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Borges y su Biblioteca de Babel

29 agosto 2009

Si eres devoto de Borges sólo hay una cosa que puedes desear más que perderte por entre sus líneas: que el maestro te facilite su canon bibliófilo particular. Pues bien, él lo hizo, y hace apenas unas horas hablaba de ello con un reginaexlibrislandiano asiduo, que me preguntó:

Cliente: Oye, Regina, ¿Conoces una colección que llevó Borges en Siruela? Es que me gustaría completarla…

La historia es ésta: arrancaban los años 80 y la editorial Siruela propuso a Borges coordinar una colección de más de una treintena de títulos seleccionados y prologados por él.

Así nació uno de los tesoros bibliófilos más exquisitos y a día de hoy absurdamente inalcanzables de todos los tiempos: La Biblioteca de Babel, bautizada como el relato homónimo de Borges que hoy aparece recogido en Ficciones y que versa sobre una biblioteca infinita.

Con una edición impecable y unas ilustraciones maravillosas, los treinta y tres títulos salieron a la venta entre 1983 y 1987. Lamentablemente desde hace dos décadas es imposible hacerse con ejemplares sueltos en librerías como reginaexibrislandia, y en establecimientos de lance y en Internet alcanzan precios escandalosos.

Pero no desisto. Y así, inasequible al desaliento, un par de veces al año llamo a Siruela con la esperanza de recibir noticias de una inminente reedición. Hasta ahora sigo teniendo el NO por respuesta, pero en plena charleta con mi reginaexlibrislandiano sobre el tema tuve una revelación bibliófila:

- Cliente: Pues vaya, es una putada que se pierda…

- Regina: Sí, y no ya sólo por la colección en sí con su edición original, sino porque es una auténtica guía de lectura borgiana.

- C.: ¡Anda, claro! ¿Quién mejor que Borges para sugerirte libros?

Así que aquí estoy, a punto de revelar los treinta y tres títulos elegidos por Jorge Luis Borges para su Biblioteca de Babel, misión a todas luces imposible de no haber sido por la inestimable labor de ‘Los Conseguidores’ de La Tercera Fundación, que en su día recopilaron las portadas y los textos de las contras de todos los títulos.

¿Listos? Pues allá vamos:

Las muertes concéntricas, Jack London; Venticinco agosto 1983 y otros cuentos (Borges y VVAA); El cardenal Napellus, Gustav Meyrink; Cuentos descorteses, León Bloy; El espejo que huye, G. Papini; El crimen de Lord Arthur Saville, Oscar Wilde; El convidado de las últimas fiestas, Villiers de l’Isle-Adam; El amigo de la muerte, Pedro Antonio de Alarcón; Bartleby, el escribiente, Herman Melville; Vathek, W. Beckford; La puerta en el muro, H.G. Wells; El invitado tigre, P’u Sung-Ling; La pirámide de fuego, Arthur Machen; La isla de las voces, R.L. Stevenson; El Ojo de Apolo, G.K.Chesterton; El diablo enamorado, Jacques Cazotte; El buitre, F. Kafka; La carta robada, E.A. Poe; La estatua de sal, Leopoldo Lugones; La casa de los deseos, Rudyard Kipling; Las mil y una noches según Galland; Las mil y una noches según Burton; Los amigos de los amigos, Henry James; Micromegas, Voltaire; Relatos científicos, Charles Hinton; El gran rostro de piedra, N. Hawthorne; El país del Yann, Lord Dunsany; La reticencia de Lady Anne, Saki; Cuentos rusos, Dostoievsky, Leon Tolstoi, Leonidas Andreiev; Cuentos argentinos, VVAA; Nuevos cuentos de bustos Domecq, Bioy Casares y Borges; Libro de sueños; Borges A-Z, Borges y A. Fernández Ferrer.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿conocíais la existencia de La Biblioteca de Babel? ¿Cómo llegasteis a ella? ¿Os gusta Borges?

