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Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

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Muriel Barbery pega el ‘ERIZAZO’

Yo. Regina Exlibris, soy como Terminator… que siempre vuelve. Así que, reginaexlibrislandianos míos y ajenos, héteme aquí de nuevo tras una pausa forzosa en mis quehaceres blogueros.

Gracias por esperarme a pie de blog-roll y por no relegarme al olvido cibernético pese a la atrocidad de ésta mi descortesía hecha de ausencias y silencios encadenados.

Dicho lo cual centrémonos en lo esencial: nuestra bibliofilia congénita y, muy especialmente, en eso que ahora me reverbera en el pelucón y que he bautizado como ‘EL ERIZAZO‘ de Muriel Barbery.

Sí, queridos. Se trata de un curioso fenómeno que no sólo azota las apacibles costas de mis dominios libreros, sino que afecta a cinco de las cinco librerías que he consultado al azar: a día de hoy en algunas zonas es imposible conseguir un ejemplar de La elegancia del erizo.

¡Está agotado! A-GO-TA-DO. Y lleva así desde antes de Reyes, cuando se trata de una novela que Seix Barral editó en España en 2007.

A ver, como a finales de 2009 se estrenó El erizo, su afortunada adaptación al celuloide, era de esperar que su demanda se avivara un poco. Por eso en reginaexlibrislandia hicimos acopio de 20 ejemplares a mediados de diciembre que no llegaron más allá del día 24… un escándalo, y una buenísima noticia para bibliófilos del mundo y, como no, para mis cuentas de resultados.

Lo malo es que aún espero la reposición, y aunque probablemente entrará a principios de la semana que viene (desde Seix Barral me dicen que hay una reedición de 4.000 ejemplares en el horno), a mi llevan pidiéndomelo diez días.

La última y una de las más divertidas, poco antes de echar el cierre regino:

 

– Clienta: ¡Oiga!- Regina: Sí, dígame

– C.: ¿Tiene ‘la estratagema’ del erizo?

– R.: ¿Cómo? ¿Se refiere a La elegancia del erizo, quizás?

– C.: Uy, esa, sí, debe ser esa… La elegancia del erizo. ¿La tiene?

– R.: No, me temo que está agotada.

– C.: Vaya con el librito, ¡no hay en ningún lado! Igual no voy tan desencaminada con eso de la estratagema… ¿no será una treta de esas de las editoriales para vender más?

– R.: Mmm, creo que en este caso no. Simplemente no esperaban esta demanda.

– C.: ¡Pero si estrenaron hace nada la película!

– R.: Ya, pero… misterios del universo editorial. de todas formas la semana que viene ya los verá de nuevo en todas las librerías.

– C.: Brrrr, ¡pues vaya! Llevo una semana tras el librito…

 

Y se fue, y yo revisé sus cifras de ventas y casi se me salta el pelucón y entro en shock librero: La elegancia del erizo lleva más de 400.000 ejemplares vendidos y la que circula es su edición nº 30… No sé vosotros, pero si esto no es dar un erizazo que venga San Underwood y lo vea.

Y veremos en unos meses cuando salga en formato bolsillo…

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿llegásteis a leer La elegancia del erizo? ¿Qué os parece? ¿Se lo habéis regalado a alguien? ¿Lo buscasteis sin éxito estas navidades?

Para quienes aún os resistís a la ironía de la Barbery os recuerdo cómo veo yo la novela:

 

NOTA DE REGINA EXLIBRIS: El gran milagro de la Literatura se agazapa como en pocas en La elegancia del erizo, una novelita de esas que te cauteriza la melancolía y te cautiva a golpes de ironía, ternura, humor y píldoras sobre el amor, la sociedad, la amistad, el Arte y la felicidad. Sus dos protagonistas, la portera de un edificio del París burgués y la niña superdotada de uno de los apartamentos, diseccionan su entorno mientras se empeñan en pasar inadvertidas para el resto del mundo, hasta que aparece un nuevo vecino que desencadenará la catarsis espiritual de estas dos almas gemelas. Muriel Barbery teje una trama maravillosa y tremendamente divertida, cargada de esas verdades veladas que todos miramos pero que sólo algunos ven a la que vuelves una y otra vez con la certeza de una sonrisa y el temor del inevitable punto y final. Conmovedora y deliciosamente inesperada.

 

 

 

Español para ‘guiris’ con Manolito gafotas y La Tesis de Nancy

En mi librería cualquier instante encierra el germen de una anécdota bibliófila o, cuando menos, de una charla literaria. Más allá de estar literalmente enterrada en cientos de volúmenes y de corretear por entre mis anaqueles con más polvo en un solo mechón de mi pelucón que en una carreta atestada de peregrinas rocieras eso es lo que adoro de mi día a día en reginaexlibrislandia: que absolutamente todo gira en torno a los libros y la literatura.

Y no sólo eso, las otras vueltas de tuerca que le buscamos a las cosas nos llevan a establecer unas conexiones bibliófilas gloriosamente imprevisibles.

