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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Cuélate en la vida íntima de las cigüeñas más urbanas

Entre el cambio climático y el derroche de nuestros vertederos a donde tiramos la mitad de la comida, las cigüeñas hace muchos años que no llegan desde África el 3 de febrero. Con una población de cigüeña blanca no migratoria cada vez más numerosa, el famoso refrán de “Por san Blas, la cigüeña verás” ha perdido definitivamente vigencia.

Sin embargo, al permanecer durante todo el año entre nosotros, pero empezar en estos días a preparar sus nidos para una nueva temporada de cría, podríamos perfectamente adaptarlo a “Por san Blas, las cigüeñas protegerás“. Lee el resto de la entrada »

Culitos limpios, cópula (de avutarda) segura

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Una avutarda hembra examina la cloaca exhibida por el macho © Franz Kovacs / CSIC

La avutarda (Otis tarda) es un pájaro sorprendente. Tan voluminoso y pesado (hasta 18 kilos), que parece mentira que pueda volar. De ahí le viene lo de “ave tarda”. Prefiere caminar a emprender su casi imposible vuelo.

Con pinta de grandes pavos salvajes, desde niño los buscaba en las parameras castellanas, admirado de sus espectaculares paradas nupciales o “ruedas”, esas curiosas reuniones de sexo en grupo donde los machos elaboran una peculiar danza circular para atraerse el mayor número posible de hembras, en plan fiesta adolescente.

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Aceitera común (‘Berberomeloe majalis’). © WikiCommons

Espiándolas con el telescopio, nunca imaginé sus últimos secretos recientemente desvelados por científicos del Museo de Ciencias Naturales-CSIC.

Resulta que los barbones ingieren veneno a propósito en un extraño comportamiento entre automedicación y droga sexual. Cuando llega la primavera se hartan a comer dos especies de insectos muy tóxicos, la aceitera (Berberomeloe majalis y Physomeloe corallifer), cuyos componentes químicos tienen capacidad para matar a un ser humano. Pero no a ellos. Sólo los más fuertes logran consumirlos en gran número sin daño aparente y con una doble finalidad: eliminar sus parásitos intestinales y aparentar mayor fuerza y salud frente a las hembras. Animales polígamos, cuanto más puedan atiborrarse con estos indigestos coleópteros, más y mejor ligarán.

Por eso las Julietas de avutarda lo primero que miran a los Romeos es su culo, que los mozos exhiben frente a ellas con orgullo de machos alfa. Uno por uno analizan el blanco plumaje que rodea a la cloaca para garantizar que la zona por la que entrarán en contacto durante la cópula esté libre de parásitos o de síntomas de su presencia como la suciedad producida por una diarrea.

Por eso el macho asume el riesgo de ingerir un producto muy venenoso. Para mostrar a las hembras que es resistente a su toxicidad y que dicha resistencia puede transmitirla a su descendencia. Culitos limpios, cópula feliz.

Artículo científico al que hago referencia: Carolina Bravo, Luis Miguel Bautista, Mario García-Paris, Guillermo Blanco y Juan Carlos Alonso (2014). Males of a strongly polygynous species consume more poisonous food than femalesPLOS ONE. Doi: 10.1371/journal.pone.0111057

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Salvajismo español ¿Patrimonio de la Humanidad?

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Alanceado, descabello y muerte del Toro de la Vega. © Partido Animalista-PACMA

Su nombre le ha traído mala suerte. ‘Elegido’, un “toro del frío”, burgalés de pelo negro y 600 kilos, será el Toro de la Vega de este año. El próximo 16 de septiembre morirá alanceado a orillas del río Duero por culpa de un rito tan salvaje como vergonzante que se repite desde hace cientos años en la histórica villa de Tordesillas.

Pablo Puyol, Gabino Diego o Beatriz Rico han grabado un vídeo sumándose a la campaña Rompe Una Lanza del Partido Animalista, invitando a los ciudadanos a sumarse a una manifestación este sábado 13 de septiembre en Madrid. 

Pero en Tordesillas contraatacan y acaban de celebrar su primer Congreso Internacional “para combatir falsedades”. En él, diferentes especialistas han “reflexionado y profundizado” sobre los aspectos éticos, legales, históricos, antropológicos y culturales de tan sangriento festejo.

