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Puede que en el vino no esté la verdad, si es que sólo existe una,pero lo que es seguro es que está el placer y juntos vamos a encontrarlo

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Juancho Asenjo y la histórica cata de Marqués de Riscal

Tuve la suerte de estar hace ya varios años en la primera cata vertical que organizó Marqués de Riscal. Probamos desde su primer vino en 1862 hasta la que iba a ser la primera cosecha de Barón de Chirel.

Fue algo magnífico. La demostración de la enorme calidad de los grandes vinos de Rioja. Todavía recuerdo con emoción el Marqués de Riscal 1945, uno de los mejores vinos que yo he bebido en mi vida.

Guy Guimberteau, profesor de la Universidad de Burdeos, dirigió la cata. Junto a él Paco Hurtado de Amézaga y Manolo Ruiz Hernández.

Un magnífico artículo de Juancho Asenjo en el mundovino me lo ha recordado.

Podéis leerlo aquí y os lo recomiendo pues merece la pena. Es de lo mejor que he leído en bastante tiempo.

Nuevamente los tres han dirigido la cata y a Juancho le maravilló el mismo vino que años antes nos había deslumbrado a Maribé y a mi.

Es uno de esos vinos que uno sueña probar alguna vez en su vida. No sé con exactitud que es la perfección pero este 45 se acerca a mi modelo

Juancho describe los vinos de forma amena y muy culta

Las dos botellas que probé estaban espléndidas y me recordaron al gran Cicerón en su ‘De Senectute’ cuando por boca de Catón decía: “Las armas más valiosas de la vejez son el arte y el ejercicio de las virtudes”. Todas las claves del futuro y del presente están en el pasado al que, en tantas ocasiones, hay que venerar como demuestra este colosal ejemplar de 1870

Sobre el Marqués de Riscal 1945 también comenta

Es juntar en la misma terna el poderío y el dominio de Joselito El Gallo, el arte y la quietud de Juan Belmonte y el equilibrio de Rafael Ortega. Cosecha con heladas importantes que no fue considerada en su época como excepcional. Un homenaje al vino: lo tiene todo. Un monumento por el que el tiempo no ha pasado. Se muestra joven, imberbe, barbilampiño

Pero descripciones de vinos al margen hay que destacar la introducción que hace Juancho, un tratado histórico sobre la evolución del vino condensado en unas pocas líneas.

Valgan estas frases como resumen de un artículo que, de verdad, no os podéis perder

Que los vinos nunca volverán a ser como los de antes es un hecho por las diferentes técnicas de cultivo. Los años 50 del siglo XX supusieron un punto de inflexión en el cambio de concepto integral de agricultura donde se ha pasado a los cultivos intensivos con clones mucho más productivos que llevaban a producir vinos de color más abierto ahondado en su mezcla con la blanca viura y en la forma de concebir el negocio del vino con la llegada de los poderosos grupos vinícolas jerezanos a La Rioja con un sentido mucho más comercial.

También sucedió en el concepto enológico porque hasta entonces en bastantes añadas las variedades de origen francés contaron con un protagonismo que fueron perdiendo a partir de esta fecha. Los antiguos RM (Reserva Médoc como homenaje a las castas de origen galo) había un ensamblaje de diversas variedades foráneas (cabernet sauvignon, pinot noir…) y autóctonas (tempranillo, graciano, mazuelo, viura y malvasía). Éstos dieron paso al Rioja Clásico donde la tempranillo adquiriría su propio protagonismo con la compañía de otras cepas locales. Las variedades francesas tenían un ciclo vegetativo más largo con una floración temprana y una maduración tardía con unas vendimias más precoces y verdes. No había aclareos como los de hoy ni se buscaba ni, afortunadamente, se sabía que era eso de la madurez fenólica. Los clones eran mucho más productivos…

Los 25 más influyentes: Marcos Eguren

De todos los que incluí en su momento en la lista de los 25 más influyentes éste es uno de los que menos protestas puede generar. Yo creo que hay consenso en reconocer el papel de Marcos Eguren.

