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Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera con delirios antropológicosaficionada a diseccionar los hábitos lectores de los españoles

Archivo de Mayo, 2009

¿Tapa dura para la playa?

El verano asoma y la maquinaria editorial ya ha empezado a descargar sobre nosotros los libreros su tromba de campañas bibliófilas ‘de temporada’.

Así que desde ya día si y día también, los representantes de los sellos editoriales irrumpen al abordaje en las apacibles costas de reginaexlibrislandia dispuestos a colocar sus ‘megapromociones estivales’ cueste lo que cueste.

Y si el año pasado la iniciativa más llamativa vino en forma de ‘libros acuáticos’ ahora hay una en el aire que me ha revolucionado el patio reginaexlibrislandiano en cuestión de segundos.

Veréis, se trata de la promoción veraniega de Booket, sello en formato de bolsilllo y tapa blanda del todopoderoso y omnipresente Grupo Planeta. Pues bien, sus ideólogos han seleccionado de entre su fondo siete títulos que lanzan ahora con nueva cubierta y encuadernados en tapa dura por 6,95 euros cada uno, y que son: Una primavera para pecar, de Jo Goodman; Once minutos, de Paulo Cohelo; Villa Diamante, de Boris Izaguirre; La Reina Oculta, de Jorge Molist; El Club de la buena estrella, de Amy Tan; El Último Catón, de Matilde Asensi y Donde el corazón te lleve, de Susana Tamaro.

Este es el cartel de la campaña:

Así que estaba yo examinando el póster y los ejemplares que me acababa de dejar un comercial para ver si les hago un hueco en reginaexlibrislandia cuando se desataron los truenos en forma de discusión bibliófila. Abrió la veda uno de mis libreros:

– Librero1: ¡Anda, Regina! ¿Y eso?

– Regina: Es la campaña de verano de Booket.

– Librero1: ¿EEEEESSSSSOOOOO? ¡Por Dios, si son títulos del año de Matusalén! ¡Y encima son DE TAPA DURAAAA!

– Regina: Sí, ya lo veo, eso es justo lo que estaba pensando. Hombre, de precio están muy bien, pero pesan bastante más que los mismos títulos en tapa blanda y, no sé, si van enfocados al piscineo y/o playeo no los veo muy prácticos, ¿no?

– Librero1: ¡Pues claro que no! ¿A quién se le habrá ocurrido esto?

Y entonces se acercaron a curiosear un par de reginaexlibrislandianos de pro que salieron de entre mis anaqueles acudiendo al debate biblióflilo como moscas a la miel…

– Cliente 1: ¿A verlos, Regina?

– Cliente 2: Mmmm, hombre, la selección es variada….

– Cliente 1: Sí, pero, fíjate, con esta cubierta a mi me daría pena que se me estropeara.

– Librero 1: Si ya no es eso, es que ¡PESAN MUCHO! No me parece un formato adecuado para una ‘campaña veraniega’, la verdad. No los veo prácticos, ni para llevarlos de viaje ni para leerlos en playas o piscinas.

– Regina: Pero, ¿vosotros os compraríais alguno?

– Cliente 2: A ver, igual si tengo interés en conservar o regalar algunos de esos títulos, la verdad es que son ‘aparentes’ y están fenomenal de precio.

– Cliente 1: Sí, pero se supone que de lo que se trata es de una campaña de cara al verano, ¿no, Regina?

– Regina: Sí, es la idea. No sé, creo que la promoción no está mal (selección variada, aunque anticuada, y precio), pero deberían habérsela reservado para otra época y lanzar una más ‘trotera’, ¿no?

– Librero 1: ¡Y la LUZ se hizo en la librería! ¡Eso es lo que trato de decirte! Sinceramente, los planetólogos han patinado un pelín esta vez…

Y así seguimos hasta la hora de comer, pegando la hebra con la campañita veraniega de Booket y yo, la verdad, sin sacar mucho en claro. Por eso héteme aquí, de nuevo para consultar a mi consejo de sabios regino…

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿cómo veis la campaña veraniega de Booket? ¿Os compraríais esos libros en ese formato por ese precio de cara, eso sí, al verano?

¿Te gusta la portada de Millenium 3?

