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Puede que en el vino no esté la verdad, si es que sólo existe una,pero lo que es seguro es que está el placer y juntos vamos a encontrarlo

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Un Riesling de Nahe, mineral y sabroso

Con mucho más retraso del pensado vuelvo a ponerme manos a la obra en el blog. He aprovechado este tiempo, que, por desgracia, no ha sido todo de vacaciones, ya me gustaría a mí, para viajar y ver viñedos.

Uno de los mejores viajes ha sido a Alemania. En el viaje nos acompañó Michael Wohr, que ya he dicho alguna vez que es posiblemente el mejor importador de vinos que hay en España por pasión y conocimiento.

Visitamos primero Rheingau y después Nahe. Como era de esperar viñedos excepcionales y vinos a su altura. Fue impactante estar en Dönnhoff por primera vez. El lugar donde está situada la bodega es uno de los más bonitos que te puedes encontrar. Ver desde lo alto los pagos de Hermannshöle y Brücke mientras Helmunt Dönnhoff explicaba las características de cada uno es uno de los grandes momentos que un amante del vino puede vivir. La cata que nos organizó fue también de las inolvidables.

En el viaje estaba también Víctor Franco, otro apasionado del vino que imparte su saber en Polakia y en su blog publica una bonita y personal colección de fotos. Os aconsejo que las miréis con detenimiento. He cogido las fotos sin su permiso y espero que no le moleste, pero es que son tan buenas que no me he podido contener.

Después de ese día parecía que lo demás sobraba y era el momento de volverse a casa con el recuerdo en la boca de los dos Eiswein que Helmunt elaboró en la añada 2008, uno vendimiado el 30 de diciembre y el otro a principios de enero.

Pero para el día siguiente Michael nos había programado otra visita a la bodega de Emrich Schönleber, en el pueblo de Mozingen, en la parte alta de Nahe. Allí nos recibió Werner Schönleber, que en los últimos años ha conseguido situar su bodega entre las más destacadas de Alemania.

Con él paseamos por viñedos tan espectaculares como Halenberg y Frühlingsplätzchen, que se podría traducir como pequeño lugar de la primavera. Otra vez os aconsejo mirar las fotos de Víctor Franco y pasaros por su página.

También aquí la cata que nos prepararon fue memorable.

Pero hoy voy a escoger uno de sus vinos más básicos. El Riesling Mineral 2007. Un vino que en una tienda estará sobre los 22 euros y que es una perfecta definición de la zona y del estilo de trabajo de la bodega.

Las uvas proceden de las viñas más jóvenes de Halenberg, con suelos de pizarra azul, cuarcita y numerosos guijarros. La fermentación es un 20% en tinas de madera y el resto en acero inoxidable.

Tiene un bonito equilibrio entre el alcohol, la acidez y el azúcar. Su nariz es seca y hace honor a su nombre, pues la mineralidad es el rasgo más destacado tanto en nariz como en boca. Está en un gran momento para ser bebido.

Aligoté de Borgoña para combatir el calor

El vino de esta semana nos viene otra vez de Borgoña, que como todos sabéis es una de mis pasiones.

Es el Bouzeron Aligoté 2007 del Domaine Aubert et Paméla de Villaine, una bodega de la que ya hemos hablado en su día y de la que también recomendé un vino tinto.

Como ya explicamos la bodega es propiedad de Aubert de Villaine y su mujer, la californiana Paméla Fairbanks. Aubert de Villaine es copropietario y director del Domaine de la Romanée Conti. Junto a ellos está Pierre de Benoist, sobrino de Aubert.

La Aligoté no goza precisamente de buena fama, debida, en gran parte, a los altos rendimientos que se consiguen y a que no está plantada en los mejores suelos. Pero Bouzeron es una excepción, afortunadamente no la única.

Son los vinos blancos elaborados con esta variedad los que han dado fama a Bouzeron. En 1730 el abad Courtépée en su famosa Descripción du Duché de Bourgogne, señalaba la calidad de este blanco seco, que se distinguía por su redondez y su fineza. En 1979 se crea la A.O.C. Bourgogne Aligoté Bouzeron y el 17 de febrero de 1998 se transforma en Appellation Villages Bouzeron. Son 61 hectáreas. Los suelos son poco profundos y bastante pendientes, el subsuelo es de margas blancas, mezcladas con arcilla y calcáreo. La altitud oscila entre 270 y 350 metros.

Bouzeron es el único lugar donde la variedad blanca Aligoté se puede embotellar como village. En palabras de Aubert

Antiguamente la Aligoté cubría buenas laderas, sobre todo en Meursault y Pernand, pero poco a poco la Chardonnay la ha ido desplazando a las tierras más ricas. Es una variedad remarcable, pero muy productiva, hay que cuidar dónde se planta

Por eso desde su llegada en 1973, Aubert de Villaine, ha seleccionado entre las más viejas viñas de Bouzeron, escogiendo las dorées, que dan más bajos rendimientos, pero vinos más aromáticos y finos. En la actualidad tienen 8,7 hectáreas de Aligoté.

Los Aligotés de Aubert de Villaine y de Pierre de Benoist destacan de jóvenes por su frescura y su fruta, con notas florales bien marcadas y tonos cítricos. En boca el vino marca claramente su mineralidad. Tiene buena presencia en boca, aunque el falta esa ampulosidad que le van a dar los años.

Su precio en una tienda está sobre los 15 euros.

Leflaive Mâcon-Verzé 2007: El blanco más sencillo de una bodega mítica

El vino recomendado de esta semana nos viene de la parte sur de Borgoña es el Domaine Leflaive Mâcon-Verzé 2007.

Para mucha gente el Domaine Leflaive es el mejor elaborador de vinos blancos del mundo.

Su historia viene de muy lejos. Ya en 1580 hay un Marc Le Flayve viviendo en Beaune, pero no es hasta 1717 que Claude Leflaive se instala en Puligny. Pero realmente quien funda el domaine es Joseph Leflaive. Ingeniero naval participa en el diseño y realización del primer submarino francés. Al casarse modifica su carrera y pasa a dirigir una fábrica metalúrgica y a cuidar los viñedos, cuyas uvas empezó vendiendo a los negociantes de la zona.

En la actualidad el domaine está dirigido por su nieta Anne Claude. Ella estudió enología y cuando se hace cargo de la gerencia, en 1990, decide probar las técnicas de cultivo biodinámico en una pequeña parte del viñedo.

El primer ensayo se hace sobre 1 hectárea de viñedo, repartida entre Bourgogne, Village Les Grands Champs, Premier Cru Clavoillon y Bienvenues Bâtard-Montrachet, representando únicamente un 5% del total del viñedo. Su padre, que en ese momento tenía 81 años, le dijo que era necesario continuar ese camino. Desde 1997 de las 22 hectáreas con las que cuenta el domaine hay 7 hectáreas en biodinámica y 15 en biológico.

En el año 2004 compran 9 hectáreas de viñedo en Mâcon-Verzé, siendo el sobrino de Anne Claude, Paul de Noüe, quien se encargará de la dirección.

De esas 9 hectáreas sale el Leflaive Mâcon-Verzé 2007 que hemos escogido esta semana. Es la cuarta añada en que el viñedo está trabajado de forma biodinámica.

Los vinos se vinifican en la bodega de Puligny-Montrachet. Una vez que las uvas llegan a la bodega para eliminar los fangos el mosto se decanta en cubas 1 ó 2 días, después pasan a barricas de roble de 228 litros. Allí hacen la fermentación alcohólica, que dura entre 2 y 3 meses con removidos de lías habituales, y después la maloláctica.

El primer trasiego se hace en marzo. Una vez acabada la crianza en barricas, que son en parte nuevas y en parte de 3 y 4 años, los vinos se dejan 6 meses en cubas de acero inoxidable. La crianza dura15 meses.

Un vino de un precio asequible, en tienda sobre los 23 euros, que es una buena forma de acercarse a un domaine mítico sin necesidad de romper la cartera. Elegante, preciso, mineral, grande, complejo, auténtico.

Un Chenin Blanc del Loira y un Rioja de Burgos

En más de una ocasión os he hablado de Clos Rougeard, uno de mis vinos favoritos. Hoy el primer vino que recomiendo, Domaine du Coller 2005, es uno que elabora Antoine Foucault, hijo de Charly y sobrino de Nadi, los propietarios de Clos Rougeard.

El domaine lo crean en 1999 Antoine y Caroline Boireau. Sus 6 hectáreas de viñedo están en Brézé. La Chenin Blanc es mayoritaria con 4,5 hectáreas, siendo el resto Cabernet Franc.

Antoine es tan meticuloso en el trabajo en el campo como su padre y su tío. Agricultura biológica, rendimientos muy bajos, cada cepa trabajada de forma personal, poco intervencionismo en bodega para dejar que hable el terroir y la madera que no maquille el vino son sus reglas de trabajo.

Domaine du Collier 2005 está elaborado sólo con Chenin Blanc. Es su vino básico pero resulta sorprendente por su gran calidad. Lleno de personalidad tiene un magnífico equilibrio entre la acidez, marcada pero para nada molesta, la frescura y la mineralidad.

Su precio en tienda está sobre los 22 euros.

Para el segundo vino me voy a permitir un pequeño toque de chauvinismo burgalés, porque el elegido es un Rioja de Burgos. Más de uno pensará que ha leído mal, pero no hay ni error ni gazapo.

El vino escogido es Miranda Crianza 2005, un vino de Viñedos del Ternero. Los orígenes de la finca El Ternero se remontan al siglo XI. Durante muchos años fue un pueblo con escuela propia y cuartel de la Guardia Civil, pero la mecanización hizo que la mano de obra necesaria fuese cada vez menor y los dos acabaron cerrando. Hoy sus edificios son parte de la bodega.

Enclavado en territorio burgalés, por una de esas curiosidades administrativas que de vez en cuando se producen en nuestro país, está rodeado de fincas riojanas. La finca tiene 250 hectáreas de las que 61 son de viña, 3 de olivar, 50 de cereal y el resto de monte de pino y pinsapo.

La mayor parte del vino se vende a otras bodegas y la bodega sólo embotella 40.000 botellas, de las que unas 15.000 son de Crianza.

Uno de los rasgos diferenciadores de la finca es su altitud, sus viñedos están entre 550 y 650 metros. La media de edad de las cepas es de 22 años y el Tempranillo siempre va acompañado de una pequeña parte de Mazuelo, entre un 5 y un 10%.

De la elaboración se encarga Ana Blanco, que por cierto nació en la finca pues su padre trabajaba en ella. Su marido Carlos González se encarga de dirigir los trabajos en el campo.

Miranda Crianza 2005 ha tenido una crianza de 12 meses en barricas de roble, francés en un 90%. Es suave en boca, con la madera presente pero no ahogando la buena fruta, fresco, goloso pero vivo. Su precio en tienda ronda los 9 euros.

Un albariño gallego y un syrah del Ródano

Xoan Canas, sumiller y propietario con su hermano Xose, el cocinero, del restaurante Pepe Vieira me dio a probar el vino que ahora recomiendo. Se trata de Contraaparede 2004, un albariño elaborado por Adegas dos Eidos.

Como todas las recomendaciones de Xoan fue un acierto. Las uvas proceden de una parcela, llamada Vento, situada en la parroquia de Padriñán, en el municipio de Sanxenxo. Las emparradas cepas tienen 70 años y están situadas en laderas de granito orientadas al sur.

La producción es pequeña, unos 3.000 kilos por hectárea. Se vendimió el 29 de septiembre en cajas de 16 kilos. La maceración duró 48 horas, la crianza se hizo en depósitos de acero inoxidable y se prolongó durante 3 años y 8 meses, siendo embotellado el 30 de mayo de 2008.

Un albariño diferente, lleno de personalidad, con magníficas notas de evolución que se mezclan con una buena acidez. Es distinto a los demás albariños, con mucho carácter y una adecuada estructura. Su precio está sobre los 12 euros, pero es difícil de encontrar fuera de Galicia, pues únicamente se elaboraron 2.000 botellas.

El segundo vino nos viene de Saint-Joseph, en el valle del Ródano. Es el Coursodon Silice 2006.

La bodega de Pierre Coursodon es una de las que más cariño tengo, no sólo por ser su importador en España, sino porque tuve la suerte de que Noémie, una de las hijas de Pierre Coursodon estuvo de prácticas conmigo durante unos 4 meses y guardo de ella un gratísimo recuerdo.

Pierre y su hijo Jérôme son viticultores serios, que realizan un profundo trabajo en las viñas. No usan insecticidas, ni productos químicos. Todos los trabajos en el campo están destinados a reducir el fenómeno de la erosión y favorecer la implantación de las raíces. Vendimian en verde de forma rigurosa, con el fin de limitar las enfermedades, equilibrar la carga y reducir drásticamente los rendimientos. Durante esta época hay entre 15 y 18 personas trabajando en el campo.

Dada la pendiente de sus viñedos todos los trabajos hay que realizarlos a mano, con la única ayuda de animales.

En total tienen 15,5 hectáreas de viñedo, 13 de Syrah y 2,5 con las variedades blancas Marsanne y algo de Roussanne.

Este vino se elabora sólo con Syrah, procedentes de impresionantes laderas graníticas y esquistosas de exposición Sur y Sudeste en las que es totalmente imposible la mecanización. La edad media de las cepas es de 25 años. La densidad de plantación es de 6.500 cepas por hectárea y los rendimientos de 24 hectolitros por hectárea.

La crianza se hace en pièces, barricas de 228 litros, y demi-muid, fudres de 600 litros, y dura 12 meses.

Un syrah sin pretensiones, ni maquillajes, auténtico, el tipo de vino que a mi me gusta. Lleno de fruta, pero una fruta para nada empalagosa, con buena acidez, un vino que disfrutas bebiendo. Su precio en tienda está sobre los 25 euros.

Un Verdejo de Segovia y un Garnacha de Toledo, cuando los Vinos de la Tierra se vuelven ganadores

Nuestro primer vino recomendado del año 2009 es un blanco de la zona de Rueda, aunque sale como Vino de la Tierra de Castilla y León, por razones que desconozco. Se trata de Ossian 2007, la apuesta personal de Javier Zaccagnini.

Zaccagnini fue director de la denominación de origen Ribera del Duero y fue, junto con Mariano García, el creador de Aalto, donde todavía tiene una participación destacada.

Cuando se encontró con Ismael Gonzalo y vio su viñedos prefiloxéricos de Nieva, situados a 900 metros de altitud y con algunas cepas de Verdejo de 150 años, decidió involucrarse a fondo en ese proyecto decido a hacer un vino de gran calidad y con capacidad de envejecimiento.

Como asesor técnico se buscó a Pierre Millemann, que asesora varias bodegas de Francia, sobre todo Borgoña, y Alemania. Dice Javier Zaccagnini que cuando Pierre vio las cepas se enamoró de ellas.

El trabajo en el campo es ecológico, la vendimia es tardía, en el caso del 2007 favorecida por los 16 días continuados de sol que se dieron en octubre. La elaboración es al estilo borgoñón, utilizando sólo levaduras autóctonas, haciendo la maloláctica y con fermentaciones en barricas muy lentas.

Un vino que busca perdurar en el tiempo, al que la falta todavía integrar la madera pero que puede hacerlo sin problemas. Hay que olvidarse de las frutas exóticas tan habituales en muchos vinos de Rueda, aquí hay estructura, seriedad y buena fruta. Su precio en tienda está sobre los 21 euros.

El segundo vino es de mi amigo y colaborador Flequi Berruti. Es el Ziries 2007, un Vino de la Tierra de Castilla.

Flequi, a quien nadie conoce por su nombre real, es una de las personas con más pasión por el vino que conozco. Si a esa pasión le sumas sus conocimientos y su innata generosidad pues sale una persona como él, con quien tengo el lujo de trabajar.

Flequi se junta con otros dos apasionados como son Sonia López y Javier Castro, y alguno más que ha ido dejando el proyecto harto de perder los pocos días de fiesta, y crean Bodegas Lobecasope.

Encuentran viñas al pie de los Montes de Toledo, en Cuerva, donde está la bodega, y en San Pablo de los Montes, con una altitud de 845 y 885 metros y suelos franco arenosos. Las cepas de más edad tienen 52 años y las más jóvenes 20. Tienen ahora 3,5 hectáreas de viñedo, pero están a apunto de comprar 2 hectáreas más. La agricultura es biodinámica

Ziries 2007 tiene como base la Garnacha, con un 90%, siendo el resto Tempranillo y Cariñena. Tras estar 6 meses en depósitos de acero inoxidable ha tenido una crianza de otros 6 meses en barricas de 300 litros de roble francés.

Los Ziríes fueron una dinastía bereber, originaria de Argelia. Una rama se trasladó a Al-Andalus y en el año 1013 fundaron la taifa de Granada. Amantes del arte, la arquitectura y el buen vivir consiguieron identificar su nombre con el arte y las construcciones civiles de su época. En palabras de Flequi

El nombre del vino quiere rendir homenaje a las grandes aportaciones que el pueblo musulmán hizo a la agricultura de de la península

Como es difícil que no me influya la amistad a la hora de describir el vino voy a dejar que sea Manuel Camblor el que lo haga. Él lo probó en una cata en Estados Unidos y describe así su experiencia

El vino era el Ziries, Vino de la Tierra de Toledo 2007 y automáticamente vulneraba mi regla de los alcoholes, pues cargaba 14.8%. Pero la cosa es que la carga, a decir verdad, ni se le notaba. Nariz bastante reductiva, como es de esperarse de un vino muy recientemente embotellado. Pero detrás de esa reducción aparecen notas de violetas y tomillo sobre cereza y frambuesa negra. Suculento en boca, limpio, con excelente enfoque. Obviamente, está un tanto achocado por el embotellado y el cruce del charco, pero promete. Quisiera reencontrármelo en seis meses. Lo más curioso es que, a pesar de la alta graduación, no se siente calor ni excesiva untuosidad. Por el contrario, hay frescura. Me deja rascándome la cabeza

Más tarde en un comentario vuelve a hablar del vino

En cuanto al vino de Fleki, la verdad es que no se le notaba la cantidad de alcohol que llevaba. Había buena estructura y fruta muy expresiva. Fue una excepción a mi propia regla, que debe haberlas de vez en cuando. Es un vino al que daré más oportunidades si se me pone delante

Su precio en tienda está sobre los 11 euros.

Los vinos para despedir y recibir el año

Como a mi me gusta, empezamos por un Champagne y como siempre será un Champagne de viticultor, en este caso de viticultora.

Marie-Noëlle Ledru es una de las mejores vignerons de Champagne. Tiene 5 hectáreas de Pinot Noir y 1 de Chardonnay, situadas en Ambonnay y catalogadas como Grand Cru.

Para la ocasión escogemos Ledru Millésime 1999, elaborado con un 85% de Pinot Noir y un 15% de Chardonnay.

Su secreto está en el trabajo en las viñas y en su larga crianza con las lías. Es un Champagne sin ningún licor de expedición. Nacho JJ lo define perfectamente en su cata de Verema,

auténtico, alejado de modas y convencionalismos

Es muy joven todavía, y al igual que el de André Clouet de la semana pasada, tiene mucha vida por delante, pero se puede disfrutar muy bien de él. Cuesta en tienda unos 60 euros.

Seguimos con un blanco de Monterrei, elaborado por José Luis Mateo, de quien ya hablé hace algún tiempo. Para mi José Luis es uno de los mejores viticultores de España, de los que trabaja con más pasión su viñedo.

Especialista en vinos tintos, sin embargo, para esta ocasión he escogido su blanco Gorvia 2005. Elaborado sobre todo con Dona Blanca y algo de Treixadura.

Procede de un viñedo de 1,2 hectáreas, con cepas de unos 18 años plantadas en ligera pendiente y suelos de arcillas rojas y esquistos-pizarrosos.

Un blanco poderoso, de una añada cálida como fue el 2005. Empieza a integrar la madera que ya no es molesta y que deja su sitio a una buena presencia de fruta. Puede que le falta algo de frescor para rematar el conjunto, pero es una delicia de vino, como todos los que hace José Luis Mateo. Sale en tienda sobre los 20 euros.

Lo probé ayer con el pavo relleno que hace mi suegra y no puedo menos que recomendarlo. Se impuso a un Château Latour 1999, que tardó tiempo en expresarse agobiado por el poderío del vino anterior.

Para la carne recomiendo en esta ocasión un vino blanco y encima dulce, aunque si excesos. Es el Dr. Bürklin-Wolf Gerümpel “R” Riesling Auslese 1990.

De esta bodega ya he hablado en otra ocasión cuando recomendé su Riesling más básico. Es la bodega privada con mayor extensión de viñedo de Alemania, con 85,5 hectáreas. Pero en este caso cantidad y calidad van de la mano.

La historia de este vino es curiosa. Michael Wöhr, el gran importador de vinos alemanes, lo descubrió de forma casi casual en la bodega. Era una partida de vinos reservados para ellos, de ahí la “R”. Lo probó y le gustó tanto que no pudo evitar presionar a la bodega para que se lo vendiesen y cuando Michael presiona consigue lo que quiere.

Gracias a él podemos disfrutar ahora de un riesling de 18 años, lo que no es nada fácil. Un vino que mezcla un dulzor contenido y ya integrado, con una magnífica acidez, que le aporta frescura. Hay que dejarse de miedos y convencionalismos y probarlo con un buen guiso o asado de carne y ya veréis que bien mezcla. Su precio está en tienda sobre los 40 euros.

Los vinos para estas fiestas

Dado que la semana que descansaré hasta el 12 de enero, voy a recomendar algunos vinos para esta Nochebuena y esta Navidad. Volveré el 26 para recomendar vinos para el fin de año.

La primera elección es un Champagne de la casa André Clouet, de la que ya recomendé un vino.

Hoy he escogido el André Clouet Cuvée Matador Alfaro. Es un Champagne nuevo, que supone una innovación en la forma de trabajar de esta casa y que se hizo inicialmente sólo para la cuvée Matador, pero que dado el resultado es difícil que Jean-François Sainz-Clouet no lo vuelva a utilizar.

La etiqueta reproduce un cuadro original del artista valenciano Andreu Alfaro.

Está elaborado sólo con Pinot Noir de Bouzy, Grand Cru de Champagne, de las añadas 2005 y 2006. La añada 2005 fue especialmente buena en Bouzy, consiguiendo las uvas una magnífica acidez y un buen grado.

Primero se vinificó en pequeños depósitos de acero inoxidable, después el mosto pasó a barricas de roble de tercer año procedentes del Château Doisy Däene, de Sauternes. El mosto volvió al inox, que contenía lías de Chardonnay, para acabar la fermentación alcohólica. El vino continuó su crianza en las barricas durante 3 semanas antes de hacer el ensamblaje.

El aporte dulce de las barricas, la memoria de azúcar y riqueza, en palabras de Jean-François Sainz-Clouet, hace que no se añadiese ningún licor de expedición, ni ningún vino viejo.

Un Champagne fino, elegante, todavía muy joven, con larga capacidad de envejecer pero que puede disfrutarse ahora. Su precio en tienda ronda los 50 euros.

Como vino blanco he pensado en La Calma 2005, un vino de Carlos Esteva. La Calma procede de una parcela de 0,89 hectáreas, plantadas en 1982 con Chenin Blanc. Está situada en la parte de arriba de la colina y eso le da una curiosa orientación norte y sur. Los suelos son muy calcáreos y la presencia de fósiles de conchas marinas destaca a primera vista. Ha tenido una breve crianza en barricas de roble francés.

La Calma 2004 es un vino elegante, sutil, mineral y lleno de encanto. Su precio en tienda está sobre los 25 euros.

En estos días nos juntamos a comer con nuestros padres, suegros y demás familia. En su honor voy a escoger un vino clásico. Hablaba de Bodegas Muga y dentro de su gama voy a escoger Prado Enea Gran Reserva 2000.

Con este vino tengo una relación curiosa. Cuando lo cato nunca me deslumbra, pero cuando hago una comida con él según va pasando el tiempo cada vez me gusta más.

Está elaborado con un 80% de Tempranillo, repartiéndose el resto entre Garnacha, Mazuelo y Graciano. Las uvas se vendimian bien maduras, son las últimas en entrar a la bodega. La fermentación se hace en tinas de madera de 10.000 litros. La crianza es de 12 meses en depósitos de madera de 16.000 litros y 36 meses en barricas de roble. Nunca sale al mercado antes de permanecer 36 meses en botella.

Un vino clásico, aunque en las últimas añadas es algo más poderoso. Un vino redondo, sedoso, que se puede beber muy bien ya. Gustará a los mayores pero también a los jóvenes. Su precio en tienda está sobre los 30 euros.

Por último, como la noche va a ser larga, vamos a escoger un vino dulce y, aunque ya he hablado de él, no puedo evitar elegir una de mis pasiones. Molino Real 2005 es un vino de Telmo Rodríguez, elaborado en la Axarquía de Málaga.

Como ya contamos, para elaborar este vino se ha aprovechado la tradición de las paseras, mujeres que dejaban las uvas solearse nada más ser recogidas. Entre 10 y 15 días las paseras limpian y dan la vuelta a los racimos, eliminando las uvas de peor aspecto. Más tarde, se utilizan prensas de aceite de oliva verticales, se seleccionan los primeros mostos de la prensada y sin desfangar se fermentan en barricas durante unos dos meses. Para obtener una botella de medio litro hacen falta más de 4 Kg. de uva. Después de permanecer dos años en barrica, este vino se embotella con vocación de envejecer durante muchos años

Pura sensualidad, goloso en boca, con el dulzor justo y la acidez perfecta. Su precio roda los 40 euros, pero da tanto placer que se olvida el dato pronto.

Un albariño y un Borgoña, cuando el trabajo en la viña se nota

Pronto nos van a llegar las épocas del marisco obligatorio y para acompañarlas hemos escogido un albariño de los de verdad, de los que no abusan de esas levaduras arrogantes y cansinas que personalmente me aburren hasta la extenuación.

Leirana 2007 está elaborado por Rodrigo Méndez. De él ya hemos hablado en otra ocasión, por su tinto Goliardo Caiño.

Estamos ante un auténtico viticultor, de los que trabaja a mano su viña y la conoce a la perfección. Intenta usar los mínimos tratamientos, algo que muy pocos intentan en una zona tan húmeda como la suya. Sus cepas emparradas pueden ver el mar en la cercana, poco más de 100 metros, ría de Arousa.

Leirana 2007 tiene sólo albariño de cepas de más de 40 años, plantadas en suelos de arena y granito. A diferencia de lo que se hace en otras bodegas, las uvas se recogen maduras, casi sobremaduras, buscando más concentración y personalidad. La mitad del vino ha hecho la fermentación maloláctica y el resto no. La producción de este 2007 estuvo sobre las 5.000 botellas.

Un vino cremoso en boca, intenso y untuoso, pero para nada cansino. Fresco, con acidez marcada pero integrada. Un vino que hace que te reencuentres con una zona llena de vinos artificiales y aburridos. Leirana 2007 es todo lo contrario. Un placer que se puede conseguir a un precio en tienda de unos 12 euros.

El segundo vino nos viene de Borgoña, que ya sabéis que es mi pasión. Hablábamos el otro día del Domaine Aubert et Paméle de Villaine, propiedad de Aubert de Villaine, copropietario y director de la Romanée-Conti, y de su mujer Paméla Fairbanks. De la dirección se encarga su sobrino Pierre de Benoist, auténtico alma de este domaine.

Hoy, para demostrar que en Borgoña se pueden encontrar buenos vinos a buenos precios, hemos elegido su Bourgogne-Côte Chalonnaise La Fortune 2007.

La Côte Chalonnaise es la parte sur de la Côte d’Or. Menos prestigiosa ofrece, sin embargo, la posibilidad de encontrar vinos a precios más moderados que sus famosos vecinos.

Desde el punto de vista geológico no es un borde de fractura como la Côte d’Or, por esa razón los viñedos no se extienden como una cinta continua, sino que se desarrollan más a lo ancho. Su altitud oscila entre los 300 y los 350 metros.

Los de Villaine tienen 6,1 hectáreas de Pinot Noir, en su mayor parte procedentes de una selección de cepas de Nuits-Saint-Georges. Desde 1986 utilizan la agricultura biológica.

La Fortune es un pago del pueblo de Bouzeron, de orientación sudeste. Sus cepas tienen 20 años. En el libro publicado en 1894 Les Vins du Beaujolais du Mâconnais et Chalonnais de Vermorel y Danguy ya se considera este pago como uno de los mejores de Bouzeron.

En la cosecha 2007 para garantizar su calidad se hizo una profunda selección de uva, que llevó a eliminar el 30% de la producción. Un esfuerzo que viendo el vino ha valido la pena.

Un vino seductor, lleno de fruta fresca, con buena acidez y taninos presentes pero para nada agresivos. Listo para beber ahora, pero que mejorará con unos 5 ó 6 años.

Su precio en tienda ronda los 18 euros y pocas veces merece tanto la pena pagarlos.

Un Txakoli de Getaria y un tinto de Rioja alavesa

El primer vino de esta semana nos viene del Cantábrico, en concreto de Getaria. Es el Txomin Etxaniz 2007.

La bodega es propiedad de los tres hermanos Txueka, Iñaki, Ernesto y Andrés. Cuenta en la actualidad con 35 hectáreas de viñedo, situadas en uno de los sitios más bonitos que se pueden encontrar. Viñas con desniveles del 30% que acaban muriendo en el mar.

El txakoli estuvo durante años condenado a ser un vino menor golpeado en infames vasos es las tabernas de Euskadi. Fue el gran esfuerzo de Iñaki Txueka el que sirvió para rescatarle del olvido y darle una mayor dignidad. Fruto de sus esfuerzos en 1989 se funda la Denominación de Origen Getariako Txakolina, el Chacolí de Getaria.

La familia Txueka está ligada al viñedo desde 1649. La bodega se funda en 1930 en un precioso caserón del siglo XV, pegado a la iglesia de Getaria y declarado monumento histórico artístico. Hace ya bastantes años que se traslada a un caserío en las afueras del pueblo, en la ladera del monte Garate, rodeado de sus viñas emparradas, muchas de ellas centenarias y prefiloxéricas.

En su esfuerzo por mantener las raíces del Txakoli los hermanos Txueka para cada nueva plantación se proveen de material vegetativo de sus viejas cepas. Las variedades de uva son Hondarrabi Zuri, con un 90%, y Hondarrabi Beltza, una uva tinta que representa el 10% restante.

Txomin Etxaniz 2007 es un vino fresco, ligero, ácido y con clara presencia del carbónico. Un vino para disfrutar, sin demasiadas pretensiones, pero muy auténtico. Su precio en tienda está sobre los 8 euros.

No dejamos el País Vasco y nos vamos a la Rioja alavesa. Ostatu Crianza 2005 es nuestro tinto de esta semana. La bodega es propiedad de la familia Sáenz de Samaniego y está en el pueblo de Samaniego, como no podía ser de otra forma.

Cuentan con 35 hectáreas de viñedo, en diferentes parcelas de nombres tan sugerentes como Roancho, Revillas, Valcabada, Portillo o Marbella. Los suelos son en su mayor parte arcillo calcáreos, de color muy ocre.

Ostatu Crianza 2005 tiene un 90% de Tempranillo y un 10% de Graciano. Ha tenido una crianza en roble francés de 12 meses. Un vino a medio camino entre los riojas clásicos y los más modernos. Con buena presencia de fruta, con la madera todavía demasiado marcada para mi gusto, pero con buen potencial para mejorar. Su precio en tienda es de unos 14 euros.