Todos a favor de la tortura pública de animales, han concluido que la UNESCO debe declararlo Patrimonio de la Humanidad, ahí es nada.

Una fiesta blindada, pues la Guardia Civil enviará 121 efectivos al municipio vallisoletano “para garantizar que el torneo del Toro de la Vega transcurra con total normalidad”. No vayamos a ir los antitaurinos y les agüemos la matanza.

En la página web oficial del Patronato del Toro de la Vega, el periodista Vidal Arranz, uno de sus defensores más acérrimos, firma un artículo sonrojante titulado Distorsiones en la mirada. Asegura este colaborador de El Norte de Castilla que detrás de la polémica está el choque entre lo rural y lo urbano [sic], entre los distintos modos de concebir la fiesta.

En su discutible opinión, los urbanitas pasivos somos anodinos espectadores de espectáculos enlatados, como los partidos de fútbol o el cine. Mientras que los rurales activos son valientes protagonistas en el alanceo y tortura de los toros. Espectáculos urbanos esos de fútbol y cine donde, y cito textualmente:

“La sangre no es sangre real. La muerte no es muerte real. El dolor no es dolor físico real. El sexo no es sexo real”.

En cambio,

“en los festejos taurinos populares es el cuerpo el que se pone en juego, en primer término, y la mirada pasa a ser un elemento de apoyo”.

Y concluye Arranz:

“Ésta es una diferencia esencial para entender buena parte de los problemas de comprensión que rodean al Toro de la Vega”.

¿Lo entienden ahora? Pues qué quiere que le diga, señor Vidal. Ahora sí que me preocupan ustedes mucho más.


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Descubiertas cartas de árbol de hace un siglo

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Arboglifo vasco en USA. © Charlotte Kidd / The Society of Environmental Journalists

Mañana celebramos el Día Mundial del Árbol, un recuerdo anual a su inmensa importancia. Especialmente la de los muy singulares, ejemplares magníficos que en algún caso guardan en su corteza el recuerdo (agresivo) de nuestro paso por ellos.

Señales de cuchillo en sensibles pieles como las del drago bicentenario de Gáldar (Gran Canaria). En este sorprendente ejemplar las hay de todos los años y épocas. Una de 1936 grita un patriótico ¡Arriba España!, terrible recuerdo herido del odio acumulado en nuestra guerra civil.

Otra, en el mismo árbol, está fechada el 13 de junio de 1913 y muestra con rasgos infantiles la silueta de una mujer de cara feroz cuyo nombre lo dice todo: es la Vieja Regañona. Una bruja asustadora de niños, a la que según la leyenda ese dibujo ancla al drago impidiendo sus malvadas acciones. Lleva presa allí más de un siglo, mientras su autor habrá fallecido de viejo hace mucho tiempo.

Los árboles recogen a su pesar nuestros anhelos y miedos. Parejas enamoradas, niños asustados, pero también seres solitarios.

Como los pastores vascos que recorrieron con sus ovejas los desolados bosques del oeste americano a mediados del siglo XIX. Una navaja fue la pluma con la que grabaron frases y dibujos en los árboles con recuerdos de su tierra, añoranzas, reflexiones políticas, gastronómicas  e incluso fantasías sexuales escritas en euskera y castellano.

Se han localizado más de 14.000 inscripciones en lo que ya es considerado uno de los mayores legados escritos de la cultura vasca y que, paradójicamente, está fuera del País Vasco.

Seguramente todas las civilizaciones lo hicieron antes, pero sólo las de estos pastores euskaldunes se han conservado en las remotas tierras de Nevada y Oregón.

¿La razón? Al final talamos los árboles y con ellos desaparecen nuestros sueños.

Tienes más información sobre las inscripciones de pastores vascos en el tronco de árboles norteamericanos en este post de losfilólogos.com

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El futuro es promiscuo, al menos para las mariposas

En la variedad está el gusto… y el futuro. Así lo piensan las mariposas. O al menos así lo interpretamos nosotros después de que un importante estudio científico haya demostrado que la promiscuidad, incluso con elementos totalmente ajenos a los intereses y hasta a los genes de la propia especie, ayuda a sobrevivir; a sobrellevar con éxito eso que llamamos lucha por vida.