Los stieglarssonmaniacos no ganamos para sustos. Si la semana pasada daba cuenta blogera de cómo la lectura de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina ha desatado la Fermatmanía y reavivado el interés por libros sobre El teorema de Fermat, hace un par de post volvía sobre el ‘Mundo Larsson’ para contaros lo del intolerable baile de fechas de Destino con el lanzamiento del tercer volumen de la trilogía que, os recuerdo, se adelanta cinco días…

… Sí, queridos, La Reina en el Palacio de las corrientes de aire estará en todas las librerías españolas del Providencia Librera mediante el próximo 18 de junio.

Pues bien, no me queda más remedio que volver sobre Millenium porque me acabo de topar con el secreto mejor guardado por Destino después, eso sí, de la sinopsis de La Reina en el Palacio de las corrientes de aire. Me refiero a su portada. Hétela aquí:

Y bien, reginaexlibrislandianos de pro y stieglarssonadictos de vocación, ¿Qué opináis de la nueva portada? ¿Y de las anteriores? Algunos dejásteis comentarios contando cómo os espantaron tanto las portadas de Los hombres que no amaban a las mujeres y de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina que os pulverizaron cualquier interés por leeros los libros… ¿es así? ¿Tanto impactan estas portadas?

“Pues que Benedetti me ampare”

La Providencia Librera es sutil, irreverente, impredecible, caprichosa y, de vez en cuando, hasta magnánima. Bueno, eso o que simplemente le bastó el verme empezar la semanita con el corazón bibliófilo cuarteado por la muerte de Mario Benedetti para apiadarse de mi y permitirme rendir un homenaje al uruguayo en reginaexlibrislandia que ha ido más allá de dedicarle un altarcito regino en uno de mis anaqueles.

Sí, porque aunque lo primero que hice el lunes al irrumpir en mis confines libreros fue hacer acopio de ejemplares de la poesía y la prosa de Bendetti lo cierto es que apenas 24 horas después esa Providencia Librera tuvo a bien materializar frente a mi pelucón a un curioso personaje:

– Cliente: ¡Hola!

– Regina: ¡Hola! ¿Qué tal?

– C.: Bien, mira… verás, tengo un amigo que necesita un libro con poemas de amor, y la verdad es que no entiendo de libros.

– R.: ¡Ah, muy bien! ¿le dijo algún poeta o período en especial?

– C.: No, sólo eso, que quiere un libro con poemas de amor… para dedicarle los poemas a una chica, porque aunque estén juntos ella lleva un tiempo fuera y justo regresa esta semana.

– R.: Ya veo, ya. Y su amigo, ¿qué busca exactamente con los poemas, declararse?

– C.: No, no, bueno, creo que no. Ya llevan unos meses, pero ella no tiene muy claro de qué pie cojea él, ¿sabes? Duda. Y, bueno, él ha sido un poco bala perdida, pero ya no. Así que quiere sorprenderla con algo bonito, pero que hable de sus sentimientos: que la quiere, que no es solo ‘una más’ para él, esas cosas… Aunque mejor que sea algo sencillo, ¿sabes? Nada enrevesado ni oscuro ni exagerado.

– R.: Mmm, mira, te enseño tres poemas y me dices si más o menos es eso lo que buscas para tu amigo, ¿te parece?

– C.: ¡Perfecto!

Y le di un tríptico de poemas de Mario Benedetti marcados con post-it rosa fucsia en el ejemplar de su Antología Poética:

Al rato, volvió a mi con una sonrisa radiante en su cara y la Antología Poética de Benedetti que le había dejado unos minutos antes en la mano:

– Cliente: ¡Si, si, si! ¡Seguro que esto es justo lo que busca mi amigo!

– Regina: Pues, como ves en el ejemplar, son poemas de Mario Benedetti.

– C.: Uy, ese me suena, un primo mío creo que me habló alguna vez de él, pero no le hice mucho caso… ¿no salió algo de él hace poco en la tele?

– R.: Probablemente, justo acaba de morir

– C.: Vaya, qué pena. En cualquier caso esto es lo que buscaba para ‘mi pulpita’. Vamos, lo que yo buscaba para que mi amigo se lo diera a Carmen, su chica, la de él… Así que sí, se lo llevo y que Benedetti me ampare. Bueno, a mi no, claro, quiero decir, a él.