Como borgiana sugeriría a quienes aún no os habéis adentrado en el universo literario del genio argentino que empezarais por El Aleph, aunque hablando de Borges cualquier texto es soberbio, palabra de Regina.

Y como broche, homenaje y rareza hete aquí la primera de las diez partes de una mítica entrevista a Borges en TVE allá por 1976:

Si queréis ver toda la entrevista la encontraréis fraccionada en varios episodios desde aquí.


Guía de supervivencia zombi, por si las moscas…

20 octubre 2008

Es lo que tiene la ignorancia, que además de atrevida es poco precavida. Y como mis nociones sobre muertos vivientes se limitaban a fotogramas de películas de terror de serie B, al mítico Thriller de Michael Jackson, a paseos casuales por las inmediaciones de un after-hour una mañana de domingo y a según que apariciones catódicas post-maquillajes extremos de según qué famosete hecho a sí mismo a golpe de bisturí, resulta que estaba total y absolutamente indefensa en caso de ‘invasión Z.

Sí, queridos, porque el universo zombi existe e inquieta a mucha gente en los cinco continentes. De hecho allá por junio un reginaexlibrislandiano asiduo me puso sobre la pista al preguntarme por un curioso libro: Guerra MundialZ, de un tal Max Brooks que editaba en España Almuzara, cuando ya era libro de culto en el mercado anglosajón con cerca de medio millón de ejemplares vendidos.

El autor resultaba ser el hijo de Mel Brooks y Anne Bancrof, un exitoso guionista e investigador que lo ha dejado todo para dedicarse en exclusiva a investigar el fenómeno zombi o, lo que es lo mismo, la existencia de ex-humanos infectados por virus prefabricados por grandes corporaciones o a saber qué ensayos gubernamentales. En sus publicaciones, el señor Brooks no sólo incluye parte de un ‘informe reservado’ de Naciones Unidas sobre experimentos de este tipo, sino que recoge testimonios reales de implicados, afectados y testigos.

Pues bien, antes que su citado Guerra MundialZ, Max Brooks publicó un manual con indicaciones específicas sobre cómo sobrevivir a una inminente invasión de hordas de muertos vivientes con peligroso apetito por la casquería fina. Se trata de Zombi. Guía de Supervivencia. Protección completa contra los muertos vivientes, que llega ahora a España de la mano de Berenice.

Reproduzco el texto de la contra:

Guía de supervivencia zombie¡No seas imprudente con el mayor bien que posees: la vida! Este libro será la clave para sobrevivir a las hordas de no muertos que podrían estar acechándote en este preciso momento sin que lo supieras. Zombi. Guía de supervivencia ofrece una protección completa
gracias a consejos comprobados para salvaguardarte a ti y a tus seres queridos de los muertos vivientes. Este es un libro que podría salvarte la vida. Max Brooks vive en Nueva York, pero está preparado para mudarse a un lugar más remoto y defendible cuando el momento lo requiera. Su reciente Guerra Mundial zombi, ha sido aclamada por el experto en zombis Simon Pegg como una obra «absolutamente indispensable».

Esta vez estuve alerta, y cuando mi reginaexlibrislandiano asiduo y aficionado al género se adentró en mis confines yo ya le esperaba con la Guía de Supervivencia en la mano:

Cliente: ¡Hola, Regina!

Regina: ¿Cómo estás?

C.: Bien, vengo porque tengo que hacer un regalo par… ¿ESO ES LA GUÍA ZOMBI?

R.: Sí, me llegó hace un par de días.

C.: ¡DÉJAMELA VER!

R.: Toma, toda tuya

C.: Me la llevo

R.: Vale, pero, ¿qué me ibas a decir?

C.: ¿Qué, yo?

R.: Nosequé de un regalo

C.: ¡Ah, eso! Buah, ya vendré. Ahora me llevo a Brooks.

R.: Como quieras

C.: Por cierto, ¿tienes más?

R.: Otros tres ejemplares

C.: ¡Ah, perfecto! Tengo dos colegas que no pudieron con ella en inglés. les diré que se pasen hoy.

