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Reflexiones de una librera con delirios antropológicosaficionada a diseccionar los hábitos lectores de los españoles

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Viva el ‘humor inglés’ de Anagrama

Tenía que ser Jorge Herralde, cuerpo y alma de la editorial Anagrama, quien impulsara una gloriosamente inesperada promoción bibliófila más de las que se incluyen en el programa de celebraciones del 40 aniversario del sello.

La cosa va así: al comprar dos títulos de Anagrama el cliente se lleva de regalo un ejemplar de ‘El mejor humor inglés’, que recoge fragmentos de 11 novelas de las lenguas y los ingenios más afilados, hilarantes y certeros de las letras de la Gran Bretaña.

Sí, queridos, sin duda una iniciativa a la medida de Reginaexlibrislandia, donde como firmes defensores de las propiedades terapéuticas del humor hecho letras, recibimos la iniciativa herraldiana a lo grande: con un lingotazo extra de café.

Tan contenta estaba yo con este oasis promocional en medio de la aridez estival sembrada de reediciones de los mismos títulos de siempre con cubiertas renovadas y en formato bolsillo –así, entre nosotros os diré que como vea otra reedición más de La sangre de los inocentes creo que me voy a poner a gritar– cuando la Providencia Librera arrojó a mis confines a una mujer que, parapetada al otro lado de un bolso descomunal, me soltó a media voz:

– Clienta: Buenas, ¿puede ayudarme?

– Regina: Sí, claro, ¡usted dirá!

– C.: Verá, el humor inglés me gusta, y quisiera leer libros de humor inglés.

A ver, queridos, una petición tan singular a bocajarro no es fácil de encajar con gracia, y a veces el estupor me bloquea la neurona y retarda mi capacidad de reacción bibliófila.

En esos momentos me quedo en ‘modo regina automática”, programada para no dejar de sonreír y para parpadear cada dos segundos, mientras de epidermis para adentro me entrego a una frenética actividad cerebral…

… Y en esas estaba, cuando ella prosiguió:

– C.: Me refiero a algo de un tal Barnes, o de Gudhose… y de alguno más que no recuerdo.

¡Plim! Campanilla cerebral a lo juego de pim-ball que me desactivó el automatismo y me retrotrajo a la realidad bajo mi regio pelucón. Ella misma me dió la clave:

– Regina: ¿Julian Barnes?

– C.: Sí, ese.

– R.: ¿Y Wodhouse, quizás?

– C.: Sí, sí, me equivoqué. Y también un tal Jornby.

– R.: Mmm, ¿Hornby? ¿me permite una indiscreción?

– C.: Sí, dígame.

– R.: ¿Tiene usted un ejemplar de El mejor humor inglés, de Anagrama, que recoge fragmentos de británicos dados al humor?

– C.: Uy, si, ¿cómo lo sabe? En realidad se lo vi a un compañero de trabajo, me lo prestó a la hora de la comida y me hizo tanta gracia lo que leí que decidí comprarme los libros de donde sacaron esos textos. Es que, verá, con tanto problema y tanta crísis esa será una buena terapia de choque, ¿no cree?

– R.: Sin duda. Pues, mire, le enseño los títulos para que los vea:

Wilt no se aclara, de Sharpe; Relatos de los inesperado, de Roald Dahl; Con lo puesto, de A. Bennet; El loro de Flaubert, de Julian Barnes; Mar gruesa, de Martin Amis; Primer amor, últimos ritos, de Ian McEwan; Guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams, y Alta fidelidad, de Nick Hornby.

Ella se llevó ¡Pues vaya!, de P.D. Woodehouse, Merienda de negros, de Evelyn Waugh y, como no, su ejemplar de regalo de El mejor humor inglés no sin antes decirme:

“Mira qué bien, así ya sé los que me puedo seguir comprando. ¡Gracias!”

En ese momento fue en el que decidí montar una mesita veraniega dedicada al ‘Humor Inglés” con los títulos seleccionados por Herralde (gracias de antemano, caballero), con el ejemplar de regalo en medio.

Y vosotros, regianexlibrislandianos de pro, ¿vísteis en alguna librería la promoción de Anagrama? ¿Conocíais el volumen ‘El mejor humor inglés’? ¿Qué títulos de autores británicos editados o no por Anagrama me sugeriríais para mi mesa temática?

Retorno a Brideshead: novelón, serie mítica … ¡y ahora la película!

Érase una vez en los albores de reginaexlibrislandia cuando hablé por primera vez de uno de los grandes novelones del S.XX: Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh.

Pues bien, yo sí que he retornado a mi Retorno a Brideshead. Por aquel entonces un par de clientas hoy asiduas a mis confines buscaban un libro con la única pista de una serie de la BBC de finales de los 80, con un reparto encabezado por un jovencísimo Jeremy Irons.