– R.: Sí, bueno, sería muy difícil decepcionarla con esos poemas, la verdad.

Y se fue con el libro de Benedetti para ‘Carmen, la chica de su amigo‘.

Y yo me quedé dando gracias a la Providencia Librera por enterrarme entre anaqueles para, de vez en cuando, vivir instantes como el de hoy, cuando mi tributo al maestro fue descubrírselo a otros y, mejor aún, quizá lograr que Benedetti y sus versos sean el puente que sortee el posible abismo abierto entre ‘Carmen, la chica de su amigo‘ y ‘su amigo‘, quienquiera que sea.

Y vosotros, reginaexlibeislandianos de pro, ¿leísteis algo de Benedetti? ¿Os quedáis con sus versos, sus cuentos, sus piezas teatrales, sus novelas o sus ensayos? ¿Dedicáisteis a alguien alguna vez algún poema de Benedetti?

Nuevo baile de fechas con Millenium 3

Creí que no era posible, pero patiné. Me dicen desde la editorial Destino que la tercera y última entrega de la saga Millenium del malogrado Stieg Larsson llegará a las librerías de hoy en un mes, es decir, el próximo 18 de junio, en lugar del 23 de junio, que era la última fecha cerrada por el Grupo Planeta para el lanzamiento de La Reina en el Palacio de las corrientes de aire.

Aquí os reproduzco el escueto comunicado de Destino:

Y yo que pensaba que, de mover la fecha de lanzamiento del libro que esperan ansiosos miles de lectores en España (según Destino de Los hombres que no aman a las mujeres y de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina ya se han vendido un millón de ejemplares aquí, en la piel de toro) sería para adelantarlo a una fecha entre el 29 de mayo y el 14 de junio o, lo que es lo mismo, en plena Feria del Libro de Madrid para reventar ventas en una de las citas bibliófilo-libreras más importantes del año…

Pero no, ellos van y lo mueven cinco días ‘tontos’ del 23 de junio, martes, al 18 de junio, jueves.

¿Alguien sería tan amable de iluminarme llevando de la mano ‘HACIA LA LUZ’ a esta pequeña Caroline-regina-Librera perdida en este aterrador y confusoPoltergeist editorial?

Porque lo que es yo, visto lo visto mejor dejo de pensar esas cosas, queridos, que me agoto infructuosamente porque cuando se trata de anticiparme a los marquetinianos del mundillo editorial lo cierto es que no doy una.

Y por cierto que, en la página web de la Serie Larsson la editorial no adelanta la sinopsis de La Reina en el Palacio de las Corrientes de aire, sino que en su lugar cuelga un mensaje para los stieglarssonmaniacos que reza:

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿cómo recibís ese nuevo baile de fechas en el lanzamiento de Millenium 3? ¿Y eso de no adelantar ni la trama de La Reina en el Palacio de las corrientes de aire?

“¿Qué me leo de Chandler?”

Este año se cumple medio siglo de la muerte de Raymond Chandler y yo, devota incorregible de uno de los maestros del género negro, he tenido que esperar hasta hoy para que la Providencia Librera tuviera a bien regalarme un ‘momento Chandler‘.

Sí, queridos, cinco meses como cinco soles llevaba aguardando la oportunidad de indicar a alguien el santo y seña necesario para acceder al al reverso más sórdido de Los Ángeles de los años 40, una irresistible ciénaga en blanco y negro en la que chapotean polis de integridad reversible y puño flojo, mujeres fatales, políticos corruptos, niñas de papá, intereses cruzados y un puñado de carismáticos detectives que siguen la estela del pionero: Philip Marlowe, hijo literario de Chandler.

Total, que esta misma tarde andaba yo desempolvando mis anaqueles cuando uno de mis reginaexlibrislandianos asiduos vino para soltarme a bocajarro un glorioso:

– Cliente: Oye, Regina, ¿qué me leo de Chandler?

– Regina: ¡Hola, XXX! ¿Cómo dices?

– C.: Pues eso, que hace unos meses leí un artículo sobre Chandler y decidí que ya rea hora de echarle un ojo a sus novelas… pero lo fui dejando, lo fui dejando y aquí me tienes, porque un amigo me contaba esta mañana que estuvo viendo una peli del Philip Marlowe y recordé que quería leerme las novelas.

