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Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

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“Quiere el de los monstruos del coche”

Qué cosas, la ‘caja tonta’ parece no serlo tanto o, al menos, la publicidad que la sostiene. En año y medio va a ser la tercera vez que el spot de un coche despierta un repentino e incontenible interés por según qué libro que es, de una u otra forma, un clásico, pero que pasaba desapercibido para la mayoría hasta que el cañón catódico proyecta su curioso haz de luz sobre ese título de mis anaqueles libreros y revienta su demanda.

Primero fue el BMW de Kerouac, luego el Seat Exeo de Cavafis y ahora es un tal Maurice Sendak, autor e ilustrador norteamericano, el que se ha subido en el flamante Seat Altea XL.

Desde que vi el spot aguardaba en reginaexlibrislandia la llegada de quien me pidiera el libro que inspiró a los iluminados de la agencia publicitaria. Para quienes no hayan reparado en el spot de Seat hételo aquí:

 

Por fin, ese cliente llegó, solo que materializado en una pareja de ancianos:

 

– Clienta: Oiga, buenas tardes- Regina: ¡Buenas tardes!

– C.: Verá, mi nieto nos ah pedido un libro, pero es que no estoy segura de que sea un libro

– R.: ¿Y qué les dijo?

– Cliente: Nada, que quiere el de los monstruos del coche.

– Clienta: Sí, eso, uno que es un anuncio, pero yo lo vi con él y no vi libros por ningún lado.

– R.: ¿Monstruos en un coche?

– Cliente: Sí, es de un Seat y sale un bicharraco peludo que no cabe en el coche.

– Clienta: ¿Ve lo que le digo? Eso no es un libro, es un coche. Pero él dice que sí, que lo tiene un amiguito.

– R.: ¡Ah, ya se cuál es! Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak. Lo tengo aquí.

 

 

– Clienta: Pero, pero… perdóneme pero no entiendo nada.

– R.: Verán, es un libro ilustrado infantil más o menos clásico. Tanto que acaban de hacer la película y, por lo que han visto, también lo han utilizado en un anuncio.

– Cliente: ¡Aaaaaacabáramos! ¿Así que es un cuento, luego hacen la película y sale hasta en anuncios de televisión?

– R.: ¡Exacto!

– Clienta: Vaya, vaya. Y nosotros creíamos que iba usted a pensar que mi nieto nos había tomado el pelo.

– R.: No, no, su nieto está muy bien informado, por lo que veo.

– Cliente: Entonces éste es el cuento.

– R.: Sí, este es. A mi me encanta, la verdad.

– Clienta: Pues ya está, se lo llevamos.

– Cliente: ¡Muchas gracias!

Y se fueron con su ejemplar de Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak, que en España lo edita Alfaguara, al igual que un libro con fotogramas de la película que, cuidado con las confusiones, no es el original.

El genuino, recomendado para pequeños de hasta 6-7 años y un libro absolutamente maravilloso, es el ilustrado y el otro, que está muy bien también, es la misma historia solo que con fotos del filme. En ambas el protagonista es un niño llamado Max que, embutido en su disfraz de lobo, se pasa el día haciendo travesuras hasta colmar la paciencia de su madre, que lo envía a su cuarto. Desde allí, Max viajará a un país de monstruos donde él es el rey…

Y ya que estamos aquí os dejo el trailer original en inglés de la película homónima (Donde viven los monstruos-Where the wild things are), que se estrena en España el próximo 18 de diciembre:

 

 

Y vosotros, reginaexlibrislancianos de pro, ¿conocíais el libro Donde viven los monstruos? ¿Y su historia? ¿Habíais oído hablar de la película? ¿Visteis el anuncio del Seat Altea XL y captasteis la referencia bibliófila?

“Busco un libro sobre España para un niño de 1 año”

Por lista, queridos, por lista. Lo que hace un par de semanas tomé por un pedido anecdótico y puntual empieza a repetirse en mis confines regios con la suficiente periodicidad como para que pueda interesar a más de uno de los aquí presentes.

Me refiero a clientes que vienen a mi en busca de libros que enseñen a sus respectivos nietos-sobrinos-ahijados-otros parientes que han nacido o residen en el extranjero cómo es España, y olé.

Geografía, cultura, costumbres, folclore, algo de historia presentada de una forma amena, divertida y digerible para pequeños lectores, cuya horquilla de edad va desde 1 a 9 añitos. Pero como la esencia de la petición viene a ser la misma, reproduzco mi conversación con la entrañable ancianita que abrió la veda:

– Clienta: Buenos días, ¿puede ayudarme?- Regina: Si, dígame.

– C.: Verá, lo que busco es un libro bonito que enseñe a mi nieto cómo es España. Él vive en Italia con su madre, y quiero que sepa de dónde viene, aunque ella piensa enseñarle español.

– R.: Ya veo, ¿y qué edad tiene su nieto?

– C.: Un año.

