Si para Vargas LLosa el paraíso estaba en la ‘otra esquina’ para mi el jardín del Edén es, sin duda, una reginaexlibrislandia atestada de libros y
frecuentada por gentes de todo pelaje en busca del título más inesperado. Y es que, queridos, esa es una de las grandezas de mi profesión: nunca se por dónde me van a atizar el golpe bibliófilo.
Por ejemplo, el de hace unas horas me dejó literalmente aplastada bajo el peso de mi propio pelucón. Estaba yo revisando unos catálogos cuando se internaron en mis confines un hombre y una mujer con un pie en la séptima década. Fue ella la que, sin mediar saludo ni soltar a su marido, me inquirió:
Clienta: ¿Tienes el libro de la pilingui de Barcelona?
Regina: ¿Perdón?
C.: Sí, uno que es la biografía de una catalana que tuvo un prostíbulo… algo de moral juguetona o una cosa así…
R.: Pues, déjeme pensar, ¿no tienen algún dato más?
Aquí fue cuando el hombre tomó la alternativa:
Cliente: Salió en el Buenafuente hace poco. La mujer llevaba un prostíbulo en la guerra y después, ¿sabe?
Clienta: ¡Si! Pero el libro no lo escribió ella, sino un periodista. Vamos, que ella le contó si vida y él sacó el libro.
Regina: Ya veo, ¿y dicen que lo vieron el la tele hace poco?
Cliente: Sí, vamos, no ayer, pero tampoco hace dos años. Es reciente, es reciente…
Clienta: Yo recuerdo que el título decía algo de moral juguetona o algo así, ¿sabe?
Regina: ¿Tiene prisa? Si me dejan un segundo veo a ver qué puedo hacer.
Clienta: Es que estamos de paso, venimos de XXX y creíamos que aquí sería más sencillo encontrar el libro, pero es la tercera librería por la que pasamos y nada, oiga, a nadie le suena…
Más o menos cuando ella terminaba su frase yo sentía cómo de epidermis para adentro todas y cada una de mis neuronas respondían al ‘código rojo’ desplegando una actividad frenética.
En menos de un segundo decidieron por unanimidad que metiera el pelucón en el ordenador para sortear el que era, sin duda, un reto bibliófilo catalogado en mis confines como ‘googlelizable’, a saber: meter a capón en el buscador las pistas y ver qué nos deparan los mares de bits.
Tres, dos, uno… ¡EUREKA! En cosa de un minuto y medio di con la referencia:
Regina: ¿No será Sra. Rius, de moral distraída, de un tal Julián Peiró?
Clienta: ¡Ese, ese! Sí, seguro que es ese. ¿Moral distraída? ¡Pues sí que estamos buenos, Juan!
Cliente: En efecto, ahora que lo dice ese era el periodista.
Clienta: ¿Y lo tienes?
Regina: Pues ahora mismo no, pero puedo pedírselo a la editorial, aunque tardará una semana en llegarme.
Cliente: ¡Pídalo, pídalo! Al menos usted se tomó la molestia de vernos el título…
Clienta: Es que, ¿sabe? No es que seamos morbosos, pero según dijo Buenafuente por la Rius esa pasó la flor y nata del artisteo de la época: Gala, Cela y demás. ¡Tiene que ser curioso!
Total, que les tomé los datos y abandonaron reginaexlibrislandia retorciendo de nuevo el título del libro. Cierto es que a mi ni me sonaba, y mentiría si dijera que no me pica la curiosidad, así que probablemente le echaré un ojo en cuanto llegue a mis regias manos. Hasta ese momento, me tengo que conformar con la sinopsis de su editorial, Comanegra:
Por primera vez una auténtica profesional del mundo de la prostitución da la cara para desmontar los consabidos tópicos acerca del trabajo del sexo. Frente a la avalancha de libros y programas televisivos
que oscilan entre lo frívolo y la sordidez, esta mujer real alza la voz para explicar un trabajo del que se siente orgullosa.
La Sra. Rius es una leyenda en Barcelona y una institución a nivel nacional. En estas memorias, compartidas junto al conocido periodista Julián Peiró, seguiremos su trayectoria. Desde que una joven Lydia empieza a ejercer, por consejo de su madre, hasta que, tras pasar por los mejores locales de la ciudad, llega a la creación de su propio negocio. Allí, ya como Sra. Rius, se convertirá en una más que peculiar madame: por un precio razonable les ofrecerá siempre las mejores chicas, pero le exigirá ser el mejor de los clientes.
