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Prohibido vender carne de oso

06 diciembre 2007

¿Se acuerdan del dueño del restaurante Pipiripao de Oviedo? Aquel ex concejal que anunció muy ufano la inclusión en su carta de comidas la carne de oso, supuestamente adquirida en Finlandia, para recuperar ese sabor perdido de la cocina astur. Y que regalaría diplomas a todos los aventureros gastronómicos que eligieran tan peculiar plato. Pues se le están complicando las cosas.

Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, junto a funcionarios del Servicio de Inspección Alimentaria del Ayuntamiento de Oviedo, le ha denunciado por infracción leve a la Ley de Represión de Contrabando así como al Real Decreto sobre productos veterinarios, tras descubrir carne de oso pardo en las cámaras frigoríficas de su local. Este tipo de infracción puede acarrearle una multa de un mínimo de 600 euros y hasta un 225% del valor de la mercancía aprehendida.

Al término de la actuación, el Seprona intervino la carne de oso, que quedó depositada en las dependencias de la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural del Principado de Asturias, a disposición del Administrador de Aduanas.

Ignoramos si por confiscarle la carne el dueño también entregará diplomas a los agentes.

Denunciado por querer cocinar osos y urogallos

13 noviembre 2007

En el restaurante Pipiripao de Oviedo venden el oso antes de cazarlo. También el urogallo. Su propietario Ismael Rey ha anunciado la próxima inclusión en el menú de su establecimiento de carne de ambos animales. Las dos son especies protegidas y en grave peligro de extinción en España, pero al empresario le da igual. Asegura que la carne la trae de Finlandia y de Irlanda, donde sí se pueden cazar. Y que a sus aguerridos clientes les entregará además un diploma donde se certifique la proeza alimentaria, para que lo enmarquen y lo cuelguen en el salón.

Según Rey, antiguamente se cazaban y comían osos y urogallos en Asturias, pero al estar ahora prohibido “provoca una carencia generacional de esos sabores que se han perdido y que forman parte de la cultura asturiana al igual que la gaita, la sidra o les fabes” [sic].

A pesar de sus esfuerzos, algunos no han valorado positivamente la contribución cultural de su peculiar iniciativa gastronómica. Como la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, que le acaba de denunciar a la fiscalía de Medio Ambiente del Tribunal Superior de Justicia y al Seprona. Porque venga la carne de donde venga, su comercialización en todo el territorio del Estado Español es ilegal al no formar parte de la listas de especies del Anexo del Real Decreto 1118/1989, de 15 de septiembre, por el que se determinan las especies objeto de caza y pesca comercializables.

Además de sus dudas sobre la legalidad de tan espeluznantes jornadas gastronómicas, los ecologistas consideran “absolutamente amoral” una iniciativa de estas características precisamente en Asturias, donde se lleva años trabajando para intentar que los osos y los urogallos no desaparezcan de los montes. Donde se ha trabajado mucho por crear una opinión pública favorable a esas especies que logre acabar con el furtivismo, mientras que iniciativas tan desafortunadas como ésta tan sólo promueven el gusto por su caza ilegal.

Lejos de amilanarse, el empresario y ex concejal ovetense les ha dado las gracias por lo que considera “publicidad gratuita”. También ha manifestado su disposición a cooperar con la justicia. Según ha explicado a los periodistas, revelará a la Fiscalía, si así se le pregunta, quiénes son los comercializadores de carne de oso y urogallo con los que trabaja, “pero a nadie más”. Y justifica su negativa por miedo a la competencia, pues está seguro de que muchos restaurantes “buscarán el mismo producto para ofrecerlo en sus cartas”.

Pregunta 1: ¿Habrá de verdad gente sin escrúpulos capaz de pagar lo que haga falta por comerse un solomillo de oso o una pechuga de urogallo, sólo para fardar luego ante sus amigos de sus carencias mentales, diploma incluido?

Pregunta 2: ¿El hecho de ganar dinero lo justifica todo?

Pregunta 3: ¿Para esto tantos esfuerzos en educación?

El gerente del restaurante ovetense Pipiripao, Ismael Rey, muestra uno de los diplomas que dará a quien coma en su establecimiento carne de oso o de urogallo. Foto:FERNANDO ROBLES / La Voz de Asturias