– R.: ¿Un año? Mmm, es que para esa edad los libros son más simples. Quiero decir que además de ser manipulables enseñan cosas simples como colores, palabras. Para más mayores sí hay algo, pero para un año que yo sepa no…

– C.: Bueno, no me importa que sea para más grandes. Que lo vaya mirando con su mamá hasta que tenga edad de leerlo él. ¿Me lo enseña?

– R.: ¡Por supuesto!

Y fui a por un ejemplar de Teo viaja por España, una de las aventuras más acertadas de ese mítico personaje que lleva entreteniendo y enseñando a pequeñines desde hace un cuarto de siglo…

– C.: Uy, qué cosa más bonita. ¡Éste, éste es el que le llevo a mi niño!- R.: Como verá quizá sea un poco excesivo para un niño de un año, y de hecho está recomendado para de 5 en adelante, pero si puede ir viéndolo con su madre, como usted dice.

– C.: Si, me lo llevo, gracias.

Y se fue. Pero en apenas seis días entró una joven en reginaexlibrislandia con una petición muy similar, solo que ampliada:

– “Voy a ver a mis sobrinos a Holanda y quiero llevarles libros sobre España. Uno va a cumplir 4 años, y el otro va para 10…”

En este caso mi pelucón y yo sugerimos que se llevara el de Teo viaja por España para el menor, y para el mayor Pequeña historia de España, de Manuel Fernández Álvarez con ilustraciones de Jvlivs.

La que suscribe adora éste último especialmente, porque recorre momentos clave del pasado patrio con un ingenio y una brillantez a prueba de bostezos. Y así entre vosotros y yo: un adulto lo disfruta tanto o más que un pequeño tunante, palabra de Regina Exlibris.

Y menos mal que estuve rápida doblegándome al instinto librero e inmediatamente me hice con varios ejemplares de cada título, queridos, porque ¡¡¡prácticamente se los han llevado todos!!!

Y vosotros, queridos, ¿buscasteis alguna vez libros sobre España para niños? Visto lo visto y mientas sigo investigando el tema, ¿alguna sugerencia de vosotros, mis reginaexlibrislandianos de pro?

¿Pero, El principito no está ya muy pasado?

Ni estos meses al timón de reginaexlibrislandia ni las advertencias de experimentados profesionales del libro me preparaban, ni a mi ni a otro de los míos, para la clase de prueba que la divina providencia librera nos tenía reservada para una tórrida tarde de agosto.

Tanto fue así que la experiencia nos metamorfoseó en estatuas de hielo cuando la temperatura ambiente allá entre nuestras cajas y pilas de libros rondaba los cuarenta grados, y subiendo. Pero es que hay situaciones ante las que la sensiblidad y el sistema nervioso central de un amante de la literatura nunca sabes cómo van a reaccionar.

Y esta vez a nosotros se nos cayó la temperatura corporal cuando una señora de unos sesenta años acudió a nosotros en busca de ‘un libro especial’ para su ahijada, que hacía su primera comunión:

– Clienta: Ya le he comprado algo de ropa, pero quiero regalarle también un libro bonito. No la veo muy a menudo porque vive fuera, y quiero que sea algo… pues eso, especial. Algo que conserve.- Regina: Bueno, en ese caso yo sin duda le diría que le lleve El Principito en cualquiera de sus ediciones. Ahora mismo aquí tenemos tres en castellano y una bilingüe, francés-español.

– Librero 2: ¡Sin duda! Yo le iba a sugerir tambien a Saint Exupéry

– Clienta: ¿Eseeeee? ¿Pero El Principito no está ya muy pasado?

Antes de cerrar el signo de interrogación un viendo gélido nos dejó de hielo. Fue horas más tarde, cuando nos afanábamos en absorber con dos fregonas nuestro asombro ya derretido a nuestro lado del mostrador, cuando recobramos la serenidad suficiente como para hablar del tema sin que nuestros dientes rechinaran de rabia.

La conclusión fue, obviamente, que cómo es posible que a alguien se le pase por la cabeza la idea de que El Principito esté pasado de moda.

Al final la buena mujer se llevó La emperatriz de los etéreos, de Laura Gallego:

“Es más reciente, creo que gustará más”.

Y vosotros, queridos, ¿creéis que El Principito puede resultar anticuado? ¿Qué le hubierais dicho a la señora? ¿Cuántes veces os habéis leído El principito? ¿Recordáis vuestro primer ejemplar? ¿Lo conserváis?

De risas Con El Pequeño Nicolás…

Hay días en que amanezco milenaria, como si alguien me hubiera cardado el pelucón con una laca que condensara todos los pecados y dolencias espirituales de la humanidad.

Su peso es tal que literalmente me va aplastando, y a eso de media mañana deambulo por reginaexlibrislandia como un alma en pena, todo pelambrera y dos piececitos sobresaliendo tímidamente por debajo como cabezas de tortuga.

Mis movimientos se ralentizan y me cuesta un imperio realizar la más sencilla de las tareas.