En principio nos referimos a las mariposas, aunque somos muchos quienes incluso en estos sesudos descubrimientos creemos ver un guiño cómplice de la naturaleza. Será el verano.

Os doy más detalles. Un numeroso equipo internacional de investigadores ha secuenciado por primera vez el genoma de la mexicana mariposa del cartero (Heliconius melpomene). Los resultados, publicados en la revista Nature y dados a conocer por la Agencia SINC, demuestran que la reproducción entre diferentes especies de lepidópteros ha contribuido positivamente al intercambio de colores para perfeccionar su mimetismo, herramienta fundamental que evita a los depredadores.

No contentos con desear a la vecina del bosque de enfrente, el haber buscado y logrado una hibridación aparentemente antinatura les ha traído a estos lepidócteros más ventajas que inconvenientes. Las mariposas habrían mejorado así su camuflaje y, con ello, aumentado la supervivencia. Sin embargo, este mariposeo no es habitual. Según los investigadores, sólo entre uno de cada mil y uno de cada diez mil ejemplares del promiscuo insecto recolectados en el medio silvestre es híbrido.

No sé a vosotros, pero a mí esta noticia me ha desatado la libido veraniega. Y me hace pensar en Jack Nicholson y Jessica Lange ¿Qué por qué? Pues porque a la mariposa se le llama “del cartero” y, como en la película protagonizada por ambos actores, el repartidor “siempre llama dos veces”. De casa en casa, de flor en flor. ¿Será el calor, querida Jessica?

Referencia bibliográfica:

The Heliconius Genome Consortium. “Butterfly genome reveals promiscuous exchange of mimicry adaptations among species”. Nature 7398 (485): 1-5, 16 de mayo de 2012. DOI: 10.1038/nature11041

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Las moscas también beben para olvidar el mal de amores

Cuando El Principito llegó al planeta del bebedor la justificación de éste fue penosa: “Bebo para olvidar que tengo vergüenza de beber”. Parece muy humano eso de ahogar penas en alcohol, pero no se crean, hasta las moscas olvidan sus frustraciones en tequila. O mejor dicho, en etanol al 15%. De acuerdo con un estudio elaborado en la universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) y publicado en la revista Science, los machos de la mosca de la fruta rechazados sexualmente prefieren las bebidas alcohólicas a las sin alcohol. Los experimentos fueron interesantísimos, aunque por pura empatía se nos revelan como auténtica tortura para los pobres animales.

Primer experimento: Un grupo de moscones afortunados se unió con hembras receptivas en proporción de 5 a 1. En otro grupo, cada macho tenía tres encuentros diarios de una hora con hembras satisfechas que acababan de copular y rechazaban el nuevo cortejo. Tras cuatro días se juntaron todos a comer, pudiendo elegir alimentos normales o con alcohol añadido. ¿Se imaginan lo qué ocurrió? Efectivamente. Los machos que no se habían comido un colín se lanzaron al vicio, mientras los sexualmente satisfechos eligieron positivamente la comida sin aditivos.

Segundo experimento: Los machos rechazados son posteriormente llevados a un entorno con numerosas hembras receptivas. Tras disfrutar con ellas volvieron a meterlos en el recinto con comida. ¿Saben lo que pasó? Lo lógico. Satisfechos sexualmente ya no probaron el alcohol.

Fuera de nuestra lógica (y experiencia) humana, la explicación está en los niveles de un neurotransmisor implicado en sistemas de recompensa cerebrales cuyo descenso empuja a la bebida. El experimento puede ayudarnos a superar adiciones y depresiones pero, lo que sin duda confirma, es que la distancia entre una mosca y un Homo sapiens es de apenas un vaso de tequila.

Y aunque no venga al caso (o sí) “tómate esta botella conmigo”. Como siempre, Chavela.

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Así celebrábamos San Valentín hace 800.000 años

Celebrando hoy San Valentín me hago una pregunta poco típica. ¿Cómo era el sexo entre homínidos hace 800.000 años?

