Yo. Regina Exlibris, soy como Terminator… que siempre vuelve. Así que, reginaexlibrislandianos míos y ajenos, héteme aquí de nuevo tras una pausa forzosa en mis quehaceres blogueros.
Gracias por esperarme a pie de blog-roll y por no relegarme al olvido cibernético pese a la atrocidad de ésta mi descortesía hecha de ausencias y silencios encadenados.
Dicho lo cual centrémonos en lo esencial: nuestra bibliofilia congénita y, muy especialmente, en eso que ahora me reverbera en el pelucón y que he bautizado como ‘EL ERIZAZO‘ de Muriel Barbery.
Sí, queridos. Se trata de un curioso fenómeno que no sólo azota las apacibles costas de mis dominios libreros, sino que afecta a cinco de las cinco librerías que he consultado al azar: a día de hoy en algunas zonas es imposible conseguir un ejemplar de La elegancia del erizo.
¡Está agotado! A-GO-TA-DO. Y lleva así desde antes de Reyes, cuando se trata de una novela que Seix Barral editó en España en 2007.
A ver, como a finales de 2009 se estrenó El erizo, su afortunada adaptación al celuloide, era de esperar que su demanda se avivara un poco. Por eso en reginaexlibrislandia hicimos acopio de 20 ejemplares a mediados de diciembre que no llegaron más allá del día 24… un escándalo, y una buenísima noticia para bibliófilos del mundo y, como no, para mis cuentas de resultados.
Lo malo es que aún espero la reposición, y aunque probablemente entrará a principios de la semana que viene (desde Seix Barral me dicen que hay una reedición de 4.000 ejemplares en el horno), a mi llevan pidiéndomelo diez días.
La última y una de las más divertidas, poco antes de echar el cierre regino:
- Clienta: ¡Oiga!
- Regina: Sí, dígame
- C.: ¿Tiene ‘la estratagema’ del erizo?
- R.: ¿Cómo? ¿Se refiere a La elegancia del erizo, quizás?
– C.: Uy, esa, sí, debe ser esa… La elegancia del erizo. ¿La tiene?
- R.: No, me temo que está agotada.
- C.: Vaya con el librito, ¡no hay en ningún lado! Igual no voy tan desencaminada con eso de la estratagema… ¿no será una treta de esas de las editoriales para vender más?
- R.: Mmm, creo que en este caso no. Simplemente no esperaban esta demanda.
- C.: ¡Pero si estrenaron hace nada la película!
- R.: Ya, pero… misterios del universo editorial. de todas formas la semana que viene ya los verá de nuevo en todas las librerías.
- C.: Brrrr, ¡pues vaya! Llevo una semana tras el librito…
Y se fue, y yo revisé sus cifras de ventas y casi se me salta el pelucón y entro en shock librero: La elegancia del erizo lleva más de 400.000 ejemplares vendidos y la que circula es su edición nº 30… No sé vosotros, pero si esto no es dar un erizazo que venga San Underwood y lo vea.
Y veremos en unos meses cuando salga en formato bolsillo…
Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿llegásteis a leer La elegancia del erizo? ¿Qué os parece? ¿Se lo habéis regalado a alguien? ¿Lo buscasteis sin éxito estas navidades?
Para quienes aún os resistís a la ironía de la Barbery os recuerdo cómo veo yo la novela:
NOTA DE REGINA EXLIBRIS: El gran milagro de la Literatura se agazapa como en pocas en La elegancia del erizo, una novelita de esas
que te cauteriza la melancolía y te cautiva a golpes de ironía, ternura, humor y píldoras sobre el amor, la sociedad, la amistad, el Arte y la felicidad. Sus dos protagonistas, la portera de un edificio del París burgués y la niña superdotada de uno de los apartamentos, diseccionan su entorno mientras se empeñan en pasar inadvertidas para el resto del mundo, hasta que aparece un nuevo vecino que desencadenará la catarsis espiritual de estas dos almas gemelas. Muriel Barbery teje una trama maravillosa y tremendamente divertida, cargada de esas verdades veladas que todos miramos pero que sólo algunos ven a la que vuelves una y otra vez con la certeza de una sonrisa y el temor del inevitable punto y final. Conmovedora y deliciosamente inesperada.
Y para los más cinéfilos héte aquí el trailer en castellano de El erizo, su adaptación cinematográfica:
– C.: Uy, esa, sí, debe ser esa…
bibliófila o, cuando menos, de una charla literaria. Más allá de estar literalmente enterrada en cientos de volúmenes y de corretear por entre mis anaqueles con más polvo en un solo mechón de mi pelucón que en una carreta atestada de peregrinas rocieras eso es lo que adoro de mi día a día en reginaexlibrislandia: que absolutamente todo gira en torno a los libros y la literatura.
– C.: Pego tampoco quiego cuentos, ¿sabe? Algo entgeteniddo
– C.: Sí, sí, algo así busco.
de los 50? Para contárnoslo y doblarnos a carcajadas Ramón J. Sender escribió La tesis de Nancy (Casals, 9,80 euros), una novelita epistolar en la que Nancy escribe a su prima Betsy sus aventuras en Alcalá de Guadaira mientras se documenta para su doctorado. Sus forcejeos con el lenguaje -especialmente con los piropos-, el idilio con el gitano Curro y su desconcierto ante un país costumbrista, contradictorio y folklórico son la hilarante forma en que Sender dibuja el trágico inmovilismo de una España vista desde la distancia del exilio. Imprescindible.
me cautivó,
– C.: A ver, que quiero por fin sentarme con
puristas dicen que ‘el bueno’ es la versión más breve, mientras que otros afirman que si él escribió esos añadidos a posteriori y los publicó esa habría de ser ‘la definitiva’.
– C.: Ahh, pero, oye, ¿y tan gordo es ese glosario de expresiones, que ocupa casi 700 páginas?
veredicto: ¡QUE LES COOOORTEN LA CABEZA! ¡QUE LES COOOORTEN LA CABEEZAA!
De momento, tres o cuatro de mis clientes más cinéfilos vinieron a mis confines en busca de la edición que siempre recomiendo: una de Valdemar con los dos relatos –
Y no sólo eso, sino que, según parece, se está hinchando a venderlo: en apenas dos meses se lo han comprado 80.000 lectores a través de Internet, supermercados y librerías.
Así que decidme, queridos, ¿cómo encajaría vuestra bibliofilia y pasión por las librerías el toparos con libros en rollos de papel higiénico en la vuestra? ¿Los compraríais?¿Qué pensáis de la iniciativa?
O, lo que es lo mismo, no puedo dar rienda suelta a mi bibliofilia extrema ni, por su puesto, a mi forma de ver las cosas, ni a la literal ni a la literaria. Sonreír, oír, ver y callar. Y ya. Así que como mi libertad de reacción acaba donde empieza ‘el cliente’, la capa de cafeína y de barniz bajo la que sepulto mis emociones es tan densa que por las noches en lugar de desmaquillante utilizo disolvente químico. Y menos mal, queridos, menos mal, porque hay veces en que me pondría a gritar y no pararía hasta pulverizar todos los cristales de reginaexlibrislandia.
– R.: ¿Cómo dice?
una ficción, y cada lector extrae su propia lectura y mensaje, y más si para es un profesor, que se supone que debería ser un poco abierto de mente, ¿o no? ¡Que es EDUCADOR, diantre!.. BRRRRR. No sé qué me indigna más, si esto o aquella vez que me soltaron eso de
les atormenta y condiciona al tiempo que marca distancias entre ambos, ya no se separarán jamás. Porque la suya es
novelas de
– R.: Si, si, pensaba hincarle el ojo esta misma noche.
Sí, queridos, cinco meses como cinco soles llevaba aguardando la oportunidad de indicar a alguien el santo y seña necesario para acceder al al reverso más sórdido de Los Ángeles de los años 40, una irresistible ciénaga en blanco y negro en la que chapotean polis de integridad reversible y puño flojo, mujeres fatales, políticos corruptos, niñas de papá, intereses cruzados y un puñado de carismáticos detectives que siguen la estela del pionero: Philip Marlowe, hijo literario de
– C.: Pues eso, que hace unos meses leí un artículo sobre
– R.: Sí, de casi todas. De hecho Bogart y Robert Mitchum fueron dos Marlowes de órdago. También te sonarán otros títulos como El largo adiós, El simple arte de matar o La dama del lago
un ancla para salir a flote, como hizo hoy.
– C.: ¡Perfecto! Oye, por cierto, sobre el de
atacarla, Alan Bennett le sugirió que pasara las noches en un cobertizo de su jardín. Aunque, afirma el escritor, él jamás se engañó pensando que su impulso obedecía a razones puramente caritativas; aquel sadismo le había perturbado demasiado, se pasaba el día vigilando a Miss Shepherd, y así no podía escribir. Y éste fue el comienzo de una convivencia que duraría quince años, hasta la muerte de la excéntrica, reservada y digna Miss Shepherd, una persona y una presencia muy reales, y con más de una identidad y una vida, como descubrió Bennett después de su muerte.
frecuentada por gentes de todo pelaje en busca del título más inesperado. Y es que, queridos, esa es una de las grandezas de mi profesión: nunca se por dónde me van a atizar el golpe bibliófilo.
Clienta: ¡Ese, ese! Sí, seguro que es ese. ¿Moral distraída? ¡Pues sí que estamos buenos, Juan!
que oscilan entre lo frívolo y la sordidez, esta mujer real alza la voz para explicar un trabajo del que se siente orgullosa.


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