para complacer al cuerpo por el callejón de atrás.

Dejemos a un lado el cine porno, porque sinceramente no hay quien se trague esas penetraciones sodomitas sin pizca de estimulación previa y la conveniente hidratación de los orificios pertinentes. Los actores y las actrices porno ya tienen mucho cayo en coitos recto anales, por lo que pueden penetrar/ser penetrados a lo bestia y sin padecer desgarros o sentir dolor alguno. No imitéis en casa todo lo que veáis en las pelis porno por favor, porque el resto de los mortales tenemos que tomarnos ciertos malabarismo y aspavientos sexuales con más calma y filosofía. Ya lo dice Luis Fonsi, pasito a pasito, suave suavecito para que todo vaya como la seda si buscamos una buena experiencia ano rectal.

Para los entendidos en estos menesteres sodomitas y para los fisgones a los que les pique la curiosidad, tomad nota y memorizad estas 3 posturas con las que llegaréis al orgasmo.

Mantener las piernas como si fueras un tirachinas durante digamos 15 minutos no es tarea sencilla, pero concentrarse en la postura y además sentir placer ya es otro nivel. Si estáis en baja forma, siempre puede entretenerse uno con los prolegómenos en posturas más insípidas/ asequibles y adoptar la postura heroica para abandonarse al coito anal. Así la faena será más duradera.

Lo bueno de esta postura es que la estética sexual se eleva a cotas sublimes, multiplicando la libido de los amantes. Además, permite que tanto el sexo masculino como el femenino queden al alcance de la mano o de los vibradores para una placentera estimulación. Si la postura se os hace demasiado cuesta arriba, existe una versión menos exigente en la que el que hace de animador o animadora se sienta sobre una mesa y el penetrador penetra de pie.

A follar a follar que el mundo se va a acabar

La Canción de Nora, mi #UnoAlMes para abril

Querid@s,

Mi lectura recomendada para este mes es La Canción de Nora.

En el mundo del porno femenino el nombre de Erika Lust de boca en boca deambula. Esta sueca de armas tomar además de dirigir cine porno, también se atreve con el arte de la pluma. Entres sus obras, La Canción de Nora. Cuenta la historia de una joven sueca apasionada del cine que, a los 23 años, llega a Barcelona con el sueño de rodar su primera película. Paralelamente a las peripecias cinematográficas protagonizadas por Nora de una manera un tanto autobiográfica, la autora mezcla varias historias cruzadas de amor y amistad. De vez en cuando hay alguna escena de sexo, claro está.

Además de luchar por buscar su sitio, a Nora se le complica la vida cuando aparecen dos hombres: Xavier y Matías. ¿Dos Hombres con un mismo destino?¿Lucha de Gigantes? Xavier, sexy, pijo, sofisticado, triunfador, pretencioso y pedante versus Matías, argentino, atractivo, misterioso, soñador y bohemio. Haced vuestras apuestas y que gane el mejor. Esperemos que Nora elija bien, pues apostar por la persona equivocada puede complicarnos la vida de mala manera.

Espero que con estas lecturas recomendadas enriquezcáis vuestros conocimientos sexuales, miméis con humor y colméis de deseo vuestra mente para ejercitarla, no vaya a ser que nos pase como a ese cinéfilo empedernido que en algún momento de amnesia, seguro selectiva, confesó que Existen dos cosas muy importantes en el mundo: una es el sexo, de la otra no me acuerdo ;), Woody Allen.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

¿Por qué no me la follé?

Querid@s,

Estos días ando leyendo Patria, de Fernando Aramburu. Para los que no estén familiarizados con la novela, describe la realidad, tal y como era, durante la época de plomo de la banda terrorista ETA en Euskadi. No pienso hablar de política, ni loca. Para no alejarme de mis objetivos, mis ojos leían ansiosos y en busca y captura de pasajes erótico festivos o alguna escenita de talante lujurioso y calentón. Ya os advierto que no abundan, pero una en concreto me llamó la atención y me trajo de improviso recuerdos que creía olvidados.

Ahí va. Ahí va, aviso de nuevo. Por si preferís ahorraros el momento spoiler.