Marcos es la cabeza visible y el enólogo de todo el grupo Eguren, que incluye marcas como Sierra Cantabria, San Vicente, Viñedos de Páganos, La Nieta, El Bosque o Amancio y que incluyó hasta hace muy poco Numanthia y Termanthia.

La de ahora es la sexta generación de Eguren dedicados al vino viticultores. Los primeros aparecen en 1870, pero hasta 1957 no empiezan a comercializar vinos en botella bajo la marca Sierra Cantabria.

En 1980 Marcos Eguren se hace cargo de la elaboración de vinos familiares por entonces dedicada en exclusiva a los vinos de maceración carbónica. Su primer paso es sacar, dentro de esa línea, un vino de más calidad y aparece así Murmurón, que, junto con Artadi, representaba la puesta de largo de la maceración carbónica.

Sólo con maceración carbónica su padre había sacado un excepcional Sierra Cantabria Gran Reserva 1973, que nos acompañó a Maribé y a mí en muchas fiestas de aniversario de El Lagar, hasta que las botellas desaparecieron, devoradas por nuestros clientes y amigos. Hoy esa forma de elaborar forma parte del Sierra Cantabria Colección Privada.

Pero la familia no estaba dispuesta a quedarse ahí. Desde su llegada Marcos es consciente de que la clave de todo está en el viñedo. Cuando él llega a la bodega su padre, Guillermo, se centra en lo que de verdad le gusta, el viñedo.

Marcos le indica a su padre que vaya seleccionando y marcando las cepas menos productivas de entre sus viñas para tenerlo en cuenta a la hora de plantar nuevas cepas en la finca La Canoca, en uno de los mejores parajes de San Vicente de la Sonsierra. Guillermo accede encantado, convencido de que Marcos las seleccionaba para no plantarlas. Imaginad su sorpresa cuando ve que ellas son las escogidas para la nueva finca.

Tímido y hablando siempre muy bajo, Marcos Eguren saca lo mejor de su sentido del humor cuando imita los comentarios y las risas que su padre tenía que escuchar en el pueblo cuando sus vecinos veían la nueva plantación

De todas las hectáreas a lo mejor llegas a 10 cántaras

Años más tarde, en 1991, nacía San Vicente, el primer vino de la nueva línea de Rioja, a la que no se que desafortunado calificó como de Alta Expresión.

Más tarde los Eguren se fueron a Toro y surgió Numanthia, el primer vino de Toro que se situó en las alturas del prestigio mundial.

Los Eguren relanzaron los vinos de maceración carbónica, demostrando que había sitio para la calidad, fueron los pioneros de los nuevos vinos de Rioja y los primeros que apostaron por Toro. Sólo por eso ya merecían estar aquí.

He personalizado en Marcos por ser el enólogo y diseñador de los vinos, pero sería injusto olvidarse de su padre, de su hermano Miguel Ángel, que en las fotos aparece con él, y de su cuñado, Jesús Sáez, una de las mejores personas que conozco en el mundo del vino y fuera de él.

Un Chenin Blanc del Loira y un Rioja de Burgos

En más de una ocasión os he hablado de Clos Rougeard, uno de mis vinos favoritos. Hoy el primer vino que recomiendo, Domaine du Coller 2005, es uno que elabora Antoine Foucault, hijo de Charly y sobrino de Nadi, los propietarios de Clos Rougeard.

El domaine lo crean en 1999 Antoine y Caroline Boireau. Sus 6 hectáreas de viñedo están en Brézé. La Chenin Blanc es mayoritaria con 4,5 hectáreas, siendo el resto Cabernet Franc.

Antoine es tan meticuloso en el trabajo en el campo como su padre y su tío. Agricultura biológica, rendimientos muy bajos, cada cepa trabajada de forma personal, poco intervencionismo en bodega para dejar que hable el terroir y la madera que no maquille el vino son sus reglas de trabajo.