Por ejemplo, hace unas horas se adentró en mis confines una jovencita que, aferrada a una carpeta y parapetada tras sus inmensas gafas de sol, deambuló un rato por las baldas de clásicos hasta que giró sobre sus pasos y enfiló mi escritorio:

 

– Clienta: Buenos días- Regina: ¡Hola! ¿Qué tal?

– Clienta: Bien, ¿y usted? Verá. Soy estudiante de espagnol y quier leeg un libro en el que se cuenten cosas de la espagna, pero no sé cuál.

– Regina: Ah, ya veo. Pues tu español es muy fluído

– C.: Ggacias, mi pgoblema es que me cuesta leeg. También en fgancés, mi lengua

– R.: Mmmm, ¿no te gusta?

– C.: No mucho, y soy pegezosa. Pensé en algo para niños paga empesag, y que me enseñe cosas de su país

– R.: Sí, puede ser una opción. Déjame pensar…

– C.: Pego tampoco quiego cuentos, ¿sabe? Algo entgeteniddo

– R.: ¡Lo tengo! ¿Sabes algo de Manolito Gafotas?

– C.: ¿Quíen? ¡No!

– R.: Manolito gafotas es un personaje de Elvira Lindo que protagonista una serie de libros teóricamente infantiles, pero que aquí leemos todos.

– C.: ¿Y de qué va?

– R.: Pues el tal Manolito Gafotas es un niño regordete y travieso que vive en Carabanchel, un barrio de Madrid. Y básicamente es su vida allí con su familia, sus amiguitos, su colegio, su barrio… Es tremendamente divertido y muy sencillo, y toda una lección de cómo somos los niños aquí, en España.

– C.: Sí, sí, algo así busco.

– R.: Otro que se me ocurre es La Tesis de Nancy, de Ramón J. Sender. Quizá un poco más complicado en cuanto a vocabulario y demás, pero divertidísimo y muy revelador de una parte de España.

– C.: ¿me cuenta más?

– R.: Pues es un retrato de la ‘España cañí’ o ‘profunda’ vista por una estudiante norteamericana que pasa una temporada en un pueblo de Andalucía. Además de que es divertido y que es buenísima narrativa en Español, te vendría bien porque el autor juega con los ‘bailes’ de vocabulario entre lo que decimos los españoles y lo que queremos decir a veces, o las frases con doble significado que la pobre Nancy siempre interpreta en sentido literal y, claro, se pierde o no comprende bien a los Españoles.

– C.: ja, ja, ja, sí, eso ya lo estoy viviendo yo. ¿Los tiene?

Y se llevó los dos libros, Manolito Gafotas y La Tesis de Nancy, y yo me quedé con la mirada clavada en mis anaqueles reflexionando sobre si mi sugerencias y su elección fueron acertadas. Y, sinceramente, seguro que hay miles de libros más que le irían al pelo a la muchacha, pero algo en mi instinto bibliófilo me dice que mucho no erré el tiro bibliófilo.

Además, entre vosotros y yo os diré que fue mi pequeña venganza como ‘manologafotista’ nata, ya que si cuando exportamos Manolito Gafotas al extranjero nos lo edulcoran y descollejan que al menos los extranjeros que lo lean aquí en español lo hagan en todo su esplendor elviralindoniano…

Y en cuanto al título de Ramón J. Sender deciros que, si aún no lo habéis leído, lo hagáis cuanto antes:

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿qué lecturas le hubierais sugerido a esta clienta? ¿Leísteis Manolito? ¿Y La tesis de Nancy? ¿Qué os parecen? ¿Cómo llegasteis a ellas?

NOTA DE REGINA EXLIBRIS: ¿Cómo interpretaría una yankee de ventipocos la España ‘profunda’ de finales de los 50? Para contárnoslo y doblarnos a carcajadas Ramón J. Sender escribió La tesis de Nancy (Casals, 9,80 euros), una novelita epistolar en la que Nancy escribe a su prima Betsy sus aventuras en Alcalá de Guadaira mientras se documenta para su doctorado. Sus forcejeos con el lenguaje -especialmente con los piropos-, el idilio con el gitano Curro y su desconcierto ante un país costumbrista, contradictorio y folklórico son la hilarante forma en que Sender dibuja el trágico inmovilismo de una España vista desde la distancia del exilio. Imprescindible.

“¿Me leo Guerra y Paz abreviada?”

Que Tolstói me perdone. A mi, a quien si Anna Karénina me cautivó, Guerra y Paz me consagró como madre superiora de la santísima orden bibliófila de los tostoianos de corazón. En su día, me la leí en una edición de Aguilar de aquellas encuadernadas en papel-biblia que me enseñó qué era eso de la pre-lectura: las hojas eran tan finas y la tinta tan basta que cuando leía una página alcanzaba a ver entre líneas el contenido de las siguientes. Toda una experiencia lectora, queridos.

Ahora en reginaexlibrislandia tengo dos ediciones en rústica de la obra inmortal de León Tolstói: la editada por Taller de Mario Muchnik, y la de Mondadori en su colección de Clásicos, amén de alguna que otra formato de bolsillo (Alianza, Debolsillo, Cátedra). La diferencia entre las dos citadas de tapa dura es que, además de distintos traductores y editores, una tiene 671 páginas más que la otra.