Por eso, cuando en la penumbra roja del pub, de buenas a primeras ella le planta la mano en la bragueta, Xabier no capta el sentido de la jugada. Piensa en una broma, en una travesura para la que no halla explicación. Y mira como en sueños el resto de la telaraña y se ve besado con fuerza por quien el considera punto menos que un miembro de su parentela. La lengua ansiosa de Arantxa busca la suya quieta. El está como paralizado de asombro, también de un terror creciente, al comprender que aquella fusión de labios dura más de la cuenta y parece que va en serio, y algún familiar, algún conocido, sus propios amigos, Nerea, que está al fondo del local, podrían en un momento dado volver la mirada hacia ellos. Arantxa, sudor y perfume, aprieta el cuerpo contra el costado de Xabier. Le dice al oído guau, estoy mojadísima, y le pregunta si no le apetece ir con ella a un sitio donde nadie los vea. Para Xabier, hoy todavía, una proposición incestuosa.

Ahora, en su despacho, le entra la risa. Mira que desperdiciar semejante oportunidad. La chavala ofrecida, la chavala deseosa y dispuesta. No, es que Pamplona, la Obra. Le daba corte, no se atrevía, se guiaba en el retiro de su cuarto de estudiante por leyes onanistas que conducen igualmente a la polución, pero sin el engorro de las relaciones de pareja…¿Por qué no me la follé? Respuesta: porque eras/eres un gi-li-po-llas.

Ocho apellidos vascos

Del hombre vasco se rumorea de todo. Pero sobre todo que es parco. En palabras, y en sentimientos. Desde tiempos inmemoriales, el carácter vasco se ha visto forjado por el frío, la lluvia y una abrupta naturaleza. Estas condiciones adversas convierten al vascuence en un hueso duro de roer. Han desarrollado por eso una fuerte musculatura (en general) y un corazón de piedra de complejo acceso. La orografía y el clima del País Vasco invitan a la cerrazón, de ahí que vascos y vascas sean más cerrados. Aun así, hay cosas que no se explican, como que este hombre no se lanzara al jolgorio con una chica que le gusta y le propone tema. El mismo, años después, se cuestiona el porqué de su atontamiento.

¿Por que creéis que no se la follo? Porque gustarle la chica le gustaba.

A follar a follar que le mundo se va a acabar.

Día Internacional del Beso

Querid@s,

Hoy es el Día Internacional del Beso. Confío en que lo celebraréis como toca. Con besos, de qué otra manera si no. Cada 13 de abril se festeja este día dedicado al beso, cuya celebración popular tiene su origen en un concurso de récords que tuvo lugar en Pattaya, Tailandia, en 2013. En aquella romanticona competición se  iba en busca del beso más largo del mundo. Y el record fue a parar al matrimonio tailandés formado por  Ekkachai y Laksana Tiranarat, una pareja que mantuvo sus labios unidos durante 58 horas, 35 minutos y 58 segundos. Toma ya.

Sabéis que compartimos unos 80 millones de bacterias durante un apasionado beso de 10 segundos, según una investigación holandesa. Bienvenidas las bacterias, qué diablos. Sarna con gusta no pica.

Beneficios de besuquearse

Entre otras múltiples cualidades beneficiosas para nuestra existencia, dar un ósculo a nuestra pareja alarga la vida 5 años, nos hace tener menos accidentes de coche y hasta ganar más dinero. Pero no sólo son estos los privilegios de besarse porque un buen besuqueo ayuda a combatir el estrés, la depresión, a liberar oxitocina y producir endorfinas.

La adrenalina es otra hormona que hace su aparición estelar mientras comemos morro y hace que nuestro ritmo cardíaco se acelera y puede hacernos hasta sudar. Otro componente del cóctel hormonal que supone el ósculo es el cortisol, conocido como la hormona del estrés, ya que hace que se reduzca la inquietud.

Bésame, bésame mucho

Cuando nos besamos…los vasos sanguíneos se dilatan, la respiración se profundiza, las mejillas se nos enrojecen y nuestro pulso se acelera. De esta forma, nuestros cuerpos comienzan a preparase para otro tipo de experiencias.