Y se fue, y ‘sus colegas’ se materializaron en reginaexlibrislandia apenas dos horas después. Se abalanzaron sobre las guías como si realmente les fuera la vida en ello…

Para seros sincera he de deciros que el temita ha conseguido inquietarme, así que igual entre horas le echo un vistazo al ejemplar que me queda de Zombi, Guía de Supervivencia… por si las moscas, queridos, por si las moscas, que una le tiene mucho apego a sus órganos vitales.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿qué opinais del tema? ¿Conocíais Guerra Mundial Z o la Guía de Supervivencia Zombi? ¿Y al tal Max Brooks?

“¡Si señor, hoy me encamo con mi Guerra MundialZ!”

01 junio 2008

Definitivamente creo que debería tomarme en serio esa reginaexlibrislandada de ir a Notre Dame para tomar prestada a Emmanuelle. No ya por mi, que podría entrenarme para canalizar mi euforia librera en plan tántrico: hacia dentro y todo para el pelucón, aunque se me asilvestre, crezca y termine pareciéndose a una enorme piñata, con el riesgo que eso entraña.

No, lo haría por algunos de mis reginaexlibrislandianos de pro, que buena falta les hace a veces, cuando un alegrón inesperado por encontrar su libro pulveriza su autocontrol y no saben muy bien cómo manejar esa emoción sin que entes ajenos a la magia impresa les tomen por mamarrachos.

Aunque a mí esas descargas de euforia lectora y ajena de las que por suerte regia doy fe me recuerdan a la película Los Inmortales (Highlander, 1986), cuando a Christopher Lambert en la piel de Connor MacLeod, tras descabezar a otro de los de su especie, le atravesaba un rayo elevándole un metro sobre el suelo mientras el seguía aferrado a su espadón. Si, así veo yo a algún que otro cliente cuando se hace, por fin, con su ejemplar.

El último ‘solopuedequedaruno‘ que se pasó por reginaexlibrislandia fue un simpático y tímido treintañero asiduo a mis baldas de ciencia ficción que siempre me saludaba muy cortés, pero con el que jamás había hablado. Por fin un día a mediados del mes pasado se me acercó:

- Cliente: Estooo, perdona

- Regina: ¿Si? ¡Hola! Dime

– C.: ¿Te ha llegado Guerra MundialZ, de Max Brooks?

- R.: Pues no, la verdad, no me suena.

- C.: Lo edita Almuzara, y sale ahora. Igual me precipité porque leí en Internet que ya estaba a la venta.

- R.: Pues lo miramos ahora, un segundo. Mmmm, no pone nada. Si me das un momento les llamo, a ver qué me dicen ellos.

- C.: No quiero molestarte, vuelvo en unos días, que estás liada.

- R.: ¡No me cuesta nada!

Y hablé con los de Almuzara…

- R.: Mira, me dicen que estaba anunciado para el día 12 de mayo, pero que se ha retrasado la cosa. Han tenido problemas con la primera tirada y su distribución, o algo así. Les he pedido varios, dijeron que me los mandan en cuanto puedan.

- C.: (Entre decepcionado y agradecido) ¡Ah! Bueno, muchas gracias, volveré en unos días entonces…

En dos semanas el muchacho se pasó cuatro o cinco veces, siempre miércoles y viernes, y repetíamos la misma charla fugaz:

- C.: ¿Te ha llegado Guerra MundialZ?

- R.: No, lo siento, aún no. Pero, tranquilo, en cuanto lleguen te guardo uno.

Y él se iba desencantado y yo volvía a mis quehaceres apesadumbrada.

El viernes a mediodía él regresó. No hubo suerte. Pero el sábado a primera hora recibí, por fin, el paquete:

Regina, cielo, me dije, mira que eres vacua. Tienes al pobre muchachote suspirando por su libro y no se te pasó por el pelucón apuntar su teléfono para avisarle. ¿Y si no vuelve hasta el miércoles, insensata? Ahora, ¿cómo demonios le avisas, con un tam-tam?