A nivel personal no le había dado más vueltas al asunto, hasta que hoy la Providencia librera decidió tocarme a Tolstói y sus dos ediciones materializándose ante mi en la forma de uno de mis más queridos reginaexlibrislandianos asiduos:

 

– Cliente: ¡REEEGINAAA!- Regina: ¡Hola! ¿Qué haces aquí, te pensaba en la costa?

– C.: Sí, me fui, pero he regresado sólo para marcharme de nuevo.

– R.: ¡Ja, ja, ja! NO esperaba menos de ti

– C.: A ver, que quiero por fin sentarme con Guerra y Paz y veo que tienes dos ediciones, de Mondadori y de Mario Muchnik.

– R.: Así es, ¿y bien?

– C.: ¿Cómo que ‘y bien’? ¿Que cuál me llevo? Me gustan ambas, pero ¿por qué una tiene 1855 páginas, y la otra 1184?

– R.: Escabrosa cuestión… Verás, teóricamente circulaba un manuscrito de Guerra y Paz en su primera versión, sin una edición cuidada y sin que Tolstói hubiera trabajado sobre ella lo suficiente. Más adelante, la publicó de nuevo con notas y revisiones suyas, y ya se montó el lío: los más puristas dicen que ‘el bueno’ es la versión más breve, mientras que otros afirman que si él escribió esos añadidos a posteriori y los publicó esa habría de ser ‘la definitiva’.

– C.: Ya veo, ya…

– R.: La de Mondadori sería esa primera versión, mientras que la de Mario Muchnik es la segunda. Además, en el original ruso Tolstói incluye frases y expresiones en francés con toda la intención, y eso lo ha respetado la de Muchnik. El problema es que tienes que ir cada dos por tres a un glosario francés-castellano para no perderte, y para muchos es muy incómodo.

– C.: ¿Francés?

– R.: Claro, date cuenta que en Guerra y Paz Tolstói retrata la Rusia en pleno choque apocalíptico con la Francia de Napoleón, y muchos de los aristócratas que echaban pestes de los galos y aireaban su nacionalismo ruso adoptaron a velocidad titánica modos, modas, poses y expresiones francesas… ¡Se afrancesaron! Con ese detalle Tolstói te dice mucho de cómo estaba el patio… Así que al dejar intactas esas formas de hablar la de Mario Muchnik gana veracidad con respecto del original, pero si no sabes francés resulta pelín pesado…

– C.: Ahh, pero, oye, ¿y tan gordo es ese glosario de expresiones, que ocupa casi 700 páginas?

– R.: ¡No, qué va! Es que esa versión incluye notas, comentarios y revisiones del propio Tolstói… Él la remató, vamos.

– C.: Pues no sé cuál llevarme, la verdad.

– R.: Pffff, a ver, aunque quizá sea menos manejable yo, de meterme a leer algo tan grande como Guerra y Paz, me decantaría por la íntegra, por la de Mario Muchnik. Pero es algo personal…

– C.: Sí, eso pensaba yo. ¡Todo sea que muera de sobreingesta de Tolstói!

 

Y sí, se llevó Guerra y Paz en la edición del Taller de Mario Muchnik… Ahora su versión Mondadori me observa desde su balda con ademán rencoroso…

A los que aún no os hayáis perdido por entre las líneas del maestro ruso sólo os diré una cosa: una vez os hayáis internado en la Rusia de letras dibujada a palabras por Tolstói no querréis abandonarla, de forma que hasta lo descomunal de sus novelas os parecerá una bendición. Regina Dixit.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis Guerra y Paz, de Tolstói? ¿En qué edición? ¿Cómo os dio por leerla? Si os planteáis leerla, ¿escogeréis la de Mondadori o la del Taller de Mario Muchnik? ¿Por qué una y no otra?

 

Para terminar os dejo el trailer de la adaptación homónima a celuloide filmada en 1953 por King Vidor y protagonizada por Audrey Hepburn, Henry Fonda y Mel Ferrer:

 

Tim Burton dispara la aliciamanía

Cada vez que traducen a fotogramas una novela me tiembla hasta el pelucón, lo reconozco. Y si encima es una de las Grandes me tintinea la campanilla, me metamorfoseo en La Reina de Corazones y berreo mi veredicto: ¡QUE LES COOOORTEN LA CABEZA! ¡QUE LES COOOORTEN LA CABEEZAA!

Pero hay ocasiones en que la Providencia Librera cruza una de mis obras favoritas con uno de los creadores del celuloide que más respeto, y entonces ¡BOOM! Se obra el milagro. Por ejemplo, la Alicia de Lewis Carroll según Tim Burton.

Así que mucho me temo que tras ver algunas imágenes y el primer trailer he de deciros que la Reinona de Corazones que llevo dentro sigue jugando al criquet de epidermis para adentro como si nada, la mujer.