Besar es humano y divino. Es cosa de reyes, herederos, mendigos, parientes, artistas y no tan artistas. Los besos, tanto en el amor como en el sexo, son una cosa obligatoria sin la que no deberíamos vivir. Y no hablo de esos besos cualquiera, que vienen de cualquiera. Hablo de esos besos épicos, eternos, de película. No abundan, pero los hay, y a veces ocurre, que tras besar a cientos de ranas…

Besos históricos

Aunque lo largo del tiempo ha habido besos que han hecho historia. Como el beso robado de Times Square que representa el fin de la II Guerra Mundial. Aquel supuestamente robado beso -se rumorea que pudo no ser tan natural como parece-, protagonizado por Greta Zimmer Friedman, una asistente dental y un marinero, fue portada de la revista Life. Aquí la tenéis para vuestro deleite.

O el beso entre el líder de la República Democrática Alemana (RDA), Erich Honecker y el soviético, Leonid Brezhnev quienes contra todo pronóstico celebraron así el trigésimo aniversario de la RDA.

Y para mí, uno de los mejoes besos del cine, el de Cary Grant e Ingrid Bergman en la película de ‘Encadenados’ (1946).

Feliz Día Intetnacional del Beso.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

¿En qué pensamos cuando nos masturbamos?

Querid@s,

-¡Tremenda paja me hice ayer pensando en ti mami!decía el whatsapp que hace unos días me envió Toni, mi amiguito cubano.

¡Qué cosas tan bonitas me dice mi negro! Este último mes que llevo viviendo de nuevo en casa con mi santa madre, desgraciadamente no he podido masturbarme todo lo que me pide el cuerpo y hubiera querido. Me falta intimidad, que para esto de la masturbación es bastante necesario. Menos mal que de vez en cuando me voy de picos pardos y solucionado.

A veces, cuando me da por ahí, soy bastante escandalosa, tanto cuando me masturbo como cuando hago el amor. Tampoco me pongo a dar alaridos cual enajenada, pero me gusta hacer ruido, esa es la verdad. Cada vez que ahí, entre mis piernas, siento que un intenso orgasmo está a punto de catapultarme hacia ese lugar del que nunca quiero volver, no puedo evitar alzar la voz y poner el grito en el cielo.

Me gusta la bañera. Confieso que mi lugar preferido para tocarme es la bañera, además de la cama.

Escena submarina de la película Átame

¿En qué pensamos cuando nos masturbamos?

Como es lógico, todos pensamos casi siempre en cochinadas, en gente y situaciones que nos ponen cachondos y nos excitan. Pero, ¿qué situaciones os ponen especialmente burros y burras? ¿Quiénes son esos que hacen que os masturbéis en secreto y en su honor? Hay quienes se tocan pensando en estrellas del porno, en las celebridades, en la vecina, en un desconocido con el que se han cruzado miradas en la calle, en un amigo, en los ex y las ex, en la pareja o incluso en los amigos o las amigas de la pareja. O en esas chicas tan guapas de los posters; ponen música de baño y a darle a la manita.

En un estudio publicado Journal of Sexual Medicine, los participantes indicaron la frecuencia con la que fantaseaban con determinadas situaciones sexuales. Y este es el resultado:

10% fantasean con travestirse
64% ser masturbados por un amigo o amiga
48% ser tocado por una persona desconocida en un espacio público, como por ejemplo el metro
10% fantasean con la lluvia dorada
9% con orinar sobre su pareja
16% con mirar a dos hombres mientras hacen el amor
60% con eyacular sobre su pareja
30% con ser forzado a mantener relaciones sexuales
28% con utilizar un objeto no sexual como complemento erótico
52% mantener relaciones con una mujer de “pechos muy pequeños”

¿Cómo os quedáis? ¿De piedra no? A mí también me sorprende, porque yo como mucho, fantaseo que me acuesto con alguien que me chifla (o varios alguien) y echo un polvo fantástico, pero poco más.

Cuando me masturbo, casi siempre imagino que no soy yo la que me estoy tocando. Fantaseo que son otras manos las que me tocan y pienso en alguien, normalmente del sexo contrario. Me lo monto con un amigo con el que no he tenido nada pero ya me gustaría y que se ha echado novia formal, otras veces pienso en el ligue de turno y otras en un antiguo novio. Recuerdo cuando salíamos y las sábanas olían a él. Cada vez que se quedaba a dormir en casa, lo primero que hacía al regresar del trabajo era masturbarme entre las sábanas que todavía olían a él. Aún hoy en algún lugar entre mi nariz y el cerebro, mi mente sigue conservando el recuerdo de su olor y de nuestros polvos. Muchas noches sólo ese recuerdo me da para volar.