Junto a ella descubrimos las pasiones sexuales de personajes famosos, la evolución en los gustos de la clientela y la manera de gestionar una casa de citas. Pero también el día a día de unas mujeres que son mucho más que las horas compartidas con un hombre.
Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿habíais oído hablar del libro o de la Señora Rius? ¿Qué recursos utilizáis para dar con referencias de libros? ¿Cómo hubiérais buscado vosotros esta? ¿Os interesa el libro de Peiró?
Clienta: ¡Ese, ese! Sí, seguro que es ese. ¿Moral distraída? ¡Pues sí que estamos buenos, Juan!
que oscilan entre lo frívolo y la sordidez, esta mujer real alza la voz para explicar un trabajo del que se siente orgullosa.
quebró el juicio a mi, Regina ExLibris, el día a día enterrada viva en volúmenes en mi librería me está empezando a dejar secuelas inquietantes de epidermis para adentro.
Qué bochorno, queridos. No sé cuánto tiempo llevaba yo allí dentro, en qué otras zonas había metido la zarpa y el pelucón, ni cuánto llevaba mi reginaexlibrislandiano asiduo observándome, pero había un testigo y una no podía negar la evidencia: me pilló in fraganti delicto librero-compulsivo.
La Odisea de
sembrado de obstáculos, trampas y peligros.
a la Providencia Librera porque, en días como hoy, instigue a
– R.: ¿Algo de Larra? ¡de cabeza a sus artículos!
sinceramente, nunca sé por de dónde me va a venir el golpe ni cómo encajaré según qué disparatada reacción del cliente que la Providencia Librera tenga a bien enviar a mis confines ese día.
Para espantarlo me metamorfoseé mentalmente en un 
Así es, queridos, a las plácidas costas bibliófilas de reginaexlibriandia llegaban, casi a la par, una buena noticia y un trágico descubrimiento librero. 
Me di de bruces contra su vacío en el fondo editorial ‘vivo’ cuando, tras sugerir a una reginaexlibrislandiana asidua que parte para Egipto en diez días que se llevase Muerte en el Nilo como novelita de cabecera para el tramo fluvial del recorrido, emprendí la infructuosa tarea de hacerme con un ejemplar para ella. Imposible, al menos a través de mis canales habituales… Aunque, eso sí, siempre podrá recurrir al préstamo o a las librerías de viejo.
Por ejemplo, hace unas horas se adentró en reginaexlibrislandia un caballero enorme que se movía como a cámara lenta sobre dos pies descomunales.
paciencia a velocidad titánica. Y digo contra todo pronóstico porque, imbuida toda yo de estereotipos, asocié su magnitud física a cierta cualidad pachorrona que para nada poseía el caballero. El buen señor contenía en sí toda la impaciencia del mundo.
En la voz entre quebrada, temerosa y reflexiva de Rebecca Schwuartz -luego Hazel Jones y después señora Gallagher- se condensan la rabia, el sentimiento de culpa y la añoranza de quienes, como ella, llegaron de milagro a EEUU huyendo de la Alemania nazi en busca de un futuro que, sin embargo, quedará irremediablemente asfixiado entre las atrocidades que dejaron al otro lado del charco, el antisemitismo que les aguardaba en la ‘tierra prometida’ y una carencia total de anclajes emocionales con la realidad.
De ahí que, como librera de profesión, mi tarea sea la de conectar libro-lector en el momento adecuado.
– C.: Ya, pero es que su circunstancia es especial..
ahora, cumple medio siglo deleitando a unas cuantas generaciones europeas.
ser una librería única, como un traje hecho a medida por la más minuciosa de las modistas.
Pues bien, el reginaexlibrislandazo que me planteo ahora dar es la colocación de una máquina expendedora de libros en la mismísima puerta de reginaexlibrislandia.
El comercial de Planeta que lleva
antes de lo previsto.
En fin, queridos, ¿os haréis con La reina en el Palacio de las Corrientes el mismo día que salga? ¿Cuál os gustó más,


Comentarios recientes