Parece imposible conocer con detalle algo así, pero gracias a los avances de la paleoantropología en yacimientos tan espectaculares como los de Atapuerca (Burgos) y al buen hacer divulgador de científicos como los tres codirectores de estas excavaciones, cada vez lo sabemos con más detalle.

Los Homo antecessor vivían en grupos de 8 a 12 individuos y tenían parejas estables basadas en el cariño, lo más parecido al amor. No conocían el fuego, eran cazadores, carroñeros y también caníbales.

Las hembras de los primeros homínidos tenían una disposición permanente al sexo. Al contrario que otros primates, como los chimpancés o los gorilas, estos antepasados nuestros, al igual que nosotros, no tenían periodos concretos de celo. Si así fuera, las hembras sólo estarían receptivas para la procreación un mes cada cuatro años, el tiempo necesario para parir y destetar una cría.

Un sexo tan olímpico (cada cuatro años) impediría la formación de parejas estables, fomentando la promiscuidad entre los machos dominantes. Por el contrario, el sexo diario ya en esas remotas épocas mantenía al macho ligado a la hembra durante años, en una adaptación de la ovulación femenina tendente a lograr máxima protección para ella y su prole a lo largo del extenso periodo que tarda un indefenso bebé humano en lograr una cierta independencia.

Para complicar aún más las cosas a los fecundadores, ya entonces las hembras no manifiestan señales físicas de estar ovulando, algo único entre los mamíferos y que obliga a realizar el acto sexual continuamente ante la imposibilidad de conocer exactamente cuándo es el momento de fertilidad. De esta forma el sexo sin limitación biológica favorecía y favorece la fidelidad entre las parejas y, con ello, la participación del macho en la crianza y protección de la descendencia.

Todo esto y mucho más lo sabemos gracias al excelente artículo que Lorena Sánchez y Juan Luis Arsuaga publicaron a finales del año pasado en la revista Quo. Un texto interesantísimo sobre Paleosexo donde se descubren aspectos tan increíbles como:

  • Ella siempre tenía ganas al carecer de periodos concretos de celo.
  • La postura más frecuente era la del misionero, pues mirándose a los ojos se refuerzan los vínculos de la pareja.
  • Copulaban entre tres y cuatro veces al día.
  • Las hembras tenían orgasmos y momentos postcoitales de gran laxitud.
  • Lucían amplias caderas como símbolo físico de su buena disposición al parto que derivó en atrayente sexual.
  • Las diferencias anatómicas y faciales reforzaban el vínculo de pareja, evitando “confusiones”.

Tanto sexo en pareja tuvo y tiene, según Arsuaga, una única finalidad.

“Que tengamos una infancia prolongada (con madre y padre cooperando en el cuidado de las crías), y que nuestro cerebro se tome su tiempo para desarrollarse”.

En resumen, convertirnos en los primeros y únicos animales racionales del planeta. Gracias al sexo.Y al amor.

Puedes leer el artículo completo “El sexo en Atapuerca” en este enlace de la revista Quo.

Foto: Escultura de una hembra de Homo antecessor practicando canibalismo (Wikipedia).

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El travestismo les sienta bien a los aguiluchos

A los que nos gusta el campo y la observación de las aves no hay frío invernal que nos deje en casa. Ver la estampa imponente de un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) sobrevolando majestuoso una laguna blanqueada por la escarcha supera con creces las expectativas de todo amante de la naturaleza. Aunque también nos da que pensar. Porque siempre se ven más hembras que machos. ¿Migrarán los unos y se quedarán las otras?

La pregunta nos la hacemos estos días los ornitólogos españoles en el recomendable foro de SEO/BirdLife Avesforum. Y en seguida se ha resuelto en parte la incógnita de la mano de un buen estudio científico, como no podía ser de otra manera. Lo curioso es la explicación descubierta. No hay más hembras que machos en la especie, sino que muchos machos (cerca de un 40%) se visten de hembras para pasar desapercibidos ante el poderío territorial de otros compañeros del mismo sexo. Una adaptación de la que obtienen un excelente rendimiento.

Como ha demostrado un equipo de investigadores franceses con un estudio publicado en Biology Letters, este travestismo les da una clara ventaja sobre los, digamos, más ortodoxos ejemplares. Mientras durante la época de reproducción todos los machos compiten agresivamente para aparearse, los que parecen hembras quedan al margen de las disputas y pueden buscar tranquilamente hembra sin necesidad de estar embroncados todo el día. Y eso les permite ahorrarse muchas energías y disgustos.

