La primera vez que vi un ejemplar de Ghostgirl su diseño sepultó el más sagrado de mis principios: no juzgarás un libro por su forma, sino por su contenido.
Pero es que cuando llegó a Reginaexlibrislandia ese extraño ejemplar con forma de ataúd la más insana de las curiosidades me pulverizó el pudor bibliófilo. Y me dije:
Regina, cielo, ¿qué es eso y quién demonios es la tal Tonya Hurley?
Tras hojearlo, descubrí que se trataba de una novela para lectores de más de 12 años que abría con una cita de Oscar Wilde (“Que hablen mal de uno es terrible. Pero es peor que no lo hagan en absoluto“), cosa que me encantó.
Su portagonista, la impopular Charlotte Usher, arranca un nuevo año escolar decidida a ‘ser alguien’. Pero un osito de gominola truncará sus planes… ¿O quizá no? Porque puede que, desde el más allá, le resulte más sencillo no pasar desapercibida.
Ghostgirl fue saliendo de mi librería en un goteo discreto, pero constante. Si quien lo buscaba no era el propio interesado sino algún progenitor, directamente me preguntaban:
¿Tienes esa que es un ataúd?
Al verlo de cerca, su rostro se congelaba en una muestra de desconcierto y, no sin antes mirar al cielo regino y suspirar, se lo llevaban.
Pues bien, acaba de salir Ghostgirl. El regreso, y vuelve a ver movimiento por entre mis anaqueles. Ahora, Charlotte continua haciendo de las suyas desde el más allá y, de nuevo, este segundo volumen arranca con una cita, pero esta vez de Santa Teresa (“Se derraman más lágrimas por plegarias atendidas que por las no atendidas“). La misma que da pie y título al Plegarias atendidas de Truman Capote. Cuanto menos, interesante.
Pero hace unas horas una mujer me dejó desconcertada:
- Clienta: Hola, ¿tiene el segundo de la niña esa que está muerta?
- Regina: ¿Ghostgirl. El regreso?
- C.: Sí, ese. Verá el primero dudé en si regalarselo a mi hijo, porque lo vi algo femenino, asi que lo deje estar. Pero él ahorró y se lo compró con la paga. Y ahora me ha pedido el nuevo, y no sé yo
– R.: Mmm, no sé, la verdad es que nuncame planteé si era para chicos o chicas, la verdad. Quizá sí para un perfil determinado, quiero decir para chicos y chicas que se sienten diferentes y que, además, les gustan las historias de fantasmas…
- C.: Es que como el otro tenía mucho rosa… y este es moradito…
- R.: Bueno, esos son cosas del diseño. Y si no se los llegan a meter ´quizá hubieste quedado demasiado oscuro, ¿no cree?
- C.: Sí, eso es verdad.
- R.: Y si él se lo compró y ve que le gustó no veo nada de malo. Yo la verdad es que me lo leí y me parece original, inteligente y divertido. Además hace referencia a otros escritores, músicos y cineastas. ES bastante complero.
- C.: ¿Pero entonces Ghostgirl no es cosa de chicas, no?
- R.: No, a mi modo de ver, no.
Al final se llevó Ghostgirl. El regreso, aunque aún dubitativa.
Y mi pelucón se quedó centrifugando frenéticamente sobre la idoneidad de un libro u otro en función de si eres chico o chica. No sé, para mí un lector se define por sus inquietudes, sensibilidad e intereses, no por su género.
Y vosotros, reginexlibrislandianos de pro, ¿Conocíais Ghostgirl? ¿Qué os parece? ¿Se lo hubierais regalado a un chico? ¿Por qué? ¿Tenéis en cuenta el sexo de vuestro destinatario a la hora de regalar libros?
– R.: Mmm, no sé, la verdad es que nuncame planteé si era para chicos o chicas, la verdad. Quizá sí para un perfil determinado, quiero decir para chicos y chicas que se sienten diferentes y que, además, les gustan las historias de fantasmas…
asiduos te retó a un singular duelo bibliófilo: “¿Quién se lee la serie policiaca de
– C.: ¿Los seis?
Gunther. Ex-policía reconvertido en investigador, lucha por su integridad moral cuando proliferan las Violetas de marzo que, además del nombrar el inicio de la saga Berlin Noir, designaba a los subidos in extremis al macabro tren nazi y con demasiado por demostrar a Hitler. Philip Kerr introduce a un sabueso al más puro estilo Marlow, Wallander y Montalbano, con quien viajaremos a las entrañas de una época y una realidad, la de miles de germanos engullidos por el Führer, mientras Bernie investiga dos asesinatos que salpican a la cúpula del partido en las Olimpiadas berlinesas. Una gran novela negra maravillosamente ambientada y con un detective intenso, cálido y fuerte como un lingotazo de schnapps.
muertos y parloteaba con ellos. Pues bien, a los libreros nos pasa algo bastante similar, solo que con nuestros libros, y aunque al principio este curioso y desconcertante talento nos hincha la bibliofilia, a veces llega a mosquearte y echas el cierre farfullando de forma compulsiva un extraño mantra (¿Cómo supe de qué libro hablaba? ¿Cómo supe de qué libro hablaba?) y preguntándote si no has pedido el juicio como
– C.: Perdona, pero es que no hay quien la entienda
glamour, moda y pasiones –altas, pero también bajas- perfectamente mezclado y agitado sobre una base histórica que nos clava en el antiguo protectorado español de Marruecos, entre el final de la Guerra Civil y a comienzos de la II Guerra Mundial, no queda más que recomendarlo. Porque estamos ante una deliciosa mezcla de alta costura, afán de supervivencia, desamor, damas de aristocrático pasado y dudoso presente, traidores, agentes dobles e intrigas políticas que revelan al lector la historia de Sira Quiroga, una joven modista que entre Tánger, Tetuán, la España pro-alemana y una Lisboa atestada de apátridas de turbia reputación le echa un órdago a su propia suerte.
apetito lector en terceros. Vamos que, como en cualquier otra guerra, todo vale.
años y va y se lía con un chulazo de gimnasio de la edad de su hijo. ¡Y no veas que aires tiene! Así que en lugar de charletas morales he decidido hacerla leer una novela para que simplemente sopese las consecuencias de lo que está haciendo ¿sabes? ¡Que reflexione un poco, aunque sólo sea porque le está comiendo el suelo a regalazos!
– C.: Sí, sí, me temo que esas maravillas no son lo que necesitamos.
– C.: ¿Julia? No, se llama Marta.
Y se fue con el ejemplar en bolsillo de
llegado mientras echaba el cierre regino, después de que la Providencia Librera me regalara otro de esos impagables ‘momentos Zweig’ que tanto me revitalizan la bibliofilia y el pelucón, de esos que bien merecen el mítico ‘cigarrito de después’…
rosa, por Dios!
– R.: ¿Cuál?
relatos del libro para deciros que, de momento, la disección de mi reginaexlibrislandiano asiduo fue tan lúcida como certera.
Pero, queridos, así ha sido. Y lo ha sido hasta el punto de que si la mismísima
– Librero 1: ¡Joder! ¿Y de


Comentarios recientes