Así estaba yo hoy, tratando de decidir cómo cauterizarme la melancolía y desembotarme los sentidos, si con café intravenoso o una tortilla de aspirinas, cuando opté por aliviarme con una prescripción librera de las mías: ¡Ojo! Con el pequeño Nicolás, la primera de una serie de aventuras inéditas del pequeño tunante galo creado por ese tándem inmenso del humor francés: René Goscinny y Jean-Jaques Sempé.

Hacía días que me llegó el pedido a reginaexlibrislandia, pero no me había parado a ojearlo.

Regina, me dije, deja que Nicolás te levante el día.

Y así lo hice. Me atrincheré en mi mesa y me olvidé del mundo… Nicolás me hablaba y oía gritar a Clotario, soltar mamporros a Eudes, zampar sin tregua a Alcestes. Correteaba con ellos por el patio del colegio huyendo de El Caldo cuando una voz me devolvió a la librería:

– Cliente: Disculpe, llevo un rato observándola…

– Regina: Uy, perdone, ¿puedo ayudarle?

– C.: No, es que veo que no para de reír y me preguntaba qué es lo que está leyendo.

– R.: Pues Una aventura de El Pequeño Nicolás, no sé si lo conoce

– C.: Pero, ¿eso no es para críos?

– R.: Bueno, depende. Yo siempre lo recomiendo para peques, pero también creo que es para todos… es un cocktail explosivo de humor, ternura y travesuras absolutamente delicioso. Yo los leía de pequeña y, ya ve, de vez en cuando vuelvo a ellos. Este en concreto lo acaban de editar en españa.

(El caballero desliza su mirada de mi cara al libro que tengo en las manos entre escéptico y curioso)

– C.: ¿Y realmente es tan gracioso?- R.: Imagino que no para todos, pero a mi me encanta. Léase algún capítulo y decida usted…

– C.: La verdad es que no tengo prisa, ¿me lo presta un segundo?

Al final se llevó ese y otros tres previos: El pequeño Nicolás; Las vacaciones del pequeño Nicolás y Los amiguetes del pequeño Nicolás. Mientras cogía su paquete me me dijo:

. Pero son para mis nietos, ¿sabe?

Aunque me guiñó un ojo antes de desaparecer…

Y a vosotros, queridos, ¿os gusta El pequeño Nicolás? ¿Qué leéis cuando os asalta la melancolía?

A la caza de niños-lectores

Os voy a mostrar algunos de los retos con los que me enfrento a diario en la librería (y en este blog, ¿verdad SRYA?), sobre todo ahora con la ¿maldita? Navidad y las traicioneras ‘listas de regalos‘, esas que los clientes ondean sobre sus cabezas justo antes de entrarme ¡al abordaje!:

Regina,el niño tiene 12 años, pero no lee demasiado…

Va a cumplir 12 y aunque es niña no quiere ni oír hablar de princesitas…

Tiene 12 años, es rumana y como lleva poco tiempo en España su edad no se corresponde con su nivel de castellano, al menos al leer… y yo no sé qué darle…

Mi nieto no lee ni a tiros, dice que es aburrido. Quiero algo diferente..

 

Reconozco que me agobiaba no acertar, no saber qué decir y, la verdad, me pesaba la responsabilidad de patinar y desinflar aún más el flácido globo del hábito lector de alguna criatura inocente.

Por eso una mañana me planté y me dije:

Regina, la empatía. Hazte el favor de meterte en la piel de los niños

Y como además de Regina soy polimórfica así lo hice. ¿El resultado? Lo que yo atesoro como mis ‘8 ases en la manga’, libros para lectores de más de 10 años para quienes ‘libro’ es sinónimo de ‘ladrillo’.

La experiencia me dice que son infalibles. ¿La prueba? Hicieron de varias generaciones de lectores devoradores de tinta impresa. Son:

El pequeño Nicolás, de René Gosciny e ilustrados genialmente por Sempé, son derroche de ingenio y magia. Se trata de una serie con cinco títulos. Es matemático: si acaban el primero llegan hasta el quinto.

El Pequeño Vampiro, de Angela Sommer-Bodenburg. Fue un bombazo en los noventa, y ha generado toda una colección de aventuras protagonizadas por pequeños tunantes con “colmillos de leche”. Entrañable, divertido y con cierto tufillo a moho… Cuando Rüdiger y Anton entran en tu cuarto, los esperas cada noche. ¡Palabra de Regina!

De Roald Dahl recomendaría tres de sus títulos: Las brujas, Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate.

Y en cuanto a españoles, más allá del Manolito Gafotas de Elvira Lindo, Juan Muñoz Martín nos ha regalado dos colecciones tan disparatadas como entrañables que están en SM-El Barco de Vapor Naranja: El pirata garrapata y Fray Perico y su borrico.

¿Lo mejor? Cuando pasados unos días regresa una señora loca de contenta a comprar otro ‘de los mismos’:

La niña está entusiasmada, su madre no da crédito, así que he decidido aprovechar ahora que está en vena…

Y te da las gracias y se va. Y, entre ustedes y yo, es en ese momento cuando el globo-hábito lector de la criatura no es lo único que se ha hinchado… ¡Mi moral-librera parece un zepeling!