Así que en reginaexlibrislandia ya hemos diseccionado un reparto que nos entusiasma: Anne Hathaway como la Reina Blanca, Helena Bonham Carter como la Reina Roja, J. Deep como El Sombrerero Loco, Michael Sheen como el Conejo Blanco; Alan Rickman como La Oruga Azul; Christopher Lee como The jabberwock; Stephen Fry como El Gato de Cheshire; Crispin Glover como la La Jota de corazones; Timothy Spall como El Sabueso; Martin Csokas como Charles Kingsley y Noah Taylor como La Liebre de Marzo

 

 

Y hace unas horas se nos hizo agua la boca bibliófila con el primer trailer:

 

 

 

 

Pero, ojo, queridos, que esta versión timburtoniana de Alicia es una mezcla de Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del Espejo, como bien habréis supuesto los aliciamaníacos de pro al ver un reparto por el que desfilan personajes del segundo de los libros de Carroll…

Algo parecido a lo que ya hizo la banda de rock Aerosmith con su tema Sunshine y un videoclip que en su día comentamos.

De momento, tres o cuatro de mis clientes más cinéfilos vinieron a mis confines en busca de la edición que siempre recomiendo: una de Valdemar con los dos relatos – Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo-, después de que el goteo de información sobre la producción de Disney les abriera el apetito bibliófilo por los cuentos de Carroll y su pequeña Alicia.

Y vosotros, regianexlibrislandianos de pro, ¿os gusta Alicia? ¿Leísteis En El País de las Maravillas y A través del espejo? ¿Cuál os gustó más? ¿Qué os parece, de momento, el proyecto de Tim Burton?

¿Un best seller en papel higiénico?

Mi bibliofilia y yo siempre hemos defendido la idoneidad de cualquier momento y lugar para leer, incluido el cuarto de baño. Pero con lo que ni ella ni yo contábamos era con la insaciable capacidad de la Providencia Librera para cuartearnos los principios reginos con un desconcertante ardid en forma de noticia llegada del remoto Japón.

Porque hoy apenas habíamos metido mi pelucón y yo el morro en el tercer café mañanero cuando uno de mis libreros me plantó, visiblemente exaltado, un extraño texto impreso en las retinas:

 

 

 

Sí, yo también tuve que leerlo otra vez, porque no daba crédito. El escritor japonés Koji Suzuki, autor de la novela The Ring, aceptó el reto de escribir un relato de terror a la medida de un rollo de papel higiénico para que se publicara precisamente en dicho soporte.

Pues bien, así nació The Drop (La gota), un relato de terror ambientado en un excusado que se extiende en 80cm de papel y cuesta unos 1,6 euros.

Y no sólo eso, sino que, según parece, se está hinchando a venderlo: en apenas dos meses se lo han comprado 80.000 lectores a través de Internet, supermercados y librerías.

Y aquí es donde, como para arrancarme de mi estado de shock, mi librero me soltó una de sus bofetadas dialécticas:

 

Mmm, estooooo, Regina, ¿tú estarías dispuesta a vender libros en rollos de papel higiénico?

Y yo, reginaexlirbrislandianos de pro, aún he sido incapaz de contestar…

 

Así que decidme, queridos, ¿cómo encajaría vuestra bibliofilia y pasión por las librerías el toparos con libros en rollos de papel higiénico en la vuestra? ¿Los compraríais?¿Qué pensáis de la iniciativa?

Eso sí, de entrada os aseguro que al menos de aquí a unos días en reginaexlibrislandia miraremos los rollos de papel higiénico con otros ojos más… bibliófilos.

“No será gay la de Los números primos, ¿no?”

Una de las cosas que he aprendido desde que trabajo en la librería es que, sin duda, estar ‘de cara al público’ en muchas ocasiones llega a ser sinónimo de estar ‘atada de pies y manos’. O, lo que es lo mismo, no puedo dar rienda suelta a mi bibliofilia extrema ni, por su puesto, a mi forma de ver las cosas, ni a la literal ni a la literaria. Sonreír, oír, ver y callar. Y ya. Así que como mi libertad de reacción acaba donde empieza ‘el cliente’, la capa de cafeína y de barniz bajo la que sepulto mis emociones es tan densa que por las noches en lugar de desmaquillante utilizo disolvente químico. Y menos mal, queridos, menos mal, porque hay veces en que me pondría a gritar y no pararía hasta pulverizar todos los cristales de reginaexlibrislandia.

Como por ejemplo, esta misma mañana. Estaba yo correteando de un lado a otro plumero en mano cuando se materializó en mis confines una mujer de mediana edad. Apenas habló y yo supe que era una madre agradecida en busca de ‘un libro’ con el que compensar al maestro sus desvelos y sinsabores tras un año escolar educando a su retoño.

No me equivocaba:

 

– Clienta: Estooo, oiga, mire.- Regina: ¿Si?

– C.: No será gay ésta de los Números primos, ¿no?

– R.: ¿Cómo dice?

– C.: Verá, es que quiero regalarle un libro al maestro de mi hijo, y como oí tanto hablar de esta novela vine a por ella. Pero al leer la parte de atrás, pues eso, ¿no será de mariquitas, nooo?

– R.: Pues no, la verdad. La soledad de los números primos una historia de amor entre dos seres que…

– C.: Bueno, bueno, pero es amor entre una mujer y un hombre, ¿verdad?