Cisne Negro

En ocasiones ocupan mi mente calenturienta mis amores platónicos de toda la vida, esos chicos que siempre me han gustado, o los que me gustan desde hace poco, y me imagino que me lo monto en plan salvaje en sitios diversos, como en el penthouse de un rascacielos con un ventanal descomunal con vistas a Central Park o en la barra de algún garitazo. A veces pienso que el padre de mis hijos me empotra salvaje y brutalmente contra un enorme espejo en algún baño de lujo y otras que ese chico de Tinder que me gusta más de lo que reconozco me hace un cunnilingus glorioso.

Cuando me masturbo me vienen a la cabeza esos hombres que mojan mis bragas sólo de pensar en ellos y despiertan la leona que hay en mí. Y otras veces cuando me masturbo me monto una película erótico festiva que me vuelvo loca.

Me imagino haciéndolo sobre la mesa del director de la empresa, me emborracho con vino en una bacanal y participo en una orgía, pruebo algo de droga y follo toda la noche, hago el amor con dos hermanos gemelos, me rasuran como a Francesa Neri en ‘Las edades de Lulú’, un amo me hace sumisa, me esposa, me venda los ojos y me atiza con una fusta que no duele demasiado, un joven artista, extranjero y bohemio, me pinta desnuda, le propongo sexo a un apuesto desconocido y me dice que sí, lo hago en un escenario con música en directo y miles de espectadores me miran, hasta practico felaciones a un grupo de hombres uniformados

¿Y vosotros? ¿En quién pensáis mientras os masturbáis?

No olvidéis que alguien, en algún momento, en algún lugar, se masturba pensando en ti.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

¿Con cuántas parejas sexuales os habéis acostado?

Querid@s,

La otra noche en una cena mano a mano con una de mis mejores amigas recordábamos viejos y mejores tiempos, los del colegio. Me contaba que ese chico que tantísimo me gustaba se había casado con una chica de un curso inferior. La verdad es que era la chica más bonita del colegio, esa con la que todos quieren casarse y tener preciosos hijos. Y hablamos de las primeras veces, de las segundas, de las últimas, de aquellas parejas sexuales que bien podríamos habernos ahorrado, y por supuesto, de cuán promiscuas éramos o seguimos siendo.

– ¿Peporra, tú con cuantos te has acostado?- me soltó a bocajarro.

– Pues con menos que tú segurole contesté.

– Va, vamos a hacer una lista. Empieza tú.

Comenzamos a redactar la lista folladora y cuando terminé me dijo -Vaya, estás hecha una perrilla Pepita. ¡Seguro que te has dejado unos cuantos! Probablemente porque soy de letras y esto de los números no son mi fuerte. Además, como podréis comprender, no llevo una libreta en la que anotar el número correspondiente tras cada polvo. A ojo de buen cubero, en mi caso calculo unas 40 parejas sexuales. Y ahora sí, bienvenida esa ola criticona alegando que son demasiadas, como buena puta que debe de ser. Y es que el machismo sigue pesando en nuestra sociedad, porque mientras que un hombre con un número alto de parejas sexuales es un héroe, un donjuán, un machote, las mujeres son juzgadas con mayor dureza como prostitutas, frescas, mujeres sin dignidad y si sobrepasan los límites que cada cual estima, hasta recontraputas. Que cada uno piense y diga lo que quiera, gracias a Dios en este país todavía hay libertad de expresión, aunque en ocasiones quienes hablen sean vocees machistas, las más frágiles de la humanidad.