Domaine du Collier 2005 está elaborado sólo con Chenin Blanc. Es su vino básico pero resulta sorprendente por su gran calidad. Lleno de personalidad tiene un magnífico equilibrio entre la acidez, marcada pero para nada molesta, la frescura y la mineralidad.

Su precio en tienda está sobre los 22 euros.

Para el segundo vino me voy a permitir un pequeño toque de chauvinismo burgalés, porque el elegido es un Rioja de Burgos. Más de uno pensará que ha leído mal, pero no hay ni error ni gazapo.

El vino escogido es Miranda Crianza 2005, un vino de Viñedos del Ternero. Los orígenes de la finca El Ternero se remontan al siglo XI. Durante muchos años fue un pueblo con escuela propia y cuartel de la Guardia Civil, pero la mecanización hizo que la mano de obra necesaria fuese cada vez menor y los dos acabaron cerrando. Hoy sus edificios son parte de la bodega.

Enclavado en territorio burgalés, por una de esas curiosidades administrativas que de vez en cuando se producen en nuestro país, está rodeado de fincas riojanas. La finca tiene 250 hectáreas de las que 61 son de viña, 3 de olivar, 50 de cereal y el resto de monte de pino y pinsapo.

La mayor parte del vino se vende a otras bodegas y la bodega sólo embotella 40.000 botellas, de las que unas 15.000 son de Crianza.

Uno de los rasgos diferenciadores de la finca es su altitud, sus viñedos están entre 550 y 650 metros. La media de edad de las cepas es de 22 años y el Tempranillo siempre va acompañado de una pequeña parte de Mazuelo, entre un 5 y un 10%.

De la elaboración se encarga Ana Blanco, que por cierto nació en la finca pues su padre trabajaba en ella. Su marido Carlos González se encarga de dirigir los trabajos en el campo.

Miranda Crianza 2005 ha tenido una crianza de 12 meses en barricas de roble, francés en un 90%. Es suave en boca, con la madera presente pero no ahogando la buena fruta, fresco, goloso pero vivo. Su precio en tienda ronda los 9 euros.

Los vinos para estas fiestas

Dado que la semana que descansaré hasta el 12 de enero, voy a recomendar algunos vinos para esta Nochebuena y esta Navidad. Volveré el 26 para recomendar vinos para el fin de año.

La primera elección es un Champagne de la casa André Clouet, de la que ya recomendé un vino.

Hoy he escogido el André Clouet Cuvée Matador Alfaro. Es un Champagne nuevo, que supone una innovación en la forma de trabajar de esta casa y que se hizo inicialmente sólo para la cuvée Matador, pero que dado el resultado es difícil que Jean-François Sainz-Clouet no lo vuelva a utilizar.

La etiqueta reproduce un cuadro original del artista valenciano Andreu Alfaro.

Está elaborado sólo con Pinot Noir de Bouzy, Grand Cru de Champagne, de las añadas 2005 y 2006. La añada 2005 fue especialmente buena en Bouzy, consiguiendo las uvas una magnífica acidez y un buen grado.

Primero se vinificó en pequeños depósitos de acero inoxidable, después el mosto pasó a barricas de roble de tercer año procedentes del Château Doisy Däene, de Sauternes. El mosto volvió al inox, que contenía lías de Chardonnay, para acabar la fermentación alcohólica. El vino continuó su crianza en las barricas durante 3 semanas antes de hacer el ensamblaje.

El aporte dulce de las barricas, la memoria de azúcar y riqueza, en palabras de Jean-François Sainz-Clouet, hace que no se añadiese ningún licor de expedición, ni ningún vino viejo.

Un Champagne fino, elegante, todavía muy joven, con larga capacidad de envejecer pero que puede disfrutarse ahora. Su precio en tienda ronda los 50 euros.

Como vino blanco he pensado en La Calma 2005, un vino de Carlos Esteva. La Calma procede de una parcela de 0,89 hectáreas, plantadas en 1982 con Chenin Blanc. Está situada en la parte de arriba de la colina y eso le da una curiosa orientación norte y sur. Los suelos son muy calcáreos y la presencia de fósiles de conchas marinas destaca a primera vista. Ha tenido una breve crianza en barricas de roble francés.