– R.: Estooo… sí, son chico y chica. Pero…

– C.: No hay gays ni cosas raras, ¿verdad? Él es joven, pero no quiero líos. Y como pone eso de ‘números primos’, pensé que…

– R.: ¿Cosas raras? Pues no se a qué se refiere, pero yo le diría que no. Es muy recomendable.

– C.: Ah, pues ya me quedo tranquila. ¡Me la llevo!

 

Y se fue. Y me dejó envuelta en un silencio enrarecido, de esos que preceden a una tormenta. De pronto, ¡ZAS! Se me agrietó el barniz emocional y descargué la retahíla contenida sobre uno de mis libreros, que aguantó estoicamente mi chaparrón dialéctico:

 

Pero, pero, es que hay que ver. ¿Pues no me ha dicho que si no será ‘gay’ la de La importancia de los números primos? ¿Y qué demonios importará eso? ¡Como si la literatura entendiera de géneros! Porque, vamos a ver, estás leyendo una historia, una ficción, y cada lector extrae su propia lectura y mensaje, y más si para es un profesor, que se supone que debería ser un poco abierto de mente, ¿o no? ¡Que es EDUCADOR, diantre!.. BRRRRR. No sé qué me indigna más, si esto o aquella vez que me soltaron eso de “Ah, pero… ¿las novelas gay no son porno?” Pero mira que llega a ser atrevida la ignorancia… ¡ISSSSHHHH! Por esa regla de tres no podrías leer una novela sobre, qué se yo, apicultores, porque como no te dedicas a la cría de abejas… Ni sobre otros ambientes, culturas ni civilizaciones… Ay, señor, es que cuando nos da por estrecharnos la mente no hay quien nos pare…

Y así seguí hasta que, tras un carraspeo, mi librero me cortó con un simple:

Oye, por cierto, ¿Qué tal está la de Paolo Giordano? Aún no me decidí a leérmela

.

Y entonces yo reconduje mis energías a una nueva causa: convencer para que se leyera una de las novelas más impactantes y conmovedoras con las que nos hemos topado últimamente mi pelucón y yo.

Y vosotros, regianexlibrislandianos de pro, ¿qué os parece la actitud de mi clienta? ¿Cómo hubiérais reaccionado vosotros de haber estado en mi regino pelucón? ¿Le dais importancia a la orientación sexual de los protagonistas de los libros que leéis? ¿Por qué sería tan esencial para ella ese detalle? ¿Leísteis La soledad de los números primos? ¿Os gustó?

NOTA DE REGINA EXLIBRIS: Mattia y Alice son dos seres que sufren. En algún momento de sus respectivas infancias el destino les quebró el alma y el cuerpo, y desde entonces un dolor que es tan denso que es prácticamente palpable, les aísla del resto. A los quince años se encuentran y, pese a que cada uno es dueño de un espinoso secreto que les atormenta y condiciona al tiempo que marca distancias entre ambos, ya no se separarán jamás. Porque la suya es La soledad de los números primos (Salamandra), donde Paolo Giordano construye una brillante metáfora literaria de base matemática, en la que Mattia y Alice son números primos gemelos, aquellos entre los que siempre se interpone un número par. Así Mattia y Alice cohabitan en su propio universo de la misma forma que el 11 y el 13 permanecen en las hileras numéricas, próximos pero sin llegar nunca a rozarse. Una novela de una dolorosa y conmovedora belleza contenida en el haz de luz de la mirada cuarteada de sus dos protagonistas. Maravillosa.

“A Kadaré éntrale por Abril Quebrado”

Me pilló el toro bibliófilo. Y como yo todo lo hago a lo grande el que me ha empitonado en mi propia plaza ha sido uno bien bravo. Sí, ni más ni menos que de la ganadería Premio Príncipe de Asturias.

Ahí lo tenéis: no leí nada de Ismael Kadaré. Una de mis eternas lecturas pendientes que, siguiendo la lógica de la atwodmanía que se desató el año pasado cuando Margaret Atwood se hizo con el galardón, empezarán a pedirme reginaexlibrislandianos asiduos y esporádicos en cualquier momento. A pedirme sus libros y, sobre todo, consejo y guía lectora para internarse en kadarelandia, que para eso estamos.

Así que así de agridulcemente recibía yo ayer la noticia de la concesión del Príncipe de las Letras 2009 al escritor albanés Ismail Kadaré…

 

 

 

Héteme aquí que horas después, mientras echaba el cierre regino hacía balance de la situación:

¿Lo bueno? En mis anaqueles tenía ejemplares de todas las novelas de Kadaré editadas en España por Alianza y Siruela, pese a lo cual pedí ‘refuerzos’.

¿Lo malo? No podía sugerir uno u otro título porque aún no me había zambullido en sus mares de letras. Y, claro, ¿por cuál empezar?

En cualquier caso y en lo tocante a Ismael Kadaré decidí despojarme de mi pelucón reginobibliófilo hasta no haber terminado dos o tres de sus novelas…

…Por suerte la Providencia Librera se apiadó de mi esta mañana cuando irrumpió en mis confines un reginaexlibrislandiano asiduo que ‘entró a matar’ con la espada-Kadaré:

 

– Cliente: Bueno, Regina, sabrás el notición de Kadaré, ¿no?- Regina: Sí, sí, lo leí ayer.