Recuerdo que cuando daba mis primeros pasos en mi vida sexual, de pronto me sorprendí a mí misma contando la cantidad de chicos con los que había compartido mi intimidad. Aquellas experiencias primerizas nunca incluyeron sexo con penetración, más bien podían calificarse como investigaciones corporales en ambas direcciones. Noches de sexo sin penetración con desconocidos en un hotel, masturbaciones en portales ajenos, manoseos en los baños de grandes almacenes. Incluso recuerdo como en aquel último verano de mi adolescencia me escapaba de la mano de mi amor de verano para meternos mano como locos donde nadie nos viera. Debo reconocer que tardé en despedirme de mi atesorada virginidad porque eso de que me desvirgaran me aterraba en todos los sentidos. Una cosa eran los besitos, los tocamientos, los chupetones, el petting o las masturbaciones, y otra muy distinta era que me desvirgaran.

Diario de una ninfómana

Eso de que me penetraran y el asunto de follar con uno que no fuera él me parecía too much para el body. También tuvo su parcela culposa que mi sexualidad estuvo demasiado tiempo adormecida, engañada y cohibida por la moral y los mandamientos religiosos, políticos y socioeconómicos en los que me domesticó mi familia. Sin éxito alguno, convendréis. Por aquel entonces yo todavía me creía esos cuentos de princesas en los que todo terminaba a las mil maravillas cuando mi príncipe aparecía de entre la espesa bruma de un frondoso bosque inventado cabalgando un precioso corcel negro y me salvaba del mundo.

Eso sí, una vez perdí mi virginidad con mi primer novio – sin derramar una gota de sangre- y probé lo que era bueno, se me pasó la tontería y la sexualidad la vivo de una forma más plena.

¿Y vosotros? Hablad por esa boquita si gustáis.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

Otras 6 cosas extrañas que hacemos las mujeres cuando nos gusta un hombre

Querid@s,

Hace unos meses comentamos algunos actos un tanto raritos que perpetramos las féminas cuando alguno nos hace tilín. A aquella lista vengo a sumar ahora unas cuantas locuras más.

1. Mandas tus conversaciones con él a tus amigas

Esto ya es pasarse de la raya, amiga. Los amigos son como tener un as bajo la manga, deja de torturar a tus amistades con tu pequeña telenovela. A ninguna de tus amigas le interesa tus conversaciones con ese chico, te lo aseguro. No insistas, gracias.

2. Te conviertes en una especie de espía a lo Matahari

Vas a los lugares que normalmente frecuenta, te paseas por su barrio y siempre tienes preparada esa frase resorte que te salvará el pellejo cuando por fin se cumpla la profecía y te lo encuentres de morros. “¿Pero qué casualidad no? ¡Yo pasaba por aquí!”. Jaja, tendrás valor.

3. Pasarte de la raya y acosarle.

4. Te pillas un cabreo monumental y sientes celos

Si tienes mala pata de presenciar al que te mola hablando con una que sabes que no es amiga, ni prima, ni conocida, te dices a ti misma o preguntas a quien te pille más cerca ¿Quién es esa chica? De repente te invade esa imagen de él comiéndose el morro con esa chica, y ese monstruo viene a verte. Ese monstruo de los celos se apodera de ti. Entonces sientes como si alguien te clavara en el pecho un arma blanca, cualquiera vale, y no contento con haber metido el dedo en la llaga, gira un par de veces para asegurarse de que se te desgarra tu corazoncito. No lloras porque tienes dignidad, orgullo y un par de ovarios que están precisamente para estos momentos, pero sientes unos enormes deseos de abofetearlo, cagarte en él y meterte en la cama, llorar y dormir hasta el próximo siglo.

5. Roces casuales

Buscamos la forma de estar lo más cerca de él, pero siempre creyendo que no se nos nota. Qué ingenuidad, ¡si se nos ve a la legua! Y así como que no quiere la cosa, le tocamos el brazo, ese con el que desearíamos que nos abrazara, o la mano, esa con la que nos gustaría que nos tocara, o el paquete, ese con el que desearíamos que nos empotrara.

6. Antes de dormir imaginas cómo sería ser su novia

Si este es el pensamiento con el que te vas a dormir cada noche, estás rematadamente perdida. Yo no perdería más tiempo con estas mil y una chorrada y pasaría a la acción. Amiga, el toro hay que cogerlo por los cuernos y con la cabeza muy alta. Dile lo que sientes, y si te da calabazas, a otra cosa mariposa. Pero por favor que no se te vaya la olla, por favor que no se te vaya. Recuerda que no ser amado es una simple desventura, la auténtica desgracia es no saber amar. Lo dijo Albert Camus, por si no lo sabíais.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

¿Por qué la gente se casa? 11 razones para dar el sí quiero

Querid@s,

Yo os declaro marido y mujer. Casarse está bien, pero no casarse también. Yo no tengo ni pajolera idea de si algún día me casaré o no, tampoco me quita el sueño. Lo que sí sé a ciencia cierta es, que si me caso, únicamente lo haré por amor. Y por la fiesta, por supuesto. A mí las bodas me chiflan, soy muy fan. Si  no fuera porque el trabajo acabaría siempre interponiéndose en mis preciados fines de semana, me convertiría en wedding planner.

La soltería es un estado cada vez más común, pues actualmente las personas se casan cada vez más tarde y hay quienes eligen permanecer solteros. Esta elección bien puede desconcertar y hasta desconsolar a los padres que desean bodorrios por todo lo alto y nietos, y no se resignan a que sus hijos escojan un estilo de vida diferente.

Como soltera que soy me pregunto cuáles son las razones de la gente que se casa para dar el “sí quiero”.

1. ¿Porque que él o ella le obliga? Creo que en este caso son ellas las que fuerzan más la situación. A más de un amigo he odio confesar aquello de Yo no me quiero casar, lo hago por ella y no quiero perderla.

2. ¿Porque no se atreven a decir que no? Sobre todo ellos.

3. ¿Porque se quieren? ¿Porque se quieren y quieren celebrarlo? Los dos tortolitos están absolutamente in love.

4. ¿Por la fiesta? ¿Por los regalos? Yo creo que más ellos por el fiestón y ellas por los presentes.

5. ¿Por costumbre? ¿Por  no estar sol@? Los dos.

6. ¿Por inercia? Ambos sexos por igual.

7. ¿Porque quieren ser el centro de atención aunque sea por un día? Sobre todo ellas.

8.¿Porque sus amig@s se han casado y ell@s no van a ser menos? Yo creo que son más ellas que ellos.

9. ¿Por vestirse de blanco aunque no sean vírgenes? Ellas, sin duda. No lo digo por lo de vírgenes, sino por lo de vestirse de blanco.

10.¿Porque en verdad no saben lo que están haciendo y ya que están, de perdidos al río? Los dos, aunque me da a mí que ellos suelen pensarlo menos que ellas.

11. ¿Porque la persona a la que amas se ha casado con alguien que no eres tú? Creo que los dos también.

¿Se os ocurren más razones? Creo que las hay para aburrir.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

Todas las mujeres tienen fantasías sexuales, otra cosa es que las confiesen

Querid@s,

Las fantasías sexuales son el gran tabú del siglo XXI porque nos han vendido que lo que somos capaces de imaginar es lo que deseamos de verdad. Una buena vida sexual se tiene que trabajar, nutrir, alimentar…, y la mejor herramienta reside en las fantasías sexuales. “De la misma manera que trabajamos nuestro cuerpo, a través de ejercicios físicos, al aire libre o en el gimnasio, o nuestra memoria con crucigramas y sudokus, para tener una sexualidad en plena forma, tenemos que tener un imaginario erótico muy rico; pero, para ello,  hay que trabajarlo de manera permanente. Si no, se queda en letargo. Y las fantasías sexuales son el “abono” necesario para una sexualidad placentera”, explica Valerie Tasso.

Según la sexóloga de Dolce Love, “Todas las mujeres tienen fantasías sexuales. Otra cosa es que las confiesen. Porque lo que suele caracterizar una fantasía es justamente su lado transgresor, por lo tanto, su lado “amoral”, con lo cual, “confesar” una fantasía no solamente pierde eficacia al hacerla  ”palabra” sino que también es como decir: “fíjate que mal estoy que soy capaz de pensar estas cosas.” Por este motivo, en la gran mayoría de los casos, lo que suelen confesar las mujeres son deseos, aquellos estímulos que pueden llegar a convertirse en una conducta, ya que todavía creen que lo que son capaces de imaginarse es lo que realmente desean. Esto les lleva a vivir la fantasía como una depravación de su comportamiento. “Es erróneo, evidentemente. Los sexólogos lo sabemos muy bien. Pero las mujeres, perseguidas desde siempre, todavía confunden ambos conceptos: deseo y fantasía”, concluye Valerie Tasso.