Era, obviamente, la producción televisiva homónima de la novela del escritor británico, también autor de Una merienda de negros:

En su día pensé que eran un milagro de la Providencia Librera:

¡Ay, nena, casi tres décadas después de la serie sus ecos catódicos siguen empujando a algún que otro lector a las páginas de la novela!

Sí, tan real como que ahí estaban mis dos clientas para dar fe.

Pues bien, justo hoy una de ellas me decía:

Clienta: Regina, ¿sabes que ya han estrenado la película de Retorno a Brideshead? Bueno, aquí no, pero imagino que estará al caer.

Regina: Sí, lo sabía.

C.: ¿Piensas verla?

R.: Mmmm, pues no sé. Vi el trailer y tiene buena pinta.

C.: Ya, pero… ¿No sería demasiado?

R.: ¿A qué te refieres?

C.: Bueno, yo vi la serie y me enganchó. Después leí el libro nada más comprártelo y es uno de mis favoritos. Y ahora la película… como esté bien va a ser algo histórico: ¡una especie de triplete!

R.: ¡Uy, pues tienes razón! Novelón, serie mítica y peliculón… Habrá que verla y juzgar

C.: En cualquier caso, ¿crees que lanzarán una nueva edición de Retorno a Brideshead con la cubierta del cartel de la película?

R.: Pssss, supongo que sí. Aunque la verdad es que en su día Tusquets no utilizó fotogramas de la serie de la BBC para editarla en España. La lógica me dice que sí, pero sinceramente espero que la reediten tal cual está, que está muy bien.

Mira que soy permeable, fue irse ella y volver yo cabeza al trailer de Brideshead Revisited (2008):

Y vosotros, queridos, ¿leísteis Retorno a Brideshead? ¿Visteis la serie de la BBC? ¿Pensáis ver la adaptación a celuloide? ¿Habrá triplete? Y, bueno, ¿reeditaran la novela de Waugh con el cartelito de turno? ¡Hagan juego!

Nota de Regina: para los afortunados que aún no han disfrutado de la primera lectura de Retorno a Brideshead reposteo mi reseña:

Ese libro es una auténtica joya, una de esas novelas-mosquitera que te envuelve, aísla y protege del día a día entre la primera y la última página. Narra el regreso de Charles a la elegante mansión de lord Marchmain, convertida en cuartel por la guerra, y él, en soldado, para revivir la época en que la habitó mientras se dejaba seducir por el ambiguo y cautivador Sebastián, su fascinante hermana, lady Julia, y el misterio y la decadencia autodestructiva que envuelve a toda la estirpe).

¿La lectura de qué novelas haría de Zapatero un mejor presidente?

No hay manera, queridos, el día que amanezco en plan mántrica con una idea en el pelucón no hay quien me saque de ahí.

Cuando eso ocurre, el resto del universo se diluye en sombras chinescas ante las que mis cinco sentidos ni se inmutan. Unos lo llaman personalidad obsesiva, pero a mi me gusta llamarlo focalización, ya que proyecto el haz de luz de mi inteligencia sobre un único punto. Si, algo así como una bandera japonesa mental.

El caso es que la reciente sobreexposición a debates electorales, bombardeos mediáticos y demás estímulos no-literarios marca 9-M sumada a mi permeabilidad espiritual congénita forjaron en mi la inesperada pero firme necesidad de tomar parte activa como librera vocacional en esta nuestra Democracia.

Decidido eso ya sólo me quedaba saber cómo demonios hacerlo. ¿Cómo?

Y en esas estuve mentalmente varada día y noche ayer y hoy hasta que, de pronto, la respuesta se materializó ante mi en boca de un cliente que vino en busca de Vida de Pi, de Yann Martel.

Sólo cuando el caballero se fue con el libro yo vi la luz:

¡Claro, Yann Martel! Regina, cielo, pareces boba… ¿cómo ibas tu a hacer algo por la Democracia? ¡A librazo limpio, por supuesto! ¿De qué otra forma si no?

Si, queridos, resulta que hace casi un año leí que Yann Martel decidió ‘ilustrar’ y ‘sensibilizar’ públicamente al conservador Stephen Harper, recién elegido primer ministro canadiense.

Su idea era enviarle durante un año y cada dos semanas un libro, con su correspondiente misiva a modo de prólogo. A día de hoy, la web ‘¿Qué lee Stephen Harper?’ en la que Martel da cuenta de sus envíos, sigue on line.

Así que esta reinona que en su día cayó rendida a los pies de la iniciativa letrada de Martel se ha pasado la tarde pensando qué lecturas podrían hacer de Zapatero un mejor presidente, qué libros le harían reflexionar, o de la mano de qué autores podría afrontar más lúcidamente los próximos cuatro años de legislatura.

Y si, divinos, hubiera hecho lo mismo de haber ganado ‘el otro’. La cosa es modelar espíritus a librazos, da igual de qué lado bailen los condenados.

Ahí van mis 24 sugerencias de lecturas para Zapatero, de aquí a marzo del 2009:

La Metamorfosis, de Kafka.