– R.: Ah, pues divinamente

– C.: Así que dispara, amiga, ¿por dónde empiezo?

– R.: Mmmm, pues verás, Si Raymond Chandler hizo de su detective Philip Marlowe en El sueño eterno uno de los mejores sabuesos del género, para mi Adiós, muñeca es uno de sus más brillantes relatos. En él, tras recibir el encargo de encontrar a la misteriosa Velma, Marlowe se verá empujado hacia el lado más sórdido y corrupto de la ciudad, donde la única ley es la del dinero. Así que yo empezaría por una de las dos…

– C.: Suena bien, muy bien, ¿de esas dos hay peli, no?

– R.: Sí, de casi todas. De hecho Bogart y Robert Mitchum fueron dos Marlowes de órdago. También te sonarán otros títulos como El largo adiós, El simple arte de matar o La dama del lago

– C.: Anda, pues sí.

– R.: Es la onda expansiva de la maquinaria hollywoodiense en la que, por cierto, estuvo muy metido Chandler, tanto cuando se trataba de adaptar a celuloide sus novelas como las de otros.

– C.: Sí, en esa época casi todos los escritores se metieron a guionistas… Oye, mira, creo que me llevo Adiós, muñeca y El sueño eterno para empezar.

– R.: ¡Estupendo! Me apuesto el pelucón a que vuelves aquí convertido al chandlerismo extremo

– C.: ¡Ja, ja, ja! A ver si es verdad.

Y se fue, y yo miré la balda mellada y me apresuré a reponer las dos bajas con una sonrisa de tres vueltas pintada en el rostro, pensando en lo mucho que seguramente va a disfrutar mi reginaexlibeislandiano con sus tramas de vértigo, con unos diálogos tan frenéticos como cargados de humor y de sabiduría callejera y con un estilo que creó escuela.

Por ejemplo, aquí os dejo una perla de El Sueño eterno, que es la esencia de Chandler en estado puro:

“Era más bien alta, pero tampoco un poste de telegrafo”

Y como homenaje regino y posible forma de abrirle a alguno el apetito lector por las novelas de Chanler aquí queda el trailer original de The Big Sleep, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall encabezando el cartel:

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis algo de Raymond Chandler? ¿Qué os parece? ¿Os gusta el detective Philiph Marlowe? ¿Por qué novela de Chandler sugeriríais a alguien que se adentrara a la novela de Chandler?

De Larsson al Teorema de Fermat

Érase una vez un matemático francés llamado Pierre de Fermat que allá por el S.XVII planteó un problema que mantuvo en jaque a pensadores de todo el mundo 350 años, hasta que en 1995 alguien resolvió el escurridizo Teorema de Fermat.

Que el propio Fermat imaginara que la onda expansiva de su enigma tuviera un alcance de más de tres siglos es otra incógnita, pero lo que seguro no fue una de las variables en sus cálculos de probabilidades es que en pleno Siglo XXI su teorema volviera a intrigar a mentes ajenas a la comunidad científica gracias al sueco Stieg Larsson, su trilogía Millenium y, más concretamente, por culpa de Lisbeth Salander.

Sí, queridos, así es. Desde que legiones de lectores acompañaron a Lisbeth Salander por las casi 700 páginas de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, en la que la carismática e irreverente hacker mata el tiempo emborronando libretas hasta desvelar la incógnita del Teorema de Fermat, más de uno ha venido ya a reginaexlibrislandia en busca del mismo libro… El último, esta misma tarde:

– Cliente: Hola, ¿tienes El Enigma de Fermat?

– Regina: ¿El de Simon?

– C.: ¿A ver? Un segundo, que me lo apunté por aquí…

– R.: Vale, vale, no hay prisa

– C.: ¡Si, de Simon, en edición de bolsillo! ¿Lo tienes?

– R.: Sí, un segundo.

– C.: ¡Fantástico!

– R.: Estoo, ¿puedo hacerle una pregunta?

– C.: ¡Claro!

– R.: ¿Es usted matemático o aficionado a los números?

– C.: Mmm, pues no exactamente

– R.: Entonces, ¿tiene Lisbeth Salander algo que ver en esto?

