Entradas etiquetadas como ‘sostenibilidad’

Nos comemos el mundo

18 noviembre 2010

La crisis está reduciendo nuestro crecimiento económico. El Producto Interior Bruto (PIB) de España debería aumentar al menos un 2% al año, como lo está haciendo Alemania, o un 10,5% como lo hace China, pero apenas lo hace un 0,2%. Qué desastre, necesitamos crecer, y crecer, y crecer… ¿Sin límites?

No todos piensan así. La Fundación por la Nueva Economía (NEF) acaba de publicar su informe “Growth isn’t posible” (el crecimiento no es posible), donde evidencia la imposibilidad de lograr un crecimiento económico indefinido basado en el consumo desenfrenado de los recursos naturales de la Tierra. Sus conclusiones tan sólo han sorprendido a los economistas, esos seres tan ajenos a la realidad y a la lógica de lo evidente. Mientras los recursos naturales no sean capaces de crecer a nuestro trepidante ritmo actual de desarrollo, y no lo pueden hacer, el resultado final resulta evidente: nos vamos a comer el planeta.

Por si alguno (político o banquero) no lo entiende, NEF ha creado un corto de animación titulado El hámster imposible, donde se hace un terrorífico símil entre la economía general y un hambriento hámster que acaba devorando el mundo.

El planteamiento es sencillo. Desde su nacimiento hasta la pubertad un hámster dobla su peso cada semana. Si al hacerse adulto este crecimiento no se detuviera, como ocurre con todos los animales, y continuara duplicando su peso, al cumplir el primer año de vida pesaría 9.000 toneladas. Este hámster sería capaz de comerse en un solo día todo el maíz producido en el mundo entero durante un año, y seguiría hambriento.

Hay un motivo por el que las criaturas solamente crecen en la naturaleza hasta alcanzar cierto tamaño. ¿Por qué piensa la mayoría de los economistas y políticos que la economía mundial puede crecer indefinidamente?


Fuente: Ladyverd.com

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La moda de la ecomoda

18 febrero 2010

Esta semana Londres y Madrid pugnan por ser las capitales europeas de la moda. Nuestros leones de Cibeles frente a los de Trafalgar Square en dos Fashion Week cada año más internacionales. Pero en ambas convocatorias se está produciendo una pequeña revolución, paralela a la de la sociedad. Cada vez hay más preocupación por el entorno y nuestro impacto en él, también por culpa de esa compulsiva adición a estrenar ropa sin parar. La “ecomoda” o moda ética viene a dar respuesta a una creciente inquietud cívica.

Una moda que en realidad estamos haciendo entre todos los consumidores responsables, obligando a las grandes marcas a adaptarse a una nueva sociedad donde no se acepta la explotación infantil, ni el uso de tejidos sintéticos, modificados genéticamente o altamente contaminantes, que exige prendas basadas en la sostenibilidad, en el reciclaje, ecológicas, certificadas, respetuosas con el medio ambiente y sobre todo sanas, que no nos provoquen alergias ni enfermedades extrañas.

Por ejemplo ¿sabías que las plantaciones de algodón son uno de los principales contaminantes del planeta? Ocupan el 3% de la superficie cultivada pero consumen el 23% de los de los pesticidas utilizados en toda la agricultura del mundo y posteriormente el 10% de todos los productos químicos necesarios para su transformación y teñido. Apostar por los cultivos orgánicos es regresar a la agricultura tradicional más amable, la de siempre, pues la industrial actual está llevándonos a un callejón sin salida.

Frente a la moda rápida y derrochona que explota al trabajador y maltrata a la Naturaleza, quizá algunos ven en esta nueva moda green una mera tendencia, otro sector del mercado por explotar, más caro y selecto pero poco práctico. Yo no estoy de acuerdo, para mí es el futuro. No nos queda más remedio. ¿No piensas tú lo mismo?

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Aceite de palma, peligroso para la salud y el medio ambiente

23 octubre 2008

Hace casi 20 años, cuando trabajaba en un periódico de Madrid, recibí la visita de un hombre inquietante. Era médico nutricionista quien, asustado por la proliferación en los comedores escolares de los aceites industriales, iba de uno a otro medio de comunicación tratando de lograr su prohibición en España dado los graves problemas de salud que, en su opinión, podían acarrear en los niños. Me habló en concreto de los aceites de palma y coco, vegetales sí, pero tan peligrosos o más que las grasas animales por su alta concentración de grasas saturadas, las que aumentan los niveles de colesterol. No recuerdo su nombre, pero evidentemente perdió su batalla personal contra estos productos, cada vez más utilizados en las cocinas colectivas en detrimento de nuestros aceites mucho más sanos de oliva y girasol.

Pero si el aceite de palma es malo para nuestra salud, es todavía mucho peor para la salud de nuestro planeta. La selva tropical está desapareciendo a gran velocidad en el mundo para instalar sobre sus desolados campos gigantescas plantaciones de palma aceitera. Con ellas, especies en peligro de extinción como los orangutanes también desaparecen.

El aceite de palma procedente de la deforestación se vende a corporaciones multinacionales como Unilever, Nestlé y Procter & Gamble, y a otras grandes marcas de la alimentación, cosmética y biocombustibles, de acuerdo con las denuncias presentadas por Greenpeace.

Como nos recuerdan desde Ecologistas en Acción, más de 200 organizaciones, redes y movimientos sociales de 41 países han denunciado ya, en una “Declaración Internacional”, la producción industrial del aceite de palma en los países tropicales.

Sin embargo, el posicionamiento frente a las grandes multinacionales que controlan el mercado es extremadamente peligroso. Y no es una exageración. La semana pasada uno de los promotores en Colombia de esta declaración, Walberto Hoyos Rivas, fue asesinado por pistoleros paramilitares en el territorio colectivo del Curvaradó, al norte del país.

En la región donde Hoyos Rivas ha muerto, el negocio con el aceite de palma ha significado el despojo con violencia de tierras colectivas de comunidades negras, así como la constitución de 13 empresas del sector palmero vinculadas al paramilitarismo. Su asesinato se suma a los 140 crímenes contra estas comunidades y 13 desplazamientos forzados, según ha explicado Henry Ramírez Soler, de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz de Colombia.

Esta muerte coincide con la celebración en Cartagena de Indias (Colombia) de la primera reunión latinoamericana de la ‘Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible’ para promocionar los monocultivos de palma aceitera. Es su lavado verde. Tratan así de mejorar la mala imagen cosechada en los numerosos países donde están acabando con pueblos y bosques enteros como Indonesia, Malasia, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Camerún, Uganda, Costa de Marfil, Camboya y Tailandia, así como en Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Guatemala, México, Nicaragua y Costa Rica.

Toda esta preocupante información me tiene desbordado. ¿Se te había ocurrido alguna vez que el aceite donde se fríen las patatas del menú de un restaurante cualquiera puede llevar aparejado tanto sufrimiento, tanta destrucción, tanta bellaquería? ¿Podremos alguna vez parar todo este sinsentido?

Dame tu opinión, a ver si entre todos conseguimos al menos encontrar una visión medianamente optimista a todo este desastre.

Sobre estas líneas, refinería de aceite de palma en medio de una gran plantación de este árbol.

Para terminar, te incluyo de nuevo el vídeo con el que Greenpeace pide el boicot a Unilever, una de las multinacionales que más daño están haciendo a nuestro planeta con el cultivo incontrolado de palma aceitera.