Infiel

FANTASÍAS RECURRENTES

Según datos de Dolce Love, cuanta más experiencia y edad tiene una mujer, más elaboradas y sofisticadas serán sus fantasías. “Una mujer con experiencia tiene menos miedo a sí misma que una mujer más joven que todavía no ha acumulado el bagaje sexual suficiente o todavía está experimentando y no sabe muy bien lo que le gusta y lo que no le gusta”, explica Valerie Tasso.

Fantasías sexuales – Franjas de edad: 20-30 años versus 50-60 años

Sin afán de generalizar demasiado, la franja de edad 20-30 años tiene fantasías muy “genitalizadas” y muy influenciadas por todo lo que ve, lee, mira (ej. del cine, las revistas, etc.), mientras que las fantasías de una mujer entre 50 y 60 años se pueden apoyar en sus experiencias anteriores “para montarse la película”, explica  Valerie Tasso. Hay que destacar que no es tanto en la temática de las fantasías sexuales que se notan las diferencias entre una mujer de 25 años y una de 55 años, sino en cómo una mujer desarrolla esta temática. “También cabe recalcar una cosa fundamental: una chica de 25 años puede pensar en una fantasía y, en el fondo, en lo que está pensando es en un deseo. Una mujer de 55 años ya sabe hacer mejor la diferencia”, afirman desde Dolce Love.

Y tu mamá también

El erotismo de una joven de 25 años suele venir de “modelos externos”, de lo que se le transmite desde su entorno, desde el exterior, mientras que una mujer de 55 años no se dejará influir tanto por el “erotismo inculcado”, sino que su erotismo partirá de dentro de ella misma, pasando de las modas (ejemplo: las revistas que enseñan un tipo de cuerpo y lo califican de “erótico”. Este erotismo “comercializado” influirá con más facilidad en una joven de 25 años. De hecho, el erotismo no se enseña. Es algo que tiene que partir de una misma. Lo que erotiza a unas no necesariamente erotiza a otras.

Siempre es complicado hablar con contundencia de este tema porque al ser tan tabú, nos movemos en un terreno muy resbaladizo y hay que conocer la biografía de cada mujer para saber si se atreve a “confesar” sus fantasías o si las “camufla” detrás de ciertos deseos. El sexo no entiende de normas y eso es lo bueno, lo complicado pero también lo fascinante del ser humano. Establecer “categorías” es “crear normas”, poner un corsé demasiado apretado a una sexualidad humana demasiada “ancha” que siempre, siempre va por libre.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

¿Qué son las cuddle parties? Nada de orgías sexuales, más bien fiestas del pijama con derecho a roce

Hola Querid@s,

¿Os imagináis abrazar a un completo desconocido, como esos entrañables personajes callejeros que sostienen un letrero que reza DOY ABRAZOS GRATIS. ¿Y quién en su sano juicio querría abrazos por la jeta de un desconocido, pensaréis los más insensibles? Pues precisamente con este panorama me encontré en Barcelona hace unos días, al aceptar una más que cordial invitación a una cuddle party, donde se suponía que tenía que hacer precisamente eso, abrazarme con perfectos extraños. Entre otras cosas.

¿Qué es una cuddle party?

Teniendo en cuenta que party es fiesta y cuddle significa abrazo, la cuddle party viene a ser una reunión en la que la gente se abraza, se toca, se achucha, así de fácil. Es un formato estructurado donde la gente aprende y disfruta comunicando sus intereses y límites, y explorando el tacto y afecto consensuados no sexuales. Estas fiestas son populares porque cuando a uno le tocan o le abrazan, libera oxitocina, la denominada la hormona del amor. A alguien que nunca ha catado un evento de esta índole puede suponerle una dosis importante de nervios, ya que no se sabe exactamente lo que esperar. Dicen que en las orgías, al menos, uno sabe a lo que va. A follar.