– C.: ¡Ja, ja, ja! ¡Me has pillado! Sí, la verdad es que me intrigó con el Teorema de Fermat, así que buscando en Internet di con la referencia y me picó la curiosidad…

– R.: ¿Ja, ja, ja! Lo suponía. Lo cierto es que es el décimo ejemplar que vendo en dos meses de un libro que apenas tenía salida

– C.: ¿No me digas? Hombre, para los que esperamos la tercera entrega es una manera distinta de soportar la espera. la verdad es que de no ser por Larsson y Lisbeth jamás hubiera sabido nada de Fermat.

Y se fue con su ejemplar de El Enigma de Fermat, y yo acudí rauda a reponer mis anaqueles, pensando lo gloriosamente imprevisibles que somos los lectores.

Y, pensándolo bien, queridos, razón no le falta al caballero: ¿qué mejor que El Enigma Fermat para entretenernos con algo ‘diferente’ hasta que salga La reina en el palacio de las corrientes de aire el próximo 23 de junio?

Y vosotros, reginaeslibrislandianos y milleniumadictos de pro, ¿os picó la curiosidad sobre Fermat y su Teorema cuando leísteis La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina? ¿Investigáisteis algo sobre el tema? ¿Creéis que no sólo en mis confines Larrson ha despertado la Fermatmanía?

“¿Y las ‘gias de matrit in english’?”

Batallar a diario en las trincheras libreras implica asumir que una nunca sabe por dónde le va a venir el golpe bibliófilo del día.

Y por eso lo más sensato es aprender a encajarlos con gracia y tratar de caer de pie en el ring bibliófilo, porque trabajando cara al público lo esencial es interiorizar que, pase lo que pase, el cliente siempre tiene razón. O, al menos, la última palabra…

O, dicho de otro modo, la amplitud de tu sonrisa ha de ser proporcional al diámetro de la hinchazón de las venas de tus sienes. Claro que una cosa es la teoría así, en frío, pero otra muy diferente es saber mantener el tipo en caliente.

Por ejemplo, ayer. Estaba yo sacando libros de un pedido cuando irrumpió en mis confines una gran mujer.

Aunque llegaba jadeando y terriblemente congestionada acertó a preguntarme en un perfecto español de Gales:

– Clienta: ¿Dónde tiene lasss gías de viahee, poh favoh?

– Regina: Al fondo, a la derecha.

Y sin más enfiló el pasillo en dirección al rincón de viajes de reginaexlibrislandia. Apenas cinco minutos después, regresó con el rostro de color púrpura para encararme de nuevo:

– Clienta: Pero, ¿y las gías de Matrit in english?

– Regina: Ah, lo siento, pero sólo tengo guías en español.

– C.: Es la cuarta tienda que visito y no one tiene gías en inglish…

– R.: Vaya, pues…

– C.: ¡Es escandaloso no tener las gías in english!

– R.: Ya, pero, estamos en Esp…

– C.: ¡Serrá por la cantidá de espanioles que se compran gías en espaniol!

Y sin darme tiempo a responder giró sobre si misma y se esfumó de la librería dejando tras de sí una estela reconcentrada de improperios y maldiciones en inglés.

No sé qué me encrespó más el pelucón, si sus malos humos, su pésima educación o ese rasgo genético de los anglófonos que les predispone a asumir que allá donde van el inglés es el rey. La verdad, no sé vosotros, pero yo no me imagino a un nipón indignado porque en reginaexlibrislandia no tengo guías de Madrid en japonés…

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿qué os parece la reacción de la turista británica? ¿Cuando viajáis os enfadáis si no encontráis guías en español? ¿Debería tener guías en otros idiomas?

Ni Kenneth, ni sauces: ¡’La dama de la furgoneta’, de A. Bennett!

Otro patinazo regino de éstos y terminaré por ahogarme en mis propios mares de letras si la Providencia Librera no se apiada de mí y me echa un ancla para salir a flote, como hizo hoy.

Si, queridos, porque si el otro día os contaba cómo a partir de las pistas “kenneth, bichos, caravana” que una reginaexlibrislandiana me daba para atinar con el título de un libro sobre el que había oído hablar en la radio me saqué del pelucón que lo que buscábamos era El viento en los sauces, de Kenneth Grahame… ahora regreso para contaros que erré el tiro bibliófilo.