La Calma 2004 es un vino elegante, sutil, mineral y lleno de encanto. Su precio en tienda está sobre los 25 euros.

En estos días nos juntamos a comer con nuestros padres, suegros y demás familia. En su honor voy a escoger un vino clásico. Hablaba de Bodegas Muga y dentro de su gama voy a escoger Prado Enea Gran Reserva 2000.

Con este vino tengo una relación curiosa. Cuando lo cato nunca me deslumbra, pero cuando hago una comida con él según va pasando el tiempo cada vez me gusta más.

Está elaborado con un 80% de Tempranillo, repartiéndose el resto entre Garnacha, Mazuelo y Graciano. Las uvas se vendimian bien maduras, son las últimas en entrar a la bodega. La fermentación se hace en tinas de madera de 10.000 litros. La crianza es de 12 meses en depósitos de madera de 16.000 litros y 36 meses en barricas de roble. Nunca sale al mercado antes de permanecer 36 meses en botella.

Un vino clásico, aunque en las últimas añadas es algo más poderoso. Un vino redondo, sedoso, que se puede beber muy bien ya. Gustará a los mayores pero también a los jóvenes. Su precio en tienda está sobre los 30 euros.

Por último, como la noche va a ser larga, vamos a escoger un vino dulce y, aunque ya he hablado de él, no puedo evitar elegir una de mis pasiones. Molino Real 2005 es un vino de Telmo Rodríguez, elaborado en la Axarquía de Málaga.

Como ya contamos, para elaborar este vino se ha aprovechado la tradición de las paseras, mujeres que dejaban las uvas solearse nada más ser recogidas. Entre 10 y 15 días las paseras limpian y dan la vuelta a los racimos, eliminando las uvas de peor aspecto. Más tarde, se utilizan prensas de aceite de oliva verticales, se seleccionan los primeros mostos de la prensada y sin desfangar se fermentan en barricas durante unos dos meses. Para obtener una botella de medio litro hacen falta más de 4 Kg. de uva. Después de permanecer dos años en barrica, este vino se embotella con vocación de envejecer durante muchos años

Pura sensualidad, goloso en boca, con el dulzor justo y la acidez perfecta. Su precio roda los 40 euros, pero da tanto placer que se olvida el dato pronto.

Muga, clasicismo y modernidad en Rioja

Es una de las bodegas que más tirón comercial está teniendo en los últimos años y no sólo en España.

La familia Muga está ligada al vino y a la viña desde varias generaciones. Aunque no es hasta 1932 cuando Isaac Muga Martínez, padre de los actuales propietarios, consigue su primer Registro de Embotellador y funda la bodega.

Los primeros vinos se elaboraban en una bodega típica de la parte vieja de Haro. Pero al final de su vida compra un caserón del siglo XIX en el histórico Barrio de la Estación. En 1969 muere y se hacen cargo de la bodega sus hijos Manolo e Isaac.

La bodega se traslada a las nuevas instalaciones, con más de 20.000 metros cuadrados presididos por el tradicional edificio en piedra.

Entre sus muros se ve el dominio de la madera. Un rasgo que diferencia a Muga de otras bodegas es que aquí se siguen utilizando los métodos más tradicionales de elaboración. Métodos que se han ido abandonando con el tiempo, pues su utilización requiere más esfuerzo, más mano de obra y un mayor control en todo el proceso de elaboración y crianza.

En Bodegas Muga la madera es el único material que conocen los vinos desde su entrada en bodega hasta su embotellado. Muga cuanta con una tonelería propia, en la que se construyen las tinas y las cubas y se renuevan y reparan las barricas.

La clarificación de los vinos tintos se hace con claras de huevo y los trasiegos se realizan por gravedad, con caña de una barrica a otra barrica.

La bodega posee 200 hectáreas de viñedo, en plena Rioja Alta, el resto de la uva se compra a viticultores de la zona, con los que se tienen acuerdos desde hace muchos años, en algunos casos más de 40, y a los que se asesora y controla para asegurar la calidad de la uva.