Cuddleando…

A estas jaranas se va en pijama, punto primero. Una vez estábamos todos los que éramos, los ahí presentes nos sentamos en el suelo y un facilitador del evento nos expuso las reglas del juego: Primero: Si ves a alguien que conociste en otra fiesta, no grites” Hola, te conocí en una cuddle party. Segundo: Si quieres abrazar a alguien, pregúntale primero. Tercero: Está permitido decir NO si no quieres acurrucarte con alguien”. ¿Alguna pregunta?

-¿Y si me empalmo? -preguntó alguien.

-Espera hasta que se te pase – respondió el facilitador.

¿Y si nadie quiere abrazarme?

(Risas)

-Tranquilo, siempre hay un roto para un descosido.

(Risas y más risas)

Pagafantas

Ya metidos en faena, la primera media hora la pasamos como si aquello fuera un encuentro de citas rápidas. Eramos unos 20, un batiburrillo de todas las edades (entre 25 y 60 diría yo) y había un número bastante equilibrado de hombres y mujeres. Mi primera pareja era un hombre de aspecto desagradable al que le sudaba todo (manos, axilas y tetas incluidas). Nos presentamos, nos miramos y extendió sus manos mientras me decía ¿Puedo abrazarte? Me supo fatal, estuve a punto de decirle que sí, pero pensé en el objetivo de aquella fiesta y decidí ser fiel a mí misma y a mis deseos. Yo antes que él. Finalmente le dije que no.

” Cambio de pareja “

Hablé con una chica de unos 30 años. Estaba ahí por primera vez porque su novia, que al final no había podido venir, le había dicho que la fiesta molaba cantiduvi. Me cayó genial, nos miramos, nos cogimos de la mano y nos abrazamos como si fuéramos amigas de toda la vida. No hizo falta pedir permiso, a las dos nos apetecía aquel abrazo.

” Cambio de pareja “

Una mujer mayor me dijo Estoy necesitada de cariño, por eso vengo aquí. Le pregunté ¿Nos abrazamos? y ella me dijo ¡Claro que sí, ven aquí maja!

” Cambio de pareja “

Me tocó entonces con el buenorro del grupo. Era neozelandés y estaba de mochilero por Europa. Era asiduo en su país a las cuddle parties y siempre que viajaba se pasaba por la cuddle party de la ciudad en la que se encontraba, si es que se celebraba alguna. La verdad es que estaba tremendo, y aunque aquí habíamos venido a otra cosa, le dije que luz verde cuando me pregunto si podía acariciarme la cara. Nos miramos, luego lo hicimos con los ojos cerrados mientras me tocaba con suma delicadeza las mejillas, la nariz, los párpados, las orejas. Después yo le imité. Luego nos abrazamos, rozamos nuestras mejillas, nos acariciamos los brazos.

Los abrazos rotos

Madre mía, para qué negarlo, empecé a sentir mucho calor pegada a ese cuerpo, hasta que…

” Cambio de pareja “. Salvada por la campana.

La cosa siguió de pareja en pareja, pero el resto no fueron demasiado significativas para mí. Encuentros normales, abrazos normales con persones normales. Unos abrazos me gustaron más que otros. Unas conversaciones fueron mejores que otras. Aunque estuve a lo mío, muy centrada en la pareja de turno, de vez en cuando miraba de reojo y echaba un vistazo a mi alrededor. Algunos se daban masajes mientras otros se juntaban de tres en tres, se reían, y conversaban sobre algo que no alcanzaba a escuchar. Algunas parejas sólo se cogían de las manos, cerraban las ojos y se tocaban la cara, la cabeza. Cada uno a lo suyo. Otros, los más expertos y audaces, se tumbaban los unos sobre los otros y se intercambiaban masajes que hacían crujir los huesos, o hacían la cucharita en el suelo y parecían dormir plácidamente. Hubo un momento en que las risas aumentaron, las voces crecieron y todo aquel buen rollo iba in crescendo. Y es que, el roce hace el cariño. Aquello bien podía parecer una orgía, pero no lo era.

Fresa y Chocolate

La fiesta terminó con lo que se llama “puppy pile” y consiste en un todos a una como en Fuenteovejuna. Vamos, que nos tiramos al suelo y nos dimos un abrazo comunitario en plan Todos para uno y uno para todos. Me moló, esa es la verdad.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.