Bueno, más que errar el tiro habría que decir que ni rocé la diana, las cosas como son. Porque resulta que, como indicaba Pepa en uno de los comentarios al post citado :

Casi me da un síncope cuando lo leí, y de la impresión me dejé engullir por un embravecido mar de letras. Ahí estaba la referencia correcta (La dama de la furgoneta, de Alan bennett) materializada en la mismísima Moby Dick justo cuando se acaba de merendar mi pierna de Capitana Ahab.

Y ahí me quedé yo, mutilada y devorada por la culpa y la rabia…

… Por suerte mi librería no es el Pequod y mi reginaexlibrislandiana se pasó hace un rato por mis confines libreros para encargarme otro libro, así que justo antes de echar el cierre de hoy pude soltar el lastre bibliófilo que me anclaba al fondo del mar de letras:

– Clienta: ¡Hola, Regina!

– Regina: ¡Anda, holaaa!

– C.: Mira, vengo a por Prohibido suicidarse en Primavera, de Casona, en Edaf, que se lo pidieron a Laura para clase.

– R.: ¡Ah! Muy bien, me queda uno.

– C.: ¡Perfecto! Oye, por cierto, sobre el de El viento en los sauces

– R.: Justo de eso te quería hablar… ¡Metí la pata! Me temo que lo que buscabas era La Dama de la furgoneta, de Alan Bennett..

– C.: ¡No fastidies! Pues te iba a decir que el de Grahame es una delicia… ¡literalmente me lo merendé en una tarde!

– R.: Vaya, me alegro… Es que, verás, al decirme “bichos, kenneth y caravana” lo cierto es que cuadraba con el de los Sauces

– C.: Claro, así en el programa decían algo de una mujer, y no animales. Pero, tranquila, la culpa es mía: ¡vaya pistas te di!

– R.: No, no, la que patiné fui yo, lo siento.

– C.: ¡Qué todos los errores sean así! ¿No te estoy diciendo que me ha encantado?

– R.: Ya, pero…

– C.: ¡Tema zanjado! ¿Y tienes el de la mujer?

– R.: Sí, aquí está.

– C.: ¡Pues me lo llevo también!

Y se lo llevó, junto con el de Casona. Cierto es que ella se fue tan contenta, y que con este patinazo abrimos dos vetas nuevas en su apetito bibliófilo al empujarla hacia El viento en los sauces, de Kenneth Grahame, y hacia La dama de la furgoneta, de Alan Bennett... pero hí está mi patinazo regino.

Así que, Mea Culpa, perdón a mi reginaexlibrislandiana de carne y hueso y perdonadme vosotros también por la confusión librera... Me temo que seguiré achicándome el agua bibliófila del pelucón unos meses más… Y, claro, ya mismo me pongo con el de Alan Bennet, del que lamentablemente hasta la fecha sólo leí Una lectora nada común, que me fascinó.

En cuanto devore La dama de la furgoneta os daré mi veredicto, queridos.. De momento ahí va la sinopsis de Anagrama:

En 1974, cuando Miss Shepherd y su furgoneta se instalaron definitivamente en el jardín de la casa de Alan Bennett, ya hacía varios años que ambas eran conocidas en el barrio. Tras algunos extraños encuentros, y después de que algunos gamberros comenzaran a atacarla, Alan Bennett le sugirió que pasara las noches en un cobertizo de su jardín. Aunque, afirma el escritor, él jamás se engañó pensando que su impulso obedecía a razones puramente caritativas; aquel sadismo le había perturbado demasiado, se pasaba el día vigilando a Miss Shepherd, y así no podía escribir. Y éste fue el comienzo de una convivencia que duraría quince años, hasta la muerte de la excéntrica, reservada y digna Miss Shepherd, una persona y una presencia muy reales, y con más de una identidad y una vida, como descubrió Bennett después de su muerte.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿conocéis a Alan Bennett? ¿Sabíais algo de su la dama de la furgoneta?

¿’Bichos en Caravana’ o ‘El viento en los sauces’?