Si Manolo e Isaac continuaron la labor de su padre, en la actualidad son sus hijos, Manu, Jorge, Juan e Isaac, quienes han heredado la pasión por el vino y participan de forma activa del día a día de la bodega.

Manolo, en la foto, con quien compartí grandes conversaciones, en las que demostraba su gran sensibilidad y su amplia cultura, y con quien asistí a mi única corrida de todos, muere en 2006.

Dos generaciones unidas por un mismo objetivo: el hacer el mejor vino.

Fruto de esa amalgama familiar, del respeto a lo clásico y el conocimiento de lo moderno, surgen dos líneas de vinos diferentes, que representan, por un lado, el clasicismo histórico con su Prado Enea, y, por otro, la nueva línea de vinos con su Torre Muga.

Dos formas de interpretar el vino, pero las dos entroncadas en el saber hacer y en la pasión diaria de una familia que ha hecho del vino mucho más que una bebida.

Un Vin de Pays des Gaules y un Rioja: gran trabajo de dos viticultores de verdad

Los Lapierre son la tercera generación de vignerons, ahora con Mathieu la cuarta. Ya hablamos de ellos cuando recomendamos su magnífico Morgon y hoy volvemos a recomendar un vino suyo. No lo puedo negar, son una de mis pasiones. El vino de esta semana es su vino más básico, el Vins de Pays des Gaules 2007.

Procede de sus viñedos más jóvenes de Gamay situados en Villié-Morgon. Desde 1981 la bodega trabaja todas sus viñas de forma biológica y lleva ya varios años usando la biodinámica. Una excepción en una zona donde se abusa de los rendimientos y se usan todo tipo de tratamientos químicos para combatir las plagas que la abundante humedad genera.

Es el resultado del esfuerzo conjunto de Marcel Lapierre y su hijo Mathieu, tan apasionados con su trabajo que trasmiten su pasión a los vinos. Como siempre hay mucho trabajo de campo y muy poco intervencionismo en bodega. No se usan encimas o levaduras exógenas, tampoco SO2 y no se chaptaliza nunca. Una parte fermenta con el gas carbónico y otra de forma tradicional.

Después de la fermentación el vino pasa a pièces, la barrica borgoñona, de 228 litros, de entre 3 y 13 años, abundando más de éstas últimas, donde permanece durante 3 meses. Su precio en tienda está sobre los 9 euros.

La etiqueta resume muy bien lo que es el vino, pero me voy a remitir a la cata que hace Joan Gómez Pallares

Con un color entre el coral rojo subido y el rubí, capa baja; con unos aromas francos, sinceros, amables y abiertos, de zarzaparrilla, de mora madura, de golosina con frutas rojas, que encantan. Es un vino fino, largo, con un vegetal armónico y un especiado de pimienta tanto en nariz como en posgusto, que acompaña con gracia. Es un vino vivo, ligero, ágil, sencillo y agradable que, como decía Benoît, casi como se bebe, se mea (con perdón). Es un vino redondo, de taninos pequeños, que pasan como un hilo de azúcar rojo y dejan un reguero de pequeños susurros que siguen invitando al trago

El segundo vino nos viene de Rioja, es el Syc de Mitarte 2003. Otro vino de viticultor de los de verdad, de los que trabajan las viñas con sus manos.

Mitarte es una bodega familiar que se funda en 1992, aunque llevan generaciones cultivando la uva. Ahora tienen 40 hectáreas de viñedo, de las que 15 tienen más de 80 años.

Propiedad se Santiago Gil y de sus hijos Ignacio y Antonio. La bodega, situada en Labastida, tiene un calado excavado en la roca hace más de 500 años.

Syc viene de unir los nombres de Santiago y Carmen, su mujer. Procede de los viñedos más viejos, algunos de más de 100 años, y está elaborado sólo con Tempranillo.