Curiosamente, los machos “afeminados” se muestran más violentos hacia las hembras que ante los propios machos, sean del tipo que sean. Ello demuestra que no sólo se parecen a las hembras, sino que además se sienten hembras… aunque finalmente copulan con hembras y sacan adelante su prole como cualquier otra pareja.

Y es que la naturaleza no dejará nunca de asombrarnos.

Os dejo a continuación un vídeo donde se comprueba la belleza de esta increíble rapaz y de sus acrobáticos vuelos.

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La infidelidad es hereditaria y nos viene por línea paterna


Lo afirmó hace años el zoólogo norteamericano David Barash:

“La monogamia no parece ser natural en el mundo natural”.

Daba así una justificación científica al problema de la infidelidad humana basándose en el mayoritario comportamiento polígamo de los animales. Nuevos trabajos han ido avalando la naturalidad de esta tendencia por desear a la hembra/macho del vecino, hasta el punto de concluir que apenas un 5% de los animales son monógamos, el 3 % en el caso de los mamíferos. Para nuestra especie aún no hay estadísticas concluyentes (de momento), aunque el creciente uso de pruebas genéticas está demostrando que uno de cada 25 padres podría estar criando los hijos de otro hombre.

Últimos estudios de aves profundizan en esta evidencia biológica. Un trabajo realizado por investigadores del Instituto Max Planck de Alemania revela que las hembras del diamante mandarín (Taeniopygia guttata) son infieles porque heredan unas variantes genéticas (alelos) de sus antepasados masculinos que aumentan su tendencia a la promiscuidad. Se deduce así que el gen de la infidelidad o “gen Casanova” existe y lo transmiten los machos. Lo más curioso es que los científicos han llegado a la conclusión de que en este caso la infidelidad femenina no reporta ventajas evolutivas y las hembras que incurren en adulterio lo hacen, sencillamente, porque han recibido esa predisposición natural por herencia paterna. Menos generalista, un estudio sueco echa directamente la culpa de la infidelidad masculina a un gen en concreto, el alelo 334 que tienen dos de cada cinco hombres.

Recuerda el proverbio latino que “Explicatio non petita, acusatio manifiesta” y quizá tenga algo de justificación no solicitada nuestro interés científico por encontrar reflejo en la naturaleza a nuestras debilidades. Y es que ya lo decía Freud sin que nadie se lo preguntara, “todos somos polígamos reprimidos”.

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Vuelve el Green Porno, ahora con delfines

Hace un año os anunciaba en La Crónica Verde un gran éxito en Internet: el Green Porno de Isabella Rossellini. La serie de 18 minidocumentales realizada por la hija de la actriz Ingrid Bergman y el cineasta Roberto Rossellini sobre el comportamiento sexual de los animales arrasó en la red. Tanto que ya se ha editado un libro y un DVD donde se recogen todos los capítulos.

El público pedía más y así ha nacido ahora Seduce me, la esperada secuela. Y sí, es más verde, atrevida y picante que su antecesora. Por ejemplo, el capítulo dedicado a los delfines puede sorprender a más de uno. Aunque no hay versión en español, se entiende perfectamente la promiscua vida sexual de estos mamíferos acuáticos, amigos de formar tríos, mantener relaciones gays y lésbicas utilizando sus penes y/o aletas que introducen sin pudor en los orificios de sus compañeros, practicar el sexo oral y ser unos entusiastas de la masturbación. De hecho, esa costumbre que tienen de frotar sus lomos en el casco de los yates es puro onanismo animal, pues gozan acariciándose.

Me encantaría poneros a continuación el corto en cuestión, pero el sistema del blog no me lo permite. Tan sólo puedo dejaros aquí la promo y recomendaros que los veáis íntegro en la página oficial del Sundance Channel. ¿Qué os parece?

Y por si alguno tiene dudas, este otro vídeo muestra a un delfín tratando de copular con una submarinista.

Vaya con los delfines, por algo dicen que son los animales más inteligentes del planeta (después de nosotros).

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