No falla: título que acapara sus ‘quince minutos’ de fama warholiana en los medios, referencia cuya demanda se dispara. Así que, como librera, veo en la prensa, la televisión, la radio e Internet cuatro grandísimos aliados en lo que a despertar el apetito lector respecta.

Pero, eso sí, de entre todos ellos el más temido a este lado de los anaqueles es, sin duda, la radio. La razón es simple: mientras que un recorte de prensa, la referencia a una página web o incluso la aparición catódica de una portada son pistas relativamente sencillas para dar con el título que busca sin saberlo el reginaexlibrislandiano de turno, cuando el apetito lector se le ha despertado a golpe de onda herziana la cosa se complica hasta niveles surrealistas.

Sí, queridos, porque el baile de palabras y referencias es tan frenético y confuso que una no sabe por dónde empezar a devanarse el pelucón.

La última de estas me pasó poco antes de echar el cierre regino, cuando estaba yo en pleno festín de papeleos varios y una mujer de mediana edad irrumpió a la carrera en mis confines:

– Clienta: ¡Buenas!

– Regina: ¡Hola!

– C.: Mire, ayer hablaban en la Ser de un libro que parece ser que es un clásico y lo quiero.

– R.: ¿Y de qué libro se trata?

– C.: Pues es algo de una mujer, o de unos o bichos en una caravana, de Kenneth

– R.: ¿En una caravana?

– C.: Sí, debe ser muy finito, y hay una caravana. Se tiraron un buen rato hablando del libro, y me picó la curiosidad. ¿Lo tiene?

– R.: Mmmm

– C.: ¡Ish! No recuerdo nada más, iba en el coche y no apunté nada… supongo que creí que sería más sencillo de localizar.

– R.: A ver, veamos, déme un segundo…

Y aquí activé todos mis resortes bibliófilos de emergencia para que de epidermis para adentro no se hiciera otra cosa que centrifugar las pistas: kenneth, caravana, clásico, bonito, animales…. kenneth, caravana, clásico, bonito, animales…. kenneth, caravana, clásico, bonito, animales….

… hasta que, ¡PSSSZZZZZZ!

Un fogonazo frenó en seco my frenesí neuronal:

– R.: ¿No será EL VIENTO EN LOS SAUCES, de KENNETH GRAHAME?

– C.: Uy, pues ahora que lo dice… sí, creo que es ese.

– R.: Es un clásico de la literatura infantil anglosajona

– C.: Ah, pero, ¿es para críos?

– R.: Sí y no, es ese tipo de lecturas para niños que cualquier adulto con sensibilidad disfrutaría…

– C.: ¿Y va de una caravana?

– R.: En parte… Verá, está protagonizado por ratón, un topo, un tejón y un sapo. Resulta que el sapo, que es rico, se hace con una caravana e invita a los otros tres a irse por ahí en busca de aventuras…

– C.: Sí, sí, sin duda es ese del que hablaban.

– R.: Es una delicia, la verdad, y muy, muy divertido.

– C.: ¿y lo tiene?

– R.: Sí, en la edición de Valdemar, que viene con las ilustraciones de Rackham y de Shepard, que es el ilustrador de Winnie-the-Pooh…

– C.: ¡Anda! Venga, me lo llevo…

Y se fue con su ejemplar de El viento en los sauces, de Kenneth Grahame, y yo eché el cierre recordando la tarde que me perdí con los señores Topo, Ratón, Tejón y Sapo rumbo al Bosque Salvaje y más allá, al Ancho Mundo, y pensando en cómo me cautivó en su día el libro de Grahame, que es una de esas maravillas inesperadas que muchos adultos se pierden y que todos deberíamos leer al menos una vez, porque es divertida, tierna, reveladora, brutal a veces y sorprendente a cada salto de línea.

Por todo ello desde aquí mi agradecimiento regino a ese alguien que, desde el otro lado del micrófono, ha logrado arrastrar a esa mujer (y espero que a algún que otro afortunado más) hasta las páginas que guardan el glorioso rumor de El viento en los Sauces.

Y vosotros, regianexlibrislandianos de pro, ¿conocíais El Viento en los sauces, de Kenneth Grahame? ¿Os gustó? ¿Alguna vez escuchando la radio os despertaron el apetito lector por un libro cuya referencia olvidaisteis y con el que no llegasteis a dar nunca?