Los Miserables, de Victor Hugo.

Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell.

La invasión de Sicilia por los osos, de Dino Buzzati.

El Quijote, de Cervantes.

Las uvas de la ira, de John Steinbeck.

Tao Te King, de Lao Tse.

Moby Dick, de H. Melville.

Calígula, de Albert Camus.

El emperador, de R. Kapuscinski.

Merienda de negros, de Evelyn Waugh.

El Principito, de Antoine de Saint Exupery.

Cartas a un joven poeta, de Rainer María Rilke.

La Regenta, de Clarín.

Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato.

El festín de Babette, de Isak Dinesen.

Ricardo III, de W. Shakespeare.

Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez.

El hombre que sabía demasiado, de G.K. Chesterton.

El Aleph, de Borges.

Cándido, de Voltaire

Memorias del subsuelo, de F. Dostoievski

El beso de la mujer araña, de Manuel Puig

Carta de una desconocida, de S. Zweig

Y vosotros, queridos, ¿qué libros recomendaríais a Zapatero para hacer de él un mejor presidente? ¿Qué lecturas podrían orientarle en su mandato?

La sombra del librero es alargada

Aunque llevo poco tiempo suelta por la librería creo que atiné al apostar por un discreto segundo plano cara al público. La idea es hacerles saber que existo sin que mi afán por ayudarles se condense sobre sus cabezas como una nube cargada de electricidad.

Así que yo, Regina ExLibris, siempre saludo, jamás retiro la mirada y me dedico a mis quehaceres libreros (reponer volúmenes, inventariar, colocar) mientras intercepto mensajes cifrados de socorro que envían los más tímidos. A esos, como a los actores, basta con darles el pie para que se suelten.

Sin ir más lejos ayer dos mujeres buscaban un libro para una tercera que estaba en casa inmovilizada y a punto del colapso nervioso por aburrimiento y sobredosis de bazofia catódica mañanera. Situada a una distancia prudencial, captaba retazos de su conversación:

-Amiga A: Había una serie, ¿te acuerdas? Yo me enganché tarde, pero fue un bombazo. Joder, si salía el actor este británico taaaaan atractivo… ¿cómo se llama? Ese que es como fibroso, con el pelo castaño.

-Amiga B: ¿Quién, Hugh Grant?

-Amiga A: No, mujer, esteee… ¡Jeremy Irons!

-Amiga B: Ay, si, que salía con otro rubio que tenía una hermana, que eran aristócratas… ¿No era de la BBC? Pero, ¿cómo se llamaba?

-Amiga A: No sé, pero creo que se basaba en una novela. Anita me habló alguna vez de él porque quería leérselo pero…

‘Jeremy Irons’, ‘Rubio y hermana aristócratas’, ‘BBC’, ‘novela’… cuando mi radar captó las señales en mi cerebro se dispararon más alarmas que en un reactor en plena guerra fría y tuve que contenerme para no levantarme y gritar: ¡Hablais de RETORNO A BRIDESHEAD, de EVELYN WAUGH (Tusquets, en ediciones rústica y de bolsillo)!

(Nota de Regina.: Ese libro es una auténtica joya, una de esas novelas-mosquitera que te envuelve, aísla y protege del día a día entre la primera y la última página. Narra el regreso de Charles a la elegante mansión de lord Marchmain, convertida en cuartel por la guerra, y él, en soldado, para revivir la época en que la habitó mientras se dejaba seducir por el ambiguo y cautivador Sebastián, su fascinante hermana, lady Julia, y el misterio y la decadencia autodestructiva que envuelve a toda la estirpe).

Respiré hondo y opté por dirigirme hacia ellas en cámara lenta para que repararan en mi en lugar de irrumpir yo en su debate.Y cuando las sobrepasé ocurrió.

-Amiga A: Perdona… buscamos un libro, igual nos puedes ayudar.

-Regina ExLibris: Si, claro, dígame.

-Amiga A: Sabemos que hicieron una serie en los 80 con Jeremy Irons

-Amiga B: Sí, que eran dos amigos y luego estaba la hermana de uno de ellos, que eran muy ricos.

-Regina ExLibris: Creo que hablan de Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh.

-Amiga A: ¿Lo teneis?

-Regina ExLibris: Si, ahora mismo se lo doy…

Y se fueron con el libro, y yo volví a experimentarlo… ese subidón que me da cuando alguien viene buscando un ejemplar, cualquiera, y lo tenemos, y se lo lleva. Y si la novela es de las grandes la sensación es tan buena que no puede ser sana.

En pleno éxtasis librero miré al cielo, que en Reginaexlibrislandia cabe en las baldas de narrativa en español, y mis ojos se toparon con la obra de Miguel Delibes. Y dirigiéndome él dije: ‘Si, maestro, la sombra del librero es como la de su ciprés: alargada. Tanto que hoy llegó hasta Brideshead’.

Aquí va un recuerdo de la serie de la BBC: