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Puede que en el vino no esté la verdad, si es que sólo existe una,pero lo que es seguro es que está el placer y juntos vamos a encontrarlo

Archivo de Febrero, 2010

Château Villa Bel-Air 2004, un gran Burdeos a precio contenido

Hay amigos que me dicen que como me encantan los vinos de Borgoña me olvido de los de Burdeos. Y puede que tengan razón. Pero Burdeos fue mi primer amor vinícola. Todavía recuerdo cuando Maribé y yo hicimos nuestro primer viaje a la zona. La sensación de emoción que nos embriagaba al ver los míticos châteaux, con los que tantas veces habíamos soñado y que estaba ahora delante de nosotros.

En aquella época los españoles todavía viajábamos pocos a la zona y en algunos de nuestros restaurantes favoritos éramos conocidos como les amis espagnols.

Son muchos los vinos de Burdeos que me gustan. Todos los grandes nombres y algunos mucho menos conocidos. Hoy voy a recomendar uno de estos últimos.

Es el Château Villa Bel-Air Tinto 2004. Un tinto de Graves realmente atractivo. Graves debe su nombre al tipo de suelo, las míticas graves garonenses. Comienza en la parte norte en el arroyo de Blanquefort y termina poco después de Langon. Bordea el río Garona y al oeste tiene el bosque de pinos de Las Landas, que le sirve de frontera y protección. Es una banda de 50 km. de larga y entre 15 y 20 de ancha. Las gravas reposan sobre un subsuelo de arcilla, arena, capas ferruginosas, caliza y margas. Que yo recuerde ahora mismo es el único sitio que lleva el nombre de su suelo, aunque puede que haya más.

Château Villa Bel-Air está situado en Saint-Morillon, en el corazón del viñedo de Graves. Es una preciosa propiedad de unas 50 hectáreas juntas. En el siglo XVIII, un consejero del Parlamento de Burdeos, el Marqués de Lajarte, construyó una cartuja, hoy declarada Monumento Histórico. Los jardines, las fuentes y el viñedo le dan un toque de villa clásica romántica y acogedora.

Pero desde el punto de vista vinícola la propiedad estuvo durante años abandonada, hasta que, en 1988, la compra Jean-Michel Cazes, uno de los nombres de oro de Burdeos, propietario entre otras cosas del Château Lynch Bages en Pauillac y de los restaurantes Cordeillan Bages y Le Chapon Fin, posiblemente los dos mejores de toda la zona de Burdeos.

Jean-Michel Cazes renueva totalmente el viñedo y las instalaciones y partiendo de cero aprovecha el peculiar terroir para conseguir un gran vino.

La finca tiene un especial microclima al estar rodeada de un bonito bosque de pinos y al estar muy cerca del río Garona. Situada en una ligera colina, los suelos son de gravas y en el subsuelo hay arcilla calcárea y algo de hierro.

Las cepas tienen una edad de 20 años. Hay un 40% de Cabernet Sauvignon, plantado sobre las gravas más cálidas buscando una buena maduración, un 10% de Cabernet Franc y un 50% de Merlot, que está plantado en las laderas más frescas.

La maceración dura unos 20 días y la crianza en barricas de roble francés nuevo se prolonga durante 12 meses. Detrás del vino está Daniel Llose, asesor de todos los vinos de Jean-Michel Cazes y uno de los enólogos más interesantes de Burdeos. Un hombre siempre respetuoso con el terroir, que nunca ha buscado vinos poderosos y modernos sino que se ha mantenido fiel a un estilo clásico, a pesar de que en los años más duros, cuando la modernidad se imponía, recibiese por ello tantas críticas como elogios recibe ahora. Daniel es una persona sensata, amable y sencilla y sus vinos son como él.

Château Villa Bel-Air 2004 es un vino que refleja la idea que yo tengo de Graves, un vino sencillo a la vez que complejo, sin exceso de cuerpo o de madera, sin tonos tostados, auténtico, fino, largo, con buena acidez, con fruta no confitada sino fresca, con taninos integrados y nada agresivos. Un vino que podría beber a todas las horas.

Su precio en tienda está sobre los 17 euros. Una gran forma de acercarse a Burdeos. Está en un momento muy bueno para beberse, lo que no quiere decir que no mejore algunos años.

Manuel Olivier Bourgogne-Hautes Côtes de Nuits Vieilles Vignes 2006, un gran Borgoña a un pequeño precio

Es otro de los jóvenes vignerons de Borgoña. Su nombre es Manuel Olivier. Su bodega está en un barrio de Nuits-Saint-Georges, el Hameau de Corboin, con sólo 35 habitantes. La familia de Manuel Olivier es agricultora desde siempre, pero se centraba más en los árboles frutales. Las primeras viñas las compra en 1990. Hoy tiene 10 hectáreas de viñedo, la mayor parte situadas en Hautes Côtes de Nuits, pero tiene también parcelas en otras partes de la Côte de Nuits y de la Côte de Beaune.

El vino escogido para esta ocasión es el Bourgogne-Hautes Côtes de Nuits Vieilles Vignes 2006.

Elaborado con cepas de Pinot Noir de más de 20 años, plantadas en una ladera de suave pendiente, a 1 kilómetro de Clos de Vougeot. Con una exposición este y sudeste, a 350 metros de altitud. Los suelos son arcillo calcáreos, muy pedregosos y poco profundos, apenas 20 centímetros.

Manuel Olivier es un viticultor de los de verdad, de los que trabaja la viña con sus manos. Suelos arados, sin productos químicos, lucha razonada y respeto al terroir.

Las uvas se despalillan totalmente, se hace una maceración en frío de 1 semana. Encubados largos de 5 a 6 semanas, con bazuqueos frecuentes. La crianza dura 15 meses en barricas de roble que no superan los 3 años.

Un vino lleno de fruta, auténtico, sin pretensiones, con una nobleza apabullante. Frutas rojas, taninos suaves, la madera que está pero no se nota, buena acidez, largo y todo a un precio en tienda que ronda los 18 euros. La demostración de que en Borgoña se puede beber muy bien sin tener que pagar tanto.

Pero si el precio todavía parece alto para algunos, se tiene la opción de escoger otro vino de esta bodega, el Bourgogne 2008. Su precio en tienda está sobre los 11 euros. Procede de la parte final de la ladera con suelos más profundos y de viñas más jóvenes, unos 10 años. La crianza se ha realizado en cubas de acero inoxidable. Pinot Noir en su estado más puro y fresco.