Mi mismidad tenía toda la razón. Así que jurando en todas las lenguas vivas y muertas del planeta separé con cuidado su ejemplar y lo guardé. Y continué con mis cosas.

¿Intuición? ¿Fe? ¿Ansiedad? No sé que le trajo a mis confines rompiendo su pauta miércoles y viernes, pero el caso es que apareció rayando la hora de comer. Antes de que pudiera abrir la boca saqué su ejemplar de Guerra MundialZ y lo dejé sobre la mesa, retirándome a un discreto segundo plano.

Él se abalanzó sobre el libro con los globos oculares del tamaño de mi pelucón. Miró la portada, la contra, lo hojeó y, de pronto, con el libro en alto y las venas del cuello como morcillones de Burgos, gritó:

“¡SIIIIIII SEEEÑORRR, ÉSTA NOCHE ME ENCAMO CON MI GUERRA MUNDIALZ!”

Y yo volví a ver en él a Connor MacLeod/Christopher Lambert atravesado por el rayo y con su espadón en alto, sintiéndose el amo del universo. Y se fue tan contento, el muchacho.

Claro, entre tanto yo investigué Guerra MundialZ, de Max Brooks, y se trata de la traducción al castellano de un libro muy, muy esperado por los aficionados al género ‘guerra mundial zombie’, que se libra en un futuro inminente entre infectados por virus prefabricados y humanos.

Por lo visto lo bueno de éste es que es parte de un ‘informe reservado’ de Naciones Unidas y que recoge testimonios reales de implicados, afectados y testigos. A mi me da cosa, queridos, pero sobre gustos lectores…. Y tiene hasta película, va el trailer:

Y vosotros, queridos reginaexlibrislandianos,¿sabíais algo de la Guerra Mundial Z? ¿Os interesa el temita? ¿Qué opináis de esos momentos Connor MacLeod, presenciasteis o protagonizasteis alguno, queridos?

Mea culpa: aún creo en el Minotauro

08 febrero 2008

Hay vida más allá de los confines de reginaexlibrislandia, y por mucho que me empeñe en dar esquinazo a esa otra realidad en contadísimas ocasiones la muy perra me gana el pulso con cebos a los que no me resisto.

Ayer, por ejemplo, y que Borges me perdone por esta licencia, el Asterión que habita en mí no consintió que desoyera la llamada anual de ‘el otro’ Minotauro: el Premio de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción que desde el 2004 se otorga en este bendito país.

Para mi, junto al Herralde, el del Café Gijón, el del Ateneo de Sevilla y dos o tres más, es de los pocos certámenes literarios relativamente mediáticos en el que aún creo… hasta que me demuestre lo contrario.

Así que allá que me planté, cercada por escritores, libreros, plumillas, editores y ‘planetarios’ del monstruo Planeta a presenciar el fallo de un jurado que, por unanimidad, le dio el premio en esta su quinta edición a Federico Fernández Giordano por su El Libro de Nobac.

Por lo que me contó el afortunado, ferviente admirador de mi Borges, de Bioy Casares y del maestro Poe, la suya es una historia con la que se muestra cómo lo fantástico se engarza sobre lo real a través de un anciano que se topa con un libro que escribe su propia vida día a día.

Aunque hasta dentro de un par de semanas no podré leerlo, me da buen pálpito. Llamadme naïf si quereis, pero la trama promete.

Y hasta ahora los sucesivos ganadores del Minotauro no me han decepcionado, la verdad.

En reginaexlibrislandia tengo Gothika, Señores del Olimpo, Los sicarios del cielo y Máscaras de Matar en mis baldas de Ciencia Ficción y Fantasía, según el caso, y colocaré a la vista El Libro de Nobac. (Nota para MPG: si, querido,en reginaexlibrislandia Ciencia Ficción y Fantasía tienen baldas independientes)

Y, claro, si el libro no me falla a la hora de la lectura/verdad, lo recomendaré sin tregua.

¿Qué opináis del Premio Minotauro?