– C.: ¿Qué te parece?

– R.: Pues me abochorna reconocerlo, pero no le leí aún.

– C.: ¿No? ¡No jodas! ¡Ponte a ello, que es grande!

– R.: Si, si, pensaba hincarle el ojo esta misma noche.

– C.: ¿Te gustan Kafka, Dante, Homero y Borges?

– R.: Si, ¿por?

– C.: Pues coge algo de cada uno, añádele historias inesperadas y aderézalo con una disección brillante de los últimos 100 años en la Europa del Este. Ahí tienes a Kadaré

– R.: Sí, si, si era uno de mis ‘pendientes’, pe..-

– C.: Y, claro, si te abruma y no sabes por dónde empezar yo te diría que a Kadaré le entres por Abril Quebrado. Todas son grandes, pero para mí esa contiene su esencia y te meterá de lleno en su prosa. Aprenderás lo que es el Kanun y cómo a su sombra se desdibuja el destino de Gjorg, un joven atrapado en un baño de sangre y venganza entre familias. Y conocerás a Vorspi, un escritor que cree que puede contemplarlo todo sin salpicarse. Y, bueno, te darás un paseito por las entrañas de la Albania de entreguerras… Y como decía aquella: “Hasta aquí puedo leer…”

– R.: Pues mira, esta noche empiezo por Abril Quebrado.

– C.: Pues espero que tengas dos ejemplares…

– R.: ¿Por?

– C.: Porque vengo a llevarme uno para mi chica, que tampoco leyó nada de él…

 

Y se lo llevó y yo, que no tenía más, me veo obligada a esperar la llegada de una remesa de refuerzo Kadaré que pedí ayer, en cuanto me enteré de la noticia. Eso sí, hoy mi regino pelucón descansa en otra cabeza: la de mi querido reginaexlibrislandiano asiduo y devoto de Kadaré, ante quien me postro con humildad y gratitud.

Y vosotros, queridos, ¿leístes a Kadaré? ¿Recomendaríais Abril Quebrado? O si no, ¿por qué otra de sus novelas empezaríais?

“¿Qué me leo de Chandler?”

Este año se cumple medio siglo de la muerte de Raymond Chandler y yo, devota incorregible de uno de los maestros del género negro, he tenido que esperar hasta hoy para que la Providencia Librera tuviera a bien regalarme un ‘momento Chandler‘.

Sí, queridos, cinco meses como cinco soles llevaba aguardando la oportunidad de indicar a alguien el santo y seña necesario para acceder al al reverso más sórdido de Los Ángeles de los años 40, una irresistible ciénaga en blanco y negro en la que chapotean polis de integridad reversible y puño flojo, mujeres fatales, políticos corruptos, niñas de papá, intereses cruzados y un puñado de carismáticos detectives que siguen la estela del pionero: Philip Marlowe, hijo literario de Chandler.

Total, que esta misma tarde andaba yo desempolvando mis anaqueles cuando uno de mis reginaexlibrislandianos asiduos vino para soltarme a bocajarro un glorioso:

– Cliente: Oye, Regina, ¿qué me leo de Chandler?- Regina: ¡Hola, XXX! ¿Cómo dices?

– C.: Pues eso, que hace unos meses leí un artículo sobre Chandler y decidí que ya rea hora de echarle un ojo a sus novelas… pero lo fui dejando, lo fui dejando y aquí me tienes, porque un amigo me contaba esta mañana que estuvo viendo una peli del Philip Marlowe y recordé que quería leerme las novelas.

– R.: Ah, pues divinamente

– C.: Así que dispara, amiga, ¿por dónde empiezo?

– R.: Mmmm, pues verás, Si Raymond Chandler hizo de su detective Philip Marlowe en El sueño eterno uno de los mejores sabuesos del género, para mi Adiós, muñeca es uno de sus más brillantes relatos. En él, tras recibir el encargo de encontrar a la misteriosa Velma, Marlowe se verá empujado hacia el lado más sórdido y corrupto de la ciudad, donde la única ley es la del dinero. Así que yo empezaría por una de las dos…

– C.: Suena bien, muy bien, ¿de esas dos hay peli, no?

– R.: Sí, de casi todas. De hecho Bogart y Robert Mitchum fueron dos Marlowes de órdago. También te sonarán otros títulos como El largo adiós, El simple arte de matar o La dama del lago

– C.: Anda, pues sí.

– R.: Es la onda expansiva de la maquinaria hollywoodiense en la que, por cierto, estuvo muy metido Chandler, tanto cuando se trataba de adaptar a celuloide sus novelas como las de otros.

– C.: Sí, en esa época casi todos los escritores se metieron a guionistas… Oye, mira, creo que me llevo Adiós, muñeca y El sueño eterno para empezar.

– R.: ¡Estupendo! Me apuesto el pelucón a que vuelves aquí convertido al chandlerismo extremo

– C.: ¡Ja, ja, ja! A ver si es verdad.

 

 

Y se fue, y yo miré la balda mellada y me apresuré a reponer las dos bajas con una sonrisa de tres vueltas pintada en el rostro, pensando en lo mucho que seguramente va a disfrutar mi reginaexlibeislandiano con sus tramas de vértigo, con unos diálogos tan frenéticos como cargados de humor y de sabiduría callejera y con un estilo que creó escuela.

Por ejemplo, aquí os dejo una perla de El Sueño eterno, que es la esencia de Chandler en estado puro:

“Era más bien alta, pero tampoco un poste de telegrafo”

Y como homenaje regino y posible forma de abrirle a alguno el apetito lector por las novelas de Chanler aquí queda el trailer original de The Big Sleep, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall encabezando el cartel:

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis algo de Raymond Chandler? ¿Qué os parece? ¿Os gusta el detective Philiph Marlowe? ¿Por qué novela de Chandler sugeriríais a alguien que se adentrara a la novela de Chandler?

Ni Kenneth, ni sauces: ¡’La dama de la furgoneta’, de A. Bennett!

Otro patinazo regino de éstos y terminaré por ahogarme en mis propios mares de letras si la Providencia Librera no se apiada de mí y me echa un ancla para salir a flote, como hizo hoy.

Si, queridos, porque si el otro día os contaba cómo a partir de las pistas “kenneth, bichos, caravana” que una reginaexlibrislandiana me daba para atinar con el título de un libro sobre el que había oído hablar en la radio me saqué del pelucón que lo que buscábamos era El viento en los sauces, de Kenneth Grahame… ahora regreso para contaros que erré el tiro bibliófilo.

Bueno, más que errar el tiro habría que decir que ni rocé la diana, las cosas como son. Porque resulta que, como indicaba Pepa en uno de los comentarios al post citado :

 

 

Casi me da un síncope cuando lo leí, y de la impresión me dejé engullir por un embravecido mar de letras. Ahí estaba la referencia correcta (La dama de la furgoneta, de Alan bennett) materializada en la mismísima Moby Dick justo cuando se acaba de merendar mi pierna de Capitana Ahab.

Y ahí me quedé yo, mutilada y devorada por la culpa y la rabia…

… Por suerte mi librería no es el Pequod y mi reginaexlibrislandiana se pasó hace un rato por mis confines libreros para encargarme otro libro, así que justo antes de echar el cierre de hoy pude soltar el lastre bibliófilo que me anclaba al fondo del mar de letras:

– Clienta: ¡Hola, Regina!- Regina: ¡Anda, holaaa!

– C.: Mira, vengo a por Prohibido suicidarse en Primavera, de Casona, en Edaf, que se lo pidieron a Laura para clase.

– R.: ¡Ah! Muy bien, me queda uno.

– C.: ¡Perfecto! Oye, por cierto, sobre el de El viento en los sauces

– R.: Justo de eso te quería hablar… ¡Metí la pata! Me temo que lo que buscabas era La Dama de la furgoneta, de Alan Bennett..

– C.: ¡No fastidies! Pues te iba a decir que el de Grahame es una delicia… ¡literalmente me lo merendé en una tarde!

– R.: Vaya, me alegro… Es que, verás, al decirme “bichos, kenneth y caravana” lo cierto es que cuadraba con el de los Sauces

– C.: Claro, así en el programa decían algo de una mujer, y no animales. Pero, tranquila, la culpa es mía: ¡vaya pistas te di!

– R.: No, no, la que patiné fui yo, lo siento.

– C.: ¡Qué todos los errores sean así! ¿No te estoy diciendo que me ha encantado?

– R.: Ya, pero…

– C.: ¡Tema zanjado! ¿Y tienes el de la mujer?

– R.: Sí, aquí está.

– C.: ¡Pues me lo llevo también!

Y se lo llevó, junto con el de Casona. Cierto es que ella se fue tan contenta, y que con este patinazo abrimos dos vetas nuevas en su apetito bibliófilo al empujarla hacia El viento en los sauces, de Kenneth Grahame, y hacia La dama de la furgoneta, de Alan Bennett... pero hí está mi patinazo regino.

Así que, Mea Culpa, perdón a mi reginaexlibrislandiana de carne y hueso y perdonadme vosotros también por la confusión librera... Me temo que seguiré achicándome el agua bibliófila del pelucón unos meses más… Y, claro, ya mismo me pongo con el de Alan Bennet, del que lamentablemente hasta la fecha sólo leí Una lectora nada común, que me fascinó.

En cuanto devore La dama de la furgoneta os daré mi veredicto, queridos.. De momento ahí va la sinopsis de Anagrama:

 

En 1974, cuando Miss Shepherd y su furgoneta se instalaron definitivamente en el jardín de la casa de Alan Bennett, ya hacía varios años que ambas eran conocidas en el barrio. Tras algunos extraños encuentros, y después de que algunos gamberros comenzaran a atacarla, Alan Bennett le sugirió que pasara las noches en un cobertizo de su jardín. Aunque, afirma el escritor, él jamás se engañó pensando que su impulso obedecía a razones puramente caritativas; aquel sadismo le había perturbado demasiado, se pasaba el día vigilando a Miss Shepherd, y así no podía escribir. Y éste fue el comienzo de una convivencia que duraría quince años, hasta la muerte de la excéntrica, reservada y digna Miss Shepherd, una persona y una presencia muy reales, y con más de una identidad y una vida, como descubrió Bennett después de su muerte.

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿conocéis a Alan Bennett? ¿Sabíais algo de su la dama de la furgoneta?

“¿Tienes el libro de la ‘pilingui’ de Barcelona?”

Si para Vargas LLosa el paraíso estaba en la ‘otra esquina’ para mi el jardín del Edén es, sin duda, una reginaexlibrislandia atestada de libros y frecuentada por gentes de todo pelaje en busca del título más inesperado. Y es que, queridos, esa es una de las grandezas de mi profesión: nunca se por dónde me van a atizar el golpe bibliófilo.

Por ejemplo, el de hace unas horas me dejó literalmente aplastada bajo el peso de mi propio pelucón. Estaba yo revisando unos catálogos cuando se internaron en mis confines un hombre y una mujer con un pie en la séptima década. Fue ella la que, sin mediar saludo ni soltar a su marido, me inquirió:

Clienta: ¿Tienes el libro de la pilingui de Barcelona?Regina: ¿Perdón?

C.: Sí, uno que es la biografía de una catalana que tuvo un prostíbulo… algo de moral juguetona o una cosa así…

R.: Pues, déjeme pensar, ¿no tienen algún dato más?

Aquí fue cuando el hombre tomó la alternativa:

Cliente: Salió en el Buenafuente hace poco. La mujer llevaba un prostíbulo en la guerra y después, ¿sabe?Clienta: ¡Si! Pero el libro no lo escribió ella, sino un periodista. Vamos, que ella le contó si vida y él sacó el libro.

Regina: Ya veo, ¿y dicen que lo vieron el la tele hace poco?

Cliente: Sí, vamos, no ayer, pero tampoco hace dos años. Es reciente, es reciente…

Clienta: Yo recuerdo que el título decía algo de moral juguetona o algo así, ¿sabe?

Regina: ¿Tiene prisa? Si me dejan un segundo veo a ver qué puedo hacer.

Clienta: Es que estamos de paso, venimos de XXX y creíamos que aquí sería más sencillo encontrar el libro, pero es la tercera librería por la que pasamos y nada, oiga, a nadie le suena…

Más o menos cuando ella terminaba su frase yo sentía cómo de epidermis para adentro todas y cada una de mis neuronas respondían al ‘código rojo’ desplegando una actividad frenética.

En menos de un segundo decidieron por unanimidad que metiera el pelucón en el ordenador para sortear el que era, sin duda, un reto bibliófilo catalogado en mis confines como ‘googlelizable’, a saber: meter a capón en el buscador las pistas y ver qué nos deparan los mares de bits.

Tres, dos, uno… ¡EUREKA! En cosa de un minuto y medio di con la referencia:

Regina: ¿No será Sra. Rius, de moral distraída, de un tal Julián Peiró? Clienta: ¡Ese, ese! Sí, seguro que es ese. ¿Moral distraída? ¡Pues sí que estamos buenos, Juan!

Cliente: En efecto, ahora que lo dice ese era el periodista.

Clienta: ¿Y lo tienes?

Regina: Pues ahora mismo no, pero puedo pedírselo a la editorial, aunque tardará una semana en llegarme.

Cliente: ¡Pídalo, pídalo! Al menos usted se tomó la molestia de vernos el título…

Clienta: Es que, ¿sabe? No es que seamos morbosos, pero según dijo Buenafuente por la Rius esa pasó la flor y nata del artisteo de la época: Gala, Cela y demás. ¡Tiene que ser curioso!

Total, que les tomé los datos y abandonaron reginaexlibrislandia retorciendo de nuevo el título del libro. Cierto es que a mi ni me sonaba, y mentiría si dijera que no me pica la curiosidad, así que probablemente le echaré un ojo en cuanto llegue a mis regias manos. Hasta ese momento, me tengo que conformar con la sinopsis de su editorial, Comanegra:

 

Por primera vez una auténtica profesional del mundo de la prostitución da la cara para desmontar los consabidos tópicos acerca del trabajo del sexo. Frente a la avalancha de libros y programas televisivos que oscilan entre lo frívolo y la sordidez, esta mujer real alza la voz para explicar un trabajo del que se siente orgullosa.La Sra. Rius es una leyenda en Barcelona y una institución a nivel nacional. En estas memorias, compartidas junto al conocido periodista Julián Peiró, seguiremos su trayectoria. Desde que una joven Lydia empieza a ejercer, por consejo de su madre, hasta que, tras pasar por los mejores locales de la ciudad, llega a la creación de su propio negocio. Allí, ya como Sra. Rius, se convertirá en una más que peculiar madame: por un precio razonable les ofrecerá siempre las mejores chicas, pero le exigirá ser el mejor de los clientes.

Junto a ella descubrimos las pasiones sexuales de personajes famosos, la evolución en los gustos de la clientela y la manera de gestionar una casa de citas. Pero también el día a día de unas mujeres que son mucho más que las horas compartidas con un hombre.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿habíais oído hablar del libro o de la Señora Rius? ¿Qué recursos utilizáis para dar con referencias de libros? ¿Cómo hubiérais buscado vosotros esta? ¿Os interesa el libro de Peiró?