Tras una maceración en frío previa a la fermentación de 6 días, se realizó la fermentación que duró 18 días. Maceración posterior de 10 días y maloláctica en barrica con sus lías. La crianza duró 6 meses.

Un vino de verdad, con buena fruta, nada cargante, a pesar de ser 2003. La madera está muy bien integrada y apenas destaca, lo que se agradece mucho. Su precio en tienda ronda los 30 euros.

Los vinos de Maceración Carbónica

El primero en llegar es el Beaujolais Nouveau. El tercer jueves de noviembre y al grito de le Beaujolais Nouveau est arrive, escrito en grandes carteles o en pequeñas pizarras, se sitúa en tiendas y restaurantes de todo el mundo un vino de calidad media, en demasiadas ocasiones baja, que se ha convertido en una de las mejores operaciones de marketing del mundo del vino, aunque cada año pierde un poco más de fuerza. Pero no hay que olvidar que un importante porcentaje de vino de esta zona se vende en la primera semana.

Un vino que como ya dijimos perjudica a otros vinos de la zona, mucho más interesantes, que se ven metidos en un carro comercial en el que no se siente cómodos, pero, que dada la fama del Beaujolais Noveau, es difícil separarse.

En España este tipo de vinos también se da y todavía hay mercados en el norte, sobre todo Bilbao y Vitoria, donde son mayoritarios en barras.

El sistema de elaboración de estos vinos es la maceración carbónica. Supongo que todos sabéis en que consiste, pero por si hay algún despistado lo voy a explicar brevemente.

Se echan los racimos enteros, sin despalillar, ni romper, en grandes depósitos, normalmente de acero, aunque hay quien sigue usando madera o se ha vuelto más moderno y usa acero inoxidable. Hay una parte de la uva que se rompe o se aplasta y sufre una fermentación normal, con levaduras, pero hay otra parte que sigue intacta y realiza únicamente una fermentación intracelular, dentro de la propia uva. La mayor parte realiza primero la intracelular y después la tradicional con levaduras.

Si la uva llega rota o rasgada se impone primero la fermentación por levaduras, si llega entera se impone la intracelular.

Esta forma de elaborar fue la única que se utilizaba en España hasta finales del siglo XIX, con la escueta excepción de Manuel Quintano.

El resultado son vinos más aromáticos, con intensos recuerdos florales, de colores muy vivos y presencia de carbónico en la boca. Son vinos que hay gente a la que le entusiasman y gente que no puede con ellos. Más de un cliente nos ha devuelto alguna vez en El Lagar alguna botella elaborada mediante este sistema porque al notar el carbónico pensaba que estaba mala.

Normalmente se venden jóvenes, dentro del año siguiente a la vendimia, pero hay excepciones y se ven vinos que elaborados por este sistema envejecen muy bien. Todavía recuerdo un excepcional Sierra Cantabria Gran Reserva 1973, que nos acompañó durante muchos años en nuestras celebraciones con los amigos. Estoy seguro de que todavía estaría muy bueno, pero demasiadas celebraciones acabaron con nuestras botellas.

Un Txakoli de Getaria y un tinto de Rioja alavesa

El primer vino de esta semana nos viene del Cantábrico, en concreto de Getaria. Es el Txomin Etxaniz 2007.

La bodega es propiedad de los tres hermanos Txueka, Iñaki, Ernesto y Andrés. Cuenta en la actualidad con 35 hectáreas de viñedo, situadas en uno de los sitios más bonitos que se pueden encontrar. Viñas con desniveles del 30% que acaban muriendo en el mar.

El txakoli estuvo durante años condenado a ser un vino menor golpeado en infames vasos es las tabernas de Euskadi. Fue el gran esfuerzo de Iñaki Txueka el que sirvió para rescatarle del olvido y darle una mayor dignidad. Fruto de sus esfuerzos en 1989 se funda la Denominación de Origen Getariako Txakolina, el Chacolí de Getaria.

La familia Txueka está ligada al viñedo desde 1649. La bodega se funda en 1930 en un precioso caserón del siglo XV, pegado a la iglesia de Getaria y declarado monumento histórico artístico. Hace ya bastantes años que se traslada a un caserío en las afueras del pueblo, en la ladera del monte Garate, rodeado de sus viñas emparradas, muchas de ellas centenarias y prefiloxéricas.

En su esfuerzo por mantener las raíces del Txakoli los hermanos Txueka para cada nueva plantación se proveen de material vegetativo de sus viejas cepas. Las variedades de uva son Hondarrabi Zuri, con un 90%, y Hondarrabi Beltza, una uva tinta que representa el 10% restante.

Txomin Etxaniz 2007 es un vino fresco, ligero, ácido y con clara presencia del carbónico. Un vino para disfrutar, sin demasiadas pretensiones, pero muy auténtico. Su precio en tienda está sobre los 8 euros.

No dejamos el País Vasco y nos vamos a la Rioja alavesa. Ostatu Crianza 2005 es nuestro tinto de esta semana. La bodega es propiedad de la familia Sáenz de Samaniego y está en el pueblo de Samaniego, como no podía ser de otra forma.

Cuentan con 35 hectáreas de viñedo, en diferentes parcelas de nombres tan sugerentes como Roancho, Revillas, Valcabada, Portillo o Marbella. Los suelos son en su mayor parte arcillo calcáreos, de color muy ocre.

Ostatu Crianza 2005 tiene un 90% de Tempranillo y un 10% de Graciano. Ha tenido una crianza en roble francés de 12 meses. Un vino a medio camino entre los riojas clásicos y los más modernos. Con buena presencia de fruta, con la madera todavía demasiado marcada para mi gusto, pero con buen potencial para mejorar. Su precio en tienda es de unos 14 euros.

Un Graciano de Rioja y un Cariñena del Priorato

Los dos vinos de está semana están elaborados con variedades no demasiado habituales.

El primero nos llega de Rioja y está elaborado únicamente con Graciano. Es el Contino Graciano 2005.

Viñedos del Contino está situado en Laserna, en el término de Laguardia, en un meandro del río Ebro. La bodega la crean los propietarios de CVNE en 1973, imitando a los châteaux bordeleses, es decir, una bodega rodeada de las viñas de las que se abastece.

El primer vino sale en 1974. A principios de los 90 sufrió la lacra de los TCA y estuvo, incluso, algún año sin aparecer, pero superó la crisis y volvió con fuerza.

Hay muchos que defienden que su situación no es la mejor y que hay parcelas muy productivas, pero lo que es evidente es que el gran trabajo que hace Jesús Madrazo, el auténtico alma mater de este vino, se ve reflejado en el vino.

Son 62 hectáreas de viñedo y el nombre de Contino se debe a Pedro de Samaniego. Los continos eran los 100 soldados de la guardia real que velaban continuamente, de ahí su nombre, a la familia real.

Las uvas con las que se elaboró Contino Graciano 2005 se vendimiaron el 15 de septiembre. La fermentación se hizo en tinas de roble francés y duró 8 días. La maloláctica se hizo en barricas y la crianza, en roble francés y húngaro, duró 13 meses. Se embotellaron 5.701 botellas y su precio ronda los 50 euros.

Un vino todavía joven, en el que la potencia tánica del Graciano está todavía por pulir, pero su buena acidez hace que piense que va a tener una buena evolución. Tan personal como interesante.

El segundo vino nos viene del Piorato, de una bodega de la que ya hemos hablado. Clos Dominic Vinyes Altes 2005 está basado en la Cariñena, que domina con un aplastante 90%, siendo completada por la Garnacha.

Paco Castillo y Dominic Bairaguet, ayudados por sus hijos, se encargan de todo en la bodega, en la línea de los mejores vignerons franceses. Este vino ha tenido una crianza en roble francés de 16 meses.

Si estás cansado de los vinos del Priorato porque te parecen demasiado iguales este vino te ayudará a reconciliarte con la zona.

Un vino de verdad, auténtico. Poderoso a la vez que elegante, con buena acidez a pesar de sus 14,5 grados, con notas minerales y fruta negra y roja.

Un gran trabajo en el campo para un vino del que se elaboran unas 1.000 botellas. Su precio está sobre los 39 euros.

Viña Tondonia Reserva blanco y tinto: la esencia histórica de Rioja

Por primera vez vamos a recomendar dos vinos de una misma bodega, un blanco y un tinto. Y la bodega que tiene ese honor es R. López de Heredia. Viña Tondonia.

La bodega la funda en 1877 Rafael López de Heredia, aprovechando el impulso que recibió Haro con la llegada de los franceses que buscaban uvas para abastecerse pues sus viñedos estaban desolados por la filoxera.

Hoy, 131 años después, la bodega sigue en manos de la misma familia. En palabras de María José López de Heredia

En mi casa el hacer las cosas como se han hecho siempre se considera la mayor hazaña

Esa frase resume perfectamente su filosofía y su forma de actuar. No hay en España ninguna bodega que siga con tal respeto la tradición como esta.

Los dos vinos escogidos son Viña Tondonia Blanco Reserva 1989 y Viña Tondonia Tinto Reserva 1999. No hay ningún gazapo, ni errata. El blanco es de la cosecha 1989 y todavía le quedan muchos años por delante.

Los dos vinos proceden de una única viña que les da el nombre, que en la foto, sacada de la página web de la bodega, vemos nevada.

Una finca de 100 hectáreas de viñedo, plantada entre los años 1913 y 1914, situada en un meandro en la margen derecha del río Ebro. Toda la plantación es en vaso. De esas 100 hectáreas, hay 6 plantadas con Viura y 2 con Malvasía.

La pobreza del suelo y la edad de las cepas hacen que los rendimientos sean bajos.

El cultivo es en vaso. Los injertos se hacen todos en los viñedos de la bodega y el material vegetal se obtiene mediante selección masal en las fincas propias. La viticultura es prácticamente ecológica.

La vendimia es manual, con una amplia selección en viñedo. Las uvas se trasladan a la cercana bodega en comportas de madera de chopo de forma troncocónica, de unos 80/90 kilos.

Tanto estas comportas como las tinas de madera en las que los vinos fermentan, de 60 hectolitros para los blancos y de hasta 240 para los tintos, y la totalidad de las barricas se hacen en la tonelería de la bodega. Ellos seleccionan la madera en los bosques de los Montes Apalaches de los Estados Unidos, la secan, la tuestan y construyen los diferentes recipientes en los que el vino va a permanecer.

Aunque hoy tiene una producción casi marginal, históricamente el vino blanco en Haro tuvo una especial importancia. el profesor bordelés Alain Huetz de Lemps en su magnífico libro Vignobles et vins del Nord-Ouest de l’Espagne afirma

En el año 1599 Haro producía 54.538 cántaras de vino blanco. En 1669 en Haro hay 36.266 cántaras de blanco por sólo 6.733 de tinto. En esos años la tasa fiscal del vino blanco era dos veces superior a la del vino tinto.

Viña Tondonia Blanco Reserva 1989 tiene un 90% de Viura y un 10% de Malvasía. Su crianza ha sido de 6 años, con trasiegos cada 2 años, pero la madera en ningún momento se impone. La clarificación se hace mediante clara de huevo fresco. Para el vino blanco se usa una dosis un poco mayor, 9 claras por barrica, que para el tinto.

Un vino de excepcional calidad, uno de los pocos blancos españoles que puede competir con los grandes vinos blancos del mundo.

Su precio está sobre los 18 euros y es difícil dar más por menos.

Viña Tondonia Tinto Reserva 1999 tiene un 75% de Tempranillo y 15% de Garnacha, repartiéndose el 10% restante entre Graciano y Mazuelo. Ha tenido una crianza de cinco años y medio, también con 2 trasiegos por año. La clarificación es igualmente con claras de huevo.

Su precio ronda los 19 euros.

Dos vinos que es necesario probar para conocer lo que es un vino clásico de Rioja, pero un clásico auténtico, de los de